Nota de Autora: En respuesta a un comentario en el capítulo anterior (y porque seguramente algunos se han hecho la misma pregunta), me disculpo de antemano y de manera sincera, pero al menos en mis fics no verán nunca a Sakura emparejada con otra persona que no sea Sasuke, mucho menos cuando sean capítulos del tipo Lemon y aún menos cuando éstos involucren a Sakura loli. Sakura es de Sasuke y de nadie más :P
De verdad me disculpo sinceramente, pero no soporto ver a Sakura emparejada con otra persona (mujer u hombre) que no sea Sasuke. En especial, las parejas como KakaSaku, MadaSaku, SasoSaku y ObiSaku son las que más me desagradan (por decirlo de un modo eufemista, ya que en realidad me hacen sentir físicamente enferma; sobretodo el KakaSaku). Opinión personal, por supuesto. No pretendo ofender a nadie con ello.
Quiero aclarar que con ello no estoy diciendo que tengo algo en contra de los que shippean a aquellas parejas, sino que a mí me desagradan profundamente. Ni siquiera el NaruSaku me desagrada tanto como las parejas anteriormente mencionadas, y éso que el NaruSaku también me desagrada. Cada quien es libre de shippear a cualquier pareja de Naruto y es enteramente respetable su decisión, pero me temo que en mis fics nunca verán una pareja que involucre a Sakura que no sea el SasuSaku. Yo soy un milicentillón por ciento, elevado a la Googolcettaplex, SasuSaku y lo seré hasta el día que caiga muerta.
En cualquier caso, quiero agradecer especialmente a las personas que, a lo largo de éste segmento, han dejado sus comentarios. Les agradezco sinceramente y quizá llegue a tomar en cuenta algunas de sus sugerencias para futuros One-Shots, dependiendo si se alinean con mis gustos.
En fin. Pasemos al one-shot en cuestión.
Pareja: SasuSaku (Genderbender; es decir, sexos invertidos).
Clasificación: T
Advertencias: Ninguna, más allá del lenguaje altisonante (excepto si te desagrada la regla 63 del internet).
Éste es uno de los One-Shots de clasificación T que escribiré. Más que nada, porque la temática de la historia me complica mucho el imaginar Lemon con dos personajes con sexo invertido. Además, es un buen cambio de tono, tras haber subido dos extremadamente depravados capítulos con Sakura loli y Sasuke adulto.
En fin. Que disfruten la lectura.
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Genderbend.
Sasuko Uchiha, dieciséis años, era una estudiante de medio superior. Desde el comienzo, Sasuko era una élite entre los estudiantes, siempre sacando las notas más altas, ganando premios literarios, incluso siendo toda un haz en los deportes físicos. No había nadie que igualara a la bella pelinegra en estudios, o prácticamente nada. Quizá lo más cercano a ello era su hermano mayor, Itachi Uchiha, quien actualmente era un estudiante de universidad. En el bachillerato, sin embargo, Sasuko Uchiha era la número uno, siempre sacando notas perfectas.
No solamente Sasuko era una cerebro en los estudios, sino que era una belleza de pies a cabeza, y aquello únicamente aumentaba su popularidad, tanto entre los estudiantes como entre los profesores. Tenía su cabello largo y lacio hasta la cintura, un busto ni muy grande ni muy pequeño, sino decente y firme que incluso resaltaba bellamente en su Seifuku, unas curvas de diosa y un trasero respingón que daban ganas de apretarlo hasta dejarlo moreteado. Sus bellas obsidianas tenían un aire de misterio y sus facciones faciales eran simplemente hermosas, con unos labios carnosos y tentadores, piel blanca y un rostro pulido por los dioses del olimpo. Además de ser una belleza y de ser una erudita en la escuela, con un coeficiente intelectual de más de trescientos, Sasuko Uchiha además era hija del prestigioso empresario, quien año con año encabezaba la lista de Forbes de las personas más ricas del mundo, Fugaku Uchiha.
Todo mundo admiraba a Sasuko Uchiha y muchas chicas envidiaban a la atención que atraía Sasuko con sus admirables cualidades. Todos excepto ella, quien odiaba toda la atención no requerida de los demás, por lo agobiante que solía ser, además de que la morena jamás se le veía con un sólo amigo, porque también detestaba éso. Era una chica estoica, silenciosa, introvertida y fría, con unas obsidianas que criogenizaban el mismo ambiente. A pesar de que tenía múltiples admiradores, ninguno de ellos se atrevía a hablarle siquiera. La última vez que un patán intentó propasarse con ella, Sasuko demostró su talento innato para las artes marciales y le dio una soberana paliza al cretino, dejándolo con un pedazo de excremento tirado y embarrado en el suelo.
Bueno... Casi nadie tenía la osadía de hablarle a Sasuko Uchiha, la bella y misteriosa morena, excepto por dos personas. La autoproclamada "amiga" de Sasuko, una ruidosa, enérgica, excéntrica y escandalosa rubia de coletas extremadamente largas, cuerpo impresionante, piel ligeramente bronceada y unos ojos azules como el mismo cielo. La segunda, era un chico de cabellera rosada corta, orbes de tonalidad esmeralda y con facciones de un chico afeminado, aunque aún conservando la masculinidad pasa seguirlo distinguiendo del sexo opuesto.
Por suerte, Sasuko aquel día tenía la biblioteca para ella sola, además de que siempre solía ser un espacio privado donde podía estudiar con calma y relajarse de tanto ruido que hacían los demás chicos y chicas. En vez de ir al jardín de la escuela, como todos los demás, Sasuko siempre prefería aprovechar las horas libres para relajarse con un buen libro de astrofísica o cosmología, o incluso de mecánica cuántica, o ciencias relacionadas. No había día ni hora en la que Sasuko no estuviese estudiando. Era propio de la familia Uchiha, además de que Sasuko aspiraba a ser una cosmóloga importante y, de acuerdo a su sueño, terraformar Marte.
— ¡Sasuko-chan! — se escuchó un grito de parte de una chica escandalosa.
"Maldita sea..." se dijo Sasuko en sus pensamientos.
Apenas terminó su enunciado en su mente, la morena sintió un abrazo por su cuello, lo que le hizo soltar un gruñido de irritación e incorporarse de su asiento, en un afán de apartar aquellos brazos levemente bronceados de la otra chica.
— ¡Demonios! ¡Ya suéltame, tarada! — gritó Sasuko, empujando a la otra chica tanto con el codo como con la mano, en su rostro.
— ¡Aww! ¡No seas mala, Sasuko-chan! ¡Vamos a salir a convivir con los chicos de último año! — sugirió la otra chica.
— Tch. ¡Ya te dije que no me interesa, Naruko idiota! ¡Lárgate de aquí y déjame sola! — exigió la pelinegra, aún empujando a la chica, hasta que logró zafarse.
— ¡No me iré de aquí si no es contigo! ¿Acaso no somos amigas? — rió la rubia voluptuosa, frotando su cara contra la de Sasuko, en un nuevo abrazo.
— ¡Por supuesto que no! ¡Yo jamás sería amiga de una idiota como tú! — repeló la morena, de nuevo empujando a la otra chica — ¡En vez de estar perdiendo el tiempo en intentar ser mi amiga, deberías estar estudiando! ¡Tus notas escolares son un verdadero asco! ¡Así jamás obtendrás un empleo!
Naruko, en cambio, sonrió como ella únicamente solía hacerlo y negó con su dedo.
— ¿Para qué? Soy la hija del amigo de tu padre, Minato Namikaze, el segundo hombre más rico de todo el planeta — se excusó la rubia, haciendo que Sasuko rodara los ojos en fastidio — Papá me mantendrá el resto de mi vida sin que tenga que trabajar un sólo segundo.
Sasuko chocó la palma de su mano derecha contra su rostro. En serio que odiaba a gente como su "amiga" Naruko, quienes no hacían ni el más mínimo esfuerzo de mejorar al mundo. No importaba cuánto Sasuko estudiara, porque por cada chica como ella, había al menos un billón de gente increíblemente estúpida como Naruko Uzumaki. Para Sasuko, Naruko era increíblemente odiosa y ruidosa. Era todo lo que odiaba en una persona.
Sasuko suspiró y tomó su libro de nuevo.
— Como sea. No me interesa lo que pase contigo, pero, a comparación tuya, yo no planeo vivir de la fortuna de mi padre — espetó la morena, ignorando por completo a la rubia — Yo sí tengo aspiraciones en la vida, así que deja de molestarme. Mejor vete a perder el tiempo con chicos.
Naruko, en cambio, simplemente se sentó frente a su "amiga", pese a que en realidad Sasuko la detestaba probablemente más de lo que detestaba a otros, si acaso por el hecho de que Naruko invadía su espacio personal.
— Oh vamos, Sasuko-chan. ¿Qué acaso no te gustaría salir con un chico? — dijo la rubia, sacando una paleta de caramelo de su bolsa y comenzando a comerla — Escuché que hay un chico al que le gustas.
Sasuko soltó un monosílabo.
— Como si me interesara. No es al primero que le intereso — masculló con desprecio la morena — No soy como la zorra de Karin.
— Aww, qué mala eres, Sasuko-chan. Qué daría yo por tener la atención de tantos chicos lindos — enunció ilusionada la rubia, casi con corazones en sus pupilas — Sobretodo quisiera gustarle a Saku-kun.
Sasuko bufó repugnada. De todos los chicos, tenía que mencionar a ése afeminado de cabello de chicle. Era un tipo de lo más odioso, por lo menos para la opinión de la morena. Era el típico playboy que únicamente le interesaba conseguir a las mejores mujeres y había rumores de que incluso se las llevaba a la cama, aunque nada se había comprobado al respecto. De todos modos, incluso si no había evidencia de ello, a Sasuko Uchiha le costaba trabajo el creer que alguien como Saku Haruno, un chico de lo más mujeriego y quien ha salido con varias chicas, no se halla llevado algunas de ellas, si no es que todas, a la cama.
En todo caso, de todos los chicos, Saku Haruno era quizá el más odioso de todos, por lo menos para Sasuko. Incluso Naruko era menos odiosa que aquel chico, pues no había día en el que Sasuko no fuese acosada por el pelirrosado.
Y como si Dios la odiase, pronto halló una rosa en su mesa, por lo que la morena gruñó por lo bajo.
— Hola, gatita — se escuchó la melosa y seductora voz de un chico, quien ya estaba a las espaldas de la Uchiha — ¿Te gustaría ir a la cafetería a solas conmigo, Sasuko-chan? Descuida, yo invito, preciosa.
Sasuko tomó la rosa que le aventó el pelirrosado y la aventó a lo lejos, volviendo a centrarse en su libro.
— No molestes, idiota. Estoy muy ocupada con mis estudios — espetó con desprecio la pelinegra de orbes obsidiana — Si tanto quieres cogerte a una puta, ¿Por qué no te llevas a ésta zorra? — añadió, apuntando a Naruko, sin siquiera voltear a ver a ninguno de los dos.
— ¡Oye! ¡¿A quién le dices zorra?! — repeló la rubia, azotando sus manos en la mesa y levantándose agresivamente de su asiento.
— ¿Huh? ¿Invitar a Naruko? — repitió el ojiesmeralda, volteando a ver a la rubia, quien se emocionó cuando el Haruno la miró.
— ¡Kyaaa! ¡Qué emoción salir con Saku-kun! — gritó emocionada la ojiceleste, moviendo su cabeza de un lado a otro, con los ojos cerrados y los puños en su mentón.
El pelirrosado rodó los ojos, pues él, tal y como Sasuko, constantemente era víctima de los avances de parte de la pelirrubia. No era que la odiara como tal, pero sí que le parecía sumamente molesta y agobiante. Lo peor de todo era que Naruko era la que más insistía en recibir atenciones de él, cuando Saku únicamente quería salir con Sasuko Uchiha, la misteriosa, bella y elegante chica de recién ingreso que prácticamente todo hombre quería tener para sí mismo.
Saku suspiró y se pasó una mano por el rostro.
— ¿Con esa boba con cara de mapache? Nah, lo siento, pero yo paso — dijo el pelirrosado, haciendo que Naruko agachara su mirada y que su semblante se decayera cómicamente.
— Eres malo, Saku-kun — musitó deprimida la rubia, soltando unas cómicas lágrimas gruesas — Y yo que te amo tanto.
El pelirrosado se encogió de hombros.
— Lo siento. No me gustan las rubias y menos cuando son escandalosas — se excusó el pelirrosado, ahora mirando sensual a la morena que ni lo pelaba — En cambio, me gustan las pelinegras misteriosas y tímidas como tú, gatita.
Saku tomó el suave y delicado mentón de la morena y le levantó el rostro. Sasuko vio cómo el apuesto ojiesmeralda se acercaba peligrosamente a su rostro y cómo la miraba amorosa y cálidamente con aquellos impresionantes orbes únicos en el planeta. Por un segundo, Sasuko se quedó perdida en aquellos bellos ojos que conquistaban a casi cualquier chica en existencia, excepto por algunas mujeres, generalmente mayores, pero la morena se sintió extrañamente infatuada por los ojos del pelirrosado metrosexual, además de que, por un segundo, a Sasuko le dio tentación de probar aquellos labios de cereza del chico.
No obstante, justo cuando sus labios rosaron, Sasuko empujó al pelirrosado con fuerza y le dio un golpe en el vientre, haciendo que el ojiesmeralda soltara un gruñido de dolor y que se retorciera un poco.
— Ow... Éso me dolió. ¿Por qué eres tan mala, gatita? — gimió de dolor el pelirrosado.
— Tch. Eres un acosador y un idiota. Toma a Naruko y lárgate de aquí, si no quieres que te de una paliza por andarme acosando — espetó la morena, de nuevo tomando asiento en la silla de la mesa donde estaba leyendo.
— ¡Sí! — gritó emocionada la pelirrubia, de inmediato abalanzándose al pelirrosado, anclando su brazo en el izquierdo de él y arrastrándolo a la salida — ¡Vamos, Saku-kun! ¡Iremos por ramen!
— ¿Qué? ¡Oye suéltame, Naruko! — demandó el pelirrosado.
Naruko, en cambio, lo ignoró por completo y arrastró al chico con ella, casi por el suelo. El pelirrosado hacía su máximo esfuerzo para detener a la rubia, además de que quería estar con Sasuko, pero sus esfuerzos fueron completamente inútiles, pues Naruko tenía una fuerza extraordinaria para ser una chica. Sasuko, por su lado, simplemente suspiró con pesadez y volvió a su lectura. Se acercaban los exámenes más importantes del año y, como siempre, Sasuko Uchiha debía demostrarse a sí misma que era una estudiante de élite. Algún día ella sería una cosmóloga y astrofísica del más alto nivel y debía esforzarse para ello.
No tenía tiempo de andar tras los pantalones de los hombres. Mucho menos del odioso de Saku Haruno, alias el conocido casanova del colegio, de acuerdo a su reputación.
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Pasaron las semanas y también la época de exámenes. Como era de esperarse, Sasuko obtuvo calificaciones perfectas, ni aún un mínimo punto negativo, entretanto que Naruko apenas y pasó de puro milagro, pues sus notas eran pésimas. En cualquier caso, pronto se acercaba el período vacacional y todos estaban actualmente hablando de sus planes durante las vacaciones de verano. Desde Ino, Naruko, Karin y otras chicas se la pasaban hablando de las maravillosas vacaciones que pasarían.
Eventualmente, fue el turno para Naruko de aproximarse a Sasuko, quien, como siempre, se la pasaba leyendo y estudiando. La morena por supuesto que escuchó los pasos de Naruko, pero se mantuvo pegada con la mirada en su libro.
— ¡Sasuko-chan! — le llamó animada Naruko a la morena — ¡Estoy tan feliz de que hallan llegado las vacaciones! ¡¿No te emociona el que por fin terminara el año escolar?!
Sasuko no tenía la más mínima intención de responder, pues pensaba que aquello no era asunto de Naruko Uzumaki, pero prefirió darle por su lado, si es que con ello la dejaba de molestar en el menor tiempo posible.
— Para nada — replicó seca e indiferente la morena.
Naruko abrió sus ojos y miró extrañada a la chica de cabello azabache a la cintura, mientras que la morena ni se dignaba en dirigirle la mirada.
— ¡Oh vamos, Sasuko-chan! ¡No seas tan amargada y aguafiestas! ¡¿Qué acaso no te gustaría conocer a algún chico lindo en vacaciones?! — preguntó la rubia, entretanto que se imaginaba a un apuesto chico, alto y musculoso intentando besarla — Escuché incluso que Saku-kun irá a la playa. ¡Yo estoy muy ansiosa de verlo ahí y de pasar todo el verano con él! ¡Con suerte terminamos haciendo el amor!
La morena, por algún motivo, se sintió irritada de escuchar aquellas palabras de la rubia. No dudaba que aquel metrosexual pelirrosa con orbes esmeralda ya estuviese revolcándose con Naruko Uzumaki, pues todo mundo decía que se llevaba a cuanta chica se le cruzaba en la mirada a la cama. Naruko, por otro lado, era bien conocido que perdió su virginidad a los doce años, con un chico de unos veinte años. A Sasuko le repugnaba tan sólo la idea de imaginarse a aquellos dos juntos, cogiendo como si de un prostíbulo se tratara, y ni ella misma sabía el porqué le irritaba.
— Tch. Qué demonios me importa lo que hagas con el maricón de tu novio — espetó con desprecio la morena, llamando la atención de la otra chica, quien se sorprendió de palpar el coraje en el tono de voz de Sasuko — Con suerte te pega una enfermedad venérea y te mueres dentro de unos años.
— ¿Huh? ¿Qué estás diciendo, Sasuko-chan? — inquirió con curiosidad la ojiceleste, aunque después sonrió pícara — ¿Acaso será que estás celosa?
Ante aquella pregunta, Sasuko tensó sus dedos sobre el libro, aunque Naruko ni lo notó, y bufó irritada.
— ¿Por qué habría de estarlo, idiota? Son tal para cual: Unos completos imbéciles — contestó ácidamente la pelinegra — Preferiría volverme monja antes de salir con el idiota de Saku.
Curiosamente, Naruko no se tragó aquel cuento, y en cambio únicamente sonrió más. Ahora sabía por dónde tenía atrapada a aquella morena que detestaba tanto, pero a la cual al mismo tiempo consideraba como su mejor amiga. Algo había en Sasuko que le llamaba la atención, a pesar de que la morena era conocida por ser sumamente fría. De hecho, si Sasuko fuese un chico, o ella fuese lesbiana/bisexual, seguramente Naruko Uzumaki ya habría terminado enamorada de Sasuko Uchiha, la rica, talentosa y misteriosa chica de cabellos negros como la noche.
Sin embargo, ahora podría tentar a su "amiga".
— Tienes razón. No es asunto tuyo el que Saku-kun y yo seamos novios, ni que nos encante tener sexo a cada momento que podamos — refirió burlonamente Naruko, haciendo que la morena entrecerrara la mirada — Es decir, supongo que ser la mejor estudiante de la escuela tiene sus reveces, ¿No es cierto, Sasuko-chan? No tienes tiempo para salir con chicos y aún menos para tener un novio. Mira que perdiste tu oportunidad de salir con el chico más apuesto de toda la escuela, y todo por ser una matadita.
Sasuko ya había llegado al límite de su paciencia, por lo que se levantó de su asiento, tomó del cuello a la rubia, la levantó de su silla con agresividad y la acercó a su rostro, aunque de una manera intimidante y agresiva.
— Lárgate de aquí, Uzumaki, y no estés fastidiando — masculló con odio la morena, aunque la rubia seguía manteniendo su sonrisa.
— Oh, ¿Qué pasa, Sasuko-baka? ¿Te arde que ahora yo sea la novia de Saku-kun? — inquirió con acidez Naruko, haciendo que la morena afilara su mirada y que la otra chica sonriera aun más — ¡Claro que te da coraje! Pero hey... es tu culpa que estés todo el tiempo de nerd y que ahuyentes a los chicos con tu horrible carácter. Estoy segura de que sigues siendo virgen y que te morirás siendo una monja.
Aquellas últimas palabras terminaron por derramar el vaso, por lo que Sasuko estampó con fuerza su puño en el costado izquierdo del rostro de Naruko y con ello la derribó al suelo, además de causar que de la comisura de los carnosos labios de la rubia exuberante saliera algo de sangre. Naruko abrió los ojos como platos al ver su propia sangre, además de que todos voltearon a ver la escena, y entonces la chica de cabello rubio se incorporó de golpe, dispuesta a devolver el golpe.
— ¡Eres una zorra! — gritó la rubia, abalanzándose a Sasuko.
Durante unos segundos, ambas chicas se agarraron a golpes, entre arañones, algunos torpes golpes, más que nada por la distancia, y jalones de cabello, hasta que Karin e Ino las separaron la una de la otra.
— ¡Te voy a matar, maldita nerd! — bramó Naruko, en un intento de volver a atacar a la pelinegra.
— ¡¿Ah sí?! ¡Quiero que lo intentes, puta barata! — contestó Sasuko, igual bregando contra el agarre de Karin.
— ¡¿Qué dijiste?! — gritó la rubia.
— ¡Chicas, basta! — pidió Ino, sosteniendo con fuerza a Naruko — ¡Si siguen peleando, nos suspenderán a todo el salón!
Con esfuerzo, Karin e Ino lograron apartar con éxito a ambas chicas, hasta llevarlas a extremos opuestos. Para suerte de ambas, nadie más que algunos chicos se enteró de la pelea, por lo que no hubo consecuencias ni para el salón ni para nadie. Naruko, después de tener una charla con Ino, aceptó no acusar a Sasuko de la agresión, entretanto que la morena utilizó su juicio y cabeza fría por la cual era conocida. La única persona que siempre lograba sacarla de sus casillas era Naruko Uzumaki.
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Tras un largo e incómodo día de escuela, Sasuko Uchiha estaba guardando sus libros y demás pertenencias escolares en su casillero, pues aquel particular día, viernes, tendría que asistir a una fiesta importante por parte de la familia de su padre. Fugaku Uchiha era conocido en todo el mundo por ser todo un haz de los negocios, un gran economista de clase, al ser el dueño de las empresas Sharingan, especializada en innovaciones tecnológicas de toda clase, como los prototipos recientes de reactores de Anti-Materia. No había competencia para aquella poderosa empresa, pues su posicionamiento de mercado ahora era actualmente a nivel mundial.
Si era sincera, Sasuko odiaba el tener que asistir a aquellas fiestas, porque por un lado el estar rodeada de tanto niño rico y pretencioso era fastidioso, así como lo era el ambiente refinado de las fiestas a las que asistía su padre. Aquello era otro de los motivos por el cual Sasuko siempre estudiaba duro todos los días, porque aspiraba a tomar otro camino distinto al de su padre. Además, su hermano mayor, Itachi, sería el nuevo accionista de la empresa Sharingan, una vez que su padre y su madre, Mikoto, se retiren del negocio. Sasuko aspiraba a formar su propio equipo de astrofísica y explorar el espacio exterior. Su sueño era avanzar a la humanidad dentro de la escala Kardashev, por lo menos al nivel uno, que es una civilización planetaria que controla a la perfección al planeta donde viven, controlando incluso el clima a voluntad.
— Hey, Sasuko — le llamó un pelinegro, con coleta alta.
La morena volvió su mirada a cierto chico con mirada perezosa pero calmada.
— Shikamaru — contestó la morena.
Aquel chico era de los pocos que llegaba a tolerar la pelinegra. Más que nada por dos cosas: La primera, porque Shikamaru era uno de los pocos alumnos que rivalizaba con ella en inteligencia, aunque era absurdamente perezoso y siempre esperaba a los exámenes extraordinarios para aprobar. La segunda era que, a comparación del noventa y nueve punto nueve por ciento de los hombres que existían en el Multiverso, Nara Shikamaru era de los pocos que no le quería bajar las bragas.
— Recuerda que mañana nos reuniremos en la casa de Shiho para comenzar a trabajar en el proyecto del festival de astronomía — le rememoró el moreno — Nosotros ya estaremos ahí desde las ocho de la mañana. Te esperamos.
La Uchiha asintió, mostrando un rostro tranquilo y amable. Nadie nunca antes ha visto a Sasuko sonreír, ni siquiera Shikamaru y Shiho, dos de los alumnos más inteligentes de toda la escuela, y lo más cercano que la morena tenía como "amigos".
— Ahí estaré — contestó Sasuko.
El chico levantó la mano, en señal de despedida, y se retiró de inmediato. Sasuko simplemente guardó sus últimas pertenencias escolares que no utilizaría durante el fin de semana y después tomó su mochila portafolio que siempre llevaba con ella.
Justo cuando estaba a punto de retirarse del sitio, sintió una presencia cerca de ella y vio cómo un brazo diestro la atrapaba contra el casillero y el cuerpo de aquella persona. Sasuko no necesitaba poderes sobrehumanos para deducir de quién se trataba.
— Hey, gatita — se escuchó la voz de un chico, sumamente irritable para la moreno.
"Tch... Demonios..."
La pelinegra se giró con fastidio y encaró a quien ya había detectado desde que llegó.
— ¿Qué es lo que quieres, Haruno? Tengo un compromiso importante hoy y tengo que irme — espetó la morena, empujando con su mano derecha el fuerte pecho del chico.
Apenas tocó el duro torso de Saku, el chico le atrapó la mano y la llevó a su rostro, para después darle un beso como si se tratara de un caballero medieval. La morena no pudo evitar sorprenderse un poco y apartó su mano de la del chico.
— ¡¿Pero qué crees que estás haciendo, tonto?! — cuestionó la pelinegra, mirando con enojo al pelirrosado.
Aun sonriente, el pelirrosado sonrió coqueto.
— Cortejando a una linda chica, ¿No es obvio? — aseguró como sin nada el Haruno, guiñando su ojo derecho — De todos modos, tengo que llevar a una hermosa chica al baile de graduación dentro de quince días, además de que, como voy a ir a la playa, tengo que conseguirme una novia para entonces.
La pelinegra, apenas el ojiesmeralda mencionó lo de la playa, sintió cómo la sangre le hervía, además de que su mente le traicionó y le hizo imaginarse a Naruko gimiendo entre los brazos de Saku, haciendo el amor a la luz de la luna. Pero lo que más le molestaba a Sasuko era el cinismo de parte de aquel metrosexual pelirrosado, quien, ya teniendo a la voluptuosa y excéntrica rubia, la andaba cortejando como sin nada. Realmente no tenía escrúpulos aquel chico de cabellera corta pelirrosada. Era una verdadera lástima que un hombre luciese tan afeminado y no como los clásicos "Jocks" que eran parte del equipo deportivo de la escuela, aunque en cualquier caso Sasuko odiaba ambos estereotipos.
La morena empujó con fuerza al pelirrosado, casi derribándolo, y lo miró feroz a los ojos.
— No te conformas con estarte cogiendo a la puta de Naruko, sino que también a mí me quieres llevar a la cama, ¿Huh? — espetó la pelinegra, sin dejar de ver las esmeraldas sorprendidas del pelirrosado — Aun si fuésemos los últimos en el planeta, preferiría extinguir a la humanidad, antes de acostarme con un completo imbécil como tú.
— Oye... No seas mala, gatita — dijo el metrosexual chico, pero de pronto reaccionó ante el primer enunciado de la morena — Espera un momento... ¿Dijiste algo sobre Naruko?
La pelinegra entrecerró la mirada. Por algún motivo, le irritaba que aquel nombre saliera de los labios del pelirrosado.
— ¿Acaso vas a restregarme en la cara que estás cogiéndote a ésa zorra? — expresó fría e indiferente la ojiobsidiana, pese a que, en su subconsciente, se sentía profundamente irritada — Porque déjame decirte que me importa un carajo lo que hagas con tu pene.
— ¿Pero qué estás diciendo? Naruko y yo no somos nada. Primero muerto que salir con ella — replicó el Haruno, haciendo que la chica frente a él entrecerrara la mirada — Además de no tener interés en Naruko, detestaría robarle a su chica a Hino. Es demasiado tímido y el pobre morirá soltero si no le ayudo con Naruko.
Por algún motivo, Sasuko se sintió aliviada de saber que Saku no tenía nada íntimo con la odiosa rubia de piel bronceada que siempre le fastidiaba. Sin embargo, se abofeteó mentalmente, diciéndose que no le importaba en lo absoluto.
— Claro. No me sorprendería que alguien como tú negara de buenas a primeras el tener mujeres de respaldo con quienes te acuestas — comentó la ojinegra, sin evitar sentirse fastidiada por ése hecho — ¿Siempre sueles esconder a tus amantes?
— Por supuesto que no. ¿Quién diablos te dijo que estoy saliendo con Naruko? Espera... Seguramente ella anda esparciendo mentiras por doquier — rectificó el chico metrosexual, suspirando pesadamente y pasándose una mano por el rostro — Ésa idiota... Cuando la vea, me va a escuchar...
Sasuko entrecerró su mirada un poco. ¿Realmente decía la verdad ése chico? Tal parecía que era así, porque su rostro lucía sumamente irritado y frustrado del hecho de saber que Naruko andaba esparciendo el falso rumor de que estaban saliendo.
En todo caso, a la morena no debía importarle en lo absoluto. Pero le importaba... y mucho.
— Como sea. No es asunto mío — habló de nuevo Sasuko, sacando al pelirrosado de sus pensamientos — Si me disculpas, tengo un evento importante al cual asistir el día de hoy.
— De acuerdo. Entonces, tan sólo te pido que salgas conmigo el próximo fin de semana — insistió el Haruno, haciendo irritar aún más a la Uchiha — Quiero asegurarte para mí, antes de que me gradúe y que otro imbécil te arrebate de mis brazos.
— Ya te he dicho un millón de veces que no y ya déjame de fastidiar — exigió Sasuko, empujando con su mano derecha el cuerpo de Saku — Hazte a un lado, idiota.
Sin embargo, de un hábil movimiento, Saku tomó del delicado brazo de Sasuko y la atrajo hacia su rostro. Pronto, los labios de cereza del Haruno se sellaron sobre los de la Uchiha, plantándole un sumamente pasional, profundo pero suave beso a la chica de cabellos azabache, quien abrió sus ojos como platos e intentó apartarse del beso que le daba aquel apuesto y metrosexual pelirrosado. Para desgracia de la chica, el chico aferró sus brazos en la cintura de la morena y la besó aún más pasional de lo que de por sí ya lo hacía, incluso jugueteando con su lengua contra la de la morena.
La morena bregaba al principio, tratando de apartarse del beso que le daba el chico, pero eventualmente, en contra de su voluntad, su cuerpo reciprocó el beso que le daba el pelirrosado, por lo que ella enredó sus brazos alrededor del cuello del metrosexual pelirrosado y le devolvió pasional aquella caricia que compartían con los labios. Las pequeñas manos de Sasuko revolvieron con cariño la melena rosada del chico y sus dientes le daban leves mordidas a los labios de aquel apuesto chico.
Sin que ella lo supiera, su corazón amaba en secreto al Haruno.
Después de compartir un beso, hasta que sus pulmones reclamaron oxígeno, ambos abrieron los ojos lentamente y conectaron obsidiana contra esmeralda, mirándose con cariño y calidez. Sasuko miraba con todo su amor al pelirrosado, aún acariciando sus cabellos con ternura.
— Veo que realmente eres una Tsundere, Sasuko-chan — musitó tiernamente el pelirrosado.
— Saku-kun... — murmulló inconsciente la morena.
No obstante, pronto reaccionó, apartó sus brazos del cuello del chico, se llevó su mano derecha a sus labios, aún palpando el sabor a cereza de los labios del hombre que, para su desgracia, su subconsciente le hacía gustarle, y después Sasuko abofeteó con fuerza al chico.
— ¡Eres un atrevido! — bramó con fuerza la morena, para después salir corriendo de ahí.
Saku únicamente miró cómo la pelinegra se alejaba rápidamente, entretanto que él simplemente sonrió y se palpó los labios, aún sintiendo el calor de los labios de la chica en los suyos, los cuales también estaban hinchados por las mordidas que le dio Sasuko.
El pelirrosado se rió por lo bajo, mandando un beso al aire, en dirección donde estaba anteriormente Sasuko.
— Nos veremos la próxima semana, gatita — murmulló a la nada el ojiesmeralda.
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Pasó por fin otra semana. Era una suerte que ya no hubiese exámenes ni nada por el estilo, apenas algunas clases cortas, porque sinceramente Sasuko no tenía la cabeza en la tierra. Desde la semana pasada, en que el pelirrosado le robó un beso, su primer beso para acabarla de variar, la morena no se podía sacar de la mente aquel momento. La chica juraba que aún sentía el calor y sabor cereza de los labios del pelirrosado, quien sabrá Dios dónde había estado.
Curiosamente, desde aquella vez que el Haruno la besó, Sasuko no volvió a ver al chico. Era como si la tierra se lo hubiese tragado completamente. La morena no sabía si sentirse aliviada por ya no ser acosada por el pelirrosado, o irritada porque tal parecía que el ojiesmeralda la estaba evadiendo. Lo peor del caso era que por fin aquel día, viernes, terminaba el ciclo escolar oficial y, si ya no lo veía aquel día, nunca más volvería a ver al apuesto chico metrosexual. No debería importarle no volverlo a ver, pero, de manera inconsciente, Sasuko quería volver a ver al chico. Lo extrañaba como ni ella misma se imaginaba.
— ¡Sasuko-chan! — le llamó exasperada una voz femenina — ¡¿Por qué no me haces caso?!
La morena salió de su mundo, parpadeó unas cuantas veces y volvió su mirada a una odiosa rubia, cuando menos de acuerdo a su opinión.
— ¿Huh? ¿Qué diablos quieres, Uzumaki? — cuestionó molesta la pelinegra, aunque no podía ocultar que estaba fantaseando hace algunos segundos — ¿No te quedó claro la semana pasada lo que opino de ti?
La rubia, en cambio, sonrió zorrunamente, como siempre solía hacerlo, y colocó sus brazos detrás de su nuca.
— Meh. Es normal que las amigas cercanas se peleen de vez en cuando, ¿No es cierto? — se excusó la pelirrubia — Dejando éso de lado, ¿En qué tanto pensabas, Sasu-baka?
— En primera, no soy tu amiga. Ya te lo remarqué miles de veces — espetó la ojinegra — En segunda, qué diablos te importa. Ocúpate de tus asuntos.
La Uzumaki, en cambio, miró más de cerca el rostro de Sasuko, quien entrecerró su mirada por la invasiva cercanía de Naruko, y la rubia después sonrió efusivamente.
— ¡Oh, ya veo! ¡Estás enamorada de un chico, Sasuko-baka! ¡¿No es cierto?! — inquirió la rubia, casi pegando su rostro al de la morena.
La chica abrió los ojos como platos y negó vehemente.
— ¡¿Qué diablos dices?! ¡Claro que no! — contestó la morena, alzando su voz.
— ¡Ohhh! ¡Sí estás enamorada! — afirmó Naruko, levantándose emocionada de su asiento — ¡Oigan, chicos! ¡Sasuko tiene novio!
La pelinegra se quedó petrificada, cuando todas las chicas gritaron emocionadas y de inmediato se acercaron a escuchar el chisme, directo de la boca del caballo, como dice el dicho. Pronto, Sasuko fue bombardeada con una infinidad de preguntas de toda clase, como quién era, cuando se conocieron, si se tomaban de la mano, si ya se habían besado, incluso si ya habían tenido encuentros íntimos que solamente las parejas casadas tenían, entre muchas otras preguntas incómodas e impertinentes.
La morena, por su parte, simplemente tomó sus cosas y salió a toda prisa del aula. Era una suerte que ya no hubiese clases y que únicamente se estuviesen entregando los resultados de los exámenes. Se reportaría enferma y buscaría en línea su boleta de calificaciones, total que de todos modos ella aprobó para el siguiente año con las mejores calificaciones, además de que era extremadamente raro que ella faltara en asistencia.
Tras librarse de aquella muchedumbre, Sasuko finalmente salió al pasillo y se ocupó de ir por sus útiles escolares, pues aún había algunos libros que no había recogido. Cuando pensó que se había librado de problemas, pronto sintió un cuerpo detrás de ella, además de que de nuevo un brazo la atrapaba entre su casillero y el cuerpo de aquella persona. De nuevo, era el mismo cuerpo masculino y aquella fragancia ligeramente dulce, pero aún masculina.
— Nos vemos de nuevo, gatita — musitó aquel chico contra su oído.
Ésta vez, Sasuko estaba más nerviosa que propiamente molesta con la presencia tan cercana del pelirrosado. Aún con aquel nerviosismo, Sasuko encaró a aquel chico que no podía sacarse de la cabeza.
— Saku — murmulló apenas por lo bajo.
— Te he extrañado, pequeña — contestó cálido y sensual el metrosexual chico.
Armándose de valor, Sasuko lo miró a los ojos y afiló sus obsidianas.
— ¿Qué es lo que quieres, tonto? ¿No te bastó con aprovecharte de mí la semana pasada? — interrogó más intranquila que enojada la morena.
El pelirrosado, en cambio, sonrió sensual y acarició la mejilla de la morena, causando que una corriente eléctrica le recorriera el cuerpo.
— Que yo recuerde, tú me correspondiste el beso, Sasuko-chan — aseveró en un ronroneo el chico.
A pesar de que la morena abrió sus ojos como platos, pronto negó efusiva.
— ¡É-Éso fue una reacción involuntaria! — se defendió pobremente la chica, no logrando convencer al pelirrosado — ¡Cuando llegué a mi casa, me la pasé vomitando toda la tarde!
Saku rió por lo bajo y se acercó al rostro de su "novia", como él actualmente consideraba a la chica.
— ¿En serio? No te creo.
— ¡Por supuesto que lo hice! ¡No sabes el asco que me dieron tus labios! — argumentó Sasuko.
— Entonces, ¿Por qué estás tan nerviosa en éste preciso instante? — preguntó divertido y sensual Saku — ¿Qué pasó con la Sasuko fría y estoica? Justo ahora pareces una tsundere.
— Y-Yo...
Sasuko vio cómo el chico se acercaba peligrosamente a su rostro, por lo que, instintivamente, cerró sus ojos lentamente y ella misma acercó el suyo al del apuesto chico. Muy pronto, sintió el roce de sus labios contra los de Saku, pero el metrosexual chico se apartó justo antes del contacto y colocó su dedo índice en los suaves labios carnosos y rosados de la "princesa" Uchiha, como algunos chicos solían decirle a Sasuko.
— Me temo que no he venido a "propasarme" contigo — dijo el Haruno, una vez salieron de su momento romántico, haciendo énfasis en la palabra "propasarme" — Por el contrario, quiero invitarte a salir, como te lo pedí la semana pasada.
Sasuko abrió sus ojos y se abochornó muy levemente. ¿En serio el chico más guapo del plantel la estaba invitando a salir? Tenía que ser una broma. No obstante, la morena sacudió levemente su cabeza, extrañando al chico, y después lo miró con su mirada entrecerrada.
— ¿Por qué insistes tanto, Haruno? ¡Ya te dije que no voy a salir contigo! — le recordó la morena.
— Oh, vamos. Te invito a la cafetería aquí cerca a comer algo.
— ¡He dicho que no! — rechazó vehemente la morena, por fin volviendo a su carácter frío, conocido por todos — ¡Además de todo, no tengo hambre!
Apenas terminó de hablar, se escuchó cómo el estómago de Sasuko protestó de hambre, haciendo que la morena se abochornara y que el chico sonriera divertido. La morena simplemente desvió su mirada de los esmeraldas de aquel apuesto joven.
— Vamos, Sasuko-chan. Te prometo que únicamente te invitaré a comer y no intentaré propasarme contigo — explicó el chico metrosexual — Tan sólo quiero convivir un poco contigo, antes de que termine el año escolar y que no te vuelva a ver.
De nuevo, se escuchó el estómago de Sasuko rechinar de hambre, por lo que la pelinegra suspiró muy por lo bajo, miró al chico y tomó una decisión.
— Muy bien. Iré contigo, pero a la primera que intentes propasarte conmigo, te juro que te voy a dar una golpiza que te dejará en estado vegetativo de por vida — amenazó la chica, aunque se le veía más nerviosa que otra cosa.
Aquello, sin embargo, fue suficiente para Saku, satisfecho con su logro.
— De acuerdo. Vámonos, entonces. Hoy hay un menú exquisito — señaló el pelirrosado.
Aún sin dar crédito a sus propias acciones, Sasuko siguió al lado al chico, quien parloteaba un sin fin de cosas. La mente de Sasuko estaba en el hecho de que no solamente Saku era su primer beso, sino que también es su primera cita.
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— Entonces, ¿Piensas ser una cosmóloga y crear tu propia agencia espacial? — preguntó interesado Saku.
Sasuko asintió.
— Desde que era pequeña, siempre me fascinó todo lo que tuviese que ver con astronomía y con física cuántica — detalló la morena, ya más en confianza con el chico, además de probar un bocado de una exquisita ensalada con un poco de carne — A pesar de que mi padre siempre me había incentivado a formar parte de la empresa, yo siempre quise estudiar cosmología.
— Vaya... ¿Quién lo habría esperado de la hija del hombre más poderoso y rico de todo el mundo? — preguntó amistoso Saku, riendo levemente — Esperaba que estudiaras algo relacionado a economía.
— No es que no me agrade la economía o la política — replicó la morena, recordándole al chico que su madre era una política — Es simplemente que prefiero las ramas STEM.
— Supongo. De todos modos, es lo que más tiene demanda de mercado, ¿No es verdad?
— Pues sí. Pero no lo hago por éso, sino porque me gusta — recalcó Sasuko — ¿Qué hay de ti? ¿Qué carrera elegiste para la universidad?
— ¿Oh? Pues yo decidí estudiar medicina. Siempre me ha llamado la atención el mundo de la enfermería y medicina. Por suerte, tengo pase directo a la universidad, gracias a mis calificaciones.
— Te felicito — le dijo Sasuko sinceramente — Escuché que la universidad a la que ingresaste no entra cualquiera.
El chico asintió.
— Cambiando de tema... Aún está en pie el que me acompañes en la fiesta de graduación — mencionó repentinamente el pelirrosado.
Sasuko pasó un grueso bocado, aunque en realidad lo sentía así por la situación, y desvió levemente su mirada.
— Se supone que únicamente los graduados pueden asistir a dicha fiesta, ¿No es verdad? — preguntó la Uchiha, buscando un pretexto para evitar el tema.
Sin embargo, Saku lo vio como que la morena estaba contemplando, quizá, el acompañarle.
— No si vas como mi invitada — destacó el chico.
— Los invitados deben ser familiares cercanos, ¿No?
— En efecto, pero mamá y papá están fuera del país, trabajando para los Namikaze — contestó el pelirrosado — Por éso quiero pedirte que me acompañes tú.
"Cierto... Lo olvidé por completo..." se dijo en su mente la morena.
En realidad, nunca prestó atención a aquello, pues su mundo giraba en ser una estudiante de élite. Los Namikaze apenas eran aliados comerciales de sus padres.
— ¿Qué dices, entonces? ¿Me acompañarías a mi graduación? — pidió casi rogando Saku, tomando las suaves manos de la chica entre las suyas.
Por un instante, Sasuko se perdió en la mirada esmeralda del apuesto chico. Ahora que lo veía a detalle, aquel par de gemas se le hicieron lo más hermoso que existía en el planeta. Las facciones del chico, aunque un poco afeminadas, eran perfectas para ella, al igual que aquel exótico cabello y sobretodo aquella sonrisa. Lo más curioso de todo era aquella frente ligeramente más amplia al resto de los mortales. Muchos pensarían que era desagradable, pero a Sasuko, de alguna manera, le fascinaba.
Sasuko siempre había sido una chica recatada y nerd, nunca experimentando ni disfrutando lo que todas las chicas hacían. Quería experimentar un poco de aquella diversión que las chicas de su edad, dieciséis años, tenían, y si era con Saku Haruno, mucho mejor.
La morena suspiró y entonces asintió.
— De acuerdo. Te acompañaré — prometió Sasuko, haciendo que el Haruno le brillaran los ojos de emoción — Pero solamente lo hago porque me da lástima saber que vas a estar solo, ¿De acuerdo?
Saku supo que Sasuko mentía, pues su mirada la delataba. Sin embargo, había logrado su cometido, por lo que sonrió alegre y asintió.
— Muchas gracias, de todos modos. Te prometo que será una noche inolvidable — le garantizó el pelirrosado.
Tras aquella corta charla y de una comida deliciosa, adecuada para dos chicos de su edad, finalmente ambos salieron de la cafetería y se subieron a la moto de Saku. Sasuko tenía suerte de que aquel día sus padres estuviesen ocupados con asuntos de la empresa, porque si la veían llegar con Saku Haruno, tendría que dar una explicación sumamente incómoda de qué clase de relación tenía con el pelirrosado. Su chofer de limosina era su cómplice, por lo que con él no tendría problemas.
Tras una media hora, aproximadamente, finalmente llegaron a la mansión Uchiha, que más bien parecía un palacio de lo enorme que era. Sasuko se bajó de la moto, ayudada por Saku, y se encaminó a la puerta de la mansión.
Posteriormente, se dio la vuelta y encaró al chico.
— Bien. Pues supongo que nos vemos la próxima semana en la tarde, ¿Cierto? — dijo la morena, aludiendo a lo de la graduación.
Saku asintió, con una sonrisa alegre.
— ¿Te parece si paso por ti a las dos? Para no estar retrasados.
La morena asintió, lo más amable que podía.
— De acuerdo.
— No se te olvide ponerte hermosa para mí, Sasuko-chan — rememoró divertido Saku.
La chica rodó los ojos.
— Como sea. Sé que es un evento importante y que debo ir vestida adecuadamente.
Justo cuando estaba a punto de ingresar a su hogar, Saku la tomó del brazo y le plantó un beso en los labios, dejándola con los ojos abiertos como platos, aunque pronto ella también correspondió al romántico beso que le dio aquel chico.
Aún así, Sasuko se apartó de inmediato, aunque ahora no abofeteó al chico, sin saber porqué.
— ¡¿Qué estás haciendo?! — cuestionó la morena, en un mascullido, aunque se le oía más nerviosa que otra cosa — ¡Alguien nos puede ver!
Saku estaba sorprendido de que la morena no lo haya agredido. ¿Será que comenzaba a conquistar a la fría chica?
— Lo siento. Simplemente quiero marcar mi territorio.
Sasuko bufó y lo empujó con su mano derecha.
— Ya vete a tu casa. Si mis padres llegan en éste momento, comenzará el interrogatorio.
Saku asintió, sonriendo nuevamente, tomando la mano de la chica, la derecha, y besando la antepalma.
— Nos vemos entonces, M'Lady — se despidió Saku, cual caballero medieval — Paso por ti el próximo sábado.
Sasuko apartó su mano y asintió, finalmente ingresando a su casa. Pronto, subió las escaleras, se adentró a su enorme habitación que era de unos cien metros cuadrados, y se sentó frente a su tocador, mirándose en el espejo.
La morena miró sus carnosos labios, aún un poco ensalivados por los labios del pelirrosado, a los cuales palpó con la yema de sus dedos diestros, sonriendo de manera inconsciente al aún percibir el calor y sabor exótico a cereza de los labios del Haruno. Al ver de nuevo su reflejo en el espejo, la pelinegra vio que sonreía como tonta, por lo que abrió sus ojos como platos, negó de un lado a otro y endureció su mirada sonrojada, tratando de olvidar el hecho de que ya se había besado, dos veces para ser exactos, con Saku Haruno.
— Es un tonto — musitó la morena, encaminándose al cuarto de baño, para tomar una relajante ducha.
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La graduación había sido entretenida, aunque un tanto larga. De alguna manera, algunos chicos lograron colar algunas botellas, por lo que ya había algunos graduados bastante entonados, mientras que los dirigentes y demás personal académico quizá incluso estaban peor. Debido al agobiante ambiente de aquella noche, Sasuko decidió salir mejor a tomar un poco de aire al palco trasero de la escuela, pues estaba relativamente desolado y podía alejarse un tiempo de todo el tumulto, ruido y estrés de la impetuosa fiesta.
Aquella noche, la morena llevaba un vestido negro de noche, un poco escotado y con una abertura al costado izquierdo, además de llevar unos Stiletto negros muy finos. Llevaba puesto algunos accesorios elegantes, como un collar de rodio, una pulsera del mismo material, con incrustaciones de diamantes y estaba maquillada naturalmente, resaltando su belleza natural. Su cabello estaba totalmente suelto, aunque estilizado en la frente con un mechó largo que se ocultaba tras su oreja izquierda.
La chica estaba recargada contra el barandal, tan sólo contemplando la bella luna y el bosque nocturno que rodeaba la escuela. Pronto, sintió unos brazos ya conocidos para ella, por lo que se giró y encaró a Saku Haruno, quien estaba vestido con un smoking negro, con igualmente una camisa negra que lo hacía lucir muy elegante y apuesto. Su cabello estaba perfectamente peinado hacia atrás y su camisa estaba un poco desabotonada, luciendo un poco el pecho marcado que hacían que Sasuko se quedara embobada.
— Sasuko-chan, ¿Qué haces aquí? — preguntó el pelirrosado — Te he estado buscando por todos lados.
— Lo siento. Es que hay un viciado olor a cigarro y alcohol que me estaba causando náuseas — explicó con sinceridad la chica.
— Entiendo.
El chico rodeó la diminuta cintura de Sasuko con sus brazos y la atrajo hacia sí mismo. Nerviosa, la morena apenas se limitó a colocar sus pequeñas manos en el pecho del pelirrosado, contemplando embobada los esmeraldas del Haruno.
— Gracias por venir a mi fiesta de graduación. No sabes cómo te lo agradezco — le agradeció Saku, besando la mano derecha de la morena, aunque estaba cubierta por unos guantes largos de seda negros hasta por encima de los codos.
— Está bien, descuida. Para éso son los amigos, ¿Cierto?
Saku se sorprendió de lo que dijo la morena, quien además le sonrió dulcemente. El chico simplemente se quedó embobado por la preciosa sonrisa de Sasuko, sobretodo porque, lo más probable, es que él era el único testigo de aquel hermoso gesto en la morena. Aquella noche se dijo que iba a conquistar a como dé lugar a Sasuko, así que llevó su mano a la mejilla de la morena, sonrió enamorado y le acarició el rostro, dejando pasmada y embelesada a la Uchiha.
— Sabes, Sasuko-chan, te vez demasiado hermosa cuando sonríes — murmulló dulcemente Saku, dejando con los ojos abiertos como platos a su pareja de aquella noche — Y yo tengo el honor de grabarme en mi memoria tu precioso sonriente.
— Saku...
— Eres hermosa, Sasuko-chan... Eres simplemente perfecta... — dijo con calidez el Haruno.
Sin pedirle permiso, Saku acercó su rostro al de la morena y la besó con todo su amor. Ésta vez, la pelinegra no hizo nada para oponerse, sino que ella misma enredó sus brazos en el cuello del pelirrosado, lo acercó a ella y se fundió en sus labios. Ya no le importaba nada más que no fuese entregarle su corazón al apuesto chico de orbes esmeralda y de cabello afeminado. Quizá era afeminado y metrosexual, pero era perfecto para ella.
Era su Saku.
Tras besarse por unos minutos, ambos se separaron del beso y abrieron lentamente los ojos. Las palabras sobraban, porque aquel momento era hermoso y mágico tanto para la morena como para el pelirrosado. Sasuko finalmente comprendió qué era aquella sensación de calidez que tenía en el pecho, así como aquel cosquilleo en su estómago, cada vez que el Haruno estaba cerca de ella. Todo ahora lo tenía claro.
— Te amo... — musitó con ternura y amor la Uchiha.
Aquello, sin duda, dejó pasmado al pelirrosado, quien jamás se imaginó el escuchar aquellas dos palabras de la preciosa morena de orbes obsidiana.
— ¿Qué dijiste? — preguntó incrédulo Saku.
— Te amo... — murmulló de nuevo la chica, con dulzura en su voz — Siempre lo he hecho...
Aquello dejó aún más pasmado al chico.
— ¿Siempre? — repitió redundante el pelirrosado, no esperando una respuesta de parte de Sasuko — Pero... Entonces... ¿Por qué siempre te mostrabas hostil para con migo?
La morena desvió su mirada del ojiesmeralda e hizo un mohín de enojo y frustración.
— Odiaba verte rodeado de tantas chicas — admitió la pelinegra, finalmente mirando a los ojos de su amado — Odio aún más el hecho de que hayas tenido tantos encuentros sexuales con ellas.
Saku enarcó una ceja, no creyendo lo que escuchaba.
— Todo mundo lo dice: Que cada vez que consigues a una chica, duermes con ella — masculló enojada Sasuko, aunque más triste en realidad.
— Éso es una mentira — negó Saku, dejando impresionada a la morena — Aquellos son rumores baratos que seguramente aquella jauría de locas, que se hace llamar mis fans, esparcen para crear controversia.
— Entonces... Tú no...
El chico se le adelantó.
— No. Yo nunca he tenido ojos para otra chica que no seas tú, Sasuko-chan. Siempre me gustaste y siempre te he amado — rectificó el Haruno — Dime, Sasuko-chan. ¿Quieres ser mi novia?
La morena sonrió y besó los labios del chico, apenas un beso de pico.
— Demasiado tarde para hacer aquella pregunta, ¿No lo crees? — refirió divertida la pelinegra, haciendo también sonreír al chico.
De nuevo, ambos chicos se besaron, aunque ahora duró un poco menos el beso, eventualmente separándose apenas tras algunos segundos.
— Prométeme que nunca vas a ver a otras zorras y que me amarás por el resto de los días — exigió Sasuko, con un adorable mohín.
— No necesito hacerlo, porque siempre lo he hecho — contestó el apuesto chico — Eres la única mujer que me ha robado el corazón.
— Te vas a casar conmigo, ¿Cierto?
— ¡Whoa! Vas demasiado rápido, Sasuko-chan — dijo Saku, riendo levemente.
No obstante, aquello no era la respuesta que esperaba Sasuko, quien se enojó enormemente y se sintió profundamente dolida.
— ¡¿Quieres decir que solamente te estás divirtiendo conmigo?!
Saku sonrió de nuevo, negó y besó sus labios.
— No es así. Es sólo que aún tienes dieciséis años y yo apenas dieciocho — señaló el pelirrosado — Al menos deberíamos esperar a que ambos terminemos nuestras carreras. ¿No lo crees?
— Oh... Entiendo... — musitó dulce la chica, sonriendo preciosa — Pero... Sí te vas a casar conmigo... ¿Verdad? — preguntó, ansiosa y nerviosa.
Saku la besó suavemente en los labios, apenas un beso de pico.
— Hasta que la muerte nos separe.
Sonriendo bellamente, y derramando algunas pequeñas lágrimas, Sasuko acercó de nuevo a su novio, al enredar sus brazos alrededor del cuello de él, y se fundió en un nuevo beso con su querido Saku.
Sasuko jamás se imaginó que sería así de feliz.
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La verdad es que fue difícil ponerle un nombre masculino a Sakura y "Saku" fue el único nombre masculino japonés que hallé. No quedé muy convencida con su nombre.
Aprovechando la ocasión, quiero invitar a ésta particular sección a leer una nueva historia y proyecto en la que estoy parcialmente involucrada, con mi talentoso compañero escritor, Evan Grinder, de fictionpress.
La historia se llama "Tales of Iridia: La Leyenda del Dragón Escarlata y la Hada de Cerezos". Para los que leen mi fic "A Fairy Tale", en efecto, aquella historia está parcialmente inspirada en el mismo, aunque únicamente toma conceptos originales que yo creé, como poderes, nombres, ciertos personajes originales y sitios, que están adaptados a dicha historia. La historia, sin embargo, es 100% original, con una trama única (escrita por Evan) y es también de fantasía/acción/romance como a Fairy Tale.
Aquellos fans de las peleas de artes marciales, los ambientes del siglo XV-XVI, seres mágicos como hadas, dragones, demonios, etc, del romance entre una loli y un chico de aproximadamente unos 18-19 años (aunque sin Lemon, éso sí, ya que Evan se opone agresivamente a la sexualización de personajes femeninos, más aún los menores de edad) y a los cuentos de fantasía en general sé que les va a fascinar. Los dos personajes principales, Shen Wu Long (guerrero dragón divino) y Meili Yinghua (hermosa flor de Cerezo) están basados en el Sasuke Uchiha de mi fic principal, en el caso de Shen, mientras que Meili es inspirada en la Sakura hada de mi historia. El romance de ambos está, a su vez, parcialmente inspirado en el SasuSaku, aunque mucho más romántico y dulce que en el manga Naruto.
Les invito coordialmente a todos a leer aquella maravillosa historia, actualmente propiedad intelectual de Evan Grinder. Sé que les puede fascinar a muchos de ustedes. El enlace lo pueden hallar en mi BIO, dando click en la parte superior, donde dice "by ThrasherMaiden" (para los que usan móvil, dar click adicional donde dice "BIO"). De antemano, les agradezco enormemente a los que se tomen su tiempo de leer y comentar en la historia de Evan, en la que originalmente yo estuve involucrada como escritora, antes de cederle los derechos a mi amigo de manera voluntaria.
Edición al 23/12/2018:
Tras haber tenido una charla amena con una amiga cercana, quien me explicó a detalle cómo es la situación, finalmente comprendí que no tiene sentido ser una moralista con personajes que ni siquiera existen en la vida real. Es cierto que me desagrada el hentai lolicon, a mí en particular, pero no depende de mí el cuestionar los intereses de otras personas. Mientras no le hagan ningún mal físico a nadie, supongo que es un mal necesario en nombre de la libertad de expresión; libertad de expresión que se ha visto vulnerada últimamente a causa de la censura rampante en páginas mayores como Facebook, Twitter, Tumblr y demás.
A fin de cuentas, todos somos individualmente responsables de lo que vemos y leemos; encima de que también tenemos que aprender a separar la realidad de la ficción.
Fin de edición.
Aclarado todo éso, me despido de ustedes, linduras.
