Caminaron de regreso a los Elíseos donde los héroes ya les esperaban listos para partir, Apolo corrió a la habitación de Teseo donde estaban dormidos, el y su amado Percy. Se acercó a él y besó sus labios, estaban tibios pero aún así no era lo mismo. Percy dormido se veía Pacífico y en calma pero él ya quería que su amado mar revuelto que lo hacía reírse con sus locuras y morir de ternura con sus ojitos verdes regrese.
- Pronto lograremos que despiertes Oasis - susurro dulcemente a su oído para después depositar un dulce beso sobre su frente. Nico veía la escena asqueado igual que Will pero los dos por distintas razones, él azabache porque no soportaba cosas tan cursis como esas y Will porque no era agradable ver a su padre en amoríos, en especial si era con alguien que solo le ganaba con un año y era su amigo.
- Prometo volver pronto Tes - susurraba en cambio Perseo a su amado mientras apretaba su mano y acariciaba su rostro con la otra, contó sus pecas como hacia cada vez que lo veía dormir. Extrañaba verlo saltar de un lado a otro cuando estaba hiperactivo, hasta las ocasiones en que se ponía depresivo extrañando estar vivo. Pero el lograría que despierte.
- Bien - Jason carraspeó haciendo que los amados dejen en paz a los dormidos - Estos son los frascos que me dio el señor Hades para que puedan salir de los Elíseos pero dijo que no intenten salir al exterior o lo pagarían-
- Nunca lo haríamos, sabemos que nuestro lugar es aquí en los Elíseos- dijo Belerofonte con convicción tomando uno de los frascos.
- No podría dejar a Tes como esta, no concebiria una vida sin él - refutó Perseo separándose del antiguo rey de Atenas y tomando otro de los frascos de la mano del rubio.
- Yo los esperaré aquí, alguien tiene que cuidar de ellos mientras estén fuera - propuso Orión - Además que soy el único que puede hablar con las cazadoras por si saben de algún otro ingrediente-
- Yo como sanador me quedaré con ellos también- se sumó a la causa Will ayudando a su padre a levantarse de a lado de Percy - Tu debes ir con ellos papá, la última vez dijiste que no pudiste hacer nada por Percy, ahora puedes -
- Si yo ayudaré a conseguir lo que haga falta para traer de vuelta a mi Oasis- murmuró el Dios del sol viendo a su pequeño travieso que ahora estaba tan quieto como el mar muerto. Bueno mejor no pensaba en ese mar, más bien en un mar sin oleaje. Pero él no iba a ir solo para la medicina, él también iba porque quien fuera que haya hecho esto se las iba a pagar como que él era el Dios más guay que existía.
- Bien ¿Pero saben por dónde empezar? - dijo Nico mirando a todos y estos se vieron entre sí, la verdad es que ninguno había pensado exactamente en eso. El hijo de Hades rodó los ojos como diciendo que todos eran unos idiotas - Aquí tienen un mapa de los terrenos de mi padre, lo usamos Will y yo para llegar aquí- saco de uno de sus bolsillos un papel doblado en cuatro partes - Y Apolo - vio con furia al Dios- Más te vale que te apresures, no creo que quieras que mi tío o tu hermana se enteren de esto -
El Dios del sol negó fervientemente con la cabeza, tener la furia de dos dioses no le convenía. No era desconocido para ninguno que Artemisa tenia mucha estima por Percy, en especial no era secreto para Apolo. La verdad sobre porque le tenia estima solo la sabían ella y Apolo, al Dios le había costado un poco que se lo diga pero al final se enteró. Además que sabia que no seria la única que lo querría matar por esto, a parte del padre del muchacho, estaría también su buen amigo Hermes y más de medio consejo Olímpico.
- Por supuesto que nos vamos a apresurar y recuerden que también tienen que planear la fiesta de Teseo o el tío sospechará que pasa algo - dijo finalmente el Dios y todos asintieron, los que quedarían en casa serían Will, Nico y Orión. Los que irían serían Belerofonte, Perseo, Jason y Apolo. Consiguieron algunas provisiones más y partieron.
El hijo de Júpiter era quien encabezaba la misión por ser el que tenia el mapa, los héroes antiguos se sentían totalmente extraños una vez que estuvieron fuera de los Elíseos, comenzaron a respirar pesadamente el aire viciado y caliente del lugar. No estaban acostumbrados a eso, dentro de los Elíseos lo único que respiraban era aire fresco y naturaleza, comenzaron a caminar hacia el río Lete y Aqueronte que eran los más cercanos.
La caminata estaba siendo larga y cansada para todos cuatro pero sabían que debían darse prisa, estaban ataviados de sus armaduras, llevaban mochilas al hombro con las provisiones y sus armas. También llevaban consigo una pequeña caja con frascos donde poner las cosas que debían recolectar para hacer la medicina, cortesía de la Phoebe la cazadora. Apolo llevaba arco y flechas, que le dio Will porque el no quiso levantar sospechas haciendo desaparecer los suyos del Olimpo donde estaban.
- Bien lo primero son dos copas del Lete, pero creo que debemos pedir permiso al Dios de los sueños para poder tomarlas - Jason pasó una mano por su frente perlada en sudor para poder ver por donde iban.
- Yo me encargaré de eso - dijo Apolo y con la vista comenzó a buscar la cueva donde se suponía vivía el Dios Hipnos y su hermano gemelo Tánatos. Cerca del río un poco más arriba le divisó- Por ahí, vamos - esta vez fue el quien encabezó el grupo.
Perseo solo quería que encontraran todo de una vez, no soportaba la idea de que su novio siga como estaba. Mientras caminaba no podía olvidar las risas de él, la cara que le ponía cuando quería que lo consienta, o la manera en que arrugaba la nariz cuando le hacia alguna broma. Pequeños detalles que amaba de él, porque no importaba que algunos fueran no tan tiernos pero aún así el los amaba.
- Bien creo que llegamos - susurró el Dios del sol, sacando a Perseo de sus pensamientos y haciendo que vea la gran cueva que estaba ahora delante de ellos. El Dios se acercó despacio y tocó una Roca que estaba junto a la embocadura de la cueva.
- ¿Quién desea verme? - dijo una voz somnolienta desde adentro y pronto una gran niebla se expandió por el lugar. Jason, Perseo y Belerofonte comenzaron a bostezar. Apolo por su parte solo rodó los ojos. Pronto de la cueva salió un hombre de gran belleza.
Su piel era Blanca y sus cabellos rizados de color castaño estaban adornados con una diadema que poseía alas, iba ataviado por una túnica griega de color blanco y adornos morados, sonreía con tanta tranquilidad como si lo hubiesen despertado de un excelente sueño. Se sentó en una Roca y observó detenidamente como los jóvenes héroes se estaban quedando dormidos ante su poder.
- Apolo - dijo en un susurro tranquilo y calmo, le sonrió al Dios que a pesar de estar fuera de sus dominios y dominado por la desesperación de conseguir lo que quería mantuvo la compostura, tomó momentáneamente su forma de Dios con su túnica griega color dorado.
- Hipnos querido - saludo amablemente, si quería conseguir que el le de permiso para tomar agua de su río debía ser amable, después de todo los dioses no tenían permitido meterse en las esferas de los demás.
- Me sorprende verte aquí- dijo cantarinamente el Dios del sueño mientras un ojo con alas se posaba en su hombro y el lo acariciaba con su dedo índice - Imagino que no vienes a socializar exactamente- señalo el Dios.
- No, no he venido a eso en específico. Más bien he venido por...
- Hipnos hermano que tanto haces - dijo otra voz proviniendo de la cueva.
- El gran Dios del sol nos está visitando hermano ¿Por qué no vienes a saludar? - sonrió tranquilamente el Dios, como si no tuviera ningún apuro con esta conversación pronto de la cueva salió otro hombre de gran belleza, pero no tenia la piel Blanca como Hipnos, su piel era oscura como la noche sin estrellas, su cabello negro rizado y unos ojos cafés demasiado brillantes y hermosos.
- Apolo, es extraño tenerte por aquí- señaló el Dios gemelo de Hipnos, Tánatos mirando al recién llegado. Apolo le sonrió de vuelta.
- Un gusto ver que te encuentras de lo mejor Tánatos, en especial después de lo que pasó- indicó el Dios mientras los gemelos hacían una mueca de desagrado.
- Ni me lo recuerdes, si no fuera por el muchacho de Marte, el de Poseidón y la chica de Plutón, yo no estaría aquí- se acomodó en una Roca delante de su hermano y este suspiro con dramatismo como recordando esos malos días que su hermano no estuvo ahí en el inframundo.
- Es por eso que he venido aquí- dijo el Dios mientras sus acompañantes ya hacían en el piso dormidos gracias a Hipnos, los dos dioses les vieron expectantes - Alguien a lanzado un hechizo sobre Percy el hijo de Poseidón que fue al rescate de ti - señaló al Dios de la muerte que le vio sorprendido ante este hecho y luego vio a su hermano que frunció el ceño.
- Así que eso era lo que pasaba - comentó algo molesto mientras se levantaba y cruzaba de brazos - Hace días alguien entró a mis dominios y se ha robado algunas de mis plumas, seguramente las ha usado en el hechizo - Apolo suspiró frustrado, así que todo esto si era intencionado. Debía descubrir quién había sido - Imagino que necesitas agua de mi río para el contra hechizo-
- Efectivamente, necesito cuatro copas de esto, debido a que son dos los hechizados - confeso el Dios del sol, Hipnos asintió y puso un rostro calmado mientras le hablaba en susurros al ojo con alas que tenia en su hombro. Pronto este regreso con una cantimplora y las puso en las manos del Dios.
- Si llegas a descubrir quién ha sido, decidme porque tengo asuntos que arreglar con quien se atreva a poner la manos en lo que le pertenece a mi hermano - dijo con molestia Tánatos mientras se ponía de pie junto a Hipnos - Y espero que tú muchacho despierte, no quisiera que estuviera en mi lista tan pronto-
- Espero lo mismo - asintió el Dios del sol mientras los dioses gemelos regresaban a su cueva, los dormidos pronto comenzaron a despertar pues la niebla se disipó apenas el Dios del sueño se alejó.
- ¿Que ha pasado? - pregunto Belerofonte en lo que el Dios de la música volvía a tomar la forma de un adolescente y respiraba hondo.
- Hemos conseguido la primera y al parecer no somos los únicos que hemos estado aquí- les enseño la cantimplora y pronto la puso en la caja donde iban las cosas del contrahechizo.
- Así que los culpables de todo ¿También estuvieron por aquí? - pregunto con interés Perseo, sintiéndose un poco mal de haberse dormido y no haber ayudado a conseguir los ingredientes.
- Si y hay que hallarlos, sea quien sea que hizo esto debe pagar - hablo con con convicción el Dios mientras retomaban el camino hacia la siguiente parada que quedaba mucho más lejos. El tiempo estaba pasando y no podían perderlo, no si querían terminar esto a tiempo para una fiesta de cumpleaños.
