Ese momento incómodo cuando llueve mucho y te quedas sin energía eléctrica...Afortunadamente volvió antes de las 12 y ya puedo subir el capi n.n

Capítulo 5: Puente de los héroes

¿Dónde se habrán metido estos niños?

Hatake Kakashi estaba seriamente empezando a preocuparse. Habían pasado literalmente horas desde la última que los vio. No en la casa, no en los alrededores entrenando, no en ninguna parte.

Había tenido que crear un clon para que acompañara a Tazuna cuando Sakura no regresó en el momento acordado. La Genin de cabello rosado había salido en la mañana después del desayuno, alegando que iría a revisar algo por los alrededores rápidamente. Su pequeño acto no había logrado engañarlo, sabía que se escabullía por su cuenta a buscar el escondite de Zabuza.

Frunció su ceño pensando lo peor. Sakura era una chica muy inteligente, bastante confiada en sus habilidades hasta bordear casi en la arrogancia, pero no era una imprudente. No creía que hiciera algo tan descabellado como enfrentarse a Zabuza sola, cuando el mismo tenía un cómplice a su lado.

Estos niños van a ser mi muerte —pensó rascándose la nuca.

Sólo quedaba una cosa por hacer…Rastrearlos. No lo había hecho antes porque no le vio necesidad, pero ahora…

Un movimiento en la línea de árboles lo puso en guardia. La adrenalina en su sistema se disparó, preparándolo para manejar cualquier situación que se le viniera encima.

Cuando vio el familiar color rosado, su cuerpo visiblemente se relajó. Sakura seguía viva y en una pieza, su acostumbrada sudadera azul marino presente e intacta.

—Lamento la tardanza Kakashi-sensei —se disculpó al llegar a su lado, sus ojos inexpresivos lo observaban inquebrantables.

Esta niña necesita avivarse más —pensó. No era posible que alguien tan joven tuviera una mirada tan indiferente. Ni siquiera Sasuke se comportaba así, en su caso había muchas emociones presentes, predominando casi siempre la molestia.

—Tuve un pequeño inconveniente durante mi paseo —continuó explicando—. El cómplice de Zabuza se encontraba muy cerca de aquí y decidí confrontarlo.

Ok, por lo menos no fue con Zabuza, o algo peor, con Zabuza y su cómplice a la vez —pensó con las manos en sus bolsillos—. ¿Y bien?

—El enemigo shinobi ha sido neutralizado, no volverá a interferir con la misión —reportó como quien dice el clima.

Esas palabras podían significar muchas cosas, pero conociendo la naturaleza de esta Genin en particular, sabía que el farsante cazador ANBU debía estar muerto.

—Sakura-chan mató a Haku Kakashi–sensei —de entre los árboles aparecieron Naruto y Sasuke.

—¿Haku? —Preguntó desconcertado, ¿acaso ese era el nombre del secuaz de Zabuza?

Por otro lado, había algo extraño en Naruto. En primer lugar, sus palabras habían sido dichas en susurros apesadumbrados, muy diferente a su tono alto y animado normal. Segundo, miraba al suelo abatido, el flequillo rubio ocultando sus ojos. Por último, su andar y su postura, siempre energéticos, ahora estaban acongojados. Con todo y todo, parecía el epíteto de la miseria.

—El compañero de Zabuza —contestó Sakura cuando se alargó el silencio.

—No había necesidad de matarlo —murmuró Naruto apretando sus puños.

¿Qué pasaba aquí, que se había perdido? ¿Por qué Naruto estaba tan afectado por la muerte del enemigo?

—Naruto-san, ya hemos discutido esto —le dijo Sakura mirándolo de frente—. Era el enemigo, su muerte es parte de nuestra misión.

—Haku pudo haberme matado, ¿sabes? —Confesó relajando sus manos—. Pero no lo hizo.

—¿Qué quieres decir con eso Naruto? —Intervino Kakashi.

—Me quedé dormido en el bosque. Estaba tan cansado que no lo sentí acercarse. La oportunidad perfecta para matarme —rió sin humor. Kakashi decidió en ese momento que esa imagen no compaginaba en lo absoluto con Naruto—. Pero en vez de hacer eso, Haku me despertó, me aconsejó y me alentó —una sonrisa amarga se dibujó en sus labios—. Matar no es siempre la respuesta.

Pudo percibir desde su posición un sentimiento, con el que estaba muy familiarizado, aparecer como un flash en los ojos de Sakura, pero se fue tan pronto que podría jurar haberlo imaginado.


Aquella noche la cena estaba llena de tensión. Incluso los civiles sentían que algo estaba mal en el ambiente. En el centro de todo estaba Naruto, tan callado que era algo innatural.

Uno a uno, todos los presentes se retiraron sin decir palabra, dejando a Sasuke solo con sus pensamientos. Con parsimonia se puso de pie y comenzó a caminar sin rumbo, sus manos en los bolsillos de su corto pantalón blanco. Todavía era temprano para regresar a la habitación, donde seguro encontraría a Naruto con su nube de depresión.

Naruto —pensó frunciendo el ceño. No entendí a ese idiota.

Sakura tenía razón, aquel shinobi era un enemigo, y por el bien de la misión debían eliminarlo. No había razón para irse con tanto sentimentalismo por una muerte más.

Por otro lado, su compañera de cabellos rosados ya tenía dos muertes bajo su cinturón desde que se formó el equipo. A pesar de ser sólo una Genin, su disposición para matar sin vacilación era algo aterrador. Ni siquiera él, con toda su ambición de venganza, había experimentado su primera muerte. Pero igual sabía, que llegada la situación, no tendría tanto aplomo como ella al momento de hacerlo.

La envidiaba y la respetaba a partes iguales, pero ni muerto admitiría algo así. Desde aquel día que Sakura lo humilló en la Academia, derrotándolo frente a todos sus compañero como si nada y mandándolo al hospital por dos semanas, supo que era alguien de temer, pero más importante que eso, alguien a quien debía superar si deseaba matar a su hermano.

Comenzó a entrenar más que antes. Tener el lugar del novato del año y saberse mejor que todos sus compañeros le había creado un sentimiento de complacencia. Hasta que llegó Sakura y fragmentó su dulce ignorancia, demostrando con su puño lo mucho que le faltaba.

La volvió a retar muchas veces, siempre fuera de la academia porque los maestros no habían querido dejarla participar nuevamente en las prácticas de taijutsu, pero igual nunca pudo ganar.

Ahora sabía que cuando peleaban, Sakura no usaba ni el 50% de sus habilidades, y eso no hacía más que hervirle la sangre de rabia. ¿Cómo es que ella era tan fuerte? ¿Qué la hacía tan diferente a él?

Detuvo su andar cuando se encontró precisamente con la chica que ocupaba sus pensamientos, sentada en el borde de la terraza de la casa, mirando al cielo.

—¿Cómo eres tan fuerte? —Se le escapó al verla tan cerca. Hasta entonces su orgullo nunca le había dejado admitir que ella era más fuerte que él.

—Entrenamiento Uchiha-san —le respondió con su tono formal e impersonal de siempre mientras lo miraba con tranquilidad.

—¿Insinúas que no entreno lo suficiente? —Preguntó sintiéndose ofendido.

—Te equivocas Uchiha-san —contestó fijando sus ojos nuevamente en las pequeñas luces que cubrían con armonía el oscuro cielo—. No hablo de ahora.

—Explícate —exigió algo impaciente.

—Sato-san me comenzó a entrenar desde que tenía un año de edad —explicó sin mirarlo, perdida en sus propios recuerdos—. Mientras tú eras cobijado y protegido por la calidez de tus padres.

—¡¿Cómo te atreves a mencionarlos?! —Exclamó furioso, su familia todavía era un tema sensible para él.

—Tu clan pudo haber sido masacrado Uchiha-san, pero por lo menos viviste con ellos el tiempo suficiente para mantener su recuerdo —sus palabras lo pararon en seco—. Yo ya no recuerdo a los míos.

Sasuke no supo qué decirle ante esa revelación. ¿Qué sería de él si olvidaba también a sus padres, si olvidaba la razón de su venganza? ¿Cuál sería su propósito en la vida?

Tras varios minutos de incómodo silencio, Sasuke recordó algo que le había estado inquietando desde aquella mañana. Desde que la vio sin su habitual sudadera azul marino

—Las cicatrices de tu espalda, ¿fueron por el entrenamiento que tuviste o algo más? —En su pregunta quedaba implícito lo que con palabras no se atrevía a decir.

—Mis cicatrices…—en su voz se había colado algo de nostalgia, y en ese momento bajo la luz de la luna su figura se veía muy frágil—…Mis errores.

Sasuke la contempló por un momento más antes de dejarla sola sumergida en sus recuerdos.


La mañana del séptimo día desde su llegada a la Ola arribó cargada de nuevas posibilidades. Si tenía éxito esta vez, pronto encontraría a Zabuza y eliminaría uno de los principales obstáculos de la misión. Sabía que una semana no sería suficiente tiempo para que el enemigo se recuperara de las heridas del combate anterior, y quería aprovechar su convalecencia para acabarlo.

El desayuno fue un evento silencioso, salvo por el pequeño percance con el nieto de Tazuna, que seguía insistiendo que no tenía caso enfrentarse a Gatou porque todos iban a terminar muertos. Luego de que Inari se retirara, o mejor dicho, saliera corriendo del comedor, Tazuna entonces les explicó el motivo de su comportamiento, derivado como consecuencia de ver morir a manos de Gatou a un hombre que el pequeño Inari miraba como un padre y un héroe.

Por otro lado, el Uzumaki brillaba por su ausencia, algo que era realmente extraño. Pronto el Uchiha se retiró también para seguir con su entrenamiento, dejándola sola con su sensei y la familia del cliente.

—Sakura-chan, espero que te quedes a proteger a Tsunami-chan y a Inari-chan mientras acompaño a Tazuna-san al puente —le ordenó su sensei al ver sus intenciones de salir.

—Como diga Kakashi-sensei —lástima, ahí se iba su oportunidad.

Ahora debía debatirse entre qué hacer con su mañana. Tenía varias opciones, pero al final se antojó por ir a ver al Uchiha entrenar. La conversación del día anterior había sido diferente, en que había tenido una cualidad reminiscente. Era la primera vez que se abría tanto con una persona.

Lo encontró en el lugar de siempre, extrañamente solo. Quizá Naruto se había ido a otro lado a entrenar.

—Casi llegas a la cima Uchiha-san —comentó a modo de saludo al verlo perder el equilibrio antes de llegar a la cima.

—Somos compañeros de equipo Sakura, puedes llamarme Sasuke —le dijo aterrizando frente al árbol, listo para intentarlo de nuevo.

Sakura se extrañó por la petición del Uchiha, pero no le dio mayor importancia. Sato-san le había dicho que debía tratar a las personas con formalidad, a menos que ellos insistieran en ser llamados de otra forma.

—Muy bien Sasuke-san —concedió mirándolo antes de sentarse a meditar.

Pasaron muchos minutos en un cómodo silencio, sólo roto por el crujir de la madera y la danza del viento, cuando de pronto Sakura abrió los ojos.

—Parece que Tsunami-san está en problemas Sasuke-san —le informó poniéndose de pie. Con un asentimiento del Uchiha, ambos desaparecieron en dirección a la casa.

Sakura llegó primero, a tiempo para ver como dos rufianes amenazaban a Tsunami. El niño Inari estaba fuera de peligro, pero miraba la escena paralizado con lágrimas surcando sus ojos.

—¿Hasta cuándo seguirás llorando Inari-san? —Preguntó sobresaltando al pequeño—. Mientras todos a tu alrededor miran de frente a la muerte sin quebrantarse, tú prefieres correr como un cobarde y llorar en una esquina. Después te quejas de que los demás mueren cuando tú eres el que los deja morir porque siempre te escondes.

Eran palabras duras, pero Inari debía aterrizar en la realidad. La historia que les había contado Tazuna sobre el padre adoptivo de Inari, Kaiza, y su posterior muerte a manos de Gatou podía ser triste, pero lo había peores y no se quejaban por eso. Un recuerdo repentino la distrajo.

Flashback no Jutsu

Tenía cuadro años y lloraba hecha un ovillo dentro de un armario. Odiaba a Sato-san, siempre la estaba obligando a hacer cosas dolorosas. Lo peor es que si no obedecía las consecuencias eran mucho peores. Ella sólo quería volver a su casa, quería volver con su mamá y papá, alejarse de ese infierno.

Escuchó una puerta abrirse y se paralizó, su corazón martilleando contra su caja torácica de manera casi dolorosa. No se atrevió a respirar presa del pánico de que la encontrara y la castigara por estar llorando de nuevo.

Cuando la puerta del armario se abrió con lentitud, unos ojos azabaches la miraron con reproche. No tenía caso esconderse. Él la encontraba, siempre.

—¿No te cansas de llorar pequeña flor? —Preguntó suavemente, moviendo su mano hacia ella. Al verlo ella se encogió aterrada—. ¿Qué ganas llorando?

La sacó del armario y la cargó con un brazo. Sakura no se resistió, dejando que la llevara hasta un mueble y la sentara.

—El mundo es un lugar cruel, lleno de malas personas…personas que se aprovecharán de tus lágrimas y disfrutarán de ellas —siguió hablando, entregándole un pequeño pañuelo blanco con el símbolo de la Hoja grabado en hilo verde—. Yo sólo quiero hacerte fuerte —La pequeña Sakura se secó las lágrimas con manos temblorosas, tratando de controlar el hipo que salía de su boca—. He soportado tus lágrimas por tres años pequeña flor, pero ya es suficiente.

Sakura lo miró asustada cuando se alejó.

—Que esta sea la última vez que llores —ordenó fríamente, trayendo algo en su mano que la hizo palidecer—. O me veré obligado a hacer algo que lamentaremos mucho.

Después de ese día, Haruno Sakura no volvió a llorar jamás.

Kai

—¡Aléjense de mi mamá! —Ese grito la trajo de vuelta a la realidad. No era momento de estar en memorialandia. Había una misión que cumplir.

Buscando el origen de la exclamación, Sakura se encontró con que Inari finalmente reunía su valor para enfrentarse a la situación. Pero ese no había sido el plan y tuvo que reprocharse por dejarse distraer por los recuerdos.

Afortunadamente Sasuke salvó a Inari antes de que el niño se lastimara, inmovilizando a los dos bandidos con unos movimientos rápidos.

—Bien hecho Sasuke-san —felicitó acercándose—. Será mejor que los lleves a un lugar seguro mientras yo me encargo de estos dos.

Observó un breve reflejo de indecisión en los ojos del Uchiha, pero este finalmente asintió llevándose a la familia del cliente. Sasuke sabía lo que era necesario para la misión, y eso le agradaba.


Lejos de la conmoción, un Genin de cabellos rubios se encontraba parado frente a una cruz de madera clavada en el suelo. Era la tumba de Haku.

Luego del enfrentamiento con Sakura el día anterior, Naruto se había llevado el cuerpo de Haku para enterrarlo en un lugar apartado. Extrañamente Sasuke lo acompañó todo el camino en silencio, roto sólo una vez cuando llegaron a un lugar que consideró adecuado.

—¿Para qué molestarse? —le preguntó el Uchiha al verlo comenzar a excavar una tumba con sus propias manos.

—Se lo debo —contestó pendiente a su trabajo—. Es lo menos que merece.

No volvió a decir palabra después de eso, hasta que volvieron con Kakashi-sensei y se encontró nuevamente con Sakura.

Apretó sus puños fuertemente ante el pensamiento de su compañera.

Sabía que ella sólo había actuado en el mejor interés de la misión, Haku era el enemigo y por tanto ella debía acabarlo. Pero Haku era una buena persona que simplemente estaba equivocado, matarlo no era lo correcto. Sakura siempre le decía que sus acciones no eran propias de un shinobi, pero en ese momento no pudo importarle menos.

Frente a aquella tumba tomó una decisión que marcaría el resto de su vida. Iba a ser un ninja a su manera, haciendo las cosas que su corazón dictara correcto. Esa era una promesa, y él jamás se retractaría, ese era su camino ninja.

Sólo entonces se alejó, una llama de determinación creciendo en su interior. Iba a entrenar, entrenar y entrenar, hasta superar a Sakura, sólo entonces podría demostrarle que matar no siempre era la solución.


Mientras sus tres Genin estaban ocupados con sus propios asuntos, Hatake Kakashi se encontraba tranquilamente en el puente, observando a Tazuna y a sus hombres trabajar. A veces se acercaba a ayudar, principalmente cuando alguien necesitaba una mano, otras veces sólo se quedaba a un lado leyendo su novela favorita.

En ese momento su mente divagaba en lo sucedido el día anterior. La muerte de Haku había sido inesperada, pero al fin y al cabo un mal necesario para la misión. La reacción de Naruto sin embargo, era algo que le preocupaba.

Por el otro lado también estaba Sakura. Era una Genin con la disposición de un ANBU, y no dudaba que Sato la hubiera entrenado precisamente con esa intención. Realmente se seguía cuestionando cómo el Sandaime había dejado que ese hombre se llevara a Sakura de la aldea, viendo que convertirla en el tipo de kunoichi que ella era, tuvo que sacrificarle la inocencia a una niña que no tenía ninguna opción en la materia.

Y no es que fuera mal kunoichi, ni nada por el estilo, era excelente. Pero como persona tenía demasiadas deficiencias…

La neblina que comenzó a aparecer lo sacó de sus cavilaciones. Alarmado se acercó inmediatamente a Tazuna, que veía los alrededores con temor.

—Kakashi —escuchó la familiar voz de Zabuza llamarlo—. Tienes algo que es mío.

Subiéndose la banda que cubría su Sharingan, se tuvo que preguntar brevemente a qué se refería, a Tazuna o a su cómplice.

—Lo siento Zabuza, pero mi misión es proteger a Tazuna-san —le dijo en un intento por sabes cuál era su objetivo.

—No te hagas Kakashi, sabes muy bien a qué me refiero —contestó la voz de Zabuza—. Haku no volvió anoche.

—¿Y piensas que nosotros tuvimos algo que ver? —preguntó tratando de localizarlo. La niebla se estaba tornando demasiado espesa—. Quizá Gatou te traicionó y sacó a tu cómplice de la ecuación.

—Como si Gatou y sus matones pudieran hacerle un rasguño a Haku.

Su instinto lo salvó de ser decapitado por la espada de Zabuza, saltando hacia atrás con Tazuna. Ahora el enemigo shinobi estaba más enfocado en su venganza que en su objetivo, lo cual era bueno porque no sabía que tal efectivo fuera proteger al cliente y pelear contra Zabuza al mismo tiempo, aun creando un clon de sombra.

Sakura seguía en la casa protegiendo a Tsunami y a Inari, mientras que Naruto y Sasuke debían seguir entrenando. Eso significaba que estaba por su cuenta esta vez.

—Tu sharingan no funcionará en esta niebla —escuchó antes de sentir movimiento frente a él.

Trató de retroceder rápidamente, pero igual el filo de la espada logró hacerle un corte horizontal en su abdomen. Tocó con su mano la herida para verificar daños, estaba sangrando.

—Eso no es lo único que tengo —le dijo sacando un rollo y haciendo unos sellos. Si no podía usar los ojos, iba a usar la nariz—¡Kushiyose no Jutsu! (Técnica de Invocación)

—¿Crees que eso te salvará?

—Ya veremos.

—¿Qué…?

La niebla se fue aclarando entonces, dejando a la vista a un Zabuza inmovilizado por un grupo de perros. Había dejado que sus invocaciones rastrearan la espalda de Zabuza impregnada con su sangre y ahora estaba en la mejor posición para acabar la pelea.

—Hasta aquí llegamos Zabuza —Hizo unos sellos y concentró su chakra en su mano derecha, creando una figura amorfa de electricidad—. Te doy la opción de rendirte y alejarte de este lugar.

—¿Eso fue lo mismo que le dijiste a Haku antes de matarlo?

—¿Qué te hace pensar que lo matamos?

—Simple. Haku jamás me traicionaría —viendo que Zabuza no tenía intenciones de rendirse, tuvo que recurrir a su última opción, matarlo.

Con un suspiro, sacó la mano de donde previamente tenía el jutsu del pecho de Zabuza, este cayó al suelo en un charco de sangre. Los perros liberaron el cuerpo entonces y lo miraron, como esperando otra orden.

—Eso será todo chicos —los perros asintieron antes de desaparecer en explosiones de humo.

Pero contrario a lo que había pensado, todavía estaba muy alejado del final. Y como si su suerte ese día no fuera suficientemente mala, una horda de mercenarios hizo su aparición en el puente.

—Pensaba matar a Zabuza luego de que cumpliera su objetivo —declaró un hombrecillo de traje costoso y lentes oscuro al frente del grupo. Ese debía ser Gatou—. Me has ahorrado un dolor de cabeza shinobi. Dime, ¿cuánto quieres por la cabeza de Tazuna?

—¿Cuánto quiero por su cabeza? —Preguntó confundido. Ese hombre no podía estar hablando en serio.

—Claro, todo tiene su precio —explicó como si fuera la cosa más obvia del mundo—. Dinero, joyas, mujeres, puedo darte lo que quieras, sólo dilo.

—Hmm… —Hizo como si lo estuviera pensando, ante la cara de horror de Tazuna. Luego curvó sus ojos para darle una sonrisa marca patentada Kakashi y le dijo—. Lo siento, no estoy interesado.

Gató se vio estupefacto de que alguien lo rechazara de manera tan descarada. Molesto, envió a sus rufianes a acabar con Kakashi.

—Parece que podría usar unas manos extras Kakashi-sensei —escuchó la voz de Sakura.

Extrañado, miró a la dirección de donde provenía, encontrándose con Sasuke, Sakura, Tsunami, Inari y un montón de pobladores armados.

Ese fue el fin del reino de Gatou.

Dos semanas después, finalmente estaban parados frente al puente, ya complemente terminado. La misión había concluido con éxito, era hora de volver a casa.

—¡Ahora sólo falta darle un nombre! —Exclamó Tazuna con júbilo—. ¿Qué les parece el Gran Puente…Torakeshi?

—¿Torakeshi?—Preguntó Kakashi con una gotita de sudor resbalándole por la sien, ¿acaso había…?

—Parece un gran nombre Tazuna-san —respondió Sakura, provocando risas en el aludido.

—De verdad, muchas gracias por todo —les comentó Tazuna calmándose—. Este País les debe su futuro a ustedes.

Y así fue como el Equipo 7 regresó a la Aldea, con una misión cumplida exitosamente y reconocidos como unos héroes por un país entero.

Fin del Capítulo 5

Lamentablemente Sakura no tuvo oportunidad de enfrentarse de nuevo contra Zabuza y le tocó al pobre Kakashi...Por cierto, ¿alguien tiene alguna idea de dónde salió el nombre del puente xD? Chocolate virtual para quien adivine xD...Y nada, Sakura y Naruto se alejan, mientras Sakura y Sasuke se acercan...Pero no por mucho tiempo...

En fin, espero que les haya gustado el capítulo n.n y nos estaremos viendo en la próxima...

Ahora unos agradecimientos especiales a las personas que se animan a dejar sus reviews: Luna Haruno, melissaBa, Andy, Black Angel N, Ester Izanami, daliapvperez. En serio, ustedes son lo máximo :D

Próximo capítulo: ¿Alguien dijo boda?

...¿Pero qué rayos...No se supone que tocan los exámenes Chunin ahora? Pues me temo que aún no, el equipo 7 no puede participar así como está ahora. Sakura y Naruto tienen que arreglarse primero xD...Nuestra rosada favorita tiene que estrechar lazos con su equipo, primero Sasuke y ahora Naruto...Y no digo más que después los spoileo xD

Ahora sí, ja ne!