MUY IMPORTANTE! Cambio de Rated T a M. No hay nada explícito, pero no para todo el mundo es apto
Capítulo 6: "Falsas esperanzas"
Había pasado casi un mes desde que Nanoha tuvo el accidente. Ya se encontraba prácticamente recuperada y le darían el alta en los próximos días. Ella estaba desesperada por marcharse a casa. Quería estar con su familia. Era cierto que estaba contenta porque podía disfrutar de la compañía de la rubia, aunque desde que le dijo que su felicidad era ella, no había dejado de darle vueltas al asunto. Ella nunca quiso hacerle daño a Fate, pero las cosas nunca salen como una lo espera. Le gustaría arrepentirse de lo que hizo con Yuuno, pero no puede. Lo que pasó, pasó… No había marcha atrás y no se arrepentiría de ello porque le dio lo más valioso de su vida: Vivio.
Últimamente Fate no había podido casi salir del hospital debido a las guardias. Estudió tanto para ser la mejor, que ahora que lo consiguió no quería fallar a ninguno de sus pacientes. Si había un caso que le preocupaba, se quedaba hasta tarde estudiándolo con detenimiento, buscando algo que se le pudiera haber pasado por alto. Himeko estaba tan preocupada por ella que decidió ir al hospital para hablar con Chikane para que hiciera algo. Ella era la directora y su amiga, tenía que hacer algo o Fate caería enferma por tanto sobreesfuerzo. A penas estaba durmiendo unas horas, necesitaba un descanso. Antes de subir al despacho de la peliazul, buscó a Fate por el hospital. La rubia estaba en la cafetería pidiéndose un café antes de empezar de nuevo con un día agotador cuando una oji lavanda tocó su hombro haciéndola sobresaltarse.
- ¿Himeko? –preguntó sorprendida– ¿Qué haces aquí? –seguía sorprendida.
- Vine a ver a mi novia. –le dijo en un susurro– Trabaja en este hospital, ¿sabes? Y está tan concentrada en su trabajo que se olvidó de que hay una persona que espera por ella cada noche en casa.
- ¿Ah sí? ¿Trabaja aquí? –dijo acercándose a ella– ¿Y quién es esa doctora por la que esperas cada noche?
- Quizás la conozcas, es una mujer rubia con ojos borgoña. Es muy guapa, cariñosa e inteligente. –le dijo acercándose a su boca.
- La conozco muy bien… –sonrió para rozar sus rosados labios.
- Perdón por la interrupción. –dijo una enfermera– Pero hay otra emergencia, doctora.
- Está bien. –suspiró– Gracias, Shari.
- De nada, doctora. –dijo y se marchó.
- Lo siento, Himeko. –le dio un beso rápido– Tengo que irme, pero tu sorpresa me hizo muy feliz.
- No te preocupes, Fate-chan. ¿Te veré esta noche en casa? –le preguntó esperanzada.
- Haré todo lo posible porque así sea, Himeko. –la abrazó y se marchó.
Himeko subió a la segunda planta, donde se encontraba el despacho de Chikane, con el fin de poder hablar con ella. Al llegar, preguntó a una enfermera por la oficina, y al obtener la respuesta, se dirigió a ésta. Llamó a la puerta y cuando obtuvo el permiso, entró y se encontró a la peliazul mirando unos informes.
- Buenos días, Chikane-chan.
- ¿Himeko? –levantó la vista del informe– ¿Qué haces aquí? –preguntó sorprendida.
- He venido para hablar contigo, Chikane-chan. Siento haber venido sin avisar, pero es importante.
- ¿Qué pasa? ¿Algo va mal? –le hizo señas para que tomara asiento.
- Es sobre Fate-chan. –la peliazul puso cara de confusión– Estoy preocupada por ella.
- ¿Qué pasa? –preguntó aun sin entender.
- Está trabajando demasiado. Casi no pasa por casa. Llega, se ducha, duerme apenas unas horas y vuelve a venir a trabajar.
- Himeko… –la llamó la peliazul.
- Los únicos ratos que tiene libre se dedica a estudiar los casos de sus pacientes.
- Himeko… –la volvió a llamar la peliazul
- Ya no es una residente que tiene que demostrar su valía. Ella es la mejor doctora que hay en este hospital. –seguía hablando la rubia– Chikane, eres su amiga y su jefa. Haz algo… –le suplicó.
- Himeko, ya sé que es la mejor doctora de este hospital, es por eso por lo que esas guardias tiene que hacerlas. Nos están llegando casos complicados últimamente. Necesito a Fate aquí.
- Pero Chikane-chan… –dijo sorprendida al no esperar esa respuesta.
- Sé que estás preocupada. Intentaré que esta noche vuelva a casa pronto, pero sabes que cuando se trata de trabajo siempre da lo mejor de ella para no fallar. Estudió mucho para llegar hasta aquí.
- Lo sé, pero si cae enferma… –dijo preocupada.
- Himeko… –la peliazul se levantó de su asiento y se dirigió a la rubia– Tranquila. –la tomó del hombro– No permitiré que eso pase. Si hace falta, le daré vacaciones forzosas antes de que pase eso. –le dedicó una mirada tan intensa que la rubia se ruborizó.
- Chikane-chan… –susurró– Gracias… –se levantó y la abrazó sintiendo un calor que le era familiar.
- Ahora vuelve a casa, te prometo que Fate irá esta noche. –le sonrió tras el abrazo.
- Gracias. –le devolvió la sonrisa aun ruborizada– Que tengas un buen día, Chikane-chan. –dijo y se marchó.
- Tú también, Himeko. –dijo en un susurro para volver a su asiento y tomar el teléfono– Shari, ¿dónde está Fate?... Entiendo. Cuando salga de quirófano necesito que le digas que venga a mi despacho… Gracias.
Hacía semanas que Chikane y Fate no habían coincidido después de la charla que tuvieron en el hospital sobre Himeko y la concha rosada que se regalaron de pequeñas.
Flashback
- Dime Chikane, ¿qué harías si la chica de la historia que me contaste ayer tuviera pareja y no te recordara?
- La haría recordar y lucharía por ella si creo que es lo correcto.
- ¿Y si su pareja es tu mejor amiga? –la peliazul abrió los ojos en sorpresa al ver el objeto que sacó la rubia de su pantalón– Esa chica es Himeko. ¿Qué harás, Chikane?
- …
- Chikane… –bajó su mirada y suspiró– Himeko lo es todo para mí. Recogió mi roto corazón, lo pegó y curó. Lo llenó de nuevo de calidez. Entiendo lo que significa para ti.
- Fate… –la llamó la peliazul.
- Lo descubrí anoche. Nunca imaginé que fuera ella hasta que encontré esta concha, que supongo te hace feliz saber que aun la guarda. Quiero que sepas que yo no sabía nada, de haberlo sabido…
- Lo sé. De haberlo sabido jamás habrías salido con ella. –terminó la frase la peliazul por ella.
- Sí… ¿Qué quieres hacer, Chikane? –le volvió a preguntar.
- Nada, Fate. No voy a hacer nada.
- ¿No lucharás?
- No. Ella te eligió a ti.
- Me eligió a mí porque no te recuerda, Chikane, pero lo hará… Y entonces…
- Y entonces nada, Fate. Ese momento no llegará. Me olvidó y no tienes nada más que pensar.
- No te olvidó y sabes que tengo razón. Esta concha lo demuestra.
- Fate…
- Chikane, eres mi amiga. No, eres mi hermana… Sólo quiero decirte que si ese día llega… Si ese día llega… no la detendré. –la miró a los ojos– La dejaré ir para que pueda estar contigo. Sé que la harás más feliz de lo que es conmigo.
- Fate, no digas eso…
- Tengo que irme, Chikane. Adiós.
Fin Flashback
…
Himeko salió del hospital y dio un paseo por el parque que había justo enfrente. Se sentó frente al lago, cerró los ojos y se relajó. Le gustaba sentir la brisa fresca, la hacía viajar en el tiempo. Tras relajarse, se puso en pie y se marchó hacia casa, pero antes de regresar pensó en comprar un pastel para la noche. A Fate le gustaban los pasteles y seguro que se ponía muy contenta al ver su favorito. Sonrió ante la idea. Hacía tanto tiempo que no disfruta de ella y con ella, que le hacía ilusión tenerla al menos unas horas para ella sola. Se dirigió a la pastelería más conocida de la ciudad. Al llegar, entró y se sorprendió al ver a la señora que le daba la bienvenida.
Flashback
- Soy la madre de Nanoha, la ex novia de Fate-chan. –la rubia abrió los ojos en sorpresa– Por favor, cuídala mucho. Fate-chan es todo corazón. Mi hija cometió un error muy grande al dejarla ir…
- Su hija rompió su corazón. ¿Cómo pudo serle infiel a ella? –dijo totalmente enfadada.
- ¿Quieres saber la verdad? Mi hija hizo un montaje porque iba a adoptar a esa niña. –dijo señalando a la niña de ojos bicolor– Y si se lo decía a Fate-chan, renunciaría al trabajo de su vida. Mi hija antepuso la felicidad de Fate-chan a la suya. No te atrevas a decir que mi hija le fue infiel. Ella la amó, la ama y la amará hasta el fin de sus días.
- ¿Qué? –dijo casi sin aliento– Su hija fue una completa egoísta. –dijo tras recuperarse– Pensó en ella antes que en Fate. –terminó de decir y se marchó.
- Algún día comprenderás lo que la palabra "amor" significa de verdad. –le dijo la cobriza mayor antes de que se terminara de ir.
Fin Flashback
- Bienvenida al Café Midori-ya. –la cobriza mayor se sorprendió al ver a la chica– Eres tú…
- Buenas tardes. –dijo tras acercarse.
- Buenas tardes. –hubo un pequeño silencio– Siento lo que pasó el otro día. En ningún momento quise contarte esa historia, pero estoy cansada de que opinen sobre mi hija cuando no la conocen.
- No se preocupe. –dijo negando– Supongo que si yo fuera madre reaccionaría igual. La comprendo.
- Gracias. –la cobriza mayor sonrió– Dime, ¿qué puedo ofrecerte?
- Pues quisiera una pieza de pastel de fresas.
- ¿Es para Fate-chan?
- ¿Cómo lo sabe? –la rubia se ruborizó.
- La conozco desde que era pequeña. Venía mucho a casa y a la cafetería. Siempre pedía pastel de fresas. Es su favorito. –explicó con una sonrisa.
- Que tonta soy, olvidaba que fue su suegra. –suspiró y la cobriza mayor rió.
- Te lo traeré en un momento. –se retiró para preparar el pastel.
Himeko observó como la señora se retiraba. Pensó en ese momento que no podía enfadarse con ella o su familia. Observó también la cafetería y entonces comprendió porqué Fate se enamoró de esa chica. En el local se podía sentir mucha calidez. Era difícil de explicar, pero se sentía cómoda en ese lugar. Era un lugar donde podías desconectar de todo, sonreír, ser feliz y, además, comer un delicioso pastel. La familia Takamachi desprendía todo eso y lo plasmaba en su negocio, eso era lo que lo hacía tan famoso. Ofrecían un trato cercano, un trato amable. Fate debió de ser muy feliz, era una lástima que todo terminara de aquella manera.
- Perdón por la tardanza. Este pastel está recién hecho. Llevas una ración extra de parte de la casa para que lo disfrutéis ambas. –le sonrió.
- Pero…
- Pero nada. Hoy invita la casa. –le dio la cajita con los trozos de pastel.
- Gracias, Takamachi-san. –hizo una reverencia y aceptó la cajita.
- Vuelve pronto. Vuelve con Fate. Os prepararé lo que gustéis. –sonrió.
- Gracias. Es muy amable. Hasta pronto. –dijo y se marchó.
Al salir del local y marcharse a casa, no pudo evitar pensar que tenía razón. Esa familia era muy amable. Suspiró al imaginar qué pensaría Fate si supiera lo que le contó la señora Takamachi. Negó varias veces con la cabeza. No podía contarle eso a su novia. ¿La creería? ¿Y qué conseguiría con ello? De todas formas, no estaba muy convencida de si era cierto o no lo que le contó. ¿Qué clase de persona haría eso a la persona que, supuestamente, ama con locura? Mientras iba pensando, llegó a casa. Guardó los pasteles en el frigorífico y se cambió de ropa por una más cómoda. Se dirigió a la cocina e hizo de comer para ella para el almuerzo. Tras cocinar y comer, recogió todo y se tumbó en el sofá a ver la televisión. De repente una idea cruzó por su mente y se le iluminó el rostro. Ya que la iba a sorprender con el pastel, también la sorprendería con la cena. Sonrió y se puso en pie. Se dirigió al frigorífico y buscó si tenía los ingredientes para lo que había pensado cocinar.
…
- Buen trabajo chicas. Lo habéis hecho muy bien. –decía la rubia cansada tras horas de operación– Descansad.
- Gracias, doctora. –decían las enfermeras que trabajaron con ella durante la operación– Descanse usted también.
- Doctora, la directora Himemiya la está esperando en su despacho. –dijo la enfermera que siempre estaba a su lado.
- Gracias, Shari. –suspiró y se masajeó el cuello mientras salía de quirófano para cambiarse e ir al despacho de su jefa y amiga. Al llegar, llamó a la puerta y entró tras obtener el permiso– Hola, Chikane. ¿Me llamaste?
- Hola, Fate. –dijo la peliazul quitando la vista de la pantalla del ordenador– Por favor, siéntate.
- ¿Qué pasa? –dijo sentándose en el cómodo sillón y relajándose.
- Llevas demasiado tiempo aquí en el hospital. ¿Desde cuándo no vas a casa? ¿Desde cuándo no descansas? –la rubia se sorprendió.
- Estoy bien, Chikane. –dijo evitando responder.
- No, no estás bien. Vete a casa, descansa. He retirado tus guardias de los próximos días. –dijo volviendo a mirar la pantalla del ordenador.
- ¡¿Qué?! ¿Por qué? –se puso en pie– Sabes que tenemos mucho trabajo últimamente y que no damos a bastos.
- Lo sé, pero no me servirás de nada si enfermas. Necesito que descanses. Mírate, das miedo. Vete a casa, Fate. Te están esperando. –dijo con algo de tristeza y la rubia se dio cuenta.
- Chikane…
- No digas nada y vete a casa. Descansa. Vuelve el lunes. –le sonrió– El lunes empezaremos de nuevo, ¿sí?
- Está bien, Chikane. Si me necesitas, llámame. –le dio un abrazo que fue correspondido.
Fate salió del despacho de su jefa y fue a los vestuarios para cambiarse de ropa e irse a casa. Cuando se disponía a salir, vio a la cobriza dando una vuelta por el hospital. Se acercó cuidadosamente y le tocó el hombro haciéndola sobresaltarse.
- ¡Fate-chan! Me asustaste. –dijo llevándose la mano a la altura del corazón haciendo que la rubia riera.
- Vuelve a la habitación antes de que me arrepienta y no te dé el lunes el alta.
- ¿Me darás el alta el lunes? –preguntó totalmente ilusionada.
- Sí, así que vuelva a la habitación y a la cama o… –la cobriza saltó a sus brazos.
- ¡Gracias, Fate-chan! –dijo feliz hasta que se separó bruscamente al darse cuenta de lo que había hecho– Lo siento… me dejé llevar.
- No te preocupes, no pasa nada. Ahora, por favor, vuelve a la cama.
- Sí, Fate-chan. Gracias de nuevo. –dijo y se fue feliz a su habitación.
Fate se quedó mirándola por unos instantes para después darse la vuelta y caminar hacia la salida del hospital para volver a casa. No había mucho tránsito en esos momentos, por lo que pudo llegar a casa rápido. Al entrar en la casa, soltó su chaqueta y se dirigió hacia la sala. Le resultó extraño que todo estuviera a oscuras hasta que lo vio. Su vista se posó en la mesa del comedor donde había dos velas encendidas y la cena ya servida. Sintió una sensación indescriptible en su corazón al ver eso. Estaba tan sorprendida, que no se dio cuenta de que su novia venía por detrás y la abrazó por la cintura.
- Bienvenida a casa, Fate-chan. –dijo dulcemente la oji lavanda.
- Estoy en casa, Himeko. –le dijo tras recuperarse de la sorpresa– Gracias por esta velada tan maravillosa. –se volteó sin separarse del abrazo, le acarició la mejilla derecha y la besó con mucho amor.
- Vamos a cenar, Fate-chan. –dijo la oji lavanda totalmente ruborizada y tomando la mano de la rubia para guiarla a la mesa.
Disfrutaron de la cena entre risas, roces, besos y sonrojos. Hacía tiempo que no gozaban de una velada así. Hacía tiempo que no se dedicaban tiempo la una a la otra. Era hora de volver a vivir y ser felices como lo eran en Italia.
- Fate-chan, cierra los ojos, por favor. –le pidió la rubia con un pequeño sonrojo.
- ¿Por qué? Si cierro los ojos no podré verte, Himeko. –dijo con algo de tristeza.
- Solo será un momento, te lo prometo. –se acercó y le dio un corto beso.
- Está bien. –suspiró en rendición.
Fate cerró los ojos. Himeko se alejó de ella y se dirigió al frigorífico para sacar el pastel que le había dado Momoko. Lo sacó de la caja, lo colocó en un plato y lo puso frente a la rubia. Himeko se quedó de pie junto al pastel.
- Ya puedes abrirlos, Fate-chan. –le dijo cariñosamente.
- Tardaste mucho, Himeko. –dijo mientras abría los ojos y se quedaba viendo el trozo de pastel– ¿Himeko? –la miró confundida.
- Hacía tiempo que no comías tu postre favorito, y sé muy bien que el de Midori-ya es tu preferido. La señora Momoko fue muy amable y no me dejó pagar. –la rubia abrió los ojos en sorpresa– Me dijo que invitaba la casa, que eres muy especial para ella y que le gustaría verte por allí de nuevo, que vayamos juntas, que nos hará el pastel que queramos. –sonrió.
- Himeko… –se levantó y abrazó fuertemente a su chica– Te quiero.
- Y yo a ti, Fate-chan. –la miró sonrojada.
Fate se quedó embelesada al ver a Himeko en ese estado, sonrojada y siendo alumbrada solo por la cálida luz de las velas que aún estaban encendidas sobre la mesa. Lentamente acercó su rostro al de ella y la besó. Lo que al principio pareció ser un beso inocente se volvió en pocos segundos en un beso apasionado donde sus lenguas danzaban la una con la otra y luchaban por tener el control. Un calor empezó a apoderarse de ambas, haciendo que la temperatura de la habitación subiera considerablemente. Se separaron por falta de aire, pero segundos después Fate cargó a Himeko en brazos y la volvió a besar con la misma intensidad. Himeko se agarró con fuerzas a la rubia y se dejó llevar por ese beso tan fogoso. Fate comenzó a caminar y llevó a la bella dama al dormitorio donde la colocó sobre la cama suavemente. Sin perder el tiempo, siguió besándola a la par que con sus manos recorría el cuerpo de Himeko, quien empezó a dejar salir varios suspiros y pequeños gemidos al sentir como su chica la recorría con esas manos y besaba su cuello. Fate siguió recorriendo su cuerpo mientras por el camino iba quitando prendas de ropa que le estorbaban. Himeko la miraba con lujuria, no quería que Fate parase. Hacía tiempo que no estaban así. La oji borgoña siguió con su camino, pero cuando estuvo a punto de hacerle el amor a su novia, sintió unos hipidos. Se detuvo de inmediato y miró hacia Himeko. Lo que vio le rompió el alma y corazón. La oji lavanda estaba llorando.
- ¿Himeko? –se puso a su altura– Himeko, ¿qué ocurre? ¿Te hice daño? –la rubia negó repetidas veces con la cabeza– Himeko, lo siento… –dijo totalmente derrotada– Lo siento, lo siento mucho, Himeko… –dijo para abrazarla por unos instantes.
- Lo siento Fate-chan. No sé qué pasó. –decía la oji lavanda hipando.
Fate le dio un abrazo un poco más apretado, pero se levantó de la cama y se marchó para darse a un baño antes de que ella sucumbiera al llanto también. Himeko se sintió estúpida y culpable. Seguramente Fate se estaría pensando cosas que no son. Lo que había empezado como una velada maravillosa, ella lo había estropeado por ese estúpido sentimiento que tenía en su corazón y que no sabía lo que significaba. Se levantó de la cama y tomó de la cajita la concha rosada.
- ¿Quién eres? ¿Por qué no puedo olvidarte? –susurró aun con lágrimas en los ojos.
Y hasta aquí el capítulo 6. Sé que aun hay datos que os hacen falta para entender la historia, pero no desesperéis. Todo a su debido a tiempo.
Hasta el próximo domingo.
* Eymi: Aún no está confirmado que eso fuera lo que realmente pasó entre Yuuno y Nanoha. Quizás no fue un montaje y eso es lo que quiere creer la madre de Nanoha... Todo a su tiempo, no desesperes. Como siempre, gracias por tus palabras y apoyo :)
* Nara375: Como ves, de momento Chikane ha decidido estar al margen de la relación de su mejor amiga y del amor de su vida, o quizás sea una estrategia...
También has podido comprobar que Fate apuesta por la relación entre Himeko y ella a pesar de conocer los sentimientos de Chikane... ¿Será Himeko quien rompa la relación, o, como dijiste en el review anterior, Fate dejará morir ya su relación?
En cuanto a Vivio, hay un dato que aun no he desvelado. Ten paciencia, lo haré pronto y entonces comprenderás mejor ese punto.
* nadaoriginal:aún faltan detalles para entender el punto de Vivio. En el próximo capítulo quizás ya lo desvele...
