Capítulo 3

-¡No pueden sacarnos!- gritaba Haddock.

-Señor por motivos de seguridad necesitamos que se mantengan fuera del perímetro- comentaba poniendo la típica franja amarilla en el lugar.

-Somos de la Interpol señor, tenemos derecho de estar aquí- decía Elizabeth mostrando su placa.

-Mire señorita las insignias falsas no sirven aquí, le recomiendo que usted y sus falsos detectives salgan de este lugar-

Elizabeth furiosa le dedicó una mirada fulminadora, Tintín la tomó por los brazos y sin decir palabra alguna salieron del museo.

-¡No es justo, siempre dicen eso!-

-¿Por qué no te creería?- preguntaba el pelirrojo.

-Normalmente los detectives son hombres mayores y yo soy una niña, eso me dicen siempre, y cada que lo escucho me hace enfurecer de la frustración-

-¿Segura que es real tu placa?- comentó Haddock cargando al canino blanco.

- Cien por ciento segura, capitán-

-Debemos saber que se robó el ladrón- el chico tenía puestas sus manos en su cadera.

-Seguramente los periódicos de mañana mostrarán la noticia, Tintín-

-Tiene razón el capitán, podemos esperar mañana y regresar-

-Si ustedes insisten-

Los tres aventureros regresaron al hotel que jefe les consiguió, y el chico se sorprendió por el buen gusto que tenía, era un hermoso y elegante lugar, no pudo articular palabra alguna observando todo el espacio y el decorado. Los dos hombres intercambiaron miradas, ambos boquiabiertos veían el Hotel.

Elizabeth estaba arreglando todo el papeleo y regresó con ellos para entregarles una llave del cuarto, por fortuna las habitaciones estaban pegadas una a la otra, así que no habría problema alguno. Así los tres dieron rumbo a su destinado cuarto, Tintín y el capitán estaban en un cuarto, el 307 y el Elizabeth en otro, 308.

-Supongo que fue todo por hoy- se hacía notar el agotamiento en su voz.-Necesito mi siesta de belleza muchachos, no me despierten si el sol no ha salido, ¿entendieron?- los dos jóvenes asintieron.

Haddock entro en la habitación junto al perro y el silencio reinó entres los dos chicos. Tintín era un joven muy seguro de sí mismo, pero Elizabeth hacía bajar sus defensas, estaba nervioso siempre que ella estaba en escena y ese sentimiento lo sentía en ese momento.

-Supongo que mañana será un día agitado-

-Tenemos mucho por hacer Tintín, no podemos dejar que el tiempo nos pase-

-Con ayuda del periódico sabremos que se llevaron, podríamos investigar el artículo robado-

-Excelente idea, siempre piensas en todo Tintín- expresaba tocando su hombro.

El chico no pudo evitar sonrojarse y con una sonrisa nerviosa miró a la joven, ella hizo lo mismo.

-Debemos descansar Tintín, nos espera un largo día- Elizabeth abrió la puerta y se paró en seco escuchando a su compañero.

-Eli, sabes... es agradable tenerte aquí de vuelta-

Elizabeth sonrió con ternura.

-Digo lo mismo chico, a decir verdad… ya necesitaba verte-

-OH…-

La chica bajó la mirada y su rostro ruborizado ahora estaba expuesto. El chico estaba feliz de escuchar esas palabras, ambos sabían que ya era necesario verse mutuamente, pues el sentimiento que ambos sentían querían exponerlo, pero no sabían cómo.

-Buenas noches Elí-

-Descansa Tintín-

Ambos cerraron sus puertas y Elizabeth una vez sola se recargó en la suya, se tapó la cara, se sentía avergonzada, ¡¿Por qué DIJE ESO?!

-Soy una tonta, pero bueno Elizabeth, lo dicho, dicho está, no puedo hacer nada y tampoco hacer algo por mis sentimientos- La chica estaba ahora en el baño, lavando su cara- Mañana será un largo día, debo estar concentrada y no escuchar a mi corazón, no ahora, primero el dile, luego el amor-

Cambió su vestimenta y acomodó su cama, segura y sonriente fue a dormir.

Era un nuevo día y todo el grupo se encontraba desayunando en el comedor principal, había muchas mesitas elegantes donde la gente estaba comiendo y charlaba.

-¡Esta comida es tremenda, chicos!, sí que Jefe tiene un gran gusto y muy refinado si me lo permites decir Eli-

-Jefe siempre ha sido así-

-Pues coincido con el capitán-

La radio daba un toque clásico ante tanto glamour, pero la música clásica dejó de resonar para abrió paso a una serie de noticias: entre ellas el robo al museo. Pronto los tres prestaron atención a lo que la mujer de las noticias decía: En la tarde noche de ayer hubo un robo en el Museo de Magritte, al parecer el ladrón sólo robó una pieza de apariencia prehispánica, un amuleto de madera de la vieja civilización de los Pichul en Brasil. Aún se desconoce el motivo por el cuál esta persona robó el amuleto… entre otras cosas…

-¿Un amuleto?, ¿acaso no hay algo más?, oro, una valiosa pintura…-

-Niña fue todo lo que dijo la señorita de la televisión-

-Eli tiene razón el capitán, pero no han dado un pista, mencionó algo acerca de los Pichul, una antigua civilización…-

-Podemos investigar para qué sirve esa cosa-

-Exacto Elizabeth-

Tintín se paró de su asiento, tomó su abrigo y salió de la sala, Elizabeth hizo lo mismo y Milú la seguía, Haddock apurado terminó su desayuno y salió corriendo tras de ellos. Pasó una hora desde que llegaron a la biblioteca, cada uno estaba buscando en libros diferentes, todos acerca de la cultura de Brasil.

La joven estaba muy entretenida empapando su mente sobre este enigmático lugar, con cada palabra descrita podía imaginar el enorme lugar del que leía: el Amazonas. Tan concentrada estaba en su lectura que no distinguió enseguida la voz que la llamaba. Una mano sobre su cara la distrajo y su cara se levantó, observó a un apuesto chico con pelo ondulado color café, ojos azules y de traje ajustado pero resaltando su figura atlética. Elizabeth sorprendida por el buen aspecto del muchacho saludó nerviosa.

-Disculpe señorita, no quiero importunarla, pero me parece conocida- mencionó el joven observándola con atención.

-Disculpe joven pero no sé a qué se refiere- dijo cerrando el libro y lo apartó a un lado.

-Bueno, es que con lo hermosa que es, alguien pensaría que se tratara de una actriz-

-Oh…- Elizabeth estaba algo sorprendida con su comentario. –Gracias por el cumplido, pero en verdad necesito estar concentrada leyendo-

-Entiendo, le doy mi tarjeta si acepta ir conmigo a tomar café, algún día, puede ser-

-Joven…-

-Me presento, soy Jerry Belafonte, seguro ha oído hablar de mí, linda- aquel chico sacó de su elegante saco una tarjeta con su nombre y teléfono.

-¿Belafonte?, usted es el actor…- exclamó con asombro, a lo que él asintió. -¿Cómo no lo reconocí antes?, perdona si me meto en cosas que no me conciernen, pero… ¿qué hace una estrella de cine en una biblioteca pública?-

-Amo leer, de vez en cuando me paso por aquí de forma incógnita para llevarme algunos libros, sólo un pasatiempo nada más-

-Bueno señor Belafonte-

-Puedes llamarme Jerry linda-

-Oh.. Jerry, supongo que tenemos el mismo gusto-

-Así es linda dama- la mirada del joven estaba muy enfocada en la chica que tenía de frente, pero ignoraban que Haddock los veía con curiosidad.

-Tintín-

-Capitán, estoy ocupado buscando algo referente al amuleto- contestó sin ver a su amigo.

Milú jalaba el calcetín de su amo, pero este hizo caso omiso y continuó leyendo. Haddock se paró de su asiento poniéndose al lado del chico.

-Yo creo que te gustaría ver esto, a tu novia le están coqueteando-

-Capitán, Elizabeth no es mi…

No terminó de articular palabra alguna ya que el capitán había tomado la cara del chico en dirección de los otros, al parecer se les veía muy cómodamente charlando.

-¿Acaso dejarás que ese guapo muchacho te la robe?- insinuaba Haddock.

-Le dije que somos buenos amigos-

-Pelea por la chica Tintín, tú y Eli están destinados a estar juntos-

Haddock ignoraba las palabras del más joven y lo terminó por empujar cerca de Elizabeth y Jerry, cosa que no tuvo opción más que interrumpirlos.

-¿Encontraste algo Elizabeth?-

-Oh Tintín, aún no pero mira, te presento a Jerry Belafonte-

-Seguramente ya has oído hablar de mí- dijo en tono orgulloso.

-Disculpe no tengo el gusto de conocerlo-

-Pero yo a usted así señor Tintín-

-¿Cómo sabe mi nombre?-

-Oh bueno, se escucha mucho por aquí, usted es el famoso reportero del que todos hablan, específicamente de su última hazaña, ¿el Unicornio, eh?- ahora la arrogancia se notaba en su voz.

-Fue una gran aventura, ahora si nos permite, debemos irnos…-

-¡Pero porque la prisa!, permítanme invitarlo a mi gran baile de recaudación de fondos, específicamente para fondos del museo de Magritte, sabrá de la noticia Tintín-

-¿Un baile?- dijo con entusiasmo la chica.

-Así es linda, un baile, sería un gusto tenerlos ahí-

Todo esto parece muy sospechoso

-Sería un gusto ir- respondió con un tono falso casi imperceptible.

-¡Bien!, esta es la invitación, espero verlos ahí, en especial a usted bella dama-

Acto seguido, Jerry tomó delicadamente la mano de la joven y la besó. Elizabeth reaccionó con timidez ante la acción, y sus mejillas se volvieron rojas. No tardó en despedirse y salir de su vista, dejando a un pelirrojo enfado y una chica asombrada.

-¿Quién se cree ese tipo?- replicó cruzando los brazos.

-Un actor de cine-

-¿No te parece sospechoso?-

-En efecto, pero no tenemos otra pista en manos Tintín, puede ser una buena excusa en buscar indicios si se trata del ladrón-

-Escuché que habló de una fiesta- se acercó Haddock cargando a Milú.

-Me parece buena estrategia compañeros, debemos descartar si es o no el ladrón-

-A todo esto, ¿alguien encontró algo acerca del medallón?-

-Mientras ustedes dos estaban perdiendo el tiempo, encontré esto, en el segundo párrafo-

Tintín y Elizabeth se acercaron a leer dicho párrafo, hablaba acerca que los Pichul utilizaban el amulo del dios Crox para poseer las mentes de sus enemigos, con la finalidad de acabar con ellos para poseer sus territorios, tomando posesión de la mente del individuo haciendo lo que ellos quisieran, mujeres y riquezas. Era una tribu muy violenta reconocida por realizar múltiples genocidios sin estirar un dedo. Debido a esto tribus cercanas les temían y huían de ellos cada que estaban cerca de sus tierras.

-Wow, entonces para eso sirve-

-Dudo que una reliquia muy antigua sea necesaria para estos días, mucho menos que esta pueda servir-

-¿además cómo funcionaría tal cosa?- contestó desconcertada Elizabeth.

-Lo siento amigos, no encontré nada más y eso que me leí cinco libros-

-Bueno iremos a esa fiesta, pero antes necesitamos un plan-

Bueno, bueno hasta aquí otro capítulo de este fic. Vaya hace mucho que no escribía sobre esta serie y de lo bien que lo paso, había perdido mi inspiración y eso.

Ahora vengo con todo, dejen su review :D

Yo al habla.

Capítulo 3

-

¡No pueden sacarnos!

-

gritaba Haddock.

-

Señor por motivos de seguridad necesitamos que se mantengan fuera del perímetro

-

comentaba

poniendo la típica franja amarilla en el lugar.

-

Somos de la

Interpol

señor, tenemos derecho de estar aquí

-

decía Elizabeth mostrando su placa.

-

Mire señorita las insignias falsas no sirven aquí, le recomiendo que usted y sus falsos detectives

salgan de este lugar

-

Elizabeth furiosa le dedicó una mirada fulminadora, Tintín

la tomó por los brazos y sin decir palabra

alguna salieron del museo.

-

¡No es justo, siempre dicen eso!

-

-

¿Por qué no te creería?

-

preguntaba el pelirrojo.

-

Normalmente los detectives son hombres mayores y yo soy una niña, eso me dicen siempre

, y cada

que

lo escucho me hace enfurecer de la frustración

-

-

¿Segura que es real tu placa?

-

comentó Haddock cargando al canino blanco.

-

Cien por ciento segura, capitán

-

-

Debemos saber que se robó el ladrón

-

el chico tenía puestas sus manos en su cadera.

-

Seguramente

los periódicos de mañana mostrarán la noticia, Tintín

-

-

Tiene razón el capitán, podemos esperar mañana y regresar

-

-

Si ustedes insisten

-

Los tres aventureros regresaron al hotel que jefe les consiguió, y el chico se sorprendió por el buen

gusto que tenía

, era un hermoso y elegante lugar, no pudo articular palabra alguna observando todo

el espacio y el decorado. Los dos hombres intercambiaron miradas, ambos boquiabiertos veían el

Hotel.

Elizabeth estaba arreglando todo el papeleo y regresó con ellos para e

ntregarles una llave del cuarto,

por fortuna las habitaciones estaban pegadas una a la otra, así que no habría problema alguno. Así

los tres dieron rumbo a su destinado cuarto, Tintín y el capitán estaban en un cuarto, el 307 y el

Elizabeth en otro, 308.

-

Supongo que fue todo por hoy

-

se hacía notar el agotamiento en su voz.

-

Necesito mi siesta de belleza

muchachos, no me despierten si el sol no ha salido, ¿entendieron?

-

los dos jóvenes asintieron.

Haddock entro en la habitación junto al perro y el silencio

reinó entres los dos chicos. Tintín era un

joven muy seguro de sí mismo, pero Elizabeth hacía bajar sus defensas, estaba nervioso siempre que

ella estaba en escena y ese sentimiento lo sentía en ese momento.

-

Supongo que mañana será un día agitado

-

-

Tenemo

s mucho por hacer Tintín, no podemos dejar que el tiempo nos pase

-

-

Con ayuda del periódico sabremos que se llevaron, podríamos investigar el artículo robado

-

-

Excelente idea

, siempre piensas en todo Tintín

-

expresaba tocando su hombro.

Capítulo 3

-¡No pueden sacarnos!- gritaba Haddock.

-Señor por motivos de seguridad necesitamos que se mantengan fuera del perímetro- comentaba

poniendo la típica franja amarilla en el lugar.

-Somos de la Interpol señor, tenemos derecho de estar aquí- decía Elizabeth mostrando su placa.

-Mire señorita las insignias falsas no sirven aquí, le recomiendo que usted y sus falsos detectives

salgan de este lugar-

Elizabeth furiosa le dedicó una mirada fulminadora, Tintín la tomó por los brazos y sin decir palabra

alguna salieron del museo.

-¡No es justo, siempre dicen eso!-

-¿Por qué no te creería?- preguntaba el pelirrojo.

-Normalmente los detectives son hombres mayores y yo soy una niña, eso me dicen siempre, y cada

que lo escucho me hace enfurecer de la frustración-

-¿Segura que es real tu placa?- comentó Haddock cargando al canino blanco.

- Cien por ciento segura, capitán-

-Debemos saber que se robó el ladrón- el chico tenía puestas sus manos en su cadera.

-Seguramente los periódicos de mañana mostrarán la noticia, Tintín-

-Tiene razón el capitán, podemos esperar mañana y regresar-

-Si ustedes insisten-

Los tres aventureros regresaron al hotel que jefe les consiguió, y el chico se sorprendió por el buen

gusto que tenía, era un hermoso y elegante lugar, no pudo articular palabra alguna observando todo

el espacio y el decorado. Los dos hombres intercambiaron miradas, ambos boquiabiertos veían el

Hotel.

Elizabeth estaba arreglando todo el papeleo y regresó con ellos para entregarles una llave del cuarto,

por fortuna las habitaciones estaban pegadas una a la otra, así que no habría problema alguno. Así

los tres dieron rumbo a su destinado cuarto, Tintín y el capitán estaban en un cuarto, el 307 y el

Elizabeth en otro, 308.

-Supongo que fue todo por hoy- se hacía notar el agotamiento en su voz.-Necesito mi siesta de belleza

muchachos, no me despierten si el sol no ha salido, ¿entendieron?- los dos jóvenes asintieron.

Haddock entro en la habitación junto al perro y el silencio reinó entres los dos chicos. Tintín era un

joven muy seguro de sí mismo, pero Elizabeth hacía bajar sus defensas, estaba nervioso siempre que

ella estaba en escena y ese sentimiento lo sentía en ese momento.

-Supongo que mañana será un día agitado-

-Tenemos mucho por hacer Tintín, no podemos dejar que el tiempo nos pase-

-Con ayuda del periódico sabremos que se llevaron, podríamos investigar el artículo robado-

-Excelente idea, siempre piensas en todo Tintín- expresaba tocando su hombro.