Lo prometido es deuda, y como ya es domingo aquí les traigo el siguiente capítulo de este fic n.n, gracias por su paciencia. Por cierto, ¿alguien se dio cuenta que ciertos eventos de la misión a la Ola no ocurrieron? ¿Qué podría significar eso xD?
Sin más preámbulos, aquí el siguiente capítulo :)
Capítulo 7: Los exámenes Chunin
Los meses se fueron en un abrir y cerrar de ojos. Durante ese tiempo completaron más misiones D usando los clones de Naruto, para consternación de Kakashi, y dos misiones C más fuera de la aldea. Estaban progresando y creciendo a un ritmo impresionante. Sakura estaba segura que con este equipo arrasaría en los exámenes Chunin que estaban a la vuelta de la esquina.
—A veces pienso que quieres castigarnos con esas misiones de rango D Kakashi-sensei —acusó Naruto cruzándose de brazos.
—Sólo sería un castigo si en verdad las hicieran —comentó despreocupadamente sin sacar la nariz de su fiel libro.
—¡Aja! —Exclamó triunfante—. Ya sabía yo que por algo insistías tanto con esas ridículas misiones.
El equipo 7 se encontraba caminando por la aldea tras otra misión completada, cortesía de los clones claro está. Pensaban almorzar juntos en el bar de ramen Ichiraku y luego dirigirse a la Mansión del Hokage a solicitar otra misión. Sin embargo, un chillido desde el cielo los detuvo, sobre ellos volaba una especie de halcón.
—Creo que los veré luego chicos —anunció de la nada Kakashi guardando su libro—. ¡Pórtense bien en mi ausencia!
Dicho esto, desapareció en una explosión de humo sin dar mayor explicación. Naruto y Sasuke lo achacaron al comportamiento raro normal de su sensei, mientras que Sakura observaba con más detenimiento aquella ave alejarse que al propio Jounin.
Pronto continuaron su camino entablando una pequeña conversación, o mejor dicho discusión, entre Naruto y Sasuke, que terminó convirtiéndose en una competencia para ver quién llegaba primero al bar. Sin embargo, antes de que pudieran echar a correr, escucharon unas voces que parecían estar en problemas.
Aceleraron hacia la fuente del sonido, encontrándose a dos ninjas desconocidos, una kunoichi de cabellos rubios atados en dos coletas y un shinobi con alguna especie de túnica negra que lo cubría de pies a cabezas, dejando sólo un rostro pintado con líneas moradas visible. Este último sostenía a un niño en el aire de manera amenazante, haciendo oídos sordos a las súplicas de los dos pequeños que quedaban libres.
—¡Hey tú escapado de circo, suelta a Konohamaru ahora! —ordenó Naruto al reconocer al niño en problemas.
—¿Cómo me llamaste chiquillo? —Preguntó el shinobi enojado por el apodo.
—¡Jefe! —reconoció Konohamaru con algo de alivio.
—Kankuro-san, esas no son formas de tratar al honorable nieto del honorable Tercer Hokage —intervino Sakura antes de que Naruto se lanzara a los golpes con el extraño.
—¡Sakura! —Exclamó el aludido como si hubiera visto un fantasma, soltando a Konohamaru de la impresión.
—Sakura, no esperábamos encontrarte aquí —secundó la otra kunoichi palideciendo. Sus ojos fijos en la Genin de cabellos rosados.
—¿Soy yo o Sakura-chan conoce a todo el mundo? —Le preguntó Naruto a Sasuke en un susurro para nada disimulado.
—Hn.
Mientras Sakura hablaba con los dos shinobis desconocidos, los pequeños aprovecharon para alejarse y rodear a Naruto, tanto para estar más seguros como para preguntarle sobre su compañera. Parecía que las cosas se habían calmado. O quizá no…
—Haruno Sakura —llamó una voz fríamente, envolviendo el terreno en su escalofriante presencia—. Madre tendrá tu sangre esta vez.
Todos los shinobis miraron al recién llegado con expresiones variadas de temor, este a su vez sólo tenía ojos para Sakura desde su posición invertida en la rama de un árbol, sin duda usando su chakra para mantenerse parado con la cabeza abajo. La mayoría no lo sintió llegar, y unida a su escalofriante presencia, los tenía algo tensos y nerviosos, aunque algunos pudieran disimularlo mejor que otros.
En un rápido movimiento el recién llegado se apareció en medio de un torbellino de arena entre los dos desconocidos. Irguiéndose con porte al caer en cuclillas, clavó sus ojos en los orbes verdes de Sakura que le devolvían la mirada sin vacilar.
—Gaara-san, saludos —comenta Sakura al tenerlo frente a ella—. Veo que han llegado a tiempo para los exámenes de ascenso a Chunin.
—¿A qué te refieres Sakura-chan? —Interrumpió Naruto que no entendía para nada la situación.
El shinobi reconocido como Gaara le dio un leve vistazo al equipo 7 antes de darse la vuelta y ordenarle a los otros dos que lo siguieran. Con una despedida rápida estos obedecieron con algo de miedo.
—Nos veremos en el examen Haruno Sakura —esas palabras sellaban una promesa que no presagiaba nada bueno.
Sakura lo vio desaparecer junto a los dos shinobis foráneos. Repentinamente los exámenes chunin se habían complicado mucho más de lo que se habría imaginado.
Luego de eso, el equipo 7 retornó su trayecto a Ichiraku, esta vez acompañados por Konohamaru y su pandilla. El almuerzo estuvo lleno de preguntas y explicaciones dadas por Sakura sobre los tres que acababan de conocer. Al parecer eran shinobis de la Arena que venían a participar en los tradicionales exámenes de ascenso a Chunin a celebrarse en la Hoja en esta ocasión. Pero algo en especial llamó la atención de Naruto.
—El tal Gaara parecía muy hostil contigo. ¿Le hiciste algo o qué?
—Intenté matarlo —fue su simple respuesta.
En un arranque de inesperada sabiduría, Naruto optó por no seguir esa línea de conversación y cambió el tema hacia los exámenes Chunin. Lo que podían esperar, lo que significaba para ellos, y un montón más de cosas.
Animados por la posibilidad de subir de rango, los tres Genin se fueron al campo de entrenamiento tan pronto terminaron de comer para practicar. Gaara había sido intimidante, y si ese era el tipo de competencia que tendrían, lo mejor era prepararse lo más que pudieran.
Los días se fueron en eso, hasta que finalmente Kakashi les entregó los pases que los autorizaba a tomar el examen y los citaba para el día siguiente en la habitación 301.
La tarde del examen Chunin, los tres Genin se reunieron en las puertas de la Academia Ninja, el lugar elegido para llevar a cabo las pruebas. Había muchos prospectos shinobi en los alrededores, pero el equipo 7 no les prestó mucha atención ya que no se veían tan amenazantes.
Lamentablemente su progreso se vio momentáneamente detenido en un pasillo. Había mucha gente reunida y dos personas más adelante parecían antagonizar a un Genin de ropas verdes.
—Sigamos adelante —susurró Sakura dirigiendo al equipo a través del grupo de Genin que miraban absortos la discusión que se había formado entre las dos personas paradas frente a una puerta y el shinobi de ropa verde.
—Idiotas —masculló el Uchiha.
¿La razón? El grupo de Genin que habían pasado estaba atrapado en un débil Genjutsu que les hacía creer que estaban frente a la habitación 301 cuando en realidad estaban frente a la 201 en un piso inferior al designado. Caer por una trampa tan fácil los colocaba automáticamente en la lista de idiotas del Uchiha.
No se encontraron con mayores obstáculos el resto del camino, llegando en pocos minutos a la habitación correcta. Ahí los esperaba su sensei con las manos en sus bolsillos. Milagrosamente su libro no estaba por ningún lado.
—Buena suerte chicos —fueron sus únicas palabras.
Sasuke, Sakura y Naruto asintieron. En el caso de este último también hizo una pose de victoria con el pulgar arriba.
—¡Vamos a ganarles a todos dattebayo!
Con eso los tres siguieron marchando, abriendo finalmente la puerta que los enfrentaría al destino.
—Cuanta gente —susurró Naruto viendo el interior del salón y todas las personas que lo ocupaban.
—Hn.
—¡Sasuke-kun! —exclamó una voz conocida pegándose al Uchiha como un chicle. Este se sacudió rápidamente para quitársela de encima.
El equipo 7 se distrajo de la multitud por la presencia de unas caras muy familiares. Parecía que no eran los únicos de su generación que tomarían el examen.
—Pero si es el trío de idiotas —reconoció Naruto a la chica rubia que siempre lo golpeaba, Yamanaka Ino, al gordo que siempre vivía comiendo, Akimichi Chouji, y al perezoso que siempre dormía en clase y siempre se quejaba de todo, Nara Shikamaru.
—No nos llames así —se quejó un muchacho de cabello negro atado en una coleta alta—. Que problemático.
—Hmm… —asintió el miembro restante masticando una patata frita y llevándose otra a su boca de la funda que tenía en la mano.
—Así que a ustedes también los nominaron —se unió otra voz.
Tres personas más se unieron al pequeño grupo que se había formado en la entrada. Esta vez se trata de un chico de lentes oscuros, Aburame Shino, otro de rasgos caninos con un cachorro en la cabeza, Inuzuka Kiba, y una chica de curiosos ojos pálidos, Hyuga Hinata.
—Parece que aquí estamos los 9 novatos de este año —observó el de la misma voz—. Si ustedes son la competencia estos será pan comido.
—¡Hey, entrenamos mucho para este examen y estoy seguro que barreremos el piso contigo Kiba dattebayo!
—Están armando demasiado escándalo —interrumpió otro shinobi uniéndose al grupo. Usaba lentes y tenía el pelo de color plateado—. Novatos recién salidos de la academia y comportándose aún como niños.
—¿Y quién se supone que eres tú? —Preguntó Ino con mala cara.
—Mi nombre es Yakushi Kabuto —se presentó el recién llegado—. Todos los ninjas presentes están nerviosos por el examen. Les sugiero que le bajen algo si no quieren causar una escena.
Sakura observó calculadora al nuevo integrante del grupo, de la misma manera que a todos los demás presentes en el salón desde que entró. No le interesaba la explicación que estaba dando el tal Kabuto, una persona que reprobara siete veces el examen no era digno siquiera de escuchar. Aun con el aparente conocimiento que afirmaba poseer.
—¡Escuchen todos, mi nombre es Uzumaki Naruto y voy a ser el próximo Hokage dattebayo! —gritó Naruto en respuesta a una advertencia de Kabuto sobre lo fuerte que eran los Genin de las otras aldeas. En vez de intimidarse por esa información, ahora estaba más determinado que nunca.
—¡Silencio gusanos! —una voz estruendosa resonó en el salón, procedido por la aparición de un grupo de personas en el frente del cuarto—. Gracias por su paciencia, mi nombre es Morino Ibiki y seré su examinador de esta primera prueba del examen Chunin.
El hombre que habló estaba calvo, con algunas cicatrices surcando su cara. Tenía una presencia imponente, y no sólo eso, Sakura sabía que aquel hombre era el jefe de la división de Interrogación y Tortura de Konoha, con una reputación como uno de los mejores de su campo, sino el mejor.
Su presencia como examinador sólo podía significar una cosa, el primer examen iba a tener algún componente psicológico involucrado, pues dudaba mucho que se atrevieran a realizar tortura física.
Cuando comenzaron a separarlos en diferentes asientos de acuerdo a una serie de números que se vieron obligados a tomar, e Ibiki anunció que se trataba de un examen escrito, sus sospechas se fueron confirmando. Más aún con todas las reglas impuestas por el jurado.
Al finalizar la explicación, los Genin pudieron voltear finalmente la hoja del examen que les fue entregado anteriormente. Sakura arqueó una ceja ante las preguntas tan profundas y complicadas que estaban escritas en el pedazo de papel. Estaba segura que casi nadie sería capaz de llenar esos problemas, el grado de dificultad estaba muy por encima de la media.
Sabía que ella era una notable excepción porque siempre tuvo gran dominio de lo teórico, pero no podía decir lo mismo de sus compañeros. Además de que algo no le sentaba bien con todo el asunto.
¿Qué ganaban con arrojar ese tipo de preguntas, si resolver ese tipo de ejercicios no iba a sacarles mucho provecho en el campo de batalla? ¿Cuál era la finalidad de poner cosas que casi nadie iba a poder responder?
Fue entonces que recordó nuevamente las reglas. Le había parecido extraño que aquellos que fueran atrapados haciendo trampa sólo perderían dos puntos, en vez de anularles el examen completo. Era como si estuvieran animándolos a copiar, buscar las respuestas fuera de su propia hoja. Si ese era el caso debían tener infiltrados algunos agentes con las respuestas.
Con todo y todo, ella no tenía necesidad de buscar nada. Era capaz de llenar esas preguntas usando su mente. Lo que le preocupaba era Naruto, pues dudaba mucho que descubriera la verdadera intención del examen por su propia cuenta, mucho menos llenarlo por sí mismo. De Sasuke sabía que averiguaría la finalidad de la prueba y encontraría la manera de hacerse con las respuestas.
Tenía que hacer algo con Naruto, pero primero que nada, iba a llenar su examen. Todavía quedaba algo que no le cuadraba, aquella elusiva décima pregunta que Ibiki sólo les daría en los últimos diez minutos del examen.
25 minutos después, soltó su lápiz, había terminado. Colocando sus codos encima del escritorio y entrelazando sus dedos, dejó que sus ojos se cerraran. Habían practicado esta forma de comunicación durante algún tiempo, pero todavía estaba lejos de estar completo. En esta situación, sin embargo, era lo mejor que tenía.
Concentrando su chakra, ubicó a Naruto en la habitación. Usando la tierra como un conductor, envió algunas ondas de chakra hacia el lugar del Uzumaki. Notó cuando este se sobresaltó inicialmente, pero pronto cayó en cuenta de lo que pasaba.
—Trampa. Buscar. Respuestas —le mandó. Algo en lo que debía practicar era mandar oraciones completas en vez de palabras sueltas.
¿El otro problema? Hasta ahora sólo ella podía mandar esas vibraciones de chakra por la tierra porque era su afinidad. Sus compañeros de equipo habían aprendido a recibir y decodificar el mensaje, pero no podían mandarle ninguna respuesta de vuelta.
Esperaba que eso fuera suficiente para poner al tanto de la situación a Naruto. De cualquier manera le mandaría las respuestas de las preguntas más sencillas para que no dejara en blanco el examen. No le mandaba todas las respuestas porque iba a tardar demasiado. Enviar palabra por palabra todo lo que había escrito podía tomar horas.
Fue en medio de la transmisión de esas respuestas que Sakura sintió algo extraño. Le tomó unos segundos valiosos identificar el problema. Alguien estaba tratando de entrar en su mente. Ante esto, Sakura despejó de su cabeza todo pensamiento. Estaba ingresando a uno de los planos más profundo de sus meditaciones, adentrándose en el terreno de su subconsciente y liberando aquello que dormía en su interior.
—¡Shannaro! ¿Quién se atreve a entrar en mis dominios? —Rugió la voz de aquel ser liberado.
Desde que tenía memoria aquella criatura siempre había habitado en su subconsciente. La había nombrado Inner Sakura porque vivía en su interior. Al principio su Inner era más vocal, pero sus palabras siempre iban en contra de las enseñanzas de Sato-san, así que después de contarle sobre aquel ser, Sato-san le había enseñado a meditar para encerrarlo en su subconsciente y que no la influenciara.
Pero ahora no tenía opción más que liberarla. Sólo conocía una persona en toda la habitación capaz de realizarle un ataque mental para robarle sus respuestas. Una de las pocas personas que sabían que ella tenía el conocimiento para llenar ese examen y que al parecer planeaba aprovecharse del jutsu de su clan para entrar a su mente.
No pudiendo mantener más tiempo fuera al intruso, terminó invadida. Todo un minuto pasó antes de poder recobrar el control de su cuerpo. Con un vistazo por el rabillo del ojo pudo ver a Yamanaka Ino lanzándole una mirada de estupefacción.
—Eres tan grosera, sólo vienes a donde mí cuando necesitas algo —le reclamó su Inner.
—Para algo debes servir —le respondió. Estaba a punto de volver a encerrarla cuando un pensamiento la detuvo—. Supongo que te debo las gracias —ahora sí la devolvió al lugar donde pertenecía.
Volviendo a la realidad le dio una rápida mirada al reloj. Faltaban 15 minutos para la última pregunta. Todavía quedaba tiempo para seguir mandándole las respuestas a Naruto.
Varios asientos más adelantes, Uzumaki Naruto copiaba las respuestas que le mandaba su compañera. Se había preocupado cuando el pulso de chakra se interrumpió repentinamente, pero no pudiendo hacer nada al respecto tuvo que conformarse con esperar. Cuando regresaron las vibraciones de chakra el alivio que sintió fue inmenso. Sabía que tenía que hacer trampa para llenar el examen, pero los observadores de la prueba lo ponían demasiado nervioso para siquiera intentarlo.
Las palabras venían lentamente, pero algo era mejor que nada. Gracias a Sakura ya había llenado dos preguntas. Esa técnica que habían desarrollado era puro genio. No entendía al 100% cómo es que funcionaba, ya que ni siquiera pensó que funcionaría en el tercer piso de un edificio y sin contacto directo con la tierra, pero estaba seguro que Sakura le diría si preguntaba.
Estaba por llenar la tercera pregunta cuando la voz del instructor los mandó a detenerse, anunciando que ya era hora de la décima pregunta. Naruto maldijo su suerte, eso no debería estarle pasando a él.
—Para esta última pregunta tenemos unas reglas adicionales —explicó el instructor con una cara que parecía esculpida en piedra—. Primero, pueden decidir no tomar la pregunta, en cuyo caso sus puntos serán anulados y terminarán descalificados del examen junto a su equipo. Segundo, si deciden tomar la pregunta y la responden incorrectamente perderán el derecho a volver a tomar los exámenes Chunin —Sus palabras causaron una conmoción en los equipos restantes.
—¿Qué clase de estúpida regla es esa? —La voz de Kiba se alzó por encima del resto, los ladridos de su perro haciendo eco de sus palabras—. Aquí hay gente que está repitiendo el examen.
—Ustedes tuvieron la mala suerte de tenerme este año —dijo a modo de explicación, callándolos instantáneamente—. De todos modos les estoy dando la opción: váyanse y tomen el examen otro año, o quédense y tomen el riesgo de jamás poder ascender a Chunin.
Naruto observó cómo uno a uno los equipos salían del salón con cara de derrota. Estaba tenso y preocupado por la naturaleza de la última pregunta, pero sin importar qué, no iba a darse por vencido. No estaba solo en el examen, su equipo lo estaba respaldando, y lo que fuera que le tiraran, sabía que de alguna manera su equipo le ayudaría, tal y como habían estado haciendo hasta el momento.
Cuando parecía que nadie más iba a salir, Ibiki tomó nuevamente la palabra.
—Última oportunidad —al ver que nadie se levantaba, continúo—. Bien, a los 48 que quedan…Los felicito por pasar la primera prueba.
—¿Uh? —pensó mirándolo anonadado.
—¿Pero qué rayos…qué hay de la décima pregunta entonces? —Preguntó nuevamente Kiba.
—No había tal cosa, o mejor dicho, la decisión de quedarse o no era la décima pregunta.
Naruto se quedó estático en su lugar. ¡Habían pasado la primera prueba del examen Chunin! Tan ensimismado estaba en su euforia que no escuchó lo que estaba explicando Ibiki sobre el propósito de las primeras nueve preguntas del examen, hasta que este se quitó la banda que cubría su calva cabeza atrayendo su atención junto a la de todos los demás.
—A veces obtener información es más importante que la vida. Muchos shinobis se arriesgan en el campo de batalla y en las misiones para conseguir información —declaró Ibiki. Las horribles marcas de quemaduras, los agujeros de tornillos y todas las cicatrices de tortura que se visualizaban en su cabeza daban cuenta de lo serio que era el asunto.
—Eso tiene sentido, pero ¿y la décima pregunta? —Cuestionó la rubia kunoichi de Suna—. ¿Cuál fue el propósito de eso?
—En la vida de un shinobi habrá muchas misiones peligrosas. ¿Hay que dejar de tomarlas por temor a fracasar? —Preguntó retóricamente—. ¡Nunca! Queríamos simular precisamente esa situación.
Tras terminar de explicar la importancia que tenía la décima pregunta, algo se impactó contra la pared, rompiendo las ventanas y dando entrada a una figura.
—Este no es momento de estar celebrando —anunció la recién llegada—. Mi nombre es Mitarashi Anko, la examinadora de la segunda prueba.
Naruto se quedó viendo a la extraña kunoichi que ahora ocupaba el lugar de Ibiki pensando que les había tocado una demente.
—¿18 equipos? Nada mal Ibiki —comentó apreciativa, una sonrisa sádica formándose en su rostro—. Por lo menos la mitad no pasará esta prueba. Síganme, les explicaré los detalles cuando lleguemos —dicho esto, salió rápidamente del lugar.
Los Genin se movieron para seguirle lo más pronto posible y no perder su rastro. Naruto se las ingenió para reunirse con su equipo durante el camino.
—¡Gracias Sakura-chan!
—Para eso estamos Naruto-san.
—Hn.
El trayecto los llevó a un lugar apartado de la parte principal de la aldea, en medio de mucha vegetación. Cerca de ellos había unas rejas metálicas impidiéndose el paso a una zona boscosa.
—Bienvenidos al lugar del segundo examen, el campo de entrenamiento 44, también conocido como…El Bosque de la Muerte.
Fin del Capítulo 7
Hasta aquí hemos llegado el día de hoy. ¿Qué tal les pareció?
Estamos viendo a un equipo 7 unido, por esa razón era importante que en el capítulo pasado Naruto y Sakura se reconciliaran. Además, ahora ya saben por qué al inicio de la historia Sakura se dirigía a Naruto por su nombre pero a Sasuke por su apellido xD. Y ahora comenzamos el arco de los exámenes Chunin, ¿qué sorpresas nos esperaran?
La próxima actualización se tratará de un interludio, no les doy nombre para que adivinen xD...Una pista: recuerden el último interludio y la relación con el capítulo que lo precedió.
Antes de irme quisiera agradecer a las personas que siempre se animan en dejar sus comentarios, es bueno saber que alguien lee esta historia y que vale la pena el esfuerzo por escribirla :) (Black Angel N, daliapvperez, Ester Izanami, Andy, Luna Haruno, gabi2801)
Hasta pronto.
