Capítulo 13

Tintín y los demás estaban escuchando el relato del joven, algunas miradas no comprendían lo que escuchaban, otras estaban confundidas pero intrigadas por todo lo que había pasado.

-¿Entonces un sueño?, ¿estás seguro que no fue tu inconsciente que lo produjo?-

-Más que seguro capitán, como dije el collar es una clave importante, ya tenemos una pista-

-Bueno, me siento algo perdido en todo esto,, pero, creo que es una buena manera de comenzar la búsqueda caballeros- agregó Marc.

-Entonces si este artículo de bisutería es tan poderoso como dijiste joven Tintín, podemos probarlo en una máquina, algunas que nos lleve a "ese sueño" tan real que viviste-

-¿Cómo se supones que una máquina así exista?-

-Suena súper loco, pero yo estoy con el doc, ¿alguien más?-

-No entiendo la ciencia pero entro- chistó sin más Haddock.

-Ya saben que no puedo estar atrás- terminó Tintín.

-Muy bien-

-Doc, sólo una pregunta… ¿cómo rayos hará una máquina así?, digo es la mente, tiene que estudiarse con años y ver resultados… ¿o me equivoco?- Marc parecía sentirse muy preocupado por construir tal artefacto.

-Comprendo tu preocupación, pero conozco grandes personajes que pueden brindarnos una mano, ¿Han escuchado sobre la psicología?*

-Sólo he leído superficialmente algunas cosas pero nada más- comentó Tintín.

-El estudio de la mente, ¿no?, tengo un familiar que habla de eso- siguió Marc.

-Espero que no cobre mucho, porque ahora mismo tengo una migraña-

-Capitán es más que eso, la psicología habla de cómo funciona la mente de una persona-

-Yo he escuchado que inclusive han estudiado los sueños…

Los cuatro caballeros quedaron en silencio, la respuesta del chico de la boina les otorgó al respuesta.

-¡Los sueños!- exclamó el profesor.

-Marc tienes mucha razón, hay un espacio dentro de la psique humana…-

-El capitán lo dijo, el inconsciente, ¿no?-

-Exactamente-

-Entonces, sólo queda hacerlo "físico", ¿no es así?- dijo Haddock.

-Pero el collar…-

-¿Qué pasa Tintín?-

-Es la puerta, entonces puede hacer algún tipo de

-Podemos observar el sueño, talvez si construyo algo como un "detector de mentiras", pero en sueños-

-El joven Marc tiene mucha razón, yo puedo ayudarle, ahora sólo queda esperar que el collar vuelva a brillar y estudiar el mecanismo, ¿no les parece?-

-El brillo es la respuesta de Elizabeth, entonces es cuando la máquina interviene-

Los cuatro caballeros estudiaban en silencio las posibles variables de armar tal cosa, la iniciativa que Marc propuso podía ser el comienzo, pero también era necesaria alguna pantalla para observar lo que Tintín vería. Sin darle vueltas, Marc preparó sus cosas y salió junto con el profesor a preparar tal cosa, mientras Tintín y Haddock se quedarían ideando algún plan para sacar a Elizabeth e ahí.

-¿Crees que podremos llegar a verle?-

-Capitán no es momento de dudar, sino de acción, yo sé que podemos, el hombre ya ha ido a la luna, esto es pan comido-

-Ya, pero hablamos del sueño, ni siquiera sabemos si está bien o no-

-¡Capitán!, no diga eso, la conocemos ella está bien, espero…-

-Yo lo sé, pero es él quién me preocupa-

-Podemos confiar que Eli es muy inteligente, no se dejaría tocar por él, estoy confiado que prefiere cortarse un dedo a aceptar una cosa de ese estilo-

-Ambos lo sabemos, es sólo que se me cruzó por la mente, la preocupación te carcome el alma-

-Muy cierto capitán-

Elizabeth estaba dormida cuando un olor dulce le despertó el apetito, sus ojos se abrieron de a poco mientras se incorporaba de nuevo, estiro ambos brazos, y sintió como se detenían de golpe, volteo su miraba y Belafonte estaba tomándole con delicadeza, la chica reaccionó lento por lo que el joven comenzó a hablar.

-Buenos días princesa, ¿dormiste bien?-

-¡Suéltame!- dijo rápido y de un segundo se paró en seco.

-Al menos un buenos días estaría bien-

-No son buenos días mientras siga aquí-terminando de hablar de nuevo el dolor de cabeza estaba presente.

-Te duele la cabeza, no has comida nada, que descuidada eres-

-No quiero comer nada de lo que me des, no confío en ti-

-Qué poca fe tienes mujer, esperaba casarme con alguien más religiosa, con otro tipo de criterio-

-Siento decepcionarte, pero no soy creyente de algo, mucho menos pienso casarme, ¡quiero viajar!-

-Los ideales cambien linda, la vida suele ser injusta-

-Te creo, justamente lo estoy viviendo-

Jerry estuvo en silencio, aquel comentario le había parecido hiriente.

-El desayuno está listo, puedes comer con calma, yo no preparé nada-

Elizabeth le dedicó una mirada seria y Belafonte se dirigió al comedor.

Antes de ir necesito revisar el ropero/clóset, Blair me dijo que había algo esperándome.

-Jerry, tú ganas, iré pero necesito cambiarme, tal vez tomar una ducha, ¿bien?-

-Está bien, te esperaré para desayunar juntos-

Elizabeth corrió a su habitación y abrió tal mueble, parecía rústico y algo anticuado pero estaba lleno de enormes y hermosos vestidos, a ella siempre le parecían bellos pero en esta ocasión, tales estorbaban con sus holanes y telas finas, por lo que sacó unos cuántos para inspeccionarlo muy bien.

Nunca mencionó exactamente el lugar, cosa que resultaba más complicado; ¿la clave será alguna guía?, ¿tal vez algún trozo de papel?, ¿una prenda?, todo esto se le vino a la cabeza. No fue hasta que ya dentro del ropero pudo divisar unos extraños rasguños, parecían haberse hecho tiempo atrás, las marcas estaban en una esquina, es una tabla algo suelta, Elizabeth la movió y un par de notas escritas con una caligrafía en cursiva describía lo siguiente:

-Nunca tomes lo que te ofrezca

-Los regalos son un engaño, los utiliza de chantaje

-Mantén la puerta cerrada bajo llave

-Los dolores de cabeza son el primer aviso

-Repite los patrones con otras chicas: las seduce y luego las mata

-Revisa bien toda la mansión en algún lado esconde algo

-Parece que a veces habla con alguien, pon atención

-Los subordinados o personal del castillo le temen, estás sola en esta situación.

-La manipulación de tu parte es esencial, es tu herramienta

-Averigua con quién habla, parece ser que da un tipo de instrucciones

-Los asesinatos…

Este último párrafo estaba roto en la última parte de la hoja, Qué conveniente, pensó la chica, ahora estaba algo "tranquila" de poder contar con instrucciones adecuadas para comenzar su plan, pero también debía informarles a sus amigos, a tintín de todo lo que estaba pasando, el collar. Se acordó y lo busco entre sus bolsillos (un vestidos con bolsillos que mejor invento que este), y lo sacó, lo puso en su cuello y trató de cerrar los ojos. Tengo que pensar en ello, tengo que…

Y de pronto su mundo se puso negro.