Capítulo 3: "Concha de amor"

Chikane salió del baño y se dirigió hacia las mesas para buscar un lugar en el que sentarse mientras esperaba por su amiga y su pareja. Al dirigirse hacia el mesero, su mirada se desvió viendo a una rubia de mirada borgoña haciéndole señas con las manos. Chikane sonrió al ver como su amiga seguía siendo tan infantil y se dirigió hacia ella.

- ¿Cuándo madurarás, Fate? –dijo la peliazul.

- ¿Eeehhh? ¿Es que no te gusta mi forma de ser, Chikane? –fingió que se limpiaba unas lágrimas ficticias– Rompes mi corazón…

- Tú no tienes corazón… –la molestó la peliazul– Aun no sé cómo tienes novia, que por cierto ¿dónde está? Tengo que preguntarle como lo hace para aguantarte. –rió levemente tapando su boca.

- ¡Chikane! –la llamó la rubia– ¿De verdad eres mi amiga? –hubo un silencio por unos segundos para después estallar en carcajadas– Está en el baño. –dijo tras calmarse– Ahora viene. Por favor, siéntate.

- Está bien. –dijo sonriente tras recordar que había encontrado al amor de su infancia.

- ¿Por qué sonríes así? ¿Ha pasado algo? –preguntó curiosa la rubia.

- Verás… Hay algo que no sabes acerca de mí. –la rubia se sorprendió– Cuando era niña conocí a alguien. –la rubia la miraba y escuchaba atenta– Todos los veranos iba con mis padres a Mahoroba. Nos gustaba pasar tiempo juntos en la mansión familiar. Todos los días iba a la playa. Ya sabes que me encanta el mar. –la rubia asintió– Cuando tenía 6 años conocí a una niña…

Flashback

- Espera perrito, ¿dónde vas? –gritaba una pequeña rubia a un pequeño perro negro que corría por la arena de un lado para otro– ¡Espera! –dijo mientras corría tras el animal hasta que se detuvo al ver a una niña que se encontraba sentada sola en la arena de la playa mirando al horizonte– Hola… –dijo la niña rubia tímidamente a la otra.

- Hola. –respondió sin voltearse a mirarla y acarició al animal.

- ¿Es tuyo?

- Es Taiyõ.

- Es muy bonito. –sonrió la chica– ¿Puedo sentarme contigo?

- Como gustes. –contestó la otra niña.

- Entonces me sentaré. Me llamo Kurusugawa Himeko. –se sentó junto a la niña y el perrito se lanzó a ella para lamerle la cara.

- Chikane. Me llamo Chikane.

- Que bonito nombre, Chikane-chan. –dijo la rubia sin dejar de sonreír mientras el perro la lamía.

- ¿Chikane-chan? –dijo sorprendida la peliazul.

- Perdón… ¿te molesta que te llame así? –dijo la rubia triste.

- No, no me molesta, Himeko. –dijo sin saber porqué se sentía tan rara junto a esa niña.

- Gracias Chikane-chan. –dijo alegre la pequeña– ¿Vives aquí, Chikane-chan?

- No. he venido de vacaciones con mi familia. ¿Y tú?

- También he venido de vacaciones con mi familia. Me gusta mucho el mar y la playa, así que venimos con papá todos los veranos. Es el único momento en el que podemos estar juntos. Papá viaja mucho y nunca está en casa, y mamá trabaja todo el día. Me gusta estar con ellos. –sonrió.

- Ya veo. –respondió la peliazul.

- Oh, perdóname Chikane-chan, estoy hablando demasiado. –se disculpó.

- No te disculpes, Himeko. Me gusta escucharte. –confesó sintiendo que esa pequeña niña la hacía sentir feliz.

- ¿Eh? –se ruborizó la pequeña rubia.

- ¡Himeko! –la llamaron desde el paseo marítimo– ¡Es hora de irnos!

- ¡Sí, ya voy! –contestó la niña alzando la mano– Tengo que irme Chikane-chan… –dijo un poco triste, pues no quería separarse de esa niña con mirada profunda– ¡Ya sé! Veámonos de nuevo aquí mañana. –propuso feliz.

- Claro, Himeko. Estaré esperando ese momento con ansias. –sonrió por primera vez y a la pequeña rubia le pareció un ángel caído del cielo.

Fin Flashback

Flashback

- Hoy no ha venido. –decía a su mascota una peliazul triste mientras veía como el sol se iba escondiendo en el horizonte– Volvamos a casa, Taiyõ. –miró hacia el cachorro– Volveremos mañana.

Siguió yendo los siguientes días, pero la pequeña niña no apareció.

Fin Flashback

Flashback

- Chikane, ¿qué te parece si vamos hoy al parque? Sé que te gusta mucho esconderte allí para leer tus libros sin que nadie te moleste.

- Me gustaría mucho ir al parque, padre. –dijo con una sonrisa.

- Bien, en ese caso ve a cambiarte. En una hora nos iremos al parque.

- ¡Papá! –gritaba una niña rubia– Mira papá, aquí hay un buen sitio. –decía alegre haciendo señas desde el lugar donde esperaba a sus padres.

- Ya vamos, Himeko. –decía un hombre castaño que iba a unos metros tras ella con su esposa.

- ¿Himeko? –la llamaron desde arriba.

- ¿Chika…? Perdón, quise decir señorita Himemiya. –dijo y bajó la cabeza.

- Himeko, ¿por qué me llamas así? –dijo la peliazul bajándose de la rama donde se encontraba leyendo uno de sus libros preferidos– ¿Por qué no viniste? Te estuve esperando.

- Perdón, Chikan… Himemiya. Tengo que irme. –salió corriendo hacia sus padres, pero la peliazul la siguió.

- ¡Himeko, espera! –la llamaba como si fuera un ruego– ¡Himeko! Por favor, no te vayas. –gritó cuando la niña llegó al lado de sus padres.

- Himemiya, sentimos si nuestra hija la ha molestado. –dijo el señor.

- No, Himeko no me ha molestado. Yo solo quiero ser su amiga. –el hombre se sorprendió.

- ¿Amiga? –preguntó aun sorprendido.

- Sí, señor Kurusugawa. –dijo haciendo una reverencia– ¿Podría ser amiga de su hija?

- Pero usted es una señorita de familia adinerada. Nosotros no pertenecemos a la alta sociedad como…

- No me importa. –interrumpió la peliazul– Me gusta estar en compañía de su hija. –se ruborizó un poco.

- ¿Qué dices, Himeko? –preguntó la madre de la rubia, quien había permanecido en silencio todo el tiempo.

- Yo también quiero ser tu amiga, Chikane-chan. –dijo feliz.

Fin Flashback

Flashback

Dos pequeñas se encontraban en la playa jugando como cada día hacían. Se habían conocido muy recientemente, pero habían formado un vínculo muy especial y estrecho en tan solo unas semanas.

- ¡Chikane-chan! Ven a ver esto. –la llamó la niña rubia.

- ¿Qué es eso Himeko? –corrió a su lado para ver lo que su amiga había encontrado.

- Es una concha, Chikane-chan. Una concha rosa. Es muy bonita. –decía mientras le enseñaba la concha a esa niña peliazul que la hacía sentir tan amada.

- Himeko… Mira lo que encontré. –le mostró el objeto que traía en su mano.

- ¡Es una concha igual que la mía! –saltó de alegría y abrazó a su amiga haciéndola ruborizar– Chikane-chan, estoy tan feliz.

- Yo también, Himeko. Prometo que siempre te protegeré y estaré contigo. –dijo tras separarse del abrazo.

- Chikane…chan. –dijo ruborizándose esta vez la rubia– Hagamos una promesa Chikane-chan…

- Dime Himeko. –dijo la peliazul.

- Chikane-chan, prométeme que nunca me olvidarás, que me buscarás y encontrarás cada año y que cuando seamos mayores serás mi novia. –dijo ruborizada y le dio un tierno e infantil beso en los labios.

- Hi… Himeko… –la llamó totalmente roja y sorprendida.

- Prométemelo, Chikane-chan. –empezó a sollozar.

- Himeko… –la tomó de las manos– Te lo prometo. –dijo decidida– Te prometo que te buscaré y encontraré cada año y, que algún día, serás mi novia.

- ¡Himeko! Es hora de volver a casa. –la llamó su padre.

- ¡Ya voy papá! –gritó la niña– Tengo que irme, Chikane-chan. Recuerda tu promesa.

- Nunca la olvidaré, Himeko. No importa qué, prometo que te encontraré y reconoceré. –la abrazó– Sé muy feliz, Himeko…

Fin Flashback

- Esa niña me hizo completamente feliz. En una semana creamos un vínculo especial. Al principio no quiso relacionarse conmigo porque yo provenía de una familia adinerada. Logramos solucionar ese pequeño problema y nos hicimos amigas. Cada día quedábamos para jugar en la playa. Fue mi cachorro Taiyõ quien nos unió. Un día antes de que terminaran las vacaciones de verano, quedamos en la playa como todos los días. Ese día estuvimos buscando conchas para regalar… –se quedó callada.

- ¿Y qué pasó? –preguntó la rubia intrigada.

- Ese día encontramos una concha de doble cara. Una concha que solo tiene una pareja perfecta en el mundo. Cada una encontró una parte, formando la combinación perfecta. –sonrió al recordar ese momento– Después de eso me hizo prometerle que la buscaría todos los veranos y que la encontraría. También me hizo prometerle que… –se ruborizó un poco y su amiga alzó una ceja curiosa– Me hizo prometerle que cuando fuésemos mayores sería su novia. –la rubia abrió la boca en sorpresa– Me besó, Fate… y fue el beso más maravilloso y dulce que me han dado alguna vez…

- Vaya… Es una historia… mágica. –la peliazul asintió– ¿Y os volvisteis a encontrar todos los veranos?

- No. Después de ese año no la volví a ver más.

- Es por eso por lo que todos los veranos vas a Mahoroba… –confirmó en un susurro– Sigues esperando por ella…

- Sí…

- ¿Y qué tiene que ver eso con que estés feliz? –preguntó la rubia.

- La he encontrado.

- ¿De verdad? –preguntó entusiasmada.

- Sí. Por fin he encontrado a esa dulce niña, a mi sol, a mi Hi… –la interrumpió una rubia que se encontraba a sus espaldas.

- Fate-chan… –se volteó lentamente al escuchar esa voz.

- Himeko. –le sonrió la rubia levantándose de su asiento y tomándola de la mano– Ven, deja que te presente a mi mejor amiga, a mi hermana Himemiya Chikane. Chikane, ella es Kurusugawa Himeko.

- ¿Himemiya? –susurró sin ser escuchada y miró a la chica que se encontraba aun sentada y con los ojos abiertos en sorpresa.

- Que, por cierto, Chikane, ¿qué te pasó en la frente? –se le quedó viendo el lugar que había sido golpeado instantes atrás.

- ¿Eh? –salió del trance la peliazul– No es nada. –desvió la mirada hacia la rubia quien se había ruborizado– No calculé bien y me golpeé con la puerta del baño.

- ¿En serio? –preguntaba incrédula– Vaya que encontrarla te dejó en Marte… –rió.

- Mucho gusto, Kurusugawa. –se levantó y le tendió la mano– Como bien ha dicho, soy su mejor amiga, más que nada porque no hay nadie que la aguante. –suspiró.

- Oyeeee… –se quejó la rubia y la de ojos lavanda rió.

- El placer es mío, Himemiya. –aceptó la mano que le fue estrechada en forma de saludo.

- Por favor, llámame por mi nombre.

- Está bien. Gracias, Chikane-chan. –contestó la rubia perdiéndose de nuevo en esa mirada azul.

- Bien. Vamos a sentarnos. –dijo la oji borgoña– ¿Qué os apetece be…? –la interrumpió el sonido de su busca. Lo sacó y leyó– Es una emergencia, Chikane. Me necesitan en el hospital.

- ¿Qué ha pasado? –preguntó la peliazul– Hay más doctores de guardia.

- Me necesitan a mí. ¿Puedes quedarte con Himeko?

- Claro. –respondió la peliazul.

- Fate-chan… –la llamó la rubia.

- Volveré en cuanto pueda, Himeko. –se levantó y dio un corto beso en los labios, haciendo que la peliazul mirara hacia otro lado y sintiera su corazón doler– Estás en buenas manos. Chikane, cuídala. –le dio un beso en la mejilla a su amiga y se marchó corriendo.

- No te preocupes, Himeko. Volverá pronto. –dijo la peliazul mientras llamaba al mesero para pedir una botella de vino.

- Chikane-chan… –la llamó la rubia– Siento el golpe que te di… –bajó la mirada.

- No te preocupes Himeko. Esto no es nada para mí. Bien, vamos a cenar. –le sonrió.

Chikane no se podía creer que la chica que le pidió que la buscara y encontrara cada año, quien le robó su primer beso y fue el más maravilloso de todos y quien le pidió que fuera su novia en el futuro, estuviera ahí, frente a ella sentada y que fuera la novia de su mejor amiga. Su corazón, que latió a mil por hora al verla de nuevo, se rompió al comprobar que estaba con Fate. A pesar de que Himeko la había olvidado, ella la había esperado cada año en aquella playa donde se conocieron y donde se confesaron su amor a pesar de ser unas niñas. Cada año esperó por ella, pero nunca regresó. Nunca perdió la esperanza de volverla a ver, pero eso nunca pasó… hasta hoy.

- Eh, Chikane-chan… –la llamó la rubia– ¿Cómo conociste a Fate-chan?

- Nos conocemos desde pequeñas. Nuestras madres trabajaban juntas y nosotras íbamos a la misma escuela. Con el paso del tiempo nos hicimos muy buenas amigas, tanto que nos consideramos hermanas en vez de amigas. Siempre hemos estado juntas hasta que se mudó. Estuvimos separadas físicamente, pero nunca perdimos el contacto. Estuve con ella cuando murió su madre y cuando tuvo su desengaño amoroso. Supongo que Fate te habrá contado la historia.

- Sí, aunque nunca ha entrado en detalles. Cuando la conocí era una persona bastante fría y distante.

- Fue muy duro para ella. –dijo la peliazul– No es fácil olvidar lo que vio.

- Chikane-chan, por favor. Dime qué pasó. –suplicó la rubia– Necesito saber qué pasó. Necesito saber porqué Fate-chan tiene esa mirada triste y ausente desde que llegamos.

- …

- Chikane-chan. –le suplicó con lágrimas en los ojos.

- Se enamoró de Nanoha en primaria cuando apenas tenían 9 años, pero no fue hasta el instituto cuando consiguió reunir todo el valor y confesarse. Desde ese momento estuvieron juntas. Cuando Fate se mudó fue por ella por lo que lo hizo… Se le ofreció el puesto en Italia y ella le pidió a Nanoha que la acompañara. Tras días de conversaciones, ella aceptó acompañarla, pero las cosas empezaron a ponerse algo turbias de nuevo. Nanoha empezó a distanciarse y a pasar tiempo con un compañero de trabajo. Fate renunció al puesto para quedarse con Nanoha. Cuando llegó a la que era su casa, se encontró a Nanoha en la cama con su compañero de trabajo. –la rubia se llevó las manos a la boca– Fue muy duro. Nanoha fue su primer amor. Estaba muy enamorada de ella. Volver aquí y volverla a ver supongo que la hace recordar ese no grato recuerdo.

- Entiendo…

- ¡Doctora! Menos mal que ha llegado. –dijo la enfermera.

- ¿Qué ha pasado, Shari? –preguntó la rubia.

- Ha habido un accidente en el centro de servicios sociales. –la rubia abrió los ojos en sorpresa– Hay muchos heridos, pero una de ellas está grave.

- ¿Servicios sociales? Dime, ¿está Nanoha bien? –preguntó atemorizada.

- Nanoha-san es la única persona que está grave.

- ¿Dónde está? –preguntó nerviosa.

- Está en quirófano. La están esperando.

La rubia salió corriendo por los pasillos dirección a los vestuarios para cambiarse rápidamente cuando un rubio de ojos esmeralda la detuvo.

- Fate…

- Yuuno…


Pido perdón por la demora, pero tuve que trabajar el domingo, y lunes y martes han sido días complicados para mí ya que es el aniversario de la muerte de mi padre... Intenté subirlo el sábado pero también me fue imposible, por lo que pido disculpas por la demora.El domingo publicaré el capítulo 4 que está prácticamente terminado.

*tsuki1519: aún no sabemos si fue real o no lo que sucedió con Nanoha... Muy pronto lo sabremos. Me alegra saber que te resulta interesante. Gracias.

*oyoque: uno nunca sabe lo que es capaz de hacer por amor hasta que se enamora... ¿Traicionará Chikane a Fate? Gracias por acompañarme en esta nueva aventura.

*Eymi: muy pronto sabremos qué quiso decir la madre de Nanoha con ese comentario. Gracias por tu apoyo y ánimos. Me alegra saber que te gustan mis historias.

*nadaoriginal: más cerca de lo que creemos... Ese amor que ya viene desde la infancia y que deberá recordar...

*nara375: me gusta cómo has deducido, pero aún no sabemos si Momoko sabe la verdad, quizás sea esa intuición que solo una madre tiene...

*undefinedcolorfull: thank you for your support. It makes me happy. I hope you enjoy this story until the end. We will know very soon if Vivio's father is Yuuno...