Capítulo 23: Muerte en el desierto
El Sol asomaba en lo alto del firmamento bañando con una claridad anaranjada las tierras del país del Viento que eran ocupadas principalmente por una arena que se extendía kilómetros. La ausencia de nubes unido al clima árido del terreno provocaba que los rayos del Sol produjeran un sofocante calor para los pobres viajeros que tenían la desdicha de transitar esas tierras. Cualquiera que no estuviera preparado corría el riesgo de vagar perdido durante horas y morir de deshidratación, de ahí que siempre se encontraran pocas personas por los alrededores, la mayoría ninjas y mercaderes. Precisamente de la primera clase se podían evidenciar dos figuras, viajando con una velocidad sobrehumana.
Para Uchiha Sasuke era un fastidio estar ahí. No tanto por tener que recorrer el desierto con tan caluroso clima, aunque eso tampoco ayudaba a su humor, sino por la razón que lo estaba obligando a recorrer esas tierras.
—¿Cuál es el significado de esto? —Preguntó una vez recuperado de la impresión que le causó las inesperadas palabras de Pain.
Para ese momento sólo quedaban Sakura, Sato y él en la extraña habitación después de que Pain y el resto de sus seguidores se retirara tras el anuncio.
—Me temo que necesito que hagas algunas cosas por mí antes de permitirte reunirte con Itachi —respondió Sato tranquilamente.
—Eso no era parte del trato —insistió con una voz controlada. Estaba molesto por las maquinaciones que Sato tramaba a sus espaldas, pero no podía darse el lujo de dejar que sus emociones tomaran el control de sus acciones. Había aprendido que la paciencia y la calma muchas veces ofrecían mejores resultados.
—Sasuke —llamó Sato con paciencia, como quien le habla a un niño que no quiere entender—, ¿no te gustaría ayudar a tu hermano?
—¿Qué quieres decir con eso?
—Itachi es miembro de Akatsuki y ahora tú también lo eres —explicó acortando la distancia que lo separaba de Sasuke—. Juntos podrán cumplir más rápido el propósito de la organización y entonces ser libre de hacer lo que quieran.
Sato sabía bien cuáles botones presionar cuando quería algo. Lo peor de aquel embrollo era todo el misterio, pues a pesar de aquella pequeña conversación, Sato se negó a contarle cuál era el dichoso propósito de la organización y la razón por la que Itachi se había unido en primer lugar. Por un momento tuvo el horrible pensamiento de que quizá Sato estuviera manipulando a su hermano también, pero lo descartó rápidamente. No era posible que eso pasara, su hermano era un genio y un prodigio que no se dejaría someter ni siquiera por alguien como Sato.
Miró disimuladamente a su compañera, que no había dicho palabra en todo el trayecto, y no pudo evitar preguntarse qué estaba pasando por su cabeza. Las semanas que estuvieron en Amegakure antes de que se les asignara esta misión, Sakura apenas hablaba y se la pasaba la mayor parte del tiempo mirando al vacío. No era como antes cuando Sakura se mantenía en silencio pero estaba atenta a sus alrededores, ahora la sentía lejos.
Por un momento se preguntó cómo estaría Naruto y cómo se habría tomado las noticias. Trataba de evitar en lo posible pensar en su tonto compañero de equipo porque algo en su interior se removía inquieto cuando lo hacía pero había momentos, como ese, donde no podía evitar que su mente divagara hacia el rubio idiota.
No se arrepentía de matar a Koharu, Himura y a Danzo, aunque este último haya sido con ayuda y Sato fuera el responsable del golpe final. De tener la oportunidad lo haría nuevamente sin pensarlo. La venganza de su clan siempre había sido su propósito, toda su vida giraba en torno a eso y su única lealtad estaba en obtener ese objetivo. Descubrir que su hermano no era el verdadero culpable sino que había sido forzado por aquella aldea que tanto se esmeró en proteger hacía que su sangre hirviera de rabia y odio, pero al mismo tiempo también sentía que un extraño peso que no sabía existía se levantaba de sus hombros.
Su pensamiento inicial había sido destruir Konoha hasta sus cimientos. Pensaba que ninguno tenía derecho a vivir tan tranquilamente cuando su hermano y su familia se tuvieron que sacrificar para eso. Pero entonces Sato extrañamente intervino, convenciéndolo de que los únicos culpables eran los viejos tontos del consejo, especialmente Danzo, que le tenían miedo a los Uchiha por su increíble poder. Le dijo que los aldeanos no tenían nada que ver y que concentrara su venganza en los verdaderos culpables, además de advertirle que no estaba en condiciones de enfrentarse a toda Konoha y salir vivo. Fue ahí donde Sato le ofreció el trato de llevarlo hasta Itachi para que pudiera aclarar las cosas y no tomara una decisión precipitada a cambio de que obedeciera sus órdenes por aquel momento.
Aquel dichoso trato era el responsablemente de su actual malhumor. Tener que recorrer el País del Viento siguiendo las órdenes de Sato como si fuera un peón más era un golpe a su orgullo como Uchiha.
—Llegamos —la inesperada voz de su silenciosa compañera de viaje lo sacó de sus cavilaciones.
Frente a ellos se encontraba una formación de roca formada por varias capas y una gran abertura en el medio que parecía conducir a un pasillo oscuro.
Siguieron su camino hacia la entrada a un paso más sedado, cuidando de no recibir un ataque desde las penumbras por los ninjas ocultos. Extrañamente pudieron atravesar todo el pasillo sin ningún problema, no fue hasta que estaban a punto de entrar en la aldea que un ninja se apareció frente a ellos.
—Los he estado esperando —anunció arrodillándose ante ellos—. Sato-sama ordenó preparar todo para su llegada.
Recordaba cómo le había reclamado a Sato cuando les anunció que su misión era infiltrarse en Suna y secuestrar al Kazekage. En Konoha habían tenido la ventaja de la sorpresa, pero era seguro que para ese momento la Hoja hubiera mandado una orden de captura o eliminación a todos sus aliados, como lo era la Arena, para que Sakura y él fueran tratados como enemigos. Sato simplemente le dijo que no se preocupara, que todo estaba arreglado.
Debió imaginarse que esos tres años que Sato duró en Suna no los desperdiciara sentado a un lado sino preparándose para una futura misión de infiltración. Eso inevitablemente lo llevaba a cuestionarse algo, ¿cuánto tiempo llevaba Sato planeando todo?
Dejando ese pensamiento para otro momento siguió las instrucciones de hacer un Henge de unos de los guardias muertos de la puerta y se adentró junto a Sakura, que tenía su propio Henge también, y el espía de Sato hacia el interior de la aldea con destino al edificio donde estaba el Kazekage.
Tenía meses sin pisar el interior del edificio del Kazekage, alrededor del tiempo que llevaba en ANBU exactamente. Pese a esto, y las pocas ocasiones en que tuvo la oportunidad de visitar Suna, Sakura conocía la aldea tan bien como Konoha, de ahí que supiera exactamente dónde ir sin necesidad de que nadie la guiara.
Bajo la cubierta de su Henge, más la aplicación de una capa de genjutsu por seguridad, se hizo camino entre numerosos ninjas de la Arena sin que nadie se percatara de su verdadera identidad.
Caminaba sola exhibiendo una seguridad que nadie cuestionaría. Su guía, el ninja que los recibió en el desfiladero de entrada y que reconoció como el ayudante de Sato-san durante su estadía en Suna, se había separado de ella cuando faltaban unos metros para llegar a su destino para crear algún tipo de diversión que distrajera a los shinobis de la Arena mientras realizaba su misión. Sasuke también, por mutuo acuerdo, se separó de ella para cubrir más terreno cuando se percataron que el Kazekage no estaba en su oficina.
Para ella habría sido fácil ubicar al Kazekage localizando su chakra, pero no lograba encontrarlo entre el mar de ninjas que estaban en el edificio. Seguramente el líder de la Arena andaba con su presencia enmascarada por seguridad, cosa que Sato-san le advirtió que podía pasar.
Sin tomarle mucha importancia continuó buscando, al mismo tiempo que esperaba la señal del ayudante de Sato-san para actuar. En ese lapso su mente volvió a desviarse, como lo había estado haciendo los últimos días, y sin quererlo se encontró nuevamente ponderando las acciones de su guardián.
Nunca tuvo una división clara entre el bien y el mal. La muerte se había vuelto una constante en su vida desde el fallecimiento de sus padres, forzándola a presenciar con horrible claridad la crueldad del mundo. El sufrimiento se convirtió en su mayor miedo, tanto así que más de una vez pensó que la muerte sería un alivio para escapar del dolor.
Con los años aprendió a evitar el sufrimiento a toda costa, que usualmente conseguía obedeciendo todas las órdenes de Sato-san hasta que sus palabras se volvieron su norte y guía en un mundo que sólo quería lastimarla. Todo lo demás dejó de cobrar importancia.
Infiltración, asesinato, tortura y todo lo que correspondía a un ninja se volvieron su credo y Sato-san su Dios. Su camino estaba claro y su lugar en el mundo también…Hasta que llegó Uzumaki Naruto y le enseñó que una sonrisa podía iluminar el mundo y mantener a raya aquella crueldad que por tantos años la acechó para lastimarla.
Comenzó a ver el mundo con nuevos ojos y un extraño aligeramiento en su alma que nunca creyó sentir. Pero entonces Naruto la abandonó, aún después de ir en contra de su guardián, y su mundo volvió a sumergirse en oscuridad y caos. Supo que la única persona que siempre estaría ahí para ella era Sato-san, él jamás se iría y por eso su lealtad siempre estaría con él. Nunca volvería a cuestionar sus órdenes.
Tres años pasaron antes de que volviera a ver nuevamente a Naruto. Cuando lo vio sintió una extraña emoción hasta que recordó su abandono. Aplastó rápidamente ese sentimiento y actuó como si su compañero fuera uno más del montón de seres insignificantes que rodeaban su existencia.
Precisamente poco después volvió Sato-san también, listo para ejecutar el plan que durante años fue construyendo sin decirle nada. Siempre supo que su guardián la había preparado para un propósito, pero nunca se esperó que eso conllevara la muerte del Hokage y la traición a Konoha. A pesar de que realizó ambas acciones sin un ápice de vacilación, su mente la traicionaba enseñándole imágenes y sueños con todos sus conocidos, especialmente Naruto, Kakashi, Shikamaru y Tsunade, mirándola con una expresión que provocaba que su pecho se contrajera de manera casi dolorosa, lo cual era absurdo porque ya no podía sentir dolor gracias a su intensivo estudio de medicina en los últimos años.
En esos momentos se atrapaban haciendo algo que se había prometido que no volvería a hacer, cuestionar las acciones de su guardián.
Justo entonces una explosión sacudió la aldea, ofreciéndole un escape de aquellos pensamientos traicioneros. Sabía que esa era la señal ofrecida por el guía y que finalmente era hora de actuar. Aprovechándose de la confusión tomó un papel más activo en su búsqueda del Kazekage, ignorando los numerosos ninjas que corrían en dirección contraria a la suya para acercarse a la fuente de la explosión preocupados por la posibilidad de una invasión.
Otra explosión se escuchó desde una dirección diferente y apresuró el paso. Sabía que tenía el tiempo contado y debía sacar tanta ventaja como pudiera, pero como suele ocurrir con muchas cosas en la vida, su paso se vio interrumpido bruscamente por la aparición de numerosos kunais apuntando a su persona. Debió imaginarse que no podría transitar libremente por mucho tiempo, de alguna forma siempre aparecerían obstáculos en su camino.
Haciendo rápidamente una técnica de sustitución dejó que una silla tomara su lugar y fuera empalada por los kunais. Desde su nueva posición observó sus alrededores notando algunas mesas y sillas desparramadas. Parecía que la habían interceptado mientras pasaba por la sala de reuniones de los Jounin. La pregunta era…¿quién y cómo había visto a través de su genjutsu y su henge?
Un movimiento captó su atención desde la periferia de su visión obligando a su cuerpo a moverse por instinto. No podía sentir su chakra, lo cual sumado a su ingenio para descubrirla le advertía que no se trataba de un oponente cualquiera.
Por espacio de un minuto siguió evadiendo los ataques de su enemigo invisible, percatándose de que su arma de preferencia era el kunai y su elemento de ataque el viento. Estaba estudiando y analizando a su oponente, esperando una apertura para finalmente encontrarlo. La oportunidad llegó unos segundos después, permitiéndole definir una figura moviéndose en las sombras proyectadas por las muchas columnas que adornaban el interior de salón.
Se movió con rapidez, oscilando su brazo para arremeter con furia contra la cara de su agresor. El poder detrás del golpe era suficiente para romper par de huesos, preferiblemente de su cráneo ya que así podría provocarle una seria contusión que amenace su vida. Lamentablemente este no parecía ser su día porque justo en el instante en que su puño iba a conectar su enemigo se escudó con un brazo.
Su oponente salió disparado por los aires hasta impactar contra una pared antes de caer de bruces al suelo. Un ninja de menor calibre habría tenido dificultad para moverse después de eso, pero no su enemigo. Este simplemente se levantó, con algo de dificultad, revelando una cara familiar surcada por unos hilillos de sangre que se escapaban de la comisura de sus labios y de su nariz. A uno de sus costados uno de sus brazos yacía lánguido y ennegrecido, seguramente producido por la fractura de par de huesos y la ruptura de algunos vasos sanguíneos.
—Baki-san —reconoció al hombre del turbante
—No esperaba verte aquí Haruno Sakura —respondió calmadamente antes de escupir el exceso de sangre que se había acumulado en su boca.
El hecho de que la reconociera le dio a entender que ya no contaba con la protección de su genjutsu y muchos menos de su Henge, lo cual para ese punto no importaba mucho realmente.
—¿Cómo? —Cuestionó por mera curiosidad. Su técnica había sido perfecta, ¿qué la había delatado para que la atacara tan repentinamente?
—¿Un ataque en la aldea y un ninja que coincidentemente corre en dirección opuesta al resto? —Preguntó retóricamente—. Con esa información lo único que quedaba era descubrir tu verdadera identidad anulando las técnicas que te mantenían camuflada.
Sakura lo estudió en silencio al escuchar esa respuesta. Al percatarse que no se movía para atacarla se dio cuenta que intentaba ganar tiempo, seguramente esperando que llegaran refuerzos.
—Eres bastante inteligente —concedió al descubrir su plan. Baki sabía que no podría ganarle, ¿y cómo si ella era capaz de ir a la par contra Gaara? Así que sólo actuaba como una distracción.
Con un salto se acercó a Baki para propinarle otro golpe, pero este dio un paso lateral ágilmente y posicionó sus dedos de una manera que el índice y el mayor estuvieran extendidos tocando el pulgar mientras los demás se quedaban flexionados. Sakura no pensó mucho de esto y hasta ridiculizó en su mente el hecho de que no se alejara cuando tuvo la oportunidad, pero entonces sintió como una espada invisible la cortaba desde diversos ángulos.
En medio del asaltó Sakura vio la sonrisa de satisfacción de Baki y lanzó un kunai con perfecta precisión a la mano que tenía la extraña postura. El ataque cesó a la vez que su enemigo retrocedía con un gruñido de dolor y observaba el arma incrustada en su carne. Ignorando las heridas en su cuerpo, lo cual era conveniente cuando había manipulado sus receptores del dolor para no sentirlo y además podía usar su chakra para cerrar los cortes de manera consciente, Sakura desenvainó su katana de uno de sus rollos de almacenamiento y cortó de un movimiento rápido el brazo de Baki que no estaba fracturado. Todo en apenas unos breves segundos.
Tuvo que darle crédito por ahogarse el grito de dolor que debió sentir cuando le cortó el brazo, además de mantenerse firme a pesar de las circunstancias, ¿pero qué podía hacer con un solo brazo, inservible por cierto?
Baki contestó esa pregunta tratando de patearla, a lo cual Sakura respondió tomándole del pie con la mano libre y lanzándolo contra una pared. Sin perder tiempo se acercó al lugar donde yacía su enemigo tratando de ponerse de pie con suma dificultad y lo pateó obligándolo a rodar por el suelo unos metros. Eso debió ser suficiente para romperle par de costillas.
Para el golpe final pensaba lanzarle un kunai envuelto en un pergamino explosivo y seguir su camino mientras la habitación volaba en pedazos, pero como estaba su racha ese día una extraña ventisca apareció de la nada y desvió el arma de su curso haciendo que impactara con una de las ventanas y explotara.
Sintió algunos escombros pasarle por el lado e incluso cortarla pero eso no la inmutó, sus ojos estaban fijos en la imagen de la recién llegada que se había parado de manera protectora frente a Baki.
—Esa túnica negra con nubes rojas sólo puede significar una cosa, lo que no entiendo es qué pretendes ganar uniéndote a Akatsuki.
—Temari-san —la aludida la miraba de manera firme, muy diferente a la mirada asustada que solía dirigirle.
Primero Baki y ahora Temari se interponían en su camino, ¿quién más faltaba, Kankuro?
Como si algún ser superior la escuchara, al instante sintió una sombra detrás de ella tratando de tragarla. Moviéndose del camino se atrevió a dar un pequeño vistazo encontrándose con la figura de una marioneta muy familiar.
—Dokukiri Jigoku: Baribari Hyaku Renpatsu (Niebla Venenosa Infernal: Cien Infiernos Continuos) —escuchó una voz antes de ver a la marioneta comenzar a dar vueltas y pronto ser cubierta por humo.
Con una pequeña inspiración supo que el humo estaba envenenado, lo cual no significaba mucho para ella porque había creado inmunidad a casi todo tipo de veneno existente en el mundo. Al percatarse de que no podía ver nada decidió cerrar sus ojos y dejar que sus otros sentidos la guiaran. Fue así como escuchó el sonido de numerosas agujas enfilando hacia su posición. No le fue difícil bloquearlas todas con su katana a la vez que trataba de ubicar a sus enemigos.
Encontró la presencia de Temari y Kankuro tratando de alejarse con la casi extinta vida de su maestro Baki. Si pensaban que eso era suficiente para detenerla estaban muy equivocados.
Con su increíble velocidad logró rebasarlos e interponerse en su camino obligándolos a detenerse. Al ver que los hermanos abrían la boca para seguramente encontrar la forma de salir de su desesperada situación hablándole, Sakura dio un salto con su katana en alto esperando despedazar a alguno de sus enemigos. Lamentablemente su embestida se vio bloqueada por una marioneta con forma de salamandra que tenía una enorme placa de metal en su espalda con el grabado de una cara.
Sin perder el ímpetu balanceó su puño envuelto en chakra y golpeó la marioneta. Un crujido se escuchó antes de que la madera colapsara bajo la fuerza de su ataque y astillas salieran volando.
—Kamaitachi no Jutsu (Jutsu: Hoz Comadreja).
Sintió la energía del ataque aproximarse a ella mucho antes de que las palabras de Temari se registraran en su cerebro. Con apenas una mirada realizó una técnica de sustitución con una de las marionetas que estaban cerca, observando con satisfacción como esta era atrapada por un tornado y despedazada por numerosas cuchillas de viento.
—¡Demonios! —escuchó la exclamación de Kankuro al tiempo que dos marionetas la rodeaban.
Una de las marionetas le lanzó varios kunais que ágilmente esquivó mientras hacía su camino a sus enemigos. Kankuro palideció al verla tan cerca pero inmediatamente Temari se paró frente a él y agitó su enorme abanico creando varias ráfagas de viento cortante.
El ataque impactó directamente sobre ella creando varios cortes y arrojándola a varios pies de distancia hacia una de las marionetas que aguardaba con su torso abierto para atraparla en su interior. Imposibilitada de cambiar su curso, Sakura maniobró para lanzar unos kunai explosivos hacia la marioneta. La explosión la atrapó y la lanzó hacia un lado con varias quemaduras en su cuerpo.
Ignorando sus heridas, que ya estaban comenzando a cerrarse, Sakura se puso de pie de un salto. Su respiración era algo agitada y su ropa estaba hecha pedazos mientras la sangre la cubría de pies a cabezas. Tenía el aspecto de una kunoichi moribunda que se aferraba a la vida por apenas un fino hilo.
—Ríndete ahora Sakura —sugirió Kankuro mirándola con cautela—. No estás en condiciones para seguir peleando.
—Si te entregas ahora estamos seguros que el Kazekage será más indulgente contigo —opinó Temari.
Sakura estudió la escena en silencio, observando los restos chamuscados de una marioneta a un lado y los trozos inservibles de otra marioneta en otro lado. Más allá, cercana a la figura de Kankuro que cargaba en su espalda a un malherido Baki, estaba la marioneta restante. Por último estaba Temari, parada frente a su hermano con su abanico posicionando para hacer otro ataque en cualquier momento.
Parecía que subestimarlos había sido un error de su parte, por lo que debía corregir eso comenzando a pelear en serio. Primero se movilizó a la marioneta restante, tomando desprevenidos a Kankuro y a Temari porque ninguna esperaba que fuera capaz de moverse tan rápido en su condición; a continuación usó uno de los pocos jutsus de fuego que tenía en su arsenal.
—Katon: Ryūka no Jutsu (Elemento Fuego: Jutsu Fuego de Dragón).
Lanzando un hilo que se amarró a uno de los brazos de la marioneta, Sakura liberó un poderoso dragón de fuego que consumió el arma de su enemigo. Ahí mismo aprovechó el estupor de Kankuro para hacerle un corte en el abdomen con la suficiente profundidad para exponer sus entrañas y hacer que cayera al suelo por la pérdida del equilibrio.
—¡Kankuro! —Temari reaccionó agitando su abanico para golpearla al tenerla tan cerca.
Recibió el golpe embistiendo con su puño, logrando arrojar el abanico a varios metros por la fuerza detrás de su ataque. Aprovechando el pasmo de Temari al perder su arma predilecta, Sakura movió su katana cortando a su enemigo por debajo de las rodillas y salpicándose nuevamente de sangre mientras veía impasible a su oponente caer a un lado con un grito desgarrador.
Siempre tuvo un apego especial a su katana, especialmente porque fue un regalo preciado de su guardián. Por eso siempre cuidaba de su arma, prestando cuidado de que su hoja nunca perdiera ese filo tan característico que le permitía corta hueso con tanta facilidad.
—¡Maldición, esto no puede estar pasando! —El grito de Kankuro seguido por la sensación de unos hilos tratando de sujetarla la propulsaron nuevamente a la acción.
Con un movimiento rápido cortó los hilos y lanzó varios kunais con una precisión aterradora, clavándolos en la garganta, pecho y abdomen de un Kankuro que había logrado erguirse pero apoyando parte de su peso en una rodilla.
Sakura lo vio caer nuevamente sin sentir nada, enfocando después su atención en Temari que observaba horrorizada a su hermano. Pensaba terminar con su vida con una estocada al corazón usando su katana pero inesperadamente su brazo se paralizó. Una pequeña nube de confusión inundó su mente al darse cuenta que sus miembros no obedecían la orden de su cerebro de moverse.
—Es suficiente Sakura.
Aquella voz tan familiar hizo que cayera en cuenta de lo que estaba pasando—. Shikamaru.
Desde su posición no podía verlo, lo cual debía significar que debía estar en algún lugar a sus espaldas usando sus sombras para paralizarla.
—Esperaba que no llegaras a esto —Shikamaru hablaba con una voz controlada, sin duda dividido entre su amistad por ella y su lealtad, sin mencionar su desagrado y repugnancia ante lo que acababa de presenciar.
—Siempre dudaste de mí —señaló llanamente, sin mostrar perturbación ante el predicamento que la arropaba—. Todos estos años de cercanía sólo fueron una pantalla para tus verdaderas intenciones de vigilarme.
—Te equivocas —le contradijo suavemente—. Para ser tan inteligente a veces puedes ser muy ciega.
—¿Cuál es tu punto?
—Si bien es cierto que al comienzo me acerqué a ti por obligación, mi amistad siempre fue sincera —esas palabras fueron recibidas por un silencio pesado, sabiendo que la había afectado con esa confesión, Shikamaru continuó hablando—. Entiendo que sientas que le debes tu lealtad a Sato porque te crió y te entrenó durante toda tu vida, pero qué hay para ti al final de todo esto…
Sakura siguió sin emitir palabra porque no tenía forma de hacerlo. ¿Cómo responder a esas preguntas si ella misma no conocía las respuestas? Seguir a Sato-san hasta el fin del mundo, ayudarlo a cumplir sus objetivos y morir por él de ser necesario…Todo era tan simple al comienzo.
—¿Qué es lo que verdaderamente quieres tú? —Siguió insistiendo Shikamaru.
Siempre se había contestado a esa pregunta diciendo que lo que ella quería no tenía relevancia, que sólo importaban los deseos de Sato-san, pero desde un tiempo para acá una pequeña voz en su interior insistía en hacerla cuestionarse sus motivos y sus lealtades, precisamente desde que mató al Hokage, como si su muerte hubiera desencadena una reacción en cadena en su mente.
Un extraño brillo la distrajo obligándola a aterrizar y empujar todo a un rincón oscuro de su mente. Sus ojos observaron en cámara lenta el kunai que se dirigía a su corazón cortesía de Temari. La kunoichi del desierto había esperado que estuviera lo suficiente distraída para efectuar su contraataque aun tirada en el suelo como estaba.
Atrapada por las sombras de Shikamaru no podría esquivar ni bloquear aquel golpe fatal. Extrañamente sintió su brazo moverse para interceptar el ataque. Supo inmediatamente que se trataba del manipulador de las sombras en un esfuerzo por evitar una herida que podría causarle la muerte. Lo que ninguno de los tres se esperó fue que un shuriken surgido de aparentemente ningún lugar desviara de su curso el kunai que se dirigía hacia ella.
Un jadeo de horror y espanto de su atacante la alertó de una nueva presencia en el lugar. Al instante se sintió inexplicablemente libre y volteó rápidamente para ver a Shikamaru caer al suelo cortesía de una patada de su aparente salvador.
—Sasuke-san.
—No tenemos tiempo —anunció su compañero.
Sasuke sujetaba en uno de sus hombros la figura inconsciente del Kazekage goteando sangre y dejando caer arena al suelo, el motivo de la reacción anterior de Temari.
Pronto empezó a escuchar pasos, voces y gritos desde todos los lados y supo que Sasuke tenía razón. Le extrañó no haber encontrado otros ninjas antes pero no le dio importancia, su prioridad ahora era salir de Suna.
—Vamos —le dijo apresurándose a su lado.
—No puedo permitir eso —Shikamaru se incorporó para tratar de detenerlos con su sombra sabiendo que unos segundos era todo lo que necesitaba para que llegaran los refuerzos y frustraran su plan de huida.
—No esta vez —se interpuso Sakura golpeándolo en el hombro y mandándolo a estrellarse contra una pared, evitando efectivamente que usara su técnica—. Adiós Shikamaru.
Sasuke no dijo nada y ambos salieron del edificio del Kazekage con Sakura actuando como cubierta. No sabía qué había sido del espía de Sato, pero no tenían tiempo para detenerse a averiguarlo. Tenían toda una aldea sobre sus talones y ninguno de los dos estaba en condiciones para enfrentarse a todos ellos.
Así que escaparon, dejando un rastro de muerte en el desierto.
Observó otro árbol caer con un mórbido sentido de satisfacción. Liberar su frustración de esa manera ayudaba un poco a mejorar su humor, aunque al final del día el sentimiento de impotencia y desesperación volviera a arroparlo.
—No entiendo qué te hicieron esos pobres árboles Naruto —una voz irrumpió en sus pensamientos, desviando su atención a la fuente del sonido—. El pobre Yamato tendrá que arreglar tus desastres de nuevo.
—Kakashi-sensei —recibió con algo parecido a un gruñido descontento—. ¿Ahora dónde nos mandará Ero-sennin?
—Entiendo que estés molesto Naruto —trató de aplacarlo al notar su tono de enfado—. Pero Jiraiya-sama está haciendo todo lo posible por encontrarlos.
—¡Un mes, ha pasado un mes desde que se fueron de la aldea! —Estalló molesto—. ¿Y me vas a decir que con su famosa red de espionaje no ha encontrado nada de ellos?
—Sabes que es algo complicado… —Intentó decirle, pero Naruto no estaba por escuchar excusas.
—Entiendo que no podemos simplemente lanzarnos a una búsqueda sin tener información; "buscar una aguja en un pajar" explicó Ero-sennin —citó con algo de sarcasmo—. Pero al menos debería darme la oportunidad de conseguir información por mi cuenta…
El sonido de un carraspeo retumbó en el bosque donde ambos se encontraban, forzando a un alto a la pequeña discusión y obligándolos a buscar al emisor de tal interrupción.
—Sai —reconoció Kakashi antes de que Naruto se pusiera a discutir con él también. La verdad que el humor del Uzumaki se ponía peor cada día que no escuchaba noticias de sus ex-compañeros de equipo.
Naruto se cruzó de brazos dirigiendo una mirada asesina al recién llegado. Desde que Sai salió del hospital y se reintegró al equipo ANBU los dos se habían llevado de mil demonios. Era mucho peor que con Sasuke porque Sai insultaba sin tener idea de lo que estaba haciendo y no parecía entender por qué se enojaba tanto con él. Además de que siempre lo encontraba leyendo su tonto libro y sólo bastaba su presencia para hacerlo exasperar.
—Kakashi-taicho —se dirigió con formalidad al Hatake ignorando la presencia de Naruto, no sin antes hacerle un rudo gesto con la mano que casi provoca que el Uzumaki se le tire encima si no es por Kakashi que lo agarró a tiempo—. Hokage-sama solicita nuestra presencia en la Torre.
Dicho esto desapareció en una pequeña explosión de tinta, dejando a un airado Uzumaki—. ¡Juró que algún día el bastardo me las pagará dattebayo!
Kakashi no supo si Naruto se refería a Sai o a Sasuke con ese comentario, pero prefirió no señalarle ese punto. Sin decir más nada ambos se encaminaron al edificio del Hokage para ver qué tenía para decirles ese día. No era secreto para nadie que desde que Jiraiya asumió el manto del Godaime su equipo se había vuelto su predilecto y al que mandaba a las misiones más importantes y peligrosas.
Ambos atravesaron la aldea rápidamente y se adentraron sin pensarlo dos veces en la oficina del Hokage a través de la ventana. En el interior ya se encontraban Yamato y Sai parados en atención frente al Hokage. Kakashi fue a unirse a sus dos subalternos mientras que Naruto se recostó en una pared con los brazos cruzados con una mirada petulante. Jiraiya no comentó nada al respecto sobre su comportamiento, de hecho en su cara había una expresión de gravedad que no presagiaba nada bueno.
—Equipo Ro, me alegro que hayan podido asistir tan rápido al llamado —comenzó inmediatamente Kakashi dio el saludo protocolar—. Me temo que no les traigo buenas noticias —un pequeño silencio siguió a sus palabras cargando el aire de una tensión casi palpable—. Hace algunos minutos nos llegó un mensaje de Suna diciendo que el Kazekage había sido capturado por dos miembros de Akatsuki y solicitando nuestra asistencia para recuperarlo.
Ante la mención del Kazekage Naruto se paró en atención, si no se equivocaba el líder de la Arena era un viejo conocido, aquel que nunca pudo odiar a pesar de lo que hizo, el que conocía su dolor mejor que nadie, Sabaku no Gaara.
Pensar que Akatsuki había logrado poner sus manos en su amigo despertaba alarmas en su cabeza, recordándole nuevamente el peligro que esa organización representaba para personas como él, los Jinchurikis.
—¿Hay información de los miembros que capturaron al Kazekage? —Ante la pregunta de Kakashi la mirada de Jiraiya se endureció.
—Los conocemos muy bien…Haruno Sakura y Uchiha Sasuke.
—¿Qué has dicho Ero-sennin? Creo que escuché mal —su voz sonaba débil incluso para sus oídos, pero tenía que asegurarse que no fuera un truco de su mente. Tantos días esperando por noticias de ellos que quizá estaba comenzando a escuchar sus nombres donde nada pintaban.
—Sakura y Sasuke —repitió con un tono de finalidad y algo de tristeza al ver la cara de incredulidad y dolor en el rostro de su pupilo.
Ante la mención de esos dos nombres su mente se congeló salvo por una palabra que se repetía una y otra vez…No, no, no…
—¿Es confiable la información? —Cuestionó Kakashi sin permitir que nada en su voz delatara su conflicto interior.
—Shikamaru fue el autor del mensaje —respondió desbaratando toda esperanza para Kakashi y Naruto de que fuera algún tipo de error.
—Eso no puede ser —siguió murmurando Naruto en negación. Se rehusaba a creer que sus amigos, aquellos que consideraba como su familia, se unieran a un grupo dedicado a cazar personas como él. En su mente algo así no era concebible.
—Eso no es todo —continuó diciendo Jiraiya recibiendo una mirada lacerada de Kakashi—. También nos llegó un reporte de un ataque en Iwa. Al parecer el Tsuchikage fue asesinado…
—No me digas… —articuló Kakashi con incredulidad, viendo algo donde los demás no veían nada.
—Sato —confirmó el Hokage.
—¡Ese malnacido miserable! —Explotó Naruto al encontrar algo para anclar su ira—. ¡Todo es su culpa!
—Mis fuentes me afirman que Iwa se ha estado movilizando —continuó el relato viendo cómo los ojos de Naruto alternaban entre el color azul y rojo mientras unos pequeños hilillos de sangre caían de sus manos apretadas—, dicen que buscarán retribución.
—Pero ellos deben saber que Sato es un ninja renegado que también mató a nuestro Hokage —interpuso Kakashi incapaz de creer que las acciones de Sato estuvieran forzando al mundo ninja hacia un camino que conocía bastante bien y que no esperaba volver a ver tan pronto.
—Precisamente hoy nos llegó un mensaje de Iwa —anunció como si las palabras le pesaran—. Quieren que nosotros le entreguemos a Sato o de lo contrario…
—Habrá guerra.
Fin del capítulo 23.
Honestamente no puedo creer que haya pasado un mes desde la última actualización, pero he tenido tantos problemas últimamente que en verdad no he podido sentarme a escribir :(...A pesar de esto espero que hayan podido disfrutar del capítulo.
Pasando al capítulo primero dejénme decirles que no tengo nada contra los hermanos del desierto, pero necesitaba a personajes que confrontaran a Sakura y a Sasuke, además de que estos dos (en particular Sakura) no tienen piedad para quienes consideran sus enemigos.
En fin, ahora quisiera hacer un breve paréntesis para hablar un poco sobre las habilidades de esta Sakura para que tengan una idea de su poder:
Inteligencia 10, Fuerza 10, Velocidad 10, Resistencia 8, Taijutsu 10, Ninjutsu 8, Genjutsu 9, Kenjutsu 10, Fuinjutsu 9 (en una escala del 1-10)
Gracias a su entrenamiento con Sato, que le impuso un régimen parecido al de Maito Gai, Sakura desarrolló desde muy temprana edad su resistencia, fuerza, velocidad, taijutsu y kenjutsu. Además de que gracias a su increíble control de chakra es capaz de realizar un gran número de jutsus; aunque su elemento sea la tierra no está limitada a jutsus de ese tipo (pero estos le cuesten más chakra y sólo pueda usar 1-2 por pelea). Sus reservas de chakra tampoco son muy elevadas pero son más altas que las de Kakashi. También su inteligencia le ha valido un dominio excepcional de Fuinjutsu.
Además de todo eso, los años que Sakura estuvo bajo la tutela de Tsunade aprendiendo jutsus médicos le abrieron un gran abanico de posibilidades, desde la manipulación de las células de sus enemigos haciendo que crezcan o mueran sin control hasta la manipulación de sus terminaciones nerviosas alterando su percepción sensorial y motora (como hizo Tsunade una vez con Kabuto). Puede pararle el corazón a sus enemigos y hacerlos explotar desde adentro para poner un ejemplo. Encima de que puede controlar su propia sangre, sus células para que se sanen más rápido, e inhibir los receptores del dolor para no sentir dolor ante una herida. Es experta en venenos y es inmune a ellos.
Son muchas cosas las que se pueden hacer con el cuerpo de una persona cuando se ha tenido un estudio exhaustivo de este, como en el caso de Sakura.
Cerrando el paréntesis voy a continuar agradeciendo a usted amigo lector por llegar hasta aquí, pero de manera especial a los que con sus comentarios contribuyen al enriquecimiento emocional de esta aspirante a escritora:
diva-akira: página troll xD...Pequeña, dulce y tierna, sí claro :v
daliapvperez: Ay las parejas , creo que no haré. Será estrictamente amistad...
pirata: Exacto, el emo tiene ventaja y eso es trampa. Así que tu calificación es justa xD. Jiraiya hará party como Hokage, desde que salga de sus problemas xD
Luna Haruno: jejejeje, aún no aparecen los demás miembros de akatsuki, creo que en el próximo xDU
Aún no termino de resolver mis problemas, pero trataré de subir el siguiente capítulo por lo menos antes de que se acabe el mes...Hasta entonces.
Próximo capítulo: Caza de Bijus
