Saludos amigos y amigas, hora del siguiente capítulo...

Advertencia de tortura...Sólo un poco, esto es clasificación T después de todo.

Capítulo 9: El poder de mis ojos...¡Sharingan!

Después de que Sakura cayera pasó largos minutos pensando en la respuesta que ella le había dado. Por alguna razón no le sorprendía. Ni siquiera sabía para qué se había molestado en preguntar. Poco después de eso recordó que todavía estaban expuestos a ataques enemigos, con dos de sus compañeros abajo y él siendo el único consciente pero atrapado.

Se liberó dolorosamente de los kunais que lo mantenían sujeto al árbol. Haciendo acopio de fuerza se llevó a sus compañeros a un lugar seguro. Sus heridas sangraban y el dolor amenazaba por consumirlo. Más aún con el esfuerzo que estaba haciendo para cargar a su equipo.

Tuvo que detenerse varias veces para tomar aire y darle un respiro a sus músculos protestantes, pero luego de varios minutos que parecieron interminables logró encontrar un lugar adecuado en la base de un enorme árbol. Sólo había una abertura, lo cual garantizaba que no lo tomaran desprevenido, además de tener suficiente espacio para los dos cuerpos durmientes de su equipo y el suyo mientras se mantuviera sentado.

Rápidamente lleno de trampas el perímetro, sólo cuando estuvo seguro de que nadie podría acercarse sin alertarlo aprovechó para sacar unas vendas de su estuche y tratarse las heridas de los kunais. Sólo tenía un conocimiento básico de primeros auxilios y por ahora eso era lo único que podía hacer. Aparte de esos no tenía otras lesiones en el cuerpo.

Se acomodó un poco para comer una barra de energía de las que tenía guardadas para situaciones de emergencia. Desde su posición observó las luces del atardecer alumbrar el bosque antes de dar paso a la noche. Apenas acababa el primer día y dos tercios del equipo estaba abajo, con un miembro restante herido, y sin haber conseguido el rollo. Cuatro días más en el bosque iban a ser agonizantes.

La noche avanzó sin problemas desde el mundo exterior. Pero en el interior era todo lo contrario. Sakura había comenzado a moverse y a murmurar cosas ininteligibles, sacando al Uchiha de sus pensamientos. Al principio pensó que estaría despertando pero con una mirada más cercana se dio cuenta que estaba teniendo pesadillas, y no sólo eso, su frente estaba ardiendo en fiebre.

No sabía qué hacer en esas circunstancias así que optó por tratar de despertarla a ver si así se iban las pesadillas. Trató de agitarle el hombro con movimientos suaves, de llamarla, de moverla más violentamente, pero nada de eso daba resultado. Estaba a punto de resignarse a dejarla cuando los ojos de Sakura se abrieron repentinamente.

—¿Sakura? —Intentó preguntar al ver los ojos perdidos y enfermizos de su compañera.

—Están gritando muy alto —dijo débilmente mientras se sentaba con movimientos mecánicos—. Sato-san no le gusta que griten mucho.

Sasuke no dijo nada. Era obvio que Sakura seguía atrapada en la pesadilla aun cuando parecía estar despierta.

—Los bandidos estaban gritando, seguían vivos cuando quemé la casa… —Siguió diciendo con la mirada perdida—… Tuve que matar al niño, el objetivo lo estaba usando como escudo, pensaba que no lo tocaría por eso…La madre dijo que era un monstruo…¿Soy un monstruo?...La mujer estaba gritando mucho cuando le arranqué…

Sakura seguía hablando de situaciones que no parecían tener conexión unos con otros, aunque en todos el común denominador era que ella los terminaba matando. No supo cuánto tiempo pasó antes de que Sakura volviera a acostarse en un sueño intranquilo, pero fue suficiente para enterarse de cosas que preferiría nunca haber sabido.

No por primera vez se preguntaba qué clase de entrenamiento había tenido Sakura y qué clase de persona era el tal Sato que ella tanto mencionaba. Sakura rara vez hablaba de su pasado, pero cuando lo hacía siempre salía algo perturbador, tal y como había ocurrido ahora…Con lo que había dicho de manera inconsciente sabía que su compañera había quemado vivo a personas, matado niños y mujeres, torturado…

Sacudió su cabeza tratando de alejar esos pensamientos. Sakura era Sakura, su compañera de equipo. Con todo lo que habían pasado juntos no podía pensar en ella como una sádica asesina. Era difícil concebir que ella había hecho todas esas cosas, aún con su disposición tan indiferente a la muerte.

Los primeros rayos de Sol se colaron por la abertura de su escondite, señalando el amanecer de un nuevo día. Suspiró con alivio de haber sobrevivido la noche, pero sabía que el día traía más amenazas y dificultades. Iban a tener que moverse, no sabía qué podía tener Sakura, pero estaba seguro que no era nada bueno.

Volvió su vista a su otro compañero. No había sido posible despertar a Naruto, y con él todavía inconsciente no se atrevía a moverse de su escondite. Si iban a avanzar, necesitaba por lo menos la ayuda del Uzumaki, aun con lo doloroso que resultaba para su ego admitirlo.

Unas explosiones lo pusieron en alerta. Eso sólo significaba que alguien había sido atrapado por sus trampas, o lo que era peor, traspasado el perímetro que había puesto el día anterior.

—Sasuke-kun, sal por favor —llamó una voz desconocida—. No quisiéramos destruir el árbol y dejarlos atrapados.

Sasuke se tensó viendo a los tres ninjas del Sonido aparecer frente a la entrada de su escondite. Tan rápido y ya aparecían enemigos, y no cualquiera al parecer. El hecho de que lo buscaran específicamente a él tan pronto después del enfrentamiento con Orochimaru sólo podía significar una cosa, esos ninjas estaban trabajando para el Sannin.

No esperaba que los descubrieran tan pronto. Naruto no despertaba y Sakura seguía delirando. Tomando una rápida decisión, tomó la katana de Sakura que yacía en el suelo junto a ella. Con pasos determinados salió al encuentro del enemigo.

—Que chico más obediente —se burló uno de ellos.

—Les sugiero que se vayan o no les gustará lo que haré —amenazó colocando el filo de la katana cerca de sus ojos.

—¿Acaso sabes usar una espada chiquillo? —Siguió mofándose el mismo—. En esa posición te puedes sacar un ojo.

—Esa es la idea —masculló con una mirada asesina, ganándose sólo unas risas.

—Adelante, ciego serás más fácil de matar.

Sasuke se quedó de piedra. Estaba seguro que esos sujetos eran aliados de Orochimaru, y según había demostrado Sakura, el bastardo estaba detrás de sus ojos. ¿Acaso había cambiado de opinión y dado la orden de matarlo?

Esto era malo, significaba que esa amenaza no tendría ningún efecto en ellos. Ni modo, tendría que pelear.

Moviéndose rápidamente trató de cortar con la katana al sujeto con la cara cubierta de vendas, pero este saltó hacia atrás para evadirlo, al mismo tiempo que el otro shinobi que se había estado burlando todo el tiempo hacía unos sellos y le disparaba una corriente de aire que lo estrelló contra una roca.

Se incorporó a tiempo para esquivar el ataque del cara de momia, o al menos eso pensó porque al momento de aterrizar un hilillo de sangre salió de su oreja y una sensación de vértigo lo embargo.

¡Estoy seguro que no me dio! —pensó frustrado.

La kunoichi restante le lanzó unos shurikens que logró bloquear con dificultad con la espada. Por el rabillo del ojo vio al bufón tratando de escabullirse por un lado para atacarlo. Maniobrando sus manos sin soltar la katana, le lanzó su jutsu de gran bola de fuego característico. Su oponente logró dispersar su ataque con aquella corriente de aire y derribarlo.

Esto era malo, esos ninjas del sonido tenían habilidades que desconocía. Por un lado aquel bufón parecía tener algún control del aire dado por aquellos agujeros en sus manos. La momia también tenía algo en su brazo pero no sabía bien lo que hacía, lo que sí tenía por seguro era que había evadido su ataque anterior pero de alguna manera algo le había impactado. No había sido aire porque lo habría sentido, encima de que ese vértigo que había sentido y ese hilo de sangre en su oído le daban mala espina.

Trató de levantarse pero todo le daba vueltas. Sintió antes de ver, alguien pisarle la mano que sujetaba la katana aflojando su agarre, luego unas manos que lo sujetaban del cuello de su camisa. ¿Por qué todo el mundo hacía eso?

Trató de enfocarse en su enemigo, pero sus ojos se desviaron sin quererlo al lugar donde yacía su equipo. ¿Acaso este era su final?

Como si fuera en cámara lenta los recuerdos comenzaron a inundar su mente. Los más prominentes fueron los sucesos del peor día de su vida…El día de la masacre. Volvió a escuchar la voz de su hermano llamándolo débil mientras estaba parado detrás de los cuerpos sin vida de sus padres.

Por alguna razón su cerebro lo llevó a recordar también algo que ocurrió hace dos semanas, algo relacionado con su equipo.

Estaban en una misión de rango C fuera de la aldea. Era de noche y el equipo se había turnado para vigilar el campamento. A él le había tocado el último turno, justo después de Sakura.

Aquella noche en particular se despertó antes de que su compañera viniera a llamarlo. Saliendo de la tienda de campaña se acercó al lugar donde Sakura estaba sentada sobre una de las ramas, recargándose en el árbol y mirando al cielo. La rama era lo suficiente gruesa para permitirle estar parado detrás de ella recargado del árbol también.

—Buenas noches Sasuke-san.

—Hn —pasaron varios minutos en silencio antes de que se animara a preguntarle algo—. ¿Por qué siempre estás viendo las estrellas?

—Luz, esperanza —admitió luego de un pequeño silencio—. Cuando el abismo trata de consumirte…es necesario aferrarse a algo.

Sasuke se quedó callado con las manos en los bolsillos de sus pantalones. Una expresión contemplativa en su cara mientras miraba el cielo junto a ella.

—¿Por qué significa tanto para ti esa venganza? —Preguntó Sakura luego de unos minutos, logrando que su compañero perdiera su compostura tan rápido que era impresionante.

—¡Ese hombre me lo quitó todo! —Respondió alterándose. ¿Cómo se atrevía a preguntarle algo así?

—Si dejas que la sangre se te suba a la cabeza cada vez que piensas en él nunca lograrás vencerlo.

—¿Y a ti qué te importa?

—Somos un equipo Sasuke-san. Se supone que los equipos están ahí para respaldarse mutuamente, yo cuido tu espalda y tú la mía. ¿No es así como funciona?

Luego recordó las palabras que le había dicho Naruto antes de volver por Sakura.

—No sé tú bastardo, pero yo no voy a abandonar a mi equipo…¡Nunca!

Sus ojos se abrieron con una repentina claridad. Su enemigo parecía moverse en cámara lenta levantando su mano con la palma abierta para embestirlo. Vio en esa misma mano acumularse chakra con la capacidad de explotarle la cara.

Sintió sus brazos ya libres del agarra de su enemigo, con una velocidad impresionante sacó un kunai de su estuche de armas y lo clavó en el mismo brazo que pensaba atacarlo. Antes de que le diera tiempo siquiera a gritar, se lo quitó de encima con una patada en el pecho.

Se levantó con gran agilidad y se apareció detrás del cara de momia. Pudo ver en su brazo el chakra moverse manipulando las vibraciones del aire. Al percatarse de que lo iba a atacar le dio una patada en la cara, lanzándolo en la dirección de la kunoichi restante.

Los tres ninjas del sonido estaban todos en el suelo en cuestión de segundos. Sasuke se sentía increíble. Podía ver el mundo con una nitidez que no imaginó posible, lleno de cosas que los ojos normales nunca podrían ver. Esto era la herencia de su clan, su derecho de nacimiento, su poder, esto era…¡el sharingan!

Un movimiento desde su pequeño escondite captó su atención, así mismo de rápido escuchó un grito desgarrador provenir del lugar donde había caído el ninja bufón. Manteniendo su mirada en los otros dos enemigos, se fijó por el rabillo del ojo en el lugar donde estaba el tercero, encontrándose con la figura de su compañera parada al lado del shinobi del sonido.

—No grites tan alto —le dijo ella con una voz engañosamente suave, en su cara se podían ver sus ojos desenfocados.

Sus ojos se agrandaron al presenciar la escena protagonizada por Sakura. Primero, de la katana que en algún momento Sakura había recogido del lugar donde cayó, goteaba sangre; segundo, en su mano libre su compañera tenía agarrado un brazo muy familiar; y tercero, el ninja enemigo se agarraba con una expresión de dolor lo que quedaba de su extremidad superior.

—A Sato-san no le gusta que griten tan alto —dicho esto su compañera colocó el brazo que le había cortado en la boca como una mordaza—. Has estado molestando a Sato-san, tendremos que arreglar eso.

Cuando Sakura comenzó a arrancarle la piel del otro brazo tuvo que desviar la mirada y concentrarla en los ninjas del sonido restantes. Un ataque de náusea amenazaba con hacerle vomitar ahí mismo, pero luchó por reprimirlo para no darle la ventaja al enemigo. Los gritos ahogados que todavía podía escuchar no le estaban ayudando en nada.

La otra kunoichi tenía una mirada de horror en su rostro, mientras el ninja momia trataba de permanecer impasible ante la tortura de su compañero y al mismo tiempo intentaba pensar en una forma de salir de ahí porque la mesa se le había volteado y ya no tenían la ventaja.

—Te propongo un trato Sasuke-kun —habló finalmente, parecía que había tomado una decisión.

—No estás en posición de hacer ningún trato —respondió Sasuke fríamente, su sharingan espirando de manera amenazante.

—Quizá…Pero estoy seguro que todavía desean este rollo —sacó dicho objeto para enseñárselo, tenía el símbolo de la tierra.

—Nos entregarás el rollo a cambio de… —preguntó mientras evaluaba sus posibilidades. Por un lado era cierto que aún necesitaba el rollo y conseguirlo ahora les abría un sinnúmero de ventajas; por el otro lado podían simplemente quitárselos a la fuerza sin tener que hacer ningún trato.

—Si intentas algo nos iremos y perderás la oportunidad de conseguir este rollo —trató de decirle su enemigo de forma amenazante al leer sus pensamientos en sus ojos—. Lo único que quiero es que nos dejes ir a los tres con vida.

Sasuke lo pensó seriamente. La momia tenía un punto, si intentaba algo podrían huir y en este momento no estaba en condiciones de darles persecución, no con su equipo en el estado que estaba. Otro problema era que no sabía si podría detener a Sakura de matar al otro ninja…Bueno, tendría que intentarlo y ver qué salía.

—¿Sakura? —llamó sin quitarle los ojos de encima a los dos enemigos.

—¿Sato-san? —Preguntó esta a su vez deteniendo lo que hacía.

Ese nombre le dio pausa. Sabía que Sakura no estaba actuando en sus cabales, ¿pero que lo estuviera confundiendo con el tal Sato ese? ¿Acaso estaría alucinando, encima de todo lo demás?

—Necesito que dejes ir al ninja —trató de ordenarle, aprovechándose de la condición de Sakura para hacerse pasar por Sato.

—Pero Sato-san siempre dice que no debo dejar a nadie con vida.

—Esta vez…Necesito que lo dejes vivo porque… —pensó rápidamente en la mejor forma de llegarle a la nublada mente de su compañera—…es necesario para completar la misión.

Sakura no respondió, seguía agarrando al enemigo que se había desmayado de dolor. En su búsqueda por otra excusa, Sasuke se le ocurrió una idea brillante y escalofriante.

—¿¡Acaso piensas desobedecerme!? —El efecto fue instantáneo, Sakura soltó rápidamente al ninja con una expresión de miedo.

De nuevo tuvo que preguntarse quién demonios era el tal Sato. ¿Por qué Sakura parecía respetarlo tanto y a la vez estar tan aterrorizada de él? La idea de que una persona que no parecía temerle a nada le tuviera tanto pavor a un hombre no le sentaba para nada bien.

El ninja momia aprovechó para coger a su compañero caído y alejarlo de Sakura, todo bajo la atenta mirada de Sasuke. Cuando estuvieron los tres a salvo le tiró el rollo y se marchó del lugar sin una mirada atrás.

A un lado Sakura volvía a caer en el suelo desmayada. Sasuke suspiró con cansancio al saberse solo. Desactivando su sharingan, vio con ojos normales el rollo que había atrapado ágilmente con su mano. Tantos problemas por eso.

Guardando el objeto, se acercó a su compañera para llevarla de vuelta al escondite. Ya tenían lo que necesitaban, era hora de ir a la Torre. El problema era que Naruto seguía sin despertar.

Frunciendo el ceño ante la expresión idiota del rubio, decidió sacarlo a rastras y estrellarlo contra una roca a ver si por fin abría sus ojos. El grito del Uzumaki reverberó en el bosque asustando a los pobres pájaros cuando su cuerpo impactó contra la piedra.

—¡¿Pero qué demonios?! —Exigió saber poniéndose de pie de un salto y mirando a todos lados con fuego en los ojos.

—¿Hasta cuándo piensas dormir? —Le reprochó el Uchiha cruzándose de brazos, una expresión de fastidio en el rostro—. ¿O acaso crees que te voy a arrastrar todo el camino hasta la Torre?

—¡Teme! —Exclamó iracundo el Uzumaki. De pronto su expresión cambió sin motivo aparente—. ¿Qué rayos te pasó?

Sasuke no lo iba a admitir, pero no debía verse para nada bien. Además de estar todo sucio y cubierto de magulladuras, su camisa estaba manchada de sangre y tenía dos agujeros en los lugares donde le clavaron los kunai, dejando ver las vendas que tenía; también estaba su cara, esas ojeras y ese cansancio no eran de adorno.

—Este no es el momento dobe —respondió regresando a su pequeño refugio para sacar cargando a Sakura—. Tenemos que llegar a la Torre. Sakura está herida y tiene fiebre.

Eso pareció ser suficiente para que Naruto adoptara una cara de seriedad y asintiera sin reclamos. Sasuke sintió algo de alivio, la pesadilla iba a terminar pronto. Con una última acción de entregarle los rollos a Naruto, los dos compañeros emprendieron el viaje al centro.

El camino transcurrió en silencios, salvo por los ocasionales movimientos inquietos y los murmullos de Sakura. Cuando Naruto se dio cuenta que estaba en mejores condiciones que Sasuke, se ofreció a cargarla el resto del camino. Sasuke no protestó y dejó que el rubio la llevara.

Tuvieron algunos problemas, más con animales salvajes y gigantes que con equipos ninjas, ya que a estos últimos los evitaban. Naruto había tenido la extraña sabiduría de crear un par de clones para que crearan un perímetro y le avisarán precisamente de cuando un enemigo estuviera muy cerca o se estuviera aproximando.

A parte de esos ocasionales encuentros con los depredadores del bosque y los pequeños descansos que se tomaban, no encontraron mayores contratiempos, logrando llegar finalmente a la torre cuando las últimas luces del día cedieron para dar paso a la noche.

Una vez dentro del edificio se dieron cuenta que era necesario abrir ambos rollos. Naruto mandó a dos de sus clones a obedecer el mandato, sorprendiéndose con la aparición de Iruka en una explosión de humo al hacerlo. Antes de que el Chunin pudiera decir palabra, el Uzumaki le pidió que ayudara a Sakura.

La desesperación y la seriedad en los ojos de Naruto fue suficiente para que Iruka se moviera rápidamente a buscar los ninjas médicos. En medio de explicaciones y correderas la noche se pasó rápidamente.

Naruto y Sasuke fueron dejados en una habitación para que descansaran mientras los ninjas médicos trabajaban en Sakura en otra habitación.

—Pasamos la segunda prueba —habló Naruto mirando a la nada. Con todo lo que había ocurrido no se sentía tan emocionado como debería.

—Hn.

—Sakura-chan fue envenenada por ese tal Olormalito —siguió hablando. Sus hombros estaban caídos y sus ojos reflejaban miseria.

—Orochimaru —corrigió Sasuke de manera inconsciente.

—Todo lo que Sakura-chan decía en sus sueños, ¿crees que sea verdad? —Preguntó ignorando el comentario anterior.

Naruto estaba sentado sobre una cama abrazando sus rodillas con la mirada perdida en algún punto de la habitación, mientras Sasuke estaba en otra cama acostado mirando el techo. Habían llegado al final del segundo día de la prueba, lo cual significaba que podían descansar los días restantes hasta que se acabaran los cinco que duraba.

—Hn —Sasuke habría preferido que Naruto no escuchara las confesiones de Sakura en su momento de desvarío. Pero lo había hecho y no podía hacer nada al respecto.

—A veces siento que odio al tipo Sato ese —confesó Naruto apretando sus puños—. Pero Sakura-chan parece admirarlo y respetarlo tanto que no sé qué pensar —relajó sus manos dando un suspiro—. ¿Crees que Sakura-chan estará bien?

—No lo sé —se dignó a responder.

Un silencio cayó sobre ellos. Ninguno tenía forma de saber lo que estaba pasando con Sakura en ese momento, lo único que quedaba, lo único que podían hacer, una de las tareas más difíciles era…esperar… y esperar que todo saliera bien.

Fin del capítulo 9.

...

Oh mi...Bueno, qué decir...Ya Sasuke despertó el sharingan xD, y se ha dado cuenta de lo importante que es el equipo para él (aunque no lo quiera admitir). Y al parecer Sakura tiene un pasado mucho más oscuro de lo que se imaginaban esos dos...

En el próximo capítulo finalmente sabremos quién es Sato...¡Hurra xD! ¡Hasta entones!

Muchísimas gracias a todos por leer, especialmente a Ester Izanami, gabi2801, daliapvperez, melissaBa, Andy, Luna Haruno, Black Angel N.