LA VERDAD
—Ella no tiene por qué decirte nada loca —saltó Draco en defensa de la castaña, pero fue interrumpido por la mano de la chica.
—No Draco, tiene razón —indicó la leona—. Es hora de contar todo.
Tal como lo prometió, Hermione empezó contando que desde la muerte de Dumbledore comenzó a tener unos sueños raros y que Nicte se aparecía en ellos, luego que por ella descubrió que las dos eran gemelas, lo que les generaba tener una conexión géminis que era más fuerte de lo normal y les permitía tener un control de la magia más potente. También, que sus verdaderos padres eran Bellatrix y Voldemort; ante esto todos se sorprendieron ante lo contado y la castaña sintió miedo por la reacción de sus amigos al enterarse de su origen.
—Tus padres no definen el tipo de persona que eres Herms —fue Luna quien habló primero—. Todos aquí sabemos que eres una buena persona.
—Si Hermione, tú siempre serás nuestra amiga —secundó Harry.
—Hay que conmovedor —interrumpió la pelinegra—. Muy linda historia hermana, pero esa no es la que quiero saber; sino es cómo demonios tienes ese poder —la castaña suspiró y continuó con la historia.
Les contó que tanto ella como Nicte intercambiaron de puesto sin dar mayor detalle, pero el rubio se encargó de recalcar que la gemela diabólica, como llamaba a la pelinegra, la coaccionó a intercambiar puestos a cambio de salvar la vida de la comadreja; a raíz de ello todos quedaron viendo a Nicte con molestia, incluso Ron la quedó viendo con desilusión pero se mantuvo igualmente a su lado.
—A raíz de hacerme pasar por mi hermana, tuve que aceptar en su nombre una misión para Voldemort, junto a Draco —prosiguió la leona—. Esta consistía en recuperar todos los Horrocruxes —apenas los mencionó tanto Draco, Harry y Ron abrieron los ojos preocupados, el primero por haber descubierto todo ante los demás y los otros dos, porque eso significaba que ese monstruo ya sabía que ellos estaban detrás de los Horrocrux para destruirlos.
—¿Eso significa que él ya sabe? —preguntó el pelinegro.
—Sí Harry, Voldemort ya sabe que estas detrás de los Horrocrux para destruirlos e incluso que ya tienes en tu poder algunos.
—Mierda… ¿Ahora qué haremos? —preguntó esta vez el pelirrojo.
—Es obvio comadreja, conseguirlos nosotros antes que él y destruirlos —respondió Draco por Hermione.
—A ti nadie te preguntó hurón —contestó rojo de cólera Ronald—. Además, como sabemos que apenas consigas todos, nos traicionarás y volverás con Voldemort arrastrándote como la serpiente que eres —El cuerpo del rubio se erizó por las insinuaciones del pelirrojo e iba a responder, pero fue interrumpido por la castaña.
—Solo lo diré una vez Ronald y espero que quede claro —indicó con voz dura Hermione—. Draco no traicionará a nadie y yo confió completamente en él.
—Pero… —intentó rebatir Ron.
—Ningún pero, el está ahora conmigo y sé que me quiere —dijo esto mientras tomaba la mano del rubio, ocasionando que este inflara el pecho de orgullo—. Y si no confían en él, confiarán en mí.
—Y lo hacemos Herms —respondió Harry, mientras Ginny y Luna asentían concordando con él.
—Yo también confío en ti mi leona —interrumpió Blase, haciendo que el rubio pusiera los ojos en blanco. Hermione solo sonrió por la habilidad del moreno de bajarle la intensidad a los asuntos.
—Gracias Blase, gracias a todos.
—Si, si… ahora ¿puedes llegar a la parte importante? —interrumpió el incómodo momento Nicte.
Luego de eso, Hermione continuó contando todo lo que pasaron, desde su viaje a la Isla de Lemnos y lo que descubrió en ella sobre su verdadero origen; hasta la visita a Fineo y la lucha con las arpías, donde confirmó que ella era la reencarnación de Circe. Todos escuchaban atentos a la castaña, sorprendidos por el nuevo poder que había despertado en ella y sus miedos sobre el no poder controlarlo. A parte de eso, todos se entusiasmaron porque Hermione podría ser la mejor arma para vencer a Voldemort, si ella lograba controlar sus nuevas habilidades; sin embargo, en la estancia había una persona que hervía su sangre de rabia y envidia, no era posible que esa estúpida fuera la reencarnación de una diosa y ella nada, una vez más se sentía poca cosa y miserable al ver que ella se llevaba la mejor parte.
—Bueno, pero que maravilla lo tuyo hermanita —habló Nicte con tono fingido de felicidad—. Ahora eres una diosa, se nota que tu te llevas siempre lo mejor —esta vez su voz sonó con rabia—. Tu amada por todos, creyéndote la santa y no eres más que un arma peligrosa que en cualquier momento puede terminar con la vida de cualquiera de esta habitación —esas palabras cayeron como balde de agua fría parea la castaña.
—No hay persona mejor para controlarse como Hermione —interrumpió Luna—. Y sé que si existe alguien que pueda controlar ese poder eres tú amiga.
—Gracias Luna.
Nicte al ver que todos se acercaban a Hermione a demostrar su apoyo, su corazón le dolió al darse cuenta que su hermana siempre tendría todo lo bueno y ella se quedaría con lo malo; pero luego sintió la mano del pelirrojo tomar la suya y al verlo todo ese dolor se desvaneció. Bueno, "tal vez no todo lo malo" se dijo asimisma al ver a los ojos a Ronald; y juntos decidieron salir de la cocina. Los demás siguieron su ejemplo y se fueron retirando también; Hermione y Luna se encerraron nuevamente en a biblioteca, mientras que Draco y Blase visitaban a Theo; y Harry con Ginny, iban a su habitación.
Ya llevaban como 3 horas dándole vueltas a un libro especializado en sanaciones de maldiciones de magia negra; en él indicaban como paralizar el tiempo para la maldición, que no avance ni retroceda, lo que les daría más tiempo para encontrar la cura; pero solo lo mencionaba a grandes rasgos y no indicaba si era un hechizo o una poción al menos.
—Esto es imposible, nunca encontraremos la forma de salvar a Theo —suspiró triste la rubia, mientras ambos ojos se llenaban de lágrimas.
—Luna no puedes perder la fe, sobretodo tu —trató de darle fuerzas Hermione, pero la verdad es que la salud del castaño se había deteriorado tanto en los últimos días que apenas comía o se mantenía despierto por unas cuantas horas. De pronto ambas chicas dieron un salto al escuchar la puerta ser abierta de violentamente y al voltear a ver, observaron a un agitado Draco con la mueca de terror en todo su rostro.
—¿Qué pasó con Theo? —preguntó al instante Luna.
—No reacciona, deben de venir ahora —ambas chicas no esperaron más y siguieron al rubio hacia la habitación del castaño. Al ingresar pudieron ver a un Blase a punto de jalarse los cabellos de la preocupación y un inerte Nott.
—¿El está… —Hermione dejó en el aire la pregunta.
—No aún respira, pero si no hacemos algo pronto lo dejará de hacer —indicó el rubio en tono desesperado.
—No Theo… —se escuchó la débil voz de la Ravenclaw, quien ante los ojos de todos se desvaneció. Blase la pudo tomar en sus brazos antes que la chica choque con el piso.
—No Luna —se acercó preocupada la castaña.
—Ella está bien, solo se desmayó —la calmó el moreno—. Mi leona debes hacer algo con Theo por favor.
—¿Puedes ayudarlo Hermione? —preguntó esta vez Draco, completamente desesperado.
—No se si sea capaz, no controlo mis poderes aún y si le hago daño —dijo la castaña con miedo.
—Peor no lo puedes dejar, inténtalo por favor —le rogó Blase—. Nuestro amigo se muere —al decir esto último se le cortó la voz.
—Tu puedes Hermione —le dijo el rubio—. Yo sé que puedes.
—Hay algo que puede funcionar, pero no estoy segura de como hacerlo —indicó la gryfindor.
—Inténtalo —la instó Draco—. Tu tienes un poder que ninguno más posee, si te concentras sé que podrás —la castaña asintió y se sentó al lado de Theo, colocando una mano en su frente y otra en su pecho. Cerró los ojos tratando de concentrarse en lo que deseaba hacer, ante la mirada de los otros dos slytherins.
Pasaron unos minutos en silencio y cuando Hermiones estaba a punto de darse por vencida, empezó a sentir como las yemas de sus dedos hormigueaban al conectarse con la esencia mágica de Theo; se concentró un poco más y poco a poco fue ingresando en el subconsciente del chico, hasta que de pronto estaba en una habitación obscura con una pequeña ventana que servía de fuente de luz.
—¿Theo? —preguntó la leona al ver al chico agazapado en una esquina. Este al escuchar la voz, elevó la mirada y la vio.
—¿Granger? ¿Eres tú? —ella solo asintió, mientras se acercaba hasta quedar a menos de un metro del slytherin—- ¿Qué haces aquí?
—Estoy en tu mente porque te encuentras inconsciente y los chicos están preocupados por ti, Luna también.
—Luna… —dijo su nombre con tal ternura y dolor, que a Hermione se le estrujó el corazón—. ¿Harías algo por mí?
—Lo que quieras.
—Dile que lo siento, que intenté luchar con todas mis fuerzas; pero que el señor oscuro es más fuerte —bajó la mirada, triste—. Dile que me perdone por abandonarla y que la amo.
—No necesitaré hacerlo Theo —le respondió la castaña con los ojos llorosos—. Yo puedo ayudar si estas dispuesto a confiar en mí.
—¿Tú puedes hacer algo? —Hermione asintió—. Entonces has lo que tengas que hacer, no quiero dejarla Granger, yo… yo la amo.
—Lo sé —le sonrió al chico—. Pero ahora debes de seguirme, esta maldición termina cuando destruye tu subconsciente y si logro esconderte lo suficiente, tendremos más tiempo para encontrar el antídoto.
—Vamos entonces.
Ambos salieron de esa habitación y comenzaron a caminar por lo que parecía un bosque. Estuvieron así por lo que parecía horas, hasta que el bosque empezó a desaparecer, para ver como se formaban pequeños ríos de lava.
—¿Dónde estamos? —preguntó un confundido Theo.
—Sé que no te gustará, pero nos dirigimos hacia tus peores miedos —indicó la castaña, señalando una vieja mansión en la cumbre de una montaña. El chico al verla dejó de caminar al instante y empezó a temblar.
—Yo no pienso entrar ahí.
—Nott, es la única forma —respondió la castaña—. No se que significado tenga esa casa, pero es ahí donde Voldemort menos piense en buscarte.
—No lo entiendes Granger, yo juré jamás volver a pisar esa casa —indicó el castaño sudando frío—. Esa es la casa donde vivía con mi madre y ese monstruo que era mi padre; ahí el maldito abusaba de ella y de mí, ahí el desgraciado la asesinó y con ella se fue toda partícula de inocencia, de bondad que yo tenía —Hermione, se acercó a él y le puso una mano en el hombro en señal de comprensión.
—Te entiendo Theo, pero es mentira que perdiste tu bondad —el chico quiso refutar, pero no lo dejó—. No importa que digas, yo sé que eres bueno y sobretodo Luna lo sabe.
—Luna…
—Exacto Luna y ella está preocupada por ti —le indicó—. Y tu le debes el luchar hasta el último, hazlo por ti, por ella… por los dos —Nott cerró por un momento los ojos y suspiró profundamente, al abrirlos nuevamente se podía ver la determinación en su mirada.
—Muy bien Hermione, vamos a esa maldita casa —ella asintió contenta—. Por Luna soportaré cualquier cosa, incluso a mis peores pesadillas.
Ambos caminaron lo que faltaba de trayecto en completo silencio, hasta que llegaron y la gryfindor pudo ver como el cuerpo de Nott se ponía rígido y se anclaba a la entrada; así que ella tomó la iniciativa y entró en la casa. Nadie la había preparado para la sensación que empezó a tener, esa casa estaba llena de una energía tan maligna, tan oscura y solo significaba que en ella habían pasado cosas terribles. La castaña volteó a ver a Nott y se le rompió el corazón de tan solo imaginar lo que tuvo que pasar de pequeño y en ese momento lo respetó; porque no era fácil pasar por esa pesadilla y tomar la decisión de cambiar, de amar.
—¿Entras? —dijo la leona, sacando al castaño de sus pensamientos.
—Sí… si —respondió el antes de empezar lentamente a caminar; cuando entró en la mansión, ambos empezaron a recorrerla hasta llegar a unas puertas dobles de color blanco.
—¿Dónde estamos? —preguntó la castaña y al instante el chico empujó las puertas para abrirlas y pudo observar un cuarto decorado de forma infantil.
—Esta era mi habitación cuando era niño.
—¿Crees que puedas permanecer aquí? —en respuesta Theo asintió—. Muy bien, entonces tendrás que cerrar bien las puertas y yo empezaré a preparar protecciones y muros para fortalecer más esta habitación y luego continuaré con la mansión.
—Has lo que tengas que hacer Granger —respondió determinado—. Yo esperaré lo que tenga que esperar por Luna.
—Está bien. Adiós, Theo.
—Adiós Hermione —ahí mismo se cerraron las puertas y la castaña empezó a imaginarse un muro gigante alrededor de la mansión, las puertas de la habitación de Theo desaparecieron. Luego de lo que pareciera un par de horas, la leona había convertido dicha mansión en una fortaleza impenetrable. Ya era hora de volver y se volvió a concentrar para salir de la mente de Theo; de pronto empezó a escuchar voces lejanas que poco a poco se volvían más nítidas.
—Granger…
—Leona…
—Hermione reacciona —esta última, la sacó de su trance—. Por Merlín ¿Estas bien? —preguntó un preocupado Draco.
—¿Lograste hacer algo? —esta vez fue Blase.
—Estoy bien y sí, logré darnos más tiempo por el momento —de pronto fue interrumpida por una rubia que volvía en sí.
—Theo… ¿Theo cómo está?
—Por ahora está a salvo Luna, pero tendrá que mantenerse inconsciente —le respondió la castaña, para luego contarles lo que había pasado en la mente del castaño.
—Por Merlín, ¿Ahora qué haremos? —preguntó un preocupado rubio.
—Es hora de continuar con la misión y terminarla —respondió la castaña—. Y una vez tengamos en nuestro poder todos los Horrocruxes, los destruiremos y así podremos vencer a Voldemort de una maldita vez.
