Nota de Autora: Uno más por el llamado "Mes SasuSaku" (En realidad, no me dejo llevar por modas del fandom. Simplemente lo publico por puro gusto; y porque tengo un poco de tiempo libre).

Pareja: SasuSaku

Clasificación: M

Advertencias: Sexo descrito. Lenguaje Altisonante.

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Mi Alumna, mi Mujer.

Sasuke Uchiha. Un joven y apuesto profesor de física, con veintitrés años recién cumplidos. Apenas recién graduado, Sasuke se incorporó a la docencia. Apenas había pasado un año enseñando en una escuela medio superior, y el moreno ya sentía que odiaba su trabajo. Sin embargo, aún tenía que cumplir con aquella ridiculez conocida como "Servicio Social"; así que verdaderamente al alto y apuesto pelinegro no le quedaba de otra.

Cada día era una verdadera tortura para el Uchiha. Qué peor tortura que tener que lidiar con un montón de mocosos de no más de dieciséis años. Siempre era el mismo fastidio para el joven maestro. Si no fuera porque aún estaba haciendo su posgrado, Sasuke ya habría mandado al diablo aquel empleo. Al menos hasta antes de que conociera a aquella chica que cambió completamente su mundo.

Éso sí. Uno de los escasos beneficios que Sasuke disfrutaba como docente, era el poder llevarse a algunas cuantas mocosas a la cama; además de algunas otras jóvenes maestras, e incluso las llamadas MILFS, o mujeres en sus treintas que lucían increíbles. Ni él mismo sabía a cuántas mocosas y mujeres ya se había cogido. Apenas y recordaba el aspecto de la última chica que se había cogido al principio de su inicio como maestro. Karin Uzumaki; si no mal recordaba. La última chica a quien se cogió; antes de conocerla a ella.

El resto de su clase estaba trabajando en equipo, resolviendo un problema que el moreno les había impuesto. Discretamente, y mientras aparentemente miraba a través de su laptop, Sasuke únicamente miraba a una sola chica. Una chica con cabello de chicle hasta la cintura, con un par de preciosos ojos tonalidad esmeralda, y una increíblemente blanca y suave piel nívea. La pelirrosa tenía cruzada las piernas, y gracias a que estaba sentada, la falda estaba un poco retraída; por lo que la chica mostraba aquellas increíbles piernas que volvían loco a Sasuke.

El tan solo verla ahí, sentada e inocente, le producía una fuerte erección al azabache. Sasuke únicamente estaba buscando un pretexto para castigar a aquella hermosa jovencita, y para llevársela a su "sala de detención" privada. El Uchiha siempre solía usar aquellas artimañas para llevarse a una mocosa a su oficina de docente; donde se las cogía. Muchas de las alumnas que tenía Sasuke ya habían sido pasadas por la báscula. Ino Yamanaka, Karin Uzumaki, Hinata Hyūga, Kin Tsuchi, Tenten, una chica llamada Tayuya; entre muchas otras alumnas.

Y, oh sí. Claro que buscaría la manera de llevarse a ésa hermosa pelirrosa. Sasuke ya quería sentir aquella vagina apretándole la verga. Tan sólo necesitaba una sola excusa para poder llevársela a su oficina, y cogérsela como loco. Y como si el diablo hubiese escuchado sus plegarias, Sasuke vio cómo Sakura platicaba divertida con un chico. Un chico de cabellos pelirrojos, bastante afeminado.

A pesar de ello, Sasuke no sonrió; como esperaba hacerlo al hallar el pretexto perfecto para castigar a la chica; sino que sintió cómo la sangre le hervía cuando aquella hermosa pelirrosa le sonreía al otro afeminado marica de cabellos rojos. Los celos invadieron el juicio de Sasuke, y el moreno tensó sus puños y mandíbula. ¿Quién demonios se creía aquel mocoso andrógino, como para siquiera atreverse a intentar quitarle a su niña?

Oh. Pero claro que Sasuke le daría una buena lección a la pelo de chicle. Y después se encargaría del otro marica afeminado.

— Señorita Haruno — le llamó severamente Sasuke a la chica — ¿Hay algún motivo por el que se encuentre tan risueña? — cuestionó; con voz autoritaria — ¿Le molestaría contar el chiste?

Sakura miró con sus increíbles esmeraldas a su profesor. La pelirrosa se estremeció al ver aquella mirada tan oscura como la noche; sobretodo por que aquellas obsidianas irradiaban posesividad, dominio, celos, y masculinidad. El rostro de Sasuke se veía verdaderamente molesto. En el momento que Sakura conectó sus esmeraldas con las obsidianas de Sasuke una corriente eléctrica le recorrió su espalda. La masculinidad de Sasuke hizo que Sakura empapara sus bragas.

— Lo lamento; profesor Uchiha — replicó inocentemente la Haruno — No volverá a suceder.

Sin embargo, el apuesto rostro de Sasuke no había cambiado su apariencia de enojo. Por el contrario. Sasuke se sintió enfurecido de que Sakura había ignorado por completo el silencioso reclamo.

— Por supuesto que no volverá a suceder — aseveró el moreno — Terminando mi clase, la quiero ver en mi oficina. ¿Le quedó claro; señorita Haruno?

— Pe-Pero tengo clase de Literatura después — se trató de excusar la bella ojiesmeralda.

Y si antes Sasuke estaba molesto, ahora estaba completamente encolerizado. Ahora, resulta que Sakura tenía clase con su odiado rival; Naruto Uzumaki. Pero... Oh, no. De ninguna manera permitiría que ése rubio idiota le quitara a su chica. Aunque no es que Sakura tuviera algún interés por el chico cabeza hueca; hermano mayor de Karin Uzumaki. No obstante, Sasuke se decía que era mejor prevenir que lamentar.

— ¿Le pregunté, acaso? — cuestionó aún más enojado el moreno.

Sakura negó; agitando su cabeza.

— No; profesor — masculló también enojada.

Obviamente, Sasuke se dio cuenta del enojo de la chica; pero no le prestó atención. Se sentía satisfecho de que Sakura no había reclamado en lo absoluto. El moreno simplemente soltó su monosílabo, e hizo que todas las chicas del salón, excluyendo a Sakura, suspiraran enamoradas.

— ¡Silencio! — ordenó Sasuke; así que todas se callaron — La espero en mi oficina, señorita Haruno, al terminar mi clase — concluyó el moreno; volviendo a su laptop.

Sakura bufó, y volvió su mirada a su libreta. Ocasionalmente, sin embargo, Sakura fulminaba con su mirada a su profesor; y el Uchiha sonreía torcidamente. Sasuke podía sentir el enojo en la mirada de aquella hermosa jovencita con cabello rosado; y hacía que su propio ego se inflara a los cielos. Como todo un Uchiha, y un macho alfa, Sasuke se sentía poderoso de poder reafirmar su increíble arrogancia, orgullo, y vanidad ante todos.

Vaya que Sasuke se iba a divertir de lo lindo.

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Por fin su clase había concluido, y el azabache se dirigía a su oficina; donde le esperaba un buen rato de pasión con aquella chica de cabellos rosas. Sakura se había adelantado a su profesor, pues prefería poder llegar cuanto antes a la clase de Literatura; o de lo contrario, la iban a aplazar en aquella materia. Poco se imaginaría Sakura de que Sasuke tenía otros planes para con ella. Además de que el moreno tenía un asunto pendiente con ella.

Tras terminar de recoger sus cosas, Sasuke de inmediato se dirigió a su oficina, con una cara de pocos amigos. Si algo detestaba Sasuke, era que Sakura le prestara atención a cualquier otro hombre que no fuera él. El Uchiha era demasiado celoso, dominante, y posesivo; y no dejaba que nadie, absolutamente nadie, siquiera se le acercara a su Cerezo; como él solía llamar a la Haruno. Por ende, Sakura casi no tenía amigos hombres. La mayoría eran chicas.

Por fin, Sasuke llegó a su oficina, y vio a Sakura sentada en el asiento de su escritorio; mientras giraba de un lado a otro en la misma silla, y mostraba un mohín de enojo. El moreno cerró de golpe la puerta, le echó el seguro a la misma, y arrojó sus cosas sobre un sillón al lado de la puerta. Bastante enojado, Sasuke caminó a zancadas hacia la pelirrosa, y cuando llegó hacia ella detuvo bruscamente el asiento. A continuación, Sasuke tomó de la cintura a la pelirrosa, y la levantó con sus musculosos y velludos brazos. El azabache la sentó sobre el escritorio, y se colocó entre las piernas de Sakura. El moreno colocó sus manos sobre los suaves muslos de la chica, y los acarició con algo de brusquedad; recorriendo con sus manos las piernas de Sakura, desde las rodillas, hasta el inicio de sus bragas.

— ¿Se puede saber qué hacías hablando con aquel idiota? — cuestionó furioso Sasuke — ¿Creíste acaso que no me iba a dar cuenta? — gruñó; totalmente fuera de sí.

Sakura se estremeció ante el tono tan imponente y posesivo de Sasuke.

— Sólo estábamos charlando de manera amena; Sasuke-kun — respondió la chica; sintiendo su vagina empaparse de las caricias de Sasuke en sus piernas.

— Sakura — le llamó enojado el Uchiha — Tú bien sabes perfectamente que no me gusta que andes hablando con otro imbécil. Te lo he dicho miles de veces; pero parece que no quieres entenderlo.

Sin darle oportunidad a responder, Sasuke estampó sus labios con la dulce boca sabor cereza de Sakura, y la besó con posesividad, desesperación, y sensualidad. Sakura se sorprendió al principio, pero pronto enredó sus brazos alrededor del cuello; y correspondió aquel húmedo y seductor beso que le daba su profesor. Su querido profesor. La lengua del moreno invadió la cavidad bucal de la pelirrosa, y Sakura gimió de la más pura excitación. Pronto, el moreno descendió al suave y blanco cuello de su alumna, y succionó la piel de ella; dejando un moretón a la altura del hombro.

— ¿Cuántas veces te tengo que remarcar que tú eres solamente mía; Sakura? — gruñó el apuesto pelinegro — Yo soy el único hombre que puede estar presente en tu vida. ¿Entiendes? — remarcó; aún furioso.

Sakura suspiró levemente, y tomó el rostro de Sasuke; para después levantar la cabeza se Sasuke, y colocarla a su altura. Sakura besó suavemente los labios de su amado Sasuke-kun, y le acarició aquella barba completa que tenía el azabache. La chica sonrió dulcemente, y depositó otro tierno beso en aquel vello facial del moreno; el cual lo hacía lucir tan masculino y maduro, pese apenas tener veintitrés años.

— Sasuke-kun. No tienes por qué ser tan celoso — murmulló tiernamente Sakura — Yo solamente te amo a ti — aseguró — Tú eres el hombre al que le entregué mi corazón; y el único que tiene derecho a mí.

Sasuke se calmó un poco; aunque aún mostraba su mirada un tanto rígida. El azabache suspiró, y besó de nuevo a Sakura; mientras continuaba acariciando las increíblemente bellas piernas de su Cerezo. Cada que lo hacía, la falda escolar de Sakura era retraída hasta la altura de sus panties.

— Pero no me gusta que le hables a otros hombres — masculló Sasuke — Me hace hervir de rabia el ver que le sonrías a otro idiota.

Sakura soltó una risilla, y besó de nuevo a su amado; además de acariciarle con sus manos aquella melena azabache a su profesor.

— Sasori es sólo otro chico del salón; Sasuke-kun. Ni siquiera somos amigos — señaló la chica — Y aún aunque lo fuera, yo te amo a ti. Tú eres mi novio.

Sasuke sonrió torcido, y besó de nuevo a la chica de cabello de chicle. El moreno pegó su musculoso cuerpo al de Sakura, y le acarició con mayor pasión las suaves y perfectas piernas a la pelirrosa. El azabache besaba tan intensamente a Sakura, que la chica ni se dio cuenta cuando las manos de Sasuke ya estaban acariciando sus senos, por encima de su blusa escolar; sino hasta que el Uchiha apretó sus pechos. Sakura soltó un agudo gemido, y apretó con fuerza los cabellos negros de su amado profesor.

Sasuke amasó unos minutos los pechos no muy grandes de Sakura, aunque perfectos para él, y la pegó aún más hacia él. La pelirrosa, entretanto, poco a poco desabotonaba la camisa negra de manga corta de Sasuke, y pronto reveló su velludo y sumamente musculoso torso. Sasuke únicamente se limitó a levantarle aquella blusa escolar, y a revelar el sujetador color rosa pálido que encerraban los hermosos senos de su niña. A sus quince años, Sakura ya tenía una figura muy femenina y hermosa; la cual volvía loco a Sasuke, cada vez que hacían el amor.

Sasuke apretó los pechos de Sakura, aún cubiertos por el sujetador, y succionó la piel expuesta del seno izquierdo de Sakura; haciendo que su Cerezo soltara un quejido del más erótico placer.

— Ahhh... Sasuke-kun... — gimió la pelirrosa.

Sasuke levantó su cuerpo un poco, y siguió masajeando los pechos de su amada Flor de Cerezo. El Uchiha miraba embelesado el cómo Sakura suspiraba y gemía de placer; ante las expertas caricias de sus manos.

— Dios... Eres tan hermosa; Cerezo — murmulló absolutamente infatuado el Uchiha; volviendo a besar los dulces labios de su niña.

Las caricias en los senos de Sakura se detuvieron; por lo que la chica soltó un quejido agudo entre el beso con su amado. Sin embargo, lo que Sakura no se esperaba era que Sasuke tomara el borde inferior de su sostén rosado, con ambas manos, y que levantara el mismo por encima de sus pechos; hasta que aquel par de hermosos senos quedaron expuestos ante la mirada obsidiana de Sasuke. Claramente, Sakura vio cómo aquel par de oscuros orbes se opacaban de deseo sexual, y Sakura sentía cómo el enorme pene de su amado se apretaba firmemente contra su entrepierna; haciendo que la vagina de la pelirrosa empapara completamente las bragas que llevaba puesta.

Las manos de Sasuke pronto atraparon aquellos pequeños, pero bonitos, pechos de Sakura, y los masajearon en círculos. El azabache amasaba, apretaba y estiraba con sus dedos los pezones de Sakura; haciendo que su alumna comenzara a arquear la espalda, y a soltar fuertes jadeos de placer. Entretanto, Sakura llevó sus manos al velludo y musculoso pecho de Sasuke, y recorrió maravillada aquel poderoso torso; sintiendo con sus pequeños y delicados dedos aquellos vellitos que tanto le fascinaban a la pelirrosa.

Pronto, la boca de Sasuke atrapó el pezón izquierdo de Sakura, y se amamantó tal y como un bebé lo haría del suave seno de Sakura, con sabor a leche, y succionó con fuerza del pezón de la pelirrosa; soltándolo con un muy sonoro "pop", y haciendo que el pecho de Sakura rebotara como gelatina. La colegiala simplemente gimió fuertemente el nombre de su querido maestro, y arañó con sus largas uñas redondeadas color esmeralda el duro pecho de su amado pelinegro. Sasuke se amamantó durante varios minutos, succionando igual que un bebé lo haría con los senos de su pequeña, como queriendo realmente extraer leche de aquellos preciosos pechos de Sakura. Ocasionalmente, Sasuke cambiaba de un seno al otro, pero una de sus manos se encargaba de continuar estimulando el otro pecho. Y de tanto amamantarse de los senos de Sakura, ésta terminó con los pezones hinchados.

— Tú eres mía — enunció ronco y excitado el azabache; descendiendo sus manos a las caderas de su pequeña — Mía y de nadie más.

— Sasuke-kun... — musitó con placer la colegiala de cabello de chicle.

Las manos de Sasuke dieron un suave masaje a la perfecta y blanquecina piel de la pelirrosa, y contornearon aquella figura de reloj de arena. Sasuke descendió entre besos a la cintura de ella, y le dio una succión al pequeño y sexy ombligo de Sakura; incluso introduciendo un poco de la punta de su lengua dentro del mismo. Sus manos, entretanto, bajaron a las nalgas de la pelirrosa. Las grandes manos de Sasuke levantaron la falda negra de Sakura, se adentraron dentro de sus pequeñas bragas de encaje y algodón rosadas, y el moreno apretó el respingón trasero de su alumna.

El rostro del moreno descendió entonces a la altura de las piernas de Sakura, y las comenzó a besar, chupar y succionar poco a poco; desde el inicio de las rodillas, hasta la altura de las bragas rosadas de su pequeña. Sasuke enterró completamente su rostro dentro de la falda corta de Sakura, y admiró aquellas panties de encaje que tanto le fascinaban. Era una mezcla de niña inocente y tierna, pero era una combinación de inocente sensualidad que volvía loco al Uchiha.

Sasuke pegó completamente su rostro a las bragas de la pelirrosa, y aspiró fuertemente el dulce y erótico aroma de los fluidos vaginales de Sakura, en las panties de la chica. Por otro lado, las manos del moreno seguían amasando las suaves, pero firmes, nalgas de su niña. Sakura, por su parte, sepultaba sus pequeñas manos dentro de la espesa melena de su querido profesor, y las estiraba con un poco de fuerza; mas no la suficiente como para causarle algún daño a su querido pelinegro.

El rostro del azabache se restregó unos segundos contra la entrepierna de Sakura. Y dado que la chica parecía haberse orinado, la Haruno sintió prácticamente como la nariz de su moreno se frotaba tan deliciosamente contra su vagina; lo que hizo que la ojiesmeralda soltara un gemido de placer. Hábilmente, usando sus dientes, Sasuke hizo a un lado las empapadas bragas de Sakura, y contempló aquellos hermosos pliegues vaginales. Su pene se puso como una roca; y tenía unas ganas tremendas de metérsela de una sola a su Cerezo, y cogérsela hasta que le doliera la verga.

Aún así, Sasuke no quería acelerar las cosas. El azabache simplemente acercó completamente su cara a la vagina de Sakura, y nuevamente aspiró el increíble e intenso aroma de la vagina de su amada. Sin querer esperar un sólo segundo más, Sasuke atrapó con su boca uno de los pliegues vaginales de Sakura, lo chupó, lo frotó contra su lengua, y los succionó con algo de fuerza; para después estirarlo con sus propios labios, y dejarlos chocar contra la entrepierna de Sakura. La pelirrosa, entretanto, soltó un corto pero erótico grito al sentir tan sensual y sucia caricia contra uno de sus labios vaginales. Sasuke repitió el proceso, con el labio vaginal opuesto de Sakura, además de succionar y beber los dulces jugos vaginales que comenzaban a salir de la cavidad vaginal de su niña.

Sasuke lamió, chupo, y succionó toda la vagina de Sakura, tal y como le había hecho cuando se amamantaba de los senos de su pequeña, e introdujo su cálida y ligeramente áspera lengua dentro de la cavidad vaginal de su Flor de Cerezo. Sasuke movió como una serpiente su lengua, agitándola de un lado a otra, y succionaba las orillas del orificio vaginal de Sakura. La chica se tensaba de puro placer, y enterraba aún más contra su vagina el rostro del azabache. Sasuke pronto atrapó el pequeño botoncito carnoso entre los pliegues de Sakura, con sus labios, y hábilmente separó con su lengua aquellos labios vaginales; de modo que él tuviese acceso total al diminuto clítoris de su Cerezo.

— ¡Ahhh...! ¡Sasuke-kun...! — gritó Sakura, al sentir una fuerte succión en su clítoris; por parte de su amado.

Con aquella succión de la boca de Sasuke, en su pequeño botón carnoso entre los pliegues de su vagina, Sakura finalmente llegó al orgasmo. Los fluidos vaginales pronto escaparon de ella, y la chica se retorció como gusano del puro placer; mientras apretaba con fuerza la cabeza de Sasuke contra su vagina. El moreno, mientras tanto, bebía todos aquellos dulces que emanaban de la vagina de su alumna; y sus manos apretaban cada vez más sensual las nalgas de Sakura. Aquello únicamente provocaba que el orgasmo de Sakura fuera más fuerte.

Durante el orgasmo de Sakura, Sasuke abrió con una mano el cierre de su pantalón, y liberó su enorme pene de veinticinco centímetros de largo, y unos seis de diámetro. Tomando de nuevo las nalgas de Sakura, el azabache se sentó sobre el escritorio, y colocó a horcajadas a la pelirrosa sobre su regazo. Sakura gimió fuertemente, cuando su empapada vagina se frotó contra el grueso, peludo, venoso, cabezón, y colosal pene de su amado Sasuke-kun. Aún no comprendía cómo es que aquel monstruo cabía dentro de su diminuta vagina. Pero cada que Sasuke se la metía, Sakura se volvía loca.

— Veo que ya estás más que lista para lo mejor — enunció algo ronco el Uchiha.

Sakura besó apasionadamente los labios de su amado Sasuke-kun, y siguió frotando sus húmedos labios vaginales contra el enorme y ancho tronco del pene de su pelinegro.

— Sasuke-kun... Hazme tuya... — suplicó la pelirrosa; durante el beso con su hombre.

Sasuke gruñó excitado, y de nuevo llevó sus manos a las nalgas de la pelirrosa. El moreno introdujo otra vez sus manos dentro de las bragas rosas de su pequeña, y tomó cada una de las nalgas de la pelirrosa en sus manos. Durante unos segundos, Sasuke únicamente torturó a su Cerezo al meter sus dos dedos corazón dentro del ano rosa pálido de la pelirrosa; palpando el mucoso tejido rosado del interior del recto de Sakura. Sakura respingó cuando Sasuke hundió aún más sus dedos dentro del pequeño recto de ella. Sin embargo, la chica de cabello de chicle ya estaba desesperada por sentir el gigantesco pene de su amado, dentro de su vagina.

— Por favor... — suplicó jadeante Sakura — Métemela — gimió; eróticamente.

Sasuke tomó firmemente las nalgas de Sakura, y la levantó un poco. Sasuke posicionó el enorme glande contra el orificio vaginal de la pelirrosa; listo para penetrarla. El moreno sabía que aquella inocente colegiala ya no era virgen; ya que Sasuke mismo se había encargado de quitarle la virginidad hace meses. El Uchiha podía presumir orgulloso de ser el que desvirgó a Sakura; dado que Sasuke tomó la virginidad vaginal y la virginidad anal de Sakura, a principios del semestre. De hecho, el azabache es el único hombre sobre el planeta que ha tocado a la pelirrosa.

De una sola estocada, Sasuke penetró a Sakura hasta el fondo; haciendo que su cabezón y grande glande de su pene chocara contra el cérvix de la pelirrosa. Apenas hizo contacto la punta de la verga de Sasuke, la ojiesmeralda soltó un fuerte gemido de placer, y arqueó su espalda como una cuchara. El moreno comenzó a embestir a Sakura con velocidad, metiendo y sacando constantemente su pene; aunque jamás sacaba su glande de la vagina de la chica. Sakura se retorcía de placer cada que la cabezona punta del pene de su amado chocaba contra su útero, y cada vez que los peludos testículos del moreno golpeaban sus suaves y respingonas nalgas.

Entretanto, la pelirrosa enterraba sus perfectas uñas largas, color esmeralda, en la espalda del azabache; incluso llegando a sacarle algo de sangre. Sin embargo, Sasuke estaba tan excitado que ni se percató de aquella molestia que debía sentir, cuando Sakura clavó sus uñas en la espalda de él. Toda la atención del moreno estaba centrada en besar apasionadamente los labios de su pequeña, en amasar las perfectas nalgas de burbuja de ella, y en acometer con su monstruosa verga dentro de la vagina de su Cerezo.

Sakura misma comenzó a subir y a bajar sobre el enorme pene de su querido Sasuke-kun, mientras arañaba la fuerte y ancha espalda del azabache con sus perfectas uñas; además de que mordía ocasionalmente los labios de su querido profesor, y bregaba contra la lengua de él. Pronto, sin embargo, Sasuke dirigió su boca a los pechos de Sakura, los cuales saltaban alegremente al ritmo de las embestidas del pene del Uchiha, dentro de la vagina de la Haruno, y el moreno volvió a amamantarse como un bebé de ellos.

Sakura llevó una mano al cabello de su amado, y la enterró dentro de aquella espesa cabellera; usando su mano para incitar a Sasuke a seguir alimentándose de los senos de ella. El moreno seguía embistiendo dentro de ella, al mismo tiempo que sus manos volvieron a las nalgas de Sakura, dentro de las bragas de ella; amasando las mismas, y metiendo sus dedos dentro del suave, apretado, y cálido recto de la pelirrosa.

Toda aquella combinación de caricias a sus nalgas, succiones y chupetones a sus pezones, y las penetraciones de Sasuke dentro de su vagina probó ser demasiado para la pelirrosa. Sakura se retorció como un gusano en el asador; dando por inicio su orgasmo. La evidencia de ello fue que las paredes vaginales de Sakura se contrajeron sobre el pene de Sasuke. Gritando el nombre de su amado, Sakura llegó finalmente a su tan anhelado orgasmo; por lo que sus jugos vaginales salieron expulsados de su vagina, y empaparon por completo el enorme pene de Sasuke; el cual seguía embistiendo dentro de ella.

Al sentir cómo la vagina de Sakura se apretaba contra su enorme verga, Sasuke gruñó el nombre de su pequeña, y también llegó al éxtasis. El semen de Sasuke salió disparado a largos y potentes chorros dentro de la vagina de su niña; así que no solamente inundó la vagina de la pelirrosa, sino también su útero, con cálido y espeso esperma. Sasuke selló de nuevo sus labios con los de la ojiesmeralda, en un intento de acallar aquellos gritos de placer que lanzaba Sakura. De todos modos, lo menos que querrían ambos era que alguien se enterara de que estaban teniendo sexo como locos dentro de la pequeña oficina de Sasuke.

A pesar de que estaba eyaculando dentro de la vagina de Sakura, Sasuke continuó embistiendo dentro de ella; de modo que la pelirrosa estaba casi a punto de desmayarse del increíble placer, al sentir cómo el glande de Sasuke chocaba contra su cérvix, y de cómo el semen del moreno seguía inundando el interior de su útero. Aquel espeso y cálido esperma la llenaba como si se tratase de una manguera. Realmente, su amado profesor parecía un auténtico semental. Y el que ella fuese la única mujer con la que Sasuke tenía sexo, desde la primera vez que lo hicieron, le hacía sentirse dichosa a Sakura de tener un dios del sexo como su novio.

Al cabo de un tiempo, Sasuke terminó de eyacular su semen dentro de la pelirrosa, y simplemente se dedicó a devorar aquellos labios de cereza en su pequeña; los cuales estaban ya hinchados de tantos besos que el moreno le había dado. La falda de Sakura no le permitía ver a Sasuke cómo su semen escurría de la vagina de ella; sin embargo, Sasuke se podía percatar de ello, al sentir cómo su esperma se escapaba del orificio vaginal de la pelirrosa; donde su pene aún estaba enterrado.

Tras terminar de eyacular dentro de Sakura, Sasuke levantó de las nalgas a la chica, y la colocó de espaldas contra él. Sakura recostó su cabeza contra el hombro izquierdo del moreno, pensando que su acto carnal había finalizado; mientras que seguía recibiendo los dulces, pero a la vez pasionales, besos de parte del azabache. No obstante, Sasuke estaba lejos de sentirse completamente satisfecho de hacerle el amor a su Cerezo; así que de nuevo levantó las nalgas de la pelirrosa, y colocó aquel bonito asterisco entre las nalgas de la ojiesmeralda contra su glande. Sakura gimió al sentir la punta del pene palpando su ano rosa pálido, e incluso arqueó un poco la espalda; ya que la bella colegiala sabía lo que sucedería a continuación.

— Sasuke-kun... — gimió Sakura; sintiendo una corriente de calor recorrerle todo el cuerpo.

— Hace mucho que no te cojo por el ano — susurró seductor el moreno; contra el oído de su Cerezo — Te quiero coger por el recto.

Sin darle una oportunidad para opinar al respecto, Sasuke hundió de una sola estocada su gigantesco y grueso pene dentro del increíblemente apretado, suave, y cálido ano de Sakura; mientras que la pelirrosa pujaba de placer. Sasuke soltó un ronco gruñido, cuando el tallo de su pene se restregó contra el mucoso tejido rosado del interior del recto de su niña. Cómo le encantaba al azabache sentir su pene ser apretado por aquellas paredes anales de Sakura. La sensación simplemente era increíble.

Tras esperar a que Sakura se acostumbrara un poco a la invasión de su enorme pene, dentro del recto de ella, Sasuke comenzó de nuevo con las embestidas. Las manos del azabache se dirigieron a los pechos de Sakura, y el pelinegro los amasó de nuevo; atrapando entre sus dedos medio y anular los rosados e hinchados pezones de la pelirrosa. Por puro acto de reflejo, absolutamente involuntario, Sakura atrapó con sus pequeñas manos las grandes de Sasuke, las cuales continuaban masajeando sus senos, y la ojiesmeralda besó de nuevo los labios de su querido Sasuke-kun.

Cada embestida hacía que los enormes y peludos testículos de Sasuke chocaran contra las perfectas nalgas de burbuja de Sakura. De no ser porque sus labios estaban ocupados reciprocando los besos que le daba su amado pelinegro, la pelirrosa estaría gritando como loca; a causa de las deliciosas, profundas, y algo veloces estocadas del enorme pene de Sasuke dentro del ano de ella. Era algo tan sucio y tan pervertido, que Sakura siempre se volvía loca de puro placer; cada que Sasuke se la cogía por el recto. La Haruno jamás se imaginó que, apenas a menos de dos meses de iniciado su primer semestre escolar, perdería su virginidad, tanto vaginal como anal, con su amado profesor; Sasuke Uchiha.

Es decir, ¡Por Dios! Ni siquiera había dado su primer beso; al ser ella una buena y dedicada estudiante. Y sin embargo, aquel ridículamente apuesto Uchiha, de cabellos y ojos negros, la había sometido con su magnetismo sexual a los placeres de la carne. Si sus padres se llegaban a enterar de ello, seguramente perderían enteramente la cabeza. Para suerte de la pelirrosa, sin embargo, nadie más que su amiga Ino Yamanaka sabía de ello.

Sakura, desde que inició su primer semestre en la escuela, y al ver por primera vez a su profesor de física; Sasuke Uchiha, se sintió de inmediato atraída a aquel apuesto pelinegro. Y cómo no hacerlo. Sasuke Uchiha, a sus veintitrés años, era todo un dios griego. Alto, cabello negro en una melena hasta el mentón, piel ligeramente bronceada*, musculoso, velludo, con una barba completa un poco espesa, y con aquel par de hipnotizantes obsidianas que portaba Sasuke en sus cuencas oculares, Sasuke era el hombre perfecto; y Sakura no se podía evitar sentir embobada con el increíble porte del moreno. Un hombre joven, serio, con una voz oscura y profunda, misterioso, arrogante, engreído, altanero, soberbio, y absurdamente mujeriego. Sin duda, Sakura siempre tenía que cruzar las piernas, cada vez que Sasuke le miraba con aquellos ojos tan profundos; ya que la pelirrosa siempre mojaba sus bragas, y no por no ir al baño al tiempo.

— Ahhh... Sasuke-kun... — gimió ahogado Sakura; cuando el moreno penetró tan profundo dentro de su ano; al grado de palpar con el glande el intestino de ella.

— Éso es. Gime para mí; preciosa — gruñó el moreno; metiendo y sacando constantemente su enorme pene del recto de su Cerezo — Quiero escucharte gemir mi nombre.

A pesar de ello, Sasuke volvió a besar los labios sabor cereza de Sakura, al igual que incrementó ligeramente las penetraciones dentro del ano de la pelirrosa. A ésas alturas, Sakura ya había perdido por completo la cabeza. Su mente estaba completamente nublada, y apenas se podía mantener consciente de lo que sucedía a su alrededor. Su cuerpo reaccionaba sólo a las penetraciones del pene de Sasuke dentro de su recto, sus manos apretaban las de Uchiha, éstas últimas aún amasando los senos de ella, y sus labios correspondían de manera mecánica a los besos que le daba Sasuke.

— Dios... Sigues tan apretada como la vez que te quité la virginidad — alabó Sasuke; entre roncos gruñidos — Me encanta tu ano; Cerezo.

Sakura ni podía responder al sucio cumplido de Sasuke, dado que se hallaba tan perdida en aquella tortura tan deliciosa que era el placer sexual. Su ano se sentía tan caliente y húmedo, de tantas embestidas tan placenteras que Sakura estaba recibiendo del colosal pene de su amado Sasuke-kun. El hecho de que su novio también era su profesor incrementaba la perversión del acto. Era como si Sakura estuviese viviendo en carne propia una película pornográfica. De hecho, las películas pornográficas se quedaba cortas contra la experiencia que estaba viviendo la pelirrosa. Y no es que ella estuviese pendiente de ello; aunque sí llegaba de inmediato a su casa, para masturbarse pensando en su amado profesor.

Lo más erótico de todo, es que a Sasuke le encantaba cogerse a su niña con el uniforme escolar puesto. Aquel Seifuku de blusa blanca, con un moño rojo a la altura del busto, y una falda negra, a unos centímetros por encima de la rodilla, siempre excitaba a Sasuke. De por sí, había varias chicas a las que les lucía increíble el Seifuku oficial de la escuela; pero en Sakura relucía aún mucho mejor. Tal vez Sakura no tenía los enormes senos de Hinata Hyūga, otra de las cogidas por Sasuke, pero la pelirrosa lo compensaba con su perfecto trasero de burbuja, en forma de corazón, y aquel par de increíblemente hermosas piernas que Sakura poseía. Tal vez Sakura tenía las mejores piernas de todas las chicas; y la falda negra del Seifuku solamente las hacía relucir como las de una diosa.

Sakura sentía cómo su orgasmo le estaba comenzando a atacar su pequeño cuerpo; de nuevo. El moreno veía fascinado cómo Sakura misma saltaba en su enorme verga, acompañando las penetraciones de su gigantesco pene dentro del recto de ella. El largo cabello de Sakura, y aquel uniforme escolar no dejaban ver nada a Sasuke; aunque las suaves nalgas de Sakura chocando contra sus testículos, así como las paredes rectales del ano de su Cerezo frotándose contra el tallo de su pene le hacían a Sasuke bufar constantemente, de excitación, como si se tratase de un búfalo.

Retorciéndose de nuevo, y gritando el nombre de su amado Sasuke-kun, Sakura llegó a un nuevo orgasmo. El más fuerte de todos. Arqueando la espalda como una cuchara, Sakura expulsó sus fluidos vaginales a presión, al grado de mojar un poco su falda escolar, y apretó fuertemente sus paredes anales contra el pene de su amado. Al sentir el recto de Sakura comprimirse contra su verga, Sasuke soltó una especie de gruñido, que parecía más un ronco y oscuro rugido, y también llegó a su propio orgasmo.

De nuevo, gruesos chorros de semen fueron disparados del glande de Sasuke dentro del pequeño y apretado ano de Sakura, mientras que la pelirrosa ahogaba sus gemidos, jadeos, sollozos y gritos de placer dentro de los labios de su amado; cada vez que el Uchiha lanzaba disparos de espeso y cálido esperma dentro de su cavidad rectal. Cada que el semen de Sasuke chocaba contra su intestino, Sakura soltaba un grito de placer, ahogado dentro de la boca de su querido pelinegro. Sasuke exhalaba oxígeno pesadamente, y besaba muy pasional los dulces labios de cereza de su niña; aún eyaculando dentro del ano de Sakura.

Al cabo de un tiempo, Sasuke terminó de eyacular dentro del recto de Sakura, y simplemente se dedicó a besarla amorosamente; aunque sus manos jamás se desprendieron de los pequeños, pero hermosos, senos de su Cerezo. Sakura, entretanto, llevó su mano izquierda a la nuca de Sasuke, y se la acarició con infinito amor. La pelirrosa aún tenía algunos espasmos de placer, a causa de su extendido e intenso orgasmo; por lo que ocasionalmente respingaba y tensaba su cuerpo. Sasuke resoplaba contra el beso de su pelirrosa, y devoraba aquella dulce cavidad bucal que le volvía loco.

Cargándola, y sin separar la unión de su pene con el ano de Sakura, Sasuke se sentó en su silla ejecutiva, y colocó a la pelirrosa sobre su regazo; acomodando al costado las bellas piernas de la Haruno. La ojiesmeralda besó suavemente los labios de su querido profesor, y recostó su cabeza en el fuerte hombro izquierdo del azabache; aspirando aquel masculino aroma que emanaba el cuerpo de Sasuke, mezclado con la fragancia que usaba el pelinegro. Sasuke, por su lado, abrazaba con sus fuertes brazos el pequeño cuerpo de Sakura, y acariciaba aquel largo cabello rosado de su alumna.

— Te amo; Sakura — pronunció repentinamente el azabache — Quiero que seas mía para siempre.

La pelirrosa abrió los ojos como platos, y los clavó en la mirada obsidiana de Sasuke. No se podía creer que Sasuke realmente estuviese diciendo éso. Sin embargo, antes de saltarse a conclusiones, la pelirrosa tenía que cerciorarse de no estar soñando o imaginando cosas.

— Sasuke-kun... ¿Tú...? — musitó anonadada la chica.

El moreno, estirando una mano al cajón de su escritorio, sacó una pequeña cajita color negra. La pelirrosa, entretanto, sintió cómo su corazón latía fuerte y veloz. Igualmente, los ojos de Sakura se comenzaban a humedecer. El Uchiha, por otro lado, hábilmente abrió la cajita con su mano derecha, y le mostró a Sakura la misma. Y lo que la Haruno admiró, le hizo derramar unas lágrimas, al igual de que se llevó su pequeña mano izquierda a la parte baja de su rostro.

— Quiero que te conviertas en mi esposa; Cerezo — pidió Sasuke; clavando su profunda mirada en las esmeraldas de Sakura.

Los ojos de Sakura estaban completamente anegados en lágrimas, y los sollozos de la chica se podían escuchar ahogados por la pequeña mano de ella. Pero limpiándose las lágrimas, aunque pronto salieron más, Sakura se fundió en un pasional beso con su amado Sasuke-kun. El moreno reciprocó el dulce beso que le daba su pequeña, y abrazó contra su musculoso cuerpo el pequeño de la pelirrosa. Cuando se separaron, Sakura lo miraba con todo su amor; aunque las lágrimas no dejaban de salir de sus bellos ojos.

— ¡Sí! ¡Sí quiero ser tu esposa! — replicó Sakura; en un lloroso susurro.

Aunque el llanto de la chica no era de tristeza. Era de la más pura felicidad de que, eventualmente, ella se convertiría en la señora Uchiha; esposa de su querido profesor, Sasuke Uchiha. El moreno sonrió, y besó cortamente los labios de su Cerezo.

— Sé que aún no eres mayor de edad; y que no puedes casarte conmigo ahora — reconoció el pelinegro; haciendo que Sakura se entristeciera un poco — Sin embargo, desde éste momento, quiero que te conviertas en mi prometida; y que lleves en tu mano el anillo de compromiso.

Sasuke tomó la pequeña mano zurda de Sakura, y colocó el hermoso anillo de rodio, con un pequeño pero muy elegante y caro diamante en el medio, en el dedo anular de Sakura, y después besó la antepalma de la chica suavemente; como sellando con ello el compromiso entre él y su alumna. Sakura admiró muy emocionada aquel precioso anillo, y se cubrió la mano con la otra; a la vez que se llevaba ambas contra el pecho. Sakura suspiró enamorada, y después volvió a besar a su amado Sasuke-kun.

— Sabes — habló de nuevo Sakura — Jamás me imaginé que terminaría enamorada de mi profesor de física — dijo la chica, con una risilla.

Sasuke sonrió genuinamente.

— Ni yo me imaginé que terminaría enamorado de una de mis alumnas; Cerezo — contestó el azabache.

La pelirrosa se abrazó a su amado moreno, y le besó suavemente la mejilla izquierda.

— Prométeme que nunca vas a dejarme; Sasuke-kun — musitó la pelirrosa, con los ojos cerrados.

— ¿Por qué lo haría? — objetó el moreno — Sabes que te amo; pequeña.

Sakura suspiró un poco, y abrió los ojos; para después conectar su mirada con la obsidiana del Uchiha.

— Tengo miedo de que me dejes por alguna otra — admitió la ojiesmeralda — Por tu reputación de mujeriego.

Sasuke también suspiró levemente, y negó; además de besar la mano izquierda de la pelirrosa.

— Éso no sucederá; Sakura — le aseguró el pelinegro — Todas las demás solamente fueron unas putas. Yo solamente te amo a ti. Si no fuera así, no te pediría que te casaras conmigo — agregó.

Sakura sonrió, al quedar convencida de las palabras de Sasuke. La mirada obsidiana de su amado le decía que realmente no mentía. La chica se recostó de nuevo sobre el hombro izquierdo de su pelinegro, y cerró los ojos muy feliz.

Sakura esperaba ansiosa el día en que cumpliría sus dieciocho años.

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*La tonalidad de la piel de Sasuke suele ser descrita como pálida y muy blanca; casi como la de Hinata. Pero aquello únicamente es en el anime. En el manga, de hecho, es casi tan oscura como la de Naruto.

Larga-historia-corta: No se tomen todas las tonterías de Studio Pierrot como canónicos; mis estimados lectores.

Volviendo al fic: Bleh. Otro cliché sobreabusado (profesor y alumna); pero, ¡Ah... Demonios! ¡Cómo amo a éste par de bobos!

Amo demasiado el SasuSaku; a pesar de que una buena parte (no todas, claro) de las fans feministas de Naruto (LOL... Como si Kishimoto fuese un simpatizante del feminismo; y como si la cultura japonesa fuese el ejemplo definitivo del feminismo) odian la pareja, y sospechosamente aman al NaruSaku; a pesar de que el NaruSaku llega a tener cierta escencia de misandría.

Sin duda, la definición textual de la doble moral.

En realidad, no tengo nada en contra de los fans del NaruSaku. Aunque no me gusta el shipping, respeto a los fans de aquella pareja que son personas racionales y maduras. Por otro lado, realmente detesto a aquellos idiotas que hasta lanzaron una patética campaña en Change org para que prohibieran todo producto relacionado a Naruto en América.

Supongo que el estúpido de Donald Trump va a estarse preocupando por algo tan absurdo como prohibir una serie de anime, ¿Huh? Al menos deberían usar toda aquella capacidad de unión para demandarle a ése hijo de su puta madre de Trump que deje de estar invadiendo países del medio oriente; y para que deje de apoyar al actual gobierno terrorista de Israel, que invade a Palestina, y mata a miles de personas inocentes.

Y ésto se los dice una mujer blanca y americana. Una mujer americana que detesta el imperialismo del GOP, de Donald Trump, Paul Ryan, Jeff Sessions, y Mike Pence. Montón de oligarcas y basuras fascistas. Y una mujer americana que, por supuesto, ama a su segundo hogar: México.

En fin. Les agradezco a todos por leer éste one-shot; así como mi inútil, banal, superflua, e irrelevante crítica. Su amiga, Yvonne Grace, se despide; linduras.