Los tres hijos de Poseidón se alistaron con sus armaduras y espadas para ir a la arena de entrenamiento, por supuesto el más grande de ellos llevaba su arco y sus flechas, pronto estuvieron cerca de la arena de entrenamiento ahí ya se encontraba un azabache de ojos azules que veía con una mueca hacia el terreno, al azabache de ojos verdemar se le iluminaron los ojos al verlo y sin más corrió hasta él y se le echo encima abrazándolo por el cuello casi haciéndolo caer.

- ¡Percesito! - grito mientras se colgaba de su cuello y el otro cambiaba su rostro de mala cara a una sonrisa y sostenía sus manos.

- Tessy - respondió al saludo efusivo de su novio, de la persona que amaba.

- ¿Que mirabas con el ceño fruncido? - pregunto con curiosidad mientras lo soltaba y se ponía a su lado e intentaba ver lo que el veía, pronto los hermanos del azabache de ojos verdemar llegaron a su lado - ¿ese no es Apolo? -

Efectivamente en medio de la arena de entrenamientos estaba el mismísimo dios del sol, pero no estaba brillando como de costumbre, estaba en media arena de duelo. Lo que imposibilitaba a todos entrenar y no estaba solo tenía un mensaje en grande el rostro de Zeus, estaba con el ceño fruncido y echando chispas por todas partes, el dios se veía tan asustado y temeroso que los héroes antiguos comenzaron a tener pena de él.

- ¿Por qué está aquí? - Teseo no podía ocultar su curiosidad del porque el mismo dios del sol estaba ahí en los elíseos, no es que la idea le pareciera irrisoria, el dios ya había estado ahí antes, siempre huyendo de algo según le contaba Perseo.

- Venia huyendo de papa pero lo ha descubierto - susurro Perseo pero Teseo podía notar que el tenia tanto terror como el que estaba sintiendo tal vez el dios del sol.

- Y ¿de que huía esta vez? ¿hizo algo malo? - pregunto Belerofonte por encima del hombro de Teseo, este estaba agarrando con su meñique la mano de Perseo.

- No nada malo... pero ¿recuerdan lo que hablamos en la cocina? - Belerofonte y Orión se quedaron viendo y luego asintieron y abrieron la boca en una o perfecta - Eso - el único que quedo confundido fue el antiguo rey de Atenas.

- Bueno todo el mundo entiende menos yo - reforzó el agarre que tenía en la mano de Perseo para que este le vea y le explique la situación. El antiguo rey de Micenas apenas y sintió el tirón y volteo lentamente, el hijo de Poseidón solo podía pensar en que de verdad asustado y todo se veía hermoso, pero había algo y eso es que su novio muy pocas veces se mostraba aterrado al menos tanto como ahora y quería saber porque.

- ¿Recuerdas el rumor que andaba por los elíseos? - cuestiono el hijo de Zeus mirando a su novio y este seguía con total confusión en su rostro, Teseo frunció el ceño en total concentración, el se distraía con mucha facilidad en especial cuando de chismes se trataba.

- Recuerda Teseo lo del nuevo hijo de papa - le aclaro la mente Orión y entonces asintió, el rumor era que el chico andaba saliendo con un dios, por supuesto su padre ya se había enterado y amenazado al dios. Lo que ahora no entendía es que tenía que ver aquello con que el dios del sol este ahí y conversando con su tan estimado tío Z.

- El dios es Apolo... y no se lo había dicho a papá - susurro Perseo mirando a su novio y entones fue cuando el otro palideció si es que eso era posible en ese lugar, sintió las piernas temblar. Su tío era capaz de encontrar una forma de matarlos aun estando muertos si también se enteraba de lo suyo por otra boca que no fuera la de ellos.

- ¡Apolo! - fue el grito que les hizo a todos los cuatro antiguos héroes hacer una mueca de comprensión al ver al gran dios sonreír nervioso y que sus piernas parecían temblar casi tanto como las de ellos.

- Ya te lo acabo de decir... yo intente decírtelo antes... pero Afrodita se ha adelantado...- murmuraba con mucho temor el dios de la verdad, trago saliva mientras veía como el viento crepitaba en la sala de los tronos desde donde su padre le hablaba y hacia que el mensaje iris temblara.

- ¡¿porque tengo que enterarme así?! ¡Debería haber sido el primero en saberlo! - bramaba tan fuerte que estaban seguros que todos los elíseos ya se habían enterado que el estaba regañando al dios. Apolo por su parte intentaba ser valiente y seguir en pie a pesar de que sus piernas ya le fallaban, el era un gran dios pero los castigos que ponía su padre no eran agradables - ¡Todo el Olimpo lo sabia! ¡Menos yo! - El dios de la verdad quería decirle que no era su culpa que todos fueran tan chismoso y el tan poco comunicativo, ¿como quería que alguien le contara algo si enfurecía de la nada? pero decidió callárselo y seguir aguantando la perorata de su padre.

- Parece verdaderamente molesto - musito Belerofonte y los demás asintieron, no era novedad que el gran rey del Olimpo comenzara a gritar por todo, ellos ya estaban acostumbrados en especial cuando iba a hablar con sus hijos, no es que le gustara gritar ni nada de eso pero pensaba que con la vocesota le hacían mas caso, o eso es lo que ellos querían creer. Alguna vez le había gritado a Perseo, fue de las pocas veces que Teseo vio tan mal a su ahora novio, fue cuando le llamo para decirle que ya no estaría con Andrómeda que en los elíseos ellos estaban separados.

A Perseo se le había olvidado decírselo aquella vez, se había armado un gran alboroto, porque como ahora la diosa del amor había esparcido el rumor en el monte Olimpo, ella siempre se enteraba de todo lo que pasaba tanto en el mundo mortal como en los Elíseos. Maldita Afrodita y malditos sus juegos y chismes. Ella solo complicaba la vida de todos.

- ¿Como se llama? - después de gritarle aun como media hora, reprochandole que tenia que enterarse por otras personas que su hijo llevaba un año y mas con un semidioses y que el fuera incapaz de decirle. Ahora quiso saber quién era y de quien descendía. Los hijos de Poseidón sin proponérselo tal vez o tal vez proponiéndoselo dieron un paso hacia atrás y Perseo se los quedo mirando para después ir con ellos y poner más lejos, esto no le iba a gustar para nada al rey.

Apolo comenzó a sudar si eso era posible, él era un dios demasiado divino para estar en esta situación. Pero ¿quién le mandaba a no decirle antes? bueno el padre de su novio ya lo sabía y él lo había tomado de buena forma, pero ahora estaba esto ¿Como le decía que era el chiquillo que más detestaba en el mundo? porque no era un secreto para nadie que el detestaba a su novio. Trago saliva, respiro hondo, apretó los puños se infundió valor ¡Tú puedes Apolo! ¡Eres el dios más guay! ¡Él no te puede matar!... claro que te puede matar ¡Idiota!... ok su mente no estaba siendo de mucha ayuda.

- Su nombre es Percy - casi lo susurro como para que su padre no lo oiga pero lo hizo y comenzó a reírse a desmedida. Estuvo riendo por un buen rato para desconcierto del rubio de los otros espectadores que tenían.

- Que buen chiste, creí haberte escuchado decir Percy - se secaba lágrimas de los ojos de tanto reírse - Porque el único al que he escuchado que llamen Percy es al muchacho de Poseidón y eso sí que sería aberrante - termino por decir mientras que el dios del sol apretaba los puños con fuerza y su mandíbula y cuerpo se tensaban.

- Y ¿Por qué seria aberrante padre? - en su voz se podía notar la furia que estaba sintiendo, ya no estaba asustado, no tenía miedo estaba furioso.

- Porque ninguno de mis hijos caería tan bajo como para salir con un miserable semidiós y menos uno como una cría marina de Poseidón que solo traen problemas al Olimpo, como ese muchacho Teseo, como no nos costó arreglar todos sus destrozos por su aventuras, la niebla que nos costó usar o ese otro arrogante que pensó que podía volar alto pero solo era un torpe. Incluso el que se enamoró de tu hermana que tú mismo mataste - Los tres hijos de Poseidón escuchaban atentamente ¿De verdad eran una miseria? ¿Solo causaron destrozos? ¿No ayudaron a nadie? - Son basura del mar y no lo suficientemente buenos para uno de mis hijos - desestimo a los hijos de su hermano con una mano. Perseo se indigno y frunció el ceño, no sabia cuando comenzó a caminar pero lo hizo y con el llevaba la botella de agua que llevaba para entrenar mas un dracma.

- Buenas tardes - saludo con odio al ser que tenia enfrente, Apolo se volteo lentamente a ver al recién llegado y noto que era su medio hermano Perseo, ese del que su hermoso azabache su madre le había puesto el mismo nombre deseando que tenga una vida larga y feliz.

- Perseo - respondió el hombre del mensaje iris - ¿Ya te has reconciliado con Andrómeda? - el otro frunció más el ceño, abrió la botella que cargaba y roció el agua.

- Oh gran diosa del arcoíris permíteme conversar con mi tío Poseidón - Apolo se lo quedo mirando su ira había disminuido solo un poco entonces su vista fue más allá, logro ver al azabache de ojos verde mar, al castaño y al rubio. Eran los hermanos héroes de su azabache que vivían en los elíseos, vio a Perseo y este le sonrió como nunca.

- ¿Que pasa Perseo? - pregunto el dios de los mares en cuanto el mensaje se abrió, al ver la imagen de su hermano hizo brotar más agua del suelo y su imagen se agrando tanto como la de el - ¿Zeus? -

- Poseidón - gruño el rey de os Olímpicos - Perseo ¿por qué le has llamado? -

- Porque tengo algo importante que anunciar y no solo yo - dijo el muchacho y le lanzo una mirada a los otros tres que estaban escondidos, Teseo pareció entender lo que quería hacer y avanzo con paso algo inseguro hasta él.

- Pececito - saludo animadamente el dios de los mares a su hijo mientras el rey de los Olímpicos fruncía más el ceño.

- Hola papá - hablo en un susurro pronto sus hermanos estuvieron a su lado. Apolo se los quedo mirando no entendía nada, al rubio prefería no mirarlo pero ahora se preguntaba si habían escuchado todo lo que su gran padre había dicho.

- Bien ahora díganme para que me han llamado - la sonrisa del dios era como una de esas corrientes de mar cálidas y les hacía sentir en confianza, el dios paso vista y vio al dios del sol - ¡Apolo! - frunció el ceño - Más vale que no dejes a Percy plantado hoy - advirtió, el dios negó rápidamente con la cabeza, no podía permitirse eso. Ya lo había hecho llorar hace unas semanas, no podía volver a hacer eso.

- Así que no oí mal, si sales con ese impertinente chiqu... - no pudo terminar de hablar que una grieta se abrió bajo sus pies en la sala de los tronos y del trono de Poseidón un chorro de agua lo mojo.

- No te vuelvas a dirigir a mi hijo así - siseo el dios de los mares perdiendo toda su calidez anterior, ahora sonaba frío como las aguas más profundas y oscuras del océano - Nos salvó dos veces y tu estúpida esposa lo hizo casi volverse loco como a ese estúpido que se hace llamar el gran héroe del Olimpo - el rey de los dioses trato de acomodarse una vez más en su asiento.

- Bueno querido tío Poseidón - volvió a tener la atención de los tres dioses Perseo - Hay algo que Teseo y yo queremos decirle -

- Perseo y yo estamos saliendo papá - soltó sin más el rey de Atenas yendo directo al punto, por supuesto ganándose la atención de todos los tres dioses y tomo la mano de su novio - Lo amo - le dio una pequeña sonrisa a su novio. El dios de los cielos iba a bramar una vez más.

- ¿Eres feliz? - pregunto el dios de los mares antes de que el otro abriera su boca, el chico asintió con una gran sonrisa - Eso está bien para mí - ahora paso su vista a Perseo - De los hijos semidioses de mi estúpido hermano - el dio lo miro mal - eres de los que más me agrada, pero si le llegas a hacer algo malo a mi pececito te aseguro que encontrare una forma de matarte de nuevo - un escalofrió recorrió la espalda del chico.

- ¡No puedes amenazar así a mis hijos! - grito Zeus ganándose una mirada irritada del portador de tormentas.

- Ellos salen con MIS Hijos y a diferencia de ti yo los amo - replico el dios de los mares - Y como llegues a lastimar a tus hijos por salir con los míos, vas a dar un hermoso paseo donde nuestro padre y abuela por una buena temporada - Zeus se cerró su gran boca y pronto su mensaje iris desapareció - Bueno me tengo que ir, los arreglos del reino siguen. Les llamare después - con un movimiento deshizo el mensaje iris.

- Bueno ya se los hemos dicho a ambos - dijo después de un largo silencio Perseo.

- ¿En serio están saliendo? - pregunto con interés el dios del sol ahora completamente calmado y seguro de que su bella divinidad no corría peligro alguno.

- Si lo estamos - sonrió Teseo que aún estaba de la mano de Perseo y este le devolvía la sonrisa.

- ¿Así que sales con nuestro nuevo hermano? - pregunto el rubio de ojos verdes viendo con los ojos entrecerrados al hijo de Zeus este trago saliva, había una verdad entre ellos dos y eso era que entre ambos nunca hubo rencilla alguna, pero nunca se lo habían desmentido al mundo. Apolo había cometido un error garrafal y se lo había dicho al rubio y por eso este dejo que el dios lo matara, todo por proteger al ser que ambos amaban. Artemisa.

- Si y prometo que lo tratare como se merece, ahora si me disculpan debo irme ¡Tengo una cita con él! - los ojos del dios brillaron con emoción y una luz dorada lo envolvió mientras desaparecía de ahí.

- Bien, creo que ahora nos queda entrenar - dijo Belerofonte aunque se sentía totalmente agotado con toda la tensión vivida. Los demás hicieron una mueca, bueno puede que este día no haya entrenamiento para ninguno de ellos.