Uno de los capítulos que más quería escribir (planeado en mi mente desde el capítulo 16) y que al final terminé más tarde de lo que pensaba, pero aquí está...Un capítulo lleno de acción antes de abrir el telón para el escenario final, espero lo disfruten.

Capítulo 21: Funeral de fuego

—Te tengo una propuesta, Uchiha-kun.

Aquellas palabras, dichas en apenas un susurro, hicieron un eco estruendoso en sus oídos, paralizando sus movimientos y desatando un torrente de pensamientos que galoparon vertiginosos en su interior. No sabía por qué aquella declaración había provocado esa reacción en su cuerpo, pero no pudo evitar sentir un extraño remolino de sentimientos propagarse por cada poro de su piel, reconociendo entre ellos la duda y la desconfianza.

Este era el hombre que había criado y entrenado a Sakura, el responsable de convertir a una niña sin clan ni Kekkei Genkai en una kunoichi mortal usando métodos poco ortodoxos y en algunos casos, crueles y hasta inhumanos. No sabía si admirarlo o despreciarlo por lo que había hecho, aunque una pequeña parte de su subconsciente había querido conocerlo desde el primer momento en que escuchó sobre él. Deseaba saber si sería capaz de convertirlo a él, el heredero del clan Uchiha, en un shinobi lo suficientemente poderoso para llevar a cabo su venganza.

—¿Qué clase de propuesta? —La curiosidad pudo más que él y terminó por dar forma a la pregunta que desde hace rato luchaba por salir de su boca.

—Unirte a Orochimaru —soltó sin preámbulo.

De todas las cosas que Sasuke esperaba que le pidiera, eso definitivamente no estaba en su lista. Mirando fijamente a Sato, trató de ver a través del velo de complacencia que cubría su rostro en un esfuerzo por dilucidar sus verdaderas intenciones. Pero tal y como ocurría con Sakura, sus ojos no delataban nada, apenas un brillo que no supo definir con claridad.

—¿Unirme al hombre responsable de la invasión? —Inquirió estudiando sus alrededores, buscando una señal de que alguien más había escuchado la dichosa propuesta de Sato, pero encontrándolo curiosamente vacío a excepción de ellos dos—. ¿No sería eso una traición?

La sonrisa que le ofreció Sato, apenas una mueca vacía, lo puso más nervioso de lo que ya estaba—. Será una misión encubierta por supuesto.

—Cualquiera pensaría que una misión de esa magnitud sería ordenada por el Hokage personalmente —insistió tratando de entender a dónde quería llegar Sato. Una conversación así al aire libre podría ser muy peligrosa si llegaba a los oídos equivocados y el Haruno mayor debía estar consciente de eso.

—El Hokage no lo sabe —respondió como si nada—. Para engañar a tus enemigos, primero debes engañar a tus amigos.

—¿Por qué yo?

—Orochimaru tiene un interés en ti que bordea casi en lo obsesivo —contestó con un tono paciente, sin despegar en ningún momento sus ojos de su persona, que lo estudiaban con una expresión parecida a la de un cazador a punto de atacar a su presa—. Además, tú no tienes ninguna lealtad por esta aldea, lo único que te preocupa es el poder…y yo te aseguro que con Orochimaru conseguirás eso y más.

Aquellas palabras se incrustaron dolorosamente en su cuerpo como si alguien le hubiera lanzado decenas de kunais, obligándolo a retroceder unos pasos por la impresión que le habían causado. Quiso negar la acusación, pero muy en el fondo sabía que esa era una verdad que nunca se había atrevido siquiera a pensar. Toda su existencia giraba en torno a su venganza y el poder que necesitaba para hacerla realidad, no importaba el medio por el cual lo obtuviera, ese era su más grande anhelo y su más oscuro secreto. La lealtad no significaba nada en contraste con su ambición.

—Yo… —Antes de poder darle una respuesta una imagen cruzó como un parpadeo en su cerebro, mostrándole a Sakura, Naruto y Kakashi mirándolo con acusación en sus ojos.

—No te compliques demasiado Uchiha-kun —las palabras de Sato dispersaron la imagen, devolviéndolo nuevamente a la azotea del hospital general de Konoha—. Volverás en tres años…Luego de matar a Orochimaru claro está.

No sabía cómo Sato era capaz de leer sus pensamientos más profundos de esa manera, cuando él mismo no era capaz de entenderlos. Además de que parecía muy seguro de sus palabras, diciéndolas con una certeza que rayaba casi en lo absurdo.

Tomando un minuto para respirar y tranquilizarse, pensó con cuidado la propuesta de Sato. Por alguna razón quería que se uniera a Orochimaru, sin decirle a nadie en Konoha, matarlo en tres años y volver a la aldea con la excusa de que se había ido en una misión secreta, de la cual ni siquiera el Hokage tendría conocimiento. Por un lado no estaría traicionando a nadie, de hecho les haría un gran favor matando a la serpiente que tantos dolores de cabeza les estaba provocando; por otro lado si tenía el poder suficiente para matar a Orochimaru, un Sannin, entonces eso significaba que también tendría el poder para enfrentarse a su hermano y obtener finalmente su venganza.

—¿Podré volver a Konoha después de matar a Orochimaru? —Preguntó sin entender del todo por qué eso era tan importante en primer lugar.

—Sin ningún problema —le aseguró nuevamente.

—¿Qué obtendré a cambio si acepto? —Sabía que irse con Orochimaru le garantizaría poder, pero presentía que eso no era lo que Sato tenía planeado para él.

—¿Además del poder para llevar a cabo tu venganza? —Estaba comenzando a sospechar que Sato le leía la mente o algo así, ¿de qué otra manera parecía saber siempre lo que pensaba?

Sólo serían tres años. Lo viera por donde lo viera, tenía más que ganar que de perder en esta propuesta de Sato, independientemente de lo que sea que pensaba ofrecerle. A pesar de que la serpiente de Orochimaru le daba escalofríos sólo con su cercanía, sabía que si se lo proponía podía pasarlo por alto y fingir que se unía a su lado. Con la manera en la que Sato lo había planeado y con su propia ambición personal, sería fácil llevar a cabo la misión.

—Muy astuto darte cuenta —retomó la palabra Sato, logrando que clavara nuevamente sus ojos en su persona—. Lo que te ofrezco a cambio de cumplir esta pequeña misión…Es la verdad sobre la masacre del Clan Uchiha.

Aquella última oración desató un torrente de preguntas que Sato ágilmente esquivó, prometiéndole que todo se aclararía cuando cumpliera su misión. De eso ya habían pasado tres años, y exactamente como lo había predicho Sato, había conseguido el poder suficiente para matar a Orochimaru sin problemas, con algo de ayuda indirecta claro está, y regresado a Konoha donde fue recibido con los brazos abiertos.

Un viento helado se coló en su piel devolviéndolo al presente. La noche era fría y silenciosa, más ahí arriba en la montaña donde los rostros de todos los Hokages había sido esculpida en la piedra como guardianes inmortales de la aldea que juraron proteger a costa de sus vidas. Sobre una de esas cabezas, específicamente la del cuarto Hokage, Sato y Sakura hablaban en apenas un susurro, impidiéndole escuchar la conversación desde su posición. Mentiría si decía que no tenía curiosidad por conocer el tema que los tenía tan entretenidos, pero con los años había comprendido que Sato se empeñaba en mantener un manto de misterio a su alrededor y que tratar de averiguar sus secretos antes de que estuviera listo para contarlos no era buena idea.

Por eso esperaba a un lado, paciente, distrayéndose con las luces de la aldea y pensando en la ignorancia de sus habitantes. Konoha se había recuperado sin problemas de la invasión, creciendo en su ausencia, pero manteniendo ese aire de laxitud y despreocupación que siempre la había arropado. Tres años fuera le habían abierto los ojos a un mundo diferente, fuera de la calurosa protección que los muros de la Hoja le ofrecieron cuando era niño, y que no descubrió ni siquiera en sus primeros meses de Genin.

Sin quererlo, su vista se desvió un poco, enfocándose en aquel punto oscuro que yacía olvidado en las entrañas de Konoha. Un amargo sentimiento se fue apoderando de su cuerpo, quemando sus venas con aquel familiar odio que por tantos años lo acompañó. En su mente las escenas del día de la masacre se repetían una vez más, sumiendo sus pensamientos en un tumulto casi doloroso. Mientras todo eso ocurría en su interior, por fuera su cara era una máscara de frialdad e indiferencia. Nadie habría adivinado lo que pasaba por su mente…nadie excepto él.

Se encontró con sus ojos negros mirándolo fijamente. No sabía cuánto tiempo llevaba Sato observándolo, pero por lo que podía ver, Sakura había desaparecido del lugar sin decir palabra, dejándolo solo con aquel hombre.

—Es curioso cómo los terrenos del clan Uchiha siguen desiertos —murmuró Sato cuando se dio cuenta que tenía su atención—. Olvidados desde el día de la masacre.

Sasuke se limitó a guardar silencio. Después de tres años de tratar con él había aprendido a no alterarse cada vez que Sato adivinaba sus pensamientos. Todavía no sabía cómo lo hacía, pero con el tiempo se había acostumbrado a tomarlo como un rasgo peculiar del Haruno mayor y a no darle mayor importancia.

Dirigiendo una última mirada a lo que alguna vez fue su hogar, pero que ahora no era más que un terreno abandonado y oscuro, concentró toda su atención en el hombre frente a él. Después de tanta espera, finalmente conocería la dichosa verdad sobre la masacre del clan Uchiha.


Observó el cuerpo caer sin pestañear, su rostro un retrato vacío que no dejaba nada a la imaginación. Con un movimiento de sus ojos inspeccionó los otros tres cuerpos inertes que se apilaban a su alrededor. El sonido de una gota cayendo desvió su atención a la katana que tenía en su mano derecha, viendo un líquido rojizo tomar el recorrido por el filo del arma hasta deslizarse por la punta y caer en un pequeño charco.

Elevó la mirada al cielo donde nubes negras se hacían a un lado para que haces de luz plateada iluminaran aquel sendero teñido de rojo. Con parsimonia sacó un pañuelo blanco y limpió su katana con ella, ignorando los cuerpos esparcidos a su alrededor, cuerpos que portaban máscaras blancas y un uniforme negro muy familiar. Esperó sentir algo al ver aquellos cadáveres tan conocidos, aquellos camaradas que cubrieron su espalda alguna vez, pero lo único que experimentó fue un frío vacío propagarse en su interior.

Tirando el pañuelo ahora manchado de sangre, continuó el camino hacia su objetivo. Nadie más se interpondría en su camino, lo único que quedaba era atravesar las paredes que rodeaban aquel amplio jardín donde su presa aguardaba expectante su llegada. Con apenas un salto ingresó al interior de aquella propiedad, quedando frente a frente a la persona que estaba buscando.

—Te he estado esperando Sakura —en su voz había una nota de cansancio y, extrañamente, aceptación—. ¿Vienes a matarme?

—Sandaime-sama —saludó con una pequeña reverencia, restándole importancia al hecho de que su objetivo se había preparado para la ocasión sin que nadie le dijera.


Cuando las últimas llamas de vidas desaparecieron de sus ojos se permitió sacar la espada, dejando que el cuerpo cayera al suelo sin ceremonias. Una risa desquiciada se escapó de su garganta a la vez que un sentimiento de satisfacción se apoderaba de su cuerpo. Hasta ahora todo había sido tan fácil que era casi ridículo. Sabía que los ninjas de Konoha eran unos incompetentes, pero por los ANBU todavía guardaba cierto respeto, por lo menos hasta que estos cayeron bajo su mano sin ninguna dificultad. ¿Acaso esto era todo lo que podían ofrecerle?

Sus ojos rojos examinaron la escena con cuidado, asegurándose de que nadie siguiera vivo después de haber invadido aquella mansión de esa manera. Con esto, dos de sus objetivos habían sido eliminados, dejando al tercero y último todavía libre. En palabras de Sato, este sería el más difícil de los tres y por eso le había sugerido dejarlo para el final.

Con pasos lentos se acercó a la ventana más cercana a su posición, dejando que el aire nocturno revoloteara sus cabellos como una caricia. Esta noche se sentía más vivo que nunca, concretando una de sus más grandes ambiciones, a pesar de que eso significara darle la espalda a Konoha y clavarle un puñal antes de que se diera cuenta de lo que ocurría. Su tiempo con Orochimaru lo preparó para esto, aunque en ese momento no tuviera ni la menor idea. Sato lo sabía, había estado planeado este momento por años.

Al principio se había negado a creerle, así que Sato le invitó a investigar por sí mismo la veracidad de sus palabras, cuestionando a las únicas personas que realmente sabían lo que había pasado aquella fatídica noche de la masacre, los responsables directos de destruir a su familia y embarcarlo en este camino. Con su Sharingan y con las técnicas que había aprendido de Orochimaru no le fue difícil sacarle la verdad a Koharu y a Himura. Ambos le dijeron lo mismo que Sato antes de morir, y ahora sólo le restaba sacarle una confesión al último miembro del consejo de Konoha, Danzo.

Se movilizó rápidamente en las penumbras, esquivando alguno que otro ninja que estuviera en el camino. Nadie se daría cuenta de las muertes de Koharu y Himura ni del escuadrón ANBU que vigilaba sus respectivas casas, por lo menos hasta la mañana siguiente cuando estos fallaran en aparecer. Sato sabía muy bien lo que hacía cuando eligió esa noche para llevar a cabo aquella misión.

Por un momento se preguntó si podía confiar en Sato. Era un hecho innegable que ese hombre guardaba demasiados secretos, además de que aparentemente no estaba del lado de Konoha como creyó al principio. Después de todo, pedirle que se uniera a Orochimaru para extraer sus secretos había sido hecho con el interés de la aldea en mente, pero ahora no sabía cómo esto beneficiaba a Konoha. Al principio no le tomó mucha importancia a las cuestionables acciones de Sato, pero ahora que estaba involucrado en sus planes se preguntaba si debía temer una traición.

Llegando finalmente a su destino, desplazó esos pensamientos a una esquina de su mente para ser recuperados más tarde. Por el momento debía concentrarse en la misión, en su venganza. Ya después tendría tiempo de ponderar si le convenía o no quedarse al lado de Sato.

Con cautela se fue adentrando en aquellas instalaciones subterráneas que alojaban a su objetivo, encontrándose algo extraño el hecho de que nadie hubiera salido a recibirlo. Sabía que estaba en la base de la organización Raíz, y según tenía entendido, estos habían recibido un entrenamiento más riguroso que el resto de los ninjas de Konoha. Entonces, ¿dónde estaban?

Repentinamente llegaron a sus oídos unas voces muy familiares al final del pasillo. Apresurando un poco el paso, finalmente llegó a una amplia habitación circular, encontrando en medio del recinto a dos figuras paradas una frente a la otra.

—Parece que ha llegado el que esperabas —habló el hombre vendado que Sasuke reconoció como Danzo.

—El invitado de honor —le dijo Sato haciéndose a un lado para dejar que Sasuke se parara frente a Danzo—. Confío en que no tuvieras problemas con los otros dos.

Sasuke apenas le dio un asentimiento de cabeza, su mente demasiado ocupada estudiando al hombre que tenía frente a sí, la verdadera mente maestra detrás de la masacre de su clan. Vagamente se percató de varios ojos que lo miraban desde el exterior de lo que parecía ser una barrera.

—Para evitar que interfieran —respondió Sato a su pregunta silenciosa antes de lanzarle una píldora del soldado que ágilmente atrapó en su mano libre—. Debes estar cansado.

Sasuke se tragó la píldora de una mordida, sintiendo sus niveles de chakra elevarse nuevamente. Ni siquiera se molestó en verificar lo que Sato le había dado, sabía muy bien que lo necesitaba vivo para esto.

—Shimura Danzo —enunció con toda la calma de la que fue capaz—, tengo algunas preguntas para ti.

—Uchiha Sasuke —respondió el aludido sacando el brazo que mantenía vendado y dejando que estos cayeran al suelo, revelando unos sharingas incrustados en toda su piel—. Sabía que lo mejor era ejecutarte tan pronto dieras un paso dentro de esta aldea.

—¿De dónde has sacado todos esos sharingas —Preguntó apretando los dientes. Tenía una muy buena idea de dónde los había sacado.

—De aquí y de allá —respondió vagamente.

Decidiendo seguir su cuestionamiento pasó a la siguiente pregunta de su lista—. ¿Es cierto que tú y los otros miembros del consejo fueron los que le ordenaron a mi hermano llevar a cabo la masacre de mi clan?

Su interrogante sólo recibió silencio como respuesta, acompañada de una mirada calmada de Danzo, quien a pesar de estar frente a dos potenciales enemigos no parecía perturbado en lo absoluto. Perdiendo la poca paciencia que le quedaba ante esa actitud, Sasuke se lanzó al ataque, levantando la espada para cortarlo en pedazos.

Danzo esquivó con agilidad, inmediatamente haciendo sellos—. Futon: Shinkugyoku (Elemento Viento: Esfera del Vacío)

Sasuke trató de evadir los disparos de aire que Danzo le lanzó, usando incluso su espada para contrarrestar algunos de esos ataques, pero algunos venían tan rápido que ni siquiera con el sharingan pudo evitar que le rozaran, cortándole la piel con suficiente profundidad para hacerlo sangrar. Ahogando el dolor volvió a embestir, esta vez usando un Chidori Nagashi que aturdió a su enemigo el tiempo suficiente para que pudiera clavarle la espada en el corazón.

Aquella sensación de triunfo que lo embriagó por breves instante se esfumó rápidamente cuando el cuerpo que había empalada desapareció.

—Futon: Shinkuha (Elemento Viento: Ola del Vacío) —sintió antes de escuchar el ataque de su oponente, logrando salir del rango del jutsu antes de que lo despedazara.

Con la respiración agitada, Sasuke miró por una fracción de segundo el cuerpo ileso de Danzo rodeado por aquellos sables de viento que amenazaban con cortar cualquier cosa que se acercara. Sin pensarlo, decidió aprovecharse de la técnica del enemigo, usando uno de sus jutsus más antiguos—. Katon: Gokakyu no Jutsu (Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego).

El aire alrededor de Danzo estalló en llamas al contacto con la bola de fuego, engullendo su cuerpo en el acto. Pero igual que como pasó la primera vez, el cuerpo se desvaneció del lugar, apareciendo detrás de Sasuke.

—Futon: Shinku Taigyoku (Bomba de vacío).

Aquel poderoso viento cortante estaba demasiado cerca para poder evadirlo, así que hizo lo único que podía en esa situación—. ¡Kuchiyose no jutsu!

Una enorme serpiente se apareció frente a él, recibiendo de lleno el ataque de Danzo y desapareciendo poco después en una nube de humo que Sasuke rápidamente aprovechó para acercarse a su enemigo. Sabía que eso le iba a generar disgustos a Manda, usar a sus hermanos de esa manera, pero en aquel momento no podía importarle menos. Había conseguido una oportunidad de usar el chidori y no lo iba a desperdiciar.

El ataque logró atravesar el pecho de Danzo, pero al igual que en las últimas dos ocasiones, el cuerpo desapareció de su campo de visión. Esta vez, sin embargo, ya estaba preparado. Ubicándolo rápidamente con su Sharingan, lanzó su ataque.

—Katon: Hosenka no Jutsu (Elemento Fuego: Jutsu Llamas del Sabio Fénix).

Pequeñas llamas se dirigieron a gran velocidad al lugar donde estaba parado Danzo, quien los observó sin inmutarse. Esquivando el ataque sin problemas, su enemigo no se percató de que Sasuke había lanzado unos kunais envueltos en pergaminos explosivos ocultos por un pequeño genjutsu. Las armas impactaron contra el objetivo, creando una explosión que cubrió las dos terceras partes de la habitación.

—Futon: Shinku Renpa (Elemento Viento: Serie de Olas del Vacío) —se escuchó del interior de la nube de humo que se levantó tras la explosión antes de que estas fueran dispersadas por una serie de potentes ráfagas de viento cortante.

Esta vez Sasuke no podía esquivarlo ni protegerse. Lo único que podía hacer era ver cómo aquella poderosa técnica cortaba sin misericordia todo a su paso. Sabía que no sobreviviría una embestida directa de ese jutsu y buscó desesperadamente la forma de salir de aquella situación, maldiciendo su suerte. Sin embargo, antes de que la técnica lo alcanzara, sintió que alguien lo jalaba por la camisa desde atrás antes de que todo se sumiera en una oscuridad sofocante.

No podía hablar ni tampoco moverse, pero esa sensación duró apenas unos minutos. Al rato emergió de la tierra completamente ileso, con Sato a su lado sacudiéndose el polvo de la ropa como si nada. Un breve vistazo a su alrededor le enseñó que la entrada que había usado para ingresar a esa habitación había colapsado dejándolos encerrados.

Restándolo importancia, buscó rápidamente a Danzo, quien se veía cansado pero quería aparentar que todo estaba bien. Acercándose a su posición, canalizó su chidori a través de su espada y lanzó un rayo que le atravesó el corazón al enemigo. Igual que antes, su cuerpo desapareció. Preparándose para algún ataque, escaneó los alrededores, logrando ubicar en unos instantes a Danzo parado frente a Sato.

—Izanagi —murmuró Sato con una mirada apreciativa—. Sabía que no podía subestimarte Danzo.

—¿Es por eso que sigues aquí Sato? —Preguntó Danzo con la misma calma del inicio—. ¿No tienes la confianza de que Uchiha Sasuke pueda matarme?

Sasuke se enderezó al escuchar su nombre, esperando una respuesta que jamás llegó. La verdad era que Danzo estaba resultando ser un oponente más tedioso de lo que se había imaginado al inicio, más aun descubriendo que tenía rato usando uno de los jutsus prohibidos de su clan. Eso explicaba cómo seguía vivo después de todos aquellos ataques mortales. El punto bueno era que parecía que sólo podría usar el Izanagi de manera limitada, hasta que los diez ojos de su brazo se cerraran, que según pudo comprobar, tomaba unos 60 segundos para cada sharingan.

El problema era que no estaba seguro de que podría aguantar hasta que Danzo agotara su Izanagi, además de que tenía prácticamente a todos los miembros de Raíz acechándolo, simplemente esperando que la barrera que había erigido Sato cediera finalmente a sus intentos de penetrarla. Jamás lo admitiría, pero una parte de sí mismo se sentía aliviado de que Sato siguiera en aquel lugar. A pesar de que nunca lo había visto pelear, su reputación lo precedía. Claro que mantenía ciertas reservas ya que no sabía qué tanto podía hacer Sato con un solo brazo.

Mirando detenidamente el brazo de Danzo, se fijó que sólo quedaban cinco sharingan abiertos. Debía seguir su asalto por un poco más y pronto podría acabar con el enemigo y completar su venganza. Estaba tan cerca que casi podía saborearla. Así que, ignorando su fatiga, corrió nuevamente hacia Danzo, pero antes de poder usar su espada para darle otra estocada mortal, su enemigo agarró el arma con su mano desnuda, cortándose en el proceso. Al intentar zafarse, Sasuke se dio cuenta que no podía moverse. Unos extraños símbolos se habían aparecido en su cuerpo impidiéndole el movimiento.

—Será mejor acabar contigo ahora —le dijo Danzo liberando la espada para hacer unos sellos—, el único error que cometió Itachi en su impecable carrera como shinobi.

—Katon Ninpou Hibashiri (Círculo de Fuego) —escuchó la voz de Sato antes de que una muralla de fuego circular rodeara a Danzo.

Pronto sintió a Sato colocarse detrás de su persona y hacer unos sellos con su mano antes de tocarlo en la espalda. Al instante recuperó la movilidad de su cuerpo, pero estaba más enfocado viendo cómo el círculo de fuego se iba cerrando en torno a Danzo, quemándolo en el proceso. Por lo menos hasta que usara Izanagi de nuevo y distorsionara la realidad, apareciendo a un lado como si nada.

Sato le lanzó otra píldora del soldado que Sasuke se tragó sin decir palabra. Cuatro sharingan más, 240 segundos y todo acabaría para Danzo. Acercándose nuevamente al enemigo, embistió con su espada cargada con su chidori. Entre evasiones y ataques de Danzo, que Sasuke reciprocaba con ímpetu similar, ayudado de vez en cuando por Sato, pronto terminaron de gastar los sharingan restantes y la posibilidades de Danzo de seguir usando Izanagi.

Pensando que finalmente acabaría con Danzo, Sasuke preparó su espada para la estocada definitiva. Sin embargo, su enemigo lo sorprendió de nuevo liberando una especie de tronco de su brazo que lo derribó. Desde el suelo, Sasuke pudo ver cómo numerosos árboles estaban creciendo del brazo de Danzo, similar a las técnicas del tal Yamato, reconociendo cierta conexión. Pero a diferencia de este, Danzo parecía haber perdido el control, evidenciado cuando se cortó el brazo para evitar que la técnica siguiera actuando.

Antes de que Danzo pudiera recuperarse, Sato se apareció detrás de él para clavarle una especie de puñal hecho de chakra de fuego que pareció adentrarse en el cuerpo del enemigo.

—No puedo morir ahora —sentenció con un temblor—, soy el único que puede cambiar este mundo.

—Tonto iluso —amedrentó Sato, caminando en círculos alrededor de él—, encerrado en costumbres obsoletas, pensando que puedes usar como títeres a los demás y descartarlos según tu antojo.

—Pensé que tú me comprendías Sato —enunció débilmente.

—Por el bien del mundo ninja —murmuró sarcásticamente deteniendo su andar.

Danzo cayó al suelo convulsionando, pero tan pronto se recuperó, usó las últimas fuerzas que le quedaban para abrirse la camisa y revelar una sello oculto en su cuerpo—. Si he de morir, ustedes se irán conmigo.

Sasuke, que se había puesto de pie con algo de esfuerzo, vio por primera vez una expresión de displicencia en el rostro de Sato. Parecida que había reconocido lo que sea que Danzo pensaba utilizar y no le había gustado nada.

—El Ura Shisho Fuinjutsu (Jutsu de Sellado de los Cuatro Símbolos Invertidos) —susurró Sato a sus espaldas, sorprendiéndolo porque no lo había visto moverse—. Pensar que tendría este as bajo la manga para sellarnos en su cadáver en el caso de su muerte.

Sato lo agarró de las solapas de la camisa y lo alejó de Danzo tanto como la habitación permitía, luego se sentó en el suelo y realizó unos extraños sellos con su mano. La barrera que utilizó para mantener a raya a los miembros de raíz comenzó a encogerse hasta convertirse en una burbuja lo suficientemente grande para envolverlos, justo en el momento en que una explosión de tinta salió disparado del cuerpo de Danzo expandiéndose como una esfera y succionando todo a su paso, incluyéndolos a ellos con todo y barrera.


Se extrañó el no encontrar más signos de vida en aquella vivienda, salvo el del hombre que tenía sentado enfrente, observándola con paciencia mientras fumaba con tranquilidad de su acostumbrada pipa. Intuía que había sido hecho a propósito, mandar a los ANBU para que la interceptaran en el camino y asegurarse de que no quedara nadie a excepción de él para cuando llegara.

A pesar de su edad, el Sandaime Hokage todavía era una figura intimidante. No por nada había sido llamado el Dios Shinobi en su juventud, además de su apodo de "El Profesor" por su amplio conocimiento de las artes ninjas. Algunos decían que tenía dominio de todos los jutsus de Konoha y que nunca había sido vencido en combate. Quizá por eso había decidido plantarle cara de manera personal en vez de llamar refuerzos para que la apresaran o la ejecutaran por su traición.

—Es una lástima que no podamos observar las estrellas esta noche —murmuró con una sonrisa melancólica.

Era cierto que aquella noche las nubles cubrían completamente el cielo, ocultando los astros y cubriendo de oscuridad la tierra. Pero Sakura apenas había repasado en ese detalle, hacía tres años que no contemplaba el cielo como solía hacer en su niñez.

—Sabes que no tienes que hacer esto Sakura —siguió diciendo el Hokage, esta vez mirándola con un semblante conciliador—. Aunque Sato te haya hecho creer que sí, eres libre de elegir tu camino.

—Este fue el camino que elegí —expresó con una convicción férrea.

—¿Te das cuenta de que le estás dando la espalda a Konoha y a tus amigos? —Preguntó con un suspiro derrotado. Podía leer en sus ojos que ninguna de las palabras que le dijera darían resultado y que sólo estaba prolongando lo inevitable.

—Mi lealtad siempre ha estado con Sato-san —sentenció acercándose—. Nadie más importa.

Decidiendo que ya había malgastado suficiente tiempo en charlas innecesarias, Sakura se lanzó hacia el Hokage blandiendo su katana. La silla donde estaba sentado el Sandaime quedó destruida, pero este había desaparecido segundos atrás.

Escaneó el jardín con sus ojos mientras intentaba localizar su chakra. No le sorprendía que el Hokage pudiera enmascarar su presencia de esa manera, pero esto sólo hacía las cosas más complicadas. Extendiendo sus sentidos, trató de escuchar, olfatear o sentir algo que le permitiera encontrar a su oponente.

—Doton: Doryu Taiga (Elemento Tierra: Flujo del Río de Tierra).

El suelo bajo sus pies dejó de ser sólido, convirtiéndose en un lodo que hizo que perdiera brevemente el equilibrio. Como si eso no fuera suficiente, pude ver algunas hojas volar en su dirección. Podía sentir un leve chakra impregnando las hojas, lo cual explicaba cómo tenían el poder de cortarla al contacto con su piel. Recuperándose de la sorpresa de aquel ataque, saltó para escapar del lodo y trató de buscar al Sandaime en el aire.

Lo encontró en el techo de la casa, haciendo unos sellos a una velocidad sorprendente—. Katon: Karyu Endan (Elemento Fuego: Bala de Fuego Flama de Dragón).

De la boca del Hokage salió una gran llamarada que adoptó la forma de un dragón que se dividió en tres, tomando cada uno una dirección diferente, una por la izquierda, uno por la derecha y otro de frente. Sakura vio el fuego acercarse sin pestañear, aun sabiendo que estando en el aire le era difícil maniobrar para evadir el ataque. Por eso prefirió usar una de sus recién adquiridas técnicas para neutralizar aquel jutsu—. Gufu Suika no Jutsu (Jutsu: Tifón Vórtice de Agua).

Un tornado de vapor se creó frente a ella, chocando de frente contra las llamas. Ambos ataques se neutralizaron, llenando el aire de una humedad sofocante. Inmediatamente Sakura aterrizó para dar otro salto hacia el lugar donde estaba el Hokage y tratar de utilizar su katana para asestar algún corte.

El Sandaime esquivaba sin dificultad sus ataques, así que en una de esas ocasiones, Sakura se hizo hacia atrás y levantó la katana al cielo, donde a los pocos segundos incidió un rayo. Canalizando el poder de aquel relámpago, Sakura hizo un corte en el aire que liberó una gran onda de electricidad hacia el Hokage.

—Kuchiyose no Jutsu —su oponente invocó rápidamente un mono de piel oscura con largos cabellos y bigotes blancos que tenía en su frente la banda ninja de Konoha. Pronto este se convirtió en un bastón que el Hokage utilizó para repeler el ataque como si nada.

—¿Llegó el momento? —se escuchó desde el bastón.

—Me temo que sí viejo colega.

Sakura no tomó importancia a aquel intercambio y siguió su ola de ataques. Esta vez el Sandaime bloqueaba cada estocada de su katana con poca dificultad usando el bastón. Tuvo que reconocer que no llegaría a nada con ese método y volvió a retroceder, estudiando a su oponente con los ojos entrecerrados.

—Kuchiyose no jutsu —imitando la acción de su adversario, Sakura invocó tres lobos que le triplicaban el tamaño a un lobo normal. El más grande de los tres tenía el pelaje blanco y los ojos de un color carmesí que brillaban sedientes de sangre. Los dos otros eran de un color negro con ojos que parecían unos glaciares. Sin esperar una orden, los tres se lanzaron hacia el Hokage abriendo sus fauces.

Tomó esta oportunidad para realizar la técnica que le había recomendado Sato-san para ayudarla a combatir al Sandaime—. Kokuangyo no Jutsu (Jutsu del Portador de la Oscuridad).

Los movimientos del Sandaime se volvieron erráticos por una fracción de segundo, recibiendo algunos daños por partes de los lobos, que lograron arrancarle algunos pedazos de carne en ese breve instante. Sakura se volvió a acercar a su oponente, aprovechándose del genjutsu que había utilizado, el cual le robaba la vista a la persona afectada, sumiéndola en oscuridad.

Lamentablemente para ella, el Hokage se adaptó más rápido de lo que pensaba a su técnica, dejando que su invocación volviera a tomar la forma del mono para que se encargara de los lobos mientras se volteaba para encararla, tomándola por sorpresa con un ataque. El golpe la derribó nuevamente al jardín, a donde el Sandaime pronto la siguió.

—Doton: Doryudan (Elemento Tierra: Bomba Dragón de Lodo) —del lodo que el Hokage creó al inicio de la pelea emergió la cabeza de un dragón con la boca abierta lanzando proyectiles de lodo—. Katon: Karyūdan (Elemento Fuego: Bomba Dragón de Fuego).

En rápida sucesión, el Hokage usó otro jutsu, incendiando los proyectiles de lodo y aumentando su poder destructivo. Uno de los ataques impactó contra su cuerpo mientras aún se recuperaba del ataque anterior, quemándola en el proceso y derribándola varios metros hacia atrás. Haciendo sellos rápidamente, tocó el suelo con una mano mientras descendía, adentrándose en la tierra justo antes de que un segundo proyectil la chocara.

Cuando volvió a resurgir de la tierra se dejó caer de rodillas con la respiración agitada. Sabía que el Hokage era un oponente extremadamente fuerte, quizá el más poderoso que había tenido la desgracia de enfrentar. Aun así, no podía evitar sentir que esa no era toda la extensión de su poder.

Justo en ese momento una explosión se escuchó a lo lejos, con la fuerza suficiente para producir un ligero temblor. Esa era la señal de que Sato-san había terminado con su objetivo. Canalizando su chakra para reparar las heridas de su cuerpo, observó los alrededores de la residencia del Hokage, que ahora yacía medio destruida después de aquel ataque. Pensó que ya no le quedaba tiempo, pronto el genjutsu que había utilizado para ocultar lo que estaba pasando en aquel lugar se vendría abajo y en ese momento tendría todos los ninjas de Konoha encima.

—Si no me equivoco, aquella explosión vino de los cuarteles de Raíz —escuchar las palabras del Sandaime tan cerca de ella la hicieron alzar la vista con sorpresa, encontrándose con la sonrisa gentil del anciano Hokage—. Te has vuelto verdaderamente fuerte Sakura —le dijo al ver que tenía su atención—. Todavía tienes la oportunidad de tomar el camino correcto.

El Hokage le ofreció una mano para ayudarla a levantarse, mirándola sin realmente verla pues aún estaba bajo los efectos de aquel genjutsu. Sakura lo observó dudosa, indecisa entre tomarlo o no. Sin pensarlo, uno de sus brazos se fue levantando por voluntad propia, pero justo en el momento en que iba a tomar la mano del Sandaime una imagen se apareció en su mente, la imagen de Sato-san mirándola con decepción.

Al momento siguiente tenía atravesado al Hokage con su katana sin la menor idea de cuándo se había movido para hacerlo. Apenas se percató de que empuñaba el arma con una mano temblorosa y que la otra había aceptado el ofrecimiento del Sandaime aferrándose a su mano con algo parecido a desesperación.

—Por lo poco que vale—murmuró el Sandaime en un hilo de voz antes de toser un poco de sangre—, lo siento mucho Sakura.

Por alguna razón, aquellas palabras provocaron un extraño escozor en sus ojos y una sensación de humedad en sus mejillas que no supo definir. Sus pensamientos estaban en tumulto y por más que intentaba volver a su fría calma se le hacía casi imposible. No comprendía por qué esto la estaba afectando de esa manera.

—Espero que algún día puedas encontrarte en tu corazón la forma de perdonar a este viejo tonto —el Hokage le sonreía tristemente, afligido por algo que ella desconocía—. Por todos los errores que cometí.

Pequeñas gotas de agua comenzaron a caer a su alrededor, empapándola de un sentimiento que no supo dar nombre y que no quiso reconocer.

Para cuando la lluvia cayó con más fuerza, lo único que quedó en aquel lugar fue un cuerpo tendido en un charco de sangre y un viejo mono parado a su lado mirándolo con pesar.


Konoha amaneció de luto aquella mañana, enfundada en un manto grisáceo y un cielo de lágrimas. No faltó mucho para que las noticias del asesinato del Hokage y del consejo se esparcieran por cada casa de la aldea y una multitud de aldeanos acongojados se reuniera frente a la Torre del Hokage para demandar la verdad. Los Chunin hacían su mejor esfuerzo para mantener calmada a la gente, mientras los ANBU investigaban las circunstancias del crimen y los Jounin hacían un llamado a una reunión de emergencia para llenar el vacío temporal que había dejado la muerte del Sandaime.

Tuvieron que pasar tres días para que las cosas se calmaran lo suficiente para que los actos fúnebres del Hokage y los miembros del consejo pudieran ser llevados a cabo. Tres días de lluvias constantes, como si el mismo cielo estuviera llorando esas pérdidas.

De entre la multitud de figuras envueltas en trajes negros, Uzumaki Naruto divisó a lo lejos la cara solemne de su maestro el sabio pervertido. A su lado Tsunade mostraba un semblante de tristeza que pretendía ocultar tras una máscara de compostura. Al acercarse más pudo ver otras figuras, Shizune que lloraba a lágrima viva, Konohamaru que intentaba retener las lágrimas pero fallaba miserablemente, Iruka que veía el suelo con pesadez, y así sucesivamente.

Cuando llegó junto a ellos estos apenas le dedicaron una mirada. Cada quien ensimismado en su propio dolor. En su caso tenía sentimientos conflictivos. Por una parte sentía una tremenda pesadumbre por la muerte de quien había sido como un abuelo para él, pero por otra parte no sabía cómo lidiar con los sentimientos relacionados con los culpables de aquella tragedia. Y como si eso no fuera suficiente, también experimentaba una gran culpabilidad.

Si esa noche hubiera podido entrever las intenciones de Sato antes de que actuara, si tan sólo hubiera hablado con Sakura antes, si por lo menos se hubiera disculpado antes de irse…Tantos hubieras enterrados en el pasado que podrían haber cambiado aquella triste realidad en la que estaba ahora metido.

—Uzumaki-san, que sorpresa encontrarte aquí —la persona que le abrió la puerta de la residencia Haruno no era precisamente la que esperaba ver en aquellas circunstancias.

—Sato —saludó con una cortesía forzada—, no sabía que habías vuelto a Konoha.

—Regresé hace un par de horas —le pareció que Sato respondía con algo de burla en su tono, aun así reprimió las ganas de golpearlo. No podía presentarse agrediendo al guardián de su amiga.

—¿Está Sakura-chan? —Preguntó yendo directo al punto. Mientras menos pasara hablando con él, mejor—. Necesito hablar con ella

—Me temo que mi pequeña flor está ocupada en estos momentos.

—Sólo será un momento, es importante.

—Lo que ella está haciendo también —Naruto apretó los dientes con algo de hastío. No esperaba que Sato le pusiera las cosas tan difíciles—. Tengo entendido que son un equipo, ¿seguramente podrás esperar a mañana cuando se reúnan para decirle lo que sea que tengas que decirle?

Naruto observó la mirada inescrutable de Sato teniendo un debate interno. Después de unos minutos se decidió por alejarse del lugar en dirección a Ichiraku pensando que ya mañana tendría oportunidad de hablar con Sakura sin que Sato estuviera presente. Lo que no esperó fue que terminaría lamentando esa decisión con cada fibra de su ser.

Salió como una sorpresa cuando se descubrió a los involucrados en el asesinato del Hokage y de los miembros del consejo. Nadie se esperaba que fuera Sato quien encabezara tan nefasta acción, pero los testimonios de los miembros sobrevivientes de Raíz, especialmente la de Sai, lo apuntaban como el responsable junto a Sasuke y Sakura. Sin mencionar que su desaparición de la aldea era una clara muestra de culpabilidad.

Siempre supo que Sato no era un hombre de fiar, pero no se esperó que arrastrara a Sakura y a Sasuke en su locura. No sabía cómo los había convencido de hacer algo tan atroz como matar al Hokage, lo del consejo podía entenderlo, pero el Sandaime era otra historia.

Por lo que había visto, Sakura seguiría a Sato hasta el infierno y de vuelta si se lo pedía. ¿Pero cuál era la motivación de Sasuke; cómo había terminado envuelto en aquel torbellino de intriga?

—Naruto —al escuchar su nombre levantó la cabeza con sorpresa, encontrándose con la mirada preocupada de Iruka. Al instante afloró sus manos que se habían cerrado en puños sin que lo notara, dándose cuenta de que se había clavado las uñas en sus palmas hasta hacerlas sangrar.

Intentó sonreírle, pero le faltaron las fuerzas y sólo atinó a mirar el suelo—. Todo es mi culpa.

Sintió una mano en su hombro y esta vez se encontró con la mirada severa del sabio pervertido—. No te des aires de grandeza mocoso, nada de esto fue tu culpa.

—Pero… —Jiraiya negó en silencio y Naruto se tragó sus palabras. No podía dar un espectáculo de lástima en medio del funeral del Hokage.

—Concéntrate en lo que puedes hacer ahora y no en lo que pudiste hacer —le sugirió su maestro con un ligero apretón en el hombro antes de hacerse a un lado.

Naruto miró los rostros de cada uno de los presentes en el lugar, desde aquellos que conocía hasta los que no. Incluso Kakashi estaba ahí luego de haber retornado a toda prisa tras escuchar las funestas noticias. En cada uno podía encontrar miradas afligidas que más de uno quería ocultar. Viendo el dolor que los estaba embargando, aquel sentimiento enterrado de odio hacia aquel hombre comenzó a resurgir.

Clavando la mirada en la fotografía enmarcada del Hokage, Naruto decidió que el único responsable de todo era Sato. Sakura y Sasuke no eran más que víctimas de su locura, libres de culpa. Por eso haría todo lo que estuviera en su alcance para salvarlos y traerlos de regreso a Konoha, el lugar donde ambos pertenecían, lejos de las garras de Sato.

Esa era su promesa de una vida.

Fin del Capítulo 21.

La verdad es que tras terminar de editar el capítulo y pasar a las notas de autor siempre olvido todo lo que tengo que decir xD. Bueno, intentaré recabar algo...La alianza de Sasuke con Orochimaru, finalmente se revela que fue una propuesta de Sato a cambio de revelarle la verdad sobre la masacre del clan Uchiha, que como recordarán, lo pondrá en un camino de colisión contra Konoha...En este caso me defiendo diciendo que Sasuke no está tan emo lleno de odio como en la serie original por tres razones: 1)Itachi sigue vivo, 2)Está teniendo la oportunidad de vengar a su clan, 3)Sato xD

El enfrentamiento de Sasuke y Danzo llevaba mucho tiempo en mi cabeza y se producía muy diferente al que hice aquí. La razón principal es que pretendía simplemente copiar lo que pasó en el manga...Hasta que me di cuenta que en la pelea Sasuke ya había obtenido el Mangekyo y controlaba el Susanoo, lo cual no ocurre en mi historia...Entonces, ¿cómo hacer para derrotar a Danzo? Un poco de ayuda, Sato xD (Otra vez).

Originalmente pretendía que Sato ayudara a Sakura contra el Hokage, pero mientras escribía Sato terminó ayudando a Sasuke y eso me dejó con un gran problema...¿cómo hacer que Sakura derrotara al Hokage? Busqué la información sobre las habilidades del Sandaime, el más poderoso de todos los Hokages según Wikia...Un gran dilema, ya que si bien esta Sakura es fuerte, no me la imaginaba venciendo a Hiruzen (que se enfrentó a Orochimaru y al Nidaime y a Shodaime resucitados, y ganó, aunque haya muerto en el intento). Así que tomé el factor edad y el factor remordimiento...Y paaf, Sarutobi se deja matar sin que ambos tengan que pelear a su máxima capacidad...

Por último la escena del funeral, esperaba que fuera más emotiva, y eso último de la promesa fue algo espontáneo, pero creo que pega dadas las circunstancias.

Bueno, creo es todo...Pensaba dejar una pequeña descripción de las habilidades de los personajes pero la verdad me está ganando el sueño y quisiera poder publicar el capítulo antes de irme a dormir...zzzZZZ...

Muchas gracias a todos aquellos lectores que se han mantenido pendientes a la historia a pesar de los altos y bajos que ha tenido últimamente, especialmente los que se molestan en dejar sus comentarios...De verdad se aprecia mucho (Luna Haruno: ¡Ahora ya saben lo que se tramaban Sakura y Sasuke! diva-akira: ¿Habrá sido esto lo que esperabas xD? Carla mm: Disculpa la espera T-T, y lamento seguir haciendo sufrir a Naruto pero es por una buena causa. pirata: Ahora entiendes lo de funeral de fuego xD, y ya ves lo que hicieron Sakura-sama, Sato y Emosasuki. Sarutobi no dejó de fumar ni hasta en su lecho de muerte xD. Quizá Karin algún día sepa la verdad. ¡Y que bueno que no te llevaran! Espero que disfrutes el jamón, el pollo, la tele nueva y el papel de baño xD. daliapvperez: ¡Ahora sabes lo que tenían planeado! Espero lo hayas disfrutado n.n

Me disculpo de antemano si encuentran algún error ortográfico o gramatical que pude haber pasado por alto. ¡Hasta la próxima!

Próximo capítulo: Akatsuki.