Pareja: SasuSaku

Clasificación: M

Advertencias: Sexo Descrito. Lenguaje altisonante. Incesto.

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Mi pequeña Hermana

Viernes en la tarde. Sasuke volvía de la universidad, después de una larga jornada en aquella prisión; donde supuestamente, se preparaba para los desafíos del futuro.

Por supuesto, hoy se dirigía a casa de sus padres. No porque viviera con ellos, sino porque los mismos saldrían aquel día. Y él como buen hermano mayor, debía de cuidar de la princesa de la familia. Su pequeña y adorada hermanita, Sakura Uchiha.

Desde hace dos años, después de su graduación del medio superior*, Sasuke ya vivía por su cuenta. Lógicamente, fue una decisión bastante controversial que había tomado. Ya que su madre, así como su hermosa hermanita, se rehusaban a dejarlo ir. Y de hecho, en aquel entonces, únicamente había contado con el apoyo de su padre; Fugaku Uchiha. Su madre, Mebuki Haruno*; actualmente Uchiha, estaba reticente a dejar ir a su querido hijo. Y ni qué decir de la pequeña Sakura Uchiha, actualmente de quince años; quien al haber sido siempre muy apegada a él, se la había pasado deprimida durante semanas.

Sakura Uchiha

Era el tesoro de la familia. Una niña tan energética y adorable; aunque igualmente tenía sus momentos, donde sacaba a relucir la fiereza interior. No obstante, por lo regular era cariñosa y linda. A veces era una Molestia, pero así eran las mujeres Uchiha; y Sasuke no lo tendría de otro modo. Amaba a las mujeres Uchiha. Su madre y su hermanita eran las mujeres de su vida.

Finalmente, llegó frente a la mansión Uchiha, y estacionó su Corvette C7 Z06 junto al Ford GT de su padre; e inmediatamente se bajó del vehículo. Para ser recibido por uno de los tantos hombres de su padre; con una reverencia.

— Bienvenido sea, joven Sasuke — le saludó con todo respeto el hombre, que estaba fuertemente armado. El pelinegro simplemente asintió y se encaminó al interior de la mansión Uchiha; donde los dos guardias abrieron el lujoso portal, para que Sasuke ingresara a la millonaria residencia.

No era ninguna sorpresa el que la familia Uchiha fueran magnates. Ya que al ser la mafia más poderosa de todo el mundo, tenían el mundo bajo sus pies. Todo el mundo les conocían; tanto en el mundo superficial, como en el bajo mundo. Y cómo no conocerles. Eran tan poderosos, que ninguna organización; sea gubernamental o terrorista, eran tan osados de enfrentarles.

Finalmente, Sasuke ingresó a la residencia; donde fue recibido por su mayordomo, quien hizo otra respetuosa reverencia. Bajando las escaleras, divisó a sus padres; quienes estaban elegantemente vestidos. Seguramente tendrían una junta importante.

— Padre — reverenció Sasuke, saludando a su padre.

— Al fin llegas, Sasuke — pronunció con su voz templada Fugaku, mientras Mebuki le sonreía al Uchiha menor.

— ¡Sasu-chan, mi amor! — Mebuki se le abalanzó y lo abrazó; además de llenarle de besos por todo el rostro.

— Tsk. Mamá, ya no soy un bebé para que me llames así — rebatió Sasuke, con algo de molestia.

— ¡Claro que eres mi bebé! ¡No porque tengas veinte años significa que dejas de ser mi hijo! — repeló Mebuki, aún atosigándolo con mimos.

Aquella era una escena bastante común en la familia Uchiha. Pues Mebuki era increíblemente empalagosa. Aunque realmente, Sasuke la amaba de todos modos. Era imposible no amar a la matriarca Uchiha; pues era de un corazón puro y amoroso. Aunque si estaba de malas, ni el mismísimo Lucifer en persona se asemejaba a su fiereza. Característica que por infortunio, su adorada hermanita había heredado.

— ¡Esta bien; está bien! Yo también te quiero — musitó Sasuke, en un ademán de zafarse de su madre; aunque lo más delicado que podía.

— Ya basta, Mebuki. Sasuke tiene razón; ya no tiene cinco años. Algún día tendrá una mujer y se ca... — Fugaku detuvo su discurso al ver la heladora y fulminante mirada de su adorada esposa. Si las miradas pudieran matar, Mebuki sería el holocausto.

— Ni se te ocurra decirlo, querido — sentenció la Uchiha, con su voz más tétrica que tenía. Aquella que intimidaría al ser más temible del universo — Ninguna lagartona me va a robar a mi Sasu-chan.

Fugaku prefirió no rebatir el argumento de su esposa. Valoraba bastante su vida; como para enfrentarse a una iracunda Mebuki. Curioso de su parte, siendo él un veterano de guerra. Fugaku había luchado al lado de su amigo y rival, Minato Namikaze; alias el Usuratonkachi, en las peores guerras. Había sobrevivido a torturas inhumanas, y a las peores masacres. Prueba de ello, eran las miles de cicatrices en su cuerpo; así como su pierna prostética. Y ni así se atrevía a confrontar a su enojada mujer. Bien decía el dicho "Más vale decir: Aquí corrió; que aquí murió".

— No entiendo por qué me tengo que quedar aquí — espetó Sasuke — No soy un niñero. Además hay suficientes guardias en la casa ¿No lo creen? — recalcó Sasuke. Aunque la realidad, es que a él le encantaba cuidar de su hermanita. Simplemente tenía una reputación de "Chico Malo" que resguardar.

— Sakura insistió en que tú vinieras a cuidarla, Sasuke. Así que no es negociable — dictaminó Fugaku. El Uchiha menor chasqueó la lengua; pues tenía que mantener su acto.

— Como sea — musitó Sasuke — ¿Qué es lo que van a hacer ustedes?

— Tenemos una junta con los Uzumaki. Parece que nos va a llegar el nuevo cargamento de armas nucleares y antimateria para el fin de semana. Tenemos que poner todo en regla.

— Ya veo — replicó el pelinegro calmadamente.

Fugaku y Mebuki se encaminaron a la salida de su mansión; donde a las afueras les esperaba la elegante limosina. El chofer de la misma les abrió la puerta a ambos. Sin embargo, Mebuki se quiso despedir de su querido hijo; antes de abordar.

— Se cuidan, cariño — Mebuki plantó otro beso en la mejilla de Sasuke; para después darle un abrazo fuerte, y finalmente separarse de él — Nos vemos pasado mañana. ¡Que tengan una buena noche! — expresó la señora Uchiha; antes de finalmente abordar la limosina. Sasuke sonrió malicioso cuando el elegante vehículo pasó aquel enorme portal, y desapareció en la avenida.

— Oh. Claro que tendremos una buena noche; madre — susurró con voz grave; ansioso de "cuidar" de su pequeña hermana.

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Sakura se encontraba frente a un enorme espejo; dándose los últimos retoques de maquillaje en su hermoso rostro, así como colocándose su labial sabor cereza que era el favorito de él. Quería lucir preciosa para su querido hermano; y que él cayera rendido a sus encantos. Aún tenía puesto su uniforme escolar; porque sabía que a su amado hermano le encantaba verla como una inocente colegiala.

Cada que su querido hermano iba a "cuidarla", su corazón se aceleraba y galopaba contra su pecho. Y es que no era para menos. Ya que Sasuke era increíblemente guapo y masculino; sin perder su toque de adonis. Y ni ella se podía resistir a su apuesto hermano mayor.

Y ahora que tendrían al menos un par de noches para ellos solos, la emocionaba en sobremanera; ya que podría pasar todo el tiempo con el hombre que le robó su corazón. Sí. Porque Sakura estaba oficialmente enamorada de su querido Sasuke-kun. A ella no le importaba lo que la sociedad tenía que decir en torno a las relaciones incestuosas; porque ella era la mujer más feliz, al tener al hombre de sus sueños.

De repente, sintió como unos brazos se enredaron en su cintura; y cómo un poderoso pecho se pegaba a su cuerpo. De inmediato, reconoció aquella fragancia tan peculiar: Su querido hermano, Sasuke Uchiha. Inadvertidamente, Sasuke plantó un beso en sus labios; el cual ella correspondió gustosa.

— Sasuke-kun — susurró Sakura, con su dulce voz.

— ¿Me extrañaste, Cerezo? — preguntó con la voz ronca, pero cálida.

— Mucho. No sabes cuanto — replicó la chica en un susurro; acurrucándose contra su pecho, al darse la vuelta.

Sasuke la recibió en sus brazos, apretando contra sí el pequeño, pero hermoso cuerpo de su hermanita; de la cual estaba perdidamente enamorado. Ésta vez, Sakura tomó la iniciativa de reclamar aquellos ligeramente ásperos labios. Ante lo cual, el azabache gustosamente correspondió; enredando sus poderosos brazos alrededor de la diminuta cintura de su hermanita.

Aquellos dulces labios, eran la perdición de Sasuke. Desde la primera vez que los probó, se adiccionó a ellos. Desafortunadamente, él no había sido el primer beso de su hermana; aquel honor le había tocado al imbécil de Sasori. A aquel bastardo que Sasuke detestó durante años. Afortunadamente, de Sasori pronto se podía hablar en tiempo pretérito; dado que los hombres de Sasuke lo "desaparecerían" en el transcurso del fin de semana. Por otro lado, Sasuke fue dichoso de ser la primera vez de Sakura. El primer y único hombre que le ha hecho el amor; así como el único que lo haría. Porque desde que él reclamó los labios de su hermanita, desde ése momento ella se convirtió en su mujer; así como él ahora era el hombre de ella.

— Dios... Cómo extrañaba tus labios — susurró Sasuke — No sabes cómo sufro al tenerte lejos, Sakura.

— Yo también siempre ansío tus labios, tus caricias; y el cómo me haces el amor — respondió Sakura. Sasuke entretanto, se encontraba acariciando aquel largo cabello rosado de su hermana; el cual le caía en una cascada hasta la cintura.

— ¿Volviste a ver a ése imbécil? — cuestionó Sasuke, ligeramente irritado. Sakura suspiró, puesto que sabía a dónde se encaminaba la conversación.

— Sasuke-kun. Ya te dije que Sasori y yo no somos nada. El "beso" que nos dimos fue durante un juego. Éso no cuenta — esclareció Sakura, con su ceño fruncido y sus esmeraldas clavadas en las obsidianas de su amado.

— Hmp, pues aún así fue un beso — siseó el Uchiha mayor — Cuando lo vuelva a ver, lo voy a llenar de plomo* — sentenció el moreno; pero Sakura lo fulminó con su mirada, haciendo que Sasuke tuviera que desviar la suya.

— No empieces, Sasuke — la carencia del "kun" indicaba que Sakura se estaba empezando a molestar — Sasori es un amigo mío; y no quiero que andes matando gente por doquier.

— Entonces no quiero verte cerca de él — pronunció igualmente molesto — Tú eres mía. No me gusta que le hables a ningún otro hombre; que no sea yo o papá.

Sakura afiló su mirada ante aquellas palabras. Sabía que su hermano era increíblemente celoso y posesivo. Y aunque a ella le encantaba que fuera tan sobreprotector con ella, a veces la atosigaba. La última vez mandó a golpear a un pobre chico que la invitó al cine; a pesar de que había sido una salida grupal.

— ¿Acaso no confías en mí? — interrogó molesta Sakura; quien se cruzó de brazos y clavó su mirada en la de su hombre.

— En ti sí confío. En quien no confío es en el imbécil de Sasori — endilgó el moreno.

— Bien; ya basta de eso, Sasuke. Tú has tenido muchas mujeres antes que yo. Y no sólo te besaste con ellas; sino que te acostabas con cada una de ellas. Al menos tú tienes mi primera vez. En cambio, yo no fui la tuya — rebatió Sakura, con un golpe bajo. Sasuke resopló y endureció su mirada; para después apretar sus brazos sobre el cuerpo de su hermanita.

— Tú mas que nadie, sabes bien el por qué hice todo eso. Me dolía verte salir con otros chicos. Especialmente cuando te hiciste novia del cadáver ése — masculló el moreno; sintiendo cómo la sangre le hervía de tan sólo pensar en ése idiota. Uno más de los que irían a "desaparecer" aquel mismo fin de semana. Y lo haría con bastante dolor.

— Sai. Su nombre es Sai — susurró Sakura, anunciando lo obvio; o mejor dicho, lo innecesario.

— ¡Me importa un carajo cómo se llame! ¡No tienes idea de cómo sufría al verte besarte con ése imbécil! — vociferó iracundo el Uchiha.

— ¡¿Y tú crees que a mí no me dolía el verte con otras mujeres?! — exclamó alterada la pelirrosa; sintiendo cómo las lágrimas se acumulaban en sus hermosos ojos — ¡Además, no puedes comparar a una tierna relación, que no pasó a más allá de simples y castos besos, a tus noches de pecaminosa lujuria con cuanta mujer se te cruzara en la mirada! ¡Y aún así, yo no te reclamo!

A Sakura se le quebró la voz cuando terminó su recriminación; y las lágrimas se desbordaron de sus hermosos fanales. Sasuke se sintió el hombre más imbécil sobre la faz de la Tierra; y le provocó una punzada en el pecho al ver llorar a la mujer que ama. Sasuke la abrazó contra sí mismo; mientras ocasionalmente depositaba algunos dulces besos sobre aquellos labios, que se habían convertido en su perdición.

— Perdóname, Sakura. Sé que te lastimé con todo éso. Me llenaba de rabia al verte con otro hombre que no fuera yo. Pero ninguna zorra con la que me llegué a acostar, se compara contigo. Yo te amo, Sakura. Eres la única con la que he hecho el amor. Las otras sólo fueron revolcadas y sexo; pero tú eres a la única que he amado a través de caricias. Tal vez no fuiste mi primera vez, Sakura; pero eres la primera y la única que tiene mi corazón y mi alma.

Sakura se sintió conmovida por las palabras de su querido hermano; y las lágrimas se incrementaban en sus mejillas. Pero ésta vez, fueron de felicidad y alegría. Sasuke la amaba; tanto con ella lo amaba a él.

De hecho, Sakura siempre se había sentido atraída por su hermano mayor, Sasuke. Pero sabía que lo que sentía por su querido hermano, no era bien visto; y era tachado de algo sucio. Misma razón por la cual ella empezó a salir con chicos; en un fútil intento de olvidarse de lo que sentía por Sasuke. Aunque para su desgracia, cada vez que se besaba con su ahora ex-novio Sai, siempre pensaba en su amado hermano. No obstante, la mayor tortura para Sakura, era el ver cómo su hermano se encerraba en su habitación; a tener sexo con cualquier par de senos que se le cruzaba por el frente.

Lo único que Sakura podía hacer en las noches, era llorar en silencio. Sentía cómo a cada minuto que pasaba, su corazón se desgarraba, con tan sólo imaginarse a su querido hermano teniendo sexo con múltiples mujeres; a las cuales trataba como basura. Y no fue hasta que un día, Sasuke tuvo el atrevimiento de robarle un beso a ella. Y entre lágrimas y caricias, ambos se confesaron su amor por el otro. Apenas unos meses habían pasado, desde que se besaron, e hicieron el amor por primera vez; o al menos en el caso de Sakura. Ya que Sasuke tenía una amplia experiencia en el área sexual; a comparación de la ojiesmeralda, quien jamás en su vida había tenido sexo.

No obstante, aquel día fue el momento más hermoso de la vida de Sakura. El haberle entregado su virginidad a Sasuke fue lo más hermoso que le pudo haber pasado; y en definitiva, no se arrepentía de haberlo hecho. Lo amaba tanto; y había soñado, literalmente, el momento en que Sasuke le hacía el amor. Siempre había soñado el momento en que Sasuke la amaría no como a una hermana; sino como a una mujer.

El caso fue el mismo para Sasuke, quien por primera vez en su vida, había experimentado el hacer el amor con una persona. Ya que regularmente, él trataba a todas las mujeres con las que se acostaba, como a unas vulgares putas. Era demasiado tosco y violento. No le importaba incluso llegar a lastimarlas. En una ocasión de hecho, prácticamente violó a una chica; Tayuya, si no mal recuerda. A la cual penetró tan violentamente, que le produjo un desgarre anal. Y sin compasión alguna, Sasuke la aventó en un callejón después de usarla; dejando a la pobre chica a su propia merced. Era una suerte que él fuera parte de la mafia más poderosa del mundo; o las represalias habrían sido severas.

Pero cuando hizo el amor con su hermanita, la trató como el objeto más frágil y delicado del mundo; temiendo el poder romperla en millones de fragmentos. La besó, la acarició y la mimó; como nunca lo había hecho con ninguna otra mujer. Incluso cuando la penetró y desgarró su himen, procuró el causarle el menor daño posible. Lo hizo con una delicadeza infinita; mientras la besaba y secaba sus lágrimas con su boca.

Y qué decir, cuando eyaculaba dentro de ella. Para Sasuke, era como tocar el cielo. El ver a su pequeña hermana retorcerse de placer, mientras gemía su nombre, era la experiencia más maravillosa; a la cual únicamente el Uchiha tenía derecho a presenciar. Porque no sólo se entregaban sus cuerpos; sino que también entregaban sus almas y sus corazones en la danza del amor.

Nuevamente, los besos comenzaron entre ellos. Pero a comparación de los anteriores, ahora eran más profundos y picantes; donde incluso sus lenguas participaban, y sus manos recorrían el cuerpo del otro. Sakura recorrió el musculoso torso de Sasuke; el cual incluso a través de la ropa, relucía por lo fornido que estaba. Entretanto, el Uchiha bajaba sus manos, y las metía debajo de la falda escolar de Sakura; llegando hasta su trasero. Al cual acarició con cada nalga en sus palmas, aún por encima de sus bragas rosas.

A Sakura se le escapó un gemido, cuando Sasuke apretó un poco su trasero; a la vez que pegaba su ahora erecto pene, y lo frotaba contra su vagina. Incluso a través de su falda, y el pantalón del moreno; podía percibir la grandeza de su colosal miembro.

En un ágil movimiento, Sasuke tomó a Sakura de su trasero, y la levantó del suelo. Con ello, hizo que la pelirrosa enredara sus increíblemente hermosas piernas alrededor de su espalda baja; al igual que rodeaba su cuello con sos brazos. Y una vez que la chica se había aferrado a él como una lapa, el moreno se encaminó hacia la cama de ella; donde la depositó suavemente, y se recostó sobre de ella. Ante lo cual, Sakura volvió a rodear con sus piernas y brazos el cuerpo de su amado hermano; devorando sus labios en el proceso, en un beso demandante y posesivo.

Sasuke fue bajando entre beso y beso; hasta que se topó con aquella blusa escolar, con un moño a la altura del cuello. Por lo que con los dientes, retiró el mismo moño, y abrió ligeramente la blusa; revelando aquel sostén de encaje rosado. Tan pronto tuvo a la vista aquel sujetador de su hermana, Sasuke tomó con ambas manos sus senos; aún cubiertos por aquella prenda.

Sakura soltó un gemido, al sentir cómo Sasuke masajeaba sus blanquecinos pechos. Y los sonidos eróticos de su hermana, pronto le excitaron y le endurecieron el pene al Uchiha. Las manos del pelinegro pasaron de acariciar sus senos, a masajear sus muslos; con los cuales, se entretuvo un buen tiempo. Hasta que subió sus dos manos, y las metió por debajo de su falda.

El Uchiha comenzó a acariciar las bragas rosadas de encaje de Sakura en la entrepierna; arrancándole cada vez más gemidos de placer. Sus traviesos dedos se escurrieron bajo aquellas panties; los cuales se friccionaron con suavidad contra sus labios vaginales. Acción que sólo logró que Sakura se sobreexcitara; y que ahora soltara algunos pequeños gritos, que provocaron mayor excitación en moreno.

Sasuke se separó un momento de su hermana, para retirar el sostén de encaje, y revelar aquellos bonitos pechos; a los cuales atrapó entre sus manos y los masajeó, al mismo tiempo que atrapaba sus pequeños pezones entre sus dedos anular y medio. Sakura constantemente soltaba suspiros, y algunos leves gemidos; mientras entrecerraba su mirada, y su rostro se sonrosaba intensamente.

Obviamente, Sasuke no se conformó con simplemente acariciarlos. Por lo que de inmediato enterró su rostro en el medio de los senos de su hermana, y frotó su cara contra aquellos pechos. Y antes de que Sakura tuviese una reacción, Sasuke atrapó uno de sus pezones con su boca, y comenzó a succionarlo vehementemente; como si quisiese amamantarse de ellos. Ocasionalmente, cambiaba entre uno y otro; sometiéndolos a la misma tortura de succionarlos, chuparlos y lamerlos. Tal y como un bebé lo hacía.

Sin duda, su pequeña hermana tenía unos senos hermosos. Y Sasuke se sentía dichoso de ser el único que podía amamantarse de ellos. Había incluso ocasiones, donde Sakura lo trataba como si fuese su bebé de verdad. Y le tomaba de su cabeza; tal y como una madre cargaría a su recién nacido. Para entonces comenzar a amamantarlo de sus propios senos; lo cual, siempre la ponía a mil a la pelirrosa. Por supuesto, era algo increíblemente obsceno y depravado; pero era algo que a la Uchiha menor le fascinaba. Especialmente, cuando involucraba palabras que serían más propias para un bebé.

Al cabo de unos minutos, el Uchiha fue bajando mediante un camino de besos hacia la entrepierna se Sakura; no sin antes detenerse unos segundos a saborear su ombligo. Pero eventualmente, el moreno llegó hasta las bragas de la Uchiha. Y del mismo modo que con sus pechos, el azabache restregó su rostro contra la vagina de su hermana; aún sobre la tela de las panties. Ante aquello, Sakura lógicamente inició a gemir con mayor fuerza.

Sasuke, mas sin en cambio, quiso llevar las cosa a otro nivel. Por lo que hizo a un lado las bragas de Sakura, y acercó su rostro ante los hermosos pliegues de su hermanita. Tomó una profunda inhalación del olor de su vagina; con el cual se deleitó, y su pene se endureció más de lo que ya estaba. El moreno entonces extrajo su lengua, y le dio una lamida a aquellos rosados labios vaginales; acción que provocó un fuerte gemido de parte de la Uchiha menor.

El azabache no se detuvo en tan sólo lamer sus labios vaginales. Sino que usó sus manos para abrir aquellos preciosos pliegues de su hermana; y liberó aquel bonito botón carnoso. El cual ya estaba hinchado, y demandaba atención inmediata; cosa que Sasuke acató. Por lo que usó su lengua y sus labios, para estimular aquel tierno y sensible trocito de carne. Mientras tanto, Sakura ahora se retorcía del terrible placer que le provocaba el tener la lengua y boca de su querido hermano succionándole su clítoris.

Así se mantuvo Sasuke un tiempo. En el que tomó las piernas de su hermanita por sus increíblemente suaves y bellos muslos; a la vez que le hacía un delicioso cunnilingus, y le succionaba los fluidos vaginales. Todo ello, mientras que la pelirrosa gemía y gritaba el nombre de su amado Sasuke-kun; donde incluso le apretaba la cabeza del apuesto pelinegro contra su vagina. En un afán de que el azabache le devorara su sexo con mayor vehemencia.

Sasuke continuó con su labor de lamer, chupar y succionar sus labios vaginales. A los cuales, los frotaba contra sus propios labios y los masajeaba entre ellos; aunque el clítoris de la ojiesmeralda recibía exactamente el mismo tratamiento. Y progresivamente, las estimulaciones de Sasuke a su vagina, poco a poco le empezaron a producir un orgasmo. El cual se detonó, cuando Sasuke apretó sus dos bonitos pechos. A la vez que succionó con algo de fuerza su clítoris; e introducía su lengua en su orificio uretral.

Sakura gritó fuertemente el nombre del hombre que tanto amaba. Y con un arqueamiento de su espalda, expulsó todos sus fluidos vaginales. Los cuales Sasuke bebió en su totalidad; sin desperdiciar una sola gota de éste.

— Eres tan deliciosa... — musitó Sasuke, aún bebiendo de su vagina.

Cuando el moreno terminó de limpiar su vagina, le dio unos últimos besos a su intimidad y a sus muslos. Para a continuación, levantarse a la altura de su amada hermanita, y atrapar sus rosados y suaves labios con los suyos. A Sakura ni siquiera le importó el probar el sabor de su vagina en los labios de su hermano Sasuke; puesto que estaba tan excitada, que quería todo de él. Del único hombre que amaba.

Durante unos minutos, ambos simplemente se acariciaban y se besaban. Pero Sakura ya no podía resistir los deseos de ser poseída por su amado Sasuke-kun. Algo que por supuesto, el aludido notó. Pero quería que ella misma se lo pidiese. Quería que Sakura le suplicara por que le hiciera el amor de una buena vez. A pesar de que el tenía exactamente la misma necesidad.

— Sasuke-kun... Por favor... Ya no aguanto más... Hazme tuya... Por favor... — El suplicio de la pelirrosa finalmente salió de sus labios. Pero Sasuke quería la entrega total de ella.

— Aún no, Sakura. Quiero acariciarte y besarte un poco más — replicó con algo de orgullo; pero sin darlo a mostrar.

— Por favor, Sasuke-kun... Te necesito... Necesito que me hagas tuya... — volvió a suplicar la ojiesmeralda.

Sasuke sonrió en el beso que compartía con su hermana; sintiéndose poderoso por ello. El azabache decidió que ya no torturaría más a la mujer que ama. Por lo que se bajó un poco los pantalones, junto con los boxers. Sasuke reveló su enorme pene; el cual estaba ansioso de hundirse en aquella cálida, húmeda, y apretada vagina de su hermana. La cual ya estaba más que lista para recibir aquel enorme tronco de carne; y estaba también lista para engullir el espeso semen de sus testículos.

El Uchiha decidió prolongar un poco el juego. Razón por la cual, frotó su gigantesco pene contra los húmedos, y extremadamente sensibles pliegues de la vagina de Sakura. Mientras que ésta última se retorcía de placer, y arqueaba su espalda; a la vez que los jadeos y gemidos se expelían de su garganta. Y aunque era sumamente delicioso, Sakura quería tener ése colosal pene dentro de su vagina.

— Sasuke-kun... — gimió ahogadamente, pero en demanda a su hermano; pues ya quería ser penetrada. Sasuke, entretanto, sonrió orgulloso.

— Pídemelo, Cerezo. Dime qué es lo que quieres — enunció soberbio y seductor.

— Métemela — musitó apenas audible.

— No te escucho, hermanita — se mofó el pelinegro. Ante lo cual, Sakura gruñó ligeramente.

— Métemela, Sasuke-kun — le demandó; alzando un poco la voz.

Sasuke sonrió de lado, y decidió que ya era hora de tomar a la mujer que ama. Por lo cual, dirigió su glande a la cavidad vaginal de su pequeña, pero increíblemente hermosa hermana. Y entonces, poco a poco se empezó a introducir en la vagina de SU Sakura. Pero para la chica de pelo de chicle, le era una verdadera tortura el tener que recibirlo tan lentamente. Así que ella misma movió sus caderas; y se empaló a sí misma con el enorme, pero exquisito, pene de su hermano. El cual gracias a sus veinticinco centímetros de largo, llegó hasta la entrada de su cuello uterino; donde palpó su cérvix. Igualmente, los casi seis centímetros de grosor de su enorme verga, le abrieron sus paredes vaginales de un modo tan delicioso, que Sakura llegó a otro orgasmo. Donde apretó con increíble fuerza el pene de su hermano.

Sasuke gruñó fuertemente cuando su hermanita lo aprisionó con tal intensidad. Se sintió llegar el mismo al orgasmo; pero apretó la ingle para no acabar tan pronto. Afortunadamente, Sasuke logró su cometido; por lo que se contuvo de empezar a bombear dentro de la estrecha vagina de su pequeña hermana. Y cuando Sasuke se percató que Sakura ya se había relajado un poco, inició con las suaves estocadas en su interior. La Uchiha apenas y podía soportar el tan terrible placer que sentía cuando Sasuke entraba y salía con su enorme pene. El caso para Sasuke era similar; puesto que Sakura estaba tan húmeda, apretada, y caliente.

Al cabo de un largo período de embestidas, Sakura sintió aquel cosquilleo que le recorría desde la cabeza hasta su sexo. La chica gritó fuertemente el nombre de su querido hermano; y acabó en un increíblemente potente orgasmo. La cavidad vaginal de la pequeña Uchiha se apretó sobre el grueso y enorme pene de Sasuke; complicándole a éste el retardar su propio éxtasis. Desafortunadamente, el orgasmo de Sasuke fue inminente. Por lo que tras unas cuantas estocadas más de su pene, Sasuke eyaculó dentro de la vagina de su pequeña hermana; inundando con su semen el interior de ella. Aquel espeso esperma sobresaturó el útero de Sakura, y también se desbordó de su vagina; escurriendo como un torrente de su cavidad.

Sakura soltaba fuertes gemidos, con cada disparo de semen que salía del cabezón pene de su hermano. La chica igualmente enterraba sus uñas en la musculosa y ancha espalda de su amado Sasuke-kun; quien ni se percataba de las pequeñas heridas que le producían las largas y perfectamente manicuradas uñas de su hermanita. Sasuke casi sentía como si la vagina de Sakura quisiera arrancarle su pene; puesto que la forma en que lo apretaba parecía casi a la de una prensa.

Al cabo de algunos segundos, finalmente Sasuke terminó de eyacular dentro de la vagina de su Cerezo. Ambos se desplomaron sobre la cama; no sin antes retirarse todas sus prendas. Sasuke se acostó boca arriba, y se colocó a su pequeña hermana sobre su musculoso cuerpo. Sakura se acurrucó sobre su pecho; sintiendo como los fuertes brazos de su hermano la estrechaban suavemente en su pequeña cintura.

— Te amo tanto, Sasuke-kun — musitó dulcemente la pequeña Uchiha.

— Lo sé. Yo también — respondió en un susurró Sasuke.

Sakura se escurrió a la altura del rostro de su hermano. Y cuando se colocó al mismo nivel que él, la ojiesmeralda le plantó un beso al hombre del que ha estado profundamente enamorada desde hace años. Sasuke atrapó la pequeña nuca de la niña con cabellos de chicle, y la atrajo más hacia sí mismo; profundizando con ello la unión de sus labios. Sus manos igualmente acariciaron la delicada espalda de Sakura; quien suspiraba entre aquel beso cada vez que Sasuke la masajeaba amorosamente.

Después de unos cuantos segundos. Sakura y Sasuke únicamente yacían recostados sobre aquella cama; con la Uchiha sobre el torso del moreno. Habían hecho el amor; como todas aquellas noches. La sociedad probablemente los demonizaría por el simple hecho de compartir la misma sangre y el apellido. Pero para ellos, no había ningún pecado; ni crimen alguno.

Para ellos, era amor puro y pasional. Habían estado enamorados el uno del otro en silencio. A ellos no les importaba lo que la religión y la sociedad tenía que decir en torno al incesto. Ellos no eran incestuosos; al menos a los ojos de ambos. Ellos únicamente eran dos amantes. Dos almas que se amaban con locura; y que querían estar juntos para toda la eternidad. Eran dos seres que querían ser como cualquier otra pareja común y corriente. Querían amarse cada noche. Querían comprometerse; y eventualmente casarse. Querían formar una familia; y un nuevo hogar. Querían envejecer juntos; e incluso de ser posible, morir juntos. Porque ni la muerte los separaría; ni fragmentaría el amor que se tienen el uno al otro.

— Sasuke-kun — le llamó dulcemente la "princesa" Uchiha al azabache.

— ¿Qué pasa, Cerezo*? — le preguntó algo consternado por el tono de voz ligeramente angustiado de su hermanita.

— ¿Qué va a suceder con nosotros, una vez que te gradúes? — inquirió angustiada la pelirrosa. Sasuke ya sabía a dónde se dirigía aquella conversación.

— Es obvio. Me quedaré a vivir en mi nueva casa.

Sakura se sintió profundamente triste de escuchar éso. Aquello significaba que su amado hermano no volvería a estar con ella; como cada noche lo hacía. Sasuke no llegaría cada noche, como lo había hecho últimamente, para abrazarla, besarla, y hacerle el amor; como a ella tanto le encantaba. No estaría ahí para dormir a su lado, ni para despertar junto a ella. No estaría ahí para amarla; como en cada momento que pasaba a su lado lo hacía.

Sakura soltó unas gruesas e interminables lágrimas. Se sentía destrozada por dentro. Sentía que para Sasuke, ella nada más había sido una vil aventura; como lo fueron sus miles de amantes que había tenido. Quería gritarle lo mucho que le despreciaba; lo mucho que lo odiaba por jugar con sus sentimientos, con su alma, con su corazón, y con su amor.

No obstante, antes de que Sakura le recriminara con toda su alma, Sasuke atrapó sus labios en un profundo, pasional, amoroso, y muy necesitado beso. La pequeña Uchiha se entregó a aquel gesto; pues se sentía tan amada por su querido príncipe azul, que era su hermano. Sasuke sabía de las ansiedades de su pequeña hermana; así que se dedicó a transmitirle todo el amor que podía profesarle mediante aquellos gestos tan íntimos. Posteriormente, se separaron tras casi un minuto.

— Me iré a vivir a mi nueva mansión — sentenció el azabache; produciendo una profunda tristeza en la pequeña Uchiha — Pero tú vendrás conmigo.

Sakura abrió los ojos como platos. ¿Acaso Sasuke le estaba invitando a formar parte de su mundo? ¿A formar parte de su hogar? ¿A formar parte de sus días, y sus noches? ¿A formar parte de su vida? ¿Le estaba pidiendo que ella fuera la mujer con la que despertaría cada día? ¿Sería acaso ella la mujer de su vida? ¿La mujer que él llegaría a llamar esposa? ¿La que algún día sería la madre de pequeños Uchiha? Solamente había un modo de salir de dudas...

— Sa-Sasuke-kun... Tú... ¿Acaso tú... quieres que yo...? — preguntó la chica, al borde de las lágrimas. El Uchiha asintió.

— Sí, Cerezo. Quiero que tú seas mi mujer. Que te conviertas en mi esposa. La mujer con la que formaré una familia — afirmó Sasuke.

Emocionada, Sakura volvió a sellar su boca con la de su querido hermano. Se sentía tan feliz de que pronto sería la señora Uchiha; esposa de su apuesto hermano. Todos sus temores y angustias, desaparecieron al instante. Sus lágrimas, mas sin en cambio, no paraban de descender de sus mejillas. Pero no eran lágrimas de dolor, ni sufrimiento. Eran lágrimas de felicidad. Lágrimas que profesaban cada una de las sensaciones que existían dentro de su alma.

Tras separarse del beso; ambos se quedaron perdidos en la mirada del otro. No hacían falta las palabras. A través de sus ojos podían comunicarse lo mucho que se amaban. Sin embargo, repentinamente a Sakura le vino un temor a su mente. Uno que determinaría lo que le depararía el destino.

— Pero... Sasuke-kun... ¿Qué haremos cuando papá y mamá se enteren? — musitó angustiada la pelirrosa.

Sakura se llevó una mano a su vientre. Sasuke dirigió sus obsidianas al estómago de Sakura; aún plano y esbelto. El Uchiha sabía que no siempre estaría así. Dentro de aquel perfecto abdomen, Sakura llevaba el fruto del amor entre ellos. Dentro de aquel vientre, tan pequeño y delicado, se hallaba desarrollándose el hijo que habían concebido ellos; durante una de sus tantas noches de pasión. Pronto aquel vientre estaría abultado por el crecimiento de un futuro Uchiha; hijo de Sasuke y Sakura. Un bebé nacido de una relación prohibida, pecaminosa, e incestuosa; tal y como lo satanizaba la sociedad. Sin embargo, para ellos, era un bebé concebido bajo el más puro y pasional amor entre dos hermanos. Un bebé fruto del amor entre la "princesa" Sakura, y el "príncipe" Uchiha.

Sasuke acercó el rostro de su pequeña hermana al suyo; y la besó con amor y dulzura. Sasuke estaba más que determinado a luchar por aquel amor que se profesaban el uno al otro. No le importaría si tenía que descender al mismísimo infierno; con tal de poder estar al lado de la mujer que tanto amaba.

— Entonces enfrentaremos cualquier oposición juntos; Cerezo. Nadie me separará de ti. Así tenga que renunciar a todo — le aseguró el azabache — Pero sólo si tú estás dispuesta a estar a mi lado. Sólo si estás dispuesta a enfrentar al mundo a mi lado — Sakura se sintió conmovida con ésas palabras.

— Yo estaré siempre a tu lado; mi querido Sasuke-kun — enunció adamante, aunque también dulcemente, la pequeña Uchiha.

Y una vez más, Sasuke y Sakura se entregaron el uno al otro. Hicieron el amor, hasta que a ambos los venció el sueño.

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Gracias a todos los que se tomaron su tiempo para leer éste One Shot.

Sé que es una temática bastante sobre-explotada (el Incesto). Pero no pude contenerme de escribirlo. Me fascina todo lo que tenga que ver con temas tabú. Y sobre todo, si involucra a mi pareja favorita de Naruto: El SasuSaku.

Me disculpo por la tardanza; pero me he dedicado casi de tiempo completo a mi fic principal. Quisiera tener todo el tiempo del mundo para poder escribir ambas secciones. Sin embargo, el trabajo me consume demasiado. Les suplico su paciencia a los seguidores de ésta sección. Espero poder escribir un One Shot; cuando menos cada mes.

Algunas aclaraciones:

1.- Obviamente, tuve que volver a Mebuki parte de la familia Uchiha. Necesitaba darle algo de realismo a la relación incestuosa entre Sasuke y Sakura.

2.- La educación "Medio Superior", es el equivalente latinoamericano del "High School" americano (Debo suponer que algunos de los lectores de mis fics, saben que soy americana). No encontré una traducción adecuada para ello; además de que el sistema educativo es diferente para cada país.

3.- "Llenar de plomo" es un término coloquial para referirse a acribillar con armas de fuego a alguien.

4.- Lo de "Cerezo" es una referencia a mi otro fic. También es una traducción del nombre "Sakura".

En fin. Muchas gracias por su valioso tiempo; y nos vemos en la próxima entrega de ésta sección.