Nota de Autora: Tras más de un año dejando que ésta sección coleccione polvo, finalmente he decidido traer una actualización. O en otras palabras, un nuevo One Shot. Lamento mantener esperando tanto a la gente de ésta sección.

Resulta que me he enfocado tanto en mi fic principal que prácticamente olvidé que tenía en el limbo ésta otra. La otra es que el trabajo no ha tenido piedad conmigo. Desde inicios de enero de éste año, el trabajo ha estado bastante pesado. No obstante, espero poder actualizar de vez en cuando; para no tener en espera a los lectores de ésta sección. También espero poder corregir los errores ortográficos, gramaticales y de redacción de los primeros dos fics publicados en ésta sección... Eventualmente.

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Pareja: KakaNaru (Kakashi x Naruko (Female Naruto)) No es Yaoi. Mención menor de SasuSaku.

Clasificación: M

Advertencias: Sexo descrito. Lenguaje altisonante.

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Mi Amado Sensei.

— Muy bien. Suficiente por hoy. El entrenamiento ha concluido — habló Kakashi, quien estaba sentado en un árbol; leyendo su revista Icha Icha.

El equipo siete detuvo de inmediato su práctica. Sasuke guardó su Katana en su estuche en la espalda, y se retiró un poco de sudor. El moreno se estiró un poco el cuello, y soltó un resoplido. Sakura también se estiró un poco, e hizo un gemido de relajamiento. Naruko, entretanto, se sostuvo de sus rodillas, e intentó recuperar su hiperventilación. La rubia se reprimió a sí misma por no cenar la noche anterior. Era más del medio día, y no habían probado bocado alguno. El condenado de Kakashi, según él, estaba poniéndolos a prueba; tal y como lo hizo cuando recién el equipo se había graduado de la academia; convirtiéndose en Genins.

Naruko no sabía a quién odiar más. Si a Ino, por su recomendación de no comer y de guardar su figura, o al pervertido de su Sensei; por "ponerla a prueba", junto con el equipo entero. Ya todos eran Chūnin, incluso Sasuke era Jōnin; tal y como Kakashi. ¿Cuál era el punto, entonces, para que el peliplata los "pusiera a prueba"? ¿Prueba de qué? Más bien, parecía que quería fastidiarlos. Y si aquel era el objetivo; entonces misión cumplida. Por lo menos con Naruko y Sasuke.

— Nos veremos mañana a la misma hora — dijo el Sensei de todos, sin siquiera despegar su mirada de su revista pornográfica; como sarcásticamente le decía Naruko a las historietas del sabio pervertido — Y no se olviden de no desayunar; o vomitarán todo — agregó.

Todos rodaron los ojos. Como si realmente fuesen a caer de nuevo en aquella trampa... Por tercera vez.

— Como sea. Me largo de aquí — espetó Sasuke.

Era común que Sasuke aún mantuviera aquellos ademanes tan arrogantes y hostiles para con quien sea. Con la única que mostraba un lado un tanto más cálido era con su actual novia, y futura esposa, Sakura Haruno; de acuerdo al anillo de compromiso con el emblema de los Uchiha, en el dedo de la pelirrosa.

Por otro lado, Sakura sonrió, y se prendió al brazo de su apuesto prometido. El azabache se sonrojó levemente; al sentir el discreto roce de los pechos de Sakura con su musculoso brazo zurdo. La kunoichi había cambiado notoriamente aquellos cinco años que llevaban como equipo. Actualmente, Sasuke tenía dieciocho años*, mientras que Sakura y Naruko tenían diecisiete. La ojiesmeralda se había vuelto mucho más femenina con el paso de los años. Sus senos habían crecido; aunque eran comparablemente pequeños, al lado del resto de las chicas de su edad. Sus caderas se habían ensanchado; dándole a la futura señora Uchiha una figura de reloj perfecta. Las piernas de la Ninja médico se hicieron más esbeltas y hermosas. El trasero de Sakura, su mejor atributo, lucía con una forma de corazón y de burbuja. El cabello de la Haruno ahora le llegaba a la cintura; perfeccionando a lo que era una chica bonita, en una hermosa muchacha. Incluso su anteriormente gran frente ahora lucía fina.

Sasuke era otro que cambió notablemente. Su altura llegaba ya a los metro ochenta y cinco. Su cabello ahora lo tenía totalmente suelto y revuelto; el cual le llegaba al mentón como una melena. También el Uchiha tenía barba, únicamente en el mentón; dándole aquel aire de madurez, sin perder lo apuesto que era como un digno miembro de su Clan. Su ojo izquierdo tenía un parche negro, el cual ocultaba el Rinnegan; complementando su apariencia, y haciéndole ver como un chico rudo. Su complexión pasó de ser la de un chico flaco y escuálido, a la de un joven fuerte y musculoso. Aunque no al grado de parecer una masa de esteroides. Su amputado brazo izquierdo había sido reemplazado por uno mecánico; recubierto con piel natural, reconstruida de sus propias células. Era increíble cómo la ciencia avanzaba tan rápido.

— Carajo; Sakura. Prometiste ser más discreta — masculló el sonrojado azabache, por lo bajo.

Sakura, sin embargo, soltó una risilla, y besó la mejilla de su novio; logrando su cometido de sonrojar aún más a Sasuke.

— Oh. Vamos; Sasuke-kun. Ya todo mundo sabe que estamos comprometidos — le recordó la Kunoichi al Shinobi — Ya va siendo hora de que te vayas acostumbrando a las muestras de cariño. ¿No lo crees?

Sasuke apenas conectó sus obsidianas a las esmeraldas de Sakura, y las desvió de inmediato a un costado; haciendo una mueca de notoria vergüenza.

— Tsk. En serio que cada día eres más molesta — siseó el moreno.

Sakura solamente se rió. Aquella palabra le había sonado ofensiva la primera vez. Sin embargo, ahora la Kunoichi sabía que Sasuke usualmente le decía de aquel modo en dos situaciones: La primera, cuando estaba nervioso, y sacaba su lado Tsundere. La segunda, cuando Sakura a veces sacaba su actitud de chica linda y boba; y el moreno no podía evitar sonreír, y darle su estereotípico Poke en la frente. Un gesto típico entre los hermano Uchiha. El gesto que Sasuke compartía con su ahora difunto hermano mayor.

— Awww. Yo también te amo; Sasuke-kun — le respondió la pelirrosa; como si le hablara a un niño.

Antes de que Sasuke contestara, Sakura le plantó un tremendo beso al último de los Uchiha; mientras que éste se abochornó como un tomate, y abrió los ojos como platos. Sakura aprovechó para atrapar al moreno entre sus brazos, y profundizar el beso; evitando que su novio se escapara. Aunque no es como si Sasuke estuviese consciente de lo que sucedía. Su impresión era demasiado grande, como para que sus músculos coordinaran acciones motrices.

— ¡Yuck! ¡Váyanse a un hotel! — exclamó disgustada la pelirrubia de largas coletas.

Sakura se separó de su novio, y sonrió algo altanera; mientras volvía sus esmeraldas a los zafiros de la Uzumaki.

— ¡Ha! ¡Solamente me tienes envidia! ¡Yo soy la que se va a casar con Sasuke-kun! — exclamó orgullosa la Kunoichi de cabello rosado; mostrándole el anillo de compromiso de los Uchiha, en su dedo anular zurdo.

En realidad, Sakura solamente bromeaba pesado con su amiga pelirrubia. Ciertamente, Sakura apreciaba a Naruko como su amiga más importante. Tanto o más que incluso Ino. De hecho, era más que conocido por todos que Sakura y Naruko eran como uña y mugre: Inseparables.

Aún así, Naruko hizo una mueca de indiferencia, y soltó un resoplido.

— Para nada. ¿Quién querría estar con el emo vengador? — expresó la rubia; siendo fulminada por el chico de cabellos azabache — Solamente tú; pelo de chicle — se burló; amistosamente.

— ¡Sí! ¡Claro! ¡Éso también dice Ino-marrana! — se mofó aún más la Haruno.

— Meh. Ino sí es una arrastrada. Pero yo no — dijo con infinito orgullo la rubia; incluso haciendo un ademán infantil — No sé qué diablos le ven a ése Teme. Tiene cara de marica, y también de estreñido.

Sasuke se sintió irritado, y chasqueó la lengua.

— Al menos no parezco la típica Bimbo* — espetó el ojinegro; sonriendo de lado.

Naruko se enfureció, y puso los ojos en blanco.

— ¡¿A quién le llamas Bimbo; maldito emo maricón?! — rugió la rubia.

— ¿Ves a alguna otra chica tonta aquí? — agregó burlón el chico azabache.

No obstante, antes de que la chica de largas coletas se le abalanzara al moreno, Sakura la detuvo.

— Ya cálmate, Naruko. Tú empezaste — le regañó Sakura; aún forcejeando con la rubia.

La voluptuosa chica de cabellos dorados se separó de la otra Kunoichi, y le mostró la lengua a Sasuke. Éste, sin embargo, no le prestó la más mínima intención. A continuación, Sasuke se dio la vuelta, y comenzó a caminar a lo lejos. Sakura le siguió de inmediato, y atrapó el brazo zurdo del moreno, con su brazo derecho; al cual ancló a la extremidad del Uchiha. Sasuke no protestó, y simplemente dejó que la chica siguiera de empalagosa con él. De todos modos, muy dentro de sí, a Sasuke le agradaba el que su novia fuese así.

— ¿Nos vamos, entonces? — inquirió Sakura.

Sasuke asintió.

— Necesito tomar una ducha, y descansar un poco.

La pelirrosa sonrió coqueta, y se colocó frente a su chico. Sakura acarició el musculoso torso de Sasuke, y se le pegó bastante. En seguida, la Kunoichi enredó sus brazos en el cuello de su novio, y le dio un corto beso en los labios.

— ¿De verdad estás tan cansado? — ronroneó sensual la chica.

Sasuke enarcó una ceja momentáneamente; pero pronto sustituyó su gesto por una sonrisa torcida. Después, el alto Shinobi encogió sus hombros; al mismo tiempo que colocaba una mano en la cadera de su novia.

— No lo sé. Todo depende de qué tengas en mente — murmulló Sasuke; apretando con su mano el perfecto trasero de la pelirrosa.

Sakura soltó una risilla. La Haruno sabía perfectamente que su prometido era un pervertido de closet. Obviamente, la Kunoichi se guardaba perfectamente ése secreto. Sabía que Sasuke era en el exterior un chico muy tímido, y que le costaba demasiado trabajo el expresar sus sentimientos; especialmente en público. Sakura entendía perfectamente a su amado, y procuraba no incomodarlo frente al público. En privado, sin embargo, Sasuke se volvía todo un semental macho alfa. Tanto así que Sakura apenas y podía seguirle el ritmo. Incluso, a veces Sakura se desmayaba del placer que le provocaba su querido Sasuke-kun.

— ¿Realmente quieres que te lo explique? — susurró seductora la chica de cabello de chicle; volviendo a besar los labios de su novio.

Sasuke exclamó su estereotípico monosílabo, y caminó junto a la chica; rumbo a su departamento. Tal parecía que aquel día se la pasarían en el departamento de Sasuke.

Por otro lado, Naruko hizo una mueca de asco, al ver el comportamiento del par de tórtolos de hace un momento. Ambos eran sus amigos; pero la rubia no puede olvidar la vez que, accidentalmente, le robó su primer beso a Sasuke. Aquella vez en la academia que, en un ademán de desafiar al último de los Uchiha, un chico la empujó accidentalmente en su espalda; y con ello, la Uzumaki calló sobre los labios del moreno. Aparte de ello, Sakura, Ino, y sabrá Dios cuántas chicas más, la molieron a golpes.

Naruko siempre iba a recordar aquel fatídico día. Su primer beso fue con aquel Uchiha que, si bien estimaba, le provocaba náuseas cada vez que recordaba el sabor de los labios y la saliva del Uchiha. El mismo caso era para el Uchiha; por supuesto. Por suerte, aquel horrible recuerdo quedó mayoritariamente borrado el día que Sasuke le quitó la virginidad a su actual novia y prometida; Sakura Haruno.

Naruko se volvió hacia su costado, y miró a lo alto. Kakashi aún seguía leyendo aquel libro. Pero cuando sintió que aún seguía el chakra de la Uzumaki, el peliplata volvió su mirada a la rubia; para a continuación guardar su libro.

— Oh. Sigues aquí; Naruko-chan — refirió retóricamente el Hatake; descendiendo de un salto al suelo — Pensé que seguirías a ése par de acaramelados.

La rubia negó.

— No quiero morir de diabetes; o de cáncer de esófago — declaró la Uzumaki.

Kakashi rió por lo bajo. Su alumna vaya que salía con cada comentario oportuno.

— En fin. Ya que estás aquí, ¿Qué te parece si vamos a Ichiraku? Y sólo porque hiciste un buen trabajo en la práctica, yo invito.

A Naruko le brillaron los ojos, y asintió vehementemente.

— ¡Por supuesto!

Sin pensarlo dos veces, Naruko también se ancló al brazo de su Sensei, y forzó al sorprendido Hatake a caminar. El Jōnin, sin embargo, sonrió bajo su máscara, y caminó por cuenta propia.

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Habían pasado algunos días. Naruko estaba sentada en la cama de su recámara, en su hogar, admirando la fotografía del equipo siete que se tomaron algunos días después de que fuese oficialmente formado. En aquella fotografía, Naruko y Sasuke tenían desviadas sus miradas a los costados. En aquel entonces, la Uzumaki y el Uchiha no se llevaban muy bien. De hecho, se la pasaban discutiendo y peleando todo el tiempo. Aunque con el tiempo, la relación entre Naruko y Sasuke mejoró un poco; mas nunca dejaron de molestarse el uno al otro.

Naruko suspiró, y observó aún más detenidamente la fotografía. La chica observó la figura alegre se su Sensei. Apenas y se observaba el ojo cerrado y alegre de Kakashi, y una mueca de diversión debajo de su máscara. Probablemente nadie conocía qué había debajo de aquella mascada que siempre portaba el Hatake. El rostro del peliplata era totalmente desconocido al público; y sus alumnos no eran la excepción. Se rumoraba, de hecho, que debajo de aquella mascada existía un apuesto rostro; o incluso algunos rumoraban teorías más humorísticas. Desde dientes enormes, labios gigantes, nariz de bruja; entre otros.

Naruko no conocía nada del rostro de Kakashi; y sin embargo, Naruko no sabía cómo es que terminó enamorada de su maestro. No tenía idea siquiera de qué fue lo que sucedió para que el peliplata le flechara su corazón. Desde hace tiempo, Naruko se sentía un poco cohibida en presencia del alto Jōnin. Cada que Kakashi la miraba directamente, Naruko sentía cómo sus mejillas se abochornaban ligeramente. Cada que la pelirrubia escuchaba aquel profundo y oscuro tono de voz, el Hatake lograba erizarle la piel a la chica. Y cada que, por alguna razón u otra, aunque siempre relacionada estrictamente al trabajo que tenían como Ninjas, Kakashi la tomaba entre sus fuertes brazos, Naruko se sentía en el cielo.

Como aquella vez que Naruko fue herida por un Jutsu; por actos de imprudencia de la Uzumaki. Aquella vez, su cuerpo sufrió algunas quemaduras, y una herida profunda en el vientre. De no ser por el hecho de que la parte Yang de Kurama existía como un simbionte en su interior, Naruko no habría sobrevivido a aquel brutal ataque. Al menos tres cuartas partes de su cuerpo habían sufrido quemaduras de tercer grado, y su cuerpo había sido traspasado limpiamente. Aunque el chakra del legendario zorro le ayudó a sobrevivir a Naruko; incluso sin dejar cicatriz alguna.

Sin embargo, al despertar, Naruko se hallaba abrazada al cuerpo de Kakashi. El peliplata la estaba cargando de una manera... poco usual. De hecho, Kakashi la sostenía como cuando un padre cargaba a su hija. Las grandes manos del Jōnin sostenían el trasero de Naruko, y la chica estaba recostada contra el pecho de Kakashi; con su cabeza sobre el hombro de su maestro. Al darse cuenta de ello, la pelirrubia se sonrojó intensamente, pero no se movió de su sitio; en temor de provocar una escena sumamente bochornosa. A pesar de que ella se sentía profundamente cohibida por sentir las manos de su Sensei en su perfecto trasero de burbuja. Además, sus enormes senos estaban comprimidos contra el pecho del peliplata; que a pesar de tener aquel chaleco de combate, Naruko podía sentir la dureza del mismo.

Naruko juraba que, hasta hoy día, sentía las cálidas y fuertes manos de su maestro en sus nalgas. No tenía idea de cómo es que soportó aquella "caricia" en su trasero durante todo el viaje de regreso al campamento que habían instalado en las afueras del País de los Demonios; donde habían sido enviados a misión.

La otra ocasión donde hubo roces de más entre ella y su Sensei, fue cuando estaban practicando, o mejor dicho entrenando, como en los viejos tiempos. Kakashi había decidido ejercitarse un poco aquella vez, y aprovechó el hecho de que su alumna estaba en el campo de entrenamiento desde muy temprano. Algo poco usual en la Uzumaki; quien solía dormir hasta tarde. Kakashi le propuso que practicaran algo de Taijutsu, pues les servía como una ejercitación, y ambos se mantenían en forma. Naruko accedió.

Sin embargo, durante un movimiento en falso de la chica, Naruko tropezó al no apoyarse debidamente tras evadir una patada de su maestro, y tuvo que aferrarse al chaleco del Jōnin; con el fin de prevenir su colapso al suelo. Desafortunadamente para la chica, Kakashi tampoco tuvo un balance adecuado, más que nada por la sorpresa, y ambos cayeron al suelo. Lo más impactante de todo, es que cuando Naruko abrió los ojos, Kakashi tenía su rostro apoyado en los enormes pechos de la chica. Y debido a que Naruko simplemente solía vestir un corto top, debajo de su chaqueta, prácticamente pudo sentir el rostro de su Sensei contra la piel de sus pechos.

Cuando por fin reaccionaron ambos, Kakashi fue el primero en apartarse del cuerpo de la bella Uzumaki; quien apenas y pudo incorporarse, y cubrirse sus increíbles senos con ambos brazos. El Jōnin se disculpó apenas en un susurro, excusándose con no haber visto venir la acción de Naruko; mientras que la rubia estaba sumamente sonrojada, aunque con un brillo único en sus hermosos zafiros. Ése mismo día, la voluptuosa chica ni siquiera recuerda cuando fue que su Sensei se retiró del campo de entrenamiento. Naruko pasó cerca de quince minutos aún impactada por el hecho de que tuvo entre sus grandes y preciosos pechos el rostro de su maestro.

Desde aquel día, Naruko comenzó a tener fuertes sentimientos por su Sensei; a pesar de que ni ella misma se había dado cuenta de ello. No al menos de manera consciente. Desde aquella vez, la Uzumaki se sentía cohibida en la presencia de Kakashi; aunque siempre lo aludía a aquel accidente, donde Kakashi terminó encima de sus senos. A pesar de que su Sensei le pidió que olvidaran el tema, y que hicieran de cuenta que aquello jamás sucedió, Naruko seguía sintiéndose como una tonta colegiala embobada con su apuesto maestro.

Naruko supo que algo en ella había cambiado desde entonces. Y ahora que veía la fotografía de su amado Sensei, quien pronto se convertiría en el sexto Hokage, no podía evitar recordar todos aquellos momentos en los que su Sensei la había abrazado, aunque más era para auxiliarla cuando lo necesitaba, la vez que sintió el calor de la piel del Hatake contra sus pechos, y la vez que casi termina besándola. Eran tantos recuerdos, pero Naruko los tenía grabados a fuego en su memoria.

Por más que no quisiera admitirlo, Naruko había cambiado su vestimenta; con tal de llamar la atención de su amado Sensei. Anteriormente, solía vestir un poco más "conservadora", aunque no demasiado claro está, con una chaqueta siempre cerrada, unas bermudas cortas, y unas sandalias Shinobi. Actualmente, ahora Naruko vestía una chaqueta negra, con detalles naranja, más corta y estilizada a su perfecta figura de infarto, un top negro aún más corto que apenas cubría sus senos, dejando un maravilloso escote a la vista junto con su vientre totalmente descubierto, y una minifalda corta; complementada con unas botas largas por encima de sus rodillas. Aunque jamás cambió sus dos enormes coletas características de ella. Por lo que Naruko lucía como una auténtica diosa.

Desafortunadamente para la chica, tal parecía que su Sensei ni le prestaba atención. Aparte de todo, no era algo muy bien visto que maestros y alumnos mantuvieran una relación más allá de la estrictamente profesional; mucho menos una relación sentimental. Naruko incluso llegó a recurrir a Ino Yamanaka en auxilio; pidiéndole ayuda a la otra exuberante y excéntrica rubia, con el pretexto de que trataba de conquistar a un chico de su edad. Nadie sabía que Naruko estaba haciendo hasta lo imposible para conquistar a su Sensei.

Pero con todo y sus esfuerzos, su querido maestro parecía un hombre asexual; cuando se trataba de ella. Apenas y cruzaba miradas con la pelirrubia, y había veces en que ni le dirigía la palabra. Tal parecía que Kakashi la evadía lo más que podía, y aquello le entristecía profundamente a Naruko. Se sentía como si su Sensei la estuviese traicionando; a pesar de que realmente nunca hubo algo formal entre ellos, más allá de la relación laboral.

No faltaba la noche en que Naruko se masturbara pensando en su querido Kakashi. Incluso en sus sueños, el peliplata se hacía presente. En aquellos sueños donde Naruko abría su corazón y sus piernas; entregándose en cuerpo y alma al hombre del cual se enamoró. Cada noche era una intensa sesión de masturbación, y después soñar con su amado maestro; el cual le hacía el amor de una manera increíble. Era una suerte que su odioso, y a la vez querido, hermano Naruto casi nunca estuviera en casa; porque Naruko siempre gemía audiblemente el nombre de su amado Kakashi. Naruto siempre se la pasaba en casa de su novia y prometida; Ino Yamanaka.

Con la única que Naruko realmente podía confesarse abiertamente, era con su prima; Karin Uzumaki. La pelirroja era la única que realmente sabía sobre el amor platónico que la bella pelirrubia tenía para con el alto Jōnin y futuro Hokage. Fuera de ello, ni siquiera Sakura, y aún menos Sasuke, sabían de su intenso amor no correspondido por el Hatake.

Naruko sabía que no podía continuar de ése modo. La Uzumaki sabía que tarde que temprano, el peliplata se daría cuenta de sus sentimientos. Así que, ¿Por qué no acelerar el proceso? La rubia estaba decidida a confesar aquel día sus sentimientos. ¿Temía que Kakashi la rechazara? Por supuesto. De hecho era el escenario más probable para Naruko; dada la diferencia de edad. Sin embargo, bien dice el dicho que es mejor haberse arriesgado, que arrepentirse de nunca haberlo hecho. Pasara lo que pasara, Naruko estaba completamente decidida a confesar su amor a su querido Sensei.

Naruko se peinó insistentemente su largo cabello rubio, y se dejó totalmente suelto. Se maquilló discretamente, de modo que quedara natural y limpio. Se echo un poco de aquel perfume que Ino le recomendó. Era un aroma dulce, pero no atosigante. Simplemente el tipo de aroma que destacaba la feminidad de una chica. Sus uñas estaban largas y bellamente estilizadas, con una forma redonda, y un barniz natural que hacían lucir sus uñas como perlas.

En pocas palabras, estaba más que ideal para una cita con su amado Sensei. Seguramente el Hatake no estaría preparado para la ocasión; pero aquello no le importaba a Naruko. Solamente quería deslumbrar a su maestro, y quizá tener una oportunidad de conquistarlo. Aún si sus posibilidades eran tan remotas como el que la ciencia hallara una unidad más pequeña que Planck; o que encontraran los últimos dígitos del número π.

Armándose de valor, Naruko tomó un pequeño bolso que complementaba aquel vestido blanco, que le llegaba a algunos centímetros arriba de la rodilla, y la Kunoichi se colocó sus Stilettos blancos. Unos hermosos tacones en los cuales gastó una verdadera fortuna. Todo con tal de lucir increíble. Una gargantilla con un rubí adornaba también su cuello y vestimenta; además de un reloj muy fino en su muñeca izquierda.

Realmente se había esmerado en poder conquistar a su amado. El retractarse no era una opción.

Al cabo de un tiempo, Naruko por fin llegó a donde se ubicaba el departamento de Kakashi; a tan sólo una cuadra del mismo. Pero algo insólito sucedió; que terminó por desmoronar a la rubia, al menos parcialmente.

Del departamento del Hatake, salió una de los tantos Jōnin de Konoha. Y analizándola más cerca, Naruko se dio cuenta de que se trataba de Anko Mitarashi. La rubia sintió una puñalada en el pecho; pero hizo un esfuerzo por ser optimista. Aunque decidió ocultar su presencia tras el muro. Lamentablemente, la presencia de la pelimorada tan sólo era la punta del Iceberg que terminaría por arruinarlo todo.

Anko atrajo al Hatake, y le plantó un beso; bajando primero su máscara, claro está. Aunque a pesar de ello, la identidad de Kakashi permaneció protegida por la cabeza de la pelimorada. Aquello, sin embargo, destrozó el corazón de Naruko; quien sintió como las lágrimas cayeron sin fin desde sus bellos zafiros. Soltando sollozos, la rubia se fue corriendo del sitio; sin percatarse de que Kakashi, eventualmente, la había visto.

Al llegar a casa, Naruko arrojó su bolso con furia, y se retiró los tacones. Apenas llegó a su recámara como un zombie, la Uzumaki colapsó en ella, y lloró amargamente. Sabía que su Sensei era un mujeriego, y también sabía que bien podría encontrarse con una escena de aquel tipo; e incluso se había preparado mentalmente para ello. Y aún así, se le hacía increíblemente doloroso el rememorar cómo aquella zorra, como la catalogaba Naruko, le había robado al hombre del que ha estado tan enamorada todo aquel tiempo.

Naruko lloró y lloró, hasta que no pudo más, y se durmió del agotamiento. Sus ojos aún dejaron escapar algunas lágrimas.

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Pasaron algunas semanas. Semanas en las cuales Naruko apenas y salía de misión. Su ánimo estaba por los suelos, y apenas hacía contacto con algún otro humano. Todos estaban preocupados por la situación de la Uzumaki. Desde su hermano mayor; Naruto, su prima; Karin, Sakura, y por supuesto también su maestro; Kakashi. Ya que durante todo aquel tiempo, no tuvo contacto con ellos. Apenas su hermano llegaba a dirigirle algunas palabras.

El último intento que hizo Naruto para hablar con su hermana, únicamente fue un desastre. Lo único que recibió el rubio fueron insultos y algunos golpes; para después ser echado de la habitación de su hermana. El humor tan extrovertido de Naruko ahora lucía muy apagado y deprimido; con ocasionales arranques de ira. Si tan sólo su madre, Kushina Uzumaki, siguiera con vida quizá podría aumentarle el ánimo.

Para suerte de la pelirrubia, aquel día su hermano mayor había salido de misión con su equipo; y probablemente no volvería en algunas semanas. Tal y como Sasuke, Naruto era un Jōnin, además de formar parte de Anbu; así que no era muy descomunal que el mayor de los Uzumaki constantemente se la pasara de misión en misión. Sobretodo teniendo en cuenta que algún día sería el Hokage. Eventualmente.

Naruko caminó a la cocina de su hogar, donde vivía también su hermano, y se sirvió un poco de café. Había padecido insomnio durante un tiempo, y el café no ayudaba absolutamente en nada. Pero a la rubia aquello ni le importaba. Aunque mientras le daba un largo trago a su taza humeante, de pronto escuchó cómo alguien golpeaba levemente la puerta de su departamento.

Demonios; pensó. ¿Qué acaso la gente no sabía que el timbre estaba perfectamente al lado? Además de todo, ¿Acaso no comprendían que no quería ver a nadie? Dudaba mucho que buscaran a Naruto. Los amigos y su novia, Ino, sabían que el rubio estaba de misión. Por otra parte, los vendedores estaban prohibidos en aquella zona; así que no se podía tratar de alguien vendiéndole basura que jamás utilizaría por el resto del tiempo que viva en el planeta tierra.

Naruko caminó a estampidas a la puerta; dispuesta a echar a patadas a quien quiera que estuviese molestando su tiempo libre. No le importaba que fuera Sakura. La rubia entonces abrió la puerta violentamente.

— ¡Ya les he dicho que me dejen de fasti-

Naruko calló de inmediato al darse cuenta de que en la puerta se encontraba la persona que menos esperaba. Se trataba nada más y nada menos que de Kakashi. El peliplata estaba de pie ahí; frente a su departamento.

— Kakashi-sensei... — susurró sorprendida la Kunoichi.

El mencionado sonrió bajo su mascada levemente.

— Naruko-chan. Hola — respondió ameno el peliplata — No te he visto en tanto tiempo; y me comencé a preocupar. Por éso es que vine hasta aquí.

La Uzumaki parpadeó un par de veces. Aún recordaba aquel día en que aquella zorra besó a su querido Sensei. Sin embargo, Kakashi tampoco hizo nada para detenerla; por lo que Naruko sentía unas tremendas ganas de abofetear al Jōnin frente a ella, y de gritarle lo mucho que lo odiaba. No obstante, la rubia sabía que se delataría a ella misma, y terminaría poniéndose en ridículo. Después de todo, Kakashi nunca la trató a ella como una potencial pretendiente; sino como una alumna más.

— ¿Puedo pasar? Me gustaría charlar un poco contigo — enunció el futuro Hokage.

— ¿Eh? ¡Ah! ¡Por supuesto! — respondió la chica, una vez que salió de su mundo; además de hacerse a un lado — Pasa; por favor.

— Gracias, Naruko-chan — le dijo el peliplata; con una sonrisa.

Tras dejar pasar al Hatake, Naruko cerró la puerta con diligencia, y suspiró inaudiblemente. De nuevo, aquellos nervios que siempre tenía con la presencia del Jōnin volvieron a ella. Sabía que tendría que dar una explicación de su ausencia a la sociedad; y que tendría que dar una respuesta convincente. Lo peor del caso, es que jamás se imaginó que ella se hallaría a sí misma en aquel tipo de situación. No tenía ni idea de qué le diría a su Sensei.

Aún con ello, Naruko inhaló una gran cantidad de oxígeno, y caminó a donde se hallaba su querido maestro.

— Esto... — comenzó la pelirrubia — ¿Te ofrezco algo de beber; Sensei?

Kakashi sonrió, y negó con su cabeza.

— Muchas gracias; pero así estoy bien.

"Bien... Al mal paso darle prisa..." pensó la rubia, sentándose en el sillón frente a donde el peliplata estaba sentado.

Algunos silenciosos segundos, verdaderamente incómodos, pasaron. Kakashi miraba a su alumna con calma absoluta. Demasiada, para ser confortable. El Jōnin simplemente tomó aliento, y comenzó a hablar.

— Naruko-chan — le llamó Kakashi — Sé que has estado deprimida todo éste tiempo. Y que no has salido a muchas misiones. También sé que no has visto a tus compañeros de equipo. O prácticamente a nadie.

La rubia parpadeó unas cuántas veces; por nueva ocasión.

— ¿Cómo es que se-

— Naruto me lo contó — confesó el Jōnin.

Naruko frunció el ceño levemente.

"Onī-chan tonto. Cuando vuelvas, te voy a patear el trasero" amenazó Naruko, en su mente.

Tímidamente, la ojizafiro asintió.

— En efecto — musitó la chica.

— ¿Algún motivo para ello? — preguntó con discreción su maestro — No es común que estés triste. Siempre eres una chica alegre.

La chica se sintió entre la espada y la pared; así que se mordió levemente su carnoso labio inferior.

— Yo... Solamente estoy pasando por mis días — se excusó la Uzumaki; patéticamente.

— ¿Desde hace casi un mes? — inquirió Kakashi; casi como si se tratara de un interrogatorio.

"Diablos... En serio que te voy a moler a golpes, Naruto-baka" dijo de nuevo en su mente Naruko.

Ahora ya no tenía escapatoria la chica.

— Estoy bien; Kakashi-sensei — mintió Naruko — Es sólo que necesitaba algún tiempo para descansar y distraerme. Las misiones me han dejado agotada física y mentalmente. Pero prometo que pronto me volveré a incorporar al cuerpo Shinobi — argumentó; en esperanzas de que Kakashi quedara convencido, y que concluyeran aquella conversación tan inquisidora.

Sin embargo, Kakashi se levantó de su asiento, y se sentó al lado de la chica. El Hatake colocó su mano derecha en el hombro de la rubia, y clavó sus ojos en la mirada de ella.

— ¿Qué es lo que pasa, Naruko-chan? Tan sólo déjame ayudarte — suplicó el peliplata; con la mirada consternada.

La Uzumaki no le pudo mantener la mirada a su Sensei; por lo que la desvió hacia su esquina inferior derecha.

— Desde aquel domingo que te fuiste corriendo no volví a verte — agregó el Jōnin.

Cuando Kakashi comentó aquello, Naruko abrió los ojos ampliamente, y los volvió a los de su Sensei.

— ¿A-Acaso me viste aquel día; Sensei? — preguntó retóricamente la chica; refiriéndose aquel día que iba decidida a confesar sus sentimientos.

El Hatake asintió.

— No entiendo por qué desapareciste tan pronto; cuando te estuve llamando — explicó Kakashi — Desde aquella vez, no te he visto; hasta ahora. Solamente me enteré algún tiempo después de que estabas deprimida; gracias a tu hermano — agregó — Aunque quiera darte el beneficio de la duda, presiento que yo tengo algo que ver en tu estado de ánimo.

Bingo.

Por un lado, Naruko detestaba que el rubio anduviera contando su vida a todo mundo. Pero por el otro, sabía que su atolondrado hermano mayor realmente la quería, y solamente buscaba el bienestar de ella. Así que no pudo demonizarlo como tal.

Naruko sabía que ahora sí debía confesar la verdad. No podía seguirse escudando en patéticos, banales, superfluos e insustanciales argumentos. A veces detestaba la capacidad analítica de su Sensei. Aún sin el Sharingan que solía poseer, tal parecía que Kakashi era un analista de élite. Casi tanto como los Jōnin dedicados al análisis e interrogación. Sin embargo, Naruko se dijo a sí misma que confesaría la verdad, y con ello sus sentimientos. Al diablo con lo que suceda.

— Estás en lo correcto; Sensei — confesó Naruko; dejando algo sorprendido al Hatake, pese a que se esperaba aquello — La verdad es que yo...

Naruko tomó una gran bocanada de aire, y cerró un momento los ojos. La chica ni se atrevió a mirar a los ojos a su Sensei. Se sentía tan débil y expuesta en aquella situación y momento.

— Yo... Estoy enamorada de tí... — soltó la chica; al igual que algunas lágrimas efímeras.

Ahora sí que Kakashi se quedó pasmado en el Espacio/Tiempo. De todas las repuestas, por parte de su alumna, aquella era la que menos se esperaba. Nunca pensó que su alumna guardara aquellos sentimientos para con él. Por supuesto que se le hacía curioso el que su discípula se comportara de manera tan extraña en su presencia; pero Kakashi lo atribuyó a algo más. O de hecho, no tenía alguna explicación como tal.

Los sollozos de su alumna lo sacaron de sus pensamientos.

— Pero sé que mi amor es unilateral — dijo Naruko; limpiándose algunas lágrimas.

De nuevo, Kakashi se extrañó.

— ¿De qué hablas; Naruko-chan? — preguntó el Hatake.

Ahora venía la parte más incómoda para la rubia.

— Te vi aquel día con Anko-sensei — musitó Naruko; impresionando aún más al Jōnin — La vi salir de tu departamento; contigo detrás de ella. Y también vi cómo ella te besó.

Ahora lo entendía todo el futuro Hokage. Naruko estaba enamorada de él, y lo había visto con Anko. Obviamente, cualquiera pensaría muy mal de aquella situación. Y el que Naruko presenciara cómo aquella pelimorada lo haya besado seguramente terminó por destrozarle el corazón a la rubia.

Ahora era momento para Kakashi de explicar las cosas; por lo que suspiró, y tomó ambas manos de la Kunoichi frente a él.

— Escucha, Naruko-chan — le pidió Kakashi; así que la chica hizo un esfuerzo por mirarlo — Anko y yo no tenemos ninguna relación. Aquel día, me estaba entregando un informe, y por ello estuvo en mi casa. Y lo del beso, ni yo mismo me lo esperaba. Simplemente me agarró desprevenido.

Naruko abrió un poco sus hermosos zafiros. ¿Realmente Kakashi le estaba diciendo que aquel día todo fue un malentendido? ¿Qué había del beso, entonces? La chica frunció su ceño, y fulminó con la mirada a su Sensei.

— ¿Por qué te dejaste besar entonces, Kakashi-sensei? — cuestionó dolida la Uzumaki; quebrándose su voz y soltando lágrimas.

Kakashi se sintió como la peor escoria del mundo; pero apretó suavemente las manos de su alumna. Su alumna favorita; aún si Naruko no lo sabía.

— Ya te lo dije; Naruko-chan. Ella me besó. Al principio yo no hice nada, porque me quedé sorprendido. Pero pronto me separé de ella — esclareció el Jōnin — Te juro que ella y yo no tenemos nada. Nunca saldría con alguien tan agresiva y feminista como Anko. Dudo que alguien lo haga — masculló.

El ver la sincera mirada de su Sensei, le hizo saber a Naruko que realmente no mentía. Y armándose de valor, por nueva ocasión, Naruko se mordió su labio, y se abalanzó a su maestro. Con habilidad, la rubia retiró la mascada del peliplata, y le plantó un pasional y profundo beso al Ninja copy; como era conocido el Hatake. Lógicamente, Kakashi no se esperó aquello, y estaba sumamente sorprendido por la acción tan impredecible de su alumna. Y aún con todo ello, Kakashi no hizo ni el más mínimo esfuerzo de retirarla de encima de él.

Kakashi, por el contrario, abrazó la cintura de su alumna, e involuntariamente, como el resto de sus acciones, el Jōnin le devolvió el beso a la Kunoichi; incluso ingresando su lengua a la cavidad bucal de su alumna. Su cerebro se había desconectado por completo; únicamente dejando que operara en sus funciones motrices. El juicio de Kakashi estaba nublado, y únicamente su organismo le demandaba corresponder aquel dulce beso que le daba su alumna.

La falta de oxígeno fue lo único que obligó a ambos Ninja a separarse. Naruko fue la última en abrir los ojos, y conectarlos con los de su Sensei. Los zafiros de la chica brillaban con amor; mientras que los ónix de su Sensei estaban entre sorprendidos y confusos.

— Kakashi-sensei — murmulló dulcemente Naruko — Te amo — confesó de nuevo; acariciando suavemente los cabellos de su Sensei; y apreciando el apuesto rostro del Jōnin.

Era incluso mejor que en sus sueños.

El peliplata, por otro lado, no supo que contestar. Aunque pronto suspiró.

— Naruko-chan... Yo...

— Kakashi-sensei — le interrumpió la chica — Por favor... Tan sólo dame una oportunidad de demostrarte lo mucho que te amo...

Antes de que respondiera el Jōnin, Naruko nuevamente lo besó; y Kakashi perdió de nuevo su sentido común. Por el contrario. El Hatake enredó sus fuertes brazos en la pequeña y perfecta cintura de su alumna, y se dejó llevar por su deseo interno. Aquel mismo deseo interno que le provocaba soñar que le hacía el amor a Naruko, y que le hacía pensar con frecuencia en ella.

Entre besos y caricias, ambos terminaron en la habitación de la rubia. Concretamente, en la cama de la Uzumaki; ya ambos desnudos. Las caricias, besos a los labios de ambos, así como a sus partes íntimas ya habían tenido lugar. Ahora, Naruko estaba recostaba boca arriba, con el peliplata encima de ella; preparándose para recibirlo adentro de ella.

— ¿Estás segura de ésto, Naruko-chan? — preguntó Kakashi; aún dudoso si debía tomar la virginidad de su alumna.

La rubia asintió.

— Completamente — aseguró Naruko, con determinación — Quiero que seas el primer y el único hombre de mi vida.

Con aquella confirmación, Kakashi besó nuevamente los ya hinchados labios de la chica, por todos los besos que ya habían compartido, y el Hatake posicionó su grande pene en los labios vaginales de la ojizafiro. Poco a poco, Kakashi fue entrando en ella, no queriendo lastimar a su alumna; aún si la increíble sensación le hacía querer enterrarse completamente dentro de la vagina de la Kunoichi.

No obstante, Naruko estaba más que ansiosa de sentir completamente a su amado dentro de ella; por lo que enredó sus firmes y esbeltas piernas alrededor de la cadera del Jōnin, y ella misma forzó la penetración. El glande de Kakashi traspasó el himen de la rubia, y se enterró hasta el fondo; chocando con el cérvix de Naruko. En su carácter como Kunoichi, Naruko apenas y sintió una ligera incomodidad, cuando el pene del amor de su vida rompió aquella membrana que atestiguaba su pureza. Aquello no era nada comparado con las heridas que llegó a sufrir en su trabajo como Ninja.

Sin querer esperar un sólo momento, Naruko misma inició a mover sus caderas; obligándole silenciosamente a Kakashi que la embistiera. En vista de que su alumna no parecía querer esperar, el Hatake empezó a embestir con su pene dentro de la increíblemente apretada y húmeda vagina de la rubia; metiendo y sacando su pene constantemente. Un intenso gemido de Naruko hizo que a Kakashi se le oscureciera la mirada, y que su libido se disparara a los cielos.

Pronto, las acompasadas embestidas se volvieron más vehementes, y el mete y saca de Kakashi adquirió un ritmo frenético. Durante su acto carnal, Naruko y Kakashi se besaban con desesperación, y se acariciaban sus cuerpos con voracidad. Las grandes manos de Kakashi apretaban el perfecto trasero de Naruko, mientras que las uñas de la chica arañaban la ancha espalda del Jōnin.

La cama prácticamente rechinaba de tan fuertes embestidas que el peliplata le daba a la ojizafiro; quien gemía como una loca el nombre de su amado, siempre acompañado del honorífico "sensei". Al escuchar su nombre tan sensualmente enunciado por Naruko, Kakashi simplemente se volvió loco. Y con ello, sus embestidas también se volvieron salvajes y profundas; al grado de que Naruko se retorcía como un gusano siendo quemado en la hoguera.

Eventualmente, el orgasmo se hizo presente en el cuerpo de ambos chicos. Naruko apretó con sus paredes vaginales el grueso y grande pene de su amado Sensei, y pronto explotó en un intenso éxtasis; gritando el nombre del hombre que había robado su corazón. Kakashi, al sentir la palpitante vagina de Naruko apretarse contra su verga, así como los fluidos vaginales de ella, también llegó al orgasmo; en su caso, gruñendo roncamente el nombre de su alumna.

El semen de Kakashi pronto fue disparado de su pene, y se introdujo en el interior de la vagina de Naruko; llenando el útero de la chica completamente. Con cada chorro de semen, Naruko soltaba un agudo gemido, y su cuerpo se convulsionaba ligeramente. Kakashi simplemente tenía cerrados los ojos, y continuaba besando los labios de su hermosa alumna. Al cabo de un tiempo, Kakashi terminó de eyacular su espeso y cálido semen dentro de la rubia.

Kakashi se acostó al lado de Naruko, y la abrazó por la cintura. La Uzumaki besó a su querido Sensei en los labios, y se acurrucó en el pecho del mismo.

— Te amo; Kakashi-sensei — musitó Naruko; antes de quedarse dormida.

— Yo también — contestó de manera inconsciente el peliplata; acompañando a su alumna al mundo de los sueños.

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*Nota: Obviamente, modifiqué ciertos eventos en la trama de la historia; como la edad de Sasuke, y la continuidad de la historia. No pretendo hacerla totalmente apegada a la cronología del manga Naruto. Por algo se llama Fanfiction.

Más que nada, lo aclaro porque ciertas personas esperan un fanfic 100% apegado a la serie original; aunque no entiendo qué es exactamente lo que hace aquella gente leyendo Fanfics. Si quieren una adaptación pura del manga, ¿No sería mejor leer la historieta oficial de Kishimoto? No entiendo qué es exactamente lo que hacen aquí, en el mundo del fanfiction.

Y aclaro que MI INTENCIÓN NO ES OFENDER A NADIE. Simplemente, se me hace absurdo demandar algo 100% leal al universo original, cuando bien pueden leer el manga.

En cualquier caso, nosotros los autores únicamente escribimos por pasatiempo, y publicamos nuestras historias, sean buenas o un asco, por el gusto de compartir. Hasta donde yo sé, o al menos en mi caso, los autores no ganamos dinero con ésto. Simplemente lo hacemos porque nos gusta escribir.

En fin. Quiero agradecer la paciencia de los lectores de ésta sección. Lamento ampliamente el que haya tardado tanto en actualizar ésta serie. El trabajo y mi fic principal se llevan todo mi tiempo LOL.

La verdad, no puedo prometer cuándo actualice ésta sección; ya que estoy más enfocada a concluir mi fic principal. Ya me he colgado en él casi dos años, y quiero terminarlo a más tardar a principios de enero; si no es que antes. Hay muchos proyectos que tengo en mente, con otros fandoms, y quiero ya empezar con ellos. Sin embargo, no soy de la clase de autora que opta por escribir múltiples fics a la vez. Más que nada, porque, como siempre, terminas llenándote de compromisos, y cumpliendo con ninguno.

En mi caso, prefiero terminar con uno, y empezar con otro. Así no le quedo mal a nadie. Ya bastante me cuesta el tener que actualizar ésta sección LOL.

Sin más que añadir por el momento, nos veremos (espero yo) dentro de poco tiempo; linduras ;)

P.D: Para los que están leyendo mi fic principal "A Fairy Tale", el próximo capítulo será subido la primera semana de agosto. La verdad es que realmente el trabajo me ha hecho pedazos, y necesito un descanso. Necesito distraerme con unas vacaciones a la riviera maya (:D), y separarme completamente de la tecnología, por al menos un par de semanas. Sin embargo, les prometo que voy a subir el capítulo a inicios del mes que viene. Les doy mi palabra de mujer.

Nos vemos, hasta entonces.