Las fórmulas estaban ya listas y los hijos de Zeus, el dios y el semidiós pronto se las dieron de beber a sus amados hijos de Poseidón. Pero los dos quedaron algo desconcertados al ver que nada pasaba y miraron a Phoebe y a Tritón.
— ¿Recuerdan el cuento de la bella durmiente? — pregunto Tritón en modo divertido. Apolo y Perseo se quedaron sin entender, Nico rodó los ojos.
— Que los deben besar, idiotas — gruño el hijo de Hades.
— Por eso no podías volver a tu estado de divinidad — comenzó a decir Phoebe mirando a Apolo — Se necesita que en caso de que un vivo sea el hechizado que sea otro vivo no divino lo que lo ate al mundo de los despiertos — el Dios asintió y luego miro a Percy.
— Te amo, Oasis — susurro antes de besar sus labios salados.
— Te amo, Tes — susurro también Perseo antes de besar los labios de Teseo.
Los demás prefirieron mirar a otro lado, Phoebe simplemente sintió que su deber ya estaba hecho y se fue de ahí sin más. Pronto los dormidos empezaron a despertar y les seguían el beso a sus novios.
— Ya despertaron, ya se pueden soltar — gruño Nico y el hijo de Apolo lo besó a él, el azabache pronto le siguió el beso y de la nada las tres parejas resultaron mojadas.
— Es asqueroso todo eso — dijo el inmortal viendo a todos con el ceño fruncido.
— ¡Ey! ¡Estaba teniendo un bonito sueño! ¿Por qué lo arruinas? — se quejó Teseo con los brazos cruzados. Perseo estaba sentado a su lado en la cama con los brazos rodeando su cintura, como amaba a su pequeño quejumbroso.
— Nunca le termino de agradar a Tritón — murmuró Percy mientras secaba el rostro de Apolo, que aunque no tuviera el brillo de siempre para Percy seguía siendo el rubio más apuesto de todos.
— Algún día le agradaras te lo aseguro — murmuró Apolo sonriéndole a su Percy, lo envolvió en sus brazos y se impregnó de su aroma, como amaba ese aroma, se separó un momento — Tengo que irme un momento pero regreso pronto — tomo las manos que Percy mantenía sobre sus hombros y las beso antes de desaparecer.
— ¿A dónde...? — miro a todos con rostro de desconcierto.
— Ya regresará, Percy — decía Will, algo mojado a diferencia de Percy, Teseo y Perseo, este último había sido secado por Teseo. El azabache asintió, sentía que había dormido como mil años o más, lo cual para él era excelente porque sentía que no hubo pesadillas y estaba muy descansado.
— Yo también tengo que irme Tessy, quiero ir al castillo a cambiarme — susurro Perseo y Teseo lo vio con un puchero y ojitos de foca bebé.
— ¿Por qué?
— Déjalo que vaya Teseo, tenemos varias cosas que explicarles a los dos — hablo Orión mientras Belerofonte se recostó en la cama por los pies de ellos y se durmió.
— ¿Por qué duerme? — susurro Percy y luego vio que Nico y Will también se acurrucaron cerca de Belerofonte, hasta Orión y Tritón lucían con sueño.
— No lo sé — se encogió de hombros Teseo mirando a todos dormir y comenzó a picar la mejilla del castaño que estaba profundamente dormido.
— Estuvieron dormidos... tres días — Orión bostezaba, había estado despierto demasiado tiempo — Larga historia — se acomodó junto a Teseo y pronto se durmió también.
Teseo y Percy se vieron sin entender demasiado, luego vieron por la ventana el sol artificial del inframundo aún no salía así que decidieron acomodarse y dormir ¿más? No le veían otra opción al asunto. La verdad ninguno de los dos se sentía cansado pero no querían hacer ruido y molestar a los que ahora dormían.
Unas horas después cuando todos despertaron, les contaron a Percy y Teseo todas las penurias que pasaron por esas "hijas de Hécate". Teseo se hizo el ofendido un momento con Perseo porque fue su pastilla lo que empezó todo pero después se lo comió a besos y le alegro saber que su regalo de cumpleaños había sido de ayuda también.
— ¡Es mi cumpleaños! — gritaba Teseo más que feliz desde la parte de arriba de la escalera, llevaba ropa informal, unos jeans y una camiseta blanca con una ola y una frase que decía "Viva el mar, abajo la Sal" junto con una chaqueta negra por encima y zapatos deportivos. Todos regalos de los de la superficie.
— ¡Feliz cumpleaños amor! — celebro Perseo que solo traía jeans negros y una camisa azul con zapatos deportivos, Teseo se abalanzó a sus brazos y lo besó.
— Tienes un mensaje iris — anuncio una voz femenina desde una de las fuentes de la sala donde estaban todos esperando a los demás invitados.
— Es papá — Teseo tomo la mano de su novio y corrió hacia la fuente — Hola papá —
— Pececito — saludo el Dios de los mares a su hijo y miro a todos, le alegraba ver a todos sus hijos ahí. Percy estaba sobre las piernas de Apolo, Orión comía algo mientras Belerofonte terminaba de ponerse los zapatos, Tritón solo estaba bebiendo néctar, se había puesto ropa moderna pero algo formal. Nico y Will estaban en un sofá — ¡Feliz cumpleaños! —
— Gracias, papá — le sonrió y por hoy decidió no quejarse del apodo.
— Espero que te la pases muy bien, no lo extiendas demasiado — le guiñó un ojo y el azabache río divertido, su padre sabía muy bien que eso duraría días — ¿Y cómo está mi pececito más joven? — miro a Percy, este dejo de ver a Apolo y miro a su padre.
— Excelente, aunque extraño la superficie — le sonrió a su padre y este hizo lo mismo.
— Solo será un tiempo, no te preocupes — contesto el Dios de los mares — Tritón — llamo a su hijo inmortal, este lo vio — No te quedes mucho tiempo, sabes cómo te afectaría pero si te consigues a alguien por ahí, tu madre y yo no tenemos problemas con eso — el inmortal rodó los ojos.
— No estoy interesado en salir con almas, tampoco en buscar mortales o semidioses, gracias por la oferta pero paso — gruño y su padre río con gracia.
— Solo decía, bueno diviértete Teseo y te llamaré después — la imagen empezó a disolverse — No olvides que te quiero pececito —
— También te quiero papá, adiós — le hizo de la mano mientras el mensaje desaparecía y más de unos suspiro con alivio, habían hecho todo a tiempo. Perseo beso la mejilla de su novio.
— Yo te amo, Teseo — rodeo su cintura con sus manos y lo apego a él — Eres demasiado lindo —
El azabache de ojos verdemar río ante esto, por fin todo era calma en el castillo, los invitados empezaron a llegar. Habían muchas almas de los Elíseos, todos llevando regalos, la comida estaba excelente, la música a todo volumen y de todos los géneros. Aquello era una bacanal, hasta uno que otro dios se había colado por ahí.
Nico y Will atraparon a Dionisio, que efectivamente llegó a la fiesta, y consiguieron pruebas de que no estaba siguiendo su castigo, eso les aseguro un verano sin nada de actividades tediosas y demás cosas.
Orión se encontró con Artemisa, que enterándose de la travesía de sus cazadoras (ajá si, fue por las cazadoras) fue a ver como estaban y de paso a saludar al que alguna vez fue su amigo y a ver como estaba también Percy. Después de todo Percy era de su agrado y también llevo a Thalia, que quería ver a su hermano.
— Dioses, no te veo un tiempo y tu sales por ahí de misión — regañaba la teniente de Artemisa al rubio y Percy reía de su cara de niño regañado — Y tú tampoco te salvas — señaló al azabache que solo se quejó — Pero me alegro que los dos estén bien — acaricio la mejilla de Jason y este sonrió.
— Y yo me alegro de verte — el rubio abrazo a su hermana y ambos suspiraron.
Percy se dedicó a bailar con el Dios del sol, los dos se habían estado necesitando. Percy tenía la cabeza recostada contra el hombro del rubio que ya había recuperado toda su divinidad y sonreía suavemente sosteniendo una mano de Percy y la otra en la cintura de este.
— Te extrañé demasiado, amor — susurraba el Dios del sol — Me hacías tanta falta — el azabache sonrió levemente mientras se movían despacio en la pista — Nunca me dejes, bonito —
— Nunca me alejaría de ti, cariño — levanto un poco la cabeza para ver al Dios a los ojos y sonreírle como solo él sabía hacerlo y logrando que el Dios del sol solo quiera estar más cerca de él. Se acercó despacio y besó los labios de su amado, el calor del sol, la humedad de sus labios y la pasión que sintió en el beso era lo mejor que existía en ese momento.
Apolo lo atrajo aún más contra su cuerpo, cuanto había necesitado tenerlo así, que lo besé así, que sea suyo por ese momento y que nadie pueda arruinarlo porque solo existían los dos en ese pequeño mundo y en ese pequeño tiempo.
— Bueno, que ver a mi padre con mi amigo ya es suficiente — se quejó Will y Apolo soltó un poco a Percy mirando mal a su hijo — Ahora verlos besándose ya es otro nivel y un nivel muy malo — negaba con la cabeza sin importarle como le viera su progenitor.
— Déjenlos ser — dijo una voz a su lado — Si mi hermano bebé es feliz solo déjenlo — Teseo estaba siendo abrazado por Perseo a sus espaldas, estaba como siempre relajado.
— Gracias — fue todo lo que atino a decir Percy mientras se apegaba de nuevo al dios del sol — Por cierto feliz cumpleaños de nuevo, Tes —
— Gracias de nuevo — Teseo se recargo más contra Perseo que solo reforzó el agarre que le tenía a la cintura — Te enviaré un regalo cuando sea el tuyo —
— Te enviaré pastel azul si es que el tío H me lo permite — asintió Percy, el antiguo héroe asintió.
Todos conversaban, reían, andaban de un lugar a otro. Perseo que no resistía mucho más comenzó a arrastrar a su Tessy a un lugar más privado y este no entendiendo que deseaba se distraía y a veces se alejaba, pero el hijo de Zeus igual lo volvía a arrastrar lejos de sus invitados.
— Pero... no me dejaste saludar — se quejaba el hijo de Poseidón con los brazos cruzados cuando llegaron a la habitación de él. Perseo lo tenía de la cintura y comenzó a besar su cuello — Quería saludar a todos — el otro no estaba prestando atención a sus quejidos.
— Yo te quiero saludar más de cerca — susurro al oído de Teseo mordiéndole ligeramente el lóbulo haciendo que el otro suelte un leve gemido y sus brazos caigan a sus lados — Quiero que pases un muy feliz cumpleaños — comenzó a llevarlo a la cama y el otro se dejó mientras lo besaba en la boca.
