Capítulo 5: "Verdades"
Al incorporarse de la cama para bajar a recibir a su novia, vio una cajita en la cómoda. Desde que Himeko y ella vivían juntas, nunca la había visto antes. La abrió y se encontró con un collar hecho a mano de una concha rosada. La sacó y la tuvo en sus manos por unos instantes.
- No puede ser… Esta concha es… –decía en susurros– Chikane…
- ¡Fate-chan! Estoy en casa. –gritó la rubia haciendo que la oji borgoña guardara la concha rápidamente y bajara a su encuentro.
- Bienvenida, Himeko. –le sonrió.
- Fate-chan… –la rubia se lanzó a sus brazos sorprendiendo a su pareja.
- Himeko… –suspiró y la estrechó entre sus brazos– Te he echado de menos.
- Yo también Fate-chan. –la rubia la estrechó un poco más fuerte– ¿Estás bien? –le preguntó al sentir el apretado abrazo.
- Sí, todo bien. Sólo quería verte y abrazarte.
Himeko se separó un poco de su novia y se ruborizó al ver la intensa mirada de Fate. La oji borgoña sonrió al verla en ese estado y se acercó para besarla, pero en el último momento, para sorpresa de la oji lavanda, se desvió y besó su frente tiernamente.
- Vamos a dormir, Himeko. –la tomó de la mano y la guio a la habitación– Debes de estar agotada después de haber estado en el parque de diversiones. ¿Te divertiste? –la miró con ternura.
- Sí. Fue muy divertido. Chikane-chan me consiguió este peluche. –le enseñó el osito blanco que tenía en su otra mano.
- Ya veo. Es muy bonito.
- ¿Verdad? –sonrió– Lo quise conseguir yo, pero no fui capaz, jeje. Ya sabes que soy un poco torpe en los juegos. –rió, pero su pareja no y se extrañó– ¿Seguro que está todo bien, Fate-chan?
- ¿Eh? Oh, sí, perdóname Himeko. Fue un día muy largo.
- ¿Qué tal tu paciente? ¿Fue muy grave? –se animó a preguntar a pesar de que a su chica no le gustaba hablar de trabajo.
- La paciente está bien. Es fuerte. Siempre lo ha sido… –calló por unos segundos– Y bien, cuéntame, ¿en qué atracciones os habéis montado? ¿Te cae bien Chikane? –cambió de tema al llegar a la habitación y soltar la mano de su novia.
- Chikane-chan me cae muy bien. Tenías razón, os parecéis mucho. –decía mientras se cambiaba de ropa y se ponía el pijama.
- ¿A qué te refieres? –preguntó la rubia curiosa mientras la esperaba en su lado de la cama.
- Cuando estábamos subidas en la noria, hubo un momento que estuvo mirando hacia el horizonte y tenía una mirada muy triste. Iba a preguntarle si le pasaba algo, pero en ese momento llamaste tú y ya después volvió a ser la misma.
- Entiendo… –suspiró– Siento haber interrumpido, Himeko. –dijo y se volteó mirando hacia la ventana.
- Fate-chan… –la llamó mientras se metía en la cama también– No interrumpiste nada y nunca lo harás. –dijo dulcemente mientras la abrazaba por la espalda– Te quiero, lo sabes, ¿verdad? –otra vez sintió la punzada en el pecho– Nunca te traicionaría. –hizo a Fate mirarla.
- Lo sé. Lo sé perfectamente, Himeko. –le dijo con firmeza mirándola a los ojos– Ven, descansemos. Ha sido un día muy largo para ambas. –dijo y la acurrucó entre sus brazos.
- Fate-chan… –la volvió a llamar la oji lavanda– ¿Y mi beso de buenas noches? –dijo sonrojada.
- ¿Eh? –se sorprendió al escuchar eso y se ruborizó también.
Todas las noches, antes de ir a dormir, las chicas se besaban durante unos momentos para olvidar todo lo malo que pudiera haber ocurrido en el día. Lo habían hecho una rutina. A veces, esos besos subían la temperatura de la habitación y acababan desnudas una sobre la otra haciendo el amor durante horas. Las dos chicas se miraron sonrojadas. Era la primera vez que Himeko le pedía un beso. Fate siempre solía besarla cuando menos se lo esperaba. Y, ahora que lo pensaba, Himeko nunca la había besado sin que ella lo hiciera primero, sólo lo había hecho en dos ocasiones: cuando la acompañó al hospital y cuando le regaló las flores. ¿A caso estaba descuidando a su pareja que tenía que pedirle un beso? ¿Tan metida en sus pensamientos estaba que no recordó su rutina?
- ¿Fate-chan? –la volvió a llamar su novia.
- Lo siento, Himeko. No sé cómo pude olvidarlo.
Acarició la mejilla de su novia, la miró a los ojos y acercó su rostro hasta que la besó tiernamente en los labios. No fue como los besos que se daban todas las noches. Este beso fue completamente diferente. Normalmente los besos de Fate eran ardientes, siempre sedienta de seguir probando el néctar de sus labios, pero este no se parecía en nada. Himeko no podía descifrarlo, pero sabía que algo le pasaba a su pareja. ¿Le habría molestado que fuera al parque de diversiones con su amiga? ¿Pensará que le fue infiel? Eso era una tontería, ella nunca haría eso. Pero, en la noria solo se suben parejas de enamorados y ella subió con alguien que no era su pareja. Quizás Fate estaba molesta por eso. Pero no, Fate no estaba molesta. Se le notaba triste, apagada. ¿Qué estaba pasando con ella? Desde que volvió del hospital no era la misma. Al romper el beso, Himeko la miró a los ojos y se asustó al ver que su chica tenía de nuevo la mirada perdida al igual que el día que la conoció. ¿Qué estaba pasando? Desde que volvieron de Italia, el estado de ánimo de Fate ha ido en declive. Himeko pensó, en un principio, que era por volver a ver a su ex pareja, pero ya se estaba cuestionando si era simplemente eso o había algo más. Se abrazaron y Fate se durmió rápidamente. Estaba totalmente agotada. Sin embargo, Himeko tardó un poco más en sucumbir a los sueños de Morfeo.
A la mañana siguiente, sonó el despertador de Himeko avisándola de que tenía que levantarse si no quería llegar tarde al trabajo. Al abrir los ojos y girar su cabeza hacia el otro lado de la cama se dio cuenta de que Fate ya no estaba. Se suponía que tenía el día libre, ¿dónde estaría? Se incorporó y se frotó los ojos. Se desperezó y se dirigió al baño para darse una ducha y vestirse. Cuando terminó, bajó a la cocina y se preparó el desayuno. No había señales de Fate por ninguna parte, ni una nota… nada. Al terminar de desayunar, recogió la mesa, se cepilló los dientes y se dio un último retoque antes de salir. Cuando se disponía a abrir la puerta, su pareja entraba.
- Fate-chan, ¿dónde estabas? Estaba preocupada. –le reprochó la rubia.
- Lo siento, Himeko. Salí a hacer algo de ejercicio. ¿Ya te vas? –la rubia asintió– ¿Quieres que te lleve?
- No, gracias. Tomaré el autobús. Dúchate, desayuna y descansa. Te hace falta. –dijo algo molesta mientras pasaba por su lado sin siquiera mirarla– Y la próxima vez podrías dejar una nota. –dijo y se marchó.
- Himeko… –susurró mientras veía como se marchaba– ¿Cómo explicarte que fui a correr porque no podía quitarme de la cabeza que le prometiste amor eterno a mi mejor amiga? ¿Cómo explicarte lo que siento en estos momentos? ¿Qué debo hacer, eh? –preguntó al viento con lágrimas en los ojos.
Fate entró en casa, se duchó y alistó. Llamó a su madre y quedaron juntas para ir a desayunar. Hacía tiempo que no pasaban ratos juntas, por lo que decidió que sería buena idea. Tomó las llaves de su auto y se dirigió al lugar que le había indicado a su madre. Al llegar, su madre ya estaba esperando por ella. cuando la vio, se dirigió hacia ella y la abrazó.
- Hola mamá. –dijo la rubia con una sonrisa.
- Hola Fate. Gracias por llamarme. Echaba de menos pasar tiempo a solas con mi hija. –dijo la peliacua.
- Yo también, mamá. Vamos a sentarnos y desayunar. Tengo algo de hambre.
- Sí, vamos.
Se sentaron en una mesa del jardín trasero para tener más privacidad y tranquilidad. Ordenaron sus desayunos y se relajaron mientras los servían.
- He oído sobre el accidente que hubo en servicios sociales. ¿Sabes algo sobre…? –la interrumpió antes de que siguiera.
- Sí. Está en el hospital. –la peliacua abrió los ojos en sorpresa– Fue la única herida de gravedad en la explosión. Dicen que fue un mal funcionamiento de las calderas.
- Yo no llevo el caso, pero sí, parece ser que fue eso. –calló mientras servían sus órdenes– ¿Qué tal está ella? –sorbió de su café– ¿La has visto?
- Sí. Soy su doctora. –miró hacia su madre para ver que expresión ponía, pero se mantuvo inexpresiva– Ayer estaba con Chikane y Himeko cuando recibí la llamada de emergencia del hospital y tuve que marcharme. Al llegar, Shari me contó lo ocurrido. Perdió mucha sangre, pero la operación fue bien. Es fuerte, lo sabes. –la peliacua asintió– Pronto estará bien.
- Ya veo. ¿Es por eso por lo que has querido verme? –la rubia se sorprendió– No pongas esa cara de sorprendida, Fate. Cada vez que hemos venido a esta cafetería es porque has tenido algún problema.
- Me conoces de maravilla, ¿eh? –sonrió tristemente.
- Soy tu madre, Fate. –le dijo mirándola– No biológica, pero soy tu madre a fin de cuentas. Dime, ¿es por Nanoha?
- No. La verdad es que creo haber superado por fin esa etapa. No la odio, mamá. No puedo odiarla. Siempre me dije que lo único que quería era que Nanoha fuera feliz, ya fuera a mi lado o no. No pudo ser a mi lado, pero encontró la felicidad en Yuuno y ahora tienen una hija preciosa.
- ¿Entonces? ¿Qué ocurre? –preguntó tras dejar su taza de café a un lado.
- Mamá, ¿crees que el amor está predestinado?
- ¿Qué quieres decir?
- ¿Crees que una persona puede amar a otra incluso antes de nacer? ¿Crees que el destino ya marca el amor de cada persona?
- Si, lo creo. No pasa siempre, pero sí creo que a veces hay casos en los que ese amor ya está escrito en el destino de cada uno.
- Entiendo. –dijo la rubia decaída.
- ¿Por qué? ¿Qué pasa, Fate? ¿Piensas que Nano…? –la volvió a interrumpir.
- No tiene nada que ver con Nanoha, mamá. –dijo la rubia.
- ¿Entonces? ¿Qué pasa? Si no me lo dices claro no podré ayudarte. –tomó su mano para transmitirle su cariño.
- Mamá… Ayer Chikane me contó una historia preciosa de amor… –la peliacua quiso decir algo, pero la oji borgoña continuó hablando– Su historia de amor comenzó cuando era una niña… Conoció a una niña y se prometieron amor eterno. Para su desgracia, no la volvió a ver. Cada año volvió al lugar donde la conoció, pero no volvió nunca más. La buscó, pero no la encontró… hasta ahora. –dijo afligida y su madre no entendía nada.
- Pero hija, ¿qué tiene que ver Chikane con tu preocupación?
- El amor eterno de Chikane es Himeko… –dijo totalmente abatida.
- ¿Qué? ¿Cómo sabes eso?
- Ayer me contó la historia, y aunque no me llegó a decir el nombre de la chica, al llegar a casa, tras operar a Nanoha, encontré en una cajita una concha rosada exactamente igual a la que tiene Chikane.
- Hay muchas conchas rosadas, Fate. –refutó su madre.
- Sí, mamá, hay muchas, pero solo existe una pareja que encaje, y lo sabes tan bien como yo. Ambas conocemos la historia que hay tras las conchas de doble cara. Y yo, yo simplemente aparecí como nexo para que se volvieran a encontrar… –se llevó las manos a su cabeza– Aunque Himeko no parece recordar a Chikane, pero estoy segura de que lo hará pronto y yo no podré retenerla a mi lado, mamá… –decía abatida.
- Fate… –la llamó preocupada– Quizás deberías de hablar con Chikane y saber qué es lo que quiere hacer. Quizás solo fue un amor de niñas y Himeko no siente nada. Ella te quiere mucho y nunca te haría daño.
- Lo sé, mamá. es por eso por lo que quiero saber si recuerda y siente algo. Si es así, supongo que tendré que dejarla marchar… –bajó la cabeza y cerró sus puños.
- Creo que estás pensando demasiado sobre el tema y se te olvidó lo más importante… –la rubia la miró– Himeko está contigo y es feliz. ¿Por qué debería de cambiarte por Chikane?
- Mamá… –le sonrió– Gracias. –se levantó de su asiento y abrazó a su madre.
- Bueno Fate, tengo que irme a trabajar. Llámame más veces, ¿sí?
- Sí, mamá. Te llamaré más veces, te lo prometo. Ten un buen día.
- Tú también, hija. –le dio un tierno beso en la cabeza haciendo sonreír a su hija y se marchó.
…
Himeko llegó a la escuela pronto, por lo que se dispuso a merodear por la escuela ya que aún no la conocía muy bien. Llegó al invernadero donde el club de jardinería tenía muchas flores plantadas. Se quedó observándolas hasta que una flor llamó su atención. se acercó a ella y la acarició suavemente mientras unas palabras se venían a su mente "las dalias son las flores que se regalan como símbolo de gratitud. Yo quiero agradecerte que recogieras los pedacitos de mi roto corazón y los pegaras haciéndolo latir nuevamente", eso fue lo que Fate le dijo el día que le regaló las flores. No cabe duda de que la rubia había cambiado desde que la conoció, para bien claro está. Cuando se conocieron, Fate tenía una expresión muy triste. Una mirada vacía. Nunca sonreía, y ahora que conocía la historia lo entendía mejor. ¿Cómo pudo ser esa chica tan estúpida y hacerle tanto daño? Fate es el ser más bondadoso y generoso que jamás ha conocido, además de atractiva. Himeko empezó a sentirse mal por haberla tratado así en la mañana.
- Ella siempre ha cuidado de mí. –suspiró– Quizás volver aquí le esté haciendo más daño de lo que imaginé. Hoy la sorprenderé yo. –dijo con seguridad– La haré sentirse la chica más amada del mundo igual que ella me hace sentir a mí. Esta noche… –se ruborizó– ¿Pero en qué estás pensando, Himeko? –se dio un golpecito en la cabeza– Es mejor que vuelva a la sala de profesores, las clases están a punto de comenzar. –dijo y se marchó.
…
Fate dio un paseo antes de volver a casa. Dejó el auto en un aparcamiento cerca de la playa y se sentó en la arena. Hacía algo de fresco, pero a ella no le importaba. En su mente se repetían las palabras de su madre "ella te eligió a ti".
- Me eligió a mí porque no encontró a Chikane, pero ahora que lo hizo es cuestión de tiempo que la elija a ella. Yo nunca soy la primera opción, mamá. –susurró mientras hundía su cabeza entre sus rodillas y lágrimas empezaban a caer.
Estuvo ahí, desahogándose, durante horas. Una vez que se calmó, subió al auto y fue al hospital. A pesar de ser su día libre, Nanoha era su paciente y acababa de salir de una operación, no podía dejarla sin revisar. Al llegar al hospital se dirigió al vestuario, tomó su bata blanca y fue a la habitación de la cobriza. Llamó a la puerta, y tras obtener el permiso, entró.
- Fate-chan… –dijo la madre de la cobriza en voz baja ya que ella dormía.
- ¿Cómo está, Momoko-san?
- Le acaban de poner un calmante y se ha dormido. La noche ha sido tranquila. –le sonrió– Gracias por la manda y almohada, Fate-chan.
- Me alegro de que vaya bien. Si sigue las indicaciones, pronto podrá volver a casa. Y, no hay de qué, Momoko-san. Siempre fue muy amable y cariñosa conmigo, tanto como una madre… –la cobriza mayor sonrió con ternura.
- Siempre podrás contar conmigo, Fate-chan. –le dijo mientras se ponía en pie y le acariciaba la cara– No me gusta verte triste. No sé qué anda mal, pero si algún día necesitas hablar…
- Gracias, Momoko-san. –le dio un pequeño abrazo antes de que sucumbiera de nuevo al llanto. La madre de Nanoha tenía la misma mirada que su hija y eso la hacía vulnerable, la desarmaba– Bien, es hora de irme. Solo quería asegurarme de que todo estuviera en orden. Cuídese, Momoko-san.
- Yo también debo irme. Shiro me está esperando para ir a recoger a Vivio a la escuela. Tú también cuídate, Fate-chan.
Tras visitar a Nanoha y comprobar que todo iba bien, se quitó la bata, la guardó en su taquilla del vestuario y se dispuso a marcharse cuando una peliazul la llamó.
- Fate, ¿qué haces aquí? Es tu día libre.
- Vine a ver a mi paciente. –dijo sin voltearse a verla– Pero ya me voy a casa.
- ¿Qué está pasando, Fate? Sé que la paciente que operaste ayer es Nanoha. Ayer llegaste tarde a casa sólo por estar con ella. no me digas que todavía sientes algo por ella… Himeko no se lo merece.
- Ya… Himeko merece a alguien como tú. –dijo sin pensar.
- ¿Qué? –preguntó sin entender.
- Dime Chikane, ¿qué harías si la chica de la historia que me contaste ayer tuviera pareja y no te recordara?
- La haría recordar y lucharía por ella si creo que es lo correcto.
- ¿Y si su pareja es tu mejor amiga? –la peliazul abrió los ojos en sorpresa al ver el objeto que sacó la rubia de su pantalón– Esa chica es Himeko. ¿Qué harás, Chikane?
…
Himeko quería volver pronto a casa, pero al salir vio a una pequeña niña rubia con ojos bicolor que esperaba a su mamá. Rápidamente la identificó. Se acercó a ella y se puso a su altura.
- Hola, Vivio. –le sonrió– ¿Estás esperando a tu mamá? Ya verás como muy pronto viene a recogerte. –le acarició su cabeza.
- Mamá está en el hospital. Está malita. –la rubia abrió los ojos en sorpresa– Vivio está esperando al abuelo y abuela.
- Me quedaré a esperar contigo, ¿sí?
- Mm. –la niña asintió feliz.
- ¡Vivio! –gritó una señora de pelo cobrizo que venía agitada– Siento llegar tan tarde.
- ¡Abuela! –la niña gritó y salió corriendo para abrazarla– ¡Abuelo! –gritó también y corrió para ser cargada por el señor.
- Gracias por esperar aquí con mi nieta, sensei. –hizo una reverencia y al levantarse se sorprendió al reconocer a la chica– Oh, eres la novia de Fate-chan.
- ¿Eh? –la rubia se sorprendió al ver que esa señora conocía a su pareja– ¿Cómo lo sabe? ¿Nos conocemos?
- Oh no, no nos conocemos. Mi nombre es Momoko Takamachi.
- ¿Takamachi? –preguntó sonándole un poco el apellido.
- Soy la madre de Nanoha, la ex novia de Fate-chan. –la rubia abrió los ojos en sorpresa– Por favor, cuídala mucho. Fate-chan es todo corazón. Mi hija cometió un error muy grande al dejarla ir…
- Su hija rompió su corazón. ¿Cómo pudo serle infiel a ella? –dijo totalmente enfadada.
- ¿Quieres saber la verdad? Mi hija hizo un montaje porque iba a adoptar a esa niña. –dijo señalando a la niña de ojos bicolor– Y si se lo decía a Fate-chan, renunciaría al trabajo de su vida. Mi hija antepuso la felicidad de Fate-chan a la suya. No te atrevas a decir que mi hija le fue infiel. Ella la amó, la ama y la amará hasta el fin de sus días.
- ¿Qué? –dijo casi sin aliento.
Hasta aquí el capítulo 5.
¿Qué le responderá ahora Chikane al darse cuenta de que su mejor amiga conoce la historia?
¿Qué hará Himeko al saber la verdad de Nanoha? ¿Lo creerá? ¿Se lo contará a Fate?
Todo está saliendo a la luz y cada vez se está volviendo más complicado...
Nos vemos el próximo domingo. Disfruten y sean felices :)
*Nara375: Ya ves que Momoko sabe toda la verdad... Una madre siempre averigua qué es lo que ha pasado en realidad, aunque quieras mentirle, una madre siempre sabe cuando un hijo miente... Fate le ha preguntado a Chikane, tal y como mencionaste. Ahora habrá que ver cómo reacciona a las preguntas de Fate. ¿Le dirá de nuevo que luchará, o le dirá que renunciará por ser ella quien está con Himeko?
*Eyimi: Gracias por tu apoyo. Espero que te haya gustado este capítulo.
*nadaoriginal: Estoy totalmente de acuerdo contigo. Creo que Yuuno no es mala persona, aunque esté enamorado de Nanoha sabe que no tiene ninguna posibilidad contra Fate, por lo que creo que es un apoyo para la cobriza y el que puede ayudarla a dar el paso.
*tsuki1519: Fate sigue teniendo muchos sentimientos encontrados. Cuando creía haber superado la ruptura con Nanoha, aparece el collar de Himeko para volverle a poner los pies en la tierra y derrumbar así su estado de ánimo.
