Ya llegó el sábado, así que aquí tienen el capítulo 12 más un pequeño interludio. Como el interludio era demasiado corto, pensé que no sería justo subirlo solo, así que decidí subirlo junto con el capítulo. Espero lo disfruten.

Interludio 3: Entre las sombras.

En algún lugar de la Torre que se erige en el centro del Bosque de la Muerte, una figura de cabellos plateados se dirigía con pasos silenciosos hasta la ubicación de una silueta oculta por las sombras en un rincón de la habitación.

—Las preliminares han terminado —anunció dejándose caer sobre una rodilla y bajando la cabeza con obediencia—. ¿Cuáles son sus órdenes?

—La mocosa de pelo rosado sabe que estoy aquí —le informó la silueta con una falsa calma que pretendía esconder una gran furia—. Es sólo cuestión de tiempo para que le diga a su sensei Kakashi.

—¿Cabello rosado? —Preguntó este con un tono desconcertado—. ¿Se refiere a Haruno Sakura?

Durante sus investigaciones aquella kunoichi le había llamado especialmente la atención. Una niña personalmente entrenada por Haruno Sato, un hombre apodado por el libro Bingo como el Ángel de la Muerte, famoso por no dejar a ninguno de sus enemigos vivos.

La primera vez que la vio se dio cuenta que debía tener mucho cuidado con ella. Aún parada casualmente junto a sus compañeros su aura exudaba precaución y letalidad para quien se molestara en observar con detenimiento. No había puntos débiles en su postura, parecía que cualquier desconocido que se acercara a menos de 10cm de su persona lo iba a lamentar mucho. Encima de que toda la información que había recopilado apuntaban a que era una kunoichi extremadamente peligrosa.

Por otra parte, su interlocutor guardó un extraño silencio al escuchar el nombre de la genin de cabellos rosados. Parecía ponderar algo en relación a ella, pero al final se decidió —Así que la mocosa es familia de Haruno Sato, eso explica muchas cosas…Kabuto, cambio de planes.

—¿Orochimaru-sama? —Cuestionó sin entender.

—Esa chiquilla me dejó los brazos inservibles, necesito reparar el daño si pretendemos seguir con el plan —le informó acercándose un poco a su persona y dejando que la luz iluminara un rostro pálido de ojos de serpiente. A su lado colgaban dos pedazos de carne putrefactos que alguna vez pudieron ser llamados brazos—. Si eso no funciona podemos usar a Sasuke-kun. Ahora que ha despertado el sharingan es el candidato perfecto.

—¿Quiere que…secuestre a Sasuke?

—Me agrada que seas tan rápido —lo felicitó con un gesto complacido—. Pero primero quiero que te deshagas de Haruno Sakura. Mientras esa mocosa siga al lado de Sasuke-kun, capturarlo podría resultar más difícil de lo previsto.

Kabuto sabía que lo mejor era no preguntar. El problema ahora era que Orochimaru lo había puesto en una situación sumamente difícil, especialmente porque Haruno Sakura no era un oponente al cual podía inmovilizar fácilmente. Sabía que este no confiaba plenamente en él, y que esta quizá era una forma de probar su lealtad.

—Espero escuchar buenas noticias tuyas —declaró desapareciendo del lugar.

Kabuto se quedó por muchos minutos en su posición pensando en lo que iba a hacer ahora. Secuestrar a Sasuke y matar a Sakura. A veces se preguntaba seriamente en qué se había metido.

Fin del Interludio 3.

Capítulo 12: Preparaciones

Aquella mañana despertó a las 4AM, como siempre hacía, y comenzó su rutina de entrenamiento matutino. Primero unas 1000 lagartijas, después 1000 abdominales, 1000 sentadillas, y 1000 más de otros ejercicios. Al finalizar salía de la casa a correr unos 1000Km por la aldea antes de volver para ducharse y desayunar. Usualmente terminaba a eso de las 7AM, a tiempo para dirigirse al lugar de reunión de su equipo y sentarse a meditar mientras esperaba que su sensei apareciera.

Sin embargo aquel día fue diferente, Sato-san le ordenó acompañarlo a la Mansión del Hokage para hablar con el Sandaime. La noche anterior le había contado a su guardián todo lo ocurrido en los últimos seis meses desde su ausencia, incluido el altercado con Orochimaru y su futuro enfrentamiento con Gaara.

—¿Qué hay de Kakashi-sensei? —Preguntó al recordar que todavía tenía que reunirse con su equipo.

—Yo me encargo —fue su simple respuesta. Sakura no volvió a decir nada.

Nos les tomó mucho tiempo trasladarse desde la residencia Haruno hasta la Mansión del Hokage. Una vez ahí muchos shinobis que pululaban en los alrededores se detenían a ver a Sato-san en su camino a la oficina del Sandaime. Siempre era lo mismo con ellos, realmente no entendía por qué tanta conmoción cuando lo veían.

No tuvieron que esperar mucho tiempo fuera, el Sandaime los invitó a pasar tan pronto se le anunció su presencia.

—Sandaime-sama —saludó Sato con una pequeña reverencia al entrar, siendo poco después imitado por Sakura.

—Me imaginé que vendrías esta mañana —respondió el Hokage parándose de su silla para recibirlos.

—Es importante aprovechar el tiempo —le informó su guardián antes de preguntar—. ¿Cómo se ha desempeñado mi pequeña flor en estos seis meses?

Los ojos del Tercer Hokage se clavaron en su persona por un breve instante antes de volver a mirar a Sato-san. Era la segunda vez que este la llevaba ante la presencia del shinobi más fuerte de toda Konoha para una pequeña reunión. Por alguna razón en esos momentos el aire paternal y benevolente del Hokage, que siempre exudaba en compañía de otros shinobis y era el que usualmente la recibía cuando iba con su equipo a solicitar o entregar misiones, estaba ausente. Era como si se transformara en su presencia, adoptando un aire serio y calculador.

—Se ha desempeñado por encima de mis expectaciones —contestó finalmente—. La has entrenado muy bien.

—Me alegro de escuchar eso —dijo Sato con una sonrisa orgullosa—, por eso solicito permiso para tomar a Sakura-chan y entrenarla de manera especial durante este mes.

—Me parece una excelente idea —concordó el Hokage—. Le estaré informando a Kakashi entonces.

—Se lo agradezco Sandaime-sama —Sato le dio otra reverencia dispuesto a retirarse de la oficina con Sakura cuando la voz del aludido lo detuvo por un breve momento.

—Creo que te interesara saber que él se encuentra también en la aldea —fueron sus enigmáticas palabras.

Sakura no dijo nada durante todo el encuentro. Sabía interpretar las situaciones, cuándo debía intervenir y cuándo no. En este caso era mejor que Sato-san manejara la situación de la manera que creía más conveniente. Por otro lado, volver a entrenar con Sato-san le producía un poco de terror, pero al mismo tiempo la llenaba de un sentimiento de emoción. Cuando acabara el mes, Gaara no sabría que lo golpeó.


Uzumaki Naruto miraba de un lado a otro sin entender. Estaba parado en medio del puente donde usualmente se reunía el equipo antes de ir a solicitar una misión a la Mansión del Hokage, pero aquel día estaba completamente solo. No había rastros de Sakura, que usualmente era la primera en llegar, ni tampoco de Sasuke, que a veces llegaba antes de él y otras veces después, aunque ese no parecía ser el caso esta vez.

Si no se equivocaba, debía tener una hora esperando sin rastros de sus compañeros. Se preguntó brevemente si se había producido algún cambio de planes del cual no fue informado, o quizá ese día se le habían pegado las sábanas a todos, considerando que el día anterior habían pasado muchas cosas. Del bastardo lo podía esperar, ¿pero de Sakura? Aunque teniendo en cuenta que ella aún no se recuperaba completamente del enfrentamiento con Orochimaru, quizá existía esa posibilidad.

—¡Hola! —escuchó la familiar voz de su sensei a un lado de su persona.

—¡Llegas…tarde! —Fue su instintiva reacción, pero esta perdió fuerza al final al percatarse de que su sensei sólo tenía una hora de retraso—. ¡¿Quién eres y qué has hecho con Kakashi-sensei?!

—Me lástimas con tus palabras Naruto-kun, no es como si siempre llegara tarde —le dijo el aludido con aire ofendido poniendo una mano en su pecho para darle más drama al asunto.

Naruto sólo lo miró con un ligero tic en su ojo derecho. Cuando su sensei no tenía metida la nariz en su libro naranja o enfrentándose en una pelea de vida o muerte, podía ser bastante infantil.

—¿Dónde están Sakura-chan y el teme Kakashi-sensei? —optó por preguntar ignorando la escena anterior.

—Precisamente venía a hablarte de eso —comenzó a decir jovialmente usando una mano para desarreglar aún más los cabellos del Uzumaki, haciendo caso omiso a las protestas de este—. Como bien sabes, en las finales los enfrentamientos se harán de manera individual y existe la posibilidad de que terminen peleándose entre ustedes. Por eso creo que es mejor que cada uno tenga un sensei particular.

—¿Qué quieres decir con eso Kakashi-sensei? —Preguntó Naruto cuando se logró liberar de las garras de su sensei.

—Si entrenan juntos entonces conocerán todas las técnicas del otro, pero si entrenan por separado puede que aprendan cosas que los ayudara en las finales y aumente sus posibilidades de pasar —le explicó pacientemente—. Ya Sakura-chan tiene a alguien, ya te conseguí a alguien, y yo estaré con Sasuke.

—¡Eso no es justo sensei!¡¿Por qué tú vas a entrenar al teme?! —Exclamó Naruto molesto—. ¿Y quién va a entrenar a Sakura-chan?

—Naruto, tienes que entender. El oponente de Sasuke es Neji, el novato del año de la promoción pasada en la academia, mientras tu oponente es Tenten. ¿Quién crees que me necesite más? —Intentó desviarle la atención para no responderle la última pregunta. No sabía cómo se lo tomaría si le informaba que Sato había vuelto e iba a entrenar a Sakura.

Su plan pareció funcionar porque el Uzumaki se cruzaba de brazos y desviaba la mirada para no darle una respuesta verbal y admitir que tenía razón.

—¿Quién me va a enseñar entonces?

—Soy yo —anunció otra voz.

—¡Tú eres… —comenzó a decir Naruto al reconocer al hombre de lentes oscuros que apareció detrás de él—…el pervertido de clóset!

—Veo que ya se conocen, eso me ahorra las presentaciones, así que los dejaré para que se diviertan entonces —aprovechó Kakashi la pequeña distracción para desaparecer del lugar en una explosión de humo.

—¡Espera Kakashi-sensei! —Intentó detenerlo, pero su grito vino muy tarde.

Sin más opción ahora que su sensei se había marchado, Naruto tuvo que encarar al recién llegado con cara de pocos amigos. Este sólo ignoró su expresión y comenzó a explicarle algunos conceptos básicos sobre el control de chakra usando unos diagramas previamente preparados para la ocasión. Al terminar, el pervertido de clóset se llevó a Naruto a un lugar alejado del puente.

—Muy bien, comenzaremos nuestro entrenamiento aquí —le anunció deteniéndose en un área de aguas termales al aire libre de un baño público de Konoha. Extrañamente sólo estaban ellos dos—. Kakashi me dijo que ya practicaron caminar sobre los árboles sin usar las manos, así que lo que haremos a continuación es una variación de eso… —concentrando chakra en sus pies, el instructor se acercó a las aguas termales y comenzó a caminar encima del agua—. Caminar sobre los árboles requiere una cantidad determinada de chakra porque es una superficie inmóvil, pero para caminar sobre el agua es necesario que cambies constantemente la cantidad de chakra que mandas a tus pies para acomodarte a la fluidez del agua.

Naruto asintió una vez para indicar que había entendido las instrucciones, luego concentró chakra en sus pies y se acercó a las aguas termales…sólo para caerse poco después dentro del agua.

—¡Caliente! —Exclamó saliendo rápidamente del agua.

—Creo que es necesario mencionar que la temperatura del agua está a 60 grados Celsius, así que si sigues cayéndote terminarás como un huevo hervido.

Ahora el Uzumaki tenía una cara determinada. Pensó que sería algo fácil por la explicación dada y más aún porque ya dominaba el caminar sobre los árboles, pero la realidad era que determinar y mandar la cantidad exacta de chakra estaba resultando más difícil de lo que imaginaba. Por supuesto que eso no lo iba a detener, si deseaba ser más fuerte debía superar todos los obstáculos que se interponían en su camino.

Cuando estaba haciendo su décimo intento algo llamó su atención rompiendo su concentración. En la pared de madera que dividía los baños termales de los hombres del de las mujeres había un hombre de largos cabellos blancos y un haori rojo. Estaba soltando risitas mientras observaba el lado de las mujeres por un agujero que había en la pared. Poco después de darse cuenta de esto soltó una exclamación señalándolo con un dedo antes de caer otra vez al agua.

—Hey —llamó su instructor al desconocido al darse cuenta de su presencia gracias a Naruto—. No sé quién seas pero no puedo perdonar un comportamiento tan depravado.

Dicho esto se acercó corriendo al intruso pervertido dispuesto a quitarlo de aquel lugar aunque fuera por la fuerza, pero este al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo invocó un sapo enorme de quién sabe dónde que dejó al instructor inconsciente de un lengüetazo.

—Bájale algo hombre —le dijo el desconocido sentado casualmente sobre el sapo—. ¿Qué harás si me atrapan?

Al ver esto Naruto salió rápidamente del agua para verificar el estado de su instructor. Tal como había sospechada este se encontraba completamente noqueado.

—Hey, ¿quién rayos eres tú? —Preguntó Naruto apuntándolo con un dedo acusatorio.

—¡Gracias por preguntar! —Comenzó a decir adoptando una extraña pose—. ¡Soy el sagrado sabio maestro de los sapos del Monte Myoboku, también conocido como el sabio sapo!

—¿Sabio? —Preguntó Naruto con un gesto de confusión, pero se recuperó rápidamente y señaló a Ebisu—. Mira sabio pervertido, se supone que él debía entrenarme, pero mira lo que le hiciste.

—Eso es lo que le pasa a la gente que se mete con mi trabajo.

Lo que siguió fue una discusión sobre la naturaleza de dicho trabajo. Así fue como Naruto descubrió que los pervertidos libros que siempre leía Kakashi eran escritos por aquel hombre, y no sólo eso, por las acciones anteriores del supuesto sabio espiando el lado de las mujeres en los baños termales, que él defendía diciendo que era investigación y que era una fuente de inspiración, se dio cuenta que era un pervertido mucho mayor que Kakashi y Ebisu combinados.

—Mira pervertido, ¿qué se supone que pasará con mi entrenamiento ahora? —Volvió Naruto al tema que le interesaba más—. Será mejor que tomes responsabilidad por tus acciones.

—¿Entrenamiento? —Preguntó extrañado—. ¿Te refieres a lo de caminar sobre el agua?

—Así que sabes de eso, ¡será mejor que me ayudes entonces dattebayo!

A lo que el sabio pervertido se negó rápidamente, diciendo que odiaba a los mocosos irrespetuosos y rudos, así como recalcar que no le gustaban los hombres. Al ver esto Naruto decidió cambiar de táctica, optando por elogiar los libros Icha Icha. El pervertido se dio cuenta de la mentira, así que el Uzumaki pensó que lo mejor era usar su arma secreta.

—¡Sexy no jutsu!

Y así fue como el jutsu que se había inventado meses atrás, que era súper efectivo contra los pervertidos, más con este que era un súper pervertido, le consiguió que accediera a entrenarlo. El Uzumaki esperaba que valiera la pena, aunque considerando que Kakashi no lo iba a entrenar, y que el instructor que este le había dejado realmente era un debilucho que fue rápidamente derrotado por el sabio, no tenía mucha opción al respecto. Era esto o nada.

—Eso fue una broma, ahora voy a supervisar tu entrenamiento —le comentó el sabio pervertido más serio—. Continúa lo que estabas haciendo.

Naruto accedió alegremente al pedido y volvió al agua, pero nuevamente cayó. Dándose cuenta que la ropa sólo le iba a estorbar, decidió quitársela y quedarse sólo en interiores. Antes de poder intentar caminar sobre el agua de nuevo, el pervertido lo detuvo. Con una orden de volver a concentrar su chakra y de subir los brazos, que Naruto siguió fielmente, el sabio le hizo algo en el abdomen que provocó que cayera de rodillas al suelo.

—¡¿Qué demonios…?! —Se quejó el Uzumaki.

—Golpeé un punto de presión que relajará tu cuerpo —comenzó a explicarle—. Ahora intenta caminar de nuevo sobre el agua.

El Uzumaki lo observó unos momentos sin comprender antes de irse a hacer lo que le dijo. El cambio fue instantáneo, al caminar sobre el agua no se volvió a caer.

—No lo entiendo, pero ¡funcionó! —Naruto estaba alegre, ya podía caminar sobre el agua y sólo le tomó un día, eso era un gran avance.

—Pensé que te encontraría aquí Jiraiya-sensei —anunció una voz desconocida.

Naruto volteó a ver a la persona que había hablado, era un hombre de cortos cabellos negros y ojos del mismo color. No usaba ningún protector de frente, por lo que fácilmente podía pasar como un civil con la ropa que llevaba puesta. Sin embargo, le llamó la atención que llamara al sabio pervertido como "Jiraiya-sensei" y que sólo tuviera un brazo. Eso le dio a pensar que quizá había sido un ninja antes, alumno del sabio, pero por alguna razón, tal vez relacionado con su condición, se había retirado.

—Sato —reconoció el aludido al verlo, dejando a Naruto de piedra por la impresión—, no esperaba verte aquí.

—Volví a la aldea anoche —le informó casualmente este acercándose un poco—, Sandaime-sama me informó que también estabas en la aldea y pensé en pasar a saludar.

—¿Y Sakura-chan, cómo está? —Cualquier duda que tuviera Naruto sobre la identidad de esa persona se desvaneció tan pronto esa pregunta salió de la boca del sabio pervertido.

—Mi pequeña flor está muy bien, la dejé entrenando al venir para acá.

Lo que sea que iba a comentar Jiraiya se vio rudamente interrumpido por una exclamación molesta del rubio—. ¡Tú eres el bastardo Sato!

El aludido finalmente le prestó atención al acompañante de Jiraiya, reconociéndolo inmediatamente—. Uzumaki-san, mi pequeña flor me ha hablado mucho de ti.

Naruto tenía tantas cosas que decirle, pero no sabía por dónde empezar. Por fin conocía al bastardo responsable de la poca humanidad de su compañera. La frialdad y la indiferencia de Sakura, además de su insensibilidad con respecto a la muerte, era todo por culpa de aquel hombre.

Por su parte Jiraiya veía la escena con algo de confusión. No entendía qué era lo que estaba pasando, ni por qué el Uzumaki parecía estar tan molesto con Sato. Ni siquiera sabía que ambos se conocieran.

—¡Todo es tu culpa! —Explotó finalmente Naruto—. Por tu culpa Sakura-chan mata a sangre fría, por tu culpa torturó a personas sin piedad ni remordimiento…¡Pero sobre todo eso, por tu culpa la infancia de Sakura-chan está manchada de sangre y dolor!...Ella nunca se ríe, rara vez sonríe y muchas veces actúa como si no tuviera sentimientos.

—Uzumaki-san, no entiendo tu punto —contestó luego de un pequeño silencio—. Matar, tortura, ¿no es eso propio de un shinobi?

—Eso… —Era lo mismo que Sakura siempre decía, que así era el comportamiento propio de un ninja. Ahora sabía de dónde venía eso—…¡matar no es siempre la solución dattebayo!

Sato lo miró un largo rato. Hace un momento Naruto había salido del agua para pararse frente a él, en sus orbes azules había un brillo muy familiar que lo transportó momentáneamente a otros tiempos.

—La paz a veces hace que los shinobis pierdan de vista lo que verdaderamente significa ser un ninja —se decidió a decir volviendo al presente—. Vivimos en un mundo muy cruel Uzumaki-san, pero tú tienes suerte de no haberlo visto todavía en todo su horrible esplendor…Aun siendo un Jinchuriki.

—¡Sato! —Habló finalmente Jiraiya para darle una advertencia.

—No te preocupes Jiraiya-sensei, no diré nada que no deba —le consoló sin mirarlo. Sus ojos estaban fijos en los del Uzumaki—. Me encargué de convertir a Sakura-chan en todo lo que un ninja debe ser, pero contrario a lo que puedas pensar Uzumaki-san, nunca le enseñé a ser cruel ni a odiar, de lo contrario tu pequeña historia con mi pequeña flor sería muy diferente.

El Uzumaki se quedó sin palabras para refutar lo dicho por aquel hombre. Era cierto que a pesar de que Sakura mataba sin remordimiento, nunca lo había hecho de manera cruel, sólo lo hacía porque pensaba que era un deber o era necesario para garantizar su supervivencia. Además de que a pesar de todo, ella había demostrado algo de bondad, como aquel año en la academia.

—Sin piedad para los enemigos, pero para los demás igualdad —finalizó dándose la vuelta para salir del lugar—. Jiraiya-sensei, creo que hablaremos después.

Cuando Sato se retiró un incómodo silencio cayó sobre las dos personas restantes. Jiraiya se quedó un momento viendo el lugar por donde se retiró Sato antes de fijar su preocupada mirada en la figura de Naruto. Este tenía la mirada gacha y se rehusaba a verlo a los ojos.

—Mira mocoso, no voy a justificar su comportamiento, pero Sato ha pasado por muchas cosas y eso ha hecho que vea la vida ninja de una forma muy pesimista —le intentó explicar Jiraiya con algo de seriedad—. A pesar de todo él no es una mala persona.

—Kakashi-sensei nos contó lo que le pasó —admitió Naruto tras unos segundos de silencio.

—Entonces sabes que aquel día Sato no sólo perdió sus sueños, también perdió a uno de sus mejores amigos —esa revelación provocó que Naruto agrandara los ojos por la sorpresa y lo mirara como si fuera la primera vez que escuchaba eso—. Ser el Comandante ANBU era su sueño, y dentro del equipo que le asignaron para ir a la misión donde fue emboscado estaba uno de sus mejores amigos, una persona a la que él consideraba como un hermano no biológico.

Naruto volvió a mirar el suelo meditabundo. Entendía que Sato había pasado por muchas cosas y que quizá a él tampoco debía juzgarlo tan duramente, pero seguía sin comprender un asunto muy importante. ¿Por qué Sakura había sido dejada con él si tenía tantos problemas, por qué no alguien más…normal quizá?

Había muchas cosas de Sato con la que no estaba de acuerdo, pero quizá era hora de quitarle tanta importancia a lo que pasó y enfocarse más en lo que venía en el futuro. Desde que se unió al Equipo 7 Sakura había ido cambiando poco a poco, así que de seguir así sería sólo cuestión de tiempo para que ella aprendiera.

—Bueno, creo que podemos dejarlo hasta aquí por hoy —anunció el sabio pervertido chocando sus manos para llamar la atención del rubio—. Mañana te enseñaré una nueva técnica, así que corre a descansar por hoy.

Naruto asintió. Debía seguir avanzando y hacerse más fuerte.


Hatake Kakashi atravesaba los pasillos del hospital general de Konoha con ambas manos en los bolsillos de su pantalón. Era la segunda vez en la semana que uno de sus estudiantes terminaba bajo cuidados médicos. Primero Sakura, la única del equipo que pensó que nunca vería en esa situación, y ahora Sasuke. Al ritmo que iban parecía que el Uzumaki iba a ser el siguiente. Esperaba que no fuera así, pero eso no significaba que no iba a estar preparado.

Lo más preocupante de todo el asunto era la situación con Orochimaru. Su objetivo era el sharingan de Sasuke, que este último había logrado despertar durante la segunda fase del examen Chunin en el bosque de la muerte. Por esta razón decidió que lo mejor era llevarse al Uchiha fuera de la aldea para entrenarlo personalmente por ese mes.

También estaba todo el embrollo con Kabuto. Pensar que durante todos esos años este había actuado como espía de Orochimaru sin levantar sospechas, y que una sola Genin lograra desenmascararlo en menos de una semana, daba mucho de qué hablar sobre la seguridad de la aldea. Más aun sabiendo que Orochimaru no sólo logró infiltrarse en la aldea desapercibido, sino que también estuvo durante las preliminares en la misma habitación del Hokage y que nadie, salvo la misma Genin de antes, se diera cuenta.

Cuando Sakura informó al Hokage de todo eso, no hubo espacio para dudas. Una declaración así era demasiado seria para ser tomada a la ligera, por lo que de inmediato el Sandaime ordenó a varios escuadrones ANBU localizar a los traidores. Lo único que lograron, sin embargo, fue capturar a los compañeros de equipo de Kabuto. Este último y Orochimaru parecían haberse desvanecido sin dejar rastros.

Y si eso no fuera poco, todavía quedaba todo el asunto de Sato. Con todo lo que había ocurrido no había tenido oportunidad de hablar con el Hokage sobre Sakura, pues este le había ordenado proteger a Sasuke mientras estaba inconsciente. Tampoco se esperó que Sato estuviera de vuelta en la aldea, y que al parecer tuviera interés en preparar a Sakura antes de las finales. Eso significaba que no vería a la rosado por todo un mes y no tendría oportunidad de preguntarle algunas cosas.

Su torrente de pensamientos de vio interrumpido por un extraño presentimiento. Estaba a tan sólo unos pasos de la habitación de Sasuke, a quien había dejado al cuidado de unos ANBU especialmente seleccionados por él mismo antes de salir a buscarle un instructor a Naruto. No esperaba que nada pasara, pero el sentimiento en su interior era opresivo e insistente, así que terminó usando un Shunshin para aparecer dentro de la habitación en menos de un segundo.

Adentro encontró los cuerpos sin vida de los tres ANBU que dejó tirados en el suelo, además de la figura del traidor Yakushi Kabuto parado frente a la cama de Sasuke. Su instinto lo salvó de ser apuñalado por un pequeño cuchillo dejando que su mano lo atrapara por reflejo.

—No esperaba que aparecieras tan pronto Kakashi.

El aludido sólo lo miró con precaución. No estaba lidiando con un Genin ordinario. El hecho de que lograra matar a esos tres ANBU saliendo completamente ileso era un claro signo de que no se trataba de un ninja común y corriente.

Primero lo primero, debía alejarlo de Sasuke, quién sabe qué podría hacer estando tan cerca del Uchiha. Por eso se acercó rápidamente para darle una patada, notando que el cuerpo caía sin resistencia al impacto, al mismo tiempo que uno de los supuestos ANBU se levantaba. Al ver esto creó un clon de sombra para que atacara al enemigo mientras él se encargaba de mantener a Sasuke fuera de peligro.

Contrario a lo que esperaba, el shinobi enemigo saltó por la ventana rompiendo los cristales. Kakashi se acercó a tiempo para ver como el ANBU se quitaba la máscara revelando la cara de Kabuto. Detrás de él escuchó un pequeño sonido, como el de un Henge siendo dispersado.

Maldición, logró escapar —pensó al verlo desaparecer. Dándose la vuelta para inspeccionar el cuerpo del ANBU que pensó que era Kabuto al momento de entrar se dio cuenta de dos cosas—. Usó el Jutsu prohibido del Alma Muerta para controlar este cuerpo, y no suficiente con eso le cambió la cara quirúrgicamente para hacerlo ver como él.

Incluso le había quitado el olor al cuerpo para que no se diera cuenta usando su olfato, luego detuvo su propio corazón para hacerse el muerto. Todo para tener una ruta de escape si la situación lo requería.

Pensar que Orochimaru tiene a alguien así bajo su mando —pensó seriamente—. Mi fuerza actual no es suficiente.


Lejos de sus dos compañeros, Haruno Sakura se encontraba actualmente en el Campo de Entrenamiento 44 viendo una pequeña fogata arder frente a ella. La noche había caído cubriendo con su manto estrellado el cielo, señalando el final de otro día.

Sato-san la había dejado después de volver a dibujar los sellos en cada uno de sus brazos usando la misma técnica de la vez anterior, además de darle nuevas pesas y otra sudadera. Ya de eso habían pasado algunas horas sin nuevas señales de él. Mientras tanto Sakura usaba ese tiempo para descansar, todavía no estaba recuperada del todo y usar su sangre como tinta para los sellos había sido más pesado de lo que pensó.

Miró sus alrededores brevemente, cuidando de no ser atacada por las extrañas criaturas que habitaban aquel bosque. No esperaba volver tan pronto a aquel lugar, pero Sato-san le había dicho que era uno de los mejores campos de entrenamiento de Konoha, y que en el transcurso de todo ese mes estarían entrenando ahí.

Un sonido peculiar la puso en alerta de inmediato. Instintivamente saltó hacia atrás, a tiempo para evadir unos senbons que cayeron en su posición original. Detrás de ella sintió una presencia y de inmediato se volteó para tomar del brazo a la persona que ahí se encontraba para lanzarla hacia la ubicación del primer atacante.

Fue entonces que finalmente pudo ver bien al enemigo. Eran los dos ninjas del sonido restantes del equipo que participó en las preliminares, Dosu y Kin. Tuvo que darles crédito por acercarse tanto a ella sin que se diera cuenta, pero ahora que los había visto sería su final.

Ellos no le dijeron nada antes de volver a atacar, de la misma forma que ella tampoco emitió palabra. Ellos querían matarla y punto. No había necesidad de hacer preguntas inútiles de por qué ni estar demandando explicaciones. Lo único que importaba era acabar con ellos.

Haciendo una sustitución para salir del rango del ataque de ambos ninjas del sonido, hizo unos sellos con sus manos—. Estilo de Tierra: Jutsu Cazador de Cabezas.

Dosu quedó atrapado bajo tierra dejando sólo su cabeza libre, mientras que Kin se las ingenió para esquivar su ataque y lanzarle otra horda de senbons que ella fácilmente evadió. Al notar cómo Dosu concentraba el chakra en sus manos para intentar salir de su trampa, lanzó uno de sus kunais explosivos. El arma se incrustó en la frente del enemigo antes de explotar sacudiendo el suelo. Una pequeña lluvia de sangre, carne y vísceras cayó sobre ella manchándola de un color carmesí.

Rápidamente ubicó al enemigo restante para aparecer detrás de ella y agarrarle el cabello con fuerza para lanzarla contra un árbol. Sin perder tiempo la golpeó en la cabeza rompiéndole el cráneo y esparciendo tejido nervioso por todas partes.

—Bravo, le haces honor a tu apodo Cerezo Mortal —escuchó decir a una voz familiar.

Intentó ubicarlo, pero por alguna razón no podía sentir su chakra ni tampoco determinar el lugar de donde provenía la voz, ya que este parecía venir de todas partes.

No fue sino hasta que el dueño de la voz apareció caminando tranquilamente para quedarse parado frente a ella que pudo identificarlo—. Yakushi Kabuto.

—Parece que te acuerdas de mí, aunque nunca llegamos a hablar directamente.

Sakura lo miró con cautela. Esos dos ninjas del sonido habían sido pan comido, pero podía sentir que este estaba en otro nivel. ¿A la par con Kakashi o por encima de él? No estaba segura, pero a quien tenía enfrente no era un mero Genin. ¿Cómo no se percató de esto antes?

Tenía que acabar rápido la pelea. No estaba en condiciones para un enfrentamiento prolongado y mucho menos contra un oponente que podía estar a la par de su sensei.

—¿A quién miras? —Preguntó la voz de Kabuto detrás de ella.

Su cuerpo se movió por reflejo, saltando a un lado para ver cómo la persona que creía que era Kabuto desaparecía en una nube de humo, dejando al real en el lugar donde ella había estado parada previamente.

De inmediato le lanzó varios kunais con pergaminos explosivos y se alejó para crear algo de distancia de la explosión. Rápidamente se quitó la sudadera y las pesas, a tiempo para evadir unas especies de bisturí hechos de chakra que estaban en las manos de su oponente.

Siguió esquivando hasta encontrar una apertura. Cuando apareció lo golpeó en la cara y lo mandó a estrellar contra un árbol. Eso debió ser suficiente para romperle los huesos de la cara y crear algún tipo de trauma en su vida aérea que le dificultara un poco la respiración.

Cuando se dispersó la nube de polvo y vio a Kabuto parado sin ningún rasguño se quedó momentáneamente anonadada. Estaba segura que el golpe impactó, ¿entonces por qué parecía que no le había hecho nada?

Cuando vio a su enemigo sumergirse en la tierra y dirigirse a ella para agarrarle los pies su mente volvió al presente. Concentrando chakra en sus pies pisó el suelo creando un pequeño temblor y varias fisuras en la tierra. Kabuto volvió a la superficie saltando sobre ella, pero Sakura rápidamente se sustituyó con una rama y liberó su katana. Un movimiento rápido después, uno de los brazos de Kabuto era cortado y salía volando por los aires, salpicándola de más sangre en el proceso.

Una ola de mareo la sacudió en ese momento, obligándola a usar su katana para estabilizarse. Que inoportuno era, justo cuando estaba por terminar la pelea. Su oponente pareció darse cuenta de que tenía un problema y aprovechó para atacarla nuevamente con su mano impregnada de un chakra peligroso. En su estado algunos de los golpes lograron dañarla, dándose cuenta que no sólo le cortaban la piel, también sus músculos, tendones y hasta sus órganos. Por fortuna logró evitar que le diera en algún punto vital.

Su enemigo la atacaba con un solo brazo sin problemas, pues de alguna manera había curado la herida que le ocasionó al cortarle el otro brazo. Parecía que Kabuto tenía la capacidad de repararse las heridas sin necesidad de usar sus manos y concentrar chakra curativo como ella tenía que hacer.

En un momento de claridad, vio la oportunidad perfecta presentarse frente a ella y decidió aprovecharla, oscilando su katana en un arco que logró cortarle el otro brazo. Ambos quedaron parados uno frente al otro respirando agitadamente.

—Ya entiendo por qué Orochimaru-sama está tan molesto contigo —le dijo Kabuto entre jadeos—. Los récords no te hacen justicia.

Sakura preparó su katana para cortarle la cabeza, pensando que así finalmente se callaría, pero antes de poder hacer algo unas manos la rodearon por encima de sus brazos, lograron detener sus movimientos. Una mirada por el rabillo del ojo le enseñó a Kin detrás de ella sujetándola. Esta seguía con su cráneo abierto dejando que la sangre y otros elementos se escurrieran por las aberturas.

—El jutsu del alma muerta es tan útil —escuchó decir a Kabuto con un suspiro complacido.

No entendía cómo podía estar tan tranquilo y alegre en la situación en la que se encontraba. Con dos de sus brazos cortados y a punto de morir. ¿Acaso pensaba que la aparición de Kin lo ayudaría?

—Fue divertido mientras duró —siguió comentando Kabuto—, pero ya es hora de volver para mí…Y para ti es hora de morir.

Una extraña luz proveniente del cuerpo de la kunoichi del sonido la distrajo un momento. Se parecía extrañamente al tipo de luz que iluminaba un pergamino explosivo antes de detonar…Sus ojos se abrieron por la sorpresa al darse cuenta de lo que estaba pasando, pero para ese momento ya era demasiado tarde…El cuerpo hizo explosión.

Fin del capítulo 12.

Oh no, ¿qué acabo de hacer? ¿Sobrevivirá Sakura?

Un capítulo especialmente largo esta vez. Muchas cosas han pasado, desde la vuelta de Orochimaru, el encuentro entre Sato y Naruto, el intento de secuestro de Sasuke, y la pelea entre Kabuto y Sakura. Esta última pelea con el equipo del sonido fue una especie de venganza, por lo que ellos le hicieron a Sakura en el Bosque de la Muerte en la serie original...Por último, ¿alguien se esperaba que Sato fuera alumno de Jiraiya?

Aquí les dejo un pequeño link (vignette1. wikia. nocookie "punto" net /naruto/images/f/f6/Team_jiraiya. png)

Recuerden quitar los espacios, y reemplazar el "punto" por un "." También pueden buscar el equipo genin de Jiraiya en google imágenes.

En la imagen se ve el equipo Genin de Jiraiya. Aproveché que no hay mucha información con respecto a ellos para usarlos. El de medio, de cabellos negros, es Sato. Se parece un poco a Sasuke, ¿no creen? De ahí que Sakura confundiera a Sasuke con Sato en su momento febril alucinógeno.

Bueno, creo que es todo por ahora. Nos esteremos leyendo en el próximo capítulo...Que otra vez será sábado. Pensaba poder subir dos capítulos en una semana, pero esto está resultando más complicado de lo que esperaba.

Ahora un agradecimiento a los comentaristas de siempre: nani28, melissaBa, Luna Haruno, gabi2801, daliapvperez, Black Angel N.

Espero que hayan disfrutado del capítulo. Tengan un lindo día, se cuidan y ¡hasta pronto!