Habían pasado dos días desde el inicio de la Bacanal y como buena bacanal aun no terminaba, pero aunque Perseo estuviera disfrutando de la fiesta, no podía evitar mirar hacia el castillo de los hijos de Poseidon, Teseo se había ido solo había estado unas horas en la fiesta, al parecer algo le había molestado porque las cañerías del castillo explotaron. Sus hermanos habían corrido hacia ahí, esperaba que todo este bien. Esperaba que su Tessy este bien.
- ¿Quieres bailar Perseo? - dijo una chica a uno de sus lados, el la reconoció como una amazona, asintió. Necesitaba distraerse.
Perseo hacia algunos meses se había percatado de que estaba sintiendo cosas mas allá de la amistad por Teseo. Le encantaba como sonría, como arrugaba la nariz ante algo que no le agradaba, como brincaba de un lado a otro cuando su THDA estaba al máximo (el mismo lo había puesto al máximo varias veces solo porque le encantaba verlo correr de un lado a otro) debido al azúcar que consumía.
El antiguo rey de Micenas estaba feliz de lo que había hecho su tío Hades, esto de poder sentir casi como si estuviera vivo de nuevo, era fantástico. Tal vez sin esto nunca se habría dado cuenta de que sentía algo por su Tessy. Le encantaba llamarlo Tessy o Tes.
Aunque en este momento estaba bailando algo pegado a la amazona, su mente estaba con el hijo de Poseidón, su olor a mar le fascinaba, su cabello negro revuelto, la chispa traviesa en su mirada, la forma en que hablaba dormido. Nunca se lo había dicho a nadie pero a veces en las pijamadas esperaba a que todos se duerman y se levantaba sigilosamente a acostarse con Teseo y recargarlo contra su pecho.
Sonrió ante el recuerdo de su pequeño Tessy dormido contra si, el calorcito que el le producía con su cercanía y lo cómodo que se sentía cuando lo abrazaba sin darse cuenta. Esperaba que aquello no le estuviera afectando y también las palabras que le susurraba al oído.
Eres mio Tessy.
Ok si puede que el hijo de Poseidón lo fuera a rechazar pero le daba igual para el Teseo era solo suyo y de nadie mas, su sonrisa le pertenecía.
Aunque si debía confesar algo eso era que a mas de amarlo deseaba su cuerpo y cada vez que podía rozaba su piel con sus manos lo hacía, como en los entrenamientos de cuerpo a cuerpo, solo esperaba que Teseo no se haya dado cuenta de eso y que si no había podido conseguir ninguna cita últimamente era porque el se paraba atrás y le enviaba miradas de muerte a quienes el pretendía conquistar, la mayoría solía entender con eso que no se le podían acercar.
Recordaba su bronceada y suave piel y como a veces soltaba quejidos en las practicas por el dolor, Aquello solo producía que Perseo quiera con más ahincó causarle dolor, bueno aunque preferiría placer pero era lo más cercano a un gemido que iba a obtener de su encantador Tessy.
¿Estaba mal aquello?
Puede que si.
Vio hacia el castillo, tenia que hablar con Teseo, tal vez en su próximo entrenamiento se lo podría decir. Si, eso era, en unos días le iba a decir todo a su amigo Teseo, solo esperaba que Afrodita o Eros o cualquier dios del amor este de su lado y que él le acepte.
- ¿Te pasa algo Perseo? - pregunto la chica con la que bailaba, el le dio una vuelta haciéndola reír.
- Absolutamente nada - sonrió y termino de bailar con ella, siguió disfrutando de la fiesta, aunque sin Teseo aquí le aburría bastante. Tal vez debía ir a verlo, aunque no sabia porque se había enojado.
Teseo maldecía una y otra vez a todos y cada uno de los dioses que tenían que ver con el amor, eso que sentía no podía ser amor ¡No podía! ¡NO! se dio vueltas en su cama como lo había hecho estos días, apenas y había salido de la habitación para buscar algo de comer, no porque lo necesitara después de todo de hambre no podía morir ya estaba muerto. Pero le gusta poder comer.
- ¡Maldición! - grito por enésima vez, cada vez que cerraba los ojos los veía a ellos dos juntos ¡No eran celos! ¡Por supuesto que no! pero es que verlos tan cerca, tan pegados. Hacia que su corazón doliera, como si lo hubieran mandado a los campos de castigo y lo estuvieran exprimiendo hasta dejarlo sin una gota de lo que fuera que ahora corría por sus venas. Se limpio el rostro con su brazo.
Las lágrimas estos días salían sin su permiso, se cubrió con las cobijas y se hizo bolita pero no pretendía dormir, de hecho no había dormido nada en estos días, no quería hacerlo, sabia lo que pasaría si lo hacia.
- Jodido Perseo - mascullo entre dientes mientras limpiaba nuevas lagrimas con la cobija.
- Tes tienes que salir de ahí - hablaba Belerofonte a través de la puerta, el y el rubio habían estado yendo periódicamente a ver como se encontraba.
- Nunca - respondio sin muchos animos viendo las cobijas, este era su lugar seguro de ahora en adelante.
- Vamos Tes, no te pidimos que salgas del castillo a verlo. Solo sal de tu habitación o papá comenzara a preguntar, porque no te ha visto en ninguna de las llamadas estos días y ya no sabremos que contestar - decia Orón. Y como si le hubieran invocado la fuente de la habitacion comenzo a vibrar.
- Tienes un mensaje iris - decia una voz femenina a traves del agua.
- Daimones - mascullo Teseo y salio de sus cobijas para atender la llamada.
- Pecesito - dijo la imagen de su padre que lo veia a traves de la fuente. Teseo trato de sonreirle mientras acomodaba su túnica - ¿Qué pasa pecesito? - lo veia con preocupacion.
- Nada padre no pasa nada - murmuró por lo bajo sin verlo a los ojos.
- Vamos Teseo, eres con el único que no he hablado estos días y me vas a decir que no pasa nada - arqueo una ceja viendo a su hijo.
- Tal vez a conseguido lo imposible para un muerto y a enfermado - dijo otra voz del lado de su padre, una voz que reconocía demasiado bien.
- Aun enfermo conseguiría mas atención de las personas que tú - mascullo Teseo y Tritón apareció como siempre con su mala cara en la imagen.
- Tu solo consigues atención sin sentimientos de parte de las personas - espeto de vuelta su hermano inmortal.
- ¡Tritón! - regañaron a la vez dos voces que Teseo reconoció como su padre por supuesto y la otra era de Anfitrite, sonrió.
- Ya te he dicho que no fastidies a tu hermano - siguió regañando ella y el rodó los ojos - ¿Como has estado Tes? -
- Hasta parece que el fuera mas tu hijo que yo - Teseo le saco la lengua consiguiendo que el gruña, era divertido molestar a su hermano inmortal.
- Los quiero a los dos por igual querido - respondió su madre con una sonrisa y el solo resoplo.
- Tu hijo soy yo, no él - se fue refunfuñando por ahí y Teseo soltó una risita
- Me alegro que rías -dijo Anfitrite
- Contestando la pregunta estoy perfecto mamá Anfi - le sonrió, ella le había dicho que le llame así.
- Si estas bien ¿por que esa carita y esas lagrimas? - Teseo hizo una mueca lo habían atrapado, paso las manos por su rostro limpiándolo.
- ¿Quién te ha hecho llorar? - pregunto su padre frunciendo el ceño.
- Nada padre, son tonterías mías - respondió el mirando al suelo, nunca se había sentido como ahora, nunca había necesitado que su padre lo defienda. Siempre había sido autosuficente y ahora ellos lo estaban viendo así, con la túnica maltrecha y el rostro sucio de las lagrimas, maldijo una vez más su suerte y a Perseo por provocar todo eso en su bello ser.
- Si estas llorando no creo que sean tonterías Teseo - la voz de Poseidon era seria, lo que hizo que Teseo se sintiera protegido y querido.
- Es que... - soltó un largo suspiro - Creo que estoy enamorado de alguien... - susurro desviando la mirada, esto era de lo mas difícil que le había tocado decir en lo que llevaba de su no vida.
- ¿enamorado? ¿de quien corazón? - pregunto Anfitrite que se había sentado a lado de su esposo para ver mejor a Teseo. El se movió incomodo.
- No puedo decirles - murmuró viendo el suelo, no sabia como su padre se tomaría aquello. Es que no podía ir y gritarle ¡Hey papa, estoy enamorado de un hijo de Zeus! y que el lo acepte así como así, no no podía.
- Mira Teseo, yo no suelo meter en las relaciones de ustedes - comenzó a decir su padre - Solo espero que esas lagrimas no sean a causa de esa persona de la que te has enamorado -
- No no es culpa de esa persona - Teseo no quería revelar mayor detalle de quien era a quien le pertenecía su corazón, si ya se había resignado de que esto que sentía era amor.
- Bien pececito, espero que así sea y no este más tiempo encerrado, tus hermanos están preocupados - Teseo hizo una mueca ante el apodo que le tenia su padre.
- Ya hemos hablado de que no me digas pececito y si intentare ya no preocuparlos - contesto un poco mas animado, sentir que su padre se preocupaba por el lo hacia sentirse mejor.
- Siempre serán mis pececitos Tessy - dijo su padre sonriendole - Y espero que esa persona que amas te ame tanto como tu le amas -
- Espero lo mismo - susurro aunque no estaba seguro que su amigo fuera a sentir lo mismo que el, capaz y cuando se lo dijera iba a poner metros entre ambos.
- Adiós cariño - dijo Anfitrite - Te llamaremos otro día - ella se despidió de la mano igual que su padre, el les sonrió. No creía que Perseo lo fuera a amara en serio, bueno ni sabia en verdad cuanto lo amaba. Suspiro quien allá dicho que después de muerto todo es mas fácil, estaba visto que no conocía la nueva ley de Hades de que los muertos de los Elíseos puedan sentir. Caminó a su cama y se tumbo en ella, cerro los ojos, su corazón latía con intensidad porque en su mente estaba Perseo.
- ¿Me vas a aceptar Perseo? - susurro contra la almohada dejándose llevar por los brazos de morfeo - Si no me aceptas ¿que haré con lo que siento? - sus ojos se cerraron y se quedo dormido. Enamorarse no era fácil y menos si estabas en los Elíseos.
