El eco de las pisadas de Hornet resonaba fuerte y claro en aquel oscuro y siniestro antro, aquellos eran los calabozos, una zona oculta y de muy difícil acceso donde se mantenían a los peores criminales de Nidoprofundo a la espera de sus sentencias. En realidad la mayoría de las celdas estaban vacías, no eran muchos los rufianes que terminaban en ese lugar, la mayoría morían antes, pero ocasionalmente alguno era capturado o por alguna razón eran mantenidos con vida y en esos casos se usaban los calabozos.
Ahora la reina araña estaba a punto de encontrarse con el criminal que había atacado a sus preciosos huevos. Antes de tenerlo al frente Hornet se dio un tiempo para respirar profundamente y tranquilizarse, la rabia que sentía contra ese individuo podría llevarla a matarlo y ella no quería eso, necesitaba interrogarlo, saber si habían más personas confabuladas para eliminar a su descendencia.
Cuando ya se sintió lo suficientemente preparada, con una señal le indicó al guardia que la guiara hasta el prisionero y cuando lo tuvo al frente, toda ansia asesina que hubiera tenido se disipó.
El bicho en cuestión era una araña, una que lucía sumamente lastimada, tenía tres de sus ocho patas vendadas, habían numerosos arañazos en su cuerpo, pero lo más impresionante era su rostro, su mandíbula estaba destrozada, o al menos así se veía. Hinchada y con heridas terribles.
—¡Uuuug! ¡Nhhnggg nhhnnnggg! —Gritó la araña arrastrándose hacia la reina hasta que chocó contra las rejas de su celda.
—¡Por Wyrm! Este tipo luce horrible... —dijo Hornet asqueada—. No hacía falta que se ensañaran de esa manera ¡Era a mí a quien le correspondía decidir su castigo!
—Aunque no lo crea, nosotros no le hemos hecho nada más que sanar sus heridas. Así fue como lo capturamos, esa sirvienta suya fue la que lo dejó así.
—¿Ania? ¿¡Ella hizo todo esto!?
Hornet estaba admirada, nunca esperó que su sirvienta personal fuera capaz de tal cosa, pues a simple vista parecía una típica araña de casa, más habituada a tareas domésticas que a luchar contra oponentes poderosos, pero asumió que en casos extremos hasta la más débil de las criaturas es capaz de sacar todo su poder con tal de defender su vida, o la de sus seres queridos.
En verdad le estaba muy agradecida por haber defendido sus huevos con tal fiereza, pero su exceso de entusiasmo había resultado ser un problema, pues ahora el prisionero con su mandíbula destrozada era incapaz de articular palabra alguna, solo podía emitir balbuceos incomprensibles, no podrían obtener ninguna información útil de él en un interrogatorio.
—¿No hay forma de que pueda hablar otra vez? —Preguntó Hornet al guardia.
—Pues... La verdad su pronóstico no es muy prometedor. Aún cuidando sus heridas de forma apropiada podría nunca volver a hablar y si lo logra, los médicos dicen que tardará un largo tiempo en lograrlo. Por ahora de por sí su gran desafío es sobrevivir, no puede masticar su comida, tenemos que alimentarlo con carne molida.
Un escalofrío le recorrió la espalda a la mestiza, gracias a Ania este tipo ya estaba recibiendo un castigo ejemplar, dudaba que tuviera ganas de dañar huevos indefensos otra vez. Pero más allá de su penitencia, lo que le importaba era tener información de los otros involucrados que querían ver su descendencia muerta.
—¿Puede escribir? —Preguntó la monarca—. Si al menos puede comunicar algo ya me basta.
—La verdad tiene algunas dificultades para tomar utensilios y otras cosas. Con sus patas heridas como las tiene ni siquiera ha podido tejer, mucho menos va a poder tomar un lápiz. Pero... Sus extremidades tienen mejor pronóstico, en un par de semanas recuperará toda su movilidad y en ese sentido podrá tener una vida normal.
—Ya veo...
—¡Nnghghg! ¡GGgnnnngngn! —El prisionero agitaba sus patas vendadas sacándolas a través de la reja tratando de llamar la atención de Hornet, pero ella solo lo miró con desprecio y se alejó de la celda.
—No ruegues por piedad, porque no la tendré contigo. Has osado atacar a mis niños y eso jamás te lo perdonaré —Luego de eso se dirigió hacia el guardia—. Mantengalo encerrado y procuren que sane lo más rápido posible, necesito que me diga lo que sabe.
—¡NGgngngngng! ¡Ggnnnnhhhh!
Hornet ignoró los ruegos y súplicas del criminal y se alejó de él solo dedicándole una última mirada rabiosa. Entonces notó que el bicho estaba haciendo un gesto algo extraño, estaba llevando dos de sus patas hacia su cabeza y señalaba la parte superior de esta.
¿Un bicho con sombrero? ¿Quizás una diadema? Pensó Hornet para sus adentros ¿Acaso trataba de delatar a su organización? Ella era bastante buena interpretando la mímica, pero ahora no tenía tiempo para eso, tenía una tarea sumamente importante que cumplir, otro día o más tarde trataría de comunicarse con él.
...
Hornet llegó a su casa sumida en sus pensamientos, era tan profunda su concentración que casi choca con Ania.
—¡Mi reina cuidado! —Gritó la sirvienta sujetando a Hornet para evitar que se cayera.
—¿Eh? ¡Ah! Lo siento Ania, no vi por donde iba.
—No importa, supongo que tenía cosas importantes en las cuales pensar ¿Cómo le fue con el prisionero? ¿Le dio la muerte que merecía?
—¿Eh? No, necesito interrogarlo y para eso debe estar vivo, lamentablemente está tan herido que no podré tener ningún tipo de información hasta que se recupere. Ania... en verdad agradezco que te entregaras por completo a la protección de mis huevos, mi gratitud hacia ti es infinita, pero definitivamente te excediste en tu actuar.
—Yo... Lo lamento mi señora —Ania puso una expresión de profunda preocupación y nerviosismo, casi como si estuviera asustada. Esto hizo que Hornet de inmediato suavizara su expresión.
—Tranquila, entiendo tus acciones, no serás castigada por esto ni nada.
—Gracias mi señora, si me disculpa, me retiro.
Por alguna razón las palabras de Hornet no lograron calmar a la araña y esta con actitud abatida dejó a la reina sola. Esta solo suspiró algo preocupada y se dirigió a sus aposentos.
Cuando estuvo frente a la puerta de su habitación, comenzó a escuchar una canción, era una tonada tranquila y alegre, cantada con una voz cariñosa y cálida. La araña sonrió, era la canción de cuna de Quirrel, seguramente le estaba cantando a sus pequeños.
Abrió la puerta de la habitación con suavidad y allí encontró a la cochinilla, tarareando aquella tonada mientras miraba cariñosamente los huevos que reposaban bien arropados en una canasta. El bicho parecía radiante de felicidad, no era para menos, era la primera vez que podía ver a sus pequeños, el nido que Hornet les había construido era tan denso que él no podía atravesarlo. Pero ahora que había sido necesario remover los huevos para cambiarlos de lugar, finalmente podía tenerlos entre sus brazos.
—¿Están listos? —Preguntó Hornet interrumpiendo al insecto.
—¿Ah? Sí, estamos listos.
—¿Están bien firmes? Los viajes en ciervocamino no se puede decir que sean muy tranquilos, el exceso de movimiento podría lastimarlos, o afectarlos de alguna manera...
—No te preocupes, los tengo bien firmes y abrigados en su canasta...
—¿Crees que pasen frío? ¡Ah! Escuché que los archivos son un lugar frío y húmedo, quizás debería empacar mantas extra —Hornet se dirigió hacia un mueble donde guardaba algunas sábanas y frazadas.
—Hornet, no te preocupes tanto —trataba de tranquilizarla su esposo—. Los archivos ya no son lo que eran. Quizás antes eran húmedos y llenos de tanques de agua por todos lados, pero eso era porque el lugar estaba acondicionado para los requerimientos de Monomon y ella era una medusa. Pero desde que me hice cargo del lugar lo he remodelado bastante, ahora es seco y fresco. Los niños estarán bien ahí.
—Aún así no hará daño asegurarse.
Hornet ya había puesto las frazadas en una enorme bolsa donde estaba guardando todo el equipaje que ella consideraba necesario. Quirrel suspiró ante la perspectiva de todo lo que tendría que cargar, pero no podía culparla, era una madre primeriza, obviamente estaba preocupada por hacer bien las cosas y tenía el constante miedo de hacer algo que perjudicara a sus hijos. Curiosamente la cochinilla estaba bastante tranquila respecto al cuidado de los huevos, como si ya supiera lo que era atravesar esa experiencia, pero obviamente eso no era posible ¿O si?
Agitó la cabeza espantando aquel pensamiento de su cabeza. Se negaba a aceptar esa posibilidad, le habían dicho que estuvo casado una vez antes de Hornet, pero nadie le mencionó que tuviera hijos, y si no lo hicieron seguro fue porque no hubo ninguno, porque jamás le ocultarían una información como esa ¿Verdad?
Volvió a la realidad y encontró el enorme bolso lleno de frazadas y recipientes con hierbas, los últimos tenían plantas medicinales listas para atender cualquier problema de salud que surgiera, Quirrel ya le había dicho que tenía un botiquín muy completo en los archivos, pero como siempre Hornet contestaba que era mejor asegurarse.
—Bien Quirrel, creo que este paquete es algo pesado para ti, así que lo llevaré yo, tú lleva los huevos ¡Con cuidado por favor!
La cochinilla pestañeó halagada, Hornet confiaba lo suficientemente en él como para dejarle cargar a los bebés, muchas arañas jamás permitirían eso, ni siquiera al padre de sus hijos.
Salieron de la habitación y se dirigieron a la puerta de la guarida, donde Ania lo estaba esperando para recibir las instrucciones pertinentes mientras los dueños de casa se encontraran fuera. Sin embargo, cuando la araña sirvienta vio a la cochinilla cargando los huevos se puso tensa y su rostro mostró una expresión horrorizada.
—¿Que sucede Ania? —Preguntó Hornet mirando con extrañeza la actitud de la sirvienta.
—E-e-él está cargando los huevos...
—Sí, yo le permití hacerlo ¿Algún problema?
—Pero es que... Él... No es una araña... Como... ¿Y si les hace algo?
—Es su padre, no los va a dañar y de por sí él es una persona muy cuidadosa, además Quirrel será el que vigilará los huevos en las próximas semanas hasta que abran -A Ania le costó un poco procesar estas palabras.
—¿¡Que!? ¿¡Él cuidando los huevos!? Pero mi señora... ¿Acaso no hice un buen trabajo? Protegí a sus hijos a costa de mi seguridad.
—Y en verdad lo agradezco Ania, pero por eso mismo me los llevo a un lugar más seguro, un lugar donde nadie los buscará y estarán a salvo sin necesidad de que nadie tenga arriesgarse. Así solo tendrás que ocuparte de que la casa esté limpia ¿No te alegra?
—Sí pero... ¿A dónde los lleva? Quizás pueda ir y ayudar un poco de vez en cuando...
—Eso es un secreto, solo Quirrel y yo lo sabemos. Por motivos de seguridad es mejor que sea así.
—Pero si es un secreto le juro que yo no se lo diré a nadie.
—También es por tu propia seguridad Ania —Intervino Quirrel—. Si te capturan y deciden interrogarte no será nada agradable para ti.
—¿Crees que traicionaría mi lealtad a la reina revelando sus secretos? ¡Jamás! Yo le soy absolutamente fiel a ella y...
—Lo comprendo Ania, perdón no quise ofenderte —Se apresuró a calmarla, pero la araña solo lo miró indignada.
—Como sea, tú no te preocupes por esto, los bebés estarán seguros —Hornet retomó la palabra—. Los traeremos de regreso cuando hayan nacido y al menos tengan la capacidad de esconderse o huir. Volveré al anochecer, por favor mantén todo limpio y ordenado y compra un poco de tinte azul, quiero tejer una frazada nueva de ese color. Hasta más tarde, cuídate.
La araña sirvienta vio a ambos bichos alejarse con su precioso cargamento, y una rabia se instaló en su ser. Todavía no podía comprender porqué Hornet confiaba tanto en una criatura que no era una araña ¿Cómo era posible que lo dejara cargar los huevos? Ella era absolutamente leal, se preocupaba por su bienestar y la servía en todo lo que podía, pero jamás le permitió semejante honor. Pero no importaba, le demostraría que era de confianza, que merecía su reconocimiento, se esforzaría por lograrlo.
...
Ze'mer esquivaba grácilmente los movimientos de la vasija que tenía al frente, su velocidad aún era superior a la del pequeño, pero podía ver claramente como iba mejorando con cada entrenamiento, ahora el evitar sus embistes representaba un verdadero desafío y eran pocas las oportunidades que tenía de atacar.
De pronto, el caballero en entrenamiento realizó una maniobra que no se esperó al dar un salto rápido en un solo pie, con este se impulsó hasta ella con su aguijón listo para atravesar su cabeza. La dama estaba en una postura en la que no tenía forma de responder a tiempo y estaba condenada a ser asesinada si nadie hacía nada, entonces a último momento gritó con todas sus fuerzas.
—¡Detente!
En cuanto escuchó la orden, el contenedor guardó su arma y con una voltereta aterrizó lejos de la caballero, entonces se giró hacia ella y se la quedó mirando con expresión vacía.
—Mai, mai, le'mer mejora día a día, falta poco para el día que sea mejor que che. Che asusta, perdón que lo diga. —El pequeño se mantuvo mirándola sin expresión—. Aunque seguro a le'mer no importa lo que che dice. Nahlo nahlo, lastima tiene che por pequeño monstruo sin amor creado por me'hon rey.
—No me parece que esta criatura sea digna de lástima —dijo Clover caminando hacia ellos.
La caballero observó a la mantis acercarse de forma cautelosa, notaba cierta tensión en su cuerpo, como si estuviera nerviosa y alerta, además notó ciertas heridas en su cuerpo, sobre todo una de sus garras que estaba lastimada.
—Esta bestia artificial es por lejos lo más perfecto que he visto —continuó Clover—. No hay sentimientos ni emociones dentro, es poderoso, despiadado y hace lo que debe hacer sin cuestionar nada. Lo que sí es una pena es que su carencia de mente le impida pensar y actuar por su cuenta, pero a un ser como este si lo respetaría.
—wai le'mer dice cosas tan horribles, vivir sin amor nahlo.
—El amor es solo una enfermedad que nubla la razón y fuerza a los insectos a realizar acciones estúpidas, es debilidad y derrota.
—El amor es cooperación y ayuda, —le rebatió Ze'mer—. Muchos bichos sobreviven por apoyar unos a otros.
—Débiles. Un insecto fuerte no depende de otros y no se deja dominar por sus sentimientos... No sufre. —Se llevó su mano sana hacia una herida que tenía en su torso—. No le importa el desprecio de los demás.
Ze'mer miró a la mantis con lástima comprendiendo la situación de su protegida, entonces suspiró con pesar. Esta pobre chica estaba muy equivocada en su camino en la vida, su mente estaba plagada de ideas ridículas e inútiles sobre lo que era la fuerza, necesitaba aprender muchas cosas y ella se encargaría de eso.
—Che ya lo decidió. Che entrena a Le'mer, che enseña verdadero significado de fuerza.
La mantis sintió su corazón dar un brinco ¿Iba a entrenar con uno de los cinco grandes? ¿Una de los caballeros más fuertes del reino? Seguro que eso la haría muy fuerte, la ayudaría a mejorar su posición dentro de la tribu y ser respetada, y si regresaba como una poderosa guerrera nadie le cuestionaría su larga ausencia, podría decir que estuvo entrenando, era perfecto. Miró a la insecto con una mezcla de gratitud e ilusión que la conmovió mucho.
—Le'mer parece feliz —dijo la caballero acariciando la cabeza de la mantis.
—¡No me toques! —Gritó Clover avergonzada con el rostro colorado, aunque no negaba que por alguna razón esa muestra de afecto le había gustado.
...
Big suspiró al pensar en aquellas memorias enterradas, en el momento en el que ocurrieron aquellos sucesos, él aún no desarrollaba su corazón y su mente, era un contenedor puro, tal como su padre lo había diseñado. Pero todos los contenedores tenían un defecto de diseño, podían generar sentimientos y pensamientos tras convivir estrechamente con otros seres, así había sido con él, con Hollow y con todos sus hermanos.
Quizás sus primeros atisbos de emocionalidad comenzó a desarrollarlos al observar las interacciones y coqueteos de Zemer con su aprendiz, podría decirse que en la medida que la joven mantis aprendía a aceptar su corazón, él empezaba a formar el suyo. Y de alguna forma extraña parecía que la historia se repetía, esta vez con Orquídea y con su hermano ¿Habría alguna forma de que esta terca mantis Lord fuera civilizada?
El sonido de un objeto golpeando su escritorio lo sacó de sus pensamientos, entonces al levantar la vista encontró a Hollow que trataba de llamar su atención con un lápiz. Cuando finalmente se hizo notar por su hermano, le extendió un papel que el monarca leyó con curiosidad.
—Con que tu solicitud de vacaciones ¿Eh? —Big no estaba demasiado sorprendido, solo algo preocupado.
—(Si, pensé mucho en lo que me han dicho de que no puedo cuidar de Orquídea apropiadamente, así que pensé en mis vacaciones, así podré dedicarle tiempo. Además, solo será hasta fin de mes, luego de eso ella se irá ¿Cierto?).
—Ya veo... Bueno... Aunque no me parece del todo bien que gastes tus vacaciones cuidando a esa criatura, no puedo impedirlo —sacó su sello real con el que procedió a timbrar el documento—. Durante tu ausencia será Myla quien tome tu lugar, sin embargo debes estar consciente que como caballero de Hallownest le has jurado lealtad al reino, y en caso de emergencia, se requerirá de tu presencia. Aunque estamos en tiempos de paz, con algo de suerte podrás disfrutar de tus vacaciones sin interrupciones.
—(Eso espero, no quiero dejar a Orquídea sola).
Big miró a su hermano de forma analítica, la conducta de Hollow lo preocupaba bastante. Es cierto que él tenía tendencia a ayudar a todos los desgraciados que se topaba por su camino, pero nunca se involucró tan profundamente con nadie.
—(¿Pasa algo Big?). —Hollow lo miró curioso por la seriedad que mostraba.
—Pues... Siempre tiendes a saltarte tus vacaciones, incluso cuando las tomas sigues revoloteando por el castillo y pareciera que no te has ido. ¿Por qué esa mantis es tan importante para ti como para dedicarle tanto tiempo?
Hollow se tomó algunos segundos antes de contestar, tenía sus ideas claras, pero le costaba hablar de eso.
—(Es que ella... Ella...) —Bajó la mirada con tristeza—. (Ella me recordó a ti)
—¿A mí? —Big la verdad no podía pensar que tendría en común con Orquídea.
—(Sí... Yo la vi tratar de matarse, la vi enterrarse un arma y sangrar por eso... Me recordó cuando estabas cautivo por la infección y durante nuestra pelea te apuñalaste a ti mismo... En ese momento... Los ojos de Orquídea mostraban tanta desesperanza como los tuyos).
El rey quedó mudo de la impresión, ahora le quedaba más clara la motivación de su hermano, hasta donde sabía, ese momento de su vida era algo que lo perseguía en sus pesadillas hasta el día de hoy.
—Hollow... Su situación y la mía son distintas, yo tenía a una diosa todopoderosa en mi cabeza controlando mi mente, estaba atrapado y no veía salida alguna.
—(Ella está atrapada por una red de costumbres y creencias tontas y no ve salida tampoco ¡Ninguna cosa es más grave que la otra si ella cree lo contrario! Hornet ya me explicó la forma de pensar de las mantis, y ahora la entiendo, por eso quiero enseñarle que las cosas no son como ella cree, quiero mostrarle otra forma de vivir, para que nunca más crea que la muerte es la única salida).
—Espero que tus esfuerzos no sean en vano, y que no se meta en problemas.
—(No te preocupes, está bajo mi cuidado).
—Eso es lo que me preocupa.
—(¡Big!).
—Bueno, en fin. Puedes retirarte, ahora tienes una cita con ella ¿Verdad?
—(No es una cita, es una salida para que interactúe con otra mantis que pasó por lo mismo que ella)
—Claro, claro, lo que digas.
Hollow notó la burla oculta que había en las palabras de su hermano, así que le dedicó una mirada de molestia y salió del cuarto, pero antes de cerrar la puerta alcanzó a escuchar la risa que Big había estado conteniendo.
Cerró la puerta y bufó molesto soltando un quejido a penas audible, Big a veces podía ser muy molesto, si no fuera su hermano mayor y el rey en serio que...
Hollow no pudo continuar con su queja mental, pues de pronto notó que Soul e Izuri estaban frente a él mirándolo con expectación, como si esperaran el momento oportuno para decirle algo.
—(¿Necesitan algo?) —Inmediatamente Soul le extendió un cuaderno a Hollow— (¿Y esto que es?).
—(Es la lista de mis lugares favoritos para ir a comer en la ciudad).
—(Y esta es mi lista de lugares divertidos que visitar) -dijo Izuri extendiendole un papel doblado.
—(¿Y para qué es todo eso?)
—(Pues para que va a ser ¡Es para tu cita con Orquídea!) —Izuri. Aplaudía mostrando su ilusión— (Seguro si la llevas a estos lugares esta vez sí logras besarla).
—(¿¡Que!?).
—(Un caballero sabe cuándo debe rendirse, por eso dejaré su corazón en tus manos) —Soul hizo un gesto exageradamente dramático.
—(¡Esto no es una cita!)
—(Una cuñada mantis, seguro será entretenido) —Izuri parecía ignorar a Hollow.
—(Quizás luego pueda presentarme a una de sus hermanas) —Y Soul hacía lo mismo.
Hollow Los miraba de forma asesina y tenía ganas de "gritarles" bastantes cosas, pero hubo alguien que le tomó la delantera. Shadow, el contenedor de 6 cuernos apareció detrás de ambos chicos, colocó una mano encima de cada uno de ellos y con una expresión terrible y aterradora les dijo.
—(Creo que alguien aquí necesita disciplina).
Izuri y Soul sintieron un escalofrío recorrerles la espalda y en cuanto vieron a Shadow, salieron corriendo despavoridos. Hollow le agradeció a su hermano la ayuda, pero este le restó importancia.
—(Esos payasos necesitan disciplina) —Shadow siempre desaprobaba la conducta infantil y juguetona de sus hermanos— (Siempre andan causando líos por ahí y hablando de líos...) —miro a Hollow con expressión dura— (Espero no te metas en ninguno, no quiero tener que salvarte el trasero después).
Luego de decir esto se alejó caminando por el pasillo.
Hollow sonrió ante esta conducta, conocía a Shadow, y sabía que aunque siempre actuaba como si todos fueran una molestia, siempre se preocupaba por ellos y deseaba protegerlos.
El joven caballero pasó a buscar su propia pizarra mágica a su cuarto (Big le había regalado una) y luego se dirigió a los aposentos de la mantis. Ya habiendo aprendido de experiencias anteriores, tocó la puerta y esperó pacientemente a que le abrieran. Cuando finalmente Orquídea salió, está lo miró con expresión pétrea y simplemente dijo.
—Vamos.
Hollow suspiró abrumado, jamás había tenido que tratar con una persona tan complicada.
Por primera vez en semanas, Orquídea pudo abandonar el Palacio Blanco. Guiada por Hollow se dio cuenta que deambular por el lugar no era complicado si se sabía por donde andar y que mecanismos secretos oprimir para evitar las sierras, lo malo es que se requería bastante memoria para eso y no se iba a aprender eso de una vez. Suspiró derrotada, de momento seguiría dependiendo de estos bichos.
Podría intentar escapar durante esta salida pero iban a un lugar que no conocía, se perdería y la idea de pedir indicaciones la avergonzaba. Sin embargo no tardó en olvidar la idea de escapar, pues otras cosas acapararon su atención.
La primera vez que llegó al Palacio Blanco no pudo apreciarlo por completo pues sus circunstancias eran muy precarias. Mareada por la anemia y abrumada por todo lo que le había pasado, a duras penas veía por donde andaba, logró distinguir una construcción impresionante que la dejó asombrada, pero ahora se dio el tiempo de contemplar los detalles, los adornos, las esculturas, cada ladrillo de ese castillo era una pieza de arte, se entretuvo varios minutos en eso.
Hollow notó que la postura de la mantis lucía algo más humilde, seguro estaba sobrecogida por la magnitud de la construcción, si hasta se veía más relajada. Quiso llamar su atención y apoyó su mano en su espalda. En cuanto sintió el toque de Hollow la mantis inmediatamente reaccionó violentamente arrojando sus garras hacia el caballero, este por supuesto bloqueó el golpe con facilidad.
—No me toques -—Siseó la insecto.
Hollow asintió tranquilamente y ambos se separaron. Luego de eso caminaron rumbo a la ciervo estación. Hollow iba meditando en sus acciones y proponiéndose ser más cuidadoso con Orquídea, mientras esta trataba de disimular las fantasías ardientes que habían surgido en su mente. Como odiaba estar en celo, todo la hacía pensar en eso, especialmente Hollow, tenía un toque agradable, suave y cálido, la verdad le gustaría ser acariciada por él.
Al menos todos sus pensamientos lujuriosos se esfumaron cuando subió al ciervocamino.
La curiosidad de Orquídea entonces tomó el control de su mente. Cuando fueron al palacio la primera vez también montaron en un ciervo, pero en su momento no se fijó en él, ahora pudo analizar a la criatura con detalle.
Tenía unos cuernos bonitos y patas fuertes, además de ojos brillantes y curiosos, era un ser magnífico, seguro cazar uno de estos sería toda una experiencia. Sí, al conocer a este ser lo primero que pensó fue en su potencial como presa, pero cuando vio lo dócil que era y su uso como transporte cambió de opinión, en realidad vivos eran mucho mejores que muertos. Si hubiera uno en la tribu podrían usarlo para cargar presas pesadas el lugar de tener que ir un grupo grande de mantis para ese propósito.
Claro que luego pensó que eso sería inviable, en la tribu nunca querrían a un ser débil, aunque fuera útil. Era una lástima. Durante el viaje hasta Ciudad de las Lágrimas la mantis pensó bastante cómo podría convencer a sus hermanas de admitir un ciervo en el territorio, y luego terminó enojada consigo misma ¿Como se le ocurría semejante locura? ¿Acaso estos malditos bichos estaban contaminando su mente?
El viaje en ciervo terminó antes de que Orquídea se diera cuenta. Hollow bajó primero del bicho y luego le ofreció una mano para ayudarla a bajar. Por supuesto Orquídea lo rechazó, está vez no por despreciar su gesto, sino por qué temía ser estimulada de nuevo por su toque. Al menos Hollow se lo tomó con filosofía y solo suspiró.
Finalmente llegaron a Ciudad de las Lágrimas y Orquídea estaba sin palabras ante lo que veía.
Era una ciudad enorme, el mayor asentamiento de insectos que había visto en su vida, no lo podía creer, eran cientos de edificios hechos de piedra y metal, no tan bellos como el palacio blanco, pero aún así impresionantes. Sin embargo lo más increíble de todo era la lluvia eterna, ahora entendía de dónde venía su nombre.
Se quedó varios minutos bajo el agua sintiendo las gotas caer por su cuerpo, estaba sobrecogida, jamás imaginó que habían maravillas así en el mundo y por primera vez se sintió agradecida de haber abandonado su pequeño pedazo de mundo en Páramos Fúngicos.
Un ruido metálico la sacó de su trance y notó que Hollow había golpeado el piso con su aguijón para llamar su atención. El contendor le indicó con un gesto que la siguiera y ella obedeció.
Ambos se adentraron en las concurridas calles de la ciudad sin notar que alguien los seguía.
—(En serio, no sé cómo me convencieron de hacer esta estupidez) —dijo Shadow.
—(Nosotros no te convencimos de nada) —replicó Izuri— (Tú quisiste venir)
—(Obvio que iba a venir, ustedes par de idiotas seguro se meten en problemas)
—(Siempre piensas lo peor de nosotros) —Se quejó Soul— (Solo nos vamos a asegurar de que la cita de Hollow sea un éxito)
—(Con ustedes solo presagio desastre)
