Capítulo 15

-De nuevo se fue- Tintín había observado cómo su amada se desvanecía entre sus manos, no pudo reaccionar a tiempo ya que fue tan rápido la sensación que despertó de golpe, estaba sudando y su respiración estaba agitada, se llevó una mano a su cabeza, punzaba como la vez anterior, observó a su alrededor, sus amigos estaban al pie de la cama.

-¡Tintín por fin despertaste!- dijo Marc.

-Nos tenías asustados- siguió el capitán-

-Así es muchacho, parece que estuviste inconsciente durante una hora-

-¿Una hora?, había sentido que el tiempo corría muy rápido, sólo la pude ver pocos segundos-

-¿Cómo se encuentra Eli?-

-Sí, dinos-

-Ella se encuentra bien, pero me contó algo alarmante, parece que Belafonte comete homicidios a jóvenes, con ello se alimente de su juventud para seguir en este plano-

-¿Qué?-

-Ese pirata de agua sucia-

-¿Y exactamente cómo logra eso?- preguntó serio el profesor.

-Lo desconozco, ella tampoco me dijo eso, en verdad me preocupa todo esto-

-Eli, es muy lista, la conozco de vida, pero sabemos que Belafonte tiene algún contacto con lo "desconocido", eso nos puede atraer problemas-

-Primero jóvenes, lo que debemos tener listo es el artefacto, al parecer Elizabeth pudo comunicarse contigo teniendo el control, no sabemos cuándo lo vuelva a hacer, tenemos que apurarnos y estar atentos-

-Tiene razón capitán, ahora mismo iré por el electro nodo-

-Tintín tú eres nuestra llave en todo esto, avísanos cuando el collar brille-

-Claro capitán, los mantendré informado-

Era un nuevo día, Elizabeth se había despertado temprano para salir a "explorar" el pueblo, podría conseguir algo de alimentos, tal vez ropa de su gusto y demás cosas, inclusive estuvo pensando en comprar algo tipo de daga por su seguridad…todo podría pasar. De nuevo y por última vez se vio en el espejo, parecía cansada y las ojeras comenzaban a aparecer, nunca le dio mucha importancia a esto, pero desea tener algo con que cubrirlas. Hizo caso omiso y cepilló su cabello, se percató que había crecido, algunos centímetros cosa que le parecía extraña, no consideraba que su cabello creciera de esa forma, pero no le tomó importancia, estaba concentrada en buscar respuestas.

-Bien, concentrada Eli-

-Ve al bosque-

-¿Qué?-

-Recuerda soy Blair, estoy aquí para ayudarte-

-¿Blair?, ¿cómo es que puedo ayudarte?-

-Ya has pasado por el "área blanca" eso te da ciertos privilegios-

-Nunca me lo dijiste, ¿por qué hasta ahora?-

-No podía predecir que él te dejara salir, además, siempre estuve contigo, hace poco contactaste con aquel chico, ¿no es cierto?-

-Bueno sí-

-Lo veo todo, no lo sé todo; debo decir que contigo ha sido menos firme, ¿Qué está planeando?

-¿Firmé?, ¿a qué te refieres?-

-Conmigo siempre tuvo restricciones muy fuertes, no dejaba que saliera, debía comer sólo lo que él me diera, debía visar cuando me iba a dormir, bañar y pedir permiso para hacer alguna actividad en el jardín-

-No sabía qué hacía todo eso-

-Lo siento, no lo tomes como reproche, es sólo que me preocupa su estrategia, es muy distinta a cuando vivía-

-Tranquila, no lo tomé personal, es sólo que tengo miedo, yo quiero salir de aquí, estar con mis amigos, estar con él, me apoyo en ti porque me ayudas, de lo contrario estaría muy perdida en este mundo de ensueño-

-No te preocupes Eli, saldrás de aquí, nos debemos cuidar, ¿vale?, por ahora debes dirigirte al bosque-

-Está bien-

La joven terminó de listarse y salió de la habitación, sin previo aviso estaba frente a ella Belafonte, tenía un ceño tranquilo, hasta parecía sonreír sinceramente.

-Buenos días princesa-

-Buenos días-

-¿Lista para salir?-

-Todo listo-

-Antes de irte debo darte esto- Belafonte sacó de su bolsillo una pulsera común y corriente, tomó la mano de la chica y la colocó con delicadeza.

-¿Una pulsera?-

-Seré honesto, quise dártela como un regalo de amistad, y encontré perfecto este momento de dártela-

¿Por qué siento que le creo y no?, sin embargo, sus ojos proyectan honestidad…

-Muchas gracias, la guardaré-

-¡Bien!, una cosa más, una de las mucamas te será de guía por el pueblo, sólo quiero asegurarme que no te pase algo, me preocuparías mucho-

-Esteré bien-

Belafonte asintió y dejó que la chica avanzara con su sirvienta, sentía que su corazón se le iba a salir, nunca había sentido tantos nervios y sus mejillas estaban algo coloradas, quería abrazarle…

-¡Eli!-

-¿Sí?- volteó al escucharlo, Belafonte sentía escalofríos en ambos brazos, y con la poca firmeza avanzó hacia ella y la tomó en un abrazo, Elizabeth estaba sorprendida, no supo cómo responderle.

-Regresa bien, ¿vale?-

-Yo… okay-

-Lo siento, no quería incomodarte- Jerry parecía nervioso, su sonrojo se incrementaba.

-¡No pasa nada!, yo bueno, está bien- trataba de tranquilizarlo.

Al final Belafonte se despidió de Elizabeth, y mientras ella salía en compañía una voz siniestra se asomó detrás de su oreja.

Te estás desviando del camino…

-No vas a arruinarme ésta oportunidad, en muchos años, ella ha logrado captar completamente mi atención, no dejaré que me la quites-

Tú no eras así, antes no dejabas doblegarte

-El tiempo te hace cambiar, ahora déjame solo, necesito descansar-

La extraña voz dejó de escucharse y Belafonte se tumbó en su enorme cama, en su interior sentía tantos sentimientos encontrados, que no estaba claro, por una parte sentía amor, y la otra una deuda sin completar, sabía muy bien que si la ignoraba, él tomaría a Elizabeth en sus manos, y eso no lo permitiría…