Esta vez sí que me he tardado, más de un mes desde la última actualización :(...Honestamente, hace como dos semanas que salí de vacaciones, la primera me la pasé saliendo mucho para celebrar porque las últimas semanas del semestre fueron realmente intensas xD, pero la siguiente semana me puse a escribir...No se imaginarán lo difícil que se me hizo sentarme a escribir de nuevo después de tanto tiempo sin hacerlo T-T, fue como si las palabras no quisieran venir a mí...Y pues, ahora fue que pude terminar el capítulo (por suerte antes de que se terminara diciembre xD, aunque esperaba tenerlo listo antes de Navidad u.u). La verdad no estoy muy satisfecha con el capítulo, pero era esto o nada en lo que queda de año T-T

Capítulo 18: Tras la pista de la serpiente.

Aquel día, Haruno Sakura se encontraba en unas de las muchas mesas del comedor del hospital, sentada sobre su silla de ruedas leyendo un libro de medicina que había insistido que le trajeran mientras esperaba que la pasaran a recoger para la siguiente sesión de fisioterapia.

Era la segunda semana después de la operación, y el primer día de rehabilitación. De haber sido por ella, la terapia para recuperar la movilidad de sus piernas habría empezado desde el mismo momento en que abrió los ojos, pero Tsunade-sama había insistido que debía esperar una semana para que su cuerpo se recuperara de lo peor de la cirugía. Supo que no tendría caso discutir y concedió el periodo de espera, a cambio de que le trajeran libros de medicina para entretenerse en lo que pasaba la semana. Y aquí estaba, la primera sesión había sido en la mañana, ahora estaba en uno de los tantos descansos que tenía programado porque no querían sobrecargarla demasiado. La siguiente sesión comenzaría en algunas horas, así que mientras esperaba que Shizune la pasara a buscar, aprovecharía su tiempo para absorber toda la información que pudiera…O al menos, eso pensaba que haría.

Debes tener mucho tiempo libre para estar viniendo todos los días, Nara-san —enunció al percatarse de una presencia muy familiar detrás de ella.

Tus sentidos siguen tan afinados como siempre —respondió el aludido entrando en su campo de visión y tomando asiento frente a ella.

Desde que recuperó la consciencia, se encontró con las inesperadas visitas del Nara. No eran amigos, y apenas habían cruzados más de dos palabras desde que se conocían, así que su presencia era demasiado extraña para pasarla por alto.

¿Qué tal se te da el shogi? —Preguntó de la nada, captando nuevamente su atención que se había desviado a su libro.

Sé lo suficiente.

¿Qué tal una partida? —sugirió colocando el tablero encima de la mesa

La curiosidad por poner a prueba su propio intelecto contra el genio del Nara la motivó a integrarse en un juego tan estratégico como el shogi. A pesar de su confianza en sus habilidades, Shikamaru barrió el piso con ella, demostrando su supremacía. Ese fue sólo el inicio de una larga competencia que perduraría por años.

Actualmente, Sakura se encontraba en el campamento Nara, sentada en la terraza de la casa del líder del clan teniendo uno de sus habituales partidos de shogi contra el heredero de las técnicas de sombra. Ambos estaban concentrados en el juego, mirando fijamente la posición de las piezas y elaborando mentalmente una estrategia que les permitiera obtener la victoria.

—Me voy a Suna —habló repentinamente Shikamaru, rompiendo el silencio que hasta entonces había imperado en el ambiente—. Sato ha enviado una solicitud de relevo, solicitándome específicamente a mí.

—Eso significa que reconoce tus habilidades —respondió sin quitar la vista del tablero, aparentemente no perturbada en los absoluto por esa información.

Nuevamente el silencio los envolvió, dejando únicamente el sonido de las piezas de shogi al ser movidas. Por muchos minutos no volvieron a intercambiar palabra, hasta que finamente Shikamaru realizó un movimiento que tomó a Sakura desprevenida.

—Me parece que has ganado —comentó casualmente Sakura, elevando finalmente la mirada para encarar al Nara al darse cuenta que no tenía forma de contraatacar.

—Así parece.

—Esto nos pone 51-50, contigo a la cabeza, de nuevo —declaró poniéndose de pie.

En los casi tres años que tenían de amistad, habían jugado un total de 101 partidos de shogi, con Sakura venciendo en 50 de los juegos y Shikamaru en 51. Gracias a su victoria de ese día, el Nara se había colocado en la delantera de su pequeña competencia.

—Seguro descubrirás la forma de vencerme en la siguiente ronda —le dijo Shikamaru poniéndose de pie también—. Siempre encuentras la manera de contrarrestar mis estrategias.

Siempre era lo mismo, Shikamaru ganaba, pero en la siguiente ronda Sakura encontraba la forma de vencerlo; entonces el Nara ideaba una nueva estrategia para conseguir la victoria y la Haruno hallaba la forma de contrarrestarlo en el siguiente partido. Por eso casi siempre estaban empatados.

—No lo sabremos hasta que no termine tu misión en Suna.

—También podrías pasar a visitar —sugirió encogiéndose de hombros.

—Supongo que tienes razón —concedió antes de despedirse con un movimiento de cabeza y desaparecer.

Por un largo rato, Shikamaru se mantuvo quieto en su lugar, parado con las manos en los bolsillos de sus pantalones con la vista clavada en el lugar donde había estado Sakura.

—Llámame iluso, pero esperaba otra reacción de su parte —escuchó una voz muy familiar al lado suyo.

—Me sorprende que Sakura no haya detectado tu presencia.

—Aún me quedan algunos trucos bajo la manga —respondió enigmáticamente con su único ojo visible curvado en forma de sonrisa.

—Hubo una reacción —admitió con la vista en el cielo, atrayendo la mirada de su interlocutor sobre su persona—. Apenas una fracción de segundo, pero estaba ahí, cuando mencioné el nombre de Sato. Si no hubiera estado prestando atención, lo habría pasado por alto.

—El regreso de Sato —comentó dirigiendo la mirada también al cielo, que en ese momento estaba cubierto de gruesas nubes grises—. No puedo evitar sentir que algo malo pasará, algo que tiene que ver con Sakura.

—A veces viene a mi mente aquella imagen, la de Sakura cubierta de sangre y un brillo oscuro en sus ojos —confesó Shikamaru con la mirada perdida en sus memorias—, de la primera y única vez que participé en una misión con ustedes.

FlashBack no Jutsu

En un pequeño prado, tres figuras portando máscaras blancas se encontraban sentadas alrededor de una pequeña fogata. Frente a ellos, una cuarta persona extraía información de su presa a base de tortura que muy pocos aguantarían. Pese a los gritos, ninguna de las tres figuras iniciales movía un músculo, optando por mirar de lejos la escena sin intervenir.

—Es increíble lo adepta que Cerezo es a la tortura —mencionó una de las tres figuras, reprimiendo el impulso de taparse los oídos para dejar de escuchar los gritos angustiosos.

—No pareces perturbado con esta faceta de tu compañera —le respondió uno de sus acompañantes.

—Cuando la conocí, su aire de peligrosidad me hizo imaginar muchas cosas —admitió con los ojos clavados en el cuarto miembro del grupo, que precisamente era la persona que estaba llevando a cabo la tortura—. Muchas cosas de la que sería capaz, a pesar de parecer una simple estudiante de academia.

—Entonces, lo seguirás intentando —afirmó el mismo compañero que le habló anteriormente.

El tercero, que era el único que no había dicho palabra en toda la conversación, sólo se limitaba a ver al cuarto miembro del grupo obtener la información que ellos tanto necesitaban sin mucho esfuerzo.

—Hice una promesa —respondió finalmente el primero después de un rato—. Ya lo defraudé una vez dejando que Sasuke se me escapara de las manos, pero ella…Si puedo ayudar a que no caiga en la oscuridad, lo intentaré todas las veces que sea necesario.

—Así que tú también lo has percibido.

—¿Qué su aura dejó de gritar peligro pero se envolvió de oscuridad? —Preguntó retóricamente—. ¿Por quién me tomas?

Ninguno de los dos volvió a hablar después de eso y la misión culminó sin que ninguno hiciera algún comentario al respecto. Pero aquella imagen, especialmente aquellos ojos, quedarían por siempre grabados en su memoria.

KAI

—Quizá pueda engañar al mundo entero, pero no a nosotros —suspiró su acompañante.

—Me imagino que no viniste sólo por eso —dedujo Shikamaru.

—Escuché que aceptaste irte a Suna con una condición.

—Creo que es lo justo, si Sato va a volver, entonces Naruto también debería.

—Me sorprende que el consejo lo haya permitido —le comentó, obteniendo un encogimiento de hombros del parte del Nara—. ¿Cuándo te vas?

—Mañana.

—Entonces, aquí nos despedimos —anunció—. En una hora mi equipo sale a una misión.

Antes de poder desaparecer, las palabras del Nara lo detuvieron—. Cuida de Sakura.

Y sin más, Shikamaru se encontró nuevamente solo, pensando en las ironías de la vida. Tres años atrás, él había sido el recipiente de ese pedido, y ahora él era quien se lo estaba pidiendo a otra persona. Sin saber cómo, Sakura se había convertido en una amiga muy especial, que compartía con él muchas cosas, incluido el shogi.

Lejos de Konoha, en un pequeño poblado en los límites del País del Fuego, un joven rubio y de ojos azules se hacía camino en medio de una multitud de lápidas. De vez en cuando, sus dedos rozaban las piedras que marcaban las tumbas, perdiéndose en los recuerdos de días más alegres, antes de que la tragedia se llevara tantas vidas.

—Mocoso —escuchó una voz muy familiar.

Su mirada melancólica se levantó de suelo para dirigir sus ojos llenos de tristeza a la figura del hombre de cabellera blanco puntiaguda que se había aparecido en las afueras de aquel pequeño cementerio—. Ero-sennin.

—Es hora de volver a casa.

Su cerebro tardó unos minutos en asimilar las palabras dichas por su maestro, pero cuando finalmente entendió su significado, una pequeña sonrisa afloró en su cara.


Sus ojos afilados estudiaban disimuladamente el gentío que abarrotaba la taberna aquella noche. En medio del bullicioso, su mirada pasaba desapercibida mientras analizaba cada uno de los clientes de aquel establecimiento, hasta finalmente posarse en la persona con la que compartía la mesa, la cual no se había percatado de su pequeña inspección y seguía balbuciendo un montón de cosas que a ella realmente no le interesaban.

Pasaron varios minutos en los que ella lo dejó hablar mientras consumía la quinta botella de sake de la noche cuando finalmente dijo algo que captó su atención. Con una sonrisa de falsa dulzura y un pequeño contacto de sus manos en los brazos del hombre, preguntó con inocencia:

—¿Entonces el hijo está buscando información sobre el paradero de su padre?

Su interlocutor se sonrojó y respondió con entusiasmo—. ¡Así es! Cuando su padre desapareció hace tres meses con su hijo menor, el mayor apareció y se hizo cargo de la compañía, ofreciendo una gran recompensa a quien pudiera decirle algo de lo que pasó el último día que fue visto su padre.

—¿Y cómo uno se puede poner en contacto con él si tiene alguna información?

—Ellos te encuentran —respondió bajando la voz hasta hacerla casi inaudible—. Pero es muy peligroso, si mientes con respecto a la información, los mercenarios te torturan y te matan, dejando tu cadáver a la vista de todo el mundo como una especie de aviso.

—¿Y los que sí tienen información verídica?

—Hasta ahora no he escuchado de nadie que haya salido vivo de un encuentro con ellos —murmuró con cierto tono de temor en la voz—. Esa familia tiene muchos secretos oscuros, los rumores dicen que su padre hizo un pacto con el demonio entregando a su hijo primogénito a cambio de poder y riquezas.

—¿El demonio?

—La serpiente —aclaró, mirando a todos lados para asegurarse que nadie lo había escuchado—. El tipo siempre fue un cobarde, solo se hizo poderoso por la protección del demonio. Su hijo, el mismo hijo que entregó cuando apenas era un crío, es diferente…Dicen que es más agresivo y temerario…

El hombre siguió hablando, pero ya para ese momento no tenía nada útil que contarle. A pesar de que prefería otros métodos para obtener información, su equipo la había convencido de que esta vez debía emplear un método más sutil, usando un pequeño henge para ocultar su apariencia a la vez que drogaba al mensajero de la compañía de mercenarios para hacerlo hablar desinhibido del líder de ese grupo, que al parecer ahora se trataba del hijo del anterior líder que había desaparecido.

Manteniendo un aire casual y apacible a los ojos de su acompañante, volvió a echar otro vistazo rápido en los alrededores del lugar. Habían escogido precisamente esa taberna porque habían obtenido información de que era un lugar de preferencia de aquella compañía de mercenarios, y si sus suposiciones eran acertadas, discutir el tema de la búsqueda del padre del líder llamaría ciertamente la atención. Claro que, de no estar bajo los efectos de una droga y el alcohol, el mensajero que había abordado jamás se habría atrevido a hablar del tema.

En su pequeña inspección, captó a un hombre de aire amenazador entrar a la taberna y dirigirse a su mesa con pasos firmes. Parecía que las noticias finalmente habían llegado a los oídos necesarios y finalmente alguien tomaría cartas en el asunto. Siguiendo con el plan del capitán de su equipo, se apresuró a levantarse y alejarse del mensajero con una excusa, dirigiéndose al baño antes de que el recién llegado la alcanzara.

Se pasó exactamente cinco minutos en el baño antes de volver a la mesa y encontrarse con la esperada imagen del mensajero desaparecido, estando en su lugar el hombre de aire amenazador que había entrado por la puerta antes. Arreglando en sus facciones un gesto de confusión, tomó nuevamente su asiento y abrió la boca para seguir con la farsa y preguntar por el paradero de su acompañante cuando el otro hombre la interrumpió bruscamente.

—He escuchado que has estado buscando información de nuestro líder —fue directo al punto, mirándola directo a los ojos tratando de intimidarla.

—Tengo información del paradero de su padre que podría interesarle —respondió firme, obteniendo una mirada sospechosa de su interlocutor.

—Todos los que han dicho eso están muertos por mentirosos —escupió, retándola a que volviera a repetir el aclamo—, de la misma forma que estará Kintaro por hablar de más.

Kintaro era el nombre del mensajero de la compañía de mercenarios que había abordado, pero su destino realmente no le preocupaba, después de todo, ella misma pensaba deshacerse de él cuando cumpliera su utilidad.

—Te aseguro que yo no miento —reclamó con convicción, en ningún momento apartando sus ojos.

Aquel hombre la miró por unos segundos antes de encogerse de hombros y ponerse de pie, indicándole que debía seguirlo. Quizá aquel breve intercambio servía como una amenaza, no sabía con qué propósito, pero realmente no le importaba, para cuando acabara la misión, ninguno de esos hombres permanecería con vida.

Fuera de la taberna había un carruaje custodiado por dos hombres de prominentes músculos. Al verlos, ambos se acercaron, mientras sus ojos estaban enfocados en ellos, su nuevo acompañante aprovechó para inyectarle algo en el brazo, lo más seguro un sedante. Con que ninguno de ellos contaba, era que ella era una experta ninja médico, capaz de analizar las sustancias que entraban en su torrente sanguíneo y elaborar una rápida respuesta para contrarrestarlo, pero como debía presentar un acto, fingió que se desmayaba.

Con los ojos cerrados, sintió como aquellos hombres le amarraban los brazos y las piernas, a la vez que la revisaban en busca de algún arma oculta. A donde sea que fueran a llevarla, parecía ser un lugar estrictamente secreto, eso significaba que todo marchaba de acuerdo al plan. A pesar de estar en movimiento en medio de la oscuridad, atada y aparentemente indefensa, pudo sentir el chakra de su equipo, que había permanecido oculto en la taberna esperando el momento correcto, moverse sigilosamente para seguirla.

Mientras duró el viaje, se mantuvo en un estado de meditación para mantener su cuerpo relajado y así no levantar sospechas de su presunto estado inconsciente. Según su análisis, la droga que le inyectaron tendría un efecto de unas 12 horas aproximadamente, momento en el cual podría empezar a moverse nuevamente.

Justamente 12 horas duró el viaje hasta su destino, con las ocasionales paradas que hacían para seguramente cubrir sus rastros. Cuando la bajaron del carruaje, pudo sentir diversos chakras esparcidos por todo el lugar, parecía que la base estaba fuertemente custodiada, lo cual era lógico. No muy lejos, pudo sentir a su equipo, que había podido seguirla sin problemas.

Teniendo los ojos cerrados, extendió sus sentidos, captando los sonidos de pasos, voces y puertas que se corrían a un lado para dar paso. Después de algunos minutos, finalmente la dejaron en el interior de una habitación con piso de tatami.

—El sedante debería dejar de hacer efecto en cualquier momento —murmuró el mismo hombre que la inyectó—. Avisen al jefe de que tiene una invitada.

Escuchó la puerta nuevamente abrirse y el sonido de pasos que se iban desvaneciendo a medida que se alejaban. Decidió que ya era momento de "despertar" y fue simulando los movimientos de una persona al terminar los efectos del sedante. Con una mirada adormilada, miró a todas partes con un gesto de confusión.

—¿Dónde estoy? —Preguntó para aparentar. Una de las cosas que había perfeccionado con los años había sido el arte de actuar.

—En la sala de audiencia del jefe —respondió la única persona aparte de ella que se encontraba en la habitación—. Querías hablar con el líder, espero que estés preparada.

Aquel sujeto se encontraba parado al lado de la puerta con los brazos cruzados. Por lo que podía ver, la habitación no era muy grande, no había ventanas y estaba escaso de decoración. Parecía una especie de cuarto para obtener información de los prisioneros. Decidió entonces ponerse cómoda, dentro de lo que cabía considerando que estaba atada de manos y pies, mientras esperaba que el líder apareciera, tomando asiento en el piso al estilo seiza, arrodillada en el suelo, con la nalga en los talones y el empeine de los pies sobre el piso.

—Espero que esto sea bueno Monty —escuchó una voz imperiosa en el pasillo antes de que la puerta se abriera nuevamente y dos personas entraran—. Estaba en mi entrenamiento matutino.

—Mis disculpas por interrumpirlo Retsu-sama —el aludido rápidamente se arrodilló con la cabeza gacha—, pero aquí hay una joven que afirma tener información sobre su padre.

Los ojos del recién llegados, fríos y amenazadores, se posaron sobre ella. Internamente lo estudió, parecía que los rumores del nuevo líder eran ciertos, a pesar de ser alguien muy joven como para hacerse cargo de una compañía de mercenarios, su postura y su aura eran lo suficientemente atemorizantes como para someter a ese grupo de gente. Externamente fingió una mirada de temor mientras lo veía pararse frente a ella. La persona que entró junto al líder imitó sus pasos, colocándose frente a ella con una mirada suspicaz; la espada en su cintura le daba a intuir que se trataba del guardaespaldas personal del líder.

—Después de la última demostración, no pensé que nadie fuera tan tonto para tratar de engañarme de nuevo —fueron sus primeras palabras hacia ella—, así que espero que esto sea bueno o lo lamentarás mucho.

—Le aseguro que lo será —respondió con una firmeza que hizo que el líder entrecerrara los ojos con sospecha. Había soltado el actor de niña atemorizada y ahora lo encaraba con una mirada impasible. Usando su chakra para llegar hasta su equipo, que esperaba oculta la señal, envió el mensaje de que era momento de empezar.

—¿Qué sabes de mi padre entonces?

—¿Por qué tan interesado en el paradero de tu padre? —Preguntó a su vez—. Después de todo, él te abandonó.

—¡Eso no es asunto tuyo! —Gritó en cólera. A su lado el espadachín desenvainó su espada, listo para cortarla en pedazos—. Última oportunidad para que digas algo útil o morirás aquí mismo de la peor manera imaginable.

—Orochimaru te lo ordenó, ¿cierto? —Siguió preguntando, manteniendo un aire casual a pesar de los intentos de intimidación de su interlocutor. El hombre que la había llevado hasta allá la veía incrédulo, no se podía creer que alguien desafiara así al líder, tan abiertamente y sin miedo a represalias—. Para recuperar el pergamino que tu padre tenía en su posesión, el pergamino que Orochimaru le dio para contactarlo.

—¡¿Quién eres tú?! —Preguntó arrojándola al piso con un golpe y rápidamente poniendo sus manos alrededor de su cuello.

A pesar de estar con las manos y las piernas atadas, con el líder tratando de ahorcarla y el guardaespaldas con la espada a milímetros de su pecho, le dedicó una sonrisa sádica antes de responderle—. Soy la persona que mató a tu padre y a tu hermano, y la que te matará a ti ahora.

En un movimiento rápido, se deshizo de las cuerdas que sujetaban sus brazos y piernas, tomó posesión del arma del guardaespaldas y lo cortó en dos con ella antes de lanzarla contra el sujeto que estaba al lado de la puerta, clavándola en su garganta y pegándolo contra la pared. Todo ocurrió en apenas un segundo, dejándola únicamente con el líder, que ahora la miraba con nuevos ojos.

Sacando dos dagas del interior de su ropa, el líder intentó embestirla, pero ella esquivó los ataques con gran agilidad antes de darle una patada en el estómago que lo estrelló contra una de las paredes de concreto y no de papel. Contrario a lo que esperaba, el líder se paró como si nada y volvió a atacarla.

—Parece que Orochimaru sólo te dio resistencia —comentó luego de un rato, al darse cuenta que sin importar los golpes o heridas que recibiera Retsu, este se paraba como si nada.

Después de un tiempo, finalmente se cansó del juego, y en uno de los ataques de Retsu, movió su cuerpo para agarrar con una mano uno de los brazos del líder y con la otra apoderarse de la daga que este sujetaba antes de usar esa misma arma para arrancarle la extremidad del cuerpo. Pese a esto, el líder no gritó, e intentó atacarla con el brazo restante, pero ella simplemente repitió la acción, cortándole el otro brazo y clavándole las dos dagas en las piernas para sujetarlo al piso.

—Ahora entiendo por qué Orochimaru te soltó —comentó casualmente—. No eres muy útil.

Retsu intentó morderla, pero esta usó una mano para aprisionarlo por el cuello. El líder no se dio por vencido, sin embargo, liberando sus piernas del agarre de las dagas sin importarle que tuviera que desgarrar sus propios músculos y tendones para hacerlo. Al ver esta acción de su enemigo, creó unos hilos de chakra y le amarró las piernas.

—Eres persistente —le dijo antes de hacer un sello con su mano libre y colocarlo con la palma abierta sobre el corazón de Retsu—. Esta pequeña técnica hará que tu sangre comience a hervir, quemándote por dentro.

Retsu comenzó a moverse, tratando de liberarse del amarre de los hilos de chakra y del brazo que sujetaba su cuello. Un extraño vapor comenzó a emerger de su cuerpo, que se estaba tornando de un color rojizo.

—Debí imaginar que Konoha enviaría a uno de sus élites —murmuró quedándose finalmente quieto al darse cuenta que no había caso ya—. Clasificada en el libro bingo como una ninja clase S, Haruno Sakura, el Cerezo Mortal —en algún momento de la pelea debió haber soltado el Henge que ocultaba su apariencia, pero eso realmente no importaba, su enemigo estaba en los brazos de la muerte—. Sasuke-sama espera por ti.

Y con esas últimas palabras, sangre comenzó a salir de su boca, ojos, nariz y oídos. A pesar de esto, Sakura inspeccionó su cuerpo para asegurarse de que, efectivamente, estuviera muerto, ya que con las ratas de laboratorio de Orochimaru, uno no podía estar demasiado seguro.

Sólo después de verificar la muerte de su enemigo, Sakura se puso de pie, inspeccionando con una mirada la habitación que se había manchado de rojo en el transcurso de 30 minutos. En los alrededores, sintió como su equipo se encargaba de los demás mercenarios y decidió unirse a ellos.

En menos de una hora, no quedaba nadie vivo en la inmensa mansión que servía de cuartel a aquella compañía de mercenarios, así que los cuatro miembros de uno de los equipos más letales de ANBU se reunió en el patio para discutir los últimos detalles de la misión.

—Ya tenemos el pergamino con la información de las bases de Orochimaru —les informó el capitán del equipo—. Con esto concluimos la misión.


Después de muchos días, que debieron ser menos pero por culpa de su pervertido sensei y sus tontas paradas se tardaron más, Uzumaki Naruto finalmente pisaba nuevamente el suelo de Konohagakure no Sato por primera vez después de más de tres años. Obviamente, una de las primeras cosas que hizo al cruzar el gran portón, fue dirigirse inmediatamente a su puesto de ramen favorito, Ichiraku. Ese manjar de los dioses había sido una de las cosas que más había extrañado durante sus viajes. Claro que, contrario a lo que uno podría imaginar, su ida a ese lugar tenía otro motivo mucho más apremiante.

—Hey, viejo Teuchi —saludó entrando y tomando asiento en el lugar que usualmente ocupaba antes de irse de viaje—. ¿Qué hay de nuevo?

—¿Naruto, de verdad eres tú? —Preguntó la hija de Teuchi, mirándolo incrédula.

—Pero cuanto has crecido Naruto —comentó Teuchi apreciativo—. El ramen va por la casa, esto hay que celebrarlo.

En medio de ramen, risas, anécdotas y muchas preguntas de parte de Naruto, las horas fueron pasando. Así fue como se enteró que Sakura se había recuperado exitosamente de la operación y ahora era una ninja élite de Konoha, que Kakashi seguía tan pervertido y vago como siempre, que Shikamaru era un Jounin y que estaba de misión en Suna, y muchas cosas más de sus compañeros. Todas eran buenas noticias hasta que se percató que ambos omitieron a una persona.

—¿Qué hay de Sasuke-teme?

Las miradas que intercambiaron entre sí Teuchi y su hija Ayame no le sentaron para nada bien a Naruto. Después de mucha insistencia, Teuchi fue quien le reveló lo que pasó con Sasuke, y el Uzumaki sintió que el mundo se le venía abajo. Con una apresurada despedida, Naruto salió corriendo del lugar con una sola dirección en mente, la Torre del Hokage.

Entrando con pasos firmes e ignorando todos los ninjas que se interponían en su camino, la mayoría muy estupefactos con su presencia para reaccionar adecuadamente, Naruto se hizo camino hacia la oficina del Sandaime, que tal y como lo recordaba, se encontraba en uno de los pasillos más altos del edificio. Sin importarle mucho las protestas de los guardias que custodiaban la entrada, el Uzumaki abrió la puerta de par en par, encontrando a su sensei sentado en la ventana hablando con el Hokage.

—Mocoso, era hora de que te reportaras —fue el saludo que recibió, pero la mirada que le mandó en respuesta era de muy pocos amigos, cosa que sorprendió al pervertido.

—Mis disculpas Hokage-sama, no pudimos detenerlo —se excusó uno de los guardias, pero el Sandaime simplemente los despachó con una señal de que no se preocuparan.

—¿Qué demonios Ero-sennin, por qué nunca me dijiste que Sasuke-teme había huido de la aldea el mismo día que yo me fui? —Preguntó yendo directo al punto—. Y tú Jiji, ¿no se te ocurrió que yo merecía saber eso?

—Veo que te has enterado más pronto de lo previsto —observó el Sandaime con toda su calma.

—¡¿Cuándo rayos pensaban decírmelo? —siguió preguntando en un aparente estado de furia contenida.

—Cálmate mocoso —le dijo el sabio pervertido—. Con el caos de la invasión y la inquietud del consejo, decírtelo en ese momento sólo habría causado problemas para ti, ¿o me negaras que al enterarte no habrías vuelto a Konoha sin pensarlo dos veces?

Naruto no supo cómo responder esa pregunta pues era algo innegable que de haber sabido lo de Sasuke, habría regresado a Konoha en cuanto antes para demandar que lo pusieran en una misión de rescate para traer de vuelta a su amigo.

—Me parece que has llegado en buen momento —interrumpió el Sandaime, captando la atención del rubio—. Hace tres años, Uchiha Sasuke se fue de Konoha por motivos desconocidos. La primera misión para traerlo de vuelta fracasó y desde entonces no pudimos encontrar rastro de su paradero…hasta que finalmente, hace una semana encontramos pistas de su ubicación actual.

—¿Hace una semana, pero entonces por qué no han salido a buscarlo?

—Esperábamos por ti —respondió el Hokage, dejándolo sin habla. Todo su enojo se desvaneció entonces—. Uzumaki Naruto, Jounin de Konohagakure no Sato, ¿aceptas esta misión clase S para recuperar a Uchiha Sasuke?

—Por supuesto, Hokage-sama —respondió parándose derecho y dando una pequeña reverencia. El Hokage se sorprendió de esta acción, pero no dejó que ese sentimiento apareciera en su rostro. A su vez, Jiraiya sonrío con autosuficiencia.

—Muy bien entonces —asintió el Hokage estampando un sello en un papel—, efectivo inmediatamente, Uzumaki Naruto es ahora miembro del equipo Ro.

—¿Equipo Ro? —Preguntó confundido.

Justo en ese momento, la puerta de la oficina se abrió, dando paso a una persona muy familiar—. Que oportuno, precisamente acaban de llegar tus compañeros de equipo.

—¿Sakura…chan?

Fin del Capítulo 18.

Listo, ¿qué tal les ha parecido? (Espero que se haya entendido bien todo, porque me parece que algunas escenas se podrían prestar a confusión)

Bueno, para aclararles algo, la persona a la que se refieren como el antiguo líder de la compañía de mercenarios es el mismo hombre que Sakura mató en el capítulo pasado, y que según se descubre aquí, tenía tratos con Orochimaru y eso fue lo que motivó su búsqueda en primer lugar, ya que él representaba la última pista para dar con el paradero de Sasuke. Y el niño que también apareció en el bosque era su hijo.

Siguiendo con el capítulo, vemos que Shikamaru se fue a Suna para que Sato pueda volver, pero al mismo tiempo Naruto también ha vuelto, ¡y se ha encontrado con Sakura!

Seguramente se preguntarán cómo es que Naruto es un Jounin...Pero ya lo veremos, sólo les digo que el entrenamiento que tuvo en esta historia será muy diferente a su contraparte original (es que de verdad no puedo entender cómo en tres años de viaje con un Sannin lo único que aprendiera fueran algunas variaciones del Rasengan)

No se me ocurre qué más decirle...Así que, ¡a los agradecimientos!

diva-akira: Jojojo, eso pronto lo veremos.

Luna Haruno: No todo es lo que parece, recuerda: un ninja debe ver a través de la decepción xD, pronto verán...

pirata: ¿Informacómico xD?, hahahaha...Tienes razón, fue culpa del niño xD, y lo que hacía Anko en la Torre...Pues te iba a responder que comiendo dulces pero lo incluiste en la pregunta así que ya no puedo responder eso (aunque al final lo hice hahaha xD). Me gustan los lobos, así que a invocar lobos se dicho :D, tienes razón con Neji, y eso de Sakura-sama...Es mejor mantenerse en su lado bueno después de todo xD.

daliapvperez: No todo es lo que parece xD, y que bueno que encontraras el omake gracioso.

prics17: ¡Ya regresó Naruto! Quizá él pueda ayudarla, por lo menos lo demás creen eso :).

Black Angel N: ¡Todos quieren a Sakura xD! Y ya Naruto volvió, veamos qué sucederá ahora.

shashachan7: Me alegro leer eso. Y sí, para mí ellos siempre tendrán una conexión, a pesar de la distancia.

lizardo-Sofia: ¡Hola y bienvenida al fin! ¡Muchas gracias por tus palabras, me dejaron muy emocionada :3! Ya pronto se aclararán las dudas, mientras tanto paciencia...Y la reunión llegará más pronto de lo que te imaginas xD (cofcofsiguientecapítulocofcof) ¡Espero que hayas disfrutado el capítulo y hasta pronto amiga!

Muchas gracias a todos y cada uno de ustedes por sus comentarios, de verdad son muy apreciados :3. Y ya que estamos en estas fiestas, voy a aprovechar para decir: ¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!

¿Para cuándo el siguiente capítulo? Entre la última semana de diciembre o la primera semana de enero...Debido a mi tardanza, les dejaré aquí un preview de lo que se avecina:

Capítulo 19: Reunión del destino

—¡¿A dónde vas Sakura?! ¡Naruto necesita tu ayuda!

—La misión es más importante

—Te he estado esperando...Sakura

—Sasuke-san

¡Hasta la próxima!