Parece que ya llegó el sábado, lo que significa que es hora de otro capítulo. ¡Espero que lo disfruten!
Capítulo 13: Revancha.
Fue recuperando la consciencia en medio de una laguna de confusión. No recordaba muy bien lo que le había pasado, ni entendía por qué su cuerpo se sentía extrañamente adolorido y cansado. Trató de hacer un esfuerzo por recabar los últimos recuerdos que parecían flotar a su alrededor sin control, intentando ponerle un orden lógico.
Primero había estado en el bosque de la muerte esperando el regreso de Satos-san cuando…¿Qué pasó después? Trató de dispersa la neblina que cubría el resto de los recuerdos…Habían dos personas, ninjas del sonido si no estaba mal. Ellos habían intentado atacarla…matarla, pero ella se enfrentó y logró acabar con ellos…entonces…Apareció otra persona…alguien…
Abrió los ojos en un rápido movimiento al mismo tiempo que las imágenes de lo que ocurrió después la invadieron. Kabuto se apareció tras la derrota de los dos ninjas del sonido con una actitud bastante confiada y arrogante. Ambos pelearon hasta que ella finalmente consiguió cortarle los dos brazos, pero entonces Kabuto usó el cadáver de Kin para aprisionarla mientras se escapaba. Y no sólo eso, escondido debajo de la ropa de Kin había pergaminos explosivos cubriendo gran parte de su cuerpo. Kabuto planeó dejarla morir en la explosión antes de que se diera cuenta de lo que ocurría.
Un segundo más y lo habría logrado. Sin embargo, Sakura actuó rápidamente al darse cuenta de las intenciones de su enemigo, usando sus piernas para pisar el suelo con fuerza y crear un muro de tierra detrás de ella para elevar la bomba humana, al mismo tiempo que se sumergía ella misma en la tierra para no ser arrastrada por el cuerpo que aún la tenía aprisionada y también alejarse lo más posible del rango de la explosión.
Logró evitar lo peor estando debajo de la tierra, pero aun así algo de la onda explosiva la alcanzó logrando aturdirla un rato. Cuando decidió salir nuevamente a la superficie su cuerpo finalmente cedió antes las heridas causadas por Kabuto y cayó en un estado de inconsciencia, del cual sólo ahora estaba despertando.
Se incorporó lentamente mirando sus alrededores en alerta. Estaba en un enorme cráter rodeada por los escombros de los árboles afectados por la explosión y restos de tierra dispersos, pero ni rastro del enemigo. Por la posición de la Luna estimó que al menos una hora había pasado desde el enfrentamiento. El hecho de que siguiera viva sólo podía significar una cosa, Kabuto pensó que la explosión la mató y se había retirado con esa creencia.
Eso fue lo mejor que le pudo haber pasado, aunado al hecho de que tuvo la fortuna de no ser atacada por animales salvajes en su convalecencia. Ahora debía crear un perímetro para sobrevivir la noche en la condición en la que se encontraba.
—Por fin despiertas —Sakura miró al hombre que se apareció al lado de ella portando una expresión inescrutable. Sato-san siempre lograba sobresaltarla con su repentino acto de aparición, aunque esto era difícil de decir por el control que tenía de sus facciones para evitar que algún sentimiento se escapara y la delatara—. Tenemos trabajo que hacer, una misión clase S nos espera.
Sato-san no hizo ningún comentario con respecto a su condición, ni tampoco sobre el estado del lugar donde estaban. Simplemente comenzó a correr en una dirección indeterminada sin darle mayor información. Sakura hizo un gran esfuerzo para seguirle el ritmo a Sato, obligando a sus piernas a moverse a su misma velocidad y aguantándose el dolor que esto le provocaba.
No debía decepcionar a Sato-san. Ella era una kunoichi, esto no era nada.
Aquella mañana Uzumaki Naruto atravesaba tranquilamente la aldea para llegar al lugar citado por el sabio pervertido el día anterior. Mientras su cuerpo se movía hacia aquel destino, en su mente se arremolinaban un montón de preguntas, entre ellas el estado de sus compañeros, su localización, lo que estarían haciendo, ese tipo de cosas.
Más temprano había intentado buscar a Sasuke y a Sakura sin mucho éxito. Parecía que ambos habían salido de la aldea a quién sabe dónde con sus respectivos instructores, Sasuke con Kakashi y Sakura con, según descubrió después, Sato.
Aquel último nombre le dio un poco de pausa. El día anterior luego del encontronazo con aquel tipo Jiraiya lo invitó a comer algo de su elección, siendo el ramen de Ichiraku su obvia elección. Ahí el sabio pervertido le contó algunas cosas relacionadas con el pasado de Sato antes de la guerra que lo cambió. Aparentemente siempre había sido un ninja muy serio, pero también era fieramente sobreprotector y leal a Konoha, principalmente a sus amigos.
—Sato nunca fue un ninja de gran talento, pero lo compensaba con creces con su inteligencia y su determinación —le había comentado Jiraiya.
También le dijo que Sato formó parte de un equipo muy peculiar. Normalmente los Genin recién graduados eran agrupados en equipo de tres formado por dos varones y una hembra. En su caso fue algo diferente, siendo su equipo compuesto por tres varones ya que en ese entonces no había suficiente kunoichis.
Su equipo era muy unido, sobreviviendo los tres juntos la Segunda Gran Guerra Ninja. Sin embargo, en la Tercera Guerra no tuvieron tanta suerte, ya que fue ahí precisamente donde uno de sus compañeros murió en acción. Y si eso no fuera suficiente, después de la guerra también perdió al único compañero que le quedaba.
Naruto se detuvo al darse cuenta de que había llegado al lugar indicado. Decidió ponerle un alto a esos pensamientos por el momento y se enfocó en buscar a su nuevo instructor con la mirada, encontrándolo cerca de los baños termales de las mujeres emitiendo risas pervertidas. Por un breve segundo pasó por su mente el gran contraste que había entre maestro y estudiante, antes de ser deshecho rápidamente.
—Hey —lo llamó con molestia.
—Hoy voy a enseñarte una nueva técnica —les respondió el sabio sin moverse de su posición.
—¡Mírame cuando me hablas pervertido!
A regañadientes y con algo de reluctancia el sabio pervertido se alejó de su pequeño escondite para acercarse a Naruto. Ahí comenzó a explicarle sobre los dos tipos de chakra que el rubio poseía en su interior, el que usaba usualmente y otro que sólo aparecía en circunstancias especiales.
—¿Cómo sabes que tengo dos tipos de chakra? —Preguntó algo desconcertado cuando escuchó eso.
—Soy un sabio —fue su simple respuesta, dándose aires de importancia.
Entonces continuó explicándole la importancia de aprovechar aquel otro tipo de chakra que el Uzumaki tenía en su interior, porque no hacerlo sería un gran desperdicio, además de que sería necesario usarlo si quería aprender el jutsu que estaba por enseñarle ese día.
—La técnica que te voy a enseñar es el jutsu de invocación.
Una explicación después sobre el mecanismo de ese jutsu tenía en nuevos espíritus al Uzumaki. Pensaba que una técnica así podría serle de gran ayuda en el futuro cercano, así que de inmediato se lanzó a la acción gastando prácticamente todo su chakra en ejercicios de caminar sobre el agua, dejándolo en apenas lo más mínimo, ya que Jiraiya decía que así sería más fácil acceder al otro tipo de chakra que había en su interior.
Una demostración del sabio pervertido siguió a eso, invocando a un sapo que le entregó un pergamino al Uzumaki para que escribiera su nombre con sangre. Naruto estaba emocionado por probar la nueva técnica, pero al ver el último nombre en el rollo se paralizó unos segundos…Namikaze Minato…Por alguna razón aquel nombre se le hacía muy familiar. Sin darle más mente a eso, escribió rápidamente su nombre.
—Ahora lo que tienes que hacer es producir chakra y tocar el suelo con la palma abierta de la mano que usaste para firmar el contrato —continuó instruyéndole—. Los sellos son jabalí, perro, pájaro, mono y oveja.
—Aquí vamos —habló Naruto haciendo los sellos indicados—. ¡Kuchiyose no jutsu!
Pero lo que apareció no fue un sapo, sino un diminuto renacuajo…
—Parece que no tienes talento —observó Jiraiya.
—Cállate Ero-sennin (sabio pervertido) —gritó Naruto volviéndolo a intentar.
Esto iba a tomar un largo tiempo.
Lejos de ahí, más allá de los muros que limitan la Aldea Escondida entre las Hojas, se encontraba Hatake Kakashi caminando bajo la cubierta protectora de los árboles, una mano sosteniendo su libro frente a él y la otra en el bolsillo de su pantalón. A su lado estaba Uchiha Sasuke de brazos cruzados y ceño fruncido.
—¿Aún no llegamos? —Preguntó impaciente el Uchiha, más por el ritmo tan pausado que llevaba Kakashi que por realmente llegar al destino.
—Ya casi —le respondía siempre Kakashi sin despegar la mirada del libro.
Sasuke había despertado esa mañana y de inmediato Kakashi se lo había llevado fuera de la aldea con promesas de entrenamiento especial. Esas parecieron ser palabras mágicas para el Uchiha pues la emoción en sus ojos era difícil de ocultar.
A pesar de haber ganado las preliminares, Sasuke no estaba del todo conforme porque sólo lo había logrado por un pelín. De no haber sido por esa última apuesta en ese genjutsu estaba seguro que habría perdido horriblemente, encima de vergonzosamente porque su oponente no era capaz de usar ninjutsu, solamente taijutsu. Y aun así terminó en el hospital.
El hecho de estarse enfrentando en las finales al novato del año de la promoción pasada, el genio de la familia Hyuga, no le producía ningún sentimiento particular. Lo que sí lo llenaba de expectación era saber que tendría la oportunidad de enfrentarse a Sakura sin restricciones. Ahora que tenía el sharingan quería saber qué tanto podría competir con su compañera, ver cuánto había avanzado. Nada más le importaba, mucho menos un perturbador ninja que al parecer estaba detrás de sus ojos.
Una semana había pasado desde que salieron de la aldea. Sato-san no le había vuelto a decir nada más acerca de la misión y ella no había preguntado. Estaba más preocupada cumpliendo el régimen de entrenamiento de su guardián y llenándose de información de sus libros como para darle mucha importancia. Cual fuera la misión, aunque sea clase S, Sakura lo iba a cumplir.
Para ese momento ya Sakura estaba completamente recuperada de todas sus heridas. Tener conocimiento de jutsus médicos tenía sus ventajas, pero llevarlo al nivel que había demostrado Kabuto podría ser mucho más conveniente. Quizá podía trabajar en eso, si él había podido, ella estaba segura que también podría.
Pronto visualizó las entradas de una ciudad. Aun caminando no les tomó mucho tiempo llegar. Era ya pasado el mediodía y parecía que las calles estaban rebosantes de actividad. En medio del bullicio Sato-san la llevó hasta un local particular en un área bastante frecuentada por las personas.
—Lo siento, no permitimos la entrada a menores de edad en este lugar —los detuvo un hombre alto y musculoso. Sakura sólo respondió bajándose la capucha para enseñarle su banda ninja—. Mis disculpas shinobi-san.
Aquel hombre se hizo a un lado nervioso, parecía que ya había tenido experiencia previa con los ninjas, y por lo que se podía suponer de la reacción, no una muy buena. Sato-san no le dedicó otra mirada antes de entrar. Sakura comenzó a sospechar la naturaleza la misión, pues sólo había una persona que conocía que podría encontrarse en ese tipo de lugar.
Recorrieron varios pasillos atrayendo varias miradas. No sabía si era por el hecho de ser una menor de edad, de tener el cabello rosado o quizá por su protector de frente, pero igual no le importaba. Finalmente Sato-san se detuvo cerca de unas mesas, la persona que buscaban estaba sentada en una de ellas con un juego de cartas en la mano.
Rodeándola había varios espectadores esperando la siguiente movida del juego. Además de las cartas en la mesa también había muchas monedas. Parecía que el ganador se lo llevaría todo.
—Gané…de nuevo —anunció una voz con júbilo poniendo sus cartas en la mesa, para luego proceder a pararse y a guardar todas las monedas en una bolsa—. Es una gran satisfacción jugar contigo.
El dueño de la voz se retiró de la mesa, llevándose a todas las personas con él, salvo la persona que perdió y su acompañante, los cuales eran precisamente las personas que estaban buscando.
—Demonios —habló una de ella poniéndose de pie.
—Tsunade-sama —llamó Sato-san logrando que la aludida volteara a verlo sorprendida.
—Sato —reconoció recuperándose de la impresión.
—Sato-san —saludó su acompañante con una pequeña reverencia.
—Shizune-san.
—Tsunade-sama, Shizune-san —enunció Sakura imitando a Shizune y haciendo una pequeña reverencia. Las miradas de las dos mujeres se fijaron en ella con esa acción.
—Déjame adivinar… —comenzó a decir Tsunade—. ¿Quieres dejar a tu pequeña flor con nosotras de nuevo mientras tú te vas a hacer sólo Kami sabe qué?
—Esta vez no Tsunade-sama —respondió Sato-san con una pequeña sonrisa, la cual no duró mucho en su cara pues fue reemplazada de inmediato por una mirada fría.
El cambio en el ambiente fue instantáneo, poniendo en alerta a las dos mujeres. Esos cambios tan abruptos de Sato siempre las ponían algo nerviosas pues habían escuchado los rumores de que usualmente no presagiaban nada bueno.
—Tsunade-sama, por orden del Sandaime Hokage, debes regresar a la aldea —su voz no daba lugar a réplicas y su postura gritaba por lo alto que no sería buena idea intentarlo tampoco.
Cualquier persona obedecería sin chistar una orden así de él, pero Tsunade no era cualquier persona, ella era la kunoichi más fuerte de toda Konoha, parte de los legendarios Sannin, nieta del Shodaime, nieta-sobrina del Nidaime y alumna del Sandaime. Y definitivamente no iba a obedecer una orden así de brazos cruzados, sin importar de quién viniera.
—¿Y si me rehúso? —Preguntó ella sin dejarse intimidar.
—Tendría que llevarte a la fuerza —contestó Sato. A un lado Shizune miraba preocupada de una persona a otra—. No hagas esto más difícil de lo que ya es.
—Tú más que nadie deberías saber por qué no quiero volver —le dijo Tsunade entrecerrando los ojos—, y la última vez que revisé, el Sandaime te retiró permanentemente de las fuerzas shinobi.
—Circunstancias difíciles traen medidas difíciles.
—¿Qué podría ser tan importante para emitir una orden así?
—Evitar una guerra —eso pareció ser suficiente para bajarle un poco la guardia a Tsunade—. Deberíamos ir a un lugar más privado.
Esta vez Tsunade obedeció con más facilidad, dejando que los cuatro se retiraran del casino en un incómodo silencio. No sabiendo qué otro lugar sería más conveniente para discutir temas tan delicados, Tsunade los llevó a la habitación del hotel donde se estaban quedando.
Una vez en el cuarto las dos mujeres fijaron sus ojos en Sakura, como si interrogaran con la mirada la presencia de la rosada en medio de una conversación tan seria y muy probablemente restringida como aquella.
—No se preocupen por mi pequeña flor, ella tiene autorización para saber —les aseguró Sato-san cuando se dio cuenta de lo que pasaba por sus cabezas.
Tsunade siguió mirando por un poco más de tiempo a Sakura con el ceño fruncido antes de volver su cara en dirección a Sato—. Explícate, ¿cómo se supone que mi regreso a la aldea evitará una guerra?
—Orochimaru —mencionó a modo de explicación. La cara de su interlocutora perdió su color ante ese nombre—. Por la expresión de tu rostro puedo suponer que ya te vino a ver.
Su afirmación recibió solo silencio como respuesta y eso fue todo lo que necesitó para confirmar sus sospechas. Por su parte, Sakura estudiaba la escena sin emitir palabra, se había aventurado en esta misión sin ningún tipo de información, pero con lo que estaba viendo y escuchando, su cerebro era capaz de dibujar un esquema general de lo que estaba pasando.
Parecía que la presencia de Orochimaru en los exámenes Chunin tenía un trasfondo mucho más profundo que apoderarse de unos ojos especiales. Y el hecho de que se hubiera encontrado con Tsunade previamente, la mejor ninja médico que el mundo ha conocido, sólo podía significar una cosa…Sus brazos no estaban tan recuperados como quiso hacer parecer durante las preliminares.
—Espero que sepas escoger muy bien lo que vas a hacer —rompió Sato el silencio que se había formado—. Te daré 24 horas para pensar bien tu respuesta.
Dicho esto se encaminó a la puerta de la habitación, Sakura detrás de él siguiéndolo fielmente. Sin ninguna mirada atrás, ambos salieron.
—Esperaba que llegáramos antes de que Orochimaru hiciera contacto para que nos pudiéramos llevar a Tsunade inmediatamente —le dijo casualmente Sato cuando salieron del edificio—. Pero el hecho de que ya se hayan encontrado nos obliga a realizar un pequeño cambio de planes.
Sakura no preguntó a qué cambio de planes se refería. Era algo obvio. Si Tsunade solamente estaba acompañada por su aprendiz cuando la encontraron, eso significaba que Orochimaru le había ofrecido algo a cambio de su ayuda y le había dado un tiempo para considerarlo. Por lo que esperar a ver si aparecía la susodicha serpiente parecía la mejor idea, más aun si su existencia era la responsable de la posible guerra que se avecinaba.
Se mantuvieron el resto del día montando guardia cerca del hotel. No podían permitir que Tsunade aprovechara ese pequeño lapso para escapárseles. De ella dependían demasiadas cosas.
La mañana siguiente amaneció con el cielo cubierto de grises nubes, una clara advertencia de lo que se avecinaba. Antes de que las 24 horas que le había dado Sato se acabaran, Sakura observó a Tsunade salir del edificio sola. Por su comportamiento parecía querer asegurarse de que nadie la estuviera siguiendo, ni siquiera su aprendiz. Con un pequeño aviso a su guardián, ambos emprendieron el camino detrás de la sannin, teniendo especial cuidado de no ser detectados por esta.
Tsunade los llevó hasta unos templos abandonados en las afueras de la ciudad. Por largos momentos parecía que nadie más aparecería, pero muchos minutos después finalmente emergió la persona que estaban esperando.
—Llegas tarde Orochimaru —espetó Tsunade impaciente.
—Mis disculpas Tsunade-hime, quería asegurarme de que realmente vinieras sola —le respondió este con un tono sedoso.
Aquel comentario la inclinaba a pensar que Orochimaru no se había dado cuenta de su presencia todavía. Lo malo era que desde su posición no podía observarlos, sólo escucharlos, así que no podía ver el estado en el que se encontraban sus brazos.
—¿Y bien, cuál es tu decisión?
—Antes de eso quisiera saber cómo fue que terminaste con los brazos así —su solicitud fue recibida por un pequeño silencio.
—Haruno Sakura —reveló luego de unos minutos—, la sobrina de Sato.
Aquella información pareció dejar sin palabras a Tsunade—. ¿Pretendes que crea que una niña te hizo eso?
Podía notar el escepticismo en su voz, ¿acaso era tan poco probable que ella fuera capaz de algo así? Debía admitir que por sí sola no lo habría logrado, todo fue resultado de un esfuerzo en conjunto con su equipo. Pero de igual manera ella había sido la principal protagonista de lo que sucedió.
—Eso no tiene relevancia, ahora dime cuál es tu decisión —prácticamente le ordenó.
—Si te curo los brazos me traerás de vuelta a Dan y a Nawaki —sentenció Tsunade—, y no intentarás destruir a Konoha.
—Por supuesto —concedió sin vacilación.
Escuchó el sonido de unos pasos antes de sentir a Sato-san desaparecer de su lado. Esa fue toda la señal que necesitó para entrar a la escena con un salto, dejando previamente su sudadera y sus pesas a un lado.
—Sato, esperaba encontrarte aquí —lo saludó Orochimaru. No se veía para nada perturbado por su presencia—, y a tu sobrina también.
—Tu sobrina es más difícil de matar que un insecto —dijo otra voz apareciendo al lado de Orochimaru.
Sakura observó el panorama. Por un lado estaba el sannin de las serpientes, a su costado un recién aparecido Kabuto con sus dos brazos intactos…este último estaba tan normal que no parecía haber sufrido ninguna herida en el enfrentamiento que tuvieron hace una semana, a pesar de haber salido con ambos brazos rebanados. ¿Habrá usado un genjutsu para hacerle creer eso o estaba usando ahora algún Henge? Nada de eso, ahí había algo más. ¿Su misteriosa habilidad de regeneración? Se inclinaba más por esta opción.
Frente a Orochimaru se encontraba Tsunade, algo estupefacta por el giro que estaban tomando las cosas. Y entre ambos Sannin se encontraba Sato-san parado de perfil dirigiendo una mirada glaciar a Orochimaru.
—Sabías que estábamos espiando —acusó Sato—, pero no dijiste nada.
—Sabía que se revelarían con el tiempo —mencionó algo complacido—. Debo confesarte que me has hecho un gran favor.
—¿Qué demonios está pasando aquí? —vociferó Tsunade al recuperar la compostura.
—Simple Tsunade-hime —tomó la palabra Orochimaru para explicarle—. Sato siempre ha sido muy intuitivo. Parece que concluyó que el truco de su pequeña sobrina me haría buscarte, por eso decidió tratar de ubicarte antes de mí, sin embargo yo llegué primero y Sato decidió aprovechar la situación para emboscarme.
—Y al final terminé siendo yo el emboscado —concluyó Sato-san—, o al menos eso es lo que crees.
—Sabía que tratarías de seguir a Tsunade-hime, así que me preparé acorde a eso —siguió diciendo Orochimaru—. De esta manera podré hacer que ambos paguen por su osadía.
Un tenso silencio siguió a esas palabras. Todos estaban esperando que alguien hiciera algo para desencadenar el combate que tendría lugar tarde o temprano. Por su lado, Tsunade no sabía qué hacer al respecto, esto no era cómo planeaba que fuera su mañana.
Precisamente en ese momento la primera gota de lluvia finalmente cayó, chocando contra la nariz de Sakura. Eso fue suficiente para impulsarla a la acción, saltando hacia Orochimaru. En medio del camino fue interceptada por Kabuto y ambos comenzaron a pelear otra vez.
Se planteó la mejor forma de acabarlo definitivamente mientras esquivaba sus ataques. No sabía qué tal potente era su habilidad regenerativa, ¿soportaría destrozarle el corazón o el cerebro? Sólo había una forma de averiguarlo. Esta vez las cosas serían diferentes, con su condición física al tope y sin debilidades que la estorbaran.
La lluvia se fue intensificando poco a poco creando obstáculos con su avance. Más allá Sato-san y Orochimaru parecían haberse enfrascado en un pequeño duelo a varios metros del lugar, dejando sola a Tsunade en el mismo sitio donde estuvo parada cuando comenzó todo. La sannin parecía indecisa sobre a quién apoyar.
—¡Kabuto! —La llamada imponente de Orochimaru interrumpió la pelea.
El aludido desapareció de su campo de visión para aparecer al lado de su amo. Sakura aprovechó para situarse al lado de Sato-san y estudiar a sus enemigos con la mirada.
—De los tres estudiantes del inepto de Jiraiya, siempre fuiste uno de mis preferidos Sato. Eres todo lo que un ninja debe ser —le dijo Orochimaru—. Por eso me gustaría ofrecerte una última oportunidad de reconsiderar tus lealtades.
—¿Sabes que vas a morir aquí y por eso intentas convencerme de unirme a ti? —Le preguntó Sato retóricamente.
—Si tan sólo te unieras a mí podrías trascender esta patética mortalidad —siguió diciendo Orochimaru sin darle ningún reconocimiento a sus palabras—. Recuperar tu brazo, y más importante aún, a tus amigos.
—Quizá con esas promesas puedas convencer a Tsunade-sama, pero a mí no.
—Una verdadera lástima —sentenció dándose la vuelta.
—¿Piensas que te voy a dejar ir con vida? —Preguntó Sato al ver sus intenciones de marcharse.
—Kukuku, te dije que me preparé para tu llegada —le contestó Orochimaru sin mirarlo—, pero no dije nada de ser yo quien me enfrentaría a ti.
El sonido de unas pisadas se escuchó reverberando en los alrededores. Su cuerpo se tensó en preparación para la llegada de un nuevo enemigo. El hecho de que Orochimaru estuviera tan confiado de que el recién llegado podía vencer a Sato-san no le daba buena espina.
—No puede ser —escuchó la voz de Tsunade a unos pocos metros de distancia de su posición.
—Kazuhito —susurró Sato-san con una expresión indescifrable cuando la persona en cuestión se detuvo frente a ellos.
Sakura miró críticamente al recién llegado. Era un hombre alto de piel oscura y sin cabellos. Lo que más le llamó la atención fue el uniforme ANBU de Konoha que llevaba puesto, además del extraño presentimiento que tenía de su persona, como si este personaje ocultara un extraño secreto.
—Fue divertido verte de nuevo —fueron las últimas palabras dichas por Orochimaru antes de desaparecer.
Al mismo tiempo, Kabuto saltó hacia Tsunade con la intención de llevársela con ellos. Sakura fue más rápida y lo detuvo a mitad de camino con una patada en la cabeza que lo desvió de su curso. Con una pequeña inspección a su alrededor se dio cuenta que tanto Sato-san como Tsunade veían ensimismados al recién llegado. No podía culparlos, no era todos los días que una persona que creían muerta se aparecía frente a ellos vivo. Especialmente Sato-san, ver a su compañero de equipo después de tantos años debía desenterrar recuerdos largamente olvidados.
—Parece que estamos destinados a enfrentarnos —declaró Kabuto parándose frente a ella sin ningún rasguño.
—Esta vez no te dejaré ir con vida.
Ambos se lanzaron nuevamente al ataque. Esquivar, golpear, cortar, luego separarse y volver a lo mismo. Parecía que Kabuto no había usado toda su fuerza la vez que la emboscó en el bosque de la muerte, ¿por qué otra razón estaría teniendo tantas dificultades para derrotarlo estando completamente sana si antes casi logró vencerlo estando en recuperación?
Escuchó una explosión a un lado antes de sentir una gran ráfaga de viento sacudirla un poco. Supo entonces que la pelea entre Sato-san y su antiguo compañero había empezado. ¿Quién saldría victorioso de ese enfrentamiento? Ni siquiera ella misma lo sabía, pero tampoco podía divagar mucho en eso, tenía a su propio oponente frente a ella.
Trató de usar varios jutsus de tierra de su arsenal, pero aparentemente su enemigo también tenía afinidad por ese elemento y sus técnicas no fueron tan eficaces como planeó. Entonces si sus golpes, jutsus, kunais y shurikens no funcionaban, ¿qué le quedaba?
Optó por sacar su katana al mismo tiempo que cubría su cuerpo con una especie de armadura de tierra usando una variación del jutsu del cuerpo del guerrero de roca para disminuir el daño de los ataques de Kabuto. Eso tampoco le ayudó mucho porque su adversario era demasiado escurridizo esquivando sus estocadas.
Un recuerdo repentino se abrió paso a su mente, unas palabras dichas por un hombre hace casi cuatro años…
—Tienes una afinidad natural para el genjutsu —recordó los ojos rojos de su interlocutor taladrándola—. Aunque prefieras el combate directo, a veces el genjutsu puede ayudarte en aprietos.
Hace mucho que no usaba genjutsu, prefiriendo usar los golpes, sus jutsus o sus armas para acabar con sus enemigos, pero parecía que estaba en una situación donde necesitaría de su ayuda para salir de aquel aprieto. Por eso intentó recordar las enseñanzas de aquel hombre durante el mes que lo acompañó. Un plan se fue formando en su cabeza.
Primero cubrió a su oponente con el genjutsu más avanzado del que tenía conocimiento, pero no sólo eso, ocultó la ilusión en un genjutsu de nivel medio, y este a su vez en uno de nivel básico. Esa técnica ilusoria de tres capas era bastante difícil de romper incluso para el más experto. Pero igual no podía subestimarlo así que pasó a la siguiente fase de su plan.
—Doton: Karyoku Bunshin no Jutsu (Elemento Tierra: Jutsu Clon Hábil de Tierra Volcánica) —hizo unos sellos y una perfecta réplica de ella emergió del suelo. Este clon era especial porque tenía una increíble defensa y era bastante poderoso. Además de que su piel caliente producía dolor al tacto y tenía la capacidad de usar un jutsu del elemento Tierra. Lo único malo era su velocidad.
Cuando Kabuto logró deshacerse de sus ilusiones unos minutos después, estuvo preparada. Estando oculta mandó a su clon a atacar, la técnica que iba a usar ya escogida para la ocasión.
—Doton: Bakuyaku Iwa Kawarimi (Elemento Tierra: Reemplazo de Cuerpo de Piedra Explosivo) —recitó el clon, siendo reemplazado por una piedra gigante que al ser impactado por el ataque de Kabuto explotó. Pero no sólo eso, el clon se reemplazó a un lugar detrás del enemigo para atraparlo y evitar que saliera de la explosión. Le había pagado con la misma moneda, usando la misma estrategia que usó su enemigo antes para intentar acabar con ella.
Sakura salió de la Tierra donde se había ocultado cuando decidió que era suficientemente seguro. Usando su velocidad, rápidamente se movió al lugar donde podía sentir el cuerpo de Kabuto. Por alguna razón no había estallado en pedazos con la explosión, sólo se había quedado carbonizado. Lo más impactante de todo era que seguía vivo y se estaba regenerando.
Decidió poner a prueba su teoría anterior y se agachó junto al cuerpo, entonces usó su katana para cavar una abertura en el pecho de su adversario. Podía seguir vivo, pero su estado de vulnerabilidad era otra cosa. Así que aprovechó para sacarle el corazón con su mano libre y estudiar el órgano con la mirada un momento, restándole importancia al hecho de que se había embarrado de sangre otra vez.
Extrañamente el corazón seguía latiendo en sus manos a pesar de haberle cortado la conexión con los vasos que se conectaban a él para entrarle y sacarle sangre. Realmente era curioso cómo algo así podía pasar, como si aquel órgano fuera capaz de mantenerse vivo por su propia cuenta. Al pensar en eso le dio un breve vistazo al cuerpo, seguía respirando superficialmente y tratando de regenerarse.
Con su katana cortó en diminutos pedazos el corazón, luego el cuerpo hasta dejar únicamente el cerebro. De fondo se podían escuchar los sonidos de una pelea y los relámpagos que empezaron a caer para hacerle compañía a la lluvia.
—Doton: Yomi Numa (Elemento Tierra: Pantano del Inframundo) —unos sellos después un pantano apareció debajo de los restos del cuerpo absorbiéndolo. Sólo entonces cortó el cerebro y lo dejó caer al pantano también.
Cuando el cuerpo terminó de hundirse, Sakura le dio la espalda con la intención de acercarse a Tsunade. Esta al escuchar sus pasos la volteó a ver, pero al notar su estado cubierta de sangre ajena la sannin pareció paralizarse con los ojos abiertos llenos de horror. Esto no era bueno, había olvidado su fobia a la sangre.
Por suerte la fuerte lluvia estaba escurriendo la sangre de su piel, pero la que había en su ropa iba a ser un poco más difícil de quitar. No pudiendo hacer nada con respecto a eso decidió observar detenidamente la pelea de Sato-san y ver si necesitaba alguna ayuda. A pesar del poco chakra que le quedaba no dudaría en unirse al enfrentamiento si su guardián se lo ordenaba.
En ese preciso instante Sato-san aterrizaba frente a ellas cubierto de sangre y con la ropa hecha jirones. De su oponente no parecía haber rastro, así que pensó que su guardián había ganado la pelea. Pero antes de poder preguntarle algo, Sato-san cayó de rodillas antes de darse de bruces contra el suelo.
—Al final tus incesantes explicaciones de fuinjutsu me salvaron…Minato —fueron sus últimas palabras antes de descender en la inconsciencia.
Fin del capítulo 13.
Oh vaya, ¿alguien se esperaba este giro?
Como pueden ver, Sakura salió ilesa de la situación (¡Hurra!), y se la desquitó con Kabuto (¡doble hurra!). Lamentablemente Orochimaru logró escapar...¿qué significará esto para la historia?
Por otro lado, fue curioso descubrir que los estudiantes masculinos de Jiraiya compartían las últimas letras de sus nombres (Minato, Nagato, Naruto). Fue por eso que decidí ponerle Sato al personaje, y al último del equipo Kazuhito (todos terminan con "to"). Espero que hayan podido ver la imagen que les dejé en el capítulo pasado a través de aquel link para que vean el equipo Genin de Jiraiya.
En fin, eso es todo por ahora. Nos estaremos leyendo el próximo sábado. ¡Manténganse en sintonía!
Y ya saben que sus comentarios son muy apreciados: gabi2801, melissaBa, Kimberly-miau, Black Angel N, daliapvperez, Luna Haruno, nani28, kleev Gracias a ustedes hemos sobrepasado los 100 reviews *-*, ¡estoy tan feliz :D!
