Nota de Autora: Después de un año de inactividad en éste segmento, vuelvo a traer un episodio único (además de que es el mes SasuSaku y Sasuke-kun cumple años éste mes n_n). Qué mas quisiera poder traer una actualización al menos quincenal de ésta sección, pero quiero terminar cuanto antes con A Fairy Tale. Una vez que termine ésa historia, podré actualizar más seguido éste segmento.

Pareja: SasuSaku.

Clasificación: M

Advertencias: Sexo descrito; efebofilia (adolescente temprano/a con mayor de edad).

Advierto que hay una escena sexual que puede ser potencialmente ofensiva para aquellas personas de corto criterio. Quiero aclarar que YO NO ESTOY SIMPATIZANDO con los encuentros sexuales entre menores y adultos, pues el abuso infantil es aborrecible y debe ser castigado debidamente como el delito que es. Ésta historia tan sólo es ficción y así se debe quedar. Cada individuo que decide leer ésta clase de contenidos, lo hace bajo su propia responsabilidad, de la cual nosotros como autores estamos exentos.

Igualmente, cada individuo toma la propia responsabilidad de sus actos, pues yo asumo que, quienes leen ésta clase de historias, son mayores de edad y de suficiente criterio para asimilar que ésta clase de situaciones suceden todo el tiempo, y que nosotros como autores no simpatizamos con los abusos infantiles y aún menos con la violación de menores. Claro está el hecho de que nada de éso sucede en éste fic, por supuesto, pero hay quienes hacen una falsa equivalencia entre comprender que una persona de 20 años o más pueda enamorarse de una adolescente temprana y entre que un adulto viole a un infante, lo cual es absolutamente inaceptable y nadie, yo incluida, simpatiza con éso.

En cualquier caso, la clasificación "M" no está de adorno, por lo que gente que fácilmente se ofende con ésta clase de contenidos no tiene a qué andar leyendo ningún fic de categoría para adultos (mature), ni puede pretender andar navegando en el Internet al azar (especialmente aquellos que sufren de PTSD a causa de diversos traumas relacionado a ciertos eventos). Al final de cuentas, nadie es responsable de lo que leen, mas que ustedes mismos.

Con ésto, tampoco trato de sonar ofensiva; simplemente trato de remarcar que leer un fic de categoría "M" y sorprenderse de hallar contenido ofensivo es como caminar sobre brasas ardientes y sorprenderse de recibir quemaduras de tercer grado.

Sin más que aclarar, ¡Qué disfruten de la lectura, mis estimados lectores!

.


.

Puella Infans.

Sasuke Uchiha, veinte años, estudiante de medicina, actualmente se halla en una práctica en su universidad, como un auxiliar de rehabilitación. Bajo la tutela de la doctora Tsunade, PhD. en medicina, el Uchiha estaba actualmente apoyando en una clínica de rehabilitación para menores accidentados. Si era honesto, Sasuke en un principio detestaba todo aquello de tener que estar lidiando con pacientes convalecientes y especialmente con mocosos que solían provocarle migrañas con sus gritos. Sasuke se había arrepentido de estudiar medicina, en vez de estudiar economía, tal y como su padre le aconsejó. Sasuke constantemente se maldecía por no haber hecho como su hermano mayor, Itachi Uchiha, quien siguió el consejo de su padre y ahora tenía un doctorado en economía. No solamente ello, sino que tenía el mundo y mujeres a sus pies.

Sasuke odiaba el trabajar en aquella clínica como un estudiante de medicina... Hasta que la conoció a ella...

Cierto día, llegó a la clínica de rehabilitación cierta niña, de tan sólo doce años de edad recién cumplidos, quien había sufrido un terrible accidente al volver de la escuela, pues un auto, conducido por una mujer en estado de ebriedad, colisionó violentamente contra la pequeña de apenas un metro treinta y cinco de estatura y livianos treinta kilogramos, y la niña quedó inconsciente y con fractura de cadera y columna. A pesar de las impresionantes habilidades quirúrgicas de la doctora Tsunade, su alumna Senior, Shizune, y su equipo médico, desafortunadamente no se pudo hacer mucho por la pequeña. No había fallecido como tal, pero la niña tuvo una lesión severa en el costado de su cabeza, así como una fractura de cadera y espinazo, por lo que la dejó paralizada de su cintura para abajo de por vida, desafortunadamente, sin mencionar que quedó ciega permanentemente. Habían pasado algunos meses desde que ingresó y lamentablemente apenas se presentaron mejoras.

A Sasuke se le fue asignado el caso de aquella pequeña de doce años, por lo que actualmente se dirigía a la habitación de la paciente. Al lado de la puerta de la habitación, donde estaba la pequeña, estaba un tablero que indicaba el nombre de la paciente: Sakura Haruno. Si no fuese por aquella pequeña pelirrosa, de apenas doce años, Sasuke habría tirado la toalla y se habría cambiado de carrera, a pesar de que ya llevaba tres semestres completos. Aquel día que llegó Sakura a su vida, el mundo para el amargado ojinegro cambió completamente. La dulzura de aquella niña, actualmente paralizada y ciega de por vida, hizo añicos aquella muralla de frialdad que tenía Sasuke.

Sin darse cuenta, Sasuke terminó rendido a los pies de la pequeña Haruno. Un chico de veinte años, quien siempre se había mantenido reticente a las relaciones sentimentales, aunque no a las carnales, pues era humano después de todo, terminó enamorado de una pequeña niña de cabello de chicle y ojos esmeralda. El siempre rudo y varonil Sasuke Uchiha, quien tenía una fama de ser agresivo y frío, había sido doblegado por la dulzura de una niña de cabello de algodón de azúcar y piel blanca como la nieve.

Sasuke tomó de la perilla de la puerta, le dio un giro y la abrió completamente, descubriendo a la pequeña pelirrosa recostada en su cama, escuchando algo de música clásica, como a la pequeña ojiesmeralda siempre le fascinaba, con los ojos cerrados y un rostro tranquilo. Sasuke supo que Sakura no escuchó cuando abrió la puerta, pues aquellos grandes audífonos y el iPod en sus manos no le permitían hacerlo. Con absoluta confianza, como siempre lo mostraba, Sasuke cerró con pasador la puerta de la habitación y se aproximó a la pequeña pelirrosa.

Sasuke colocó su grande mano derecha sobre las de Sakura, que estaban juntas en su vientre, y la pequeña se alarmó de inmediato, abriendo sus ojos ampliamente y retirándose los audífonos que tenía puestos.

— ¿Sasuke-kun, eres tú? — preguntó la pequeña ojiesmeralda, extendiendo su mano para alcanzar el cuerpo del moreno.

Sasuke tomó la pequeña mano izquierda de Sakura, la llevó a su rostro, frotó con ella su mejilla izquierda, permitiéndole a Sakura acariciarle la barba no muy espesa que siempre solía tener él, y el moreno asintió, mientras aún tenía la pequeña mano de la chica en su rostro. La cara de Sakura y su mirada se iluminaron, por lo que la pequeña pelirrosa sonrió hermosamente y acarició por propia cuenta el rostro de aquel apuesto chico, quien también había conquistado su pequeño corazón.

— Perdóname, Cerezo, ¿Te asusté? — preguntó el pelinegro, apretando suavemente la pequeña mano de la ojiesmeralda — Te vi con los audífonos puestos y decidí acercarme cautelosamente.

Sakura negó suavemente, y sonrió. Puede que no pudiese ver nada, a causa del accidente que tuvo, pero aún así podía sentir la sonrisa de Sasuke, que a ella le había conquistado. A pesar de que cuando era muy pequeña sus padres fallecieron en un tiroteo entre criminales, siendo ellos simples víctimas y casualidades, y pese a que el actual gobierno libertario amenazaba con eliminar su seguro médico, Sakura se sentía feliz de tener al lado suyo a aquel apuesto moreno. Sabía que lo amaba desde lo más profundo de su corazón.

— Está bien. Me siento muy feliz cuando estás a mi lado, Sasuke-kun — le dijo dulcemente la niña.

Sakura extendió al frente sus brazos, en una clara señal de que quería un abrazo de parte de Sasuke, así que el azabache la tomó entre sus fuertes, ligeramente velludos y sumamente musculosos brazos al pequeño cuerpo de Sakura, la tomó de su pequeña cintura y la levantó de la cama ligeramente, para después llevarla hacia su cuerpo y abrazarla de su espalda baja. Apenas Sasuke la acercó a ella, el moreno selló sus labios con los de Sakura, besándola dulce pero profundamente, como siempre solía hacerlo, mientras que Sakura enredó sus delicados brazos alrededor del cuello de aquel apuesto chico que le arrebató el corazón.

Aquella era una rutina diaria para Sakura y Sasuke. Ninguno de los dos supo cómo fue que terminaron enamorados. Todo pasó durante un bello atardecer, cuando Sasuke mantenía un turno vespertino. Aquel día, Sasuke se sintió furioso porque otro imbécil había sido asignado para cuidar a Sakura, por lo que estaba demasiado cerca de la pelirrosa, y Sasuke aquella vez ingresó a la habitación de Sakura, cuando aquel tarado la estaba atendiendo, viendo que aquel idiota intentó besarla, por lo que, no pudiendo controlar su enojo, Sasuke inmediatamente saltó a la acción, tomó al chico atrevido y lo golpeó en el rostro, iniciando una pelea entre ambos. Gracias a aquella pelea, Sasuke fue suspendido de su capacitación y estuvieron a punto de expulsarlo de la universidad médica. No obstante, Sakura intervino a favor de Sasuke, rogando porque lo eximieran, y Tsunade terminó aceptando, siempre y cuando Sasuke no volviese a causar problemas.

Aquella misma tarde, a la luz del ocaso del Sol, Sasuke le confesó a Sakura que le había dado tanta rabia el ver cómo aquel imbécil se había acercado de más a ella, y que le había dado demasiados celos el ver cómo se volvía extremadamente cercano a ella. Tomando de las manos de Sakura, aquella vez Sasuke le confesó que estaba enamorado perdidamente de ella y que no soportaba que le sonriera a nadie más que no fuese él, y que no quería que ningún otro hombre se le acercara. Entre lágrimas, Sakura igualmente le confesó que estaba enamorada de él, pese a su corta edad de doce años, y Sasuke no se pudo contener más, besándola desde el fondo de su corazón.

Aquel día, apenas a tres meses desde el ingreso de Sakura al hospital de rehabilitación, Sasuke no solamente tomó el primer beso de Sakura, sino que Sasuke también tomó la virginidad de su "princesa", como ocasionalmente Sasuke se refería a su niña. A Sasuke ni siquiera le importó que estaba cometiendo un crimen, pues le hizo el amor a Sakura, incluso eyaculando dentro de ella, porque para Sasuke la pequeña pelirrosa no era una simple niña dulce y enfermiza, sino que era la mujer que amaba y que siempre iba a amar.

Sakura aquel día, a pesar de sus nervios y su miedo a aquella nueva experiencia, simplemente se entregó a su amado Sasuke-kun, dejando que su querido Sasuke la tocara, la besara, la acariciara, le lengüeteara sus senos y vagina y que la penetrara con su grande pene. Para Sakura, aquel día que le entregó su virginidad vaginal y anal a Sasuke, fue el momento más hermoso de toda su vida, pese a todas las desgracias que le habían pasado. A pesar de todo el martirio que ha sido su vida, a Sakura le hacía inmensamente feliz el ser la novia de Sasuke, como siempre se lo recordaba el moreno.

Después de besarse durante casi un minuto, ambos se separaron por la demanda de oxígeno a sus pulmones. Sasuke abrió sus ojos al compás de los de Sakura, pegó su frente con la de ella y la abrazó aún más contra su cuerpo. Con sus esmeraldas brillantes de amor, Sakura se estrechó con fuerza entre los brazos de su amor y se recostó contra el hombro derecho del pelinegro, aspirando aquella colonia tan masculina que Sasuke solía usar. El moreno acarició la larga cabellera de Sakura, la cual estaba hasta la cintura de la pelirrosa, y con la otra mano masajeó suavemente la espalda de Sakura.

— ¿Dormiste bien, Cerezo? — preguntó Sasuke, aún abrazando a su niña.

Sakura asintió.

— Tengo noticias mixtas, Sakura — advirtió el moreno, sin despegarse de ella.

Sakura se apartó del hombro de su novio, mas no de su abrazo, conectando su rostro a la misma altura del de su amado, pese a que ella no podía ver a causa de su accidente.

— ¿Qué pasa? — preguntó la pelirrosa, con el miedo de que pudiese ser algo terrible.

Sasuke inhaló una gran cantidad de oxígeno y lo exhaló apenas audible, preparándose para darle las malas noticias a su amada.

— Debido a la presión del la "Alianza Libertaria", el gobierno recortó masivamente el presupuesto para gastos médicos a aquellos socialmente asegurados — anunció con pesadez Sasuke, pues Sakura había sido una de las afectadas por el recorte de presupuesto — Lamentablemente, tú y muchos otros han perdido su cobertura médica.

Predeciblemente, Sakura sintió que los ojos se le humedecían, y que sus sollozos amenazaban con escaparse de su garganta.

— Oh no... — musitó Sakura, tremendamente angustiada de perder su seguro y terminar en miseria absoluta, pues no tenía ningún familiar cercano y ella no tenía ingresos, al ser tan sólo una niña.

Sasuke, anticipándose a la preocupación de su amada, la abrazó más contra él y la besó en los labios.

— Hey. No te preocupes, Cerezo. Mi madre y su partido socialdemócrata ya están votando en contra del recorte del presupuesto al seguro médico popular, por lo que esperemos que todo se resuelva a más tardar en un año — le aseguró Sasuke, calmando ligeramente a Sakura — Entretanto, yo hablé con la doctora Tsunade y me comprometí a cubrir tus gastos médicos por mi cuenta... Bueno... Con ayuda del dinero de mi familia, claro — aclaró.

Al escuchar éso, Sakura se calmó finalmente, pero aún así se sentía mal ella. ¿La razón?

— Sasuke-kun... Yo... Yo no quiero ser una carga para ti — remarcó tristemente Sakura, sintiéndose un auténtico estorbo para Sasuke — No quiero causarte problemas financieros por mi discapacidad. No quiero ser un estorbo

— No seas ridícula, Sakura. No eres ningún estorbo ni eres ninguna carga para mí. Nadie me obligó a tomar ésta decisión — ratificó el moreno — Yo tomé ésta decisión por mi propia cuenta. Nadie me persuadió a ocuparme de tus gastos médicos.

— Pero...

— Sakura, escucha — le interrumpió Sasuke, acariciando con sus manos el perfecto y bello rostro de la pelirrosa — Eres mi novia, en algún futuro no lejano mi esposa, y yo quiero que tengas un futuro conmigo. Te amo, y no voy a dejarte sola en ésto, ¿Comprendes? Mi deber, como tu novio, es cuidar de ti y apoyarte en momentos difíciles. Además de todo, por lo que tengo entendido, no hay nadie más que pueda cuidar de ti, y terminarías dependiendo de la suerte para sobrevivir.

Sasuke la besó dulcemente, apenas durando unos segundos, aunque logró calmar finalmente a Sakura.

— No voy a dejarte sola, Cerezo. Sería extremadamente vil y repugnante de mi parte si lo hiciera — reafirmó el azabache — Todo estará bien, Sakura. Lo prometo.

Sakura sonrió, besando los labios de su amado Sasuke-kun y recostando su cabecita en el hombro izquierdo de su novio, de nuevo.

— Gracias, Sasu-chan — musitó dulcemente Sakura, cerrando sus ojos para disfrutar del momento con su amado.

Sasuke sonrió al principio tiernamente, abrazando aún más a su niña contra su cuerpo, pero después sonrió torcido.

— Por otro lado, creo tendrás que compensarme de otro "modo", ¿Sabes? — añadió sensualmente Sasuke, acariciando las nalgas de su novia.

Sakura se sonrojó y desvió a un costado su rostro, ocultándolo de las pervertidas obsidianas de su amado. Quizá ella no podía ver los ojos de su Sasuke-kun, debido a su discapacidad visual desarrollada a causa del accidente, pero sí que sentía la pervertida mirada de su novio en su pequeño cuerpo. La pelirrosa estaba sumamente nerviosa, por la actitud de Sasuke, no porque tuviese miedo de lo que le hiciera su novio, pues sabía de primera mano que Sasuke jamás la lastimaría, pero sí que le intimidaba un poco el fuerte libido sexual de su amado.

— ¿D-De otro modo? — titubeó Sakura, debido al fuerte magnetismo sexual que poseía Sasuke, digno de un semental alfa como él.

Sasuke asintió, pese a que Sakura jamás podría verle.

— Claro, Cerezo. Tendrás que consentirme ocasionalmente en la intimidad — demandó sensualmente el azabache, haciendo sonrojar aún más a Sakura — ¿Qué te parece si me adelantas un poco mi premio? — pidió en un ronroneo Sasuke.

— ¡¿Eh?! ¡Pe-Pero yo...!

Justo antes de que la pelirrosa terminara de hablar, Sasuke besó los labios de Sakura, fundiéndose en un nuevo beso con su pequeña. La pelirrosa tímidamente respondió al pasional beso de su amado, apenas logrando enredar sus delicados y delgados brazos en el cuello de Sasuke. El moreno acariciaba la pequeña espalda baja de Sakura, cuando metió sus manos por debajo de su bata de hospital, mientras que la pelirrosa se limitaba apenas a acariciar con amor los cabellos de su novio.

Si alguien supiese que Sasuke estaba acariciando de más a su pequeña paciente de doce años, iría a dar a prisión por ello, pese a que Sasuke no tenía malas intenciones con Sakura, y por el contrario la amaba de una manera que jamás amó a una mujer. Increíble que alguien tan frío y hostil como Sasuke halla terminado enamorado de una mocosa de tan sólo doce años, quien ni siquiera hizo esfuerzo alguno para conquistar al azabache, pues tan sólo bastó su dulzura para enamorarlo.

En todo caso, a pesar de que Sasuke estaba cometiendo un delito, y algo que la sociedad demonizaba como vil, Sakura jamás acusaría al hombre del cual se enamoró. De hecho, cuando Sasuke tenía el día libre, Sakura se sentía sola y vacía, ansiando no solamente los labios de su novio, sino su cuerpo y su pene. No era algo propio para una niña de tan sólo doce años, pero Sasuke le enseñó a desearlo, con sus besos y caricias, y su corazón le obligó a amar a Sasuke. Y así, ambos mantenían una relación clandestina, a las sombras de la sociedad, cometiendo el pecado de amarse pese a su diferencia de edad. Sakura jamás denunciaría a Sasuke, porque lo amaba desde lo más profundo de su corazón.

Durante sus pensamientos, Sasuke le arrebató la bata de hospital a la pelirrosa, dejándola únicamente en sus pequeñas bragas de algodón azul muy claro, casi blanco, y su sujetador del mismo diseño de encaje y tonalidad. Por puro instinto, Sakura se cubrió con sus pequeños brazos, sabiendo que la mirada de su novio la analizaba y la devoraba, además de que ocultó su rostro sonrojado del de su amado Sasuke-kun. El moreno, en cambio, simplemente tomó los pequeños brazos de Sakura, los apartó de su pecho y admiró el precioso cuerpo de su niña, observando a detalle los aún en desarrollo senos de Sakura, sus piernas suaves y bonitas, su diminuta cintura... Todo.

Sasuke llevó sus manos a las piernas de Sakura, a las cuales acarició como si se tratase del objeto más valioso en el mundo, y en parte lo era para Sasuke. Porque para el moreno no había una mujer más perfecta que Sakura, a pesar de que era apenas una mocosa de doce años que apenas estaba desarrollando un cuerpo femenino, aún si su figura ya empezaba a formar la de un reloj de arena. Sasuke amaba a Sakura demasiado, casi a un nivel obsesivo, aunque para la pequeña pelirrosa era como tener un apuesto príncipe que la amaba puramente y le hacía el amor, porque ciertamente Sasuke jamás la obligaba a hacer algo que no quería, además de que no había algo que a ella no le gustara de su amado Sasuke-kun.

Sasuke llevó entonces sus manos a los pequeños senos de Sakura, a los cuales apretó suavemente y amasó, sacándole gemidos agudos y dulces a la pelirrosa. Sakura entrecerró su ciega mirada y llevó sus pequeñas manos a las grandes de su novio, en un principio tratando de apartar las manos de su amado de sus senos, pero apenas Sakura tocó las manos de su Sasuke-kun, ni se atrevió a apartar las manos del moreno. En cambio, Sakura apretó las manos de su novio y correspondió el pasional beso que le dio su amado Sasuke.

Pronto, el moreno se excitó demasiado y llevó sus manos a la espalda de su pequeña novia, como él actualmente la consideraba y como Sakura actualmente lo aceptaba con gusto, para entonces tomar el sujetador de la chica por la unión y separó los pequeños ganchos que sujetaban su pequeño sostén. Al momento que lo hizo, Sasuke retiró con velocidad el pequeño sujetador de Sakura, dejando únicamente en sus panties azul claro a Sakura. Al saber que sus diminutos pechos estaban expuestos ante la mirada de su novio, aún si ella no lo veía a causa de su ceguera, Sakura se cubrió sus diminutos y bonitos senos de la mirada pervertida de su novio.

Sasuke, sin embargo, apartó las pequeñas manos de Sakura del pecho de ella, y expuso ante su mirada los tiernos y preciosos senos de su niña, admirando los diminutos pezones rodeados por aquella casi inexistente areola. Sasuke se puso como roca, al ver desnuda a su Cerezo.

— Dios... Eres tan hermosa, Sakura — musitó excitado Sasuke, llevando sus manos a los senos de la pequeña ojiesmeralda.

— Sasuke-kun... — gimió dulcemente Sakura, al sentir las manos de su amado Sasuke-kun en sus pezones, a los cuales acariciaba y pellizcaba con la yema de los dedos.

Sasuke amasó con sus dedos los pequeños senos de Sakura, frotando con sus pulgares los pezones de la pequeña ojiesmeralda, además de que igualmente atrapó los labios de la niña de cabellos de chicle, sacándole gemidos que ahogó Sasuke en su propia boca. Sakura, ya sin poder contenerse, sepultó sus pequeñas manos en el cabello espeso de su novio, detrás de su nuca, y dejó que su amado Sasuke hiciese lo que quisiera con ella.

Sasuke eventualmente tomó de la pequeña cintura de Sakura, le estiró las piernas y recostó a Sakura contra su cama donde descansaba, estirando completamente el cuerpo de Sakura y sus piernas, de modo que ella quedara recostada, y entonces Sasuke llevó su rostro a la entrepierna de la pequeña ojiesmeralda, aspirando el aroma que emanaba de sus bragas, que ya a éstas alturas estaban empapadas por sus fluidos vaginales. Sasuke besó las bragas, justo encima del bajo vientre de Sakura, y restregó su rostro y nariz contra las bragas de algodón de la pequeña Haruno. Sakura se retorcía de placer, enunciando sensual y tímidamente el nombre de su hombre, entretanto que Sasuke depositaba suaves besos en su plano estómago y sus piernas.

Sasuke pasó así unos segundos, besando y sobando las piernas de su novia, su pequeña Flor de Cerezo. El moreno bajó en un camino de besos hacia los pies de Sakura y una vez que llegó a ellos el azabache besó los piecitos de Sakura, dando especial atención a los dedos de los pies de la Haruno. Tras haberse entretenido un rato con los suaves pies de Sakura, Sasuke volvió a subir en un camino de besos a la entrepierna de la pelirrosa, besando y lamiendo todas las piernas de su Cerezo, hasta que llegó de nuevo a la ingle de Sakura.

Apenas llegó a la entrepierna de la pelirrosa, Sasuke tomó con sus dientes el borde superior de las bragas de algodón y encaje de Sakura, y las deslizó eróticamente por las piernas de la Haruno, hasta que el moreno descendió completamente con las panties de la ojiesmeralda, de modo que las retiró completamente del cuerpo de Sakura. Sasuke tomó las bragas retiradas de Sakura con su mano y se llevó las panties de su niña al rostro, para aspirar el dulce aroma de las bragas de la Haruno, embriagándose con el perfume de sus dulces fluidos vaginales de la pelirrosa.

Cuando Sakura se llevó sus manos a la entrepierna, la ojiesmeralda se dio cuenta de que ya no llevaba bragas, por lo cual se sonrojó fuertemente y se cubrió con sus pequeñas manos su vagina expuesta, volviendo a tener vergüenza de la mirada analítica de su amado, aún a pesar de que no podía ver nada a causa de su ceguera permanente. Como era de esperarlo, Sasuke apartó las manos de Sakura y abrió las suaves y preciosas piernas níveas de la niña con cabello de chicle, revelando la imagen más erótica que existía para Sasuke Uchiha. La perfecta vagina de Sakura estaba ante su mirada. No había un sólo vello púbico en la vulva de Sakura y los pliegues vaginales apenas se asomaban al exterior, poniendo como roca al Uchiha.

Sasuke se recostó en la cama, se acercó a la entrepierna de Sakura y sostuvo con firmeza, mas no fuerza, las extremidades inferiores de Sakura, las cuales también fueron inutilizadas de por vida a causa del accidente, a causa de la parálisis que sufrió Sakura. Sasuke acercó su nariz a la entrepierna de su novia, de modo que prácticamente pegó su rostro a la vagina de su niña, y aspiró el dulce aroma de la pelirrosa, haciendo que la ojiesmeralda respingara de placer al sentir el aliento de su novio cerca de su vulva. Sasuke igualmente acarició con su pulgar el diminuto, casi inexistente, clítoris de Sakura, e hizo que la pelirrosa arqueara su espalda y que soltara un fuerte gemido que casi pone en evidencia a Sasuke. Por suerte, no había nadie a los alrededores y Sasuke no iría a la cárcel por "abusar" de una niña de doce años, aunque Sakura lo habría defendido a capa y espada de ser necesario, porque la Haruno amaba profundamente a Sasuke, tal y como Sasuke amaba a su niña.

— Dios... ¿Por qué eres tan hermosa, Sakura? — preguntó el azabache, dándole una lamida a los labios vaginales empapados de Sakura, degustando de sus dulces labios vaginales.

— Ahhh... Sa-Sasuke-kun... — gimió con fuerza Sakura, tensando sus pequeñas manos en la sábana de su camilla.

— Eres simplemente perfecta, Cerezo... Y lo mejor de todo, es que ahora eres solo mía — enunció ronco Sasuke, volviendo a pegar su rostro contra la entrepierna de Sakura y lamiendo la vulva de la chica.

— Sí, Sasuke-kun... Soy solamente tuya... — jadeó excitada la pelirrosa, cerrando sus ojos y disfrutando del cunnilingus que le daba su amado Sasuke.

Sasuke colocó las piernas de Sakura sobre sus hombros y atrapó completamente la vagina de Sakura con sus labios, comenzando a lamer, chupar y succionar de los labios vaginales y clítoris de Sakura. El moreno abrió los labios vaginales de Sakura, con sus pulgares, y reveló los pequeños orificios de la vagina de su pequeña niña, por lo que Sasuke utilizó la punta de su lengua para lamer el orificio uretral de Sakura, haciendo que la pequeña ojiesmeralda soltara un corto grito de placer, aunque pronto la pelirrosa se llevó sus pequeñas manos a la boca y calló su excitación.

Apenas se escuchó el grito de Sakura, Sasuke se alarmó un poco y llevó su rostro al de Sakura, para besarla cortamente y hacer un sonido de silencio.

— No grites, Sakura, o nos van a atrapar con las manos en la masa — pidió roncamente Sasuke, pues aún estaba excitado.

— Lo siento, Sasu-kun — se disculpó Sakura, con su mirada entreabierta y su rostro sumamente abochornado.

Tras besar una última vez a Sakura, Sasuke volvió a descender a la vagina de su pequeña, a la cual besó, lamió y succionó con su boca, sacando cada vez más gemidos de los dulces labios de su niña. Al cabo de un tiempo, Sasuke se cansó de simplemente beber de la vagina de Sakura y decidió que quería llegar al acto cúspide de su sesión de amor, con su pequeña Flor de Cerezo. El azabache se desabotonó su camisa, quitándose al mismo tiempo su corbata, y entonces se desabrochó el pantalón y aflojó completamente su cinturón, quedando en boxers negros. Sakura, en aquellos momentos, anhelaba el no ser una invidente, pues apenas y sus manos podían imaginar qué tan apuesto era Sasuke, dado que Sakura siempre acariciaba el musculoso y fuerte cuerpo de su novio cuando hacían el amor. Las manos de la pequeña pelirrosa siempre acariciaban cada fibra del cuerpo de su Sasuke-kun.

Durante sus pensamientos, Sakura sintió cómo un objeto cálido y duro se restregaba contra sus paredes vaginales, por lo que Sakura se sintió nerviosa al saber de qué exactamente se trataba: El cabezón y enorme glande del pene de su amado Sasuke-kun. Sasuke restregó unos segundos la cabeza de su verga contra los pliegues vaginales, ya empapados, de su niña y frotó su glande contra el diminuto clítoris de Sakura, haciendo que la pelirrosa arqueara su espalda y que gimiera constantemente.

Pronto, Sasuke tomó de las caderas a su pequeña, levantándola de la camilla, y la tomó de la cintura con sus fuertes brazos, para después colocarla sobre su regazo a horcajadas, de modo que Sasuke acomodó las piernas de la pequeña flexionadas y a los costados. Sakura tenía sus pequeñas manos en los hombros de su novio, pues sentía que se iba a caer, aunque en realidad los fuertes brazos de Sasuke eran más que suficientes para sostener sus escasos treinta kilogramos de peso.

— Prepárate pequeña, porque te voy a hacer mía — le "sentenció" Sasuke, besando pasionalmente sus labios.

Sasuke posicionó hábilmente la entrada de su pene en la vagina de Sakura, completamente empapada, y empujó poco a poco su glande dentro de la diminuta vagina de la pequeña pelirrosa. Sakura no tenía ni idea cómo ése monstruo de pene ingresaba a su sumamente estrecha y diminuta vagina, pero vaya que lo hacía con maestría. El pene de Sasuke era bastante ancho, de unos seis centímetros de diámetro y veinticinco de largo, un auténtico monstruo que incluso mujeres adultas tendrían problemas en recibir, pero a pesar de que Sakura sentía que se partía a la mitad, con cada ocasión que Sasuke la penetraba con aquel monstruo de pene que tenía anexado a su entrepierna, pronto la propia vagina de Sakura se adaptaba al grosor de aquel colosal pene que su amado Sasuke-kun tenía entre sus piernas, al menos en cuanto al ancho, por su puesto, ya que su vagina aún era demasiado pequeña para recibir los veinticinco centímetros de longitud de Sasuke. A pesar de ello, la vagina de la pelirrosa fácilmente recibía al menos quince centímetros de aquel monstruo que Sasuke tenía entre sus piernas, y Sasuke se encargaba de hacer que la pequeña pelirrosa se desmayara del placer.

Pronto, Sasuke comenzó a mover sus caderas, embistiendo lentamente dentro de la vagina de Sakura con su pene, con la suficiente fuerza para hacerla disfrutar.

— Ahhh... Sa-Sasuke-kun... — gimió ahogado Sakura, pues el placer al que era sometida era impresionante.

— Éso es, pequeña. Siénteme completamente. Siente cómo te parto en dos con mi pene — gruñó totalmente excitado Sasuke.

El moreno embistió suave pero profundamente en ella, sintiendo cómo Sakura le apretaba fuertemente con su vagina, entretanto que los brazos de Sakura se enredaron en el cuello de su apuesto novio. Sakura y Sasuke jamás desprendieron sus labios de los del otro, simplemente se devoraban a besos y se entregaban a la erótica danza del amor. Sasuke pasaba de ser un auténtico témpano de hielo a toda una caldera de fuego, cada que hacía el amor con la pequeña Sakura, al igual que la pequeña pelirrosa abandonaba su estereotípica timidez con Sasuke y se convertía en una digna amante para alguien del nivel de Sasuke Uchiha. Hasta hace poco tiempo, Sakura era virgen y casta, sin siquiera haber dado su primer beso, pero su querido Sasuke-kun se encargó de tomar su virginidad y de hacerla desearlo.

— Eres mía, Cerezo. Tu cuerpo es mío — gruñó Sasuke, cada vez más excitado, marcando su territorio sobre Sakura con sus penetraciones — Solamente yo tengo derecho a tenerte y a hacerte el amor.

— Sí, Sasuke-kun... Soy solamente tuya... Tuya y de nadie más — reafirmó de nuevo Sakura, entregándose completamente a su amado.

Porque ciertamente, Sakura amaba a Sasuke, a pesar de que se sentía sumamente cohibida cuando su moreno se portaba de manera muy cariñosa con ella. Todo su ser amaba a Sasuke, desde su cuerpo, su corazón, hasta su alma y espíritu. Sakura quizá era aún una niña de no más de doce años, apenas cumplidos hace unos meses, pero sabía a la perfección que amaba a su querido Sasuke-kun con todas sus fuerzas. Sakura sabía que le pertenecía únicamente a Sasuke y por ello no dejaba que nadie más la tratara de la manera como Sasuke lo hace, y aún menos permitía que nadie más siquiera la tocara, si aquella persona no era su querido pelinegro.

Sasuke no pronunció más palabras, únicamente se dedicó a hacer el amor con su pequeña Sakura, una mocosa de doce años que le conquistó el corazón como ninguna otra mujer con la que llegó a estar en la cama lo hizo. Sasuke estrechó el cuerpecito de Sakura, aún en desarrollo pero ya bastante femenino, y embistió un poco más fuerte y rápido dentro de ella, aunque no al grado de querer lesionar a la Haruno, porque Sasuke quería escuchar gritar a Sakura su nombre de placer, mas no de dolor. Y efectivamente, Sakura comenzó a gemir más fuerte el nombre de su amado pelinegro, además de que besaba como toda una experta al apuesto y fuerte moreno que le hacía el amor. Entretanto, las manos de Sasuke comenzaron a amasar con delicadeza, pero firmeza, las respingonas y firmes nalgas de Sakura, al mismo tiempo que Sasuke embestía a su pequeña.

Sakura sentía cómo el enorme y cabezón glande de Sasuke le abría constantemente sus paredes vaginales, causando intensos espasmos de placer en ella y que Sakura gritara el nombre de él tan eróticamente que volvía loco al moreno. Las manos de Sakura ahora arañaban con sus uñas levemente crecidas y perfectas la espalda y hombros de Sasuke, causando fuerte enrojecimiento en la piel levemente bronceada del azabache, así como sacándole resoplidos de placer a Sasuke. Los labios de Sasuke y Sakura jamás se desprendieron el uno del otro.

Tanto placer, sin embargo, era demasiado para la pequeña Sakura, quien sentía cómo sus ya erectos y firmes pezones se restregaban contra el torso de acero de su amado Sasu-kun, como se refería ella en privado a su novio, y cómo el pene de Sasuke entraba y salía de su vagina, restregándose placenteramente contra sus paredes vaginales. Igualmente, la cabezona punta de la verga de Sasuke constantemente chocaba contra su cérvix y hacía que Sakura arqueara de placer su pequeña y curva espalda, lo que incentivaba a Sasuke a seguir embistiendo dentro de la vagina de su niña.

Tras pasar así algunos minutos, recibiendo dentro de ella el enorme pene de Sasuke, no todo puesto que Sasuke la tenía enorme, Sakura sintió cómo su orgasmo se venía a su cuerpo, y ésta vez sería uno demasiado fuerte para la pequeña Haruno. La pelirrosa sintió aquel calor que antecedía al orgasmo, el cual recorrió su pequeño cuerpo desde la cabeza a su entrepierna, y su diminuta figura se tensó totalmente, incluso apretando fuertemente el enorme pene de su Sasuke-kun con sus paredes vaginales, haciendo gruñir roncamente a Sasuke.

Unas cuantas embestidas más, y Sakura finalmente llegó al orgasmo, donde gritó fuertemente el nombre de su novio.

— ¡Ahhh...! ¡Sasuke-kun...! — enunció con potencia Sakura, aunque quedó ahogado en los cálidos y firmes labios de su querido moreno.

Por suerte, no había nadie en los alrededores, o habrían escuchado perfectamente cómo Sakura explotaba en un intenso éxtasis como nunca, pues Sasuke aún estaba amasando sus respingonas nalgas, mientras aún embestía dentro de ella con su colosal pene. Cuando Sasuke sintió cómo su pene era estrujado entre las suaves, cálidas y empapadas paredes vaginales de Sakura, al igual que cuando su pene era embalsamado por los fluidos vaginales de la pelirrosa, producto del orgasmo de la ojiesmeralda, el moreno gruñó el nombre de Sakura, que igualmente quedó ahogado en los labios rosa pálido de cereza de la pelirrosa, y eyaculó todo sus depósitos de semen que sus enormes y velludos testículos le permitían almacenar.

Sasuke disparó desde el orificio de su glande su semen, inundando con su esperma la diminuta vagina de Sakura, llenando completamente el útero de la chica con su espeso, denso y cálido esperma, hasta que escurrió de la vagina de Sakura a la camilla. Sasuke tendría que limpiar todo ése desastre, o causaría demasiadas sospechas y eventualmente terminaría en la cárcel, por "violar" a una niña de doce años, a pesar de que Sakura siempre se entregaba gustosa a las caricias y besos de su amado Sasuke-kun, jamás siendo obligada a nada que ella no quisiese. Para Sasuke, hacer el amor con Sakura sencillamente era amarla desde el fondo de su corazón.

Sakura, por su lado, simplemente cerró sus ojos y derramó una incalculable cantidad de lágrimas, por lo hermoso que era para ella ser la mujer de Sasuke Uchiha, y por la hermosura de ser llenada completamente por aquel bello néctar del amor que era el semen de su amado Sasuke-kun. Cada vez que hacían el amor, Sakura terminaba en lágrimas por compartir momentos tan preciosos, donde ambos hacían el amor tan puramente, entregándose a los brazos del otro en una muestra del amor que sentían intensamente el uno por el otro. Sakura jamás dejó de besar los labios de su novio, pues le encantaba sentir cómo su querido Sasuke-kun eyaculaba dentro de su vagina, mientras que era besada constantemente por sus cálidos y suaves labios.

Después de algunos minutos, Sasuke terminó de eyacular todo su abundante semen dentro de Sakura, por lo que cayó a la camilla, pero se dio la vuelta de espaldas, para no aplastar con su musculatura el cuerpo de su niña.

Sakura pronto sintió sus párpados pesados y su cabeza liviana, lo cual era la antesala al sueño.

— Te amo tanto, Sasuke-kun... — musitó con dulzura Sakura, antes de caer completamente dormida, a la luz del ocaso del Sol que se filtraba a través de la enorme ventana de su habitación.

Sasuke sonrió cariñosamente, besó la cabecita de su pequeña novia y le acarició todo su cuerpo con las manos, incluidas sus perfectas nalgas.

— Yo también te amo, Cerezo — murmulló Sasuke, quedándose embelesado con su niña dormida entre sus brazos.

.


.

Años después...

Sasuke bebía un poco de cerveza que extrajo de su refrigerador, además de que fumaba un poco de su cigarro, a la vez que enviaba un correo al hospital que eventualmente fundó con todo el dinero que ganó durante sus años de estudio, con un poco de ayuda de la fortuna de sus padres por supuesto. Actualmente, Sasuke era el dueño de una cadena importante de hospitales, con numerosas sedes y franquicias a nivel mundial, y se había convertido en un hombre rico y poderoso, aunque no era como si fuese un mafioso y algo por el estilo, a pesar de haber entrado dentro de la revista Forbes y su Lista de Milmillonarios, encabezando la lista en el puesto número uno, aunque su amigo de toda la vida, Naruto Uzumaki, le pisaba los talones, al ser él el dueño de una compañía automotriz.

— Bien. Envíenme el informe que les solicité en cuanto sea posible — dijo Sasuke, a través de la videoconferencia que tenía con sus empleados, a través de su costosa y potente laptop — Recuerden que el lunes que entra tenemos un evento importante en la OMS.

— De acuerdo, doctor Uchiha — respondió una de las empleadas de Sasuke, que se trataba de una mujer de no más de treinta y cinco años.

Apenas Sasuke terminó de hablar, cortó la comunicación de la videoconferencia que tenía con sus empleados de alta jerarquía y apagó completamente su laptop, además de cerrar la misma y beber el último trago de cerveza que restaba en su vaso. Apenas colocó su tarro de cerveza en la mesa, Sasuke sintió cómo unas manos blancas y suaves cubrían completamente sus ojos y además escuchó una risilla traviesa. Sasuke reconocería aún en el inframundo aquella voz tan característica.

— ¿Adivina quién soy? — le desafió divertida aquella voz femenina.

Sasuke sonrió torcido, reluciendo perfectamente su espesa y completa barba, y se encogió de hombros.

— Pues... Creo que eres una niña muy molesta y boba — bromeó Sasuke, escuchando un gruñido de enojo de parte de la chica.

— ¡Yo no soy molesta! — replicó enojada la chica, haciendo reír levemente a Sasuke — ¡Shannaro! ¡No se cómo es que mamá se pudo enamorar de alguien como tú! — añadió, con falso enojo, pues así era su padre.

Sasuke se destapó la mirada, con sus manos, se giró y vio a la chica que tenía cerca de él. Se trataba de una jovencita de apenas dieciocho años de edad, con cabello negro y largo hasta la cintura, con un par de obsidianas tan parecidas a las suyas y con piel blanca nívea, heredada de su madre. La chica además era generosamente alta, de un metro setenta y cinco centímetros, exactamente hablando, y con unas facciones simplemente hermosas, también heredadas de su madre.

Sasuke sonrió aún más, maravillando a su hija por cómo su barba relucía con la sonrisa, abrazó a su hija y la sentó en su regazo.

— Sí lo eres, Sarada — continuó burlándose Sasuke, aunque para ambos era un juego de padre e hija — Eres igual de molesta que tu madre. De hecho, quizá eres incluso más molesta que ella — corrigió, con una mueca socarrona, siguiéndole el juego a su hija.

Sarada hizo un mohín con su rostro, además de que gruñó.

— Hmp. Tú eres el molesto, papá. Igual que Daisuke-nī — masculló molesta la pelinegra.

Sasuke sonrió, abrazando aún más a su hija.

— Puede ser, pero así quieres a tu viejo. ¿No es cierto? — aseguró firmemente Sasuke.

Sarada sonrió de vuelta, abrazando a su padre por el cuello y dándole un beso en su mejilla derecha, aunque apenas y podía besar piel que no estuviese cubierta por la espesa barba de su alto y apuesto padre.

— ¿Acaso tengo de otra? Si tuviese otra opción, habría preferido que el tío Itachi fuese mi papá, ¿Sabes? — dijo Sarada, con broma y algo de acidez.

— ¡Hey! ¡Eso me ofende! — regañó Sasuke.

Sarada soltó otra risilla y besó la frente de su padre.

— ¡Es broma, papá! Por supuesto que te amo tal y como eres — le apoyó la pelinegra, acariciando su mejilla.

Sarada se separó repentinamente del abrazo de su padre, extrañando un poco al moreno mayor, y se paró frente a él.

— Por cierto. Recuerda que hoy vamos a celebrar el cumpleaños de mamá, papá — le rememoró Sarada, aunque Sasuke ya tenía perfectamente aquello en mente, por lo que él asintió — Daisuke-nī y mamá ya deben estarnos esperando en el jardín.

— Bien. Pues yo ya terminé mi conferencia. Vámonos de una vez — pidió Sasuke, tomando la pequeña mano de su adorada hija.

Sarada estrechó la mano de su papá, le besó en la mejilla y se abrazó a su brazo izquierdo, recargando su cabeza contra su cuerpo.

— ¿Hoy no vendrá el tarado del Usuratonkachi y su esposa ubres de vaca, verdad? — cuestionó irritado Sasuke, pues él quería pasar un día agradable con su familia, celebrando el cumpleaños número treinta y ocho de su esposa.

Sarada negó, separando la cabeza del brazo de su padre.

— El tío Naruto y la tía Hinata tuvieron un compromiso con el señor Hiashi, por lo que volverán hasta muy noche. Ayer avisaron que no podrían venir — explicó la bella pelinegra adolescente.

— Qué bueno, porque no soporto a ése idiota cuando está todo alcoholizado, y aún menos a ése mini-dobe que siempre te anda coqueteando — masculló enojado Sasuke, de tan sólo recordar cómo aquel mocoso, idéntico a su atolondrado pero mejor amigo, Naruto, siempre andaba cerca de su bebé, Sarada — En serio que si lo vuelvo a ver coqueteándote le voy a meter un tronco por el...

— Papá, ya te dije que a mí no me gusta Boruto. Es un Usuratonkachi — remarcó Sarada, usando el mismo calificativo que su padre siempre usaba con el Uzumaki mayor — Además de todo, yo ya estoy saliendo con Inojin-kun — añadió, tapándose la boca por lo que acababa de decir.

— ¡¿Cómo que estás saliendo con el mocoso de la zorra rubia y su esposo el fantasma?! — bramó Sasuke, mirando con ojos coléricos a su pequeña "princesa", como a veces Sasuke solía referirse a su Sarada.

— ¡Ay por dios, papá! ¡Ya tengo dieciocho años! ¡No siempre voy a ser una niña! — se defendió Sarada, apartándose del abrazo con su padre y encarando valientemente aquellos ojos tan oscuros como los suyos — Ya hasta dí mi primer beso, ¡¿Sabes?!

— ¡¿Qué?! — bramó aún más furioso Sasuke, tomando de los hombros a su hija — ¡Más te vale que no hayan tenido sexo, porque si no...!

— ¡Claro que no, papá! ¡Inojin-kun es todo un caballero y me dijo que esperaría a que nos casemos! — defendió la pelinegra a su novio.

— ¡¿Casarse tú y ése alien?! ¡Olvídalo! — repeló Sasuke, cada vez más enojado — ¡Antes, tendrá que pasar sobre mi cadáver!

— Sasuke-kun, ya basta — pidió una dulce voz que se aproximaba a los chicos — ¿Cuántas veces hemos tenido ésta conversación? Sarada ya es grande, es normal que tenga un novio y que algún día se case.

Aquella voz pertenecía a la bella y elegante esposa de Sasuke Uchiha. La mujer venía acompañada del hijo mayor de Sasuke Uchiha, Daisuke Uchiha, un chico de aspecto idéntico al Uchiha mayor, al grado de que parecía prácticamente un clon del moreno. Lo único que diferenciaba a Sasuke y a su hijo era la diferencia de edad, en el aspecto, y la barba que Sasuke siempre había usado desde joven, que ahora lucía mucho más abundante y estética. La estatura, cabello, ojos, porte, apariencia sumamente musculosa... Todo era idéntico en ambos Uchiha.

— ¿De qué estás hablando, Sakura? ¡Yo jamás permitiré que ése mocoso se case con mi pequeña! ¡No está a la altura de un Uchiha! — gruñó el azabache, cruzando sus brazos enojado.

La pelirrosa suspiró y se acercó a su esposo, usando el control electrónico de su silla de ruedas que un equipo dirigido por Sasuke diseñó para personas con discapacidad. La ojiesmeralda llegó ante su esposo y le tomó de la mano derecha, con su pequeña mano izquierda, y estrechó sus pequeños y estéticos dedos contra los de su amado Sasuke-kun. A pesar de que no volvió a recuperar su visión, a causa de su accidente de niña, Sakura había aprendido a reconocer a su amado por el tacto.

— Ya olvida éso, Sasuke-kun. No estamos aquí para armar un drama ni para regurgitar aquel argumento. Ya lo hemos discutido ad nauseam — dijo la pelirrosa, calmando finalmente a su esposo — Además, quedamos en que celebraríamos mi cumpleaños número treinta y ocho, ¿No es cierto? — agregó, sonriendo.

Sasuke finalmente se calmó y se agachó un poco para abrazar y para besar a su esposa.

— De acuerdo, lo siento — admitió Sasuke, besando los labios de su bella esposa, quien le devolvió con amor el beso.

— ¡Eww! ¡Váyanse a un hotel! — pronunció Sarada, sacando la lengua en señal de asco.

Sasuke rodó los ojos, pero jamás apartó sus brazos del cuerpo de su esposa, Sakura.

— En vez de estar diciendo tonterías, ¿Por qué no vas con Daisuke y le pides a Crystal y a las demás sirvientas que preparen la parrillada que organizamos para éste día? — espetó en una orden Sasuke.

— Con tal de no verlos besuqueándose... — contestó Sarada, encogiendo los hombros y caminando hacia su hermano mayor — Vamos, Daisuke-nī. No querrás ver a papá y a mamá en "acción", ¿O sí?

El otro pelinegro hizo una mueca de asco y negó vehementemente.

— ¡Yuck! ¡Para nada! ¡No quiero traumarme con éso, cuando esté teniendo sexo con Sāra*! — apoyó Daisuke, comenzando a caminar a lo lejos.

— ¡Un momento, jovencito! — le detuvo Sakura a su hijo mayor, y por consiguiente a su hija también — ¡¿A qué te refieres con "teniendo sexo"?!

Daisuke se quedó de piedra y sonrió nervioso. Era una suerte que su madre no pudiese ver, a causa de su ceguera permanente, pues habría visto su rostro pálido. Sasuke enarcó una ceja, al enterarse de que su hijo mayor ya se había graduado como todo un Uchiha, aunque pronto sonrió, sabiendo que su esposa iba a matar al mayor de sus hijos, por andar de promiscuo con su novia, Sāra Uzumaki, la hija mayor de Karin Uzumaki, a su vez hermana de Naruto.

— ¡Corre, Nī-san, o serás hombre muerto! — aconsejó Sarada, tomando de la mano a su hermano y corriendo junto con él.

— ¡Buena idea! — secundó Daisuke, siguiendo a su hermana de la mano.

— ¡Sarada y Daisuke Uchiha, vuelvan en éste instante! — gritó Sakura, al escuchar las pisadas pastosas de sus hijos, aunque ya era demasiado tarde, pues ya se habían alejado mucho.

Sasuke rió levemente, pero detuvo a su esposa, cuando estaba a punto de seguirlos en su tecnológicamente avanzada silla de ruedas.

— Vamos, Sakura. Dale un respiro a nuestro hijo — abogó Sasuke, en defensa de su primogénito.

Sakura gruñó, dándole un manotazo al pecho de su amado esposo.

— Sí, claro. Qué fácil es para ti decirlo, ¿Huh? ¡Tú tienes la culpa de que mi hijo sea un condenado mujeriego de primera! — contestó muy enojada Sakura, cruzando igual sus brazos y haciendo un mohín.

— ¿Yo? ¿Y por qué yo? Yo no le dije que se metiera a la cama de la hija de la loca de Karin, ¿O sí? — se defendió Sasuke, encogiendo los hombros, pese a que su esposa jamás podría ver sus expresiones.

— Oh, claro, señor pedófilo. ¿Debo recordarte que tú me quitaste la virginidad cuando aún era una niña de doce años? — desafió Sakura, aunque en realidad no estaba enojada, sino que quería poner en evidencia a su amado, en broma claro.

— ¡Hey! ¡Yo no tengo la culpa de haberme enamorado de ti! — argumentó Sasuke, besando la mejilla de su amada esposa — Además, yo jamás me propasé contigo, ni te obligué a hacer nada que quisieras, por lo que no me aproveché de ti, en sí.

Sakura soltó una risilla, tomó el rostro de su esposo y lo acercó a sus labios. La pelirrosa abrazó el cuello de su hombre y se fundió en un dulce y amoroso beso, como siempre Sasuke y Sakura solían compartir.

— Es broma, Sasubaby. Yo sé que tú jamás quisiste hacerme daño y que me amabas tanto como yo te amaba y te amo — aseguró Sakura, besando una última vez a su esposo.

Sasuke igualmente sonrió. Sakura siempre solía usar apodos ridículos para con él. Sasubaby era tan sólo uno de tantos, pues también estaban bebé, Sasu-chan, tomatito, osito, entre muchos otros sumamente cursis y bobos. Por suerte, Sakura únicamente se los decía en privado.

— Lo sé, Cerezo — afirmó de vuelta Sasuke, besando de pico los labios rosa pálido de su amada esposa.

Sasuke se arrodilló ante su mujer, le tomó de la mano izquierda y besó sus pequeños dedos, como un caballero en armadura brillante lo haría ante su princesa.

— Oh, bella dama, ¿Haría el honor de contraer nupcias con éste humilde caballero? — enunció poético Sasuke, haciendo reír a su amada.

— Ya estamos casados, bobo — contestó Sakura, riendo audiblemente y mostrándole el anillo de bodas, en su dedo anular zurdo — Tenemos casi veinte años de casados, Sasuke-kun.

— ¿Y? Cásate de nuevo, una y otra y otra vez... — susurró romántico Sasuke, besando los labios de su esposa.

Sakura sonrió y recibió gustosa el pasional beso de su amado Sasuke-kun. Tal vez no podía ver, a causa del accidente que tuvo de niña, pero podía sentir a la perfección la calidez del corazón de su amado esposo, del hombre del cual siempre estuvo enamorado. Quizá Sakura había perdido su visión, pero había ganado más de lo que había perdido: Una familia maravillosa, con dos hijos que eran su vida, y un gran caballero por esposo.

Sakura era tan feliz que no cabía tanta felicidad dentro de ella.

.

,

...

Gracias a todas las personas que pacientemente siguen ésta sección. Les agradezco su infinita paciencia y su comprensión. Originalmente planeé éste episodio para el día de ayer, pero tuve un contratiempo y volví hasta muy tarde, así que lo plasmo antes de que termine el llamado "mes SasuSaku".

Realmente me gustaría poder actualizar por lo menos cada quince días éste segmento, pero mi fic principal, A Fairy Tale, ha sido mi principal enfoque. Ya llevo con él casi tres años, más de cincuenta capítulos, y aún hay mucho por narrar.

Voy a hacer un esfuerzo infinito por al menos actualizar una vez al mes ésta sección, y espero en algún futuro, cuando termine mi fic principal, poder actualizar semanalmente los One-Shots. Tengo demasiadas ideas en mi cabeza, incluyendo otras parejas. Además de todo, dos de mis estimados lectores me solicitaron One-Shots que pienso incluir en ésta sección. Tan sólo les suplico su paciencia, pues A Fairy Tale será mi prioridad.

Sin más que agregar por el momento, me despido de ustedes, linduras.