En el castillo de Poseidón se suponía que las cosas estaban mejor, o al menos eso creían los viajeros. Pero la verdad es que en este instante todo era un caos, Nico se sentía más perdido que con Minos en el laberinto, hace rato había perdido de vista a Will, así que ahora estaba solo. Will no estaba mejor que Nico, colgaba de cabeza gracias a unas ¿algas? Creía que eran eso.
Pero bueno para que se entienda todo hay que regresar unas horas atrás, cuando todo era paz y tranquilidad en el castillo de Poseidón. El hijo de Hades y el hijo de Apolo dormían tranquilamente en la habitación que Orión había habilitado para ellos. El rubio hijo de Poseidón por otra parte ya estaba levantado, decidió dormir igual que los jóvenes esperando que no necesitaran salir de su habitación en la noche y felizmente fue así.
Tenia que empezar con los preparativos para la fiesta de Teseo, puesto que si su padre no veía una fiesta el día que llamara era casi seguro que sabría que algo sucedió. Teseo no era de las personas que no celebraba su cumpleaños, el hacia unas grandes fiestas dignas de hijos de Dionisio o Baco como le conocieran los héroes que estaban en los Elíseos.
- Bien ya está esto - dejo la caja que cargaba sobre la mesa, en ella tenia algunas decoraciones y ya había hecho algunas llamadas iris a los proveedores de bebidas (hijos del Dios del vino) a los de comida (hijos de Demeter) a algunas personas, mayormente conocidos de Teseo y que pasaran la voz de la fiesta - ¿Qué más falta? -
El rubio se encontraba en la cocina de la casa mientras revisaba la lista de las cosas del año anterior que había hecho Teseo para su fiesta y algunas que había agregado o quitado para ese año. Menos mal tenían la lista porque si no no sabrían que hacer, lo malo es que había un punto en la lista que no podrían hacer y esperaban que no fuera un punto importante.
12.- Llamar a Tritón y molestarlo hasta que haga el importante envió de lo que pedí hace meses.
Ese era un punto que el rubio no sabía como cumplir y esperaba no tener que hacerlo. El sabia como a su hermano inmortal le irritaba las llamadas de Teseo y este también lo sabia, tal vez por eso las hacia. Lo que no sabia era que había pedido este año pero esperaba que fuera igual que todos los años.
Todos los años Tritón gruñía en la llamada y le decía que no era necesario que llamara por ese envió porque ya estaba hecho y que Hermes se encargaría de eso. Esperaba que no extrañará la llamada de Teseo este año, misma que tal vez ya debía haber hecho si no se equivocaba.
Y todo estaba tranquilo hasta que escuchó un ruido afuera de la ventana, se asomó a esta y vio algo sumamente extraño. Algo golpeó contra una de las paredes del castillo, agudizó la vista y pudo ver a lo lejos a un grupo de Arpias, estas tenían rocas entre las patas y las estaban lanzando contra el castillo. Un ataque deliberado contra el hijo de Poseidón, lanzaron otra Roca que casi le dio en la cara.
Soltó una maldición en griego antiguo mientras la esquivaba, el no iba a aceptar esta ofensa tan fácilmente, enseguida se dirigió hacia su arco y flechas y cargo contra las arpías, primero lo hizo desde la ventana. Rápidamente se había deshecho de dos de ellas pero otras comenzaron a lanzarse contra él, sus garras casi le habían rasgado el rostro.
Tuvo que salir del castillo para cargar contra ella y que dejaran de romper las ventanas, no quería que alguna de ellas vaya a dar contra la ventana de la habitación donde dormían los dos azabaches, así que era mejor alejarlas. Y lo logró, ellas comenzaron a perseguirlo a través del bosque hasta estar cerca del lago, cada vez aumentaron más.
Parecían salir de la nada y que su único objetivo era acabar con él, las flechas se terminaron más pronto de lo que el había previsto, había acabado con varias pues no todas las flechas había sido normales pero ni las especiales sirvieron de mucho, pronto estuvo atrapado en las garras de dos arpías grandes. Las aturdio al principio con una gran ola pero ellas volvieron al ataque. Al parecer el objetivo de estas era llevárselo pero él no se los estaba poniendo fácil.
Lo estaban cansando eso era seguro, estaba usando demasiado sus poderes, pronto ya lo tenían elevándose por lo alto del inframundo cuando varias flechas sónicas dieron contra ellas.
Al parecer algunas cazadoras habían visto el ataque a lo lejos y se habían personado ahí, Zoe Belladona las estaba comandando, las dirigió hacia ahí y pronto bajó algunas tácticas las que le tenían preso le dejaron caer. Orión quedó tendido en el piso inconsciente después de caer de lleno al suelo del bosque.
Pero mientras esto sucedía por fuera del castillo, dentro la situación comenzaba a desmejorar. Las alarmas habían sido activadas en cuanto el rubio puso un pie fuera del castillo. Los pasillos se transformaron en callejones peligrosos, las escaleras desaparecieron de sus lugares y las salidas estaban bloqueadas. Algas comenzaron a salir de las paredes y algunos pasillos se llenaron de magma.
Will como buen hijo de Apolo intuyendo que ya era de mañana comenzó a abrir los ojos pero lo que No espero es que al hacerlo comenzarán a caer gotas de agua salada sobre su rostro. Se sentía espeso y asqueroso porque estas no venían solas, tenían una consistencia biscosa como si fueran las babas de un monstruo.
- ¿Qué es esto? - fue lo primero que quiso saber, alzó la cabeza y vio que lo que estaba cayéndole encima estaba por todo el techo de la habitación, rápidamente despertó a Nico pero este apenas y abrió los ojos antes de comenzar a ser arrastrado por un alga que estaba enredada en su pie.
- ¡Por las espinillas de Apolo! - grito el azabache mientras trataba de sujetarse del dosel de la cama que hasta hace un momento lo acogiera.
- No es momento de meter a mi padre en esto - se quejó Will mientras lo sostenía del brazo tratando de arrebatarselo a la gran alga que seguía tirando de él.
- Córtala, corta a la maldita cosa esa - exigió el Di Angelo mientras se aferraba más al dosel y de ese modo Will pueda buscar la espada de él.
Pero todo fue inútil en cuanto el rubio se dio la vuelta para buscar la espada, el agua Marina babosa se escurrió por el dosel de la cama del cual se sostenía Nico haciendo que este afloje el agarre y por supuesto pronto el alga gane la batalla.
- ¡Nico! - fue todo lo que logró gritar el hijo de Apolo antes de ver como su novio era engullido por un montón algas y luego el piso estaba como si nada - ¡Nico! ¡Nico! ¡Nico! - comenzó a llamarlo a los gritos mientras golpeaba el suelo de la habitación pero no sucedía nada, el suelo simplemente se lo había tragado.
Pero esto no acabó ahí, la baba Marina comenzó a caer nuevamente sobre él, por más que intento quitársela le fue imposible. Corrió hasta la puerta de la habitación tratando de huir pero lo que encontró en el pasillo fue mucho peor que como estaban dentro. Él estaba seguro que cuando fueron a dormir, solo había un pasillo de lo más normal y una escalera, no que había prácticamente un volcán ahí afuera.
El hijo de Hades apenas podía respirar, las algas se habían envuelto en todo su cuerpo y lo habían llevado lejos de Will, no tenia armas como para contarlas y dudaba que pudiera si quiera invocar un simple hueso. Trato de no desesperarse y pensar en cómo salir de ahí, pronto estaban en otra habitación o eso parecía, una de las ventanas se rompió y varios vidrios saltaron por los aires antes de que las algas cubrieran la ventana.
Nico logró hacerse de un gran trozo de vidrio y con eso comenzó a cortar las algas, le tomó algún tiempo pero logró sacárselas de encima, llegó hasta la puerta y es entonces cuando se comenzó a sentir peor de lo que estaba. Estaba cansado de pelear con las algas pero ese no era su menor problema en ese momento, la lava que caía de las paredes si lo era, también el hecho de que la tierra empezaba a temblar y que escuchó un grito de la parte de arriba.
- ¡Nico!
Su novio estaba en problemas y no era el único, comenzó a intentar llegar a la parte de arriba de la habitación, la lava parecía aumentar y los terremotos hacían que trozos de rocas cayeran del techo.
- Por Zeus- mascullo mientras limpiaba el sudor de su frente y esquivaba una gran roca caída del techo, rodó por el piso y luego se volvió a poner de pie.
El rubio hijo de Apolo había intentado salir de la habitación y evitar morir quemado pero sencillamente era imposible, a cada paso que daba le parecía que la lava aumentaba y su vista no era muy buena, todo estaba oscuro y lo único que alumbraba era por supuesto la lava. Tratando de no caer en ella se aferró a una de las paredes pero estaba en un error si creía estar a salvo, sus manos y sus pies fueron sujetos por algas, la espada que tenia en la mano cayó al suelo e hizo lo único que se le ocurrió mientras quedaba de cabeza.
Llamar a su novio. No sabia de que serviría o si el estaría oyéndolo pero era lo único que le importaba en ese momento que él este a salvo y que lo fuera a rescatar tal vez.
Por otra parte la habitación de los azabaches durmientes estaban totalmente apacibles, una roca había golpeado la ventana pero esta inmediatamente había sido tapada por algunas algas, de ese modo aunque algunas más golpearon no pasó a más.
- Per - murmuraba uno de los azabaches durmientes mientras se abrazaba más al otro, este solo se dejaba mientras susurraba un suave Sol.
Y dos hijos de Zeus, uno inmortal y otro semidiós comenzaban a emprender su camino una vez más hacia la búsqueda de más ingredientes.
