Elixir cap 8
Belafonte llevaba en su brazo la mano de Elizabeth, de reojo pudo observar que estaba segura de hacerlo y se le notaba un inquietante silencio, que le hacía sospechar lo peor.
-¿Sigues segura de lo que se va a hacer?-
-Si esto deja de tenerme como cautiva en tus aposentos, puedo hacerlo- se expresó de manera seca sin cambiar su vista al frente. Jerry parecía algo perturbado y molesto, sabía que algo tramaba la chica o escondía algo, y ese algo lo tenía que saber, pues dentro del matrimonio no deben existir secretos…
-Querida Elizabeth llegamos, bienvenida al ritual de la luna azul-
-¿Por qué azul?-
-Ya lo verás-
Elizabeth seguía posando su mano en el antebrazo de su captor, frente a ellos estaba un atril con un libro antiguo, un tazón con hiervas molidas, una daga filosa y un montón de personas flotando a su alrededor, asustada observó que llevaban ropas antiguas y sus aspectos eran al de un fantasma. Algo dentro de sí la alarmó, esto no estaba yendo por el camino correcto.
Jerry hizo tocar una campanilla que posaba en una almohada de terciopelo roja, al instante la presencia de un sacerdote se puso frente a ellos. Elizabeth seguía intrigada por todo lo que pasaba, entonces Jerry ahora tomó sus manos y la encaminó frente al atril.
-Hermanos, hermanas y presencias del más allá, hoy estamos celebrando la unión de esta pareja para conmemorar el ritual azul-
-¿Pareja?- susurró.
-¿Te asusta el compromiso querida?-
Elizabeth sintió su cuerpo como piedra, le era imposible estirar un dedo o extremidad, ahora ella se odiaba por ser tan tonta y aceptar el ritual bajo su ingenuidad.
-No me dijiste esto Jerry-
-No era necesario, si te lo hubiera dicho aquel muchacho te hubiera sacado de esa ventana, ¿no?-
Los ojos de la joven sintieron una mezcla de horror y sorpresa, ¿cómo se había enterado de la presencia de Tintín?, no pudo escapar un gemido de pánico al saber su secreto con el chico. Lo que sabía es que la vida de sus amigos corría peligro.
-¿Sorprendida?, bueno eso pasa cuando nos escondemos cosa querida, marido y mujer deben ser honestos uno al otro, o esto se acabará en un divorcio y eso no me gustaría-
-¡Te suplico que no los lastimes!- sollozaba la chica.
-No puedo mentirle, los mataré, como dije, las mentiras no sirven en la unión Elizabeth, el Sol y la Luna no estarán contentos. Te preguntarás porque el elixir solar, bueno es sencillo de responder se debe a esto-
Jerry tomó la muñeca de Elizabeth a la par de la daga, y con esta un corte fino hizo brotar sangre de su piel, Elizabeth se retorcía un poco por el dolor, pero Jerry mostraba una gran sonrisa al verla en ese estado. Fue cuando un rayo en tonos naranjas cayó sobre la sangre brotando, era como si el sol estuviera en presencia de la oscuridad, ambas conviviendo en armonía.
-Verás esposa mía, hace mucho tiempo se hacían rituales sangrientos mejor nombrados como sacrificios humanos para saciar al dios del sol, eso era lo que creían los antiguos nativos, hasta que ese arte fue perfeccionado en Brasil, se descubrió por medio de magia negra que ambos lados del mundo: sol y luna, podían convivir al mismo tiempo, dando como resultado un líquido color azul, aquel que lo tomara tendría una serie de poderes que ningún hombre imaginara, por eso mismo se dejó de sacrificar gente a solo realizar cortes en las muñecas- tomó aire. –Por eso mismo esta noche es ideal, cada invierno es ideal para realizarlo, oh mi querida Elizabeth, me tomó años y décadas poder estudiarlo, y ahora contigo lo puedo concluir-
Jerry tomó la daga e hizo un corte profundo, Elizabeth presenciaba aterrada aquel acto y veía como sus fluidos se mezclaban con las hierbas, como si se tratase de pinturas. A continuación, Belafonte dio un sorbo a aquel líquido azul. Obligó a la joven a hacer lo mismo, al principio negándose y al final a beberlo.
-¡Al fin, todo lo que he deseado está aquí!, gente hoy volvemos a ser reales-
Los fantasmas que observan aquello gritaron en honor del Rey Luis, todos vitoreaban si nombre y el de Elizabeth, cosa que le asustaba más.
-Terminado el ritual, puede usted besar a la novia-
Jerry juntó ambas manos en la cara de Elizabeth y la besó apasionadamente, a lo que ella aún sin moverse cerró sus ojos con disgusto.
Las personas del lugar celebraron su acto con gritos y porras, Jerry más que extasiado hizo una señal para que los músicos tocaran una balada. Todos dentro de la sala siguieron celebrando mientras bailaban en parejas. Elizabeth recuperándose del beso sintió las manos de Jerry alrededor de su cintura guiándola al centro del salón. De pronto comenzaron a bailar, él la miraba atentamente y dentro de su locura un sentimiento de amor se reflejaba en sus ojos, Elizabeth petrificada se limitaba seguir los pasos de Jerry, seguía sin responderle sus extremidades, ahora mismo era el títere personal de aquel loco.
-Ven Elizabeth, quiero mostrarte algo-
-Jerry, por favor…-
-Te gustara, podré curarte tu herida, ¿o quieres una fuerte infección?-
-….-
-Eso pensaba-
Elizabeth había olvidado la herida punzante de su muñeca, pero estaba agradecida de quererle curar esa horrible marca. Seguía pensando en Tintín y en los posibles peligros que estaría pasando en esos momentos, ¿los demás estarán bien?, no puedo dejar de pensar en ellos…
Jerry abrió una puerta enorme y se adentró junto a Elizabeth, era una habitación igual de elegante que las demás, en una mesita de noche estaba puesta una bandeja con un jarrón de agua y vendas, Jerry acercó a Elizabeth y limpió su sangre, el corte era duro de ver pero no tan profundo como el de él, la joven observaba todo aquello ya sin aro de luz en su mirada. Jerry terminó y siguió con su misma muñeca.
-¿Cuándo podré irme?, cumplí mi promesa-
-La noche es joven Elizabeth, sé que puedes esperar aún más-
-¡Quiero irme de inmediato!- grito rompiendo un jarrón con flores al suelo.
Jerry disgustado la tomó por las manos y en un arrebato la abrazó fuertemente, Elizabeth lo golpeaba en la espalda tratando de liberarse, pero sus fuerzas se convirtieron en lágrimas. El muchacho la soltó de su agarre y sin el consentimiento de su compañera la besó de nuevo, Elizabeth lo empujó con las energía que conservaba y se paró de inmediato corriendo a la puerta, girando con desesperación la perilla, se dio cuenta que ésta no servía, estaba atrapada.
Jerry se incorporó del suelo y soltó la corbata que llevaba puesta tirándola al piso, como un león acechaba a su presa este acorraló a la chica contra la puerta.
-Sabes Elizabeth no soy un hombre de pasiones, pero tú me despiertas ese apetito que perdí hace años-
-Sólo déjame salir, sucio mentiroso y perverso- suvoz ahora mostraba desesperación.
-Soy además un hombre fiel y siempre esperé este momento contigo- Jerry se giró para dejar al descubierto una enorme y luja cama- Ya no puedo esperar más pequeña mía, me harías el hombre más afortunado si estuvieras conmigo en esa cama-.
Elizabeth ya en cólera le propinó a Jerry una fuerte cachetada en la mejilla, su molestia le hacía actuar de esa forma, pero aquella insinuación de su parte le resultaba de muy mal gusto.
-Eres un pervertido de lo peor, asqueroso, sucio, mentiroso, manipulador psicópata, ¡déjame salir!-
-Tienes una mano pesada, pero me temo que eso será poco para defenderte, cada cosa que quiero la consigo-
Elizabeth no sintió el movimiento del joven, ya que de una manera casi instantánea ella estaba recostada entre las suaves almohadas, observaba el poco alcance que tenía, él estaba encima de ella y su fuerza física era pobre a comparación del chico.
De nuevo sollozó, estaba a punto de vivir algo que ninguna mujer debía experimentarlo; al poco segundo sintió como las manos de Jerry acariciaban sus piernas, estas temblaban ante el siguiente paso, sus manos estaban atadas lo que le imposibilitaba moverse;, de pronto las manos pasaron acariciando su rostro, bajando por su cuello, pechos y su intimidad.
Desesperada gritó por ayuda, y aunque sabía que era inútil un sentimiento aterrador le dictaba hacerlo. Su captor estaba a punto de desabrochar su vestido cuando un ruido ensordecedor la aturdió unos segundos, abrió de nuevo sus ojos y vio como Jerry estaba inconsciente en el suelo, de inmediato se paró de aquella cama y una voz familiar la sacó de su trance.
-¡Eli, tenemos que salir de aquí!-
-¡Marc, gracias a dios!-
Marc ayudó a Elizabeth a incorporarse, sacó una navaja suiza y rompió la cuerda y sin mirar atrás la tomó de la mano corriendo de aquel lugar, Elizabeth no sintió cuánto corrieron ni a dónde iban, pero lo que sí estaba segura era salir de aquel maldito lugar.
Después de 10 minutos ambos muchachos salieron al exterior, estaban dentro del enorme jardín de aquel lugar. Elizabeth se agachó entre las plantas y Marc la secundó, ambos estaban respirando muy rápido, pero aún podían seguir si quisieran.
-¿Qué te hizo ese bastardo?- comentaba entrecortando las palabras por la agitación.
-Una herida, según él parte del ritual-
-Qué bastardo, no te preocupes Eli, pronto estaremos en casa a salvo, aunque no sea conmigo-
-¿Cómo dices lo último?-
-Vi lo preocupado que estaba, ninguna persona se encuentra tan desesperada por otra sino se trata de amor o amistad… él parecía sentir ambas. Fue cuando me di cuenta que iba enserio-
Elizabeth lo observaba sin comprender.
-Eli, siempre me gustaste, pero no eres un objeto el cuál yo pueda poseer por egoísmo, sigo siendo alegre de tenerte como mi mejor amiga, no negaré que no duele, claro estoy triste, pero esto no depende de mí o ti. Somos libres de escoger a quién amar.-
Elizabeth al final comprendió lo que quería decir, y sus ojos de nuevo lagrimeaban, ambas mejillas eran recorridas por lágrimas. Marc siempre fue un apoyo incondicional para ella, y al escucharlo decir esas palabras sintió mucha felicidad.
Se acercó al muchacho y juntó ambos brazos alrededor de él, Marc le siguió el abrazo y un pequeño Gracias, resonó de los labios de la chica. Marc no pudo evitar sollozar un poco, pero unos ruidos aproximarse a ellos hizo que ambos se pusieran alerta. Marc sacó su pistola y Elizabeth tomó una roca pesada, estaban preparados para atacar hasta que una silueta familiar los calmó.
-¡ELIZABETH, MUJER ESTABA PREOCUPADA POR TI!-
-¡Capitán!-
El hombre se abalanzó hacia Elizabeth, y le dioun fuerte abrazo, la chica sólo podía darle unas palmaditas en la espalda ya que estaba inmóvil.
-¡¿Te encuentras bien?!, ¿qué te hizo ese desgraciado?, si me entero le corto la cara, oh que lo haré-
-Cálmese capitán, Marc me ayudó a escapar ahora necesitamos armar un plan para salir de aquí-
-Y a esperar al chico…-
-¿Dónde está?- ahora su tono era algo alterado.
-Antes de salvar a Eli, me dijo que iría por Belafonte…-
-¡Tenemos que volver!-
-Exacto, sin perder tiempo jóvenes, vamos a por él-
Elizabeth yendo delante trataba de caminar con el estorboso vestido, y desesperada tomó una parte de este y trató de rasgarlo, no tuvo éxito. Ahora mismo una mezcla de sentimientos la estaban inundando, nunca se había sentido tan desesperada como en ese momento. Entonces una cálida mano se sintió en su hombro. Marc sin decir palabra alguna le había entregado una navaja suiza, ella sonriendo honestamente la tomó y como un alivio pudo sentir sus piernas ligeras.
Ahora estaba tan segura de patear algunas cabezas, respiró hondo y siguió a sus amigos. No importaba que pasara en esa noche, pero debían salir todos a salvo…
Hello Friends!, hala vaya que la tecnología me faya o me odia, pero bueno estén todos bien en esta cuarentena, no salgan de casa y mejor pasen a leer esta algo entremetida historia. Ya hablando enserio, no salgan y cuídense mucho. Yo aprovechando que ya tengo nuevo wifi y la situación puedo subir más capítulos seguidos. Lo intentaré, lo que puedo decir es que el siguiente ya está en producción XD.
Gracias por leer. Lo veo en otro cap. Yo al habla.
