¡¿Realmente ha pasado un año desde la última vez que actualicé este fic, a dónde se ha ido el tiempo?!

Suspiro.

No sé cómo disculparme por esta larga e inexplicable ausencia. Sólo puedo decir que me han pasado muchas cosas, entre ellas que uno de mis más grandes miedos se hiciera realidad. A pesar de saber que podía pasar nunca estuve preparada y por algún tiempo me encerré en mi propia angustia. Me tuvieron que referir a un psiquiatra e indicarme medicación, pero sólo después de un tiempo fue que volví a ser "yo misma" (por decirlo de alguna manera).

Suspiro.

Pero bueno, no están aquí para leer sobre mis problemas personas, así que vayamos al fic. Espero que disfruten el capítulo.

Capítulo 25: El último Biju, el Zorro de las Nueve Colas

Sus pies se movían por voluntad propia, recorriendo un camino desconocido sin que le importara mucho su destino. Ni siquiera se percató del pasar del tiempo, sorprendiéndose cuando las últimas luces del atardecer se esfumaron. Sacudiendo un poco la cabeza y aterrizando finalmente en la realidad después de aquel viaje por las profundidades de su subconsciente, Uzumaki Naruto estudió sus alrededores en un intento por determinar su ubicación.

La oscuridad reinante le impedía ver más allá de su posición, pero la arena bajo sus pies era un indicativo de que se encontraba en algún punto del desierto. Justo en ese momento su estómago gruñó caprichosamente demandando ser alimentado pronto, recordándole que no había vuelto a probar bocado desde aquella mañana.

Con un suspiro de resignación miró al cielo para intentar leer las estrellas y encontrar su camino de vuelta a Suna, felicitándose mentalmente al darse cuenta que no estaba tan lejos. Había aprendido muchas cosas durante su viaje con el sabio pervertido, especialmente cómo encontrar su camino sin importar el lugar donde estuviera. Sólo debía guiarse de la posición de las estrellas y listo.

Tan pronto encontró su camino comenzó a correr en dirección a Suna, en todo momento deseando tener un plato de ramen de Ichiraku en sus manos, pero sabiendo que tendría que conformarse con el ramen instantáneo que había traído de Konoha.

Las últimas semanas desde que encontraron a Gaara habían sido caóticas. Uno detrás de otro fueron llegando noticias de la captura de los demás Jinchurikis, creando un estado de alarma sin precedentes en las Naciones Elementales. Era tal el grado de preocupación que ahora arropaba al mundo que por primera vez en la historia todos los Kages de las cinco principales aldeas shinobis se reunieron en un país neutral como lo era el Hierro para discutir cómo proceder con el asunto de Akatsuki. Especialmente sorprendente era que el impulsor principal de esa iniciativa no era nadie menos que el Raikage, conocido por su temperamento y trato reacio con los demás.

Aunque considerando que uno de los dos Jinchurikis que perdió Kumo era el hermano del Raikage, precisamente el ocho colas, podría considerarse como algo entendible y hasta valerosa su acción, porque nadie nunca se había atrevido a intentar unificar todas las naciones ninjas bajo un objetivo común.

Lo malo de todo era que Konoha seguía en el ojo del huracán, más todavía por el hecho de que misteriosamente Akatsuki detuvo toda acción después de la captura del Hachibi, dejando anonadados y sospechosos a los demás. Todo el mundo hacía conjeturas y acusaciones a sus espaldas, creando un estado de fricción que le estaba poniendo los pelos de punta. No ayudaba nada que estuviera bajo vigilancia constante, con restricción de salida a misiones.

Al principio quisieron mandarlo a una isla remota en el País de los Rayos disfrazándolo como una súper misión secreta, pero su negativa a cooperar debido a su deseo de encontrar a Sasuke y a Sakura, planeando utilizarse como señuelo de ser necesario, pronto logró que desistieran de sus intentos. Eso no evitó que le asignaran escoltas o le impidieran salir en misiones, aunque realmente eso no significaba nada porque podía escabullirse fácilmente y escapar de sus guardaespaldas sin que estos se dieran cuenta, tal como hizo aquella mañana al dejar un clon de sombra en su lugar y ponerse a deambular por los alrededores.

Al llegar a su campo de visión el desfiladero de entrada a Suna decidió no molestarse en escabullirse al interior, como había hecho para salir, sino que pasaría frente a todos como si nada y vería cómo se desataría el caos. Sería divertido ver las expresiones en sus rostros. Lamentablemente una cara muy familiar lo esperaba en la entrada, arruinándole la broma que tenía planeada.

—¿Qué haces aquí tan tarde Shikamaru? —Preguntó deteniéndose frente al susodicho.

—Eres tan problemático Naruto —suspiró el aludido comenzando a caminar hacia la aldea—, ¿sabes los problemas que causaste desapareciendo así?

—Pero dejé un clon… —trató de defenderse mientras seguía al Nara.

—Que desapareció cuando alguien accidentalmente hizo que le cayera una roca —explicó desganado—. No me digas que no te diste cuenta.

Esta vez no respondió, sabiendo que había estado demasiado distraído como para darse cuenta que su clon se había dispersado. Aunque una parte de sí tenía la duda remanente de cómo le había caído una roca a su clon.

—Alto ahí, tenemos que verificarlo —señaló uno de los guardias dirigiéndose a Naruto.

Tras la inspección ambos continuaron su camino sin problemas, tomando el Nara la delantera confiado de que Naruto le seguiría.

—Con todo este lío están muy paranoicos —comentó casualmente Naruto poniendo ambas manos detrás de su nuca—. Me sorprende que no fueras más precavido, ¿y si hubiera sido alguien más?

—Sólo tú tienes esa cara de idiota —replicó sin inmutarse, provocando que el Uzumaki parara en seco.

—¡¿Qué has dicho?! —Preguntó con los ojos llameando de furia y un puño alzado de manera amenazante.

—Sigue caminando que por aquí hay un lugar donde puedes encontrar ramen —respondió como si nada, ni siquiera volteándose a mirarlo.

Ante la mención del ramen toda su cólera desapareció y comenzó a dar saltos alrededor del Nara, preguntándole sobre la veracidad de ese comentario al mismo tiempo que su estómago volvía a gruñir hambriento.

—No es Ichiraku obviamente y el ramen no es parte de su menú —explicó cuando entraron a un restaurante con varios comensales—, pero accedieron a prepararlo si les explicaba cómo.

Acto seguido Shikamaru lo llevó hasta una mesa vacía en la parte atrás del local antes de dejarlo para hablar con el encargado. Parecía que durante su estadía en Suna el Nara había creado buenas relaciones con sus habitantes.

Encontrándose nuevamente solo, al menos en apariencia porque no le pasó desapercibido las numerosas presencias que comenzaron a seguirlo desde que se acercó a la aldea, Naruto no pudo evitar que su mente volviera a sumergirse en la misma ola de pensamientos de los últimos días, específicamente la pregunta que lo carcomía a cada segundo…¿Por qué?

¿Por qué Sasuke y Sakura se unieron a Akatsuki, matando al viejo Hokage y traicionando Konoha?

¿Por qué Akatsuki no había intentado atacarlo aun cuando obviamente sabían de su estatus como Jinchuriki?

¿Por qué…?

¿Por qué…?

Tantas preguntas, tan pocas respuestas, y las únicas personas que podían dárselas estaban fuera de su alcance. Ni siquiera los Kages conocían las verdaderas motivaciones de Akatsuki detrás de la captura de los Bijus, sólo sabían que tanto poder concentrado en las manos de unos cuantos ninjas criminales no podía significar nada bueno. Incluso cuando los Bijus aparecieron por primera vez se consideró demasiado peligroso que una aldea tuviera el control de todas las bestias con cola, decidiéndose que lo mejor era dividirlos para mantener el balance del mundo.

Al pensar en eso una nota de culpabilidad lo rodeaba por sus frecuentes escapadas. Sabía que se exponía a un gran peligro cuando se fugaba de la aldea, pero secretamente deseaba encontrarse con Akatsuki, con Sakura y Sasuke especialmente, y sabía que la única forma de hacerlo bajo sus términos era presentarse como un blanco fácil y solitario.

—Servicio especial de la casa —la voz de Shikamaru irrumpió en sus pensamientos provocando que dirigiera su vista a su amigo y al humeante tazón de ramen que tenía en sus manos—. No fue posible contactar a Teuchi-san para preguntar su receta, así que tuve que improvisar un poco.

Inmediatamente su boca se aguó ante la visión de tan suculento manjar, así que tan pronto el plato fue colocado frente a él tomó los palitos más cercanos.

—¡Itadakimasu! —Con una velocidad impresionante Naruto prácticamente inhaló el ramen, terminando el tazón en menos de un minuto—. Shifhashshmagaferu, necesihgahusdhsot mga… (Shikamaru, necesito más…)

—¿Podrías terminar de tragar antes de hablar? —Suspiró el Nara antes de hacer una señal con la mano para que alguien se acercara con más tazones de ramen—. Supuse que con uno no sería suficiente así que me tomé la libertad de ordenar varios tazones.

—¡Gracias Shikamaru, eres el mejor!

Uno a uno fueron llegando los tazones de ramen para ser consumidos a una velocidad sobrehumana, dejando anonadados tanto al personal del restaurante como a los demás clientes del lugar. Shikamaru simplemente suspiró de nuevo porque sabía que la cuenta vendría de su bolsillo.

—Uff, ya no puedo más —declaró finalmente, dejando varias pilas de tazones vacíos a su lado.

Mientras comía, Shikamaru se sentó frente a él y no dijo palabra en ningún momento, optando por mirarlo en silencio como si estuviera tratando de estudiar un espécimen extraño. Con su mente distraída con el ramen era fácil ignorar el comportamiento de su amigo, pero ahora que había terminado ya no podía seguir pretendiendo que no estaba pasando nada.

—Sé lo que haces —justo cuando pensaba abrir la boca para preguntarle al Nara lo que pasaba por su cabeza éste habló—, y sólo puedo decir que eres un idiota.

—¿Eh? —Fue lo más inteligente que se le ocurrió decir.

—Tus escapadas, tu intento de carnada.

Otra punzada de culpabilidad lo atacó al verse descubierto por su amigo. Sabía que no había forma de esconderse del genio del Nara, pero no pensó que pudiera leerlo tan fácilmente. Su primera reacción fue negarse, hasta que se dio cuenta que sería un intento fútil contra la astucia de Shikamaru, así que optó por decirle la verdad.

—Es la única forma de encontrarlos —sabía que no era necesario mencionar a quiénes se refería.

—¿Y si lo los encuentras, entonces qué? —Naruto lo miró sorprendido al no esperarse esa pregunta—. ¿Acaso piensas que se sentarán a conversar contigo y te explicaran sus motivos?

No supo realmente qué responder pues en cierto modo eso era justo lo que esperaba que pasara, ¿acaso era tan transparente?

—No sé si eres demasiado idiota o simplemente muy ingenio —Shikamaru volvió a suspirar—, tampoco sé cuál opción me preocupa más.

—Sólo quiero saber por qué…

—¿Y por eso te quieres sacrificar, condenando al mundo ninja en el proceso?

Naruto desvió la mirada a sus manos, tratando de encontrar en ellos la respuesta a su predicamento. Sabía lo descuidado y peligroso que estaba siendo, pero es que le era imposible dejarlos ir, no podía simplemente olvidarse de sus amigos mientras esperaba pacientemente que los Kages encontraran la guarida de Akatsuki para atacarlos. Le preocupaba demasiado que perecieran bajo la fuerza combinada de todas las naciones shinobis, más aun sabiendo que no habría piedad para ellos si no desistían del camino que estaban siguiendo.

—¿Qué esperas que haga entonces? ¿Quieres que me esconda como el viejo pervertido y los demás exigen, mientras el mundo entero caza a mis preciados amigos? —La frustración era clara en su tono de voz—. ¿Cómo se supone que puedo ser Hokage si no puedo salvar las personas más importantes para mí?

—A veces hay que tomar decisiones difíciles, y esa es lamentablemente la carga que tendrás como Hokage —trató de explicarle—; velar por el bien común por encima de tus deseos personales.

—Si ser Hokage significar abandonar a mis amigos, prefiero no serlo entonces.

Un incómodo silencio se instauró tras aquellas palabras, apenas articuladas en un pequeño susurro que para sus oídos sonaron como dos bombas explotando con una confesión arrancada de su alma. Cabizbajo como estaba no pudo observar la reacción que sus palabras provocaron en el Nara, pero su hiperactiva imaginación le sugería muchas emociones diferentes, variando desde el estupor hasta la decepción.

—Veo que estás decidido y que no hay nada que pueda hacer para que cambies de opinión —Shikamaru finalmente habló, ganándose nuevamente su atención. Con un largo suspiro donde sospechosamente se podía escuchar algo parecido a la palabra "problemático", el Nara le entregó un pergamino.

—¿Qué es esto? —Se le hacía difícil definir la expresión en el rostro del Nara, dejándolo en un estado de confusión palpable.

—La ubicación de la guarida de Akatsuki —Naruto lo miró estupefacto, incapaz de creer lo que tenía en sus manos. Casi por instinto su boca se abrió para formular una pregunta, pero Shikamaru le respondió antes de que pudiera vocalizar la primera palabra—. Gaara.

—¿Gaara? —Sabía que su compañero Jinchuriki había sido capturado por Akatsuki y encontrado varios días después inconsciente, pero todavía no lograba entender cómo se relacionaba. ¿Acaso Gaara había logrado salvaguardar la información de la guarida de Akatsuki sin que ellos se enteraran? El simple hecho de que estuviera vivo era un milagro en sí, pero que además fuera la clave para encontrarlos…

—Los Kages se están preparando, en una semana será el ataque —le avisó poniéndose de pie—. Está en tus manos ahora, escoge sabiamente lo que harás.

I_O_O_I

Con la caída de la noche una densa oscuridad envolvía todo el terreno, salvo por la tenue luz que irradiaban las estrellas y la luna en el cielo nocturno. Para algunos eso sería un motivo para encender una fogata y acampar en la armoniosa compañía de la naturaleza, con el sonido de los grillos y otros animales de fondo. Para esta persona en particular nada de eso era necesario, simplemente se mantenía erguida con la mirada fija en algún punto indefinido, sólo prestando atención al movimiento del agua que pertenecía al extenso lago que yacía bajo sus pies.

De repente unos pasos muy sonoros se escucharon, perturbando la pequeña paz que hasta entonces reinaba. No necesitó voltear la mirada para saber de quién se trataba, lo supo en el instante que el recién llegado decidió anunciar su presencia. Sabía que era pura cortesía lo que hizo, un ninja de su calibre no se revelaba de esa manera, simplemente llegaba y te sorprendía.

—Sato-san —reconoció por puro formalismo.

—Una noche especialmente magnifica para ver las estrellas, ¿no crees pequeña flor? —Su única respuesta fue un asentimiento de cabeza, permitiendo que el silencio continuara.

Sato era un hombre enigmático que guardaba un sinfín de secretos. A la gente le encantaba cuchichear sobre eso, inventar rumores sin conocer la profundidad del asunto. Desde la primera vez que lo conoció siempre lo vio perseguido por murmullos. A veces era increíblemente patético lo tonto que podían llegar a ser las personas al pensar que un ninja como él no sería capaz de escuchar esos susurros. Pero Sato nunca decía nada al respecto, permitiendo que el cotilleo continuara ininterrumpido.

Ahora toda esa gente debía estar regocijándose al encontrar pruebas de que todas sus acusaciones y desconfianza estaban bien fundadas. Era triste, pero era mera naturaleza humana.

Lo único real era el desequilibrio mental de su guardián. Su locura no era un invento de la gente ni una exageración. En verdad Sato actuaba algunas veces como un total y completo psicótico. De hecho, varias eran las veces en la que lo atrapó hablando solo, otras veces parecía desconectado de la realidad creyendo que estaba en una situación que no existía. Más de una vez fue blanco de alguno de sus episodios, cimentando su miedo infantil.

Esa fue una de las razones por las que Sato decidió no regresar a Konoha, él mismo estaba consciente de su problema. Otra razón era su deseo de conocer el mundo. En sus propias palabras:

"El mundo es muy grande y la vida muy corta para gastarla en un solo lugar"

Así que viajó durante años, y cuando le tocó llevársela con él le enseñó el increíble mundo que había allá fuera al mismo tiempo que la entrenaba. Fue sorprendente descubrir tantas personas que conocían a su guardián y no le temían, pero más que eso, que esas personas le debieran favores que pronto Sato cobró para hacer que la entrenaran. Roshi fue apenas el primero de una larga lista que también incluyó a Uchiha Itachi, responsable de enseñarle genjutsu. En ese entonces no conocía la profundidad de las conexiones de Sato con Akatsuki ni las repercusiones que eso tendría para su futuro.

Ahora reflexionando sobre su pasado se dio cuenta que muchas de las acciones de Sato se interrelacionaban pesadamente con su presente. Roshi, Itachi, Akatsuki, Gaara…Sólo por mencionar unos cuantos. Y todo era parte de un plan mayor.

—Se está acercando —habló su guardián inesperadamente—. ¿Estás lista pequeña flor?

Su mirada se encontró con los penetrantes ojos obsidiana de su guardián. Súbitamente volvía a su mente el increíble parecido físico de Sato con Sasuke, los mismos ojos, el mismo color de cabello, salvo que Sato lo tenía más corto, la misma textura del pelo…

Se obligó a cortar esa línea de pensamiento. Sabía que se estaba distrayendo a propósito, tratando de ganar tiempo antes de darle la respuesta que sellaría su destino.

A su lado su guardián esperaba pacientemente la respuesta como si fuera consciente del conflicto interno que sentía. Incapaz de seguir sosteniéndole la mirada apartó sus ojos, dejándolos caer nuevamente sobre la visión del nuevo brazo de Sato. No sabía cómo, pero Akatsuki fue capaz de hacer crecer y reconectar el brazo que su guardián perdió durante la guerra. Algo en lo que ella había estado trabajando mientras estuvo bajo la tutela de Tsunade, además de cómo ayudarlo con su trastorno mental…

Tuvo que sacudir la cabeza. Tenía que concentrarse en el asunto en cuestión. Había un límite para lo que su guardián podía tolerar antes de castigarla. Lo sorprendente era que le permitiera ese momento de incertidumbre sin reprimenda, siendo su política jamás dudar ante una misión.

Fue entonces cuando sintió aquel familiar chakra acercarse a gran velocidad hacia su posición. Su guardián permaneció inmutable aun cuando una familiar figura naranja y negra aparecía en su campo de visión.

"Naruto vendrá a nosotros"

Esas fuera las palabras de su guardián antes de ordenarle ponerse en posición para recibir al invitado de honor. No entendía cómo a veces Sato sabía cosas que nadie más sabía. Era como si…lo hubiera planeado, ¿pero cómo era posible? La única forma en la que una persona podría encontrar el lugar donde estaban escondidos era si alguien que ya estuvo en la guarida saliera y les señalara la dirección. De otra forma no había manera en la que un enemigo descubriera que la localización de la base estaba debajo del lago.

Pero nadie de Akatsuki iría a decirles libremente la posición de su centro de operaciones, lo cual sólo dejaba a los huéspedes de honor. Fue en ese momento cuando su mente por fin hizo la conexión, recordando nítidamente cuando su guardián se llevó a Gaara de la base para supuestamente enterrarlo.

Naruto decidió tomar justamente ese instante de revelación para aterrizar frente a ellos sobre el lago, impidiéndole profundizar en aquel asunto. Era un testamento de lo mucho que había crecido el Uzumaki el hecho de que el agua se mantuviera tranquila bajo sus pies a pesar de la fuerza con la que descendió. Una proeza así necesitaba de mucho control de chakra. Al verlo incorporarse de su previa posición agazapada, lo primero que Sakura notó fueron los ojos de quien sin tapujos fue su primer amigo, por alguna razón se veían diferentes a como los recordaba.

—Es el modo Sennin —le explicó Sato-san. Su guardián tenía una increíble habilidad para conocer todo lo que pasaba por su cabeza.

—¡Sato! —Un bramido lleno de odio se escuchó. Rápidamente un chakra malévolo comenzó a opacar al del Uzumaki al mismo tiempo que un aura naranja empezaba a envolverlo.

Sakura miró a su excompañero de equipo con algo parecido a confusión. No entendía de dónde venía esa repentina muestra de hostilidad si hasta donde tenía conocimiento esos dos nunca llegaron a hablar.

—Uzumaki-san —contestó su guardián diplomáticamente—. Me alegro que pudieras unirte a nosotros esta noche.

Parecía que esas no eran las palabras que quería escuchar el Uzumaki porque al instante se lanzó de lleno contra Sato. La acción la tomó tan desprevenida que sólo pudo ver cómo Naruto derribaba a su guardián mientras la ignoraba completamente.

Unas extrañas risas provenientes de Sato le recordaron que nunca le dio una respuesta a su guardián, ¿estaba lista? Independientemente de lo que sentía no podía seguir de brazos cruzados cuando su objetivo estaba a unos pasos de distancia. ¿Pero qué debía hacer? La respuesta debía ser más que obvia, Sato era el centro de su mundo, y sin embargo su cuerpo se rehusaba a obedecer esos comandos.

Una explosión sacudió la tierra seguido de una figura siendo lanzada por los aires hasta caer al interior del lago con un gran chapuzón. Fue tanta la fuerza que el agua llegó incluso hasta donde ella estaba parada empapándola completamente.

—¿Piensas quedarte ahí parada toda la noche? —ese susurro tan cercano a su oído despertó uno de sus reflejos de ataque. Al mirar por el rabillo del ojo se encontró con Sato a su lado sujetando el brazo que usó para atacarlo como si nada.

Intentó disculparse por su acción pero Naruto la interrumpió resurgiendo del lago con un violento salto y creando un gran cráter al aterrizar. Para ese momento una densa capa rojiza oscura cubría completamente el cuerpo del Uzumaki, sobresaliendo las cuatro colas que protruían de su espalda baja. Además lo rodeaba una nube de vapor producto de la evaporación del agua al contacto con la manta del Kyubi.

—Perfecto —fue el murmullo apenas audible de su guardián antes de soltarla—. Sabes qué hacer.

Lo vio desaparecer de su campo de visión al mismo tiempo que una de las colas del Uzumaki se dirigía hacia ella. Logró reemplazarse con una roca antes del contacto evitando ser pulverizada en el lugar. Era increíble el poder que una sola cola poseía, capaz de crear ráfagas destructivas y demoler todo a su paso. Un solo golpe de esos podía dejarla en gran desventaja.

Con ese pensamiento sus primeros movimientos se dedicaron a evadir los ataques del rubio, buscando una apertura para atacar. No sabía si estaba preparada para enfrentarse a su amigo, pero estando en esa posición ya eso no importaba, tenía que combatir o morir, no había marcha atrás. Una parte de sí misma sintió la presencia cercana de Sato más la de algunos otros espectadores. Parecía que esta sería una prueba de algún tipo.

Notó inmediatamente cuando la primera oportunidad se presentó. El Uzumaki había lanzada las cuatro colas, una detrás de otra, para intentar derribarla. No perdiendo tiempo se acercó rápidamente y lo golpeó en el pecho con toda la fuerza de la que eras capaz. Pudo sentir el crujir de los huesos y escuchar el grito de furia con toda claridad antes de que el rubio saliera disparado por los aires. No satisfecha con eso lanzó varios kunais con pergaminos explosivos en el mismo trayecto de caída de Naruto, llegando a dar en el blanco justo en el instante que su cuerpo tocó el suelo.

Una explosión sacudió la tierra antes de levantarse una gigantesca nube de humo que ocultaba el estado de su adversario. Sabía que eso no sería suficiente para detener al mini-Kyubi en el que se había transformado Naruto así que debía continuar el asalto. Rápidamente comenzó la ejecución de un jutsu de tierra cuando sintió una gran cantidad de chakra siendo condensada.

—Elemento Tierra: Estallido del Dios Dragón de la Tierra —no bien terminó de pronunciar esas palabras cuando una esfera de chakra puro salió disparado del lugar donde cayó Naruto.

Intentó alejarse tanto como podía, sus ojos siguiendo el trayecto de la bola de energía y cómo su mero contacto dispersaba la nube de humo y destruía todo a su paso. Ni siquiera el dragón de tierra que creó con su jutsu tuvo una oportunidad. Todo era engullido por ese extraño ataque, y cuando impactó en el lugar donde estuvo parada, la esfera obliteró la mitad del bosque que descansaba inocentemente en el fondo.

Tanto poder —pensó al salir disparada por el aire por los fuertes vientos provocados por el impacto. Había logrado salir del rango inmediato del ataque, pero su daño se extendía demasiado, atrapándola en su intento de evasión.

Su cuerpo fue a estrellarse estrepitosamente contra una montaña dejándola sin aire unos segundos. No dándole tiempo a recuperarse ante ella aparecía nuevamente el Uzumaki con sus colas posicionadas para embestirla. No perdió tiempo para sustituirse con un tronco caído al pie de la montaña, quedando ligeramente mareada. El crujir de la montaña al derrumbarse en pedazos fue su única alerta para moverse de nuevo.

Naruto atacaba feroz y salvajemente, pareciendo no importarle que ella fuera su contrincante. Cada golpe era lanzado sin piedad, destinado únicamente a destruir todo a su paso. Lo peor era que sus movimientos eran impredecibles, haciendo del Uzumaki un oponente mucho más difícil de lo que podría ser Roshi, de quien al menos conocía la técnica y sabía cómo reaccionar acorde. Pero este mini-Kyubi no usaba ninguna de las técnicas de Naruto y su estilo de lucha era completamente diferente al de él.

Apenas podía esquivar sus embestidas y todos sus intentos de ataque sólo servían para detenerlo un par de segundos. Ni siquiera usando diferentes elementos de gran poder destructivo, que él recibía directamente porque al parecer evadir no estaba dentro de su instinto, eran capaces de derribarlo definitivamente. Incluso llegó a cortarle varias veces las colas con su katana sólo para verlo regenerarse nuevamente. Nada servía, taijutsu, ninjutsu, kenjutsu, genjutsu…¿entonces qué podía hacer para derrotarlo?

Pensar que este era sólo un fragmento del poder del Kyubi era terrorífico. ¿Cómo sería si tuviera las nueve colas liberadas? ¿Podría alguien en Akatsuki contener todo ese poder?

—No deberías subestimar a Akatsuki —escuchó el susurro de Sato detrás de ella. No tuvo tiempo de voltearse porque de inmediato se vio esquivando otro ataque.

Tenían un buen tiempo ya en ese juego del gato y el ratón, logrando únicamente cansarse. El Uzumaki en cambio parecía no estar afectado en lo más mínimo a pesar de los ataques devastadores que infligió en todo el terreno. Tanta destrucción debería llamar la atención de alguien…A menos que los espectadores silenciosos estuvieran manteniendo algún genjutsu para ocultar lo que estaba ocurriendo. No importaba, debía acabar con la pelea pronto pues en una batalla de resistencia tenía las de perder.

Para darse algo de tiempo de crear un plan de ataque hizo rápidamente varios clones de tierra. Era increíble lo fácil que se distraía el mini-Kyubi, como si todo lo que se moviera fuera un blanco que debía destruir.

—¿Problemas pequeña flor? —No supo en qué momento Sato se posicionó a su lado, pero ahí estaba de brazos cruzados sin despegar la vista de los movimientos de Naruto.

No dijo nada, no podía. ¿Qué pensaría Sato-san?

En el campo de batalla el último de los clones era destruido arrastrando la atención del mini-Kyubi sobre ellos dos. Con un rugido ensordecedor el Jinchuriki se lanzó contra ellos. Sato desapareció nuevamente con un pequeño y casi inaudible mensaje de partida.

Sakura supo lo que tenía que hacer. Con un nuevo brillo de determinación saltó al encuentro de la bestia humana. Ella era una de las kunoichis más rápidas del mundo, mucho más de lo que el Uzumaki con el manto del Kyubi era, así que aprovechándose de eso le propinó varios puñetazos antes de que una de las colas pudiera tocarla. Con un último movimiento utilizó sus piernas como una palanca contra el cuerpo del rubio y darse el ímpetu necesario para alejarse de su enemigo. Ambos terminaron volando en direcciones opuestas.

En pleno vuelo creó un clon para que la lanzara en otra trayectoria y tan pronto alcanzó la posición que deseaba hizo un jutsu de un dragón de aire para que impactara contra el cuerpo descendente del Uzumaki, precipitando su caída y creando otro tremendo agujero en el suelo.

No bien sus pies tocaron la tierra cuando una de las colas la embistió con fuerza apenas dándole tiempo para cubrirse con sus brazos. Pudo sentir el desgarre de sus músculos y la fractura de unos huesos antes de chocar contra varios árboles y caer finalmente. Se tomó un segundo para recuperar el aire perdido y tratar de arreglar lo peor de la herida de sus brazos, lo suficiente para recuperar la movilidad. Había sido un movimiento arriesgado pero era su única oportunidad.

Poniéndose de pie de un salto salió al encuentro nuevamente del Uzumaki antes de que pudiera alcanzarla. Como siempre el cuerpo del mini-Kyubi permanecía sin daño aparente a pesar de todos los ataques directos que recibió. Restándole importancia comenzó a golpearlo de nuevo, pero esta vez cuando las colas vinieron no los evadió, simplemente los agarró para darle vueltas y lanzarlo a un lado. El corrosivo chakra del Kyubi le quemó las manos, pero no permitió que eso la detuviera, saltando de nuevo para quedar al lado del Uzumaki le lanzó una patada en las costillas que lo mandó a volar nuevamente.

El mini-Kyubi chilló de furia de nuevo, preparándose para lanzar otra de esas esferas condensadas de chakra. Sabiendo el poder destructivo que eso acarreaba usó toda su velocidad para lanzarse contra el Uzumaki. Ambos rodaron por el suelo unos metros. Cuando se detuvieron Sakura quedó acostado en el suelo con Naruto sobre ella y una muy familiar esfera a punto de salir disparada de su boca. Pero eso ya no importaba, por fin lo tenía donde quería, donde Sato le dijo que yacía la clave para derrotar al transformado Naruto.

Sin perder ni un instante colocó sus palmas ensangrentadas sobre el suelo. Un círculo de luz apareció rodeándolos paralizando repentinamente al Uzumaki. Letras doradas comenzaron a ascender por las piernas del mini-Kyubi hasta llegar a su cabeza. Cuando su cuerpo estuvo completamente envuelto en los extraños símbolos el chakra naranja comenzó a disiparse. Lamentablemente eso ocasionó que la esfera de chakra se volviera inestable y explotara.

Sakura sintió la tierra sacudirse por el poder del impacto antes de ver el enorme cráter que se formó dándole más terreno al lago para expandir sus aguas…Esperen un momento, se suponía que ella estaba en el rango directo de la explosión…¿cómo…?

—Bien hecho —escuchó la voz de Sato antes de ser colocada gentilmente en el suelo, lejos del sitio de la explosión.

Su guardián se acercó al cráter que rápidamente se estaba llenando de agua. Sakura se levantó con algo de dificultar para seguirle mientras realizaba un chequeo interno de sus heridas. Unas fracturas en las costillas y en los brazos, quemaduras de segundo y tercer grado en toda la superficie de los brazos y parte del torso, bajos niveles de chakra que amenazaban con llevarla a la inconsciencia. Con todo y todo, no estaba tan mal después de enfrentarse a uno de los Bijus más poderosos.

—Pudo ser peor —murmuró Sato saliendo del cráter inundado con una figura irreconocible en brazos.

Sakura tuvo que reprimir una mueca de angustia al ver el estado en que quedó el Uzumaki. Quemaduras y perforaciones adornaban cada parte de su cuerpo, dejando fluir libremente la sangre que se mezclaba con el agua. Parecía una masa de carne desollada, no una buena imagen de alguien que significó tanto para ella. A pesar de que había visto peores, el hecho de que fuera su primer amigo en ese estado hacía la escena mucho peor. Que ella fuera la responsable de esa condición no era más que otro ingrediente más para la extraña aflicción que arropaba su alma.

Casi por instinto se acercó al cuerpo de Naruto que era depositado en el suelo. Con todas esas heridas era un milagro que siguiera vivo, pero lo estaba, se aferraba a la vida con la misma determinación que siempre lo caracterizó. Sin pensarlo comenzó a tratar de curar lo peor de sus heridas, a pesar del poco chakra que le quedaba y de su propia condición, lo único que tenía en su mente era salvar a Naruto. Ni siquiera se registró en su cerebro lo que eso podría traerle como consecuencia con Sato ahí parado.

Duró varios minutos en intensa concentración, sacando cada minúscula reserva de chakra que le quedaba para sanarlo. Sólo cuando se cercioró de que su vida ya no corría peligro se permitió rendirse a los brazos de la oscuridad que desde hace rato la clamaban, completamente agotada y con una severa extenuación de chakra.

Sato la miró sin decir palabra, permitiendo que actuara como deseara. Cuando la vio caer inconsciente sintió las numerosas presencias que hasta entonces se habían contentado sólo con ver el desenvolvimiento de los acontecimientos finalmente moverse para rodearlos.

I_O_O_I

Lejos de aquel lugar una figura alta de complexión robusta escuchaba con minucioso detalle el relato de lo ocurrido de una de sus invocaciones. Aquella larga melena blanca puntiaguda y aquel distintivo haori rojo delataban su identidad. Era el Godaime Hokage de Konoha, Jiraiya de los Sannin.

—Eso es todo —anunció el pequeño renacuajo antes de desaparecer en una nube de humo.

Un gesto de ansiedad y preocupación adornó sus facciones. Estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por mantenerse tranquilo y no correr como un poseso hacia el campo de batalla. Si actuaba impulsivamente arruinaría todo lo que tan meticulosamente habían planeado en los últimos días.

—No lo entiendo —se decidió decir en un esfuerzo por distraer su mente del destino de su ahijado.

—¿Jiraiya-sama? —Un Jounin de cabellos plateados que parecían desafiar la gravedad cuestionó. Kakashi Hatake era otro que intentaba mantenerse bajo control a pesar de las impactantes noticias que recibió acerca de su alumno.

—Lo que tuvo que hacer Sakura para detener la transformación, atacándolo en una dirección específica para que cayera dentro de aquel gigante sello de supresión —explicó atrayendo varios pares de ojos.

Un grupo de shinobis de diferente procedencia lo rodeaba. Hasta entonces todos se habían mantenido en silencio procesando el recuento de la batalla que el renacuajo relató. Alrededor de ellos muchos otros ninjas más se encontraban presentes, pero estos estaban en movimiento constante siguiendo las órdenes de un hombre musculoso de piel rosada que tan pronto terminó de escuchar comenzó a organizar las tropas.

—Sato conoce muy bien la existencia del sello de supresión del chakra de Biju que yo diseñé hace unos años. Es más pequeño y mucho más fácil de usar, necesitando solamente ser colocando en la frente del Jinchuriki que perdió el control para detener la transformación —continuó explicando con una mirada de intensa concentración—. Es más, con la velocidad de Sakura, ella muy fácilmente podría haber usado el sello antes de que las cosas escalaran de esa manera, evitando una pelea de esa magnitud y un desenlace tan fatal para ambos.

—Dudo que se haya olvidado de algo tan útil —mostró su opinión Kakashi—, así que debió hacerlo a propósito. No decirle sobre ese sello a Sakura.

—¿Pero por qué, qué ganaba con eso?

—Hokage-sama —Interrumpió un ninja enmascarado apareciendo de rodillas a su lado—. Logramos localizar los siete puntos de la barrera, pero hemos encontrado cierta resistencia para proceder a destruirlo.

El Hokage asintió sin decir palabra, dejando que el operativo ANBU desapareciera en una nube de humo. Aquella barrera era lo único que se interponía entre ellos y la guarida de Akatsuki. Una vez derribada los diferentes grupos entrarían para cumplir sus respectivos objetivos.

A su alrededor tenía a los ninjas élite de las cinco grandes naciones elementales, además de la presencia del Raikage que había sido elegido como el líder supremo de la gran alianza shinobi contra Akatsuki. De los Kages restantes la Mizukage estaba liderando otra misión en Amegakure, el Kazekage seguía en recuperación y el nuevo Tsuchikage se había quedado para liderar la línea de defensa en caso de que Akatsuki quisiera aprovechar la oportunidad para atacar las diferentes aldeas escondidas al creerlos debilitados por mandar a sus ninjas élites al campo de batalla.

Un rápido vistazo al lugar donde sabía que se encontraba la guarida lo tuvo apretando los puños en frustración. Sabía lo que estaba en juego, y si por él fuera Naruto estaría en un lugar seguro a salvo de todo peligro. Pero el rubio era obstinado y se negaba a ocultarse, escapándose cada vez que podía y poniendo en peligro su vida. Al ver esto los demás Kages decidieron permitirle al Uzumaki conocer la localización de la base de Akatsuki. Querían usarlo como una distracción para atacar de sorpresa la guarida. Lastimosamente no contaron con la barrera que se levantó justo después de que el rubio la atravesara. Una clara señal de que los estaban esperando. Por suerte pudo colar junto a Naruto unas invocaciones para que lo mantuvieran al tanto de todo lo que ocurriera dentro de la barrera con el rubio.

En todo momento se opuso a involucrar al Uzumaki en los planes que tenían esa noche, pero la propia tozudez del rubio en negarse a mantenerse al margen, aunado a la advertencia de los Kages de que sería mucho más fácil que Naruto se escabullera para enfrentarse a Akatsuki sin que se percataran a quedarse de brazos cruzados fue lo que terminó de disuadirlo de utilizar aquel plan. De esta forma por lo menos podrían darle apoyo al rubio. Con lo que no contaron fue ser separados del Jinchuriki evitando que pudieran interferir en la pelea de este y Sakura. Encima estaban las extrañas acciones de Sato, como si no tuvieran suficientes problemas con Akatsuki.

Aún con esa preocupación, por ahora debían concentrarse en derribar la barrera, atacar la guarida y rescatar a los Jinchuriki capturados. Con la fuerza combinada de las cinco grandes aldeas shinobis tenían suficiente soldados para que un grupo hiciera el asalto y otro grupo se quedara en la periferia para impedir que alguno se escapara.

Para bien o para mal, esa noche marcaría el punto culminante del conflicto.

Fin del capítulo 25.

No mucho que comentar realmente, sólo algunas confesiones que hacer.

Lo primero es que esta es la sexta vez que escribo el capítulo. No estaba satisfecha con ninguno de los caminos que tomaba, ni siquiera este. Pero por lo menos con este no lo siento horriblemente horrible (valga la redundancia).

Lo segundo es que aún no termino de ver Naruto. Sé lo que pasa por los spoilers, pero no más de ahí. Peor todavía, de eso hace tanto tiempo que ya me he olvidado de muchas cosas. Sólo he leído fics desde entonces, y la gran mayoría son en inglés, por eso algunas veces se me presentan ciertos problemas con algunas palabras o técnicas particulares (trato de usar la Narutopedia en esos casos, o repasar algunos capítulos del manga para verificar).

Lo tercero es que este fic está llegando a su conclusión. De hecho, este es el penúltimo capítulo. Apresurado, lo sé, pero quiero terminar de ver Naruto (después de que termine ciertas obligaciones) antes de volver a escribir (a excepción del último capítulo). Además de que se me han olvidado ciertos puntos claves que tenía en mente para el fic.

Lo cuarto y último es que quiero explorar otras ideas que andan rondando mi mente. Por eso no hago fics largos, mi interés mengua mucho.

Es posible que aparte del último capítulo escriba un capítulo especial dedicado sólo a Sato y su pasado (me parece haberlo dicho antes). Es importante para entender ciertas cosas de su personalidad, así como de sus acciones (muy importante para el último capítulo). Dejé algunas pistas a lo largo del fic, pero no sé si fueron muy claras (no creo).

Otra cosa es que desde siempre me han encantado los fics del equipo 7, donde se presente una fuerte amistad entre Naruto, Sasuke y Sakura (por eso mis fics son principalmente sobre esos tres). Especialmente soy fan de los fics de viajes en el tiempo donde el trío va al pasado a tratar de arreglar el futuro. ¿Por qué les digo esto? Quería ver si alguno me podría compartir fics que entren dentro de esas categorías (y que sea gen).

El último capítulo lo comenzaré a escribir en cuanto me libere de un peso que tengo sobre mis hombros (si todo sale bien eso significaría que sería a partir de la segunda semana de abril). Después de ahí todo dependerá de la señora inspiración y de qué tanto me ayude a encontrar la forma de escribir un capítulo decente.

Hasta entonces, tengan unas felices pascuas.