Una de las cualidades más notables de Hollow era su terquedad, su tenacidad lo había llevado a derrotar a todo oponente que se había cruzado en su camino, jamás se rindió en su cruzada por liberar al mundo, y si había sido capaz de derrotar a un Dios, ahora no se rendiría en su objetivo de llevarse bien con Orquídea.
Ya habían pasado algunas horas desde que la mantis lo había corrido a patadas de su cuarto y supuso que ya se habría calmado un poco. Esta vez, tratando de ser más cuidadoso y educado con la chica, se aseguró de tocar para pedir permiso para entrar. Desde el interior le dijeron "adelante", pero había algo raro en la voz que habló, era una voz masculina.
Se apresuró a ingresar preguntándose quién estaría con ella.
Dentro del cuarto, encontró a Orquídea dormida sobre su cama, notó que habían marcas de lágrimas secas en su rostro, pero en contraste con eso tenía una expresión de completa paz y tranquilidad, lucía más feliz de lo que la había visto jamás. Eso hubiera estado bien, de no ser porque esa alegría parecía estar causada por Big. La mantis tenía su cabeza apoyada sobre su regazo mientras él la acariciaba distraídamente.
Hollow puso una expresión de disgusto, él se había esforzado tanto por ganarse la confianza de esa mantis y al final ella terminaba pegándose a su hermano ¡Era injusto!
Con bastante molestia se acercó hacia ambos bichos y se los quedó mirando con una expresión de enojo, por supuesto Big al ser el único despierto fue el único que lo notó, pero no le dio demasiada importancia y mantuvo su habitual actitud tranquila y despreocupada.
—Hola Hollow, me alegra verte ¿Qué te trae por aquí?
—(¡Que rayos estás haciendo!)
—La estaba haciendo dormir, la pobre lucía muy agotada y estresada, pero logré calmarla, mira como duerme, nadie pensaría que es una depredadora experta ¿Verdad?
—(... Por qué...) —Hollow lucía muy molesto.
—¿Por qué que?
—(¿Por qué ella está dormida en tu regazo con tanta confianza y a mi no me deja ni siquiera acercarme? ¿Cómo lo hiciste?)
—¿Estás celoso? —Dijo el monarca en tono de broma.
—(No sé) —desvió la mirada— (No creo que esto sean celos, solo me molesta que se encariñe contigo antes que conmigo, me parece injusto) —Big suspiró.
—Hollow... Cuidar de ella apropiadamente no significa darle todo lo que tú piensas que necesita, tienes que darle lo que en verdad necesita, y eso es liberarla. La pobre está estresada y deprimida en este lugar. Yo no sé mucho de mantis, pero si ellas se han aislado en su reino será por algo, quizás tienen necesidades que no comprendemos. Sé que las has visitado y las conoces un poco mejor pero tampoco has charlado con ellas ¿Verdad?
—(La verdad no... No puedo...)
—Entonces ni siquiera sabes si estás haciendo lo correcto con ella, o si acaso puedes cuidarla como corresponde.
—(Pero... ¡Hornet sí ha hablado con ellas! Ella las conoce mejor, quizás ella pueda hablar con Orquídea y...)
—No esperes que la convenza de quedarse Hollow. Mira... Dejaremos que Hornet hable con ella, pero si al final la decisión es que debe regresar a su tierra, tienes que prometerme que la dejarás partir ¿Entendido?
—(Yo... De acuerdo... Lo que sea mejor para Orquídea) —contestó resignado.
—Perfecto.
El enorme contenedor se deslizó suavemente tratando se ponerse de pie sin despertar a la mantis, pero esta estaba dormida tan profundamente que además de gruñir y retorcerse un poco, no mostró más reacción.
—(Bien, vamos a buscar a Hornet ahora)
—Claro, tengo algunas preguntas que hacerle, aparentemente algo malo le pasó a Quirrel y estoy algo preocupado.
—(¿Quirrel está mal?)
Hollow con su naturaleza protectora siempre se preocupaba por todos sus seres queridos, y Quirrel tenía un lugar especial en su corazón, no solo por ser el esposo de su hermana, también por ser su mejor amigo y una de las primeras personas que había conocido al llegar a Hallownest. Por eso salió a toda prisa a buscar a Hornet. Big solo lo miró alejarse y meneó la cabeza con desaprobación.
—Hollow, algún día tendrás que aprender a calmarte...
Hornet se levantó de forma perezosa de la cama y se estiró tratando de recomponerse, estaba algo adolorida, cansada y con hambre. No negaba que había disfrutado de su improvisado encuentro romántico, pero no era algo que hubiera estado en sus planes y ahora le preocupaba todo el tiempo que había perdido en eso.
Ya comenzaba a sentir la ansiedad de alejarse de sus huevos. Es verdad que los había dejado al cuidado de Ania, su leal sirvienta, y que estaban protegidos en aquel cuarto secreto de su guarida, pero no podía evitar preocuparse, la situación política de su territorio hacía que sus huevos estuvieran en constante peligro. Aunque tenía un ejército de devotos y arácnidos leales a ella, había un pequeño grupo que cuestionaba su autoridad y sobre todo, ponían en duda que una cría engendrada por una cochinilla pudiera ser un heredero apropiado, por eso Hornet temía un atentado contra sus crías, no quería verlos rotos.
Sintió el terror invadirla, debía regresar a casa rápido. Bufó molesta mientras se vestía ¿Cómo fue que terminó todo de esta manera? Aún no lo comprendía muy bien, solo sabía que nuevamente su hermano había traído una criatura peligrosa a casa. Pensaba que luego del asunto con el murciélago demoníaco escupe fuego que había adoptado años atrás ya nunca más cometería esa clase de imprudencias, pero al parecer Hollow nunca aprendía. Ahora Hornet solo temía que terminara con el corazón roto otra vez.
Miró hacia la cama donde su compañero yacía dormido, ese asunto de las feromonas era algo terrible. Pobre mantis, estar lejos de casa durante un celo es algo horrible, en otras circunstancias Hornet hubiera expulsado a esa mantis del castillo sin ningún miramiento, pero hacerle eso mientras atravesaba ese estado sería cruel. Suspiró, primero tendrían que solucionar el problema de las feromonas y sobre todo hacer entender la situación a sus hermanos antes de realizar alguna acción.
Comenzó a pensar en lo incómoda que se le haría la situación, estaba preparada para explicarle los entresijos de la reproducción a sus hijos algún día, pero no a sus hermanos. No estaba segura si entenderían del todo lo que atravesaba Orquídea, es decir, ninguno de ellos iba a experimentar esa clase de urgencia alguna vez en sus vidas, no era algo con lo que pudieran sentirse identificados.
Metida en sus pensamientos, la reina abandonó el cuarto y salió al pasillo. La pobre no había dado ni tres pasos cuando cuando Hollow apareció de la nada y chocó con ella, e infortunadamente, debido al tamaño superior del contenedor, terminó aplastándola. Definitivamente aquello no terminaría bien.
—(¡Hornet!) —Gritó Hollow alegremente cuando vio a su hermana.
—¡Hollow! —Gritó Hornet furiosa cuando vio a su hermano.
—(¿Qué hice ahora?)
—¡Me aplastaste!
—(Ah, era eso) —No pareció darle mayor importancia al asunto —(Ven, necesito que hables con...)
—¡No actúes como si no tuviera importancia! —Este grito fue suficiente para intimidar al contenedor, se venía un sermón—. Me aplastas no te disculpas y esperas que vaya contigo a donde se te ocurra, ¿Por qué eres así? Deberías tener más cuidado y ser más considerado. Además ya te he dicho que es peligroso correr por los pasillos cuando eres un bicho grande y voluminoso, pero claro, tú nunca piensas en nada...
Aquello resultó ser uno de los legendarios sermones de Hornet que todos trataban de evitar a toda costa, había un consenso común en que la reina araña era terrible, y no necesitaba ser violenta para poner a alguien en su lugar, su sola presencia era capaz de intimidar a la mayoría. Quizás aquello sería parte de su herencia del rey pálido, pues era raro que alguien de tan baja estatura impusiera tanto respeto.
Los regaños de Hornet continuaron durante varios minutos sin que nadie siquiera intentara detenerla, de hecho, el sonido de su voz a través de los pasillos fue suficiente para que muchos insectos que pasaban por ahí desidieran desviar su camino y buscar otra ruta hacia su destino. El airado monólogo de la monarca podría haberse extendido durante un largo período, de no ser porque de pronto se vio elevada en el aire por unas enormes manos que la tomaron cuidadosamente hasta ponerla a la altura de la vista de su dueño.
—Bien, creo que ya fue suficiente —dijo Big de forma amable.
—Bajame... —Gruñó la hembra molesta.
—¿Te calmas primero?
—Ya estoy calmada.
—Bien.
Big la puso de vuelta en el piso donde la mestiza solo se le quedó mirando con expresión seria y quizás algo molesta, de hecho guardó silencio durante unos momentos antes de retomar la palabra.
—Bueno, supongo que ahora que los tengo a los dos aquí es buen momento para exigirles una explicación ¿Por qué tienen una mantis alojada en el palacio?
—Hollow la trajo —se apresuró a contestar Big.
—(Tú dijiste que podía quedarse) —Se excusó el caballero temiendo que su hermano le echara toda la culpa.
—Bueno, la trajiste medio muerta de anemia, no podía botarla.
—(Pero a ti también te dio pena)
—Al principio sí, pero luego cuando me explicaron las circunstancias en las que la encontraron, la verdad me generó bastante desconfianza.
—(¿Y ahora resulta que yo soy el culpable de todo?)
—Tú siempre eres el culpable de todo —dijo en tono de broma.
—(¡Big!)
—Bueno bueno, no quiero que se estén culpando entre ustedes, por ahora necesito que me expliquen las circunstancias de esa insecto.
—Oh claro —Big decidió exponer la situación temiendo que su hermano no presentara las cosas de forma imparcial—. Esa mantis fue encontrada cazando en los territorios de Clara. Como podrás suponer lo hizo sin autorización, aunque debido a que no alcanzó a matar ninguna presa se le perdonaron sus cargos. Sin embargo cuando Hollow la sorprendió, la dejó gravemente herida y sientiéndose mal por eso, la trajo aquí.
—(No fue exactamente por haberla herido) —aclaró Hollow—. (Ella es una pobre mantis rechazada por su familia, está sola y desamparada, incluso trató de matarse)
—Hollow —Hornet lo interrumpió—. Una mantis nunca se mataría por soledad, en general toleran bastante bien estar solas, probablemente quería matarse por un asunto de honor o algo así, eso sería más típico de ellas. Como cuando vio el diario que hablaba de su "supuesta relación contigo", eso es algo demasiado vergonzoso para soportarlo.
—(A mi me parece algo tonto)
—Quizás para ti, pero no para una mantis, son algo cortas de mente y les cuesta aceptar ideas nuevas, aunque supongo que viviendo aisladas sin saber nada del mundo es entendible. A mí también me parece que muchas de sus costumbres son estúpidas, pero hay que respetarlas, mientras no dañen a los bichos de otros reinos no necesitamos entrar en conflicto.
—Por lo que dices, es poco probable que lleguemos a entendernos con esta hembra —dijo Big, a lo que Hornet asintió—. Entonces he de suponer que en este caso lo mejor sería regresarla a su hogar en Páramos Fúngicos.
—Bueno... Aquello de qué es lo mejor depende de lo que pretendas lograr. Dijeron que había sido rechazada por su familia, supongo que eso significa que es una exiliada ¿Verdad? En ese caso el regreso a sus tierras sería el equivalente a una muerte segura.
—¡No!... Cof cof —El grito de Hollow, a pesar de su bajo volumen le dañó un poco su garganta.
—Entonces no hay salvación para ella ¿Verdad? —Dijo Big preocupado por la reacción que podría tener Hollow al respecto.
—Bueno... Si bien las mantis son algo cortas de mente, no es como que no puedan adaptarse a la vida civilizada. Tengo una amiga que es una mantis exiliada y se lleva bien con todo el mundo.
—(¿Sharpy?) —Hollow sintió sus esperanzas renovarse— (¡Cierto! Me había olvidado de ella ¿Crees que pueda recibir a Orquídea?)
—No creo que esté dispuesta, es decir, es época de celo para las mantis, ahora debe estar más preocupada de atenderse a sí misma que de lidiar con otra exiliada.
—¿Celo? —Aquella palabra era totalmente ajena para Big.
—Sí, celo... Su etapa reproductiva, las mantis la tienen durante este mes.
—(¿Orquídea va a ser madre?) —Ahora Hollow estaba más aterrado ante la idea de abandonarla.
—¡No! Es decir, solo si la fertilizan en este momento.
—(¿Entonces Orquídea quieres ser mamá y busca compañero?)
—No necesariamente.
—¿Entonces porqué está en celo si no quiere ser madre? —Big tampoco comprendía del todo.
—Ella no lo puede controlar.
—(¿Entonces está obligada a ser madre?)
—No, si ella no quiere, entonces...
—Pero...
—¡Cállense y déjenme explicar!
Durante la siguiente media hora Hornet tuvo que explicar los entresijos y sutilezas de la reproducción a sus hermanos, ambos tenían una vaga idea de como ocurrían las cosas sabiendo que se requería de un macho y una hembra para ese proceso, pero los detalles de los momentos apropiados para eso, y todo lo referente al sentir y a los deseos era algo completamente nuevo para ellos, y tal como preveía Hornet, se les hacía un poco complicado entenderlo.
—Entonces, es como que en su mente ella decidió que no quiere tener crías, pero su cuerpo le pide que copule con alguien. —Resumió Big.
—Exacto —confirmó Hornet—. Y este conflicto entre su mente y su cuerpo probablemente la tiene muy inestable y emocional. Así que ella probablemente no está actuando como lo haría normalmente. Por otro lado, su propio cuerpo también está llamando a otros machos para que se unan a ella a través de sus feromonas.
—(Ese olor dulce que la rodea últimamente)
—¡Sí, ese mismo!
—Si no quiere ser madre eso suena como un problema.
—Y lo es, por eso aunque estoy de acuerdo en que esa mantis debe irse, me parece cruel dejarla ir ahora. La verdad les recomendaría esperar a que acabe el mes.
—(Hasta que acabe el mes...) —Los ojos de Hollow brillaban de esperanza.
—No se va a quedar con nosotros Hollow —le aclaró Big.
—(Pero...)
—Sin peros —Le dedicó una mirada que no dejaba lugar a réplicas, luego se dirigió una vez más hacia su hermana—. Bueno... Mientras esperamos a que acabe su celo ¿Hay algo que podamos hacer para ayudarla?
—Mantenerla ocupada haciendo algo —dijo la mestiza con simpleza—. Al menos eso a mí me resulta.
—¿Tú has tenido un celo? —Preguntó Big con sorpresa.
—¡Claro que he tenido un celo! De hecho varios... Las arañas a diferencia de las mantis tenemos cuatro celos cortos durante el año... Pero bueno ¿Por qué no lo tendría? Soy una chica después de todo.
—(Pues...)
—¡Hollow! —Ahora Hornet parecía algo ofendida— Que yo no te parezca atractiva no significa que no sea una chica, de hecho más de una persona se ha interesado románticamente en mí durante mi vida.
—(Ah si, tus dos novias)
—¡No eran mis novias! Eran acosadoras, ya te lo he dicho miles de veces —Hornet estaba colorada—. Me lo vas a sacar en cara toda la vida ¿Cierto?
—(Sip)
—Ay Hollow —Hornet suspiró y comenzó a alejarse.
—¿A donde vas Hornet? —Preguntó Big.
—¿A donde más? Voy a ocuparme de el problemita que trajeron al palacio.
Orquídea abrió los ojos perezosamente y giró en su lecho buscando acomodarse. Se estiró un poco y sus garras alcanzaron una almohada que estaba cerca, la atrajo hacia sí misma y la abrazó encantada con su suavidad y suspiró feliz despertándose finalmente de su somnolencia.
Estaba extrañamente tranquila, o más bien aliviada, era como si se hubiera quitado un peso de encima. Miró el techo de forma distraída meditando en sus sensaciones, quizás ese repentino bienestar se debía a haber llorado. Normalmente jamás lloraba, y si por mera casualidad se atrevía a soltar una lágrima lo hacía en absoluta soledad, no podía permitirse demostrar tal debilidad, perdería respeto ante lo demás. Pero la realidad innegable era que llorar la había ayudado a sentirse mejor, de hecho no había sido solo el llanto, el ser consolada por aquel gigante de mirada dulce era lo que más la había tranquilizado...
Apretó la almohada contra su pecho tratando decontener sus sensaciones, el pensar en ese rey por alguna razón la ponía contenta... Seguramente el celo tenía sus emociones hechas un desastre, de otra forma no podría explicarse porqué tenía tantas ganas de verlo otra vez, sobre todo considerando que hasta hace unas horas atrás era Hollow por quien se desvivía...
Y entonces el color acudió a su rostro al pensar en lo que había pasado con él un rato atrás, ahora que lo notaba no era solo su espíritu el que se sentía aliviado, su cuerpo también parecía molestar menos.
Y entonces la confusión se asentó en su pecho ¿Que rayos pasaba con ella? Ahora no sabía ni lo que quería realmente.
Se incorporó en la cama asustada. Ya había pasado por unos cuantos celos en su vida, había sentido deseo y anhelo por otros machos, era algo natural después de todo, pero no recordaba que sus deseos fueran tan intensos, o que estuvieran tan centrados en un individuo en particular, de hecho eso era lo más extraño. Además, ahora no solo deseaba cumplir sus fantasías, por alguna razón, tenía ganas de hablar con aquel par de bichos que tanta confusión le causaban.
Asustada y abrumada por las sensaciones complejas que la atormentaban, solo fue capaz de lamentarse y lanzar una plegaria desesperada al señor de las sombras. Otro punto que la tenía preocupada era el pensar en que minuto se volvió tan devota de ese Dios, ya en este punto le hablaba casi a diario.
De pronto, sintió el sonido del pestillo de la puerta abriéndose. Inmediatamente se puso de pie y se alistó para luchar, en realidad no tenía muchas ganas de pelear pero esa ya era una costumbre arraigada en su ser, el siempre ponerse en alerta y reaccionar con violencia ante cualquier intruso.
En cuanto la puerta se abrió, una sombra entró con la velocidad de una flecha, Orquídea ni se percató de en qué momento sus manos y sus piernas fueron atadas de nuevo y tuvo a la araña encima de ella apuntándola con su aguja.
—Cómo... ¿En qué momento? —La mantis estaba sorprendida y horrorizada al pensar en la velocidad de la araña, y ella se creía la más rápida ¿Cómo pasó esto?
—Lamento que las cosas tengan que ser así pero no estoy de humor para peleas tontas ni tengo tiempo para eso, así que mejor te dejo atada y tranquila. —Orquídea le dedicó una mirada asesina.
Pronto la insecto notó que Hornet buscaba algo debajo de su capa, esto la puso nerviosa. Estar amarada frente a Hollow le parecía apetecible y hasta excitante, pero frente a esta hembra era algo aterrador, aunque ahora que lo pensaba, quizás la razón por la que le gustaba tanto mostrarse vulnerable ante Hollow era porque tenía la certeza de que nunca la iba a dañar. Podía ser débil, ser derrotada o aplastada y jamás tendría que enfrentar una consecuencia negativa de esto, en cierta forma era una especie de relajo.
la sensación de algo frío en su cuerpo la despertó de sus pensamientos, y terminó soltando un chillido de terror que casi dejó a Hornet sorda.
—Aahhh... Oye, no es para tanto, no te voy a matar ni nada, es solo un trapo húmedo.
Orquídea parpadeó confundida y notó que en efecto, Hornet había colocado un trozo de tela bordado bastante bonito, era azul claro y tenía patrones geométricos decorándolo, lo estaba atando alrededor de su cintura, de tal forma que cubría la parte posterior de su cola. Las mantis no eran muy dadas a usar accesorios, salvo por aquellos que representaban su estatus, pero no iba a negar que le gustaba bastante como se veía ese pareo, aunque le molestaba que estuviera mojado.
—¿Qué es eso? —Preguntó sin reservas.
—Es lo que yo uso cuando tengo que enfrentar mi celo, una tela impregnada en extracto de vervela. El líquido de esta planta neutraliza las feromonas, si la usas de esta manera podrás ir a donde quieras sin temor a que los machos empiecen a seguirte.
Orquídea miró la tela maravillada, no tenía idea de que existieran esa clase de métodos, si en su tribu contaran con semejante tecnología los celos serían más comodos para las hembras y no tendrían que ocultarse en el rincón más apartado de Páramos Fúngicos. No pudo evitar sentir gratitud hacia la reina araña, pero los prejuicios de su tribu pesaban en su mente. Ella era una araña, una habitante de Nido Profundo, la tierra con la que estaban enemistadas desde tiempos antiguos, era una enemiga, alguien de quien no podía fiarse. Por eso no le cabía en la cabeza que la ayudara sin esperar nada a cambio... ¿O quizás este gesto amable si tenía una razón de ser?
Entrecerró los ojos con desconfianza ¿Acaso pensaba ganarse su favor para que intercediera por ella ante las Lord? Vaya ilusa, como mantis su pueblo estaba por encima de su persona, jamás traicionaría a su gente por un simple acto de amabilidad. Por eso en lugar de dar las gracias, preguntó.
—¿Por qué?
—¿Eh? ¿Por que? Oh vamos, soy hembra como tú, sé lo complicado que es este período y para las mantis es peor, es decir ustedes tienen un único celo en todo el año y es muy largo, debe ser una pesadilla. Y como comprendo lo que es pasar por eso, quiero ayudarte.
—Pero soy una mantis.
—¿Y? Tengo una amiga que es una mantis y eso nunca ha sido un problema entre nosotras.
—¡¿Amiga?! —Orquídea sintió sus garras crisparse de tensión ¿Una mantis amiga de la reina araña? ¡Pero cómo era eso posible! Seguro era una traidora a la raza, era impensable que una mantis y una araña fueran amigas.
—Sí, su nombre es Sharpy, a pesar de su aspecto algo aterrador es buena persona, trabaja en ciudad de las lágrimas como editora en jefe de la sección de novelas románticas, imagínate, una mantis amante del romance ¿Quien lo creería? Pero ella es sumamente feliz viviendo como vive, incluso tiene un montón de amigos. Ahora que lo pienso, quizás deberías hablar con ella alguna vez, ya que ambas son exiliadas seguro te sería de ayuda el charlar con alguien que ha pasado por eso.
Una mantis exiliada, eso tenía sentido, de por sí era una rechazada, quizás incluso una traidora, por algo la habían expulsado de la tribu. Su primer pensamiento fue rechazar toda posibilidad de encontrarse con esa insecto, una exiliada solo merecía el desprecio, pero luego reconsideró la idea. Según decía Hornet ella era feliz... ¿Acaso eso era posible? ¿Cómo podía ser feliz una mantis viviendo entre insectos débiles en esa ciudad plagada de escoria? No le cabía en la cabeza y por eso mismo se sentía intrigada.
Ante todo Orquídea era curiosa, aunque esta era una cualidad que nunca explotó debido al reígido sistema de vida de las mantis. Pero ahora no tenía que impresionar a nadie ni mantener la compostura, podía admitir libremente que quería conocer a esa mantis y hablar con ella, quería saber más, se moría de ganas por satisfacer su curiosidad.
El sonido de la la puerta los alertó de la presencia de alguien más, la verdad el cuarto estaba abierto, pero Hollow no se atrevió a entrar sin permiso y por eso tenía su cabeza asomada tímidamente y las miraba de forma lastimosa.
—Puedes entrar —dijo Hornet tomándose la libertad de invitarlo sin consultar con la mantis.
El contenedor entró feliz y se acercó hasta las dos chicas. Llevaba entre sus manos la pizarra de Soul y estaba listo para decirle unas cuantas cosas a Orquídea. Esta vez sí expondría sus pensamientos y llegarían a un entendimiento, quería hacerle saber que tenía todo su apoyo y que lo que menos quería era molestarla, por eso sacó el lápiz mágico. Se disponía a escribir cuando la mantis lo interrumpió abruptamente.
—Quiero que me lleves a conocer a la mantis exiliada que vive en Ciudad de las Lágrimas.
El tono en que lo dijo no fue nada amable, de hecho sonaba más como una orden que como una petición, pero en cierta forma esto hizo que Hollow se pusiera feliz, por primera vez Orquídea le pedía algo, finalmente tendría la oportunidad de hacer algo por ella.
...
Luego de una visita que se extendió más de lo que les hubiera gustado, Quirrel y Hornet regresaron a casa. La araña lucía sumamente agotada luego del torbellino de emociones y cosas que había tenido que enfrentar. Su esposo por su parte repetía una y otra vez lo mucho que lamentaba lo que había ocurrido.
—Quirrel... ya te dije que no importa, lo que pasó, pasó y no hay más vueltas que darle. —Decía Hornet mientras salían de la estación de ciervocamino.
—Pero no se suponía que yo fuera para entorpecer tu camino, la idea era apoyarte, para esto mejor me hubiera quedado haciendo clases hoy.
—Bueno... Si te hace sentir mejor no lo lamento —Un ligero sonrojo pintó el rostro de Hornet— Siempre es agradable pasar un rato contigo, sobre todo ahora último que no hemos tenido mucho tiempo para estar juntos.
—Hornet...
Quirrel en una muestra espontánea de afecto besó a la araña quien retrocedió algo sorprendida.
—¡Quirrel! ¡Guarda esas actitudes para cuando estemos a solas!
—Pues yo no veo a nadie más aquí —contestó el insecto en tono jocoso.
Hornet iba a replicar algo cuando la soledad que compartían fue quebrada por un devoto que se acercaba a ellos corriendo sumamente agitado.
—¡Mi reina! ¡Al fin ha regresado!
—¿Que ocurre? —Inmediatamente Hornet adquirió una actitud más autoritaria y distante—. Habla.
—Mi señora —La criatura se inclinó respetuosamente—. Es su guarida... Esta...
—¡Mis niños! —Hornet gritó aterrada e inmediatamente se apresuró a salir de la estación.
Hornet sintió su corazón latir con fuerza, tenía miedo, ahora lamentaba el haberse demorado tanto en su visita al palacio blanco, dejar su descendencia tanto tiempo sola era peligroso y ahora veía como su peor pesadilla se hacía realidad. Cuando llegó al borde que delimitaba el fin de la estación vio que su hogar estaba rodeado de una gran multitud de arácnidos. ¿Acaso la situación era peor de lo que esperaba? Tenía estrictamente prohibido a todos que se acercaran a su guarida cuando ella no estaba presente, las únicas excepciones eran Ania y Quirrel.
Con una serie de saltos acrobáticos y maniobras con su aguja, llegó a su casa en tiempo récord, entonces elevando la voz hizo notar su presencia.
—¡Que ocurre aquí! ¿Por qué se han acercado a mi guarida durante mi ausencia?
—¡Mi reina! —Gritó de pronto una voz familiar.
Hornet cada vez más asustada vio a Ania acercarse cojeando apoyada en un bastón, lucía muy lastimada.
—¡Ania! ¡Qué ocurrió!
—Majestad... Alguien intentó lastimar los huevos, por suerte fui capaz de repelerlo y protegerlos, pero su escondite quedó algo estropeado.
—¿¡Que!?
—Ya hemos reducido al atacante —dijo un devoto que se acercó a ellas—. Lo tenemos preso en una de las celdas ocultas de la villa, para que pueda disponer de él con libertad.
—Gra-gracias... Me... Ocuparé de ese asunto más tarde... Por favor, necesito que traten a Ania lo más rápido posible y... Necesito evaluar la situación por mí misma, por ahora pueden retirarse.
—Majestad ¿Se encuentra bien?
—No se preocupen, ahora retírense por favor.
Para Hornet fue muy complicado mantener la compostura y actuar de acuerdo a su estatus, en ese momento solo quería gritar desesperada y correr a ver a sus niños. Pero se mantuvo firme y entró a sus aposentos con actitud digna. Una vez se vio sola, corrió hasta el lugar oculto detrás de la cortina y comprobó con horror que parte de intricada red de hilo que había tejido para su protección estaba rota, comenzó a adentrarse en el cuarto hasta que notó que los hilos del fondo aún estaban en buen estado, esto la tranquilizó un poco. Al parecer Ania logró detener el avance del atacante justo a tiempo.
Finalmente alcanzó el nido y comprobó que los huevos estaban en perfecto estado, sanos, enteros y sin ninguna grieta en su superficie, solo entonces se calmó y se permitió respirar con tranquilidad otra vez. Tomó a uno de sus pequeños y lo abrazó afectuosamente.
—Ay... No saben lo preocupada que estaba, me alegro tanto de que estén bien.
La araña se mantuvo en esa posición durante algunos minutos antes de que una conocida voz la interrumpiera.
—¿Hornet? ¿Está todo bien?
—Sí Quirrel, están todos bien.
—Ah, no sabes cuanto me alegro.
Hornet colocó el ovoide de vuelta en el nido y se apresuró a salir para reencontrarse con su esposo, quien la abrazó para reconfortarla.
—No sabes lo asustada que estaba.
—Yo también... Tenía mucho miedo.
—Definitivamente... El responsable de todo esto lo pagará muy caro.
—No cabe duda... Pero... No creo que sea el único interesado en ver esta nidada fallar.
—¿Que quieres decir?
—Que si no tomamos precauciones esta situación puede repetirse otra vez y quizás con consecuencias fatales.
—¿Entonces qué sugieres que hagamos Quirrel?
—Creo que deberíamos cambiar el nido de lugar.
