TU NO LLEVAS LA VENTAJA
GRIMMAULD PLACE
—Nicte —dijo la castaña en un suspiro—. Este no es el momento, hablaremos luego por favor —indicó, para proceder con su camino; pero fue interrumpida nuevamente por su hermana.
—De eso nada —la tomó bruscamente del brazo—. Maldita traidora.
—¿Traidora?
—¿Eso eres no? —preguntó furiosa—. Teníamos un trato Hermione y te valió mierda todo.
—No fue así —contestó la castaña, mientras se soltaba del agarre de su hermana—. Tú misma viste que fue una emergencia, no tenía opción.
—¿Tú crees que me importan tus estúpidas excusas? —Dijo entre dientes—. Me mentiste, me traicionaste y ahora perdí todo… ¡Todo!
—¿De qué hablas? No comprendo que has perdido.
—Todos creen que eres la más inteligente, pero no dejas de ser una pobre estúpida y obtusa.
—¡Hey! Tampoco es para que me insultes —le respondió ya fastidiada la castaña—. Tú quisiste venir y hacerte pasar por mí. Pues bien, ya lo hiciste.
—Pero tú no debías volver.
—¿Qué? ¿Acaso pensabas mantener para siempre esta mentira? —preguntó incrédula.
—No para siempre, pero lo suficiente para que… —no continuó ya que estuvo a punto de delatar sus sentimientos por el pelirrojo—. Hasta que yo te lo diga.
—Escúchame bien hermana y espero que quede claro —Hermione ya estaba perdiendo la paciencia—. Acepté esta locura no por mi voluntad, sino porque me coaccionaste para salvar a Ron y yo acepté. Pero ya no más, no voy a permitir que tú mandes sobre mis decisiones, sobre mi vida.
—¿Y mi vida qué? —preguntó con un dejo de dolor la pelinegra—. Te lo repito, lo perdí todo por tu culpa y eso no te lo voy a perdonar.
—¿Pero qué diablos perdiste? Sigo sin entenderte.
—¡A Ronald imbécil!
—¿Ron? —preguntó sorprendida, comprendiendo todo—. ¿Qué hiciste Nicte? —Esta solo le volteó la cara—. ¿Estuviste con él haciéndole pensar que era yo? Pero ¿Estás loca?
—Eso no es de tu incumbencia.
—¿No lo es? —Ahora sí que estaba furiosa—. Es mi identidad y también son los sentimientos de mi amigo.
—También son mis sentimientos Hermione —. Fue ahí que se dio cuenta de la razón del enojo de Nicte.
—Por Merlín ¿Te enamoraste de Ronald? —preguntó sorprendida.
—Eso ya no importa, solo que me la pagarás por quitármelo —dijo con la rabia y las lágrimas contenidas, para salir huyendo a su habitación.
Hermione solo se quedó viendo el lugar por donde su hermana había desaparecido, no podía ponerse de acuerdo si enojarse con ella por hacerle pensar a Ron que era ella quién estuvo con él; o sentir pena por su hermana al verse en esa situación con el pelirrojo, porque ella lo conocía y sabía lo cabezota que era. Recuperarlo, sería para Nicte, una tarea titánica y hasta imposible.
Decidió no pensar por el momento en eso y enfocarse en su misión; la cual no podría continuar hasta que Blase se recuperase del todo. Así que siguió su camino en búsqueda de Luna, para que los dos slytherins y ella se pudieran instalar; pero al avanzar un tramo la encontró saliendo de una habitación.
—Hermione ¿Todo bien? —preguntó la rubia al ver la cara seria de la leona.
—No Luna, no es nada —respondió—. Solo que tuve una discusión con Nicte.
—Oh por Ronald.
—¿Lo sabías? —su amiga asintió enérgicamente—. Pero es tan extraño ¿Cómo ocurrió?
—Bueno tú sabes Hermione, cuando un chico y una chica tienen sentimientos, esto traspasa al plano físico y…
—¡No! Jaja eso no Luna —la cortó incómoda por el hilo que llevaban las palabras de la Ravenclaw—. Hablo de que no comprendo los sentimientos de mi hermana.
—¿Pero a ti no te gustó Ronald también? Y ahora estas con Draco Malfoy —esto le hizo subir los colores a la castaña—. Creía que sabías como sucede —dijo con ojos confundidos.
—Olvídalo sabes, es mejor dejarlo ahí —la cortó con una sonrisa incómoda—. Más bien, te buscaba para que me ayudes a instalarnos.
—¡Oh sí! Ya desocupé mi habitación para que pueda quedarse Blase Zabini ahí —dijo la rubia—. Y la de Ginny la podrán usar Draco y tú. Ya sabes, ella se mudó a la de Harry y la tuya me olvidaba que la está usando tu gemela.
—Antes dijiste que dormías con Nott —dijo con curiosidad—. No comprendo Luna ¿Cómo? —la rubia iba a responder, pero la interrumpió—. Y no hablo del plano físico; es decir, ¿Estás segura de sus sentimientos?
—No tienes de qué preocuparte Hermione —respondió la chica con una ligera sonrisa—. Estoy segura de que él me quiere y yo a él; es bonito saber que te preocupas por mí.
—Claro que lo hago Luna, tú eres mi amiga —le sonrió la castaña, mientras tomaba una mano de la Ravenclaw—. Confío en ti si me dices que corresponde a tus sentimientos y me alegro.
—Yo también me alegro por ti y Draco —un suave rubor subió a las mejillas de la castaña—. Ya era hora que ambos tengan amor en su vida— de pronto su rostro se cubrió con un velo de dolor—. Aunque la felicidad dure poco, vale la pena todo.
—¿Por qué dices eso?
—Theo está mal Hermione y no sé qué hacer —los ojos de la rubia se llenaron de lágrimas—. Voldemort lo maldijo de muerte y yo soy una inútil, no he podido curarlo.
—¿Theo va a morir? —escucharon una voz quebrada a sus espaldas y al voltear vieron al rubio con la mandíbula rígida y los puños apretados.
—Oh Draco —se cercó la castaña, tomándolo de la mano para tratar de confortarlo—. Tiene que haber algo que podamos hacer.
—No lo sé Hermione —respondió cabizbaja Luna—. Lo he intentado todo, hasta acepté la ayuda de Nicte con un libro que me dio.
—¿Nicte? Esa maldita no tiene buenas intenciones te lo aseguro, no permitas que se le acerque a Theo —dijo el slytherin.
—Draco no hables sí —le reclamó la castaña—. Sé que no es una santa paloma, pero no es mala.
—Hermione, tu vez bondad en todos.
—En realidad, esta vez debo de aceptar que hay algo de luz en ella Malfoy —dijo la rubia—. El libro que me dio si hubiera servido —su rostro volvió a cubrirse con dolor—. Solo que no tenemos tiempo, si tan solo pudiéramos pararlo, pero es imposible.
—¿Tiempo? ¿Eso necesitas? —preguntó la leona y su amiga asintió—. Revisaré si consigo algo en la biblioteca —Y se apresuró a lo que fue una vez, su sagrado santuario; mientras dejaba solos a Luna y Draco.
—¿Quieres entrar a verlo? —Preguntó de pronto la rubia—. Está despierto —el solo asintió y siguió a la chica.
Al ingresar a la habitación, esta estaba en penumbras; por lo que Draco tuvo que esperar un momento hasta que sus ojos se acostumbraran y lograran ver una silueta recostada en una cama al medio de la estancia.
Empezó a moverse lentamente, como tanteando el terreno, mientras observaba a esa inmóvil silueta; pero un temor subió al pecho, al seguir acercándose y no lograr percibir movimiento alguno. Así que, en unas cuantas zancadas se encontraba pegado a la cama, mientras que tomaba a su amigo por los hombros para zarandearlo.
—¡Theo! —lo llamó desesperado—. Maldita sea pobre que te mueras.
—En serio que uno no puede descansar tranquilo —se escuchó un murmullo proveniente de un somnoliento castaño—. Por el amor de Merlín, ¿Se puede saber por qué me mueves así?
—Estas vivo.
—Claro que sí maldito idiota —le respondió Nott con el ceño fruncido—. Y deja de estar tan cerca, ya te dije que me gustan los rubios —y le dio una sonrisa pícara a Luna, quien solo sonrió—. Pero definitivamente tu no.
—No estoy para bromas Theo —le reclamó el rubio, mientras lo soltaba—. Me diste un susto de muerte.
—Lo sabía —dijo llamando la atención de su amigo—. Siempre has muerto por mí, es que soy muy irresistible —de pronto se empezó a reír y solo por un momento, los otros dos pudieron ver al antiguo Theo, ese que fue antes que el horror llegue a sus vidas.
—Ya quisieras, idiota presumido —respondió con una medio sonrisa el rubio.
—También te extrañé Draco.
—Creo que mejor los dejo solos —interrumpió Luna, mientras se acercaba y depositaba un tierno beso en la frente del castaño—. Si me necesitan, estaré con Hermione —Y sin esperar respuesta, dejó la habitación.
—Llegué a pensar por un momento que no te volvería a ver —indicó el castaño, mientras que con las pocas fuerzas que tenía se sentaba en la cama.
—Demonios Theo, tanto tiempo parando con Gryfindors te ha vuelto un cursi —dijo con una mueca de broma en el rostro.
—En primer lugar, Luna es una Ravenclaw —respondió el castaño con una ceja alzada—. Y segundo, si alguien ha tenido encuentros cercanos con un león, ese has sido tu amigo.
—Granger es distinta.
—En eso debo coincidir —indicó Theo; para que luego ambos se sumen a un silencio por unos minutos; hasta que el rubio habló.
—Te ves como la mierda, debo admitir —a lo que su amigo sonrió.
—Siempre me sorprendió tu tacto y delicadeza —se burló—. Pero debes tener razón, porque es así como me siento.
—¿Qué hiciste para enojar tanto al señor oscuro?
—En realidad es qué no hice —el rubio solo alzó una ceja como pregunta—. Dejé de pasarle información relevante sobre la orden, luego del ataque a la casa de seguridad y todo andaba bien; hasta que se enteró que lo traicionaba.
—Pero ¿Cómo se enteró?
—¿Quién más? La gemela diabólica.
—Maldita arpía, si no fuera hermana de Hermione la asesinaría —dijo el rubio con toda la rabia contenida.
—No me importa, valió la pena todo esto —admitió el castaño—. No me mires así, que tu y yo estamos en la misma situación.
—¿En serio Theo? ¿Lunática?
—No le digas así hurón desteñido —al decir el insulto ambos se quedaron mirando por unos segundos, para luego explotar en carcajadas.
—Estamos realmente jodidos —su amigo asintió de acuerdo.
Al mismo tiempo, que ambos slytherins se reencontraban, Luna y Hermione salían de la biblioteca con una torre de libros en mano que la castaña había seleccionado. Por el momento, iban a dejarlos separados para leer luego; ya que, debían preparar la habitación de Blase y la suya con Draco.
—Voy a traer sábanas limpias para que Zabini esté cómodo —indicó la rubia mientras dejaba los libros en una mesita y salía de la habitación.
La leona la imitó, pero se dirigió a su antigua habitación; no le agradaba la idea de volver a discutir con Nicte, pero debían arreglar sus problemas. Tocó la puerta y esperó unos momentos, la puerta se abrió y su gemela se encontraba al otro lado de la puerta con el ceño fruncido, probablemente molesta por tener la osadía de ir a molestarla luego de haberle prácticamente confesado su amor por cierto pelirrojo.
—¿Ahora que quieres? ¿Quitarme también esta habitación? —indicó bruscamente la pelinegra.
—No te he quitado, ni te quitaré nada —respondió suavemente, intentando mantener su temperamento a raya—. Solo quiero hablar contigo y arreglar las cosas contigo —la chica dudó por un momento, pero luego con algo de molestia se hizo a un lado para dejarla pasar. Ya adentro, Hermione se quedó observando por un momento lo que había sido su habitación. Parecía como si hubieran pasado años.
—Bien vas a hablar o te quedarás mirando a las hadas ficticias —le llamó la atención a la castaña.
—No quiero estar peleada contigo Nicte, somos hermanas.
—Eso debiste de pensarlo antes de venir y tirar todo al tacho —Nicte volvió a arremeter contra ella nuevamente. La castaña solo suspiró antes de responder.
—No vamos a ir nuevamente por ese camino y solo lo diré por esta vez —indicó la castaña, quien endureció el rostro de una forma que llamó la atención de su gemela; parecía otra persona cuando hacía eso—. Tu tomaste decisiones, las cuales fueron erróneas y como toda acción, existen consecuencias a raíz de ellas; no voy a permitir que me eches la culpa por tus malas decisiones, ya estoy harta de que me quieran manipular y sobretodo tú —en respuesta Nicte volteó el rostro molesta hacia un lado y apretó los puños—. Pues bien, con esto tienes dos opciones; seguir comportándote como una niña caprichosa y estúpida —ante esto la pelinegra volvió el rostro hacia ella sorprendida por sus palabras—. Y la otra es actuar como adulto que ya eres y hacerte cargo de las consecuencias que tus acciones causaron.
—Como siempre la santa Hermione dando pautas y ultimátum ¿Quién mierda te has creído para decirme qué hacer?
—Te lo digo de la misma manera, como tu lo hiciste conmigo cuando me obligaste a cambiarnos de lugar —le respondió en el mismo tono—. Así que no me vengas con lloriqueos y compórtate como una maldita adulta —la tención entre las miradas de ambas hermanas en ese momento podía ser cortada con una tijera.
—No voy a seguir tus órdenes —respondió entre dientes Nicte—. Recuerda que mucho de lo que sabes sobre tu nueva magia es por mi y te podría hacer polvo si me lo propusiera —terminó por decir, mientras sus manos se cubrían se un fuego púrpura.
—Hay cosas que no sabes querida hermana —respondió altiva Hermione, no dejaría que la sigan manipulando, ella no era ningún maldito títere—. Cosas que me pasaron, cosas que me enteré y cosas que aprendí sin ti —ante esto todo el cuerpo de la castaña se rodeó del mismo fuego púrpura, lo que sorprendió a la pelinegra—. Esta vez tu no llevas la ventaja —parecía que un enfrentamiento entre ambas hermanas iba a ser inevitable.
…..
Hola a todos, por fin volví con esta historia. La verdad es que enfermé y se me hizo imposible continuar, mi cuerpo no tenía fuerzas; pero ya estoy bien y con todas las ganas de seguir escribiendo. No prometo subir cada semana, pero lo intentaré; lo que sí prometo es no dejar inconclusa la historia.
Espero que todos estén bien de salud y ya que se termina este año que fue realmente de los peores que tuve y sé que muchos en el mundo coinciden; deseo de todo corazón que este 2021 esté lleno de amor, salud y esperanza. Los quiero!
Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.
