DESCONTROL

Luna iba llevando en sus brazos las sábanas limpias para instalar a su amiga y a los dos slytherins cuando el número 12 de la calle Grimmauld Place empezó a retumbar, parecía como si miles de dragones se estuvieran posando con fuerza en el techo de la casa, ocasionando en momentos que pequeños fragmentos de concreto se desprendieran de la estructura. De pronto se vieron a varias figuras dirigirse hacia ella, por el pasillo; ahí se encontraban frente a ella Harry, Ronald y Malfoy.

—Luna ¿Sabes que está pasando? —preguntó un preocupado Potter.

—No lo sé Harry, yo solo estaba llevando sábanas limpias para instalar a los chicos.

—No debe ser nada, de seguro es Ginny practicando hechizos nuevamente —indicó un somnoliento pelirrojo, a quien los golpes habían despertado.

—No soy yo —contestó a sus espaldas la menor de los Weasley—. Yo estaba en la cocina cuando empecé a escuchar los ruidos.

—Un momento —indicó esta vez el rubio—. Si no fue la mini pelirroja y todos nosotros estamos a qui menos… —todos comprendieron al instante y abrieron los ojos con preocupación.

—¡Mierda! —dijeron todos los Gryfindors y la serpiente, mientras corrieron hacia el origen de los ruidos.

Los cinco chicos se precipitaron escaleras arriba y al intentar ingresar a la antigua habitación de Hermione, esta se encontraba cerrada. Intentaron todo tipo de hechizos para abrir la puerta, pero era imposible.

—¡Hermione! ¡Abre la puerta por Merlín! —gritó un preocupado pelinegro, pero solo se escucharon más golpes y sonidos que claramente pertenecían a hechizos.

—¡Atrás! —grito a los demás Draco—. No estamos para delicadezas estúpidas —dijo para luego apuntar la puerta y lanzar una bombarda, ocasionando que la puerta explote en miles de pequeños pedazos.

Con el obstáculo de la puerta superado, todos se precipitaron a la habitación y se quedaron inmóviles al ver a ambas hermanas flotando en el aire y cubiertas de un fuego violetas, mientras no paraban de lanzarse maldiciones sin necesidad de usar varita.

—Hermione paren por favor —gritó Ginny, pero la castaña parecía no oír nada, solo tenía ojos para su hermana y viceversa.

Si bien, cualquiera que las hubiese visto hubiera pensado que ambas estaban en iguales condiciones, Malfoy estaba seguro que Granger se estaba conteniendo tremendamente para no dañar a su hermana; pues, él sabía muy bien que el poder de la castaña sobrepasaba la de todos juntos en esa habitación. También, era posible darse cuenta si se ponía extra atención, que cada vez más a Nicte le costaba repeler los ataques de Hermione.

No se supo cuánto tiempo pasó entre vidrios rotos dirigiéndose como dagas a una, llamas gigantes tratando de engullir a la otra y miles de hechizos más, que en uno de los ataques de Nicte hacia Hermione, esta última obtuvo un pequeño corte en la mejilla. Draco abrió los ojos con miedo, al ver que eso provocaba que la ira de la castaña aumente y el fuego violeta se vuelva tan oscuro que hasta parecía negro, los ojos de la leona se volvieron completamente blancos, asustando a todos los demás incluida Nicte.

—Hermione no —trató de detenerla el rubio, pero con una mirada creó un muro invisible que las separaba a ella y su hermana de los demás.

—Ahora si te jodiste hermanita —dijo la castaña con una voz dulce que sonó completamente escalofriante. De pronto de los dedos de la Gryfindor empezó a brotar un humo espeso negro que penetró cualquier escudo que la pelinegra haya podido tener y empezó a rodearla como si se tratasen de cuerdas.

—¡Por Merlín Hermione para! —gritó esta vez Ronald, preocupado al ver como este humo rodeaba el cuello de Nicte y empezaba a apretarse, impidiéndole respirar—. ¡La vas a matar!

La leona no escuchaba razones, estaba como en un trance y solo tenía rabia en su mente. Poco a poco los ojos de Nicte empezaron a lagrimear por la desesperación que empezó a sentir por la falta de aire y tanto su piel como sus labios empezaron a perder su color natural; la pelinegra se veía a punto de desmayarse, sino algo peor y si bien a Malfoy le hubiese encantada ver morir a esa maldita arpía, sabía que Hermione no se lo perdonaría jamás. Con ese pensamiento y en contra de su buen juicio, apuntó a Hermione y lanzó un hechizo aturdidor; que si bien no le hizo nada, distrajo la atención de la castaña hacia el rubio, dejando libre a su hermana quien se precipitó al piso y fue auxiliada por Ron.

—Hermione… —intentó hablar lo más suave posible, al ver como la chica se volteaba furiosa hacia el por atacarla.

—¿Cómo te atreves a atacarme? —preguntó llena de ira la leona, mientras el mismo humo espeso volvía a salir de sus dedos, pero esta vez dirigidos a la serpiente. Este en vez de retroceder, se acercó a ella ante la mirada estupefacta de Harry y Ginny.

—Herms tú no eres así, no dejes que te controle —intentó tocar su mejilla, pero una descarga eléctrica lo obligó a retirarla—. Tú eres más fuerte mi leona, lucha contra eso —seguía diciéndole, mientras sentía como el humo negro se empezaba a enredar en él.

—Hermione no —dijo esta vez Harry, al ver que iba hacer lo mismo con Malfoy.

—Vamos Hermione, lucha contra esa ira que tienes; tú eres más fuerte —dijo el rubio, esto último con la voz un poco estrangulada; ya que, el humo empezaba a apretar su cuello. Sin embargo, Draco no luchó ni nada, solo se dedicó a verla a los ojos mientras sentía como la conciencia lo iba abandonando y antes que esta se esfumara por completo, murmuró—. Te amo.

Estas últimas palabras, ocasionaron que los ojos de Hermione vuelvan a la normalidad y el fuego que la rodeaba se extinga. La castaña, liberó al instante a Draco y este se desplomó en el suelo mientras empezaba a toser con fuerza tratando de recuperar el oxígeno que había perdido.

—Por Merlín ¿Qué hice? —dijo la castaña, mientras se precipitaba hacia el chico con los ojos llenos de lágrimas.

—Estoy bien, tranquila —alcanzó a decir el rubio, antes que un nuevo ataque de tos lo poseyera.

—¿Qué te pasó Herms? —preguntó un preocupado Harry, mientras se acercaba seguido por su novia que hizo aparecer un vaso con agua para el Slytherin.

—No lo sé —contestó su amiga, mientras tomaba su cabeza entre sus manos.

—Casi la matas —se escuchó a Ron desde el otro lado de la habitación—. ¿Qué demonios te pasa? ¡Casi la matas! —gritó esta vez, mientras cargaba en sus brazos a una inconsciente Nicte.

—¡Por Merlín Nicte! —dijo la castaña, mientras se quiso acercar a ver a su hermana, pero fue detenida por el mismo pelirrojo.

—No te atrevas a acercarte a ella —le amenazó, mientras que pasaba rápidamente y se llevaba a la pelinegra a su habitación, para tenerla a salvo. Hermione quiso seguirlo, pero fue detenida por el rubio.

—Déjalo, está asustado —indicó la menor de los Weasley—. Ya se le pasará.

—Ginny tiene razón Herms, deja que se le pase —secundó Harry—. Creo que es mejor que descansen, ya luego hablaremos de esto —Tras decir eso, tomó a la pelirroja de la mano y ambos se retiraron, dejando a Hermione y Draco solos.

—No sé qué me pasó —dijo la castaña con una voz quebrada—. ¿En qué me estoy convirtiendo?

—Cálmate, te saliste de control solamente pero lograste reponerte —trató de tranquilizarla el rubio, mientras la abrazaba.

—¿Cómo quieres que me calme si casi mato a mi hermana y a ti? —preguntó llorando la chica.

—Necesitas calmarte primero, de nada sirve precipitarnos —volvió a responder la serpiente—. Lo mejor es instalarnos, ayudar a Blase también y descansar; ya luego, buscaremos explicaciones —indicó, mientras acariciaba su mejilla y le daba un suave beso en los labios—. ¿Está bien? —en respuesta, la castaña solo asintió y lo siguió fuera de su antigua habitación.

Mientras tanto, en la habitación de cierto pelirrojo; Nicte dormía en la cama, siendo velada por este. Al ver como los ojos de la chica se cerraban y pareciera que la vida se le escapaba, Ron casi enloquece; toda la cólera que sentía por la mentira de la pelinegra se esfumó y el temor a perderla lo llenó. No comprendía como Hermione hubiese sido capaz de casi matar a su hermana, estaba casi seguro que era culpa de esas malditas serpientes que la mal influenciaron.

Un pequeño suspiro lo hizo volver de sus pensamientos y se fijó en la pelinegra, quien parecía tener una pesadilla. Ronald se acercó a la cama y se sentó en uno de los lados, para luego pasar suavemente un dedo por el ceño fruncido de la chica; esta con el tacto, empezó a balbucear primero cosas inentendibles pero al rato pudo entender algunas frases.

—No madre, no me dejes.

—No, no quiero hacerlo.

—Un monstruo… matarlo…

—Nicte, despierta.

—No lo hagas…

—Nicte, tranquila es una pesadilla.

—No lo quiero hacer…

—Nicte…

—¡Noooo! —gritó de pronto la chica levantándose con lágrimas en los ojos.

—Hey tranquila, aquí estoy —dijo el pelirrojo, mientras se dejaba abrazar por la chica—. Nada te pasará tranquila, era una pesadilla.

Nicte no podía dejar de llorar, sus pesadillas siempre la perseguían y la dejaban temblando toda la noche; pero esta vez habían sido tan vividas, que juraría que eran reales. No podía controlarlo, su cuerpo temblaba por el miedo sentido en sus sueños y las lágrimas no dejaban de salir. Pero al sentir los brazos de Ron alrededor suyo, causó que un agradable calor recorriera su cuerpo logrando que dejara de temblar.

MALFOY MANOR

—¡Lo sabía! ¡Maldita traidora! —se escuchaban los gritos de rabia de Voldemort en el salón de la Mansión de los Malfoy.

—Mi señor, debe de haber una equivocación —trató de calmarlo Bellatrix—. Nicte jamás lo traicionaría, ella lo obedece.

—¿Realmente lo hace Bella? —preguntó rabioso con los dientes apretados—. Me estás diciendo entonces que ¿Yo me equivoco? —preguntó con un tono que significaba peligro.

—Mi… mi señor —pocas eran las veces que la más letal mortífaga, sentía temor del señor oscuro y esta era una de ellas—. Jamás diría eso, usted no se equivoca.

—Entonces que quisiste decir, porque pude ver la mente de tu maldita hija y resulta que ella sabe que su gemela está viva —dijo con un siseo amenazador, pero lo que realmente hizo abrir los ojos de la sorpresa a Bella, fue escuchar que su otra hija estaba viva—. ¡Y la traidora no me lo dijo!

—Debe de haber una explicación mi señor —volvió a tratar de justificar a su hija—. Estoy segura, no se precipite a declararla traidora a nuestra hija.

—Mas te vale Bellatrix que tengas razón y que Nicte pronto se aparezca ante mi a contarme sobre su recién aparecida hermana —dijo Voldemort, volviéndose ahora hacia los Malfoy—. Y a ustedes también les conviene eso, porque si Nicte resulta traicionarme, quiere decir que su maldito hijo también es un traidor —los amenazó y Narcisa solo pudo apretar la mano de su esposo—. Y si eso sucede lo mataré ante sus ojos.

—Si mi señor —respondieron ambos rubios, con el corazón en la garganta.

—Ahora lárguense todos ¡Fuera!

GRIMMAULD PLACE

El accidente de Hermione con Nicte no se había vuelto a mencionar en los siguientes tres días, por ninguno de los habitantes de la casa. La castaña junto a los dos slytherins ya se encontraban instalados y si bien Blase había recuperado la conciencia, no se había recuperado del todo y parecía que eso le llevaría tiempo; lo que obligaría a Draco y la leona seguir la misión solos por su cuenta.

Por otro lado, tanto Luna como Hermione se habían pasado entre libros tratando de buscar una forma de salvar a Theo de las garras de la muerte; sin embargo, hasta el momento la búsqueda no había tenido ningún fruto, lo que ocasionaba que se encontrara por momentos a la rubia llorando en silencio antes de ingresar a la habitación que compartía con el castaño con una sonrisa en el rostro. Esto último, le hizo ganar el respeto de Draco y la admiración de Blase, quien recibía también los cuidados de ella, quien era la encargada de curarlo todos los días con unos ungüentos especiales.

Si bien la relación entre todos los habitantes de la casa se había vuelto por lo general cordial; esto era porque ni Ronald ni Nicte habían asomado las narices desde la pelea entre esta última y la castaña. El único que los había visto era Harry y solo era para llevarles comida.

Era un viernes y casi todos los chicos se encontraban en la cocina disfrutando una galletas que habían preparado Ginny y Hermione, se respiraba un ambiente tranquilo solo interrumpido por las ocurrencias de un algo más mejorado Blase y los intentos de Draco de callarlo. Todo ese ambiente se desvaneció cuando se escuchó la puerta de la cocina abrirse y al voltear todos, pudieron ver a un Ronald con el seño fruncido cubriendo protectoramente con su cuerpo a una Nicte seria. El silencio que se produjo se volvió tan incómodo que ninguno se atrevía a romperlo. Bueno todos menos…

—Pero que mierda, es idéntica a mi leona —exclamó Blase, inconsciente de las miradas asesinas de Ron y Draco—. Mi nombre es Blase preciosa, un gusto conocer a la doble de Hermione.

—Blase… —le advirtió el rubio con los dientes apretados, pero este ni se inmutó.

—Tengo una duda, si la castaña es mi leona ¿Tú que serías? —siguió el moreno con aires pensativos, como si esa pregunta tuviera una importancia extrema; mientras que todos a excepción del pelirrojo y el rubio que querían matarlo, estaban inmóviles—. ¡Ya lo sé! Tú serás mi Pantera —respondió todo orgulloso, mientras Nicte alzaba la ceja incrédula de la desfachatez de ese idiota.

—Me parece que le va perfecto —indicó de pronto Luna, ocasionando que Blase ensanche su sonrisa—. Tiene el mismo color de cabello.

—Bueno si ya terminaron de hablar estupideces —esta vez fue Malfoy quien interrumpió y tomó de la mano a la castaña—. Creo que nosotros mejor nos retiramos.

—Es mejor que se sientes —habló por fin Nicte.

—No sigo órdenes tuyas psicópata de porquería —escupió las palabras el rubio, poniéndose completamente rígido.

—Quien mierda eres tú mortífago de quinta, para hablarle así —contestó el pelirrojo sacando su varita, mientras que el rubio lo copiaba. Ambas gemelas calmaron a sus chicos, colocando una mano en el brazo que llevaba la varita para que la bajen.

—Calma primito, que no pienso hacer nada —dijo la pelinegra a Draco—. Pero Ronald tiene razón, es mejor que se sienten —luego se dirigió a su hermana—. Ya va siendo hora que expliques que mierda te pasa y no me vengas con mentiras que es el mismo poder que tenías antes, porque pude sentir uno distinto —todos se quedaron callados, esperando la respuesta de la castaña—. Es hora de hablar Hermione.

…..

Hola a todos, volví con esta historia y como recompensa por hacerlos esperar tanto tiempo por una actualización; les traigo 2 capítulos seguidos.

Espero que disfruten estos capítulos tanto como yo. ¡Los quiero!

Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.