Saludos estimados lectores, aquí les traigo la continuación de esta historia. Finalmente vamos a comenzar el segundo arco de Cerezo Mortal, que como les había comentado anteriormente, tendrá lugar en Shippuden. Originalmente tenía planeado subir este capítulo a mediados de diciembre, no tanto porque fuera a tardar ese tiempo para escribirlo, sino que quería ir adelantando algunos capítulos antes de empezar a publicar para no dejarlos esperando mucho entre capítulo y capítulo, peeeeeero...se me está haciendo difícil sacar tiempo para escribir, así que decidí publicar este capítulo tan pronto lo tuviera terminado y aquí está...Espero lo disfruten :D

Capítulo 17: Cerezos de primavera, un nuevo comienzo.

Pasos apresurados se escuchaban en medio del silencio de una noche sin estrellas, creando un eco disonante entre las sombras que cubrían aquel bosque. Los jadeos desesperados y el golpeteo contra las ramas completaban el cuadro de huida de una oscura silueta.

—No hay escape —se escuchó una fría voz, seguido del sonido de un cuerpo cayendo al suelo.

—Es…espera por…favor… —tartamudeó la figura que había caído levantándose rápidamente, al tiempo que intentaba retroceder sin llamar demasiado la atención de la persona que se apareció de la nada frente a él—. Tengo una familia, una esposa, hijos…Todo lo hice por ellos…Por favor…

Sus súplicas cayeron en oídos sordos, pues la única reacción que obtuvo fue un acercamiento de su cazador. La presa siguió rogando, ofreciendo toda clase de promesas que pudieran sacarlo de la mortífera situación en la que se encontraba, pero al no ver ninguna clase de respuesta a sus palabras, el pánico en su interior creció todavía más. Cuando su espalda chocó contra algo sólido, sus ojos se despegaron una fracción de segundo de su verdugo para ver qué le estaba obstruyendo el paso. Al momento siguiente, sintió como todo a su alrededor le daba vueltas antes de sentir la hierba bajo su cara. Lo peor fue ver con sus propios ojos su cuerpo decapitado chorreando sangre mientras caía hacia un lado. Aquella imagen quedó grabada en su retina como su último recuerdo antes de que se terminara el oxígeno de su cerebro y muriera.

El cazador siguió el movimiento de la cabeza tras despegarlo del cuerpo con un corte rápido de su katana. Al verlo caer a varios metros de distancia, sacudió su arma para liberarla de los rastros de sangre que quedaron adheridos a su filo antes de guardarla, para luego proceder a acercarse al cuerpo y buscar el objeto que lo había traído hasta aquel lugar. Una pequeña revisión fue todo lo que necesitó para encontrar el pergamino que le habían ordenado recuperar.

Con el objetivo en mano, se reincorporó hasta quedar erguido nuevamente. Sin dedicarle otra mirada al cuerpo o a la cabeza, comenzó a caminar en dirección a la presencia que había sentido entrar en su perímetro hace algunos minutos. No le tomó mucho tiempo, a pesar de que sus pasos eran lentos y pausados, llegar al lado del intruso, que al verlo aproximarse había intentado huir sólo para trastabillar y caer sobre su trasero.

Las nubes, que hasta aquel momento cubrían el cielo impidiendo que se apreciara el reflejo de las estrellas o la Luna, se dispersaron un momento, permitiendo que algunos rayos de luz iluminaran al cazador, dejando ver la máscara blanca que portaba. Frente a su figura, la luz reveló la presencia de un niño aterrado, que seguramente andaba perdido en el bosque y sólo se había topado con aquella escena por pura casualidad.

El cazador sólo observó al niño, notando el temblor que sacudía su pequeño cuerpo y las lágrimas que surcaban su cara producto del miedo. Sin decir palabra, le pasó por el lado poniendo brevemente la mano en su cabeza. Una enorme estaca emergió de la tierra, justo en el lugar donde estaba el niño, atravesando completamente su cuerpo. Fue tan rápido que ni siquiera le dio tiempo a gritar. Mientras tanto, la figura del cazador seguía su camino, sólo deteniéndose un momento para hacer unos movimientos con sus manos. Con una explosión de humo, tres lobos aparecieron, rápidamente corriendo hacia los cuerpos para devorarlos.

Sin mirar atrás, puso una mano en su oreja, activando el intercomunicador—. Objetivo neutralizado.

Escuchó un poco de estática antes de que una voz le respondiera—. ¿Y el pergamino?

—No estaba en posesión del objetivo —contestó mirando el dichoso pergamino en su mano antes de guardarlo.

—Entendido, Cerezo —le dijo la voz tras unos segundos de silencio—. En cinco minutos en el punto de encuentro.

El cazador, ahora identificado como Cerezo, saltó a la rama del árbol más cercano y comenzó a movilizarse con rapidez, siguiendo la orden de ir al punto de reunión con su equipo. En precisamente cinco minutos, llegó hasta la rivera de un pequeño río. Pronto tres figuras, portando túnicas similares que cubrían completamente su cuerpo y una máscara blanca que ocultaba sus rostros, se unieron a su persona.

—Hora de volver y reportar este fracaso —ordenó la misma voz que le habló anteriormente por el intercomunicador.

Las cuatro emprendieron la marcha en dirección a su aldea. Durante el trayecto, una ráfaga de viento movió un poco la túnica de Cerezo, dejando momentáneamente al descubierto su hombro derecho, donde estaba tatuado un símbolo en forma de espiral, una insignia de que pertenecía a las Fuerzas Especiales ANBU de Konohagakure no Sato.


Cuatro figuras portando el uniforme estándar ANBU se encontraban parados en atención en la oficina del Hokage. En orden, cada uno reportaba su papel en la misión de la cual acababan de regresar, terminando en una nota de fracaso, pues a pesar de haber cumplido con la misión, no lograron alcanzar su objetivo.

—Pueden retirarse —concedió el Hokage cuando el último de ellos habló—. Inu, quisiera tener unas palabras contigo antes de que te marches.

El aludido dio un paso al frente mientras el resto del equipo desaparecía de la habitación mediante diferentes medios. Uno de ellos siguió una ruta en solitario, adhiriéndose a las sombras para enmascarar su presencia. Cuando divisó a la distancia su destino, ubicó una de las ventanas del segundo piso y entró sigilosamente.

Una vez adentro, se deshizo de la máscara y la túnica, yéndose directo al baño para darse una ducha. En el primer piso podía sentir un chakra muy familiar aguardando su presencia, pero consideró que unos minutos más de espera no le harían daño a nadie.

Unos minutos después, bajaba las escaleras de la casa en dirección al comedor, lugar donde su visitante la esperaba sentado a la mesa tomándose una taza de té.

—Shikamaru —saludó tomando asiento frente a él.

—Sakura —asintió el aludido en su dirección, sacando una taza vacía y sirviéndole un poco de té—. Confío en que todo salió bien en la misión.

—Sabes que los detalles de mis misiones son información clasificada —respondió recibiendo la taza y tomando un sorbo del té.

—Que problemático —murmuró sin mostrar verdadero interés en el asunto—. A pesar de que fui parte de tu equipo una vez.

—Sólo participaste en una misión a petición del capitán, pero nunca te uniste oficialmente a ANBU —contestó poniéndose de pie.

Shikamaru la imitó, parándose y tomando su chaleco Jounin—. Hora de irme —anunció dirigiéndose a la salida; pero antes de atravesar la puerta, se volteó brevemente para decirle—. Por cierto, feliz cumpleaños Sakura.

Sin esperar respuesta, Shikamaru salió de la casa, dejándola sola con sus pensamientos.

Por muchos minutos, Sakura permaneció fija en su posición, mirando el lugar por donde el Nara había salido. Nunca había sido muy dada a las celebraciones, ni anticipaba esos días que la mayoría de las personas esperaban con tantas ansias por ser un aniversario más de su nacimiento. Para ella, su cumpleaños era un día como cualquier otro, pero desde que los demás se enteraron de la fecha, no la dejaban en paz esos días.

No sabía si su actual situación era buena o mala, pues desde que despertó de su coma, su centro de gravedad se vio extrañamente alterado, atrayendo personas con las cuales nunca había interactuado. Comenzando con Shikamaru, con quien apenas había intercambiada unas cuantas palabras antes del incidente, pero que ahora parecía haberse integrado a su vida de una manera que nunca creyó posible, llegando el Nara a tomarse la libertad de ir y venir a su casa a su conveniencia, con la excusa de que alguien debía mantener las cosas en orden mientras ella no estaba, que precisamente era casi siempre. Poco a poco los demás ninjas de su generación se fueron sumando, creando una especie de rutina en la cual cayó con el tiempo.

Decidiendo no darle mayor pensamiento al asunto, se encaminó a la cocina para prepararse algo de comer. Había corrido toda la noche sin descanso para poder llegar a la aldea con los primeros rayos del Sol, después de una misión que la mantuvo una semana fuera, y era justo que comiera algo decente.

Las horas transcurrieron sin contratiempos, sorprendiéndola la puesta del Sol mientras leía un grueso volumen de Medicina que Tsunade-sama le había facilitado. Tanto se había engrosado en aquel texto que no había sentido el paso del tiempo.

—La comida está en el lugar de siempre —anunció de la nada.

—Siempre tan considerada Sakura-chan —le respondió una voz desde la cocina—. Me alegro de que te sigas preocupado de tu pobre y viejo sensei.

—Eres demasiado dramático Kakashi-sensei —respondió al verlo entrar a la sala de estar donde ella se encontraba actualmente.

—¡¿Yo, dramático?! —Preguntó haciendo ademanes exagerados y tono de profunda inocencia—. Creo que me confundes Sakura-chan.

La aludida decidió ignorarlo a favor de continuar leyendo. Era el mismo drama de siempre; realmente no entendía a dónde pretendía llegar con sus payasadas, pero ella no se iba dejar arrastrar por ellas.

—¿Lista para la gran noche? —Preguntó después de varios minutos de silencio.

—Creo haber mencionado que no estaba interesada en celebraciones.

—Vamos Sakura-chan, no es todos los días que mi pupila estrella cumple 16 años.

—Dejé de ser tu pupila hace dos años, Kakashi-sensei.

—Detalles, detalles —replicó restándole importancia a ese hecho y quitándole el libro de las manos—. ¡Vamos, es hora de celebrar!

—Sólo buscas una excusa para emborracharte con Tsunade-sama.

A pesar de sus palabras, Sakura se dejó llevar por su sensei, que la arrastró hasta la residencia Yamanaka, donde un grupo de conocidos esperaban por ella.

—¡SORPRESA! —Gritaron al unísono al verla aparecer.

La expresión indiferente de su rostro no cambió en lo absoluto, pero eso no logró desanimar las caras emocionadas que la recibieron, que rápidamente se acercaron para felicitarla personalmente.

De alguna manera, pasó de ser una marginada desconocida a una de las kunoichis más populares de Konoha. Quizá en parte debido a la extraña noción que imperaba sobre su papel en la invasión de hace tres años, donde la pintaban como una heroína que se había enfrentado valerosamente al Ichibi, quedando gravemente herida y hospitalizada por meses.

Pese a su reticencia inicial de no formar parte de ningún círculo social, o de involucrarse demasiado con los demás shinobis de la aldea, la petición de Tsunade-sama de convertirla en su aprendiz la obligó a tomar una aproximación diferente, especialmente porque comenzó a trabajar en el hospital como una forma de practicar y mejorar su técnica. Había hecho su misión personal crear una especie de máscara para ocultar su verdadera naturaleza y poder adaptarse a la situación en la que inadvertidamente fue lanzada. Era irónico como sólo estando bajo la máscara ANBU podía sacar a relucir su real personalidad, mientras que sin ella debía fingir algo que no era.

De manera mecánica, recibió las felicitaciones de muchos ninjas que sólo conocía por nombre, reprochando mentalmente la postura tan relajada y hasta estúpida que muchos exhibían. En su mente, el sistema de formación de Konoha necesitaba una reforma urgente, pues había descubierto que más de la mitad de sus shinobis eran demasiado despreocupados e incompetentes. Si Sato-san estuviera presente, les daría una lección de lo que significaba ser un verdadero ninja.

—Hasta que por fin podemos felicitarte —habló una de las chicas—, a pesar de ser la anfitriona, todo el mundo se me adelantó.

—Ino-san —identificó a la persona que había hablado—, te he dicho que esto no es necesario.

—Tonterías —descartó con un gesto de su mano—. Los demás te están esperando.

—Hey Sakura —la saludó Chouji desde la distancia con un brazo levantado.

Hace dos años, el Hokage la había asignado a un equipo junto a Ino y Chouji, los únicos Genin de su generación que quedaban, para que fuera a tomar los exámenes Chunin en Kusagakure. Desde ese momento, pareció que ambos se sobrepusieron a la impresión inicial que tenían de su persona y trataron de establecer algún tipo de amistad con ella.

A pesar de que después de eso formó parte de muchos equipos diferentes, ninguno podría nunca reemplazar a su equipo original, especialmente porque su abandono le enseñó una valiosa lección.

FlashBack no Jutsu

—Pequeña flor, ¿cuántas veces te he dicho que nunca debes dudar? —escuchó la voz de Sato-san atravesar las neblinas que cubrían su mente en su estado de coma, llegando a hacer eco en su subconsciente—. ¿Y todo para qué? —Siguió hablado su guardián, a pesar de que ella no podía contestarle—. Todo por una persona que ante la menor señal de problemas te abandonó.

—¡No lo escuches! —Protestó su Inner—. Naruto no haría eso.

—Sato-san nunca miente.

—Y aquí estás ahora, en un coma y con tu cuerpo en un estado deplorable —continuó Sato-san, ajeno a la discusión que ella tenía con su Inner—. Pero no te preocupes, no estoy enojado.

Recordaba esas mismas palabras, la primera y única vez que había dudado varios años atrás. Pensaba que en ese momento había aprendido a hacerle caso a Sato-san, pero al parecer no era así.

—Sólo espero que cuando despiertes, aprendas finalmente tu lección.

—¿No lo ves? —Siguió insistiendo su Inner—. Está tratando de manipularte, como siempre ha hecho.

—Y sin embargo, Naruto-san no ha venido —replicó mirando a su Inner con una expresión vacía—. Kakashi-sensei vino, incluso Sasuke-san me visitó para contarme sus planes.

—Me tengo que ir a Suna —le reveló Sato-san—. Pero nunca lo olvides, nuestro verdadero objetivo.

La voz de Sato-san se apagó tras esas palabras, dejándola sola con su Inner, que seguía insistiéndole que no debía hacerle caso a su guardián; pero por sobre todas las cosas, que confiara y que no se arrepintiera de haberle hecho caso a Naruto. Por mucho tiempo, continuó oyendo a su Inner sin realmente escucharla, hasta que finalmente tomó su decisión.

—Ha sido suficiente —declaró Sakura acercándose a su Inner—. Me has estorbado por última vez.

—¿Qué haces? —Preguntó su Inner retrocediendo—. No puedes deshacerte de mí.

KAI

De eso ya habían pasado tres años. La vida seguía a pesar de todo. Con los primeros seis meses antes de la operación en un estado de coma y los seis meses siguientes en rehabilitación y fisioterapia para recuperar la movilidad de sus piernas, apenas tenía tiempo de pensar en su equipo. Cuando se recuperó completamente, rompiendo todo pronóstico por la rapidez con la que lo hizo, solicitó que se le diera la oportunidad de tomar los exámenes Chunin, para lo cual el Hokage la asignó al equipo de Ino y Chouji, bajo el liderazgo de Mitarashi Anko.

Obviamente, sin la duplicidad de Orochimaru, su ascenso estaba asegurado. Sorprendentemente, Ino y Chouji, demostraron una madurez y una mejoría en sus habilidades que no se esperó, ganándose junto a ella el título de Chunin. En el año posterior a eso, subió a Jounin y pronto entró a ANBU, tal como se le había instruido mucho tiempo atrás. Y ahora aquí estaba, rodeada por los llamados 10 de Konoha, la generación de novatos más prometedora que Konoha ha visto en muchos años.

—A pesar de lo molesta que eres, debo admitir que sabes armar una fiesta —escuchó a uno de los "novatos" hablar, sin dedicarle mucha atención realmente.

—Lo tomaré como un cumplido aliento de perro.

—Venga Hinata, vamos a bailar —sugirió Kiba ignorando las palabras de Ino.

—Ki-Kiba-kun… —tartamudeó la aludida siendo arrastrada por el Inuzuka.

—Tiene suerte de que Neji no esté cerca —se burló una de las chicas.

—Cuidado si lo invocas con el pensamiento Tenten —le dijo Ino en medio de risas—. No creo que el aliento de perro sobreviva.

—¡Yosh! La primavera de la juventud enciende mis llamas —declaró alguien llevándose a Tenten—. ¡A bailar!

—¡Espera Lee! —Protestó Tenten, pero fue ignorada.

—¡No es justo! —Se quejó Ino—. Shikamaru, sácame a bailar.

—No quiero —respondió el aludido.

—¿Por qué no?

—Es tan problemático.

—Tú eres el problemático —declaró llevándose a Chouji con ella—. Así ninguna mujer querrá salir contigo.

—Tan problemático —repitió como si no fuera suficiente que se dijera la palabra dos veces.

Con la salida de esos seis, sólo quedaron dos personas con ella, Shikamaru, que parecía bastante contento con quedarse sentado toda la fiesta, y Shino, que se veía fuera de lugar con su enorme abrigo y sus gafas oscuras.

—Saldré a tomar aire —anunció saliendo del lugar sin esperar ninguna respuesta.

La residencia Yamanaka era enorme, permitiendo tener unos cientos de personas en su interior sin problemas. Lo mejor era el extenso jardín que lo rodeaba, lleno de una hermosa variedad de flores y árboles varios.

—Hey Sakura —la interceptó Tsunade en un evidente estado de embriaguez—, muchas felicidades

—Tsunade-shishou —saludó con una reverencia—. Muchas gracias.

—Felicidades Sakura-chan —le dijo rápidamente Shizune antes de ir tras Tsunade para que no cometiera alguna locura.

Detrás de ellas iba Kakashi con la nariz metida en su libro. Al pasar junto a ella agitó la mano que no sostenía el libro, revelando una botella de sake en su posesión.

Sin más distracciones, continuó su camino, alejándose del bullicio de la fiesta. A pesar de que se suponía que era por motivo de su cumpleaños, sospechaba que muchos sólo lo usaban como pretexto para ponerse a beber y bailar.

—Sakura-san —escuchó que la llamaban desde la rama alta de un árbol.

—Neji-san —le dijo a modo de saludo, deteniéndose brevemente en la base del árbol.

—La fiesta apenas comienza.

—Estoy segura que lo disfrutarán mucho —respondió Sakura volviendo a retomar su camino.

Durante un largo trayecto sintió los ojos del Hyuga taladrando su espalda, usando el Byakugan para seguir cada uno de sus movimientos. A pesar de esto, mantuvo un paso sereno y confiado, sin dejarse intimidar por las acciones de su ex-compañero ANBU. Llegó a un punto del camino en que dejó de percibir el chakra del Hyuga, y sólo entonces, se desvió de su ruta inicial, tomando las sombras para trasladarse.

Extendió sus sentidos para asegurarse de que nadie la estuviera siguiendo. Cuando estuvo conforme con su inspección, se apareció finalmente en un lugar aparentemente desolado, apenas visible por pequeños rayos de luz provenientes de la Luna.

—Sé que estás aquí.

Como si esas palabras encerraran un hechizo mágico, una figura comenzó a emerger de las sombras, adquiriendo la forma de un chico de pálida contextura.

—Siempre tan perceptiva Sakura-sama —fueron las primeras palabras en salir de los labios del desconocido.

Sus ojos fríos se enfocaron en el rostro falsamente sonriente de su interlocutor—. Vamos.

Con esa palabra, ambos desaparecieron, viajando escondidos hasta una base subterránea donde un hombre de edad avanzada con unas características vendas alrededor de un ojo y de su brazo los esperaba.

—Danzo-sama —saludó con un asentimiento de cabeza, al mismo tiempo que su acompañante se arrodillaba.

—Me alegro de que hayas podido venir esta noche, Sakura.

—Aquí esta —soltó de la nada, lanzándole un pergamino que Danzo ágilmente atrapó.

—Un excelente trabajo, como siempre —la felicitó, guardando el objeto—. Dime, ¿has pensado en mi propuesta?

—Mi respuesta sigue siendo la misma —declaró fríamente.

—Ya veo, una verdadera lástima.

—Si no hay nada más, me retiro —al no escuchar objeción, Sakura desapareció del lugar en un torbellino de pétalos de cerezo.

—Sai —llamó al agente arrodillado una vez que se aseguró que su invitada estaba bien lejos—. Reporte.

—Los demás miembros del equipo siguen sin sospechar nada.

—Muy bien, tú sigue manteniendo un ojo sobre Sakura.

—Como usted ordene, Danzo-sama.

Ajena a las últimas palabras dichas por Danzo, Sakura entraba a su casa, esperando que esta vez pudiera tener la paz que tanto deseaba. Cuando dio sus primeros pasos en su habitación dominada por la oscuridad, sus ojos se vieron atraídos por un rayo de luz que incidía precisamente sobre una fotografía enmarcada.

En la foto se podían apreciar cuatro figuras, un adulto de cabellos plateados que desafiaban la gravedad detrás, y tres niños dispares en frente: una de cabellos rosados y ojos fríos, uno de cabellos rubios y sonrisa alegre, y finalmente uno de cabellera negra y mirada seria.

Lejos de Konoha, Uzumaki Naruto se encontraba sentado en una pequeña roca frente a una cascada, observando con ojos nostálgicos una fotografía que tenía en sus manos.

En otro lado, Uchiha Sasuke miraba una vieja fotografía desde la puerta de una habitación de paredes de piedra, apenas iluminado por la luz de una vela.

Para los tres, la fotografía tenía el mismo significado, un momento congelado en el tiempo, un recuerdo de un pasado distante, una promesa de un reencuentro cercano.

Fin del Capítulo 17.

Hemos llegado al final de este capítulo. Como pudieron ver, sólo se mostró una pequeña parte de la Sakura de Shippuden, ya que como se explicó en el capítulo, en una aldea como Konoha ese tipo de actitud no sería bien vista. De todos modos, les he dejado algunas pistas a lo largo del capítulo a ver si las hallan y atan cabos sueltos.

Otra cosa que seguramente habrán notado es el Flashback...Termina exactamente igual que la parte final del capítulo 16, eso es porque aquí está completo...¿Qué significa eso? Les animo a sacar sus propias conclusiones :D

Había planeado hacer dos especiales más antes de comenzar shippuden, pero al final decidí incorporarlo a modo de flashback uno, y el otro a modo de interludio más adelante.

Y ahora, un agradecimiento especial para los lectores de este fic, especialmente a los que en cada capítulo se animan a dejar sus comentarios:

daliapvperez (Tienes un buen sexto sentido :D)
FuckYeahRawr
D.P.I.Y.O.N
Guest (Por como es esta Sakura, ella no le dará mucha importancia al hecho de que Naruto es el contenedor del Kyubi)
Luna Haruno (¡Aquí tienen a Sakura, nuevamente en acción)
Black Angel N
prics17
(Ya pronto se revelará la razón, espera y verás :D)
pirata
(¡Aquí tienes Shippuden, finalmente! Con respecto a tus preguntas...1-No sé a qué te refieres xD, 2-¿probablemente?, 3-¿Quizá?, 4-Eso intentaré xD, no he tenido buenas ideas pero aquí hice un intento, 5-Sí, lo escribiste bien xD)
kazuyaryo
taran taran
yuri
(¡Bienvenida! Pronto aparecerá Akatsuki, sólo espera y verás)
minzy
(¡Bienvenida también! Pain aparecerá pronto...La verdad no creo hacer parejas, pero ya tengo algo en mente por si acaso, peeero lo dudo mucho)

Y ahora los dejo con un intento de Omake (a falta de más ideas), espero que sea bueno xD

El Sandaime Hokage disfrutaba de un breve descanso después de haber trabajado extenuantemente en una enorme pila de papeleo. Estaba a punto de sacar su libro Icha Icha ya que consideraba que se había ganado el privilegio, cuando de repente una especie de huracán entró a la oficina y dispersó los papeles que tan organizadamente había arreglado.

—Yo tengo que liderar el equipo porque Sakura es mi estudiante.

—Pues Ino y Chouji son mis estudiantes. Es un dos contra uno.

—Sakura vale por tres.

—Eso no tiene sentido.

El Hokage sólo podía ver en shock cómo su preciado trabajo era pisoteado por los dos Jounin que habían entrado a su oficina a discutir.

—¡Sandaime-sama! Decida usted quien liderara el equipo de Sakura, Ino y Chouji en los exámenes Chunin de Kusa —exigieron ambos al mismo tiempo.

Su única respuesta fue un tic nervioso en su ojo y un incremento de su aura asesina que ninguno de los dos Jounin pareció notar. Justo en ese momento, una Mitarashi Anko pasaba casualmente por el pasillo de la oficina con un plato de Dango.

—¡Anko liderara el equipo! —Anunció ante las caras pasmadas de los dos Jounin—. Porque ustedes estarán muy ocupados completando misiones rango D, empezando con la limpieza de los baños de la academia Ninja y la Torre del Hokage.

—¡¿Qué?! —Exclamaron al unísono con cara de profundo horror.

—¿Qué esperan? Los baños no se limpiarán solos.

Ninguno de los Jounin se movió hasta que el Hokage les mandó una mirada asesina que los mandó a correr como dos niños castigados por su padre. Cuando ambos se fueron, el Sandaime se quedó mirando el suelo perdiendo en un mar de tristeza por todas las horas desperdiciadas en un trabajo que ahora tendría que volver a hacer.

Bueno, hasta aquí llegamos. ¡Espero hayan disfrutado el capítulo y hasta la próxima! ¿Cuándo? La verdad no sé jejejeje, pero pronto.