Jamás pensé que sentiría esto por una criatura como ella, o por nadie en realidad, luego de que el Rey Pálido salvara mi vida aquel funesto día, había decidido dedicar toda mi devoción hacia él, volverlo la razón de mi existencia, ser su caballero era mi único deseo... Hasta que otro deseo se interpuso.
Clover, esa torpe mantis, tan dulce y tan fiera, tan dedicada a la batalla y tan hambrienta de amor, la sociedad de las mantis parece ser muy fría y ella demasiado cálida, siempre está a mi lado clamando mi atención y eso solo la hace más adorable. ¡Ay mi amada Clover! Esto puede ser peligroso.
Ogrim sostiene que su majestad no aprobará nuestra relación, es muy peligroso estar sentimentalmente involucrado con el enemigo, y lo único que mantiene una aparente paz entre nuestros reinos es un trato tan delicado como una flor, un paso en falso y la sangre teñirá la tierra ¿Acaso nuestro romance se tornará una tragedia? Dadas las circunstancias quizás lo mejor para nosotras sería huir juntas, a mi tierra natal. Me encantaría mostrarle el bello campo de flores que rodea mi pueblo, me he traído algunas semillas que he empezado a cultivar, pero nunca será lo mismo que ver ese paisaje idílico.
Sin embargo, antes de partir, Clover ha manifestado su deseo de despedirse de su gente, es algo justo, abandonar la patria y la familia no es algo sencillo. Dentro de unos días, cuando todo esté listo nos dirigiremos a mi patria.
Amado rey mío, por favor perdóneme, perdone mi egoísmo y mis mentiras, no permaneceré a su lado hasta el final como le había dicho, me voy junto a mi amada a un lugar lejano y seguro, donde la influencia de la diosa no nos alcance. Deseo de todo corazón que su reino prospere, aunque yo ya no esté en él.
...
Hollow suspiró mientras leía la última entrada del diario de Ze'mer, sin duda la caballero escribía mucho mejor de lo que hablaba, había relatado de forma preciosa como paso a paso la relación entre ella y Clover había surgido, era un relato muy bonito, cargado de sentimientos. Pero la historia acababa en este punto, cuando ambas decidían partir juntas hacia otro reino, parecía el final perfecto para una historia de amor, lamentablemente él conocía el epílogo.
Cuando fueran a despedirse de la tribu mantis, estas no aceptarían su relación debido a la naturaleza extrajera de la caballero y asesinarían a Clover. Ze'mer gracias a su talento y fuerza lograría escapar, pero no volvería a su puesto como defensora del rey, se recluiría en el rincón más lejano del reino detrás de Tierras de Reposo, donde pasaría sus últimos años llorando por su amor.
Cerró el diario y lo dejó en su sitio, en ese momento solo buscaba distraer su mente pensando en cualquier cosa alegre, pero haber cogido el diario de la caballero no fue buena idea, ahora sentía su estado de ánimo más lúgubre que antes. El recordatorio del triste destino de Clover era el presagio del sombrío futuro que le esperaba a Orquídea si se involucraba sentimentalmente con él, pero por supuesto, Hollow no quería que ella muriera ¡No podía permitirlo! ¡No podía fallar otra vez!
Fue incapaz de salvar a Myla, y aunque pudo liberar a Scarlet y su padre de su esclavitud hacia el corazón de la pesadilla, el precio a pagar fueron sus recuerdos. Como caballero era un inútil en los momentos cruciales ¿De qué servía un caballero que no podía ayudar a una damisela en apuros? Lo peor es que Scarlet parecía tener algún tipo de problema que requería del aguijón onírico, y él no podía ayudar, la bola de pelos con alas se había esfumado junto a su única posibilidad de tener noticias de ella.
Ahora para empeorar la situación, lo único que pudo hacer al despertar y darse cuenta de su situación, fue ponerse a llorar de la forma más patética, incluso ignoró a Orquídea cuando ella lo llamó y como un cobarde fue a esconderse en el refugio de Ze'mer, donde la mantis no lo podría encontrar.
Ya tenía la cabeza más tranquila, tras mucho pensarlo llegó a la conclusión de que no podía hacer nada respecto a la pequeña murciélago, solo esperar por si el destino hacía que sus caminos se cruzaran de nuevo. Mientras tanto, de lo único que podía ocuparse era del problema de la mantis. Se había puesto tan feliz cuando le dijo que lo amaba que no había tomado en cuenta las posibles consecuencias de esto, él conocía la historia de Ze'mer y su amante, Ogrim se la había contado, pero ahora al encontrar el diario y leerlo, la realidad lo golpeaba con todo su peso. Orquídea estaba en peligro de muerte.
Claro, este peligro solo era real si ella regresaba a su territorio en Páramos Fúngicos, mientras estuviera lejos de ese sitio estaría a salvo, nadie podría tocarle una antena. Pero... Percibía que quería volver a casa en algún momento, ya se había enterado que Orquídea no había sido abandonada por su familia realmente, había dejado su tierra para volverse fuerte y cazar una presa poderosa, con la cuál demostraría a todos que era digna de permanecer en su puesto como Lord. Si volvía a ser Lord, no podría estar con él, pero si se quedaba con él, nunca podría volver a casa ni ver a su familia.
Todos estos pensamientos tenían su cabeza hecha un revoltijo ¿Qué era mejor? ¿Había alguna solución para que todos pudieran quedarse juntos como una familia unida? ¿Por qué las mantis tenían que ser tan tercas?
Al final sacudió la cabeza y se puso de pie. Por mucho que le doliera, no estaba en sus manos hacer nada, en realidad esta era una decisión que debía tomar Orquídea, él solo podía resignarse y apoyarla en lo que pudiera, no tendría corazón para apartarla de su gente y obligarla a quedarse con él
Abandonó la casa de la doliente gris llevando el diario consigo, quizás a Ogrim le interesaría tener un recuerdo de su amiga, aunque fuera un recuerdo algo triste. Atravesó el paso subterráneo sin complicaciones, con el paso de los años había agrandado un poco el túnel y luego de la partida de la diosa, las alimañas peligrosas casi habían desaparecido.
Cuando regresó al cementerio, buscó a Orquídea por todos lados y la encontró sentada contra una lápida con sus rodillas recogidas y mirada triste, se le partió el corazón cuando la vio así. Suspiró con pena, no era mucho lo que realmente podía hacer por ella, pero al menos trataría de animarla, aunque eso no iba a ser tan fácil, en cuanto la mantis notó su presencia inmediatamente se puso de pie y lo miró con mal humor. Como siempre no podía ser sincera con sus sentimientos, pero a pesar de su fingido enojo, Hollow fue capaz de notar un dejo de tristeza en su mirada.
—¡Ah! Por fin apareces ¿Se puede saber dónde estabas? El guardián del lugar ya volvió y tú no estabas para recibirlo, no sabes lo incómodo que fue estar con él, deberías tener más consideración ¿Cómo pudiste largarte y dejar el lugar desprotegido? ¿Esperabas que yo me quedara cumpliendo tus deberes? Irresponsable...
Hollow la miró con agotamiento, esto ya comenzaba a parecerse a uno de los sermones de Hornet. Como respuesta tomó su pizarra y escribió en ella.
"Lo siento, tuve que ir a hacer algunas cosas urgentes, no volverá a pasar"
Orquídea no quiso decir nada, ella sabía lo que había estado haciendo, fue a llorar por esa hembra que tanto amaba, que decepcionante, ella que pensaba que era un guerrero fuerte que no se dejaba llevar por esos sentimentalismos tontos, por eso el amor era algo malo, distraía a las personas de sus objetivos, las volvía débiles y les causaba ese horrendo dolor que ella estaba padeciendo ahora. Sabía que ella y Hollow nunca serían nada, su relación era algo prohibido y él era libre de emparejarse con quien quisiera, pero su lógica no era capaz de convencer a su corazón.
Hollow alarmado vio como el rostro de la mantis se volvía sombrío, estaba a punto de escribir en su pizarra algo para tratar de animarla cuando un toque helado en su espalda lo hizo saltar del susto. Fue tan repentina su reacción que hasta Orquídea se lo quedó mirando, pero lo que había pasado era que Alone le había puesto uno de sus tentáculos encima y ahora lo miraba con su ojo de forma inexpresiva.
—(No me asustes de esa manera) —Observó la máscara de Alone y notó que ya no estaba rota, solo quedaban algunas grietas como marca de lo que había pasado—. (Veo que tu máscara quedó bien, aunque... ¿No has considerado la idea de cambiarla? Ya está muy agrietada).
El contenedor negó con la cabeza, entonces miró a Hollow y a Orquídea notando el ambiente triste que había entre ellos, esto lo hizo sentir confundido ¿Que pasó? ¿Sería culpa del ladrón blanco?
—(Viste al ladrón blanco).
—(¿Eh?... Sobre el ladrón blanco ¿Te referías a una pequeña polilla blanca?) —Un asentimiento fue la respuesta.
Hollow se sintió preocupado, no le había quedado muy clara la naturaleza de ese insecto, de por sí su desagradable parecido con The Radiance le molestaba mucho, pero había decidido no dejarse llevar por ello y darle el beneficio de la duda. Sin embargo, si recordaba bien, esta criatura era la que le había provocado daño a su hermano ¿Por qué lo había atacado? Alone era pacífico ¿Quizás este insecto era alguien peligroso? Si era así eso solo aumentaba sus preocupaciones, quizás Scarlet estaría en peligro a su lado.
—(¿El ladrón blanco te atacó?) —Alone asintió—. (¿Cómo lo hizo?)
El contenedor se quedó pensando un momento antes de contestar.
—(Yo iba caminando por el cementerio y vi al ser blanco comiendo flores. Me recordó a The Radiance y fui a pegarle. Él me mordió)
—(Te mordió... ¿Y qué más te hizo?)
—(Me habló... Mucho... Sobre el legado de las polillas y su misión...)
—(Pero eso no le pudo haber causado daño a tu máscara)
—(Un áspid lo atacó, me lastimé al evitar que se lo comieran)
Hollow lo miró con expresión incrédula, se había preocupado por nada, al menos en el mundo real esa pelusa alada era débil e indefensa, si un aspid se lo podía comer no era la gran cosa, a pesar de lo poderoso que lucía en el sueño. Bocadillo seguía siendo un misterio, pero podía tener la seguridad de que Scarlet estaría a salvo, ella era un murciélago después de todo, esa criaturita no sería rival para ella.
—(Ten más cuidado la próxima vez Alone)
El contenedor se limitó a asentir. Se quedó mirando un instante a Orquídea y a Hollow no pudiendo evitar sentirse algo preocupado y estresado, parecía uno de esos problemas que iban más allá de su comprensión y que involucraban sentimientos. A pesar de todos los libros que había leído, incluso de temática romántica, los sentimientos le eran algo extraño. Pero aún siendo un inútil en el tema, de alguna forma quería apoyar a su hermano, entonces se acercó a él y le tomó de las manos, dedicándole una profunda y algo hostil mirada a Orquídea.
Como siempre, la falta de expresividad de Alone hacía que entenderlo fuera un desafío. El guardián en su simpleza, le quería decir que se alejara de la mantis para que se sintiera mejor, pero al no decir ni una palabra y expresarse de forma tan poco clara Hollow terminó confuso. Trató de conectar sus gestos de alguna forma coherente, aunque era complicado. Le tomó de las manos y miró a Orquídea... ¿O quizás no miró a Orquídea? Quizás miró algo que estaba en su dirección, porque de otra manera no le veía sentido a nada.
Miró hacia la mantis y más allá notó la puerta que llevaba a la salida Este del cementerio, entonces una idea se le vino a la mente y creyó entender el mensaje del guardián, le había sugerido que llevara a Orquídea al Lago Azul, cosa que era una idea estupenda, ese lugar se decía que tenía el poder de tranquilizar el espíritu y aclarar la mente.
Le dedicó una sonrisa y un gesto de agradecimiento a su hermano y se dirigió hacia Orquídea, la tomó de una garra y se la llevó corriendo hacia la salida.
Alone se le quedó mirando y ladeó la cabeza confundido ¿Le habría entendido su mensaje? Seguro que sí, Hollow era muy listo, aunque le parecía extraño que se la llevara al Lago Azul ¿Acaso pensaba ahogarla para deshacerse de ella? ¡Esa no era su intención! Un cierto malestar en su pecho lo atacó y miró con angustia a sus asistentes quienes solo le devolvieron una mirada vacía. Ahora se sentía algo molesto y no sabía por qué.
Mientras tanto, Hollow iba arrastrando a Orquídea a través de túneles llevándola a algún sitio que solo él sabía. La mantis comenzaba a asustarse por lo rápido que iban, eso le impedía trazar un mapa mental sobre el lugar para poder regresar, ahora estaba a merced de la voluntad del caballero, si se perdía estaría en problemas, pero no podía evitar sentir un cierto aire de diversión y aventura respecto a la situación.
Finalmente, luego de andar un rato, el caballero comenzó a detener su paso, Orquídea estaba algo nerviosa y con ganas de preguntar a donde habían ido cuando se dio cuenta del enorme lago que tenía al frente.
Se quedó sin palabras al notar la belleza del lugar, jamás había visto un lago así, no sabía que era posible albergar tal cantidad de agua junta bajo tierra, era francamente impresionante, transparente y tan tranquilo como una taza de leche. Habían numerosas formaciones rocosas en sus alrededores de las cuales colgaban tiras de musgo que parecían brillar con la luz que emitía el agua, pues en el fondo crecían plantas bioluminiscentes que dotaban al lugar de un misterioso brillo azul. Con lentitud se acercó a la orilla y observó el agua, era tan clara y transparente que las piedras del fondo relucían como joyas, con aquel brillo característico que le otorgaba el nombre al lugar.
Fueron varios los minutos que estuvo en trance observando las aguas, dejando su mente en blanco ser arrastrada por las suaves ondas del líquido, finalmente decidió tomar asiento y observar sus alrededores, por alguna razón se sentía tranquila, de pronto sus problemas ya no parecían tan importantes, el ser fuerte y el amar a alguien que no se debía no parecía tan grave, ahora solo quería observar las aguas y descansar.
Se mantuvo absorta en el agua durante varios minutos hasta que la presencia de Hollow a su lado la devolvió a la realidad, el contenedor se había sentado junto a ella y también observaba el lago.
—La vida es complicada ¿No lo crees? —Dijo de pronto la mantis.
Hollow la miró y se limitó a asentir.
—Pero supongo que a veces podemos disfrutar de momentos tranquilos como este... Lástima que no duran para siempre... Pero quizás eso es lo que nos hace apreciarlos más.
Hollow volvió a asentir algo apesadumbrado.
—No sé que pasará mañana... No se cuanto dolor haya pero... No quiero que eso haga menos feliz este momento. Me alegra haberte conocido mejor, saber que eres más que un simple guerrero implacable, en verdad... Gracias.
Hollow bajó la mirada, aquello parecía casi una despedida, al parecer en la tranquilidad de las diáfanas aguas Orquídea había encontrado su respuesta, pretendía volver a la tribu y él... También había encontrado su respuesta, no lo aceptaría tan fácil, ella le había dicho que lo amaba, para él era razón suficiente para quedarse juntos. Trataría de convencerla de alguna manera, si se quedaba con él podría tener todo lo que necesitara, nadie la mataría, nadie la forzaría a ser una máquina sin sentimientos, recibiría todos los abrazos que quisiera, dormiría en sábanas de seda, podría luchar contra los caballeros del castillo y entrenar a los novatos. Tenía confianza en convercerla, tenía mucho que ofrecer.
Pero todos sus planes para retener a la mantis se interrumpieron cuando esta apoyó su cabeza sobre él y cerró los ojos. Ya no había distancia entre ellos, ambos estaban sentados juntos disfrutando de la vista al lago, compartiendo un momento de paz y el calor del otro. Finalmente Orquídea se había rendido y ya no le importaba mantener la distancia de él.
¿Que importaba el celo? ¿Que importaba la diferencia de especie? ¿Que importaba que fuera una Lord? Él quería a otra persona, ya daba lo mismo, por eso, mientras pudiera lo tomaría para sí misma. Ahora que estaban solos, ella dormitaría sobre él y nadie lo impediría.
Solo se escuchaba la respiración de la mantis y el suave sonido del agua golpeando las rocas, nada podía perturbar el descanso de la mantis, quería sentir a su caballero junto a ella, su presencia, su cuerpo, la presión de su ser sobre su lado izquierdo la tranquilizaba, y aquello podría haber continuado durante mucho más tiempo si otro peso extraño en su lado derecho no la hubiera sorprendido.
Orquídea abrió los ojos sobresaltada y miró hacia la derecha donde encontró a un contenedor vestido de verde apoyado contra ella mirándola con una expresión traviesa.
Lo que siguió fue una violenta escena donde Orquídea se ponía de pie y pateaba al contenedor que salió expelido hacia el lago donde se hundió al caer, aunque el chapoteo sobre el agua pronto indicó que estaba bien, pero eso no era lo que quería la mantis, pues tan pronto como lo vio emerger corrió hacia su lanza que había dejado clavada por allí y la desenterró lista para ir a matar a la criatura.
Hollow entró en pánico al ver la furia de la mantis y brincó hacia ella tirándola al piso.
—¡Suéltame lo voy a matar!
Hollow no le hizo caso y la sujetó con más fuerza reteniéndola contra el piso. Orquídea al principio estaba luchando con todas sus fuerzas tratando de liberarse, pero en algún momento aquello comenzó a sentirse más como un juego placentero, por alguna razón tenía ganas de que la amarrara.
Mientras tanto, el contenedor de la capucha verde que respondía al nombre de Green salió del agua algo fastidiado y se dirigió hacia los dos bichos que luchaban, se cruzó de brazos y los miró con severidad. Orquídea notó su presencia y de inmediato se sintió avergonzada al darse cuenta de la situación y de todas las ideas locas que cruzaban su mente.
—¡Esto no es lo que tú crees!
Green ladeó la cabeza preguntándose a qué se refería, miró a Hollow buscando una respuesta, pero él parecía igual de confundido. Terminó por negar con la cabeza y finalmente empezar a hablar en su particular idioma de hijo de las sombras.
—(¡Por fin los encuentro! No saben todo lo que he recorrido buscándolos! Primero Big me mandó a Cumbre de Cristal, y cuando llego me dicen que se fueron a Tierras de Reposo, me apresuró a buscarlos y me dicen que están en el Lago Azul ¡Ya quédense quietos! Y cuando los pillo solo quiero descansar un poco junto a ustedes ¿Y que ganó? Una patada)
—(Lo siento) —Hollow se disculpó algo apenado— (Creo que Orquídea se asustó un poco... ¡Ah!)
Mientras Hollow gesticulaba para comunicarse soltó a Orquídea y está lo empujó ligeramente para poder ponerse de pie y adquirir una postura más digna, aunque seguía sonrojada.
—Ejem... Agradecería mucho que no mencionaras lo que viste por favor.
Green la miró con algo de fastidio.
—(¿Y a ella que le pasa?) —Le preguntó a su hermano.
—(Ni idea, pero déjala ser. Ahora, me decías que nos estabas buscando ¿Que pasó?)
—(Ah sí, Big te necesita urgente en el castillo)
...
Hollow y Orquídea corrían a toda prisa por los pasillos del castillo esquivando las sierras de seguridad mientras se dirigían al encuentro del rey.
La mantis al no entender el lenguaje de las sombras no había logrado enterarse de qué estaba pasando, solo pudo seguir a Hollow cuando lo vio correr de vuelta al palacio, y ahora lo seguía haciendo mientras iban al encuentro de Big, tenía la esperanza de enterarse de qué pasaba cuando estuvieran frente al rey, al menos él hablaba un lenguaje entendible.
Finalmente llegaron frente a la oficina del monarca y Hollow sin siquiera molestarse en tocar abrió la puerta y entró.
Big se encontraba sentado revisando unos presupuestos para algunos proyectos importantes y no le gustó mucho que Hollow entrará de forma tan repentina, pero estaba de demasiado buen humor como para enojarse.
—¡...!
—Si Hollow, ya nacieron.
—¡...!
Hollow estaba a punto de salir corriendo de la oficina cuando Big le agarró de la capa y lo detuvo.
—Quiero ahí, tú no vas a ningún lado.
—¡...! —Hollow agitó lo brazos alterado.
—¿Que pasa aquí? ¿Quien nació? —Habló Orquídea entre jadeos luego de la carrera persiguiendo al caballero.
—Los hijos de Hornet, nuestros sobrinos rompieron el huevo ante ayer.
Los ojos de Orquídea se abrieron de la sorpresa, no lo podía creer ¿La reina araña había tenido crías? ¿Estaba esperando niños? Nadie había mencionado eso, aunque era normal, a veces los gobernantes mantenían en secreto a su descendencia para mantenerlos a salvo hasta que era el momento apropiado.
Fue entonces que empezó a sacar algunas cuentas, considerando el tiempo de incubación de las arañas y cuadrando fechas, Hornet debió haber puesto sus huevos más o menos cuando tuvieron su reunión en la sala de las Lord, lo que significaba que ella no estaba en condiciones de pelear en ese momento y que por eso tuvo un desempeño tan patético.
Por lo tanto, Hornet era mucho más fuerte de lo que creía y Sharpy tenía razón, ahora tenía muchas ganas de pelear con la reina araña otra vez.
—¡...!
—Sí Hollow, ya sé que quieres ir a verla ahora, pero no es el momento, conocerás a tus sobrinos después .
—¿...? —Se cruzó de brazos y miró a su hermano con molestia.
—En la fiesta que les dedicaremos.
Los ojos de Hollow brillaron con ilusión.
—Sí, como rey de Corazón de Hallownest organizaré una fiesta para recibir a mis sobrinos y además Hornet aprovechará la ocasión para presentar oficialmente a la heredera de Nido Profundo.
Hollow brincaba en su sitio muy emocionado por esto, era tanta su alegría que incluso Orquídea se sintió contagiada.
—Vaya, entonces harán una fiesta en honor a los pequeños ¿Donde harán la fogata?
—¿Fogata? —Big la miró confuso.
—Sí, la fogata de la fiesta, ya saben, todos bailarán alrededor de la fogata al ritmo del tambor, y cada bicho se pintará el cuerpo con tintas de colores, y luego habrá un combate ritual ¿Así son las fiestas no?
Orquídea estaba pensando en una fiesta tradicional de la tribu, pero las refinadas y elegantes celebraciones del castillo eran muy distintas. Hollow y Big se miraron algo preocupados, Orquídea iba a necesitar bastante preparación antes de asistir a una fiesta oficial en el castillo.
—Bueno Orquídea, creo que necesitarás tomar algunas clases prácticas...
—¿Clases? ¿De que?
—De etiqueta, de baile y habrá que mandarte a hacer un traje para la fiesta. Lo lamento querida pero nosotros no acostumbramos pintarlos la piel en las celebraciones.
—¿Etiqueta? ¿Baile? Pero... —La mantis estaba demasiado sorprendida y algo confundida.
—Y creo que mejor empezamos desde ahora si queremos que esté lista para la fiesta, Hollow ¿Podrías llevarla con Margarita?
—Hey pero...
Orquídea no tuvo tiempo ni de quejarse, el caballero la tomó de una garra y la arrastró fuera de la oficina a pesar de sus protestas y quejas. El rey solo la vio alejarse con una sonrisa traviesa.
—Creo que esto será divertido —se dijo a sí mismo.
