Teseo se encontraba en la cocina del castillo que compartía con sus hermanos, había buscado algo de agua, el agua era lo mejor cuando estaba nervioso si. Tomo a sorbos largos muchos vasos con agua hasta que logro pasar el ardor que sentia en su rostro, también calmo la tormenta que sentía su estómago (misma que sentía cada vez que estaba cerca de Perseo) respiró hondo.

- Bien tengo que llamarlo - susurro y se encaminó a una de las fuentes que tenían en la casa para llamar por Iris a su padre, ya la tenía en frente pero aquella tormenta volvió con fuerza y se alejó de ahí, vio hacia fuera por la ventana de la cocina. Tal vez un paseo lo calmará de todo.

Salio por la puerta trasera y camino hasta el bonito lago que poseían y se sento a la orilla de este y trató de respirar con tranquilidad y calmar su estómago, vio su reflejo y su hermoso cerebro comenzó a dibujar la imagen de Perseo cerca suyo.

Su rostro se encendió en todos los colores pues no es que exactamente el de la visión cargara mucha ropa.

- No no no no - cubrió su rostro con sus dos manos y se agachó sobre su regazo y trató de calmar su respiración, en este instante maldecía a Hades y su nueva propaganda "Ven a los Elíseos y disfruta toda la experiencia de estar vivo sin estarlo" que había implementado hace un par de años - Maldito tío Hades -

- Es muy temprano para comenzar con las maldiciones Tessy - Teseo se tensó al instante de escuchar esa voz que estaba a uno de sus lados, obviamente no era de ninguno de sus hermanos. Era la persona que lo tenía así- ¿Por qué no estás listo para el entrenamiento Tes? - si era el antiguo rey de Micenas, lo vio de reojo, venía con su armadura y estaba guardando su espada en el cinto como lo hacia siempre.

Su pelo estaba desordenado, la armadura le quedaba demasiado bien y pegada al cuerpo, su escultural cuerpo. Su mente le hizo el favor de recordarle ese hermoso sueño.

- Tranquilo Tessy apenas estoy empezando- el recuerdo de su voz diciendo esas palabras hizo que se ruborizara hasta las orejas y volviera a esconder su rostro contra sus piernas.

¡Maldito Sueño! ¡Maldito Pensamiento que llegaba justo ahora! pensaba mientras rogaba que el no se acercara más, pero aquello no era posible podía sentir su aroma a ozono cada vez más cerca.

- ¿Te encuentras bien Tessy? - ¿Por qué Skata usaba ese tono? estaba usando un tono dulzón y pasó sus manos por su cabello ¡Daimones!. Teseo se puso de pie de inmediato y se alejó de su amigo, este se lo quedó viendo extrañado.

- Si estoy perfecto Perseo - respondió con toda la tranquilidad que su cuerpo le permitió (es decir ninguna), sus manos temblaban ligeramente, el haber sentido su aroma y el roce de su mano en su cabello habían encendido todas sus alerta y activado a su estupido corazón.

- ¿Seguro? - volvió a decir con ese tono dulzón que solo usaba cuando estaba preocupado por alguien, aunque a decir verdad no se lo había escuchado con nadie más ¿eso lo hacía especial? sacudió la cabeza, en que cosas pensaba- ¿No estas bien entonces? -

- Estoy perfecto Perseo - se alejó un poco más de él para que no notara lo nervioso que le ponía su cercanía.

- Bien, entonces vamos a entrenar - el antiguo rey de Micenas sonreía y Teseo suspiró, no podía ir a ese entrenamiento.

- No, no, hoy no voy a entrenar, lo siento- respondió a la petición del otro, Perseo frunció el ceño, Teseo lo sabia sin siquiera mirarlo.

- ¿Por qué no? acabas de decir que estas bien Tessy - Teseo lo vio de reojo, el antiguo asesino de Medusa no era la persona más paciente del mundo y a veces se enojaba con mucha facilidad.

- Tengo una cita con una hija de Hecate, justo en un momento- murmuró, era la mejor mentira que se le ocurría en este momento, Perseo lo veía aún con el ceño fruncido.

- ¿Vas a dejar el entrenamiento por una de tus conquistas? - pregunto sin poder creérselo y es que por muchas conquistas que el hijo de Poseidón tuviera nunca se había perdido un entrenamiento con su amigo.

- Si es que me tomo desprevenido y deje la cita para hoy sin querer- se excusó por fin viendo a su amigo a la cara, el ardor de su rostro ya había pasado (o confiaba en que hubiera pasado).

- Pues cancela - espeto de mal humor el hijo de Zeus y el hijo de Poseidón tragó saliva.

- No no puedo, ya sería la segunda vez que le hago ese desplante y sabes como se ponen las hijas de Hecate si se llegan a molestar con uno - sus manos seguían temblando, no le gustaba para nada la mirada que tenía Perseo sobre él. El hijo de Zeus estaba molesto, demasiado molesto.

- Te espero en la arena de entrenamiento Teseo y es la última palabra- se dio media vuelta y se fue. Dioses detestaba cuando se ponía así de mandón y enojado. Lo vio irse y una vez que estuvo lejos, las piernas de Teseo lo dejaron caer al piso.

El antiguo rey de Ateneas estaba en más problemas que antes, ahora tenia que ir si o si al entrenamiento porque si no iba despertar la ira de Perseo y aquello no era bonito. Teseo deseo una vez más no estar en los Elíseos. Tal vez podía... no no podia, Perseo lo buscaría por todos lo Elíseos si le tocaba hacerlo, al antiguo rey de Micenas no le gustaba que le llevaran la contraria, le había quedado bien pegado ese papel de rey.

Teseo se levantó con resignación del suelo, aquel iba a ser uno de esos días bien largos, con un entrenamiento tortuoso y para rematar una Bacanal, porque así eran las fiestas de los hijos de Dioniso y Baco, Bacanales que duraban días. Camino como los condenados a los campos de castigos que a cometido el peor de los crímenes hacia el castillo.

Teseo regreso al castillo, fue directo a su habitación, sus hermanos ya no estaban ahí, con desgano comenzó a buscar su armadura y su espada. Era la primera vez en su no vida que no tenía ánimos ni emoción alguna para ir a entrenar, no se sentía como de costumbre.

Se acomodó las correas de la pechera de su armadura y también la protección de sus brazos y piernas. Se miró al espejo que tenía en su habitación.

- No pienses en el sueño y puede que todo salga bien - susurro para si mismo dándose todos los ánimos que podía (es decir ninguno), se dio media vuelta y camino a la puerta de su habitación tomando su espada.

Bajo despacio las escaleras y lo vio, Perseo estaba parado en la puerta de en frente con los brazos cruzados y el ceño fruncido con enojo.

- Ya estoy - fue todo lo que dijo manteniendo su distancia del hijo de Zeus.

- Bien y espero que hayas cortado comunicación con esa hija de Hecate- espeto el azabache de ojos azules y el de ojos verde mar asintió, se sentía regañado. El de ojos azules salió primero por la puerta y el hijo de Poseidón lo siguió guardando su distancia.

Suspiro mientras veía su espalda ir delante él, espalda que en el sueño se veía... Nego rápidamente con la cabeza no debía pensar en ese sueño, no no no debía hacerlo, debía olvidarlo eso era lo mejor.

- Apresúrate Teseo - su amigo sonaba de mejor humor ahora, había descruzado sus brazos y los había puesto en su nuca mientras caminaba ¿se le habia pasado el enojo? esperaba que si. Seguía sus pasos hasta que llegaron delante de la arena de entrenamiento, sus padres habían hecho poner una para todos los hijos de los tres grandes.

Entraron en el gran establecimiento, que alguna vez albergó a muchos de los hijos de los tres pero la mayoría de ellos había elegido renacer y volver al mundo mortal, excepto ellos cuatro. Los tres de Poseidón y el de Zeus habían decidido que dejarían aquellas proezas históricas para los futuros héroes, que ellos ya merecían un descanso.

- Tessy - sintió que chasqueban unos dedos delante de sus ojos, se fijo que ya se habían detenido y que estaban dentro de la arena, los ojos azules de sus amigo lo veían fijamente, asiendo le sentir una electricidad en la espalda, se estremeció - ¿Estas seguro que estas bien? ¿Estas molesto porque te hice cortar tu cita con esa hija de Hecate? -

- Si, estoy bien - trago saliva desviando la mirada de la azul del otro no podía sostenerle la mirada demasiado tiempo - No importa esa hija de Hecate, ni siquiera recuerdo el nombre de ella - tal vez porque no existía ninguna hija de Hecate, el se fijo que Perseo sonrió como si le alegrara saber que ni recordaba su nombre.

- Bueno, vamos a entrenar, tal vez hagamos otro entrenamiento de cuerpo a cuerpo al final, el de ayer estuvo bien - Perseo cargó con su espada al hombro y caminó al centro de la arena dándole la espalda al hijo de Poseidón.

El azabache de ojos mar se alegró de que se alejara, porque sentía que otra vez era el magma de los volcanes que descansaban en el fondo del mar, ¡No quería otro entrenamiento de cuerpo! ¡No! sus nervios no lo iban a resistir, apenas y estaban resistiendo esto y ni siquiera habían empezado.

- ¡Vamos Tessy! - llamo su atención el hijo de Zeus que ya estaba preparado para la práctica.

- Padre ayuda - susurro mientras caminaba hacia lo que sería el peor enfrentamiento que habría de tener en su no vida.

Apenas llego ahí, Perseo le envió un tajo que apenas pudo parar, cambio y le envio una barrida que no pudo bloquear y le dio en un costado, el hijo de Zeus atacaba y atacaba enserio, mientras que el hijo de Poseidón este día solo huía y defendía, evitando lo más posible el contacto visual y el toque del otro.

Tajo

Esquivaba

Barrida

Rodar en el piso.

Estocada.

Caer al suelo.

Le había dado.

- ¿Que te pasa hoy Tessy? - cuestiono el hijo de Zeus poniéndose a su lado en cuclillas después de que le hiriera en un costado.

- Nada - murmuró tendiendose en el suelo y evitando la mirada del otro.

- ¿Nada? ¿Seguro? - pregunto Perseo sonando bastante desconfiado de aquella respuesta proveniente de su amigo - Solo has esquivado hoy, parece que ni te esforzaras Tes, has peleado como un novato -

- Tal vez la hija de Hecate ya me lanzó un hechizo o algo por cortar la cita - se sentó antes de que el otro se fuera a acercar demasiado.

- Pues habría que hablar con ella, necesito a mi pareja de entrenamiento- se puso de pie y le tendió una mano para ayudarlo, Teseo la vio y otra vez la imagen del sueño invadió su cabeza, esa mano era la que tenía en su miembro, se puso de pie más rápido que de inmediato sin tomarla y se dio la vuelta.

- Tal vez deberíamos terminar el entrenamiento por hoy - se dio media vuelta, la tormenta había vuelto a sus entrañas y estaba causando estragos en todo su interior.

- Así no se vale Tes, prometiste siempre entrenar conmigo - se quejó el hijo de Zeus.

- No hay nada que se le pueda hacer, mientras ese hechizo dure no te sirvió de compañero de entrenamiento- justificó el hijo de Poseidón mientras miraba el suelo y jugaba con la Correa de su armadura, su otra mano sostenía su espada.

- Entonces debemos hablar con ella para que te lo quite - sugirió Perseo - tal vez vaya a la Bacanal que inicia hoy - chaqueño los dedos.

- La Bacanal, Skata - murmuró entre dientes el antiguo rey de Atenas - No no será necesario, iré a llamarla por iris ahora mismo y a solucionar esto - comenzó a caminar rápido fuera de la arena.

- No te vayas Tes, eso puede esperar a la bacanal- decía Perseo pero los pies de Teseo no pararon, comenzó a correr tenía que estar lejos de él, calmar su corazón, sus pensamientos todo. ¡El no podía estar enamorado! ¡Esto tenía que ser atracción!.