Los aventureros comenzaron a caminar nuevamente hacia la siguiente dirección, el río más próximo era el río Estigio así hacia emprendieron camino, no estaba resultando fácil. El calor aumentaba, los ruidos del lugar tampoco ayudaban. Jason llevaba el mapa e iba adelante, todos estaban preocupados por lo que dejaron atrás, además que hace un rato todos comenzaron a sentir que no eran los únicos por ese lugar. Alguien los seguía estaban seguros.
- Hay que descansar un momento- dijo Belerofonte tomando del brazo a Jason e impidiendo que de un paso más, el rubio se lo quedó mirando y el castaño le señaló con la mirada el suelo.
Había una cuerda en el piso y sospechaban que no estaba ahí por gusto. Más que seguirlos comenzaban a pensar que los estaban cazando, Jason retrocedió despacio mientras Apolo con disimulo movía la mano y se deshacía de la soga, vieron como esta se movió y pronto se encarrujo, algo sonó por encima de sus cabezas.
- Una jaula - logró murmurar Perseo antes de hacerse para atrás igual que los demás y viendo como la gran jaula brillaba delante de ellos.
Apolo se acercó a la estructura que pronto se selló de la parte de abajo con estruendo, estiró su mano hasta uno de los barrotes mientras los demás despejaban el aire del polvo que se llevando debido a la caída. Cuando el Dios alcanzó a tocar un barrote frunció el ceño, reconoció el material de que estaba hecho.
- Material para atrapar dioses - murmuro alejándose de la jaula y mirando al rededor, sea quien sea que los quería sabia bien que Apolo estaba ahí abajo la pregunta era ¿Quién sabia que estaba ahí abajo? no recordaba haber dicho nada en el Olimpo sobre ir a por Percy después de dejarlo en los Elíseos ¡Ni a Hermes le dijo! y eso que el dios mensajero era su mejor amigo y confidente, claro después de su Oasis.
-Alguien sabe que andas vagando en el inframundo - dijo Perseo poniendo los pensamientos del Dios en voz alta, este simplemente asintió mientras seguía observando los alrededores igual que Jason y Belerofonte.
- Como sea, hay que seguir. Se nos acaba el tiempo - concluyo Apolo después de un rato de estar vigilando a todos sus lados. Comenzaron a caminar nuevamente hacia el río, pronto estuvieron cerca de este pero todo seguía sintiéndose extraño.
- Bien ya están las gotas el río Estigio - dijo Perseo levantándose después de haber llenado el pequeño frasco con el agua del río, era un frasco negro como hecho de roca. Lo pusieron dentro de la caja con el agua del río Lete y se levantaron de ahí. El resto de cosas no seria fácil de encontrar.
El calor parecía aumentar con cada paso que daban, los héroes antiguos se sentían sofocados. Hace siglos que ninguno de ellos había salido a una misión y menos una al inframundo. Se pasaban las manos por la frente tratando de eliminar el sudor de sus frentes que les impedía ver. Caminaron y caminaron pero sentían que no avanzaban nada, hasta que se oyó algo detrás de ellos.
- Así ya han llegado tan lejos - dijo de la nada una voz detrás de ellos, pero al voltearse no vieron a nadie.
- ¿Quién eres? ¿Dónde estás? - pregunto Perseo mirando para todas partes y empuñando su espada junto con su escudo. Solo se escucho una risa estruendosa alrededor de ellos. Los demás sacaron sus armas y se pusieron a lado de Perseo, Apolo tenia su arco en ristre, Belerofonte su espada y Jason su pilum de oro imperial.
- ¡Sal de donde estés! ¡Enfréntate a un Dios si mucho te crees! - grito a viva voz Apolo tratando de divisar si algo se movía, hasta que lo vio un destello a lo lejos cerca de un pilo de rocas. La flecha de el salio disparada en esa dirección, los demás seguían alerta.
De la nada comenzaron a caer rocas, ellos comenzaron a esquivarlas pero aquello era inútil, entre mas esquivaban mas parecía llegar. Apolo lanzo otra flecha y esta pareció darle a algo a lo lejos. Las rocas cesaron pero la tierra empezó a temblar y la risa se escucho de nuevo, estruendosa y aguda. ellos trataban de mantenerse en pie pero les era casi imposible.
- No puedo ahogar hijos de Poseidón pero si mandarlos a dormir - volvió a repetir la voz desde alguna parte y un humo comenzó a envolverlos, la tierra se seguía moviendo hasta que Belerofonte cayo.
- No puedo moverme - unas ramas comenzaron a salir del suelo, eran raíces de árbol y lo estaban atando. Jason intento cortarlas pero entre mas lo hacia estas parecían aprisionarlo mas.
- ¡¿Qué quieres?! - quizo saber Perseo mientras cortaba también algunas raíces que le querían atrapar a él. Apolo solo estaba de pie mirando hacia algún lugar preparando una flecha.
- ¿Qué es lo que quiero? ¡Divertirme! - el humo arrecio y Belerofonte se hundió en la tierra mientras Jason fue tirado a un lado y su espalda dio contra una montaña de rocas, Perseo fue agarrado por los pies con las raíces y estaba siendo arrastrado hacia el río estigio.
-¡Apolo! - gruño el héroe mientras clavaba su espada en el suelo intentado impedir su total arrastre, la voz reía mas fuerte y del suelo surgían barrotes de la jaula que habían deja hace rato, estaban rodeando a Apolo que antes de que estas terminaran de encerrarlo disparo su flecha. Se escucho un estruendoso grito y luego las ramas junto con la jaula comenzaron a desaparecer, El dios del sol había dado en el blanco.
-Hay que salir de aquí ya - hablo rápidamente el dios comenzando a correr hacia Perseo y ayudandole a levantarse, este se puso de pie pero inmediatamente se dio cuenta que su pie estaba torcido. El dios se alejo de el y camino hacia Jason, estaba inconsciente en el suelo.
- No esta Belerofonte - mascullo Perseo mientras ayudaba al dios como podía a cargar a Jason.
- Ya lo se, pero ella estaba muy bien camuflada - se justifico el dios mientras comenzaban a caminar, al no estar en sus dominios el dios no parecía contar con todas sus fuerzas, o tal vez era efecto del extraño humo que los envolvió. No lo sabia con exactitud pero no se estaba sintiendo muy divino para su gusto y lo peor es que en cualquier momento podían atacarlos nuevamente.
- ¿A dónde vamos? Con todo esto hemos perdido el mapa - se quejo Perseo, el pie le estaba doliendo cada vez mas, lo único que tenían aun con ellos era la caja de los ingredientes, todo lo demás lo habían perdidos. Y eso era porque esta estaba atada a la cintura del dios del sol.
- Hay que refugiarnos de momento, no podemos seguir expuestos - Apolo comenzó a buscar con la vista algún lugar donde estar. Pronto a lo lejos diviso un pequeño páramo de arboles negros. Álamos - Vamos allá - señalo con la mano que tenia libre, su arco y carcaj estaban en su hombro. Perseo lo siguió sin quejarse, llevaba en su mano libre su espada y el pilum de Jason. Esta misión iba de lo mejor.
La oscuridad estaba predominando pro todo el lugar, la noche había llegado al inframundo. Vientos helados comenzaban a recorrer todo el lugar y alguna almas vagaban en pena por todos lados, los monstruos comenzaban a gruñir y a salir de sus lugares. Nico observaba por la ventana del castillo de Poseidón hacia el castillo que ocuparan los hijos de Zeus.
- ¿Que ves Nico? - murmuro Will a su lado mientras le pasaba una taza con chocolate, el hijo de Hades negó con la cabeza suavemente y tomo la taza que le ofrecía.
- Estoy algo preocupado por los de la misión - suspiro y se volteo a ver a su novio, se veía cansado. Habían estado revisado mas libros en la biblioteca a ver si encontraban más de la receta por si les faltaba algo.
- Me imagino - el rubio tomo un sorbo de su chocolate, el comprendía la preocupación de Nico, Percy era uno de sus primos y una de las pocas personas a las que su presencia no le incomodara para nada. Es verdad que Nico pasaba más tiempo en el campamento y que las personas parecían acostumbradas a su presencia pero habían otras a las que simplemente les seguía incomodando.
- Se supone que el idiota estaba a salvo - frunció el ceño el italiano mientras bebía de su taza y miraba a la cama donde aun dormían los dos azabaches. El rubio hijo de Apolo solo suspiro, apostaba cualquier cosa que con idiota no solo se refería al que estaba dormido, imaginaba que eso englobaba también a Jason. Ese molesto hijo de Júpiter que era como un hermano mayor y molestoso para Nico, pero muy importante en su vida casi tanto como Hazel. Tal vez incluso más que Percy.
- Y lo va a estar, solo es un contratiempo - dijo Orión entrando a la habitación, en sus manos llevaba algunas mantas - Vengan ya les tengo una habitación lista - señalo con la cabeza hacia afuera de ola recamara. Los dos jóvenes asintieron y avanzaron hacia donde el mayor les indicaba, el los guió unas puertas mas allá de la habitación de Teseo y les entrego las mantas - Intenten descansar, yo los llamare si ellos e llegan a comunicar - Nico y Will asintieron mientras cerraban la puerta.
Orión cerro los ojos, estaba cansado. No llevaba demasiado tiempo despierto pero ya sentía que necesitaba dormir, camino con lentitud hasta la habitación de Teseo, entro despacio como si en cualquier momento el fuera a despertar. Se quedo a la orilla de la cama viendo a sus dos hermanos que dormían plácidamente.
- Parece que este año me tocara planear todo solo - murmuro viendo a su hermano, se sentía inútil porque no estaba afuera ayudando a buscar los ingredientes para la cura, pero sabia que si no estaba ahí en el castillo al menos uno de ellos despierto no habría quien los cuide. Solo los hijos del dios de los mares sabían donde esta todo ahí, si alguno otro extraño llegaba sin que hubiese alguien mas aquello se haría un laberinto. De esa forma se protegía a los castillo cuando estos quedaban vacíos o todos sus habitantes dormían.
Dio un ultimo vistazo a ambos azabaches, acomodo sus colchas y los dejo dormir. Algo en el le decía que la misión no estaba saliendo bien pero esperaba estar equivocado y que su instinto fallara. Si el perdía a alguno de sus hermanos no se lo iba a perdonar nunca.
