Los días pasaron al menos dos o tres, habían cíclopes y enviadas de Poseidón haciendo trabajos en la habitación de invitados. Al parecer también estaban haciendo la nueva habitación anti ruidos (claro que no por las misma razones que la de Teseo) según habían entendido el chico Percy tenia problemas para dormir a veces y podía llegar a despertarlos, aunque estaba medicado por el mismo Apolo.
- ¿Como creen que sea? - decía Teseo esa mañana mientras estaban desayunando los tres ahí sentados en la mesa junto a la cocina.
- Bueno parecido a ti según dijeron. ¿Como era que se llamaba la novia? - decía Belerofonte viendo a Orión.
- Silena - recordó el rubio mientras con la cuchara removía su desayuno- Ella dijo que era muy hiperactivo y hasta donde lo vio se parecía más a ti, aunque con el cabello más negro tal vez - señaló a Teseo con la cuchara.
- Bueno solo espero que sea divertido, le enseñaré todos los lugares para que no se sienta muy fuera de lugar - hizo una mueca mientras recogía su plato, el se había sentido muy fuera de lugar cuando llegó ahí. A veces aún extrañaba estar con los mortales y salir a vagar por las planicies matando monstruos. Lavo su plato y lo puso en su lugar.
- El hijo de Júpiter que se va a que se va a quedar con Perseo dicen que es su amigo, así que supongo que ser más fácil su estadía- dijo el rubio poniéndose de pie junto con su plato. El castaño terminó de comer lo suyo y también caminó hasta el lavadero para limpiar el suyo.
- Va a ser raro tener un nuevo romano por aquí, los que viven en los Elíseos siempre prefieren volver a nacer antes de convivir con los griegos - dijo Belerofonte poniendo su plato en su lugar.
- Pero recuerda también que dicen que este no es tan romano como los que han pisado los campos Elíseos antes - recordó Orión mientras tomaba su carcaj con flechas que estaba junto al mesón de la cocina y se lo colocaba a las espaldas.
- Bueno también después de la lucha contra nuestra bisabuela muy normal no deberieron quedar todos sin excepciones - hizo una mueca Teseo mientras se colocaba su armadura y apretaba las correas de esta.
- En eso tienes razón- concordó Belerofonte colocándose su Corona y tomando su espada
- Bueno esperemos que les agrade estar aquí cuando lleguen - dijo Teseo.
- Algo que va a ser muy pronto - dijo Orión viendo hacia un punto donde se estaba empezando a formar una nube dorada y dejando ver luego a tres personas.
Apolo llegó acompañado de dos jóvenes justo en el medio de un prado que quedaba entre los dos castillos de los tres grandes. El uno era rubio unos ojos azules con una pequeña marca en el labio y traía lentes. El otro era un azabache de ojos verde mar y piel bronceada, tenia el ceño fruncido. Ambos con una maleta en las espaldas y otra a los pies.
- Tu padre dijo que era lo mejor mi Oasis - decía con cariño el Dios del sol y el chico suspiró.
Los tres hijos de Poseidón corrieron hasta estar enfrente de ellos y por supuesto rápidamente dedujeron que el de ojos verde mar era su hermano y el otro el hijo de Júpiter pero ¿Por qué llevaba lentes? los semidioses no solían llevar lentes.
- Oh, que gusto encontrarlos ahora - dijo muy sonriente el Dios mirando a los tres que les veían con curiosidad.
- ¡Tes! - llamo una voz a lo lejos y la atención de todos fue hacia allí, el azabache de ojos azules se apresuró a llegar ahí y notó rápidamente la presencia del Dios y dos desconocidos - ¿Quiénes son? -
- Ahora están todos me alegro - sonrío el Dios a más no poder. El azabache de ojos verde mar seguía molesto y el rubio en cambio parecía estar absorto observando todo - Se los voy a presentar, este es Jason Grace hijo de Júpiter-
- Hola - saludo con un poco de desconfianza a los cuatro chicos que le observaban curiosos.
- Hola soy Perseo, antiguo rey de Micenas- extendió su mano - E Hijo de Zeus - Jason la tomó y le sonrió hasta que la marca de su labio casi se hizo invisible - Creo que te quedarás conmigo en el castillo-
- Bien si él se quedara contigo y ahora. Este de aquí es Perseus Jackson- el Dios del sol sonrió divertido ante la mirada huraña de su amado.
- Es Percy no Perseus- refunfuñó el chico - Soy hijo de Poseidón- solo se cruzó de brazos y miró a los tres chicos con detenimiento.
- Nosotros somos Teseo - Señalo al chico - Belerofonte- señaló al castaño que le hizo de la mano - Y por supuesto yo Orión- le sonrió a su nuevo hermano que solo frunció más el ceño - No soy ese Orión, el era un gigante y yo solo un semigigante. Siempre nos confunden - La mirada de Percy se suavizó.
- Un gusto conocerlos - les dio la mano a cada uno de ellos. Teseo se la quedó y le miró fijamente a los ojos.
- Si nos parecemos bastante - sonrió de lado al chico.
- Si creo que si - ladeó la cabeza el recién llegado.
- Bueno ya hechas las presentaciones, yo les tengo que dejar - dijo el Dios del sol y la mirada de Percy se volvió molesta una vez más. Apolo tragó saliva - No me veas así, todos estuvieron de acuerdo con esto -
- Todos menos yo - lo fulminó con la mirada.
- Es por nuestro propio bien Percy - trató de tranquilizar el hijo de Júpiter ganándose también una mirada huraña del azabache - Sabes que tu padre solo te quiere proteger -
- Bien puedo hacerlo solo - dijo con enfado.
- Te vas a divertir aquí, no tienes porque preocuparte. Además que habrá algunos que te quieran ver - dijo Teseo mientras ponía su brazo sobre el hombro de Percy este suavizó la expresión - El otro día fuimos a una boda y los novios te conocían-
- ¿Boda? - pregunto con interés.
- Si una hija de Afrodita con uno de Hefestos - dijo Orión con una suave sonrisa.
- Silena y Beckenford - sonrió con cariño.
- Ves, vas a estar bien y tus padres menos preocupados de que algo vaya a pasarte - dijo el Dios de la verdad quitándole el brazo de Teseo del hombro y abrazandolo por la cintura.
- Esta bien - suspiró con resignación.
- Bueno, entonces ¿Podemos ir a dejar las maletas? - dijo el hijo de Júpiter el no parecía muy afectado con eso de no estar en el mundo de los vivos.
- Claro vamos a dejarlas y después vamos a la arena de duelos si no están muy cansados por el viaje - dijo Perseo, el rubio asintió.
- Ya que estoy aquí podrían mostrarme algunas técnicas de espada y lanza - sugirió él, después de todo no siempre se tenia la ocasión de aprender de los mismísimos héroes de las historias.
- También tendrás que enseñarme algunas, solo espérame un momento - se dio la vuelta y se dirigió hacia los tres hijos de Poseidón que trataban de hacer que el Dios suelte a su hermano. Se acercó y arrastró un momento a Teseo - Nos vemos luego - beso sus labios despacio sin importarle la presencia de los demás.
- Esta bien - las mejillas de Teseo estaban con un suave rojo.
- Bueno esta visto que los hijos de Zeus tienen debilidad con los de Poseidón- dijo Jason en tono divertido ganándose una carcajada de parte de todos los demás y dos muy sonrojado hijos de Poseidón.
- Deja de andar diciendo esas cosas - espetó Percy mirando mal al rubio. Apolo lo rodeó por la cintura con su brazo y plantó un beso en su mejilla.
- Te vez hermoso rojo - susurro a su oído haciendo que el otro se estremezca.
- ¡Ey! esas cosas se hacen en la habitación- dijo Teseo divertido viendo como su nuevo hermano se ponía más rojo mientras Apolo solo sonreía de lado y luego besaba su mejilla.
- Bueno te tengo que dejar pero en cuanto pueda vendré- susurró el dio y el chico asintió. Pronto desapareció en una nueve dorada.
- Bueno vamos a dejar tus cosas adentro - dijo Orión tomando su maleta.
Jason y Perseo emprendieron su camino hacia el castillo de los hijos de Zeus. Teseo solo sonreía divertido mientras ponía su brazo otra vez el brazo sobre los hombros de Percy.
- Y ¿Como son las cosas ahí arriba? - pregunto mientras caminaban.
- Normales supongo, claro que todo es más avanzado de la época de los griegos. Pero sigue siendo un caos a veces con eso de los monstruos- trató d explicar el mientras entraban al castillo.
- Nos contaron que habían casinos y esas cosas, de autos también nos hablaron - decía Belerofonte comenzando a subir las escaleras.
- Si hay todo eso, la verdad es que se está perdiendo mucha naturaleza debido a las expansiones de la ciudad- dijo Percy.
- Eso es triste - dijo Orión y pronto estuvieron delante de una puerta - Esta es tu habitación, papá la hizo pintar de azul dijo que te gustaría-
- Wow está hermosa - había una cama grande con sábanas celestes y varias almohadas blancas, tenia docel con incrustaciones de conchas marinas y piedras preciosas, un gran armario y junto a este un perchero con una armadura- Mi armadura - corrió hasta ella y comenzó a revisarla.
- Puedes ponértela y entrenar con nosotros- dijo Tesro bastante emocionado con la llegada de Percy, tener un nuevo hermano ahí que en realidad este vivo, era alucinante. Además que le podía contar cosas del mundo exterior. A él le fascinaban esas historias.
- Claro - los ojos de Percy se iluminaron, había una mesa de noche con fotos de su madre, padrastro y una de Apolo con él. Pronto divisó una puerta supuso que era el baño. Esta habitación le recordaba bastante a la que tenia en el castillo de su padre.
- Bueno entonces te esperamos abajo cuando estés listo - dijo Orión sacando a los otros dos que veían curiosos las maletas de Percy, para ellos todo era extraño. Pronto los sacó de ahí y Percy tuvo un poco de paz.
Se acercó a la maleta que había traído Orión y la puso sobre la cama, la abrió y de ella sacó una pequeña caja que tenia en una esquina. La abrió y con cuidado sacó un collar que tenia las inscripciones A y P hasta la eternidad, sonrió ante esto y pronto le volvió a guardar, puso la caja en la mesa de noche. Esta seria su habitación por un tiempo y esperaba que no fuera muy largo.
