Nota de Autora: Regularmente no suelo seguir tanto las costumbres del fandom; pero decidí hacer un fic dedicado al "cumpleaños" de Sasuke-kun. Además de que tenía en mente éste fic desde hace un tiempo.

Pareja: SasuSaku

Clasificación: M

Advertencias: Sexo descrito. Lenguaje altisonante.

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Una Nueva Oportunidad

— Yo… ¡Yo te amo con todo mi corazón! Si te quedas conmigo… no te arrepentirás… Porque todos los días haríamos algo divertido... Estaríamos felices… ¡Lo juro! — le aseguró Sakura; desesperada porque su amado no partiera —Haría lo que fuera por ti… Así que… Por favor, ¡Quédate conmigo! Incluso te ayudaré con tu venganza… Yo haría lo que fuera por darte felicidad... Te lo imploro... Quédate conmigo… O si no puedes quedarte, llévame contigo...

Sasuke no escuchó más allá del "Haría lo que fuera por ti". Aquellas palabras lo dejaron pasmado al Uchiha. Ni siquiera se atrevió a mover un sólo músculo. Si Sakura no estuviera tan ocupada llorando, y tratando en vano de limpiarse las lágrimas de sus hermosas esmeraldas, hubiese visto cómo el moreno se había quedado con los ojos abiertos como platos, y con una expresión completamente anonadada. Sasuke no se podía creer lo que le decía aquella molesta Kunoichi con cabello de chicle.

Sin embargo, Sasuke después sonrió, y volvió su rostro a la pelirrosa.

— Realmente eres una molestia — le contestó Sasuke; con aquella sonrisa torcida.

Sakura se quedó en shock un momento. Aquel insulto ya lo había escuchado numerosas veces, anteriormente. Sin embargo, era la primera vez que Sasuke se lo decía con aquella sonrisa torcida que lo caracterizaba. Aquel gesto era lo más cercano en el pelinegro a ser gentil. De hecho, si fuese en algún otro momento, o con otra persona, parecería que Sasuke estaba siendo tan altanero como siempre solía serlo; pero Sakura pudo ver una genuina alegría en aquellas obsidianas del chico que siempre amó.

Sasuke no dijo más, y comenzó a caminar lentamente lejos de la villa. El corazón de la pequeña Kunoichi se aceleró.

— ¡No me dejes! — bramó desesperada la Haruno — ¡Si te vas, voy a gritar y...!

En un abrir y cerrar de ojos, Sasuke reapareció a las espaldas de Sakura. La pelirrosa se quedó en su sitio, totalmente congelada, y derramando aún sus lágrimas. Tenía un muy mal presentimiento en su corazón. Sasuke únicamente contemplaba a la pelirrosa. El moreno se perdió en aquel cabello hasta el mentón de Sakura. Ahora que lo razonaba, fue por culpa de él que la chica tuvo que cortarse el cabello. Sasuke quizá nunca lo admitiría; pero realmente le encantaba aquel cabello largo de la Kunoichi. Aquella molesta Kunoichi que alteraba sus emociones.

— Sakura... — le llamó Sasuke.

Sakura no volvió su mirada a su amado; por más que quisiera hacerlo. Tenía miedo. No sabía exactamente por qué; pero tenía miedo. Miedo de que algo terrible pasara con Sasuke. Y miedo de que, por algún motivo, Sasuke acabara con la vida de ella. Sakura no quería ver cómo el hombre que amaba terminaba con su existencia.

— ... ¿Qué estarías dispuesta a hacer por mí? — preguntó Sasuke; con la voz oscura, pero calmada.

Sakura se quedó paralizada. ¿Acaso Sasuke estaba verdaderamente considerando el quedarse?

— Contesta — demandó el moreno; aunque sin levantar su tono de voz — ¿Qué estarías dispuesta a hacer por mí? — repitió.

Sasuke le tomó algo brusco de los hombros, y la volteó completamente; obligando a la Kunoichi a mirarlo a los ojos. Las esmeraldas de Sakura aún liberaban algunas lágrimas; sin embargo, no eran tan sobreabundantes como hace algunos segundos.

— Dame una buena razón de por qué debería quedarme — argumentó el Uchiha — ¿O es que acaso te estás retractando de tus palabras? — enunció; sorprendentemente molesto — Porque de ser así, te dejaré inconsciente aquí mismo; y me largaré de ésta maldita villa.

Sakura reaccionó de inmediato, y se llevó un puño a su pecho; a la altura de su corazón.

— ¡No! ¡Por favor! ¡No te vayas! — suplicó de nuevo la Kunoichi; tomando a Sasuke con su mano izquierda — Haría lo que fuese por ti; Sasuke-kun. Lo que sea. Tan sólo pídemelo; y no me negaré. Te lo prometo — afirmó con absoluta determinación.

Sasuke se quedó apenas unos segundos en silencio. Sakura se estaba desesperando por aquel silencio tan aterrador y tortuoso. No sabía si Sasuke estaba satisfecho con su respuesta. La ojiesmeralda no quería que su amado Sasuke-kun se fuera de su lado. Lo necesitaba para sentirse viva. Sin su querido Sasuke-kun, su vida no tendría sentido. Sasuke era el amor de su vida. Lo supo desde que era apenas una niña.

Sorprendiendo a la hermosa pelirrosa, Sasuke la tomó de la cintura, y la apegó contra sí mismo.

— Lo que sea. ¿Huh? — dijo el azabache; con una voz ronca que impresionó a la Kunoichi — ¿Estarías dispuesta a todo por mí; Sakura?

Sin dejarla hablar, Sasuke pronto hizo un acto insólito; que Sakura jamás pensó que llegaría a suceder: Sasuke besó sus labios; de manera pasional, demandante y posesiva. La pelirrosa sintió cómo una electricidad recorrió todo su pequeño y bonito cuerpo. Y por puro acto de reflejo, Sakura se abrazó al cuello de Sasuke, y cerró sus esmeraldas; correspondiendo de manera inconsciente al beso que le daba su amado Sasuke-kun.

Por otro lado, Sasuke también se perdió en aquellos labios sabor cereza de Sakura. Los labios de la Kunoichi eran tan suaves, tan carnosos, tan cálidos, y tan dulces. El moreno odiaba todo lo que tuviese que ver con el dulce; pero aquellos labios sabor cereza realmente lo embelesó. Jamás se imaginó que los labios de Sakura supieran tan deliciosos. Y sin percatarse de sus propias acciones, Sasuke comenzó a besar a la pelirrosa de manera desesperada y erótica; al punto de que aferró firmemente la pequeña cintura de Sakura, e introdujo su propia lengua dentro de la húmeda cavidad vocal de ella. La Haruno gimió agudamente, cuando la lengua de su amado jugueteó con la suya. Aquello hizo que Sasuke se excitara, y que su pene se pusiera erecto. Y el que la entrepierna de Sakura estuviese tan pegado a su cuerpo no ayudaba en nada al pelinegro.

No obstante, haciendo uso de su fuerza de voluntad, Sasuke se separó un poco de ella. El Uchiha quería hacerla suya ahí mismo; pero estaban a media calle, y alguien podría eventualmente descubrirlos.

— ¿Me entregarías tu cuerpo; Sakura? — cuestionó aún excitado Sasuke.

El moreno llevó sus dos manos al perfecto trasero de Sakura, y amasó las nalgas respingonas de la Kunoichi. La Haruno tenía su mirada un poco oscurecida del deseo; pero a la vez brillante de amor por el último de los Uchiha.

— ¿Estaría dispuesta a entregarte a mí? — preguntó el pelinegro; acariciando aún más sensualmente el trasero de Sakura.

Sakura soltaba algunos gemidos. Aún con todo ello, la chica asintió.

— Sí; Sasuke-kun — afirmó la pelirrosa; acariciando los cabellos de su amado — Me entregaría a ti cada noche. Dejaría que tomaras mi cuerpo cada que tú quieras.

De nuevo, el silencio se apoderó del ambiente. Para acabarla de fastidiar, Sasuke se separó de ella, y mostró un rostro de indiferencia. Por nueva ocasión, el miedo se instaló en la Kunoichi; ya que Sasuke había cambiado abruptamente de actitud. ¿Acaso solamente estaba jugando con ella? Las lágrimas de nuevo se agolparon el las hermosas esmeraldas de Sakura; y algunas se escaparon de ellas.

— Me quedaré — dijo Sasuke.

Sakura se quedó en shock. No podía creer que realmente había escuchado ésas palabras. Parecía como un hermoso sueño hecho realidad. No había posibilidad de que Sasuke realmente haya sido convencido por su mera determinación. Simplemente era algo inconcebible.

— Sasuke-kun... Tú... ¿Realmente...? — musitó la ojiesmeralda.

— Sin embargo — le interrumpió el moreno — Lo haré; con una condición — espetó con su típica seriedad.

Aún así, Sakura estaba más que dispuesta a negociar con su pelinegro. Era éso, o dejar que se fuera de su vida para siempre. Así que la Kunoichi asintió.

— ¿Cual? — preguntó la Haruno.

— Haremos las cosas a mi modo — espetó Sasuke — Tú harás lo que yo diga; y no me vas a rebatir. Yo tomaré todas las decisiones; y tú no podrás oponerte a ello. ¿Te quedó claro? — cuestionó.

Aquello sonaba como jugar sucio. Aún con ello, Sakura no se opuso. No permitiría que Sasuke se fuera de la villa. Si el moreno quería hacer las cosas a su modo, Sakura no cuestionaría la decisión de su amado. La pelirrosa asintió.

— Está bien; Sasuke-kun — murmulló la Kunoichi — Tan sólo quédate conmigo.

— Otra cosa.

Sasuke de nuevo tomó a Sakura, y la atrajo a sí mismo. Por segunda vez, Sasuke le dio un beso; aunque ahora fue más corto. Éso sí. Lo suficiente como para infatuar a Sakura.

— A partir de éste momento; vivirás conmigo en el barrio Uchiha — sentenció Sasuke; apartándose de ella un poco — Te convertirás en mi mujer; y en la señora Uchiha — dictaminó — Será mejor que te vayas acostumbrando a usar mi apellido.

Otra vez, Sakura se quedó con los ojos abiertos como platos. No solamente había conseguido que Sasuke se quedara en la villa; sino que ahora resulta que Sasuke le había pedido, o más bien dicho demandado, que se convirtiera en su... ¿Esposa? Quizá no. No obstante, para Sakura aquello tenía la misma validez. En cualquier caso, Sasuke le había ordenado no solamente vivir con él; ya que el Uchiha comandó que ella se convertiría en la matriarca del extinto Clan Uchiha. Una oferta que ella jamás rechazaría.

— De acuerdo; Sasuke-kun — contestó Sakura; notablemente emocionada, y con una sonrisa.

Sasuke se dio la vuelta, y le ordenó a la Kunoichi caminar de regreso; con un movimiento de su cabeza.

— Ve por todas tus pertenencias a tu casa. Te estaré esperando en mi departamento — aseveró el moreno — De ahí, nos iremos al barrio Uchiha.

Sin embargo, Sakura tenía miedo de que, al salir de su casa, Sasuke ya no se hallara en Konoha. Por ello, la pelirrosa se aferró al brazo de su amado; quien se sorprendió de la acción de la Kunoichi.

— ¡No! — lloró de nuevo Sakura — ¡Por favor! ¡No me dejes sola! — suplicó.

Sasuke frunció un poco el ceño, y trató de apartarse de ella. Mas sin en cambio, la Kunoichi mantenía un firme agarre en su brazo.

— ¿Qué rayos te pasa? ¡Suéltame! — demandó el Uchiha; aún forcejeando contra el agarre de la Haruno — ¡He dicho que me sueltes!

— ¡No! ¡Solamente quieres engañarme, para después irte de la villa! — articuló la Kunoichi; entre su llanto.

— ¡Por supuesto que no! — se defendió Sasuke; con molestia en su tono de voz — ¡Si quisiera hacerlo, ya te habría dejado noqueada!

— Sasuke-kun... — musitó llorosa la chica.

El moreno resopló, y estampó su palma derecha contra su rostro. No esperaba que la pelirrosa tuviera mucha credibilidad de él. Sasuke no era la persona más confiable del mundo.

— ¡Bien! ¡De acuerdo! ¡No me separaré de ti! — vociferó el Uchiha — ¡Tan sólo dame un respiro, carajo! — ordenó.

Sakura sonrió de nuevo, y asintió. Sin embargo, mantuvo su mano derecha entrelazada con la grande mano izquierda de Sasuke. El moreno suspiró para calmarse.

— Vamos por tus cosas — finalizó el azabache.

Sakura volvió a asentir, y guió a su amado hacia su hogar. Aquel que abandonaría para irse a vivir con su querido Sasuke-kun.

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Saltando por el balcón, Sasuke y Sakura finalmente ascendieron a los aposentos de la Kunoichi. Por suerte, Sakura había dejado aquel ventanal abierto. La pelirrosa corrió el vidrio de aquella puerta corrediza que funcionaba como ventana, y se introdujo junto con su amado a su habitación. Para no llamar la atención de sus padres, ya que eran poco más de las once de la noche, Sakura encendió una lámpara en una pequeña mesa al lado de su cama; la cual apenas y emitía la luz necesaria para iluminar un poco la habitación. Sasuke cerró con silencio y calma aquella ventana; de modo de no causar alboroto. Realmente no quería llamar la atención.

— Lamento no haber usado la puerta; Sasuke-kun — se disculpó la Kunoichi; en un leve susurro, pero audible para el mencionado — No quería que mis padres me sorprendan.

Sasuke negó.

— Está bien — contestó el moreno en un tono bajo; tal y como le hablaba la pelirrosa — Tan sólo date prisa. Te ayudaré a empacar. No quiero que nadie nos vea; pero también quiero que lleguemos al barrio Uchiha cuanto antes.

Sakura asintió.

Debajo de la cama, la Kunoichi sacó un par de maletas un tanto grandes; las cuales colocó encima de su cama. Posteriormente, Sakura se acercó a su armario, y sacó una muda de ropa del mismo; además de que también extrajo calzado. Entretanto, Sasuke se dirigió a un estante pequeño, y abrió los cajones. Pero cuando lo hizo, abrió los ojos como platos; ya que aquel cajón tenía la ropa interior de Sakura.

El moreno, por puro acto de inconsciencia, tomó una de las tantas bragas de la pelirrosa, y sintió la suave textura de la misma. Las panties eran de color blanco, eran de encaje, y tenían un moño en el medio color rosa. La erección del azabache se disparó, y su temperatura corporal aumentó; como si él se hallara dentro de un sauna. Por pura curiosidad, Sasuke examinó el resto de las bragas de Sakura. No había mucha variedad en colores, y aún menos en formas. Sus tonalidades eran blanco, amarillo crema, azul muy claro; y en su mayoría, rosa pálido. En su forma, todas eran de encaje, todas con un moño en el centro, y bastante pequeñas; aunque sin llegar a parecer tangas.

La erección de Sasuke se hizo más fuerte, y la mirada del azabache se oscureció de deseo. Sasuke tenía un fetichismo por la ropa interior de ése tipo; y jamás se imaginó que Sakura las usara. Aunque no es como si las bragas de encaje de algodón fueran ropa extraterrestre. Pero los colores que Sakura utilizaba sí que eran los que prefería Sasuke en una mujer. Tal parecía que Sakura lo habría hecho adrede; aunque Sasuke jamás le contó sus fantasías a nadie. Ni siquiera a sus familiares.

— ¿Sasuke-kun? — le llamó Sakura — ¿Qué pa-

La pelirrosa se quedó con la palabra en la boca, cuando se dio cuenta que Sasuke tenía una de sus bragas en la mano. El azabache se dio cuenta de ello, y pronto soltó la prenda íntima de Sakura; además de que cerró el cajón de golpe.

— No sabía que aquel era tu cajón de ropa interior — se excusó Sasuke; desviando un poco la mirada.

Sakura estaba tan pasmada que ni se dio cuenta de que Sasuke abrió otro cajón, y extrajo unas playeras de ella; estilizadas a la figura de la Kunoichi. Aunque Sakura pronto reaccionó, y sacudió un poco la cabeza; a pesar de que estaba sumamente sonrojada. Pero ignorando su bochorno, la pelirrosa volvió a guardar algunas prendas de vestir en sus maletas; así como algunas otras pertenencias.

— Solamente toma una muda para unos días — le ordenó Sasuke — Pronto tendrás que utilizar ropa nueva — refirió.

— ¿Eh? ¿Por qué? Tengo bastante ropa nueva — argumentó la chica.

Sasuke le mostró uno de los tantos Qipaos que Sakura usaba. Concretamente hablando, el azabache le mostró el símbolo de su familia. Aquella especie de luna blanca.

— Tu ropa aún tiene el símbolo de tu Clan — expresó el moreno; dejando caer la prenda dentro de una maleta — El único símbolo que llevarás pronto será el de los Uchiha.

Sakura se emocionó de aquellas palabras, y se abalanzó hacia Sasuke; besándolo amorosamente. Pese a que el Uchiha se sorprendió, correspondió el beso. No obstante, se separó apenas a unos segundos del mismo.

— Date prisa — mandó Sasuke — No tenemos todo el tiempo del mundo.

La chica asintió, y se dedicó a guardar toda clase de prendas y pertenencias dentro de las maletas.

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Finalmente, Sasuke y Sakura llegaron a la mansión principal del barrio Uchiha. Aquella donde Sasuke antes solía vivir con sus padres y su odiado hermano. El tan sólo estar en aquel lugar, le traía recuerdos nostálgicos y dolorosos al azabache. Extrañaba la voz de su amorosa y bella madre, el tono estricto de su padre, y el amigable de sus vecinos. Pero aquel lugar también le traía los amargos recuerdos de su hermano mayor; Itachi Uchiha.

Cada que Sasuke volvía ocasionalmente al barrio Uchiha, el cual estaba aún en estables condiciones, el odio de Sasuke hacia su hermano mayor se incrementaba. Aquello lo notó Sakura, y apretó su agarre en la mano zurda de Sasuke. El apretón suave de la pelirrosa sacó al moreno de su mundo, y miró a los amorosos ojos esmeralda de Sakura; quien le sonreía suavemente. Sasuke no emitió ningún gesto, a pesar de que su rostro amenazaba con formar una sonrisa boba; al ver las hermosas facciones de la Kunoichi.

Sasuke recorrió la puerta corrediza de la aún estable mansión de sus padres, aunque bastante llena de polvo, y tomó un velero de una repisa; al cual encendió una pequeña llama. Sakura venía de la mano de su amado Sasuke, al mismo tiempo que caminaba apenas detrás de éste. La Kunoichi tuvo una extraña sensación de calidez al ingresar a aquella enorme mansión. Se podía percibir un aura de familiaridad en aquel enorme hogar. Casi como si el espíritu de la difunta madre de Sasuke aún estuviese ahí.

Subiendo algunas escaleras, ambos llegaron a la habitación que solían usar los padres de Sasuke. En un principio, de hecho, Sasuke contempló el utilizar su antigua habitación que tenía cuando era pequeño. Mas sin en cambio, el moreno no le halló sentido a que usara aquel, relativamente, compacto cuarto; ya que cada habitación era casi del tamaño de la casa de Sakura. Por el contrario, la habitación que solían usar sus padres era el doble de grande; y no tenía caso el no ocuparla. Además, ahora Sasuke tenía a su pareja: Sakura Haruno; futura Uchiha. Seguramente sus padres lo comprenderían.

Usando una llave, Sasuke abrió la puerta de la habitación de sus padres, y se adentró con la pelirrosa al interior. La sensación de familiaridad se incrementó dentro de aquel aposento; y Sakura ahora podía sentir el calor directo de alguien. Curiosamente, aquella habitación se hallaba en óptimas condiciones. Más que nada, porque todo estaba cerrado. Ni aún las ventanas estaban abiertas. Y dado que el tejado de la mansión era impermeable, no había humedad dentro de aquel aposento.

De pronto, Sakura vio que había un recuadro en una cómoda, y se aproximó a ella; tras haber depositado a un costado de la cama sus maletas. La ojiesmeralda examinó aquella fotografía en el recuadro. Se trataba de nada más, y nada menos, que la familia de Sasuke. A la izquierda extrema, se hallaba un hombre de cabellera al mentón, de aproximadamente un metro setenta y cinco, y con expresión seria. A la izquierda del hombre, después de un pequeño pelinegro que Sakura reconoció como Sasuke, se hallaba una bella mujer de cabello largo. Sakura dedujo que se trataba de la madre de su amado. A la siniestra de la misma, se hallaba un chico de aproximadamente doce años, muy parecido al primero hombre a la izquierda extrema. Si no se equivocaba, Sakura imaginó que aquel chico se trataba del renegado Ninja y hermano de Sasuke. Sabía que aquel chico era el objetivo de Sasuke.

La pelirrosa volvió su mirada a la mujer en el medio. El tan sólo verla, le hacía a Sakura echarla de menos; aún si ella misma no le había conocido mucho. A veces veía a su madre convivir con aquella morena en la fotografía. Si no mal recuerda, su madre le llamaba Mikoto-chan. Ambas eran buenas amigas, aunque no se podía decir lo mismo de sus esposos. No era que su padre, Kizashi, tuviera una mala relación con el señor Fugaku; como Sakura recordaba que se llamaba. Simplemente, Kizashi era demasiado atosigante para el patriarca Uchiha; además de que Fugaku no era popular por ser muy amigable con las personas. Aunque tampoco es que se mostrara intolerante. Curiosamente, Sakura jamás conoció de primera mano al hermano mayor de Sasuke; pese a que ella convivió algunas veces con el pequeño moreno.

— Sakura — llamó Sasuke.

El azabache ya estaba a las espaldas de la Kunoichi, y el moreno la giró de la cintura. Tan pronto lo hizo, el Uchiha la pegó a su cuerpo, y besó apasionadamente los labios de la pelirrosa. El retrato, por suerte, quedó acostado sobre el mueble donde se ubicaba. Entre besos y caricias, Sasuke llevó a la ojiesmeralda hacia la cama que, sin darse cuenta la Haruno, el moreno ya había tendido y arreglado. El azabache dejó caer a Sakura sobre el colchón, y él mismo se subió sobre el mismo; hasta que quedó recostado sobre el pequeño cuerpo de la Kunoichi.

— Ahora, cumple tu promesa — demandó Sasuke; ya con la voz ronca de deseo — Quiero que me entregues tu virginidad — remarcó — Quiero que te conviertas en mi mujer. Quiero que me ayudes a reconstruir el Clan Uchiha.

Sakura se sonrojó bastante; aunque jamás apartó sus esmeraldas de las obsidianas del chico. El Uchiha ni le permitió hablar, cuando los labios de él se apoderaron de los de ella. De igual manera, las manos del azabache recorrieron sus brazos y cintura, para después volver a ascender lentamente; hasta que las manos del moreno se detuvieron en los pequeños senos de Sakura. El Uchiha apretó suavemente los pechos de la Haruno, aún por encima de la tela, e hizo que la pelirrosa soltara un gemido; el cual terminó ahogado en los labios del azabache. Con ello, la excitación de Sasuke se incrementó, y amasó firmemente los pequeños senos de Sakura; además de que adentró su lengua dentro de la boca de ella.

Tras algunos minutos de besar y acariciar los pechos de la Kunoichi, Sasuke llevó una mano al cierre del Qipao rojo de Sakura, y lo descendió totalmente; revelando aquel top de rejilla que cubría el aún en desarrollo busto de la Haruno. Sin querer perder más tiempo, Sasuke prácticamente le arrancó aquella prenda, al grado de romperla, y expuso el pequeño sujetador de Sakura color blanco. Apenas lo hizo, Sasuke llevó su rostro a la piel expuesta de Sakura; donde lamió y succionó la nívea piel de la Kunoichi. Sakura únicamente se limitaba a soltar algunos cortos y agudos gemidos; disfrutando del suave contacto de los labios del pelinegro, con su hermosa piel tan blanca como la nieve. No obstante, pronto ella le retiró la banda Ninja a Sasuke, y le acarició aquel rebelde cabello negro a su amado.

Sasuke no quiso esperar más, y también retiró el sujetador de Sakura. Cuando sus pequeños pechos fueron expuestos, la pelirrosa se abochornó fuertemente, y se cubrió con ambos brazos sus senos. Mas sin en cambio, el moreno retiró los finos brazos de la ojiesmeralda, y apreció los bonitos pechos de la Kunoichi. No eran para nada grandes, dada la corta edad de doce* años de Sakura; pero aún así eran muy bonitos. Sasuke pronto llevó su boca al pequeño pezón derecho de Sakura, y su mano derecha al seno izquierdo de la chica.

El pelinegro lamió, chupó, succionó y estiró con su boca, usando el pezón, el seno derecho de la pelirrosa; mientras que con su otra mano torturaba con masajes, ligeros apretones y pellizcos el otro pecho de Sakura. La Kunoichi soltaba dulces gemidos, y entrecerraba la mirada; además de que ella también retiraba la playera de su amado Sasuke-kun. Y cuando lo hizo, Sakura comenzó a acariciar la desnuda piel del moreno; escuchando cómo Sasuke suspiraba complacido. Por otro lado, Sasuke alternaba entre pezón y pezón; dándole a ambos la misma deliciosa tortura. Sasuke se amamantaba como si de un bebé se tratase. Tanto así, que los pezones de Sakura terminaron totalmente rojos e hinchados de las succiones que Sasuke le daba; mientras mamaba de los senos de la chica.

Pero al cabo de un tiempo, los senos de Sakura, pese a ser deliciosos, ya no satisfacían a Sasuke. Entre un camino de besos, Sasuke descendió hasta la entrepierna de Sakura. Y con la misma imponencia que demostraba como todo un semental macho alfa, Sasuke también arrancó aquellas licras negras de la Kunoichi. Con ello, el moreno reveló las panties blancas de Sakura; iguales al resto de sus bragas. Haciéndola a un lado, Sasuke de inmediato llevó su lengua a los labios vaginales de la chica, y recorrió toda la vulva de Sakura; haciendo especial énfasis en lamer, chupar y succionar de aquel diminuto botoncito carnoso, oculto entre aquellos pliegues.

Sakura soltó un corto grito, nombrando a su amado, y arqueó la espalda como una cuchara. Con cada lamida y succión que Sasuke le daba a su clítoris, Sakura soltaba un grito de puro deleite; los cuales lograban excitar aún más al moreno, quien hizo aún mayor énfasis en estimular a la hermosa pelirrosa con su boca. Ocasionalmente, Sasuke tomaba entre los labios de su boca uno de los pliegues vaginales de Sakura, y los estiraba lo más que podía; además de masajear el labio vaginal de la chica entre los labios bucales de él. Sasuke saboreaba el labio vaginal de Sakura, y lo soltaba tras unos segundos; maravillándose del cómo chocaba contra la entrepierna de Sakura. Posteriormente, Sasuke tomaba el otro labio vaginal de la Kunoichi, y le daba el mismo trato que el anterior. En una de ellas, la lengua de Sasuke ingresó a la cavidad vaginal virgen de Sakura, y el moreno lamió aquella fina membrana que atestiguaba la virginidad y pureza de su ahora mujer. Sasuke prácticamente se retorcía como un gusano del increíble placer que sentía. Su amado estaba explorando un área tan íntima que ni ella misma conocía.

Desafortunadamente para Sakura, tantas estimulaciones a su vagina probaron ser demasiado para ella; por lo que la pelirrosa gritó fuertemente el nombre de su amado Sasuke-kun, y con ello llegó al primer orgasmo de su vida. Los fluidos vaginales de Sakura salieron de ella como un río, y Sasuke no desperdició ni aún una sola gota de ellos. No obstante, el moreno limpió los últimos restos de los mismos con las bragas de Sakura. Aunque lo hizo más para empapar las panties de la pelirrosa. Sasuke ya tenía un plan con la ropa interior de la Kunoichi.

Mientras Sakura aún tenía su orgasmo, Sasuke le retiró con cuidado aquellas bragas, empapadas de los jugos vaginales de la chica, y se las guardó en un bolsillo de sus bermudas. Sasuke hábilmente retiró el resto de la ropa de Sakura, y la dejó tal y como Dios la trajo al mundo. Y pese a que Sasuke ya conocía sus intimidades, incluso mejor que ella, Sakura aún así se abochornó, y se cubrió con ambas manos sus senos y vagina. Sasuke pronto se quitó su propia ropa, quedando igualmente desnudo ante Sakura, y retiró de nuevo los brazos de la chica.

Sasuke se acostó sobre de ella, y giró en la cama abrazándole de la cintura. El moreno quedó boca abajo, con el suave y hermoso cuerpo de Sakura sobre de él, y el azabache besó los dulces labios sabor cereza de su chica. Durante unos segundos, Sasuke y Sakura se besaron pasionalmente, y las manos de Sasuke acariciaron las nalgas de la chica; entretanto que ésta enterraba sus manos en el cabello azabache de Sasuke, y correspondía al húmedo beso del pelinegro. Sasuke aprovechó para meter sus dos dedos medios en el ano de Sakura, para masturbarla suavemente. La chica soltó un corto grito, cuando sintió los dedos de su amado en su recto.

Con gran destreza, Sasuke posicionó su venoso, grueso y grande pene de quince centímetros, al menos para su edad, en la entrada vaginal de Sakura; y restregó su cabezón glande contra la vulva de Sakura. La Kunoichi se sintió nerviosa y temerosa de repente; algo que Sasuke se percató. El Uchiha le besó los labios con ternura y suavidad, aunque también profundidad; en un intento de calmar el miedo de Sakura a perder su virginidad.

Obviamente, en la academia Ninja les habían dado educación sexual; por tanto ambos sabían, o tenían al menos una idea general, de cómo se practicaba el acto carnal. Por un lado, quizá no era políticamente correcto o ético que dos chicos de apenas doce años tuvieran relaciones sexuales. Sobretodo porque Sakura en realidad se estaba dejando llevar por los deseos carnales de su amado; quien, pese a nunca haber tenido sexo, siempre se masturbaba con la imagen de Sakura en su cabeza. Pero por otro lado, en la academia Ninja prácticamente los enseñaban a quitar vidas, y los mandaban a hacer misiones peligrosas a tan sólo once años de edad; habiendo casos de niños de no más de diez años que ya eran asesinos de élite.

Comparado con ello, el que dos chicos de doce años tuvieran sexo no era nada*. Además de que a aquella edad ya se empezaban a despertar las curiosidades sexuales. Siempre la religión era la que dictaba reglas estúpidas y banales con respecto a lo que ellos consideraban lo éticamente correcto. Y no era desconocido que muchos de los pedófilos solían ser personas sumamente religiosas.

Sin perder más tiempo, Sasuke comenzó a penetrar a Sakura, y chocó con aquella fina membrana que era el himen de la pelirrosa. Con un último beso a los labios de Sakura, Sasuke perforó la suave carne tierna del himen, y lo desgarró por completo. Sakura soltó un leve quejido de dolor, no acostumbrada a la intromisión del pene de Sasuke dentro de ella, y el hecho de que había perdido su himen con el pene de su Sasuke-kun, y unas lágrimas escaparon de las bellas esmeraldas de la chica.

A pesar de ello, el dolor no fue tan duradero, y pronto Sakura gimió cuando el glande de Sasuke chocó contra su cérvix. Sin darse cuenta, Sakura misma fue quien comenzó a mover sus caderas contra el grande y venoso pene de Sasuke, y sintió cómo los testículos de su amado chocaban contra su entrepierna. Aquella señal le hizo saber a Sasuke que Sakura estaba más que lista para el acto carnal; además de que su verga estaba completamente empapada de los mismos fluidos vaginales de Sakura.

Sasuke tomó las suaves y respingonas nalgas de burbuja de Sakura, y empezó a meter y a sacar su pene de la vagina de Sakura. La pelirrosa simplemente se entregó completamente a su amado, y gimió abiertamente el nombre de Sasuke; cada vez que sentía cómo el cabezón glande del pene de su pelinegro chocaba contra su entrada uterina. Sakura dirigió su mirada a los orbes de Sasuke, y se sorprendió de lo que vio.

En los ojos de Sasuke estaba activado el Sharingan. Sin embargo, no era como ella lo recordaba. Los írises del Sharingan del moreno aún seguía negros, pero en su interior apareció un extraño caleidoscopio color rojo, con seis picos. Aquel extraño caleidoscopio lucía algo intimidante; pero Sakura pudo ver más allá de aquella mirada demoniaca en su amado Sasuke-kun. Más allá de un par de ojos estremecedores, Sakura podía ver un sentimiento que creyó jamás ver en su amado.

Sakura pudo ver que los orbes del azabache brillaban de amor.

Sintiéndose conmovida, Sakura derramó aún más lágrimas; aunque ahora eran de felicidad absoluta. Sasuke secó cada una de ellas con sus labios, además de besar la dulce boca de cereza de la Kunoichi. Una vez que sintió a Sakura más acostumbrada a su intromisión, Sasuke tomó con mayor firmeza el suave, pero firme, trasero de Sakura y empezó a embestir dentro de la vagina de ella, con su pene, a un ritmo aún más intenso de lo normal.

Sakura ahora gritaba audiblemente el nombre de su querido pelinegro; mientras que éste también se volvía loco al escuchar la dulce voz de Sakura llamarlo tan eróticamente. Con más ganas, Sasuke ahora se incorporó sentado, con la pelirrosa sobre su regazo. El moreno tomó de nuevo las nalgas de Sakura, y siguió embistiendo a la chica con fuerza; mientras que la Kunoichi simplemente enredó sus piernas en la espalda baja de Sasuke, y sus brazos en el cuello del chico. Todo sin jamás romper el beso que los unía; además de sus sexos.

Los pezones de Sakura se restregaban tan eróticamente en el duro pecho de Sasuke, y el pene del Uchiha resbalaba y se frotaba tan exquisitamente dentro de la apretada y caliente vagina de la Haruno. Sasuke también se perdió dentro del cuerpo de Sakura; simplemente disfrutando de aquella vagina con la que siempre pensaba en sus sesiones de masturbación. Combinado con los labios de cereza de la boca de la pelirrosa, Sasuke se sintió en el mismísimo Firmamento. Los traviesos dedos de Sasuke, entretanto, volvieron a hurgar en el pequeño y apretado ano de Sakura; volviendo loca a ésta última.

Jamás lo iba a admitir abiertamente, o él pensaba, pero amaba a Sakura Haruno. Desde que era pequeño, siempre le gustó la pelirrosa; a pesar de que nunca era obvio con sus emociones. Cada que Sakura le prestaba atención a otro que no fuera él, Sasuke se sentía irritado y furioso; y por ello llegaba a tratar mal a la Haruno. Aunque no lo demostrara, Sasuke ya era bastante posesivo con ella; muy a pesar de que no eran ni siquiera amigos. Desde pequeño, Sasuke se sintió infatuado por la belleza de la pequeña niña de pelos de chicle. Y ahora que Sakura pasaba a la pubertad, Sasuke se enamoró de ella; aunque ni él mismo se había dado cuenta.

No obstante, no tenía caso que Sasuke se siguiera engañando a sí mismo. El moreno amaba a Sakura Haruno. Siempre lo hizo. Tal vez aún era un mocoso de doce años; pero no era ningún tonto. Siempre quiso toda la atención de la bella Kunoichi. Aquella vez que la vio malherida en el Bosque de la Muerte, sintió una rabia que nunca en su vida había sentido. También el verla con el cabello mal cortado, a causa de la recién pelea que la Kunoichi tuvo, Sasuke se encolerizó aún más. Y de no ser por el hecho de que Sakura le detuvo con un abrazo y las lágrimas que salían de su corazón, Sasuke hubiese asesinado brutalmente a aquellas basuras del Sonido.

Sasuke se prometió, en aquel momento, que estaría con Sakura, y la convertiría en su mujer. Era cierto que su objetivo principal era exterminar a Itachi, y restaurar el honor de su Clan. Sin embargo, otro de sus objetivos era la restauración de su Clan; y aquello solamente sería posible al concebir a un heredero. Lógicamente, aquello requería que él tuviese primero a una mujer. Y para Sasuke, no podía existir otra que no fuera Sakura Haruno. Sasuke siempre tuvo sus ojos puestos en ella. Sakura Haruno era la única digna de convertirse en la matriarca de los Uchiha; y en madre de sus hijos.

— Ahhh... Sasuke-kun...

Aquel sensual gemido en los labios de Sakura le indicó a Sasuke que el orgasmo de la chica estaba pronto; tal y como el suyo. Sasuke dejó de perder el tiempo en pensar banalidades, y se enfocó en complacer a la pelirrosa. El moreno penetró con su pene dentro de la vagina de Sakura, con mayor velocidad, hasta que alcanzó un ritmó frenético. Sasuke prácticamente bufaba como un bisonte, y chocaba sus grandes testículos contra la entrepierna de Sakura; mientras que hacía que su cabezón glande colisionara tan delicioso contra la entrada uterina de Sakura.

Con un último grito de placer, nombrando a su amado, Sakura llegó por fin al segundo orgasmo de su vida. Las paredes vaginales de la pelirrosa se cerraron fuertemente sobre el grueso pene de Sasuke, y la chica expulsó en un chorro a presión sus fluidos vaginales; mientras que el azabache continuó embistiendo dentro de ella. Sin embargo, cuando Sasuke sintió los fluidos vaginales de su pelirrosa, y especialmente los jugos vaginales de la chica, el moreno tampoco pudo contener su orgasmo. Y gruñendo el nombre de la mujer que amaba, Sasuke eyaculó su semen a gruesos chorros dentro del útero de Sakura.

Sakura sintió cada disparo de semen dentro de su vagina; cada uno de ellos llenándole progresivamente el útero. Cada chorro de esperma iba acompañado de un gemido de la pelirrosa. Cada disparo de semen chocaba contra el interior del útero de Sakura. Por suerte, Sasuke la calló con un pasional y demandante beso en la boca; o sus gritos se hubiesen escuchado más allá del enorme barrio Uchiha. El esperma de Sasuke fue tan sobreabundante que la pequeña vagina de Sakura no lo pudo contener todo, y el semen del moreno salió de las orillas de la vagina de la pelirrosa como si se tratase de una fuente rota; manchando todas las cobijas de la cama en el proceso.

Sakura colapsó sobre el hombro izquierdo de Sasuke, y estaba dispuesta a descansar un poco; tras la demandante sesión de sexo con su amado. No obstante, Sasuke no tenía los mismos planes de la pelirrosa; por lo que el moreno la recostó suavemente sobre la cama, boca abajo, y el azabache descendió hasta el trasero de burbuja de la Kunoichi. Cuando Sakura se dio cuenta, Sasuke ya le había abierto las nalgas, y había enterrado su rostro entre el trasero de ella.

La vergüenza fue tan grande para Sakura, de tener el rostro de su amado en su trasero, que la Kunoichi trató de apartarse de inmediato; pero el moreno no se lo permitió, cuando tomó la pequeña cintura de la pelirrosa con sus manos. Pronto descendió ambas manos a las nalgas de Sakura, y usó las manos para apartar bien las pompas de la chica; para acceder al increíblemente hermoso ano de la Haruno. Apenas vio aquel diminuto asterisco, Sasuke sintió cómo su pene se volvía a poner duro. Además, el ver que la vagina de Sakura seguía expulsando el semen que su verga depositó hace unos segundos, en un grueso chorro, hizo que la sangre le hirviera al pelinegro; de la más pura excitación.

Una vez que expuso lo más que pudo el ano de Sakura, Sasuke lamió aquel esfínter rectal con su lengua, e introdujo la punta de la misma dentro del ano de la chica. Sasuke lamió y saboreó aquel mucoso tejido color rosa pálido; palpando con su lengua lo asombrosamente suave que era el tejido rectal de la pelirrosa. Sakura no pudo evitar soltar un gemido de aquella acción tan sucia y pervertida de su amado Sasuke-kun. El moreno simplemente quedó fascinado de poder saborear el precioso y perfecto recto de la chica más hermosa que haya visto en su vida; y que era únicamente para él.

Sasuke contorneó con su lengua el interior del esfínter rectal de Sakura, y empapó con su saliva las paredes anales de la Kunoichi; mientras que la pelirrosa prácticamente estaba gimiendo como loca el nombre de su amado Sasuke-kun. Sasuke atrapó con sus labios el esfínter rectal de Sakura, y succionó fuertemente de él; incluso logrando estirarlo un poco, y liberándolo con un "pop" de su boca. Sin embargo, aquello fue demasiado para la hermosa ojiesmeralda; quien gritó el nombre de su amado, y llegó de nuevo al orgasmo.

Sasuke miró fascinado cómo el cuerpo de Sakura sufría espasmos de placer, mientras que los fluidos de la pelirrosa se mezclaban con el semen de él; que aún no dejaba de salir de la vagina de ella. Sin darle tiempo a recuperarse, aún un poco, Sasuke se colocó encima del cuerpo de la pelirrosa, con la gruesa y ancha cabeza de su pene apuntando al recto de Sakura; a lo que la chica abrió los ojos como platos, y volvió su cabeza para observar los ojos de Sasuke, aún con el Mangekyō Sharingan activado, cargados de perversión y deseo.

— Sa-Sasuke-kun... Espera... Yo...

El pelinegro calló a la pelirrosa con un beso.

— Shhh... Prometiste entregarme tu virginidad... — argumentó Sasuke; metiendo un poco de su glande dentro del apretado ano de Sakura.

— Pe-Pero si ya tienes mi virginidad... — musitó nerviosa la chica.

Sasuke asintió; volviéndola a besar.

— Tengo tu virginidad vaginal — refirió el azabache — Ahora, quiero tener tu virginidad anal — dijo ronco el chico.

Antes de que Sakura replicara, Sasuke enterró su grande pene dentro del ano de Sakura; mientras que la chica soltó un pujido de placer. La sensación para la pelirrosa fue tan intensa que ni siquiera podía gemir de placer. Todo se limitaba a meros pujidos que se escapaban de su boca. La mente de Sakura se nubló por completo, y el placer carnal la hizo su esclava. Ahora sí que sentía toda la grandeza del pene de Sasuke; el cual era demasiado grande para la edad del pelinegro.

Sakura ya había perdido completamente el sentido de la orientación. No podría haberse enterado de lo que sucedía a su alrededor. Bien podría explotar la Guerra Mundial Shinobi y ella ni se percataría de ello. Lo único que percibía Sakura eran las estocadas del pene de Sasuke dentro de su ano, el tallo de la verga de Sasuke frotándose contra las paredes de su recto, y el cómo el glande de Sasuke llegaba hasta su intestino. La pelirrosa escuchaba sus propios gemidos, y los gruñidos de Sasuke, a lo lejos. La mente de la Kunoichi estaba completamente desconectara de su cerebro, y únicamente el cuerpo de Sakura reaccionaba tan maravillosamente, y de manera involuntaria a las penetraciones de Sasuke dentro de su ano.

Sasuke llevó sus manos a los pequeños senos en desarrollo de Sakura, y embistió profundamente dentro del ano de la chica. Sakura, de manera mecánica, también colocó sus pequeñas manos sobre las de Sasuke. Queriendo sentir más de ella, el moreno se dio la vuelta, colocando a Sakura boca arriba sobre su cuerpo, aunque sin romper la penetración en su recto, y de nuevo se incorporó sentado; con la chica sobre su regazo. La mano derecha de Sasuke llegó al clítoris de Sakura, usando su pulgar en el botón carnoso, su dedo medio en la cavidad vaginal de ella, y la mano zurda del moreno amasaba constantemente los senos de la pelirrosa. Entretanto, Sakura ya ni sabía cómo es que su cuerpo correspondía los besos que le daba su amado Sasuke-kun, ni cómo su mano izquierda acariciaba la del moreno; la cual seguía estrujando suavemente el seno zurdo de ella. De lo único que se percataba la joven Kunoichi, era del increíble placer que le estaba provocando su amado Sasuke-kun. Sabrá Dios cómo diablos es que el Uchiha tenía tanto conocimiento sobre el cómo complacer a una chica. Ni Sasuke mismo lo sabía. Únicamente actuaba de acuerdo a sus instintos carnales.

Pero eventualmente, todas aquellas caricias tan intensas que recibía Sakura llegaron a abrumarla de placer. De cualquier manera, ¿Qué chica de doce años estaba acostumbrada a tan intensa sesión de hacer el amor, a la cual incluso mujeres adultas sucumbían? Con unas cuantas embestidas del pene de Sasuke, dentro de su ano, Sakura finalmente llegó al orgasmo; gritando con toda la potencia de sus pulmones el nombre de su querido Sasuke-kun.

El moreno también sintió su pene siendo aprisionado fuertemente por el recto de Sakura, y él también llegó a su orgasmo. Soltando una especie de rugido/gruñido, en el cual enunció roncamente el nombre de Sakura, Sasuke explotó en su éxtasis; volviendo a eyacular su semen, incluso con mayor potencia que antes. De nuevo, los gruesos y largos chorros de semen inundaron el interior del ano de Sakura; al grado de hacerla sentir indigestada a la bella pelirrosa. Al igual que en su vagina, el ano de la niña de pelos de chicle no pudo contener tan sobreabundante cantidad de semen, y se desbordó del esfínter rectal de Sakura.

La chica colapsó contra el cuerpo de Sasuke, haciendo que el azabache la tomada de los senos, para que no se cayera al suelo. Sakura suspiraba sensual, con cada disparo de esperma. La Kunoichi juraba que iba a quedar tan retacada de tanto esperma que disparaba el pene de Sasuke dentro de su ano, que parecería una dispensadora de semen. Sasuke simplemente continuaba besando los labios de su ahora novia/mujer; mientras continuaba vaciando sus testículos dentro del recto de Sakura.

Al final, Sasuke de dejó caer contra la cama; dejando que el cuerpo pequeño y sudoroso de la Kunoichi reposara sobre el suyo. Con gran habilidad, Sasuke le dio vuelta a Sakura, sacando por ende su pene del recto de ella. Cuando salió el pene del ano de la pelirrosa, un grueso torrente de semen escapó del esfínter rectal de la Haruno, y se esparció por las cobijas ya bastante manchadas de tanto esperma y fluidos vaginales.

El moreno se recostó en la cama, y colocó el pequeño cuerpo de la ojiesmeralda sobre su cuerpo; con ella boca abajo. Sakura estaba sumamente cansada, y pronto se quedó dormida sobre el pecho de Sasuke; no sin antes darle un dulce y suave beso en los labios al hombre que ama y que siempre amará. Sasuke simplemente abrazó firmemente de la cintura a su chica, y la acurrucó contra su torso. Sakura quedó profundamente dormida al escuchar el latido del corazón de su amado Sasuke-kun.

— Te amo tanto; Sasuke-kun... — musitó Sakura dulcemente, entre sueños.

— Yo también te amo; Sakura — contestó involuntariamente Sasuke; antes de también quedar dormido.

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Pasó poco más de un año. Ahora, ambos tenían trece años. Y muchas cosas habían pasado en aquel año.

La primera, es que Sakura había dejado de formar parte del cuerpo Shinobi. Aquello había sido una decisión bastante controversial, y había generado demasiadas críticas; incluyendo Kakashi y Naruto. Pero Sakura, a pesar de sentirse un poco frustrada al principio, no se arrepentía en lo absoluto. Amaba a su querido Sasuke-kun, y quería hacerlo feliz; aún si tenía que someterse a ser una simple ama de casa. Una labor que muchas feministas, si no es que todas, consideraban sexista. Sin embargo, a Sakura le importaba muy poco las opiniones de aquellas mujeres solteras y, en su mayoría, frustradas sexualmente hablando.

En un principio, los padres de Sakura hicieron hasta lo imposible para que su hija volviera a casa. Sin embargo, Sakura se había aferrado a su amado Sasuke-kun. A un capricho de parte de ella por mantener al aún frío y desalmado Sasuke. De hecho, al principio, lidiar con la posesividad y hostilidad del moreno le fue difícil a Sakura. El azabache raramente mostraba un lado más amable con ella; pero en la noche siempre le hacía el amor a Sakura de manera tan apasionada y amorosa. No había día en que no hicieran el amor ambos chicos. Por lo menos dos veces al día, Sasuke y Sakura se entregaban en cuerpo y alma.

Las primeras semanas había sido realmente duras para Sakura; pues Sasuke aún se mostraba frío y distante. Mas sin en cambio, poco a poco, Sasuke se fue abriendo cada vez más a su mujer; llegando a amarla, al menos a su modo, tal y como Sakura lo merece. Era bien cierto que Sasuke no era un hombre ridículo y cursi, ni daba cumplidos tontos como muchos chicos solían hacerlo; pero con los besos que le daba a Sakura, y en la forma en que le hacía el amor, la pelirrosa podía sentir cómo su querido Sasuke-kun había cambiado. Sasuke le demostraba a su modo cuanto la amaba a ella.

Por supuesto, ciertas cosas no habían salido como Sakura había planeado; aunque las aceptaba como llegaban. De cualquier manera, no eran tan complicadas de asimilarlas. Un ejemplo de ello, es que Sasuke había oficialmente renunciado al equipo siete. Naruto fue básicamente el único en reclamar al moreno; pese a que éste le azotaba la puerta en la cara, y lo mandaba al diablo. La amistad entre ambos, si alguna vez existió, quedó hecha pedazos con el tiempo. Sakura había hablado en ocasiones con Sasuke, con respecto a ello; pero el azabache siempre estaba a la defensiva. De tanto insistir, Sasuke estuvo un día a punto de irse de nuevo de la aldea; sin embargo, Sakura le suplicó que no lo hiciera, y que ella no volvería a sacar el tema.

Sasuke también usó su fortuna dejada por sus padres y los miembros de su Clan para negociar con Kakashi y otros Jōnin de alto nivel, incluyendo Anbus, su posterior entrenamiento. El azabache, de hecho, le sugirió y le aconsejó a Sakura el también tomar un adiestramiento especializado; en respuesta al hecho de que ella también había abandonado el ahora desmantelado equipo siete. Actualmente, la quinta Hokage era la que se encargaba de entrenar a Sakura; cortesía exclusiva de las negociaciones de parte de Sasuke.

Otra de las cuestiones, es que Sasuke había dejado por completo el cuerpo Shinobi. Su medio de obtener ganancias sobreabundantes se basaba en el hecho de que se volvió parte de una importante y poderosa mafia. Sasuke tenía a todo un grupo de Ninjas de alto rango trabajando para él. El moreno se dedicaba a traficar toda clase de armas, drogas, diversos materiales prohibidos por la ley; entre otros productos del mercado negro. Sakura no estaba totalmente de acuerdo con aquella decisión de Sasuke; pero tampoco cuestionaba la decisión de su ahora esposo.

Poco después de que decidiera volver a quedarse, Sasuke le pidió a Sakura que se casara con él; a lo que la bella Kunoichi asintió emocionada, mediante lágrimas de felicidad, y besos que le daba a su amado pelinegro. La boda fue en secreto, en un increíblemente caro salón; éso sí. Muchos de los clientes más importantes de Sasuke, así como conocidos cercanos del moreno, estuvieron presentes. Por suerte, también asistieron los padres de la Haruno; aún si no estaban muy convencidos con lo del matrimonio a tan temprana edad de su hija. La boda fue increíblemente lujosa. Más bien parecía como si el príncipe de algún reino estuviera contrayendo nupcias con una princesa.

Kakashi y la Quinta, quien daba el visto bueno a la boda entre ambos chicos, también estuvieron presentes. Quien sí no faltó fue el feudal. Más que nada, porque también era un socio importante de Sasuke. La realidad es que a Sasuke ni le importó enterarse de que el feudal estaba bastante metido en negociaciones negras. No es como si a Sasuke realmente le importara. El mundo era sostenido por el mercado de las mafias. Gran parte del GDP pertenecía a la mafia. Sasuke tenía al menos un setenta y cinco por ciento de las acciones. En tan sólo unos meses, Sasuke y Sakura ya eran billonarios.

Por otro lado, Sakura había cambiado un tanto en ése tiempo. Por "órdenes" de Sasuke, o más bien dicho petición, Sakura se había vuelto a dejar el cabello largo. Actualmente, y gracias a que le crecía rápido, el cabello le llegaba cerca de la mitad de la espalda. La Kunoichi también había cambiado físicamente. Sus senos habían crecido un poco, al igual que sus caderas se habían ensanchado. Su trasero se hizo un poco más grande, aunque no exagerado, y se hizo aún más femenino de lo que de por sí ya era. Pero todos aquellos cambios se debieron a un desorden hormonal. Un desorden hormonal causado por un evento bastante controversial para el ahora matrimonio Uchiha; de acuerdo a la opinión pública

Sakura estaba embarazada; a su tan temprana edad.

Aquella noticia fue muy poco bien recibida por los conocidos de ambos. Principalmente por Kakashi, Naruto, la Quinta y los padres de la Haruno; quienes a duras penas veían a Sasuke. Era muy común que Sasuke y Sakura salieran de "viaje de negocios". Apenas a unos cuantos meses que Sasuke decidió quedarse en la aldea, el moreno logró embarazar a la ex-Kunoichi. Sakura ya había tenido su período antes de que Sasuke intentase partir de Konoha. Los Uchiha nunca utilizaron condón, ni buscaron ninguna clase de método anticonceptivo. Y con el hecho de que tenían una vida sexual más activa que muchos adultos, era una receta para el desastre; aún si ninguno de ellos lo vio de ése modo.

A pesar de que muchos intentaron que Sakura abortara, argumentando el que la chica aún era demasiado joven para ser madre, realmente no pudieron hacer absolutamente nada. Por un lado, Sakura ya era oficialmente la esposa de Sasuke Uchiha; y por otro lado, Sakura era completamente independiente de sus familiares y amigos. Su sustento era su amado esposo; Sasuke. Éste último, queriendo asegurar la salud de su esposa y primogénito, usó su dinero, poder, e influencia para garantizar los mejores médicos que atendieran a Sakura.

A pesar de no ser las condiciones como Sakura lo había planeado, la chica era feliz. Vivía con su amado Sasuke-kun, un joven señor de la mafia, y estaba esperando un hijo de él. De hecho, su embarazo estaba en una etapa bastante avanzada, y pronto daría a luz. Bien podría suceder en cualquier momento; ya que Sakura había tenido algunas contracciones en los últimos días. Por ello, Tsunade había recomendado que la pelirrosa estuviera en reposo absoluto. El entrenamiento quedó suspendido desde que se enteraron que Sakura estaba embarazada; esperando el hijo de Sasuke.

La puerta de la mansión se abrió, y entró un chico pelinegro. Sasuke se retiró la capucha que ahora usaba, al igual que su calzado, para después ingresar a su enorme hogar. Lo primero que vio, fue a su bella esposa, tan radiante como siempre, quien observaba un álbum de fotografías. Se trataba de las fotografías de sus viajes alrededor del mundo, cada que salían de viajes de negocios o de vacaciones, así como las fotografías de su boda, junto con la increíble luna de miel que ambos pasaron en un continente lejano y muy caluroso; aunque con unas playas hermosas.

Sakura se dio cuenta de la presencia de su esposo, y se levantó, con algo de esfuerzo, de aquel enorme sillón de piel que habían comprado hace un tiempo. La pelirrosa besó a su amado en los labios, quien le correspondió acariciando un poco el abultado vientre a la chica.

— Bienvenido a casa; Sasuke-kun — enunció tiernamente la chica.

Sasuke también sonrió levemente; y asintió.

— Estoy en casa — replicó el moreno.

— Te llegó una carta hoy — explicó la pelirrosa, mientras se dirigía de la mano de su esposo al comedor; donde había una cena ya lista — Al parecer el señor Tetsuya requiere que le envíes un cargamento de armas. Tienen conflictos con la milicia — informó.

A ésas alturas, a Sakura ya se le hacía de lo más normal. Al principio, a la ex-Kunoichi le angustiaba formar parte del mundo de la mafia. Sin embargo, con el paso del tiempo, pronto se fue acostumbrando. Lo más increíble en Sasuke, es que el moreno olvidó por completo su venganza contra su aún viviente hermano, y lo reemplazó por la más pura ambición y avaricia de poder. No obstante, con Sakura siempre mostraba un lado más gentil y amoroso. Especialmente en la intimidad.

— ¿Oh? ¿De nuevo causando problemas? — se burló Sasuke; con una leve sonrisa.

Sakura encogió los hombros.

— Ya sabes que el Daimyō hizo una fuerte legislación en contra de las "sustancias psicotrópicas" — enfatizó la chica — Yo creo que nada más es un pretexto para querer criminalizar a gente inocente.

— Y según ellos, nosotros somos los despiadados — espetó Sasuke; bebiendo algo de vino del cual también bebía su joven esposa.

Sakura al principio también creía lo mismo; pero cuando conoció de lleno el mundo de la mafia pesada, donde Sasuke estaba metido, la pelirrosa tuvo otra perspectiva de cómo eran las cosas. Bien es cierto que muchos de ellos eran despiadados y escoria; pero la gran mayoría tenían estándares éticos y morales. Sasuke, por ejemplo, nunca había mandado a matar ningún inocente. Todos sus enemigos eran rivales, competencia directa, o amenazas de parte de los gobiernos. De hecho, Sasuke, aunque convencido más por Sakura, a veces donaba algunas ganancias a reconstruir ciudades; o a obras caritativas. Sasuke era el lado ambicioso, y Sakura era el lado más filántropo. Aunque jamás se metía en los negocios de Sasuke. Rara era la vez que Sasuke necesitaba inmiscuir a su esposa en el mundo de la mafia.

— Ni quiero pensar en cuántas personas serán encarceladas por crímenes sin víctima — susurró decepcionada la pelirrosa — La guerra contra las drogas únicamente afecta a los más vulnerables. Solamente es un intento de controlar a la población mediante la demonización del consumo de aquellas sustancias.

Sasuke se encogió de hombros.

— Nosotros no podemos hacer nada; Cerezo* —se excusó el azabache.

El moreno se había acostumbrado a llamar de ése modo a su ahora esposa; Sakura. Aquello era lo más íntimo que podía llegar el Uchiha. Sin embargo, a Sakura le encantaba aquel seudónimo cariñoso. Sabía lo difícil que era para su amado Sasuke-kun el siquiera tener que darle un beso en público; aún más el tener que llamarle de un modo más amoroso.

— En cualquier caso, el señor Tetsuya nos pidió que le enviemos cuanto antes el cargamento — le recordó la Haruno.

— Se lo enviaré mañana mismo — comentó Sasuke; por fin sentándose en la silla principal del enorme comedor.

Cuando Sakura iba a tomar asiento, junto a su esposo, sintió cómo de repente se empezaba a sentir rara. Y de inmediato, un charco de fluidos cayó al suelo; justo donde Sakura estaba de pie. Por supuesto, aquello alarmó al moreno; quien de inmediato se levantó de un salto de su asiento. Sasuke tomó a Sakura, justo antes de que colapsara, y la sostuvo entre sus fuertes brazos.

— ¡Sakura! ¡¿Estás bien?! — cuestionó nervioso el Uchiha.

— ¡Sasuke-kun...! ¡El bebé...! — articuló Sakura, entre sus retortijones y cólicos.

Sasuke no lo pensó más, y de inmediato llamó a algunos de sus sirvientes. El azabache tomó entre los brazos a su esposa, y la llevó a toda prisa al hospital principal de Konoha. Aquel mismo que estaba siendo manejado por la Quinta y su discípula; Shizune.

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Gracias a las impresionantes habilidades en Ninjutsu médico de Tsunade y Shizune, ninguna complicación surgió. Debido a la corta edad de Sakura, lógicamente el parto no pudo darse de manera natural, y tuvo que hacérsele una cesárea. Por ello es que se requirió la presencia de la mismísima Hokage y su alumna Senior; pues Sakura aún era muy joven a sus trece años, y ya iba a ser madre.

Sasuke, por otro lado, no se quiso desprender un sólo momento de su mujer. Sin embargo, Tsunade y Shizune prácticamente tuvieron que echarlo de la sala de partos; dado que iban a hacer una operación delicada en Sakura. Seguramente si alguna complicación surgía, Sasuke iba a perder la cabeza. Por otra parte, la Quinta y Shizune requerían de amplio espacio para el equipo médico, el cual estaba más atareado que de costumbre, y Sasuke únicamente resultaría no sólo un estorbo; sino que podría ser contraproducente en el parto.

Decir que el azabache estaba nervioso es un eufemismo. Sasuke estaba prácticamente paranoico. Apenas Kakashi estaba al lado del moreno; además de que Naruto, aún bajo amenazas del hospital, había logrado colarse a través de una ventana. Los padres de Sakura también estaban presentes. Curiosamente, estaban emocionados de conocer a su nieto. Quizá aún no estaban muy de acuerdo con el embarazo prematuro de su hija; pero no por ello iban a despreciar a su primer nieto. Sobretodo siendo tan jóvenes ellos mismos.

Pasaron unas cuantas horas, y todo era suspenso agonizante para el antiguo equipo siete. Sasuke ya había bebido peligrosas cantidades de cafeína, y estaba perfectamente despierto; muy a pesar de que fácilmente pasaban de las cuatro de la madrugada. Bonito día que eligió Sasuke para comprometerse con un señor de la mafia. Seguramente iba a tener consecuencias por ello; pero al moreno lo único que le importaba era que su esposa e hijo estuvieran con bien.

Finalmente, Tsunade salió de aquella sala de parto, soltando un suspiro pesado; lo cual puso aún más nervioso a Sasuke. La exuberante rubia observó al Uchiha, y se encaminó a él. Sasuke prácticamente dio un salto en su asiento, y se aproximó rápidamente a la Quinta.

— Tsunade — le llamó Sasuke, un tanto exaltado — ¿Qué fue lo que pasó? — cuestionó.

— Abuela. ¿Cómo está Sakura-chan? — preguntó el pelirrubio.

Tsunade se quedó un momento en silencio, torturando unos segundos a todos; Kakashi y los padres de Sakura incluidos. Sin embargo, después sonrió, y mostró su pulgar derecho. Sasuke sintió que liberaba un peso increíble de su espalda.

— Ella está bien — replicó la Quinta — También el bebé — se adelantó a los pensamientos de Sasuke — Sin embargo, Sakura necesita descansar. Ha perdido sangre. Y ahora mismo, aunque estable, está inconsciente.

Aunque aquello no calmó completamente al azabache, al menos lo relajó un poco. Ya esperaría cuando despierte Sakura

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Sakura poco a poco abrió los ojos, y tuvo apenas una visión borrosa del bello atardecer; a través de las ventanas del hospital. Con algo de esfuerzo, Sakura se frotó con una mano los ojos, y espabiló completamente. Lo primero que vio fue a su joven esposo observando una pequeña cuna, y con la mirada simplemente perdida en lo que fuera que estuviere ahí. La mirada de Sasuke se veía fascinada.

Y entonces, Sakura reaccionó.

— Sasuke-kun — le llamó al Uchiha; quien volvió su mirada a su esposa — El bebé... ¡¿Dónde está mi bebé?! — cuestionó nerviosa y asustada.

Sasuke tomó un pequeño bulto de la cuna, y se aproximó pronto a su amada.

— Tranquila; Sakura — le pidió el azabache — Aquí está.

Justo antes de que Sakura se levantara imprudentemente de su cama, Sasuke le colocó aquel bultito envuelto entre unas finas sábanas a Sakura; en sus brazos. La pelirrosa sintió cómo su corazón comenzó a latir precipitadamente, a causa de los nervios. La ex-Kunoichi vio cómo una manita salía de aquella manta; por lo que, armándose de valor, la ojiesmeralda retiró por completo la manta de la parte superior de ésta. Y lo que vio, la hizo llorar de la emoción; además de cubrirse una mano con la boca.

En sus brazos, se hallaba una réplica exacta del pelinegro que tanto amaba; pero en versión miniatura. Aquel bebé tenía el mismo color de cabello, los mismos ojos, la misma forma del rostro... Todo lo tenía de su amado Sasuke-kun. Las lágrimas de Sakura cayeron sin fin, y sus suaves gimoteos se escucharon; aunque la pelirrosa calmó un poco su llanto de alegría, y acarició la carita del bebé. El pequeño le sonrió a su madre, y le tomó uno de los dedos.

— Dios... Es hermoso... — musitó enternecida la Haruno.

Sasuke solamente sonrió; bastante orgulloso de su primogénito.

— ¿Ya has pensado en un nombre? — preguntó Sakura; sin retirar su mirada del rostro de su bebé.

Sasuke asintió.

Daisuke Uchiha* — enunció el moreno; sentándose al lado de su esposa, y admirando con ella a su hijo.

Sakura miró a su esposo, y le sonrió dulcemente.

— Ya veo — musitó dulcemente la pelirrosa — Daisuke Uchiha... Es un nombre perfecto.

Durante unos segundos, Sakura se la pasó mimando y besando a su bebé. Sasuke quedó fascinado del hecho de que, a pesar de que ambos aún eran muy jóvenes, ya eran padres. No obstante, Sasuke no se arrepentía de ser un padre. Ahora que lo veía, Sakura siempre tuvo razón. Sakura estaba en lo correcto; en aquel entonces. Porque Sakura realmente le trajo felicidad a Sasuke. Sakura verdaderamente cumplió su promesa de hacerlo muy feliz. Y la prueba de aquella felicidad estaba en aquel hermoso bebé; fruto de su amor.

— Sakura — llamó cálidamente el moreno a la pelirrosa.

— ¿Hmm? ¿Qué sucede Sasu-

Antes de que Sakura terminara de hablar, el Uchiha la sorprendió con un dulce y tierno beso en los labios. Y pese a que se sorprendió al principio, Sakura acarició levemente los cabellos de su amado, con una mano, y correspondió el tierno beso que le robó.

Tras unos segundos, ambos se separaron.

— Gracias — murmulló Sasuke; con una sonrisa genuina que encantó a Sakura.

— Sasuke-kun... — susurró con dulzura la chica.

— Gracias por cumplir tu promesa de hacerme tan feliz — continuó el moreno; mientras acariciaba la mejilla de su esposa — Gracias por devolverme mi razón de seguir viviendo. Gracias por devolverme a mi familia...

Con lágrimas de emoción, Sakura fue ahora quien besó a su amado, y después ambos contemplaron emocionados al hermoso pequeño que Sakura tenía en sus manos. Un bebé tan hermoso; prácticamente clonado de Sasuke Uchiha. Y el azabache mayor no podía estar más orgulloso de su familia.

El Clan Uchiha había renacido.

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A lo lejos, se veía dos figuras de dos Akatsuki. La primera un tanto más bajo que el otro. Se trataba de un pelinegro, con ojos muy similares a los de Sasuke. El otro era una especie de tiburón humano. El primer Akatsuki miraba a la ventana donde Sasuke y Sakura estaban aún contemplando al hermoso bebé en manos de la pelirrosa.

— Deberías darles una visita rápida — comentó el hombre pez — Después de todo, es tu sobrino — argumentó.

El otro encapuchado negó.

— No será necesario — replicó Itachi, tratando de sonar indiferente; aún si su compañero predijo su falsa indiferencia — Solamente tenía curiosidad de ver al hijo de mi tonto Otōto.

Aún así, su compañero sabía que aquel Uchiha se engañaba a sí mismo.

— Sí; claro — se burló el hombre pez — Como sea. ¿Nos vamos? ¿O vas a seguir ahí parado; como un idiota?

Itachi no contestó. Simplemente negó con la cabeza. Con aquella seña, el otro Akatsuki, conocido como Kisame, se echó al hombro su enorme espada, y caminó lejos de ahí. Itachi, mas sin en cambio, se quedó con los ojos puestos en la espalda de su hermano menor.

"Sasuke..." pensó el Uchiha mayor; en sus pensamientos "Estoy muy orgulloso de ti... Por favor... Sé feliz... Y nunca dejes que la oscuridad te atrape"

Itachi sonrió con tristeza, y derramó una fugaz lágrima.

"Yo siempre cuidaré de ti, y de tu familia... Siempre cuidaré de mi sobrino... Desde las sombras" finalizó.

Caminando lentamente, la figura de Itachi finalmente desapareció. El Sol pronto se ocultó; despidiendo al momento familiar de los Uchiha.

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*Ligero cambio de eventos en la edad de ambos. Cuando abandonó la aldea, Sasuke tenía 13 años. Lo de "Cerezo" es una referencia a mi fic principal. Lo de Daisuke Uchiha es básicamente un remplazo a Sarada. El resto se explica solo.

En cuanto a Daisuke Uchiha (personaje fanon; hijo del SasuSaku): Por más que ame a Sarada, yo hubiese preferido que el primer hijo de Sasuke hubiese sido varón. Así, la nueva serie de Boruto no sería fanservice del más descarado al NaruSaku 2.0 que es el BoruSara. Además de que el apellido Uchiha está en riesgo de extinción gracias a los caprichos de Kishimoto de emparejar al terrible personaje Boruto con Sarada-chan -_-

En fin. Gracias si leíste éste one-shot. Quizá éste sea el one-shot más largo que escribiré aquí. No tenía pensado que fuera tan largo LOL. Pero resultó ser así, cuando me dí cuenta.

De nueva cuenta, ¡Feliz mes SasuSaku! Su amiga, Yvonne Grace, se despide de ustedes; linduras.