Saludos estimados lectores, hora del siguiente capítulo. Espero lo disfruten...
Capítulo 14: Las finales de los exámenes Chunin.
Había vuelto a la aldea hace dos semanas, tras quedarse un tiempo en aquel pueblo esperando que Sato-san se recuperara lo suficiente para poder viajar. A su regreso se reportaron inmediatamente con el Sandaime, el cual a su vez les fue dictando órdenes a cada uno, en preparación para lo que se avecinaba…una invasión.
Aparentemente el mismo día de las preliminares, luego de que ella le informara al Hokage sobre la presencia de Orochimaru y la deslealtad de Kabuto, el Sandaime había mandado a varios ninjas a buscar señales de esos dos, pero estos no encontraron nada hasta la noche del día siguiente, cuando un ANBU se topó con el cuerpo sin vida de quien había sido el examinador de las preliminares, Gekko Hayate. Y no sólo eso, también habían descubierto que la Arena se había unido al Sonido y planeaban usar las finales de los exámenes Chunin para invadir a la Hoja.
A ella le había tocado el papel de neutralizar a Gaara durante las finales, pues el Sandaime y Sato-san coincidían que su condición de Jinchuriki lo colocaría en el mismo centro de los planes de invasión. Así que debía de hacer su misión contenerlo en el estadio y evitar que atacara rampante la aldea.
Poco después de aquella improvisada reunión, Sakura volvió a su entrenamiento en el Bosque de la Muerte, donde pasó dos largas semanas preparándose. El día antes de las finales Sato-san decidió dejárselo libre para que recuperara energías y descansara, después de todo debía presentarse a las finales en óptimas condiciones si esperaba ganarle al demonio del desierto.
Con ese día libre, Sakura decidió salir a dar una vuelta por la aldea, esperando encontrarse con su equipo. No sabía nada de ellos desde hacía un mes, ya que desde que llegó Sato-san había estado muy ocupada, primero con la misión S para traer de vuelta a Tsunade a la aldea, y segundo con el entrenamiento en el bosque de la muerte, donde se había tenido que quedar durante todo el transcurso de su preparación.
Sato-san no la supervisó durante ese tiempo como era su intención original, pues las heridas que sustrajo durante el enfrentamiento contra Kazuhito fueron mucho más preocupantes de lo que él pensaba en primer lugar. Por eso el Sandaime decidió que lo mejor era que Sato-san se quedara en el hospital recuperándose bajo el cuidado directo de Tsunade. Ante ese percance, Sakura recibió un pergamino con el régimen de entrenamiento que debía seguir en esas dos semanas, pues la ausencia de Sato-san no significaba que ella podía pasarse el tiempo sin hacer nada.
Sin planearlo, sus pies la terminaron llevando hasta las cercanías de Ichiraku Ramen, donde visualizó a un rubio de vestimenta naranja muy familiar. A veces Naruto podía ser bastante predictible.
—Naruto-san —saludó acercándose a él.
—¡Sakura-chan! —Exclamó sorprendido de verla ahí.
Sakura observó detenidamente al Uzumaki. Este parecía no estar en buenos ánimos, si la postura decaída de su cuerpo era alguna indicación. Ahora que lo pensaba mejor, desde la segunda fase del examen Chunin, Naruto se había estado comportando un poco anormal, sin su entusiasmo e hiperactividad habitual.
—¿Algún problema Naruto-san?
La daba curiosidad saber qué podría estar pasando por la mente de Naruto para tenerlo así. Si mal no recordaba, la última vez que se había puesto tan decaído fue durante la misión al País de las Olas. Sin bien en ese entonces lograron arreglar las cosas entre ellos, el tema de la necesidad de matar a los enemigos había quedado en el aire. Un pensamiento repentino cruzó su mente con respecto a eso…¿acaso el Uzumaki estaba afectado por la muerte de Zaku?
Resultaba problemático que Naruto fuera tan sensible con el tema de la muerte. Todos los ninjas en su carrera tienen que matar tarde o temprano, por eso existe el código shinobi que específica que uno tiene que matar sus emociones para el éxito de la misión. Sato-san le había inculcado eso desde muy temprana edad, preparándola para enfrentarse a todo tipo de situaciones, pero por sobre todas las cosas, a hacer lo que era necesario por el bien de la misión.
Aquella filosofía de su guardián contrastaba con la de Kakashi-sensei, y eso le creaba un pequeño dilema. A la hora de elegir a quién obedecer, era más que obvio que siempre escogiera a Sato-san…Por encima de todo. Pero si Sato-san no estaba, no podía simplemente desobedecer a su sensei si era una orden directa, aun cuando eso significara ir en contra de los principios de Sato-san.
—Naruto-san —llamó nuevamente cuando el silencio se alargó por varios minutos. Extrañamente el aludido miraba su plato de ramen inmóvil, pero lo que era aún más sorprendente y preocupante, el plato estaba prácticamente intacto.
Con un suspiro resignado, Naruto finalmente la miró con intenciones de contarle lo que le sucedía—. Me topé con Gaara en el hospital.
Esa respuesta la tomó desprevenida. No se esperaba que el motivo de su depresión tuviera que ver con cierto ninja de cabellos rojos perteneciente a la Arena.
—Shikamaru y yo lo encontramos en la habitación de Sato —tras mencionar aquel nombre, Naruto pausó un segundo tratando de encontrar alguna señal en su rostro que delatara sus pensamientos sobre esa persona—. Gaara intentó matarlo mientras estaba dormido.
—No creo que esa sea la razón que te tiene así —resaltó Sakura mirándolo detenidamente, guardando transitoriamente esa pequeña pieza de información sobre lo que Gaara intentó hacer. Aunque sabía que Sato-san era perfectamente capaz de cuidarse solo, y que seguramente debió fingir estar dormido por alguna razón indeterminada, no podía evitar sentir un poco de preocupación por lo que pudo haber pasado.
—Dijo que nació como un monstruo, tomando la vida de su madre al momento de su nacimiento, destinado a convertirse en el shinobi definitivo —le explicó con una expresión lejana en su cara—. Dijo que su padre lo vinculó con la encarnación de la Arena, Shukaku, a través de un ninjutsu.
—Me sorprende que recuerdes todo eso —observó Sakura, dejando a Naruto un poco avergonzado.
—Supongo que me dejó muy impactado —confesó nervioso poniendo una mano detrás de su cabeza—. También dijo que su propio padre ordenó varias veces asesinarlo en los últimos seis años… —como un flash, la cara del Uzumaki cambió súbitamente, dejando ver una expresión de horror en su rostro al recordar una conversación del día que conoció a Gaara por primera vez, que por coincidencia también había ocurrido en aquel lugar—…Sakura-chan, ¿acaso a ti también te ordenó el padre de Gaara que intentaras matarlo?
—Sí, fue una orden del Kazekage-sama —reveló sin inmutarse. Sakura conocía de antemano todo lo que el Uzumaki le había dicho de Gaara.
—¿Una orden? ¿No lo odiabas por lo que era ni por lo que tenía en su interior? —Preguntó Naruto con mayor temor del que ameritaba la preguntaba. Parecía enteramente preocupado por algo más.
—No tengo razones para odiarlo. Matarlo fue sólo una orden que yo fallé porque no era lo suficientemente fuerte —esa respuesta provocó cierto alivio en el Uzumaki, pero entonces una idea escalofriante cruzó su mente.
—En estas finales, ¿tratarás de matarlo de nuevo? —Sakura no le contestó la pregunta, como si la respuesta fuera obvia y él debía saberla—. ¿Y si te ruego que no lo mates?
—Naruto-san —por su parte, Sakura no podía revelarle los planes de invasión que tenía la Arena, ni mucho menos el papel que tenía Gaara en todo el asunto.
—Gaara dijo que matar era la razón de su existencia —la interrumpió. No quería darle oportunidad de decirle algo que podría quebrarlo más de lo que estaba—. Yo entiendo muy bien…lo que se siente cuando no tienes razones para vivir.
—¿Naruto-san?
—Estaba solo, en dolor, y sin razones para vivir…hasta que Iruka-sensei reconoció mi existencia y pude experimentar lo que significaba estar vivo —le contó en un hilo de voz—. Pero Gaara está solo, y mata a los demás para sentirse vivo —en este punto Naruto la miraba con ojos suplicantes—. Gaara puede aprender…aprender a vivir sin tener que matar…pero sólo si le das la oportunidad.
—Yo… —meses atrás la respuesta habría sido una negación absoluta, pero ahora por alguna razón no podía simplemente dársela—…no te puedo prometer nada.
Naruto asintió un poco complacido de que no se negara totalmente a su pedido de no matarlo y darle otra oportunidad. A pesar de los riesgos que eso podría acarrear, Sakura sintió que valía la pena, si con eso Naruto no se volvía a apagar de nuevo. No sabía cuándo el Uzumaki se había vuelto una luz en su mundo de oscuridad, pero su brillantez y calidez la reconfortaban de una manera similar a la vista del cielo nocturno iluminado por las estrellas, y eso...era algo que no quería perder.
La mañana de las finales, Sakura se encontró con Naruto en el puente donde usualmente se reunía el equipo. De ahí ambos caminaron hasta el estadio de Konoha rodeados por un bullicio y una pompa digna de un evento de tal magnitud. Este día especial, muchos invitados especiales habían hecho su camino a Konoha, entre ellos dignatarios y políticos de muchos rincones del País del Fuego.
Cuando llegaron al lugar indicado, fueron inmediatamente puestos en formación junto a los demás finalistas. Extrañamente no había señales de Sasuke por ningún lado.
—¿Qué está haciendo el teme? —Preguntó Naruto en voz alta mirando a todos lados.
Sakura no respondió, optando por buscar con la mirada a Kakashi-sensei. Según le habían contado, Sasuke había salido de la aldea con Kakashi para una especie de entrenamiento personalizado, de la misma forma que Naruto recibió instrucciones privadas de Jiraiya de los Sannin, el sabio pervertido.
No encontrar a su sensei la convenció de que ambos iban a llegar tarde a las finales, culpa del Jounin lo más seguro. Lo que no sabía era cómo esto iba a afectar el desarrollo del examen, o la permanencia del Uchiha en el mismo. Claro que conociendo a Sasuke, no había forma en que él fuera a permitir ser descalificado de los exámenes Chunin y perder su oportunidad de ascender por algo tan frívolo como llegar tarde.
—Gracias a todos por venir a los Exámenes de Selección Chunin de la Aldea Escondida entre las Hojas —la imponente voz del Hokage dando inicio formal al evento la distrajo de sus pensamientos, obligándola a prestar atención al hombre más poderoso de Konoha mientras se dirigía al público—. Ahora daremos comienzo al torneo entre los 10 participantes que pasaron las preliminares. Por favor quédense y observen hasta el final.
—Muy bien chicos, esta es la prueba final —tomó la palabra el árbitro del torneo, una vez que el Hokage se hubo sentado, para dirigirse a los combatientes—. La arena es diferente, pero las reglas son las mismas que en las preliminares, pelean hasta que uno de los dos muere o admite la derrota; sin embargo, si considero que la pelea está terminada, voy a intervenir para detenerla, ¿les queda claro? —Nadie dijo nada, pues era de esperarse, así que continuó—. La primera pelea será entre Uzumaki Naruto y Tenten. Esos dos se quedan aquí mientras los demás se van a descansar al cuarto de espera.
Naruto observó a algunos de los Genin retirarse, especialmente a Gaara, antes de enfocarse en su oponente. Sakura pasó a su lado poniendo una mano brevemente en su hombro y deseándole una buena suerte, gesto que él respondió con un asentimiento de cabeza.
—Pueden empezar.
Tenten fue la primera en moverse, acercándose a su posición para embestirlo con un taijutsu rápido y demoledor. Naruto reaccionó instintivamente, esquivando y bloqueando sus ataques con mucha agilidad. Su oponente era fuerte, pero cuando practicabas constantemente contra una compañera que era capaz de pulverizar rocas, derribar árboles, y moverse a una velocidad cercana al sonido, todo lo demás palidecía en comparación.
—Eres muy fuerte —le elogió Tenten, generándole una sonrisa de satisfacción de que alguien a quien no conocía lo estuviera reconociendo.
—Tú también.
Dicho esto, Naruto se alejó de un salto. Estando en el aire cruzó los dedos de sus dos manos en un sello muy característico—. Kage Bunshin no Jutsu.
Junto a él aterrizaron unos diez clones, que tan rápido tocaron tierra, se impulsaron hacia el oponente desde diversos ángulos. Tenten no les dio la oportunidad de acercarse lo suficiente, saltando en el aire y liberando unos rollos. Una lluvia de armas cayó sobre los clones dispersándolos al instante.
—¿Eso es todo? —Se burlón Tenten poniendo los pies en la tierra de nuevo.
—Esto apenas es el comienzo —anunció Naruto confiado, antes de volver a crear unos clones.
Tenten volvió a saltar en el aire y a liberar las armas que había sellado de sus pergaminos, apuntando a los clones y también al original. Todos los Narutos de la arena desaparecieron en una explosión de humo, dejándola estupefacta porque se suponía que el original estaba allá abajo, pues en ningún momento lo vio moverse.
—¿A dónde miras? —Preguntó la voz de Naruto detrás de ella. Tenten logró maniobrarse para voltear a verlo, recibiendo el puño del Uzumaki en el acto.
Naruto la vio chocar contra el suelo mientras aterrizaba, sin perder tiempo usó su Kage Bushin para crear los clones necesarios para usar una versión modificada del combo que se inventó en las preliminares al ver la pelea de Sasuke.
Usando chakra, se propulsó hacia Tenten que se estaba levantando, desencadenando una serie de patadas y puñetazos que su oponente intentó esquivar. Uno de los clones se escabulló para mandarla al aire con una patada, donde otro clon la esperaba para darle un codazo, y finalmente terminar clavada en uno de los árboles por la patada de otro clon.
—Shin Uzumaki Naruto Rendan.
Tenten se levantó tambaleante. Naruto sólo la miró de brazos cruzados con una sonrisa de satisfacción. Pensaba que así era como debían ser los enfrentamientos, sin animosidad, sólo impulsados por un espíritu competitivo y de superación. Donde cada participante no estuviera tratando de matarse el uno al otro, donde después de terminada la pelea se pudieran dar la mano sin rencores, y por sobre todo, donde todos se pudieran ir satisfecho de haber dado lo mejor de sí, sin arrepentimientos.
—Me rindo —anunció Tenten dejándose caer de rodillas cuando su cuerpo no soportó más su peso.
—El ganador es Uzumaki Naruto —unos pocos aplausos se escucharon con esa declaración.
Por su parte, Naruto se acercó a Tenten para brindarle una mano y ayudarla a levantarse. La kunoichi lo recibió con una mirada de sorpresa, pero igual aceptó el ofrecimiento. Ambos salieron de la arena para darle espacio al próximo enfrentamiento.
En el cuarto de espera, Sakura observó el enfrentamiento sin expresión. Nadie hablaba, creando un tenso silencio en el lugar. Ni siquiera Shikamaru, que usualmente se comportaba de manera relajada echando una siesta en cualquier lado, parecía estar lo suficientemente cómodo en el ambiente para cerrar los ojos. De Shino y Neji era algo normal su silencio, pero Kankuro y Temari se veían extrañamente nerviosos por algo. Por último, Gaara estaba parado en una esquina apartada mirándola fijamente.
—El siguiente enfrentamiento será entre Nara Shikamaru y Temari —anunció el árbitro.
—Que problemático —se quejó el Nara arrastrando los pies hasta la arena.
—¡Buena suerte Shikamaru! —Le alentó Naruto con entusiasmo cuando pasó a su lado de camino al cuarto de espera.
Temari hizo una entrada más llamativa, abriendo su abanico oriental y creando una ráfaga de viento que la impulsó hacia la arena. Cuando pasaron varios minutos sin que su oponente llegara, no se pudo contener de gritarle—. Date prisa que no tengo tu tiempo.
—Las mujeres son tan problemáticas —murmuró entra dientes parándose frente a ella.
—¿Qué dijiste piña perezosa? —Preguntó algo molesta de la actitud del chico, pero sólo obtuvo un sonido ininteligible como respuesta.
—Pueden empezar —intervino el examinador.
Sakura observó el encuentro de manera calculadora. La primera vez se perdió la pelea del Nara, pero esta vez nada podría evitar que estudiara las habilidades del chico detenidamente para crear un plan de contraataque si llegaban a enfrentarse en el torneo.
En la arena, Temari tomaba la iniciativa del encuentro, usando su abanico y sus técnicas de viento en la ofensiva. Shikamaru, por su parte, sólo evadía los ataques mientras huía de la kunoichi. Ambos pasaron mucho tiempo en ese juego del gato y el ratón, con Temari dándole persecución a Shikamaru, y este último tratando de crear distancia entre ambos mientras trataba de atraparla con su manipulación de sombra.
La técnica de Shikamaru, el Kagemane no jutsu (jutsu posesión de sombras), consistía en unir su sombra a la de su oponente para controlar sus movimientos. El problema era que este tipo de ataque dependía mucho de varios factores, entre ellos la luz. Temari parecía conocer el fundamente del Kagemane no jutsu, pues a pesar de sus ataques siempre se lograba mantener fuera del rango de las sombras de Shikamaru.
Por muchos minutos pareció que Temari tenía el control de la pelea, y que todo apuntaba a su victoria, hasta que Shikamaru la sorprendió con una serie de movimientos, usando kunais, su camisa, y hasta su protector de frente para poder expandir el rango de su sombra y atraparla sin que se diera cuenta.
Temari quedó paralizada unos segundos, antes de comenzar a caminar lentamente hacia Shikamaru, imitando los movimientos que este hacía de caminar pausadamente hacia ella. A unos pasos de distancia, el Nara levantó su mano, obligando a la kunoichi de la arena a hacer lo mismo.
—Me rindo —Shikamaru sorprendió a todos con su declaración, al mismo tiempo que deshacía el jutsu.
—¿Qué? —Pero la más afectada era Temari.
—Me rindo —repitió el Nara antes de explicarse—. El uso continuo de mi Kagemane no jutsu ha drenado casi todo mi chakra, además estoy cansado, una pelea es suficiente para mí.
—La ganadora es Temari —interrumpió el moderador ante la decisión del manipulador de sombras.
Sakura observó de manera especial a Shikamaru, aplaudiendo internamente la estrategia que había creado en el mismo transcurso de la pelea para atrapar a su oponente. A pesar de que rendirse para ella nunca sería una opción, admitía que tener a alguien así de inteligente en su equipo podría generarle muchas ventajas a la hora de planificar para las misiones, y más importante aún, para inclinar la balanza a su favor en una guerra.
Un poco más de seriedad, de motivación y de entrenamiento podrían convertir al Nara en un shinobi de cuidado. Un potencial así, esperaba que no fuera malgastado.
—Hey idiota, ¿por qué te rendiste? —Escuchó a Naruto preguntar. Parecía que en algún momento el Uzumaki había saltado a la arena para reclamarle al Nara su actuación final.
—Eso no importa —respondió el aludido encogiéndose de hombros.
Ambos caminaron juntos fuera de la arena de combate, mientras que Temari daba unos saltos para llegar al lado de sus hermanos sin mencionar nada sobre el encuentro.
—La siguiente pelea será entre Aburame Shino y Kankuro.
Contrario a todo lo que el público estaba esperando, Kankuro levantó la mano y declaró—. Me rindo.
—El ganador es Aburame Shino —anunció el examinador tras unos segundos de digerir la información. El murmullo descontento de las gradas fue suficiente para saber que eso no les había gustado para nada, pero eso no pareció afectar al shinobi de la Arena.
Sakura sólo lo miró con sospecha. Kankuro pareció sentir sus ojos clavados en su persona porque de la nada comenzó a sudar frío y a verla con mucho más nerviosismo.
Sabía que ambos hermanos de la Arena, Kankuro y Temari, le ponían una atención especial a su persona. Seguramente habrían sido informados por su padre de su intento de asesinato contra su hermanito hace ya tres años, asumiendo erróneamente que su desaparición de la aldea poco después se debía a su muerte a manos de Gaara, después de todo nadie nunca había sobrevivido a un enfrentamiento contra el demonio de la arena. Verla de nuevo, viva por encima de todo, debió ser bastante inesperado, considerando que salir indemne de aquella situación significaba que debían cuidarse de ella. Sin mencionar la extraña atención que Gaara le ponía, bordeando casi en la obsesión.
—Lamento llegar tarde —una voz muy familiar interrumpió sus pensamientos—. Quería enseñarle a Sasuke el camino de la vida, pero creo que nos perdimos.
—¡Mentiroso! —Reclamó Naruto que justamente llegaba junto a ella
En la arena estaban Kakashi y Sasuke tras aparecer en medio de una danza de hojas, justo a tiempo para la pelea del segundo.
—Deja de contagiar a tus estudiantes tus malos hábitos —señaló el examinador con gesto reprobatorio—. Y ahora despeja la arena que la pelea está por comenzar.
—Me siento indeseado —se quejó fingiendo un aire ofendido.
La mirada asesina cortesía del Uchiha fue suficiente para que Kakashi abandonara finalmente la arena. Ya de por sí estaba bastante irritado por haber llegado tan tarde a las finales como para seguir soportando las ridiculeces de su sensei. Si lo descalificaban por eso y perdía la oportunidad de pelear en serio contra Sakura, se prometía cobrar una venganza justa contra el Jounin, atándolo a una silla mientras lo obligaba a mirar cómo quemaba su colección de libros pervertidos.
—La siguiente pelea será entre Uchiha Sasuke y Hyuga Neji.
Aquellas palabras pararon su tren de pensamientos maquiavélicos. ¿Había llegado justo a tiempo para su combate? Sus ojos se desviaron sin quererlo a la figura despreocupada de su sensei, el cual lo saludaba alegremente desde la nueva posición que había tomado en las gradas junto a los demás espectadores.
No se podía creer lo oportuno de todo. ¿Acaso el bufón de su sensei planificó su llegada para hacer una entrada dramática? Conociéndolo no dudaba que fuera así.
—Uchiha Sasuke, el último descendiente de uno de los clanes más poderosos de Konoha —fueron las palabras que escuchó cuando su oponente se paró frente a él.
—Hn —se limitó a responder poniendo su atención en el Hyuga.
—¡Enséñale quién manda teme! —gritó Naruto.
Sasuke internamente suspiró. Con lo escandaloso que había sido el Uzumaki, dudaba mucho que alguien en el estadio no lo hubiera escuchado. Lanzando una breve mirada en su dirección, sus ojos se encontraron con los de Sakura por una fracción de segundo, lo suficiente para entender que ella tenía plena confianza de que ganaría el encuentro.
El silencio en las gradas era ensordecedor, la anticipación palpable en el aire. Era el combate más esperado de las finales de los exámenes Chunin, la verdadera razón de que muchos dignatarios hicieran todo el viaje a Konoha.
—Con este enfrentamiento veremos quién es el más fuerte —intervino Neji al notar su distracción—, el genio del clan Uchiha o el genio del clan Hyuga, el Sharingan o el Byakugan..
Con esas últimas palabras, el árbitro anunció el inicio de la pelea.
Neji inmediatamente adoptó una de las posturas típica del estilo de taijutsu del clan Hyuga; las piernas separadas, un brazo extendido y el otro flexionado, pero ambos con las palmas abiertas en dirección al enemigo, y por sobre todo, el Byakugan activado.
—El destino decidió que fuéramos los genios de nuestros respectivos clanes —comenzó a decir Neji—, de la misma forma que determinó que tú y yo nos enfrentaríamos este día para ver cuál doujutsu es el más fuerte.
—Haya sido o no el destino, es inconsecuente para mí —respondió Sasuke mirándolo como si fuera un insecto a punto de ser aplastado—. Lo único importante es que perderás.
—Eres tan arrogante como los textos claman que son los Uchiha.
Sasuke activó su Sharingan al mismo tiempo que el Hyuga comenzaba su asalto. Gracias a sus ojos fue capaz de predecir y esquivar los golpes de su oponente, evitando que impactara algún punto crítico y sellara su flujo de chakra normal.
Se había estado preparando para el enfrentamiento con el Hyuga todo el mes, informándose sobre las características del Byakugan y elaborando un plan de ataque para aplastarlo. Para eso había necesitado mejorar sustancialmente su taijutsu, porque a diferencia de Lee, sabía que no podría simplemente atrapar a su oponente en un genjutsu empoderado por su sharingan para dejarlo fuera de combate.
Entrenar con Kakashi cuerpo a cuerpo era muy diferente que entrenar contra Sakura. Esta última era capaz de molerlo con uno de sus golpes, por lo que habría sido la mejor opción como compañera de entrenamiento en taijutsu para prepararse contra Neji, pero su orgullo le impidió solicitar su ayuda, más aun considerando que era muy seguro que ambos estarían enfrentándose en las finales y no quería revelarle todos sus trucos antes de la pelea. Así que tuvo que conformarse con Kakashi, cuyo fuerte estaba más en el ninjutsu. A pesar de todo no podía quejarse de su vago sensei, durante todo el mes tomó el entrenamiento seriamente, pero eso por algún motivo lo llevaba a pensar que había otra razón por la que Kakashi estaba poniendo tanto empeño.
Siguió esquivando los ataques mientras analizaba la técnica de su oponente con su Sharingan. Aún con el riguroso entrenamiento de taijutsu al que se había sometido, enfrascarse en una pelea cuerpo a cuerpo contra el genio del Hyuga era demasiado peligroso. A duras penas evadía los ataques enfocando su mente completamente a esa tarea. Si trataba de dividir su atención y atacarlo al mismo tiempo que evadía, no creía que pudiera librarse de que algunos golpes conectaran.
—Intentas mantenerte fuera del rango de mi Hakke —observó Neji al ver cómo una vez más Sasuke evadía de un salto su ataque—. Parece que fue un error de mi parte pensar que los Uchihas pelearían de frente y no se la pasarían toda la pelea huyendo.
Un tic en su boca fue la única indicación de que esas palabras lo afectaron. Estaba haciendo un tremendo esfuerzo para no ceder a su impulso violento de romperle la cara a su oponente para así dejar de verlo.
—Hablas demasiado —declaró Sasuke lanzando varios shurikens desde diferentes direcciones.
—Eso no funcionara conmigo —se jactó bloqueando con un kunai las armas de su oponente.
—Katon: Goukakyuu no Jutsu.
—Hakkesho Kaiten —Neji comenzó a girar sobre su propio cuerpo al mismo tiempo que expulsaba chakra de sus poros, creando una especie de domo de chakra que dispersó el ataque de fuego del Uchiha.
Cuando Neji se detuvo, sintió algo cortante atravesarle la mejilla antes de clavarse en la tierra. Una de sus manos se elevó para palpar la herida antes de colocarla frente a sus ojos para ver la sangre en sus dedos. Con otra mirada al objeto que le había hecho tal daño, identificó una shuriken en el suelo con un líquido rojizo en varias de sus puntas.
—Al fin encontré tu punto ciego.
Neji miró sobresaltado a Sasuke. No entendía cómo era posible que alguien conociera sobre el secreto del punto ciego del Byakugan, mucho menos que fuera capaz de encontrarlo en medio de una pelea. ¿Acaso todo este tiempo el Uchiha lo había estado buscando?
—No creas que eso es suficiente para derrotarme —dicho esto se impulsó con chakra para acercarse a Sasuke y tenerlo dentro de su círculo de adivinación—. ¡Hakke Rokujūyon Shō!
Las palmas del Hyuga comenzaron a moverse a una velocidad sorprendente, primero dos golpes, luego cuatro, después ocho…Y así sucesivamente hasta llegar a 64. Ese ataque le garantizaba la victoria, porque no sólo sellaba sus puntos de chakra, también dejaba muy debilitado a su adversario.
Sasuke cayó al suelo tosiendo algo de sangre. Se había descuidado en el último segundo, dejándose cegar por el éxito de encontrar el punto ciego del Byakugan y asestar uno de sus ataques en el Hyuga. Un pequeño error, pero algo así era suficiente para generar todo tipo de problemas, desde darle la ventaja al enemigo en una pelea, hasta voltear la balanza de una guerra. Sin mencionar todas las vidas que se podrían perder por un pequeño y simple error.
—El destino ha declarado que yo sea el ganador de esta pelea —enunció Neji parándose en su campo de visión—. Ahora sabemos que los Hyuga son muy superiores a los Uchiha.
A pesar de su condición, acostado en el suelo magullado por el ataque y con un hilo de sangre saliendo de su boca, Sasuke le sonrió con una expresión arrogante, antes de levantar su brazo que sostenía un kunai. Neji ni siquiera se inmutó, pensando que sería un esfuerzo fútil de su parte lanzarle el arma, pero contrario a lo que se imaginaba, Sasuke clavó el kunai en la tierra.
—Te equivocas, el ganador de esta pelea seré yo…¡Chidori Nagashi!
Una corriente de electricidad subió por el cuerpo del Hyuga, pasando desde la tierra a sus piernas, tronco, brazos y cabeza, dejándolo completamente paralizado.
—No hay forma en que yo pueda perder contra ti —declaró Sasuke poniéndose de pie con algo de dificultad—. Tengo muchas personas a las que pienso vencer, tú sólo eres un escalón más que debo superar para cumplir mis objetivos.
Dicho esto, comenzó una salvaje embestida de taijutsu. Aprovechando la incapacidad de su adversario de defenderse, todos sus golpes impactaron de manera arrolladora.
—Y ahora, para el final —anunció antes de estrellarle la cabeza en el suelo de un puñetazo en la cara. Esa última acción lo dejó bastante satisfecho.
Al ver que el Hyuga había quedado inconsciente con aquel último ataque, el examinador lanzó su veredicto—. El ganador es Uchiha Sasuke.
El público estalló en una explosión de aplausos eufóricos y gritos desenfrenados. Parecía que la victoria del Uchiha había dejado en grandes ánimos a los espectadores. Ahora sólo quedaba la última pelea de la primera ronda.
—La próxima pelea será entre Haruno Sakura y Gaara.
Fin del Capítulo 14.
Debo admitir que no tenía la menor idea de cómo iba a desarrollar las peleas xD, pero no podía dejar que eso me detuviera, así que aquí tienen...Espero que haya sido satisfactorio.
Hoy no tengo muchas cosas que decir, sólo que debo irme pronto a estudiar para un malvado examen T-T
Agradecimientos especiales a esos lectores que se animan a mandar sus comentarios, se les quiere :D (prics17, Black Angel N, gabi2801, Luna Haruno, D.P.I.Y.O.N, EscamaNuez, daliapvperez, nani28). ¡Hasta la próxima!
