Capítulo 5: Peligro

-¿Dices que este profesor está en Argentina?-

-Si-

-¡¿Argentina?!, ¿¡como se te ocurre ir hasta allá Tintín?!- gritaba enojada una joven Elizabeth.

-Es nuestra única opción Eli-

-Pues es una muy lejana, pero es cierto, debemos ir caballeros-

-Me encanta cómo cambias de humor chica, yo estoy dentro-

-Igual-

Los tres amigos buscaron alguna maleta para empacar lo necesario, Elizabeth estaba algo concentrada eligiendo lo esencial cuando la voz del capitán la sacó de sus pensamientos.

-¡Tienen que ver esto!-

Los dos jóvenes se acercaron a la pantalla de televisión, estaban las noticias transmitiendo que otro robo había ocurrido, al parecer el ladrón eligió un museo más pequeño, una daga antigua encontrada cercas de la tierras españolas, mencionaban también, que el principal motivo del robo puede ser la venta de estos artículos en mercados negros para sacar ganancias a un mayor precio, en pocas palabras unos "roba tesoros".

-¿Por qué una daga?-

-No lo sé Eli, no sé que tiene que ver un amuleto, una daga en todo esto, es absurdo-

-Deben tener relación Tintín, algo esconde este ladrón, ¿no creen?-

-Bueno chica, ¿también pudiste sacarle alguna información a ese Jerry o sólo flirtearon toda la noche?-

-¿Disculpe?, capitán!!, mi intención no fue esa, además sólo parece un típico niño rico y mimado, nada de lo anormal-

¿Flirtearon ah?- contestó el chico.

-Cosas tontas del capitán, pero si me dio esta tarjeta-

Elizabeth le mostró a sus amigos acerca de la famosa tarjeta.

-Son los datos de Belafonte, ¿Por qué te daría eso Eli?-

-Mencionó que quería invitarme a desayunar y sólo me la entregó-

-¡Es una excelente idea niña!-

-Odio admitirlo, pero el capitán tiene razón, puedes usar ese pretexto para averiguar más sobre él-

-Es una buena idea chicos, pero me deben una-

Sus dos amigos afirmaron y entre todos decidieron que continuarían la investigación mañana temprano. Todo fueron a sus respectivos dormitorios para comenzar un nuevo día de incógnitas y repuestas.

Era de mañana y Elizabeth adormilada se veía al espejo, observaba cómo su cabello despeinado le tapaba la cara, quitó los mechones que cubrían sus ojos azules y bostezo sin reparo. Seguía cansada del acontecimiento de ayer, pero estaba decidida a encontrar el misterio de todo esto. Tomó una ducha y dejó por un momento que el agua caliente se llevara sus preocupaciones, se vistió en pocos segundos y salió hacia el enorme comer del hotel. No tardó mucho en encontrarse con sus dos amigos.

-Caballeros buenos días- decía mientras se sentaba con ellos.

-Buenos días chica-

-Buenos días Eli-

-¿Ya lista para tu cita?- preguntó Haddock.

-les mentiría si dijera que sí, no lo estoy. No sé cómo preguntarle.

-No te apures, eso lo sabrás en el momento, creo en ti Eli-

-Chicos, ¿ustedes dos pueden investigar acerca de ese frasco?, yo debo hacer primero una llamada-

-¿Llamarás a Belafonte?-

-No, necesito la ayuda de Jefe y Marc-

Elizabeth dejó a sus amigos en la mesa y ella se dirigió a su habitación, sacó de la cama una maleta algo pesada y de su interior estaba una pequeña caja de madera, la abrió sin temor y un teléfono sin cable estaba ahí, a elizabeth le parecía mucho alboroto por un simple teléfono pero era un invento de su amigo Marc, cosa que le pareció simpático.

Marcó un número secreto y espero a que respondieran, fue rápido la respuesta ya que la voz de Jefe se asomaba en la línea.

-Elizabeth, ¿hay noticias de algo?-

-Tenemos un sospechoso y necesito refuerzos-

-Te paso a Marc-

-Eli, ¿Qué necesitas?-

-Chochos, ¿te acuerdas de ellos?, micrófonos y a ti-

-Claro, entiendo todo, ¿puedo preguntar para qué me necesitas ahí?- sonaba intrigado y curioso a la vez, conocía muy bien a Elizabeth, sabía que con ella todo podía pasar, en un buen sentido.

-Tengo una cita con el sospechoso y quiero que grabes la conversación, lo haría yo pero quiero verme natural, este Jerry Belafonte es poseedor de un frasco con un líquido azul-

-¿Líquido azul?, espera dijiste una "cita"- ahora su curiosidad estaba más latente.

-Luego te explico, te veo en una hora-

-¡Espera!, ¿En dónde?-

-En la calle Helmet, tengo un raro presentimiento-

-Espero que sea uno bueno, vale ahí te veo muñeca-

Elizabeth se despidió y guardó el teléfono, se vio en el espejo y estaba vestida adecuadamente para su evento, nada formal pero a la vez lindo. Sólo agregó un poco de maquillaje y dejó su pelo suelto, debía esconder el pequeño artefacto que llevaría en su oído. Bastó unos cuantos minutos para estar lista, bajó de nuevo y les contó a sus colegas sobre el plan.

-Ustedes se encargan de esa cosa azul y yo del niño rico, ¿de acuerdo?-

-¡Claro niña!, sólo cuidate ese joven me da mala espina-

-Más que claro Eli-

Elizabeth sonrió hacia sus compañeros, ahora sólo faltaba llamar a Jerry Belafonte y atraparlo de una vez por todas.

-Sólo una cosa más Elizabeth-

-Dime Tintín-

-Milú Te acompañará esta vez, si algo te ocurre el puede avisarnos-

La chica dudó un momento, claro Milú no era cualquier perro, era uno muy listo y su aventura pasada lo confirmaba, así que dejó que su duda disipara y asintió calmada. Los tres acordaron y Tintin junto el capitán salieron del hotel, Elizabeth aprovechó en realizar la llamada y quedar con Jerry.

-Habla Belafonte, ¿Quién es?-

-Señor Belafonte soy Elizabeth, no…

-¡Ah sí, Elizabeth!, ¡Como no olvidarla!, por lo que veo pensó en mi propuesta-

-Sí, debo decir que me resultó atractivo el plan, ¿le parece si sucede hoy?- comentaba mientras cargaba a Milú.

-¡Perfecto!-

-Bien… le indicaré el lugar de reunión-

Tintín y Haddock se dirigieron a la casa del profesor Tornasol, la distancia era lejana pero valdría la pena si se encontrara en casa.

-No entiendo Tintín, si dices que el profesor está en Argentina, ¿Por qué venimos hasta acá por nada?-

-No sea pesimista capitán, puede que esté aún aquí, le mentiría cuando me dijo eso, además suele ser una persona demasiado distraída, algo me dice que lo encontraremos-

-Por los dioses del mar, esperemos que esté-

Tintín tocó la puerta de madera, no esperaron mucho para que la respuesta sonará del otro lado de la gran entrada.

-¡Pasen, pasen, estoy ocupado!- gritaba con energía.

-Le dije capitán, está en casa-

-Pues ya veo-

Los dos hombres entraron y encontraron a un profesor metido en un lío, su cabeza estaba atorada dentro de un cubo de basura, Tintín se apresuró a ayudarlo y Haddock tiró del cubo, unos cuantos jalones bastaron para que saliera la cabeza de Tornasol, este mismo cayó encima del joven, estando ahora los dos en el suelo.

-¡Tintín!-

-Hola profesor, ¿no se suponía que estaría en Argentina en su congreso?-

-¿¡Tenía un congreso en Argentina?!, bueno lo olvidé-

-Rayos, usted si que es distraído- exclamó Haddock ayudando a ambos a pararse del suelo.

-Bien, ¿Qué los trae por aquí?-

-¡Esto profesor!, es un fresco raro-

-Dejame verlo-

Tornasol tomó con cuidado aquel frasco y lo examinó con sus enormes gafas.

-Hmm, me parece conocido-

-¿Puede decirnos de dónde proviene?-

-Parece el de la antigua leyenda, ¿han oído hablar de los Pichuli?-

-¿Me parece que eso lo leímos en la biblioteca no?-

-Cierto capitán, sólo que no recuerdo algo más-

-Yo recuerdo haber leído algo acerca del control mental sobre otras personas, y que lo olvidan todo después de un día-

-El ladrón lo usó para robar esas cosas-

-Así es Tintín, pero lo que recuerdo el método de preparación sigue siendo un mito, algo inexistente-

-Pero tenemos el líquido azul, debe haber algo-

-Deneme una noche y les daré respuestas-

-Confiamos en usted profesor-

-Me pregunto, ¿Cómo le estará yendo a Eli?, ese niño rico algo esconde- dijo el capitán mientras fumaba un puro.

-Esperemos se encuentre bien, recuerde capitán, si había problemas.as estaría…

Antes de acabar la oración Milú llegó corriendo y ladrando sin parar, Tintín se acercó a él por si pasaba algo con su perro.

-¿Qué tienes Milú?-

-¡Chico, Elizabeth!- Haddock dejó caer su puro al suelo por la preocupación. Tintín recordó que había dejado a Elizabeth con Milú si algo pasaba, y enseguida se despidió del Profesor Tornasol y salió corriendo con su perro y el capitán. Lo que ambos ignoraban es que Elizabeth estaba inconsciente rumbo a una isla misteriosa, Jerry Belafonte la tenía en sus brazos y dejó reposar el cuerpo de la joven en una habitación muy elegante, no se retiro sin antes darle una dosis del líquido azul, sonrió para sí, ese poder le iba servir mucho con ella.

-¡Jefe, código rojo, Elizabeth ha desaparecido!, ¡No sé en dónde se encuentra, necesito refuerzos de búsqueda yo iré tras Jerry, es el objetivo!

Marc cerró la caja con el teléfono y salió corriendo del lugar, estaba en un callejón que daba vista al lugar de encuentro de su amiga y Belafonte, pero algo había ocurrido, observó que Jerry engañó a Elizabeth y virtió un líquido azul, después de eso, el perro blanco ladró y el joven lo noqueó con gas pimienta, dejando al pobre perro sollozar.

Marc temía salir de su escondite, pero su amiga dependía de él así que dejó todo pero habían desaparecido como el polvo, sólo pudo observar una limusina negra recorrer el lugar. Marco trató de apuntar el número de placa y la mayoría de los números estaban en su mano. Después sólo rezó para que su amada estuviera bien.

Helllo amixes, vaya vaya que me ha costado actualizar y más porque lo hago todo en el mismo celular y ugh me choca, lo res de mis ojos, y weno esta historia se pone cada vez más interesante, yo siempre me divierto mucho y hasta he hecho algunos fan arts de mis personajes (si gustan puedo mostrarlos) y bueno espro de corazón que les haya gustado, nos leemos en otra! Bye!!!!