Sobre uno de los sofás del castillo de los hijos de Poseidón reposaba un rubio semigigante y una chica pelirroja vestida estilo militar colocaba algunas hojas sobre su rostro y murmuraba algunas cosas, a lado de esta estaba una chica de cabello largo negro en una trenza que caía a su costado, más allá estaban dos chicos sentados en un sofá.

El rubio que era el hijo de Apolo estaba curando al otro, el azabache hacia una mueca cada vez que el pasaba un algodón humedecido en alcohol sobre la herida. Habían quedado algo lastimados de todo lo que pasaron.

Mientras por el resto del castillo un azabache de cabello largo recogido en una coleta, con ojos verdemar recorría el castillo junto con una lista en su mano. Aunque ninguno de los presentes estuviera del todo a gusto con su presencia en el castillo (más que nada porque no la esperaban) tenían que agradecer que él haya aparecido.

Hace unas horas todos ellos habían estado en problemas, Will casi había muerto ahogado, Nico casi habia sido estrangulado por las algas cuando había llegado a la nueva habitación, las cazadoras a pesar de haberse librado de las arpías no podían del todo con el cuerpo del semigigante.

- Bien, no hay nada demasiado fuera de lugar - dijo finalmente el inmortal, que por supuesto no podía ser otro que el mensajero del Dios de los mares, Tritón.

- No, nada más casi nos mata el castillo - gruño Nico sin importarle lo más mínimo si era un inmortal con quien estaba hablando.

- Pero al menos ya estamos bien - dijo Will tratando de qué el inmortal no preste demasiada atención a lo que decía su novio y este le vio furioso.

- Si casi muertos pero bien - gruño de vuelta el azabache.

- Eso no es culpa del castillo, si no de quienes hicieron que Orión salga de aquí - comenzó a decir el inmortal sin tomar demasiado en cuenta lo que había gruñido Nico. Caminaba despacio por el lugar, hace siglos que no andaba sobre sus piernas. Siempre andaba flotando con su cola - ¿Cómo sigue? -

- Despertara en al menos una hora - informó la pelirroja y él asintió. Comenzó a hacer movimientos de manos y las cosas de las cajas que habían estado sacando para la fiesta comenzaban a acomodarse.

- Bien espero que así sea - asintió él mientras veía que todo comenzara a tomar su lugar.

- ¿Por qué has venido aquí? - quiso saber la chica de cabello negro poniéndose de pie, el volteo a verla un instante.

- Porque el hermano más fastidioso que tengo por parte de mi padre no me había llamado y deduje que lo que venía presintiendo desde hace semanas ya había sucedido- se limitó a decir con la mirada fija en la chica y esta hacia lo mismo.

- Osea que si lo consideras tu hermano - murmuró Will no queriendo ser oído pero el inmortal tenia buen oído para su mala suerte, este le mandó una mirada afilada.

- Claro que lo considero mi hermano - rodó los ojos y gruñó - Son hijos de mi padre, es lo que son - volvió a mirar a Will con advertencia y este trago saliva - Pero se subirá a una nube y me fastidiara más si se lo llego a decir - gruño de nuevo Tritón y Will se encogió en su lugar, ya sabia porque a Percy no le agradaba demasiado su hermano inmortal.

- Bien ya hemos hecho parte de nuestro trabajo - habló la chica pelirroja y el inmortal se la quedó mirando un instante, algo que a ella lo le gustó y le devolvió una mirada fría.

- ¿Parte? ¿Qué parte os falta? - cuestiono él para nada intimidado de su mirada.

- La otra parte ser cuando lleguen los de la misión- dijo la chica pelinegra y el inmortal asintió dejando de ver a la pelirroja.

- Bien, entonces hay que llamarlos para ver como van - se volteó e hizo que una de las fuentes salga del suelo - Por favor Diosa Iris deseo llamar a Belerofonte- murmuró el inmortal a la fuente.

Pronto la imagen se abrió por completo, dejó ver que el castaño al parecer corría por su vida seguido por los dos rubios y el azabache. Tritón ladeó la cabeza viéndoles, en especial a Apolo y a Belerofonte. Detrás de ellos venía un gran dinosaurio esquelético. Nico y Will se quedaron de piedra viendo al gran monstruo, nunca habían visto uno así. Las cazadoras que no eran otras que Zoe y Phoebe solo fruncieron el ceño, ellas ya habían visto de estos dinosaurios pero nunca uno tan grande además que parecía estar rodeado por un humo verde.

- Hay algo controlando al dinosaurio- dijo Phoebe captando la atención de los semidioses. El inmortal simplemente seguía mirando la imagen, seguramente el ya había deducido aquello.

- ¿Pero qué podría controlar a ese monstruo? - pregunto Will y ella lo vio con odio pero luego relajó la mirada.

- Un hechizo es lo que lo controla, ese humo verde está siendo lanzado por una hechicera. Probablemente la misma que durmió a Percy y a Teseo y la que quiso capturar a Orión- contestó Tritón por la chica y aún seguía viendo la imagen como el castaño le daba un tajo a las patas del monstruo.

Perseo había logrado escalar hasta su cuello y clavar su espada en este haciendo que el monstruo se eleve sobre sus patas traseras y casi lo tire de su lomo. Apolo aprovechó que tenia el cuello levantado y tiró una flecha contra su cuello sacando un par de huesos de su lugar, mismos que Jason atrapó presto para los ingredientes, pronto el monstruo se deshizo en una pila de huesos y el humo verde se comenzó a esparcir por el lugar.

Tritón podía apreciar que algo le pasaba a Apolo porque este cayó de rodillas al suelo, cansado de todo lo que estaba pasando y no solo era él. Lo cual siendo un Dios no era normal, los inmortales no se cansaban con facilidad y menos contra un monstruo que bien pudo derrotar solo. También noto que Belerofonte cayó al suelo inconsciente por el humo aquel.

- No está bien - murmuró el inmortal mientras los otros veían con preocupación como Perseo y Jason comenzaban a arrastrar a Belerofonte y Apolo caminaba con dificultad. Tritón movió la mano y deshizo la llamada, comenzó a dar vueltas por la habitación.

- ¿Qué le está pasando a mi padre? - pregunto muy preocupado Will, su padre no se veía como de costumbre y eso era preocupante.

- Probablemente algún hechizo también- respondió Zoe y miró a Tritón y a Phoebe que asintieron corroborando su versión.

- Le están quitando su poder y por ahora es un simple mortal- termino por decir Phoebe, lo que solo asusto más a Will.

- Tienen que regresar pronto - murmuró Tritón. Él podría fácilmente ir hasta ellos y ayudarlos pero había un problema y es que no se podía mover de ahí. Vio a Orión, esperaba que despierte pronto o no podría dejar el castillo como deseaba.

Mientras esto pasaba en el castillo los viajeros no se encontraban del todo bien, hace unas horas habían estado de lo más tranquilos que se puede estar vagando en el inframundo mientras buscas la cura para tus amigos dormidos y después estaban corriendo por sus vidas porque un dinosaurio esquelético colosal los perseguía.

Lo normal de todos los días, bueno lo normal si eres un semidiós y un Dios (no tan Dios) en una misión suicida para encontrar la cura y salvar a tu novio/hermanos/bro de un sueño eterno. Ah pero eso no era nada comparado con el hecho de que también tenías que derrotar a quien los puso en ese trance y celebrar la fiesta de cumpleaños de uno de los durmientes en más o menos 24 horas. Lo típico.

Con mucho esfuerzo y cansancio habían logrado derrotar al colosal monstruo y sacarle un par de huesos del cuello. Apolo estaba que sus pies no daban más y se sentía tan muerto en vida como los demás. Llevaban arrastrando a Belerofonte que al parecer fue el más afectado por el humo de ese monstruo.

- Hay que descansar- sugirió Jason con voz ahogada y cayendo al suelo rendido por la batalla que habían librado. Perseo solto a Belerofonte contra un árbol y se sentó a su lado.

- No doy más- murmuró con la respiración alterada, si después de todo esto su Tessy despertaba no lo iba a soltar más y no volvía a pensar en que quería una misión como las de antes.

- Si. Creo, creo que hay que descansar- asintió Apolo sentándose a lado de Jason, el Dios miró su pie tenia un gran moretón en el tobillo consecuencia de haber tropezado mientras corrían del monstruo y esquiva uno de sus ataques. - ¿Tienes ambrosía? - le pregunto a Perseo y este asintió medio dormido medio despierto y la sacó del pequeño bolso que cargaban.

Apolo la agarró cuando el otro se la lanzó, se la metió a la boca y esperó a que hiciera efecto. Miro a Jason y a Perseo, estos cabeceaban no sabia si del cansancio o el humo aquel, esperaba que fuera la primera opción. Ya solo les faltaba un ingrediente para la pócima que los regresaría a la normalidad y esto acabaría.

O al menos eso es lo que ellos creían, porque en otro lugar no muy lejos de donde estaban dos mujeres observaban a través de un espejo a los tres ahora dormidos y al Dios que vigilaba.

- Ya es un mortal más mientras este aquí- murmuraba la de piel verde, no había querido tomar su disfraz una vez más y a su lado estaba una de cabello castaño pero su cuerpo no era de una mujer completamente, de la cintura para abajo era una serpiente.

- Y todo viene con bono querida - siseó la mujer mientras en el espejo hacia aparecer una imagen del castillo donde se pudo apreciar por un momento la imagen de los dos durmientes pero pronto esta se distorsionó y solo se vio una sonrisa de tiburón y el espejo se destrozó - Hace tanto que no te veía amado Tritón- susurró ella con una sonrisa maliciosa creciendo en sus labios.