Cap...4
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Y así después de ese penoso relato salimos de ese club nocturno y subimos al auto que Reiji había rentado, y de nuevo nos pusimos en marcha a la tienda donde se suponía Shu se había hecho el tatuaje según otra nota de pago que encontramos.
Y valla que al llegar ni siquiera esperamos un segundo para abrir la puerta del lugar, y la cual tintineando dio el aviso de que habíamos entrado y no esperando mucho de entre una cortina salió un chico castaño con ambos brazos tatuados y con algunas perforaciones en su rostros.
-Valla, valla pero si son los chicos de la apuesta.
-¿La apuesta?.- y obviamente todos repetimos lo mismo.
-A si es, el rubio y el de lentes estuvieron aquí esta madrugada y tu rubio me pediste te tatuara el pecho.
-Perfecto nos recuerdas, entonces podrías decirnos exactamente a qué hora fue eso.-el chico coloco su dedo en su barbilla dando la pose de pensar seximente, (Cosa que lograba muy bien ya que para nada era feo), pero reacciona Yui una vez más me grito mi Inner, y poniéndole de nuevo atención al chico castaño lo escuche al igual que los demás.
-Bueno eran como las 3:30 más o menos, y por cierto entraron más que felices a la tienda además de que tu.-señalo con la mirada a Reiji.-Venias más que bien acompañado por tres chicas muy sexis.-y seguido de formar con sus manos unas curvas en el aire rio cuando suponía había notado el sonrojo de Reiji.-Y aunque se me hizo muy raro de que me pidieras que te hiciera ese tatuaje rubio, me contestaste que tu honor no sería pisoteado así que no tuve más remedio que acertero, pero no te preocupes porque el tatuaje es de Jena, no es de verdad, lo ice así ya que pensé que te arrepentirías pues la mayoría de los que vienen aquí borrachos como venias tú se arrepienten de las cosas que hacen y más aún si piden les hagan un tatuaje tan bobo como el que tú me pediste a mí.
-¿Enserio?.-el chico afirmo mientras Shu más relajado lo miro con los ojos iluminados y me suponía yo era solo por la felicidad del saberse que eso que tenía en el pecho no se le quedaría de por vida, pero como no pensar se estuviera antes dando golpes mentales si lo que había hecho era más que bobo, al contrario de Reiji que para él era otra cosa.
-Y podrías decirnos que hicieron después.-hable yo al notar nadie lo hacía.
-Buen después de eso un chico con sombrero y uno de cabello lila entraron muy felices diciendo que la fiesta seguía, y después de eso alguien paso por ustedes en un mercedes negro realmente hermoso y por lo que se veía nuevo.
-¿Y viste quien lo conducía?.-pregunto Reiji y el chico negó.
-Pero por ciento rubio, dime donde dejaste a Haruka.
-¿Quien?.
-Haruka la chica que conociste aquí y con la que te fuiste anoche.-todos miramos a Shu pero el negando suponía que era solo que aún no tenía recuerdos como todos los demás.
-Podrías decirme exactamente de lo que estas hablas.-el chico bufo, y caminando hacia un estante saco de debajo de él, un álbum muy gran que solo después comenzó a hojear hasta que suponía yo había encontrado lo que buscaba y señalándonos una foto en especial esta mostraba a Shu posando sin camisa y mostrando el enorme tatuaje mientras que se besaba con una chica de cabello castaño y largo, y la cual bestia un top naranja y unos jinés azules además de altos tacones negros.
-Valla, al parecer nuestro hermano mayor no se la paso tan mal como pensábamos.
-CALLATE AYATO.-le grito Shu sin despegar la mirada de la foto.
-¿Cómo paso esto?.
-Bueno ella también binó a tatuarse, pero creo que al oírte decir eso de tu honor y quien sabe que otras cosas te puso atención y lo único que yo sé es que después de que fui atrás por la cámara para tomarte la foto con el tatuaje tú y ella ya se estaban besando, así que les tome la foto juntos.-y todo quedo en silencio mientras que Shu sin despegar aun la mirada de la fotografía tan solo nos dejó a nosotros igualmente sin poder hablar, o al menos eso sucedió hasta que sonó un celular y Reiji contestándolo y después colgando cuando había acabado de hablar nos miró con preocupación.
-Ay problemas.
-Que sucede Reiji.-hablo Subaru.
-Padre quiere que vallamos todos mañana a las 9:00 de la mañana a despedirlo.
-¿Y eso que?.
-Piensa Ayato, él nos quiere a todos y si alguno falta nos castrara por igual.
-Mierda.-dijeron todos.
-Ay que encontrar a Kanato y pronto.
Por kami que esto se estaba complicando demasiado, y al no poder más mi llanto se soltó cual niña pequeña mientras que las lágrimas de mis ojos brotaban y yo trataba de taparlas, y es que de solo pensar que algo le hubiera pasado a Kanato me hacía sentirme aún más terrible, y todo por las idioteces y tonterías que aviamos echo la noche anterior, y aunque no tenía ninguna duda de que aquí el único culpable había sido Laito, porque si el había tenido culpa de todo desde la desaparición de Kanatio, que yo hubiera bailado en ese lugar con esa diminuta ropa y lo peor que a estas alturas me imaginaba a mí misma en una orgia con más de un vampiro sexy, pero al parecer mis lamentos no eran tan profundos ya que de un momento a otro salí de ellos al escuchar a Ayato gritarme fuertemente y más enojado que nunca.
-YUI...QUE MIERDA LLEBAS EN EL DEDO.-y justamente en ese momento me maldije por ser tan tonta y no haberme quitado el anillo.-RESPONDE YUI.-y agarrándome fuertemente la mano izquierda, Ayato les mosto a todos mi mano, o mejor dicho el anillo que llevaba en el dedo anular.
-Lo siento.-llore mas.-Lo siento por no haberles dicho desde el principio.-me limpie las lágrimas con la otra mano ya que Ayato aún no me soltaba.-Pero es que me asustaba pensar en su reacción, además de que ni siquiera recuerdo con quien me case.-y pareciera que esas palabras retumbaron en la cabeza de todos porque por varios minutos nadie dijo nada hasta que después de lo que yo pensé muchas horas (Que realmente fueron segundos), sentí como Ayato entrelazo mi mano con la suya y sonriendo me giro hacia el.
-Pues hasta donde sabemos, tú y yo nos besamos y salimos juntos de aquel lugar, y eso quiere decir que tú y yo nos casamos, tranquila chichinachi que yo seré un buen marido.
-No te agás tantas ilusiones Ayato.-Subaru hizo que nos separáramos y me alejo de Ayato colocándose en medio de los dos.-Hasta que no sepamos realmente que paso no puedes afirmar que tú fuiste el que se casó con Yui.
-Por favor Subaru, si es más que evidente que así fue.-y en ese momento y solo antes de que esos dos se agarraran a golpes, Reiji agarro fuertemente por detrás a Ayato al igual que Shu lo hizo con Subaru, ya que si no lo hubiesen hecho ahí mismo se hubiesen matado por lo furiosos que se miraban.
-Cálmense los dos, y concéntrense en lo que es realmente importante, que es encontrar a Kanato.-y solo después de que los dos se calmaron y de que Reiji y Shu los soltaron nueva mente Reiji miro al chico tatuado que aún nos observaba.
-Podrías decirnos a qué hora salimos de aquí.
-Pues eran como eso de las 4:20 más o menos.-y así después de que ese chico nos digiera lo que queríamos saber salimos de la tienda y nos volvimos a subir al auto.
-Bien hasta donde sabemos Kanato aún estaba con nosotros a las 4:20, y salió con nosotros también, pero ahora lo que debemos averiguar es quien paso por nosotros en el mercedes, además de que también quien lo compro.
-No, lo que debemos saber es si yo me case con Chichinachi.-hablo Ayato mientras que Subaru y yo lo fulminábamos con la mirada, (Y se han de preguntaran porque yo también), pero es que ni siquiera porque había una posibilidad de que estuviéramos casados él y yo, el no dejaba de llamarme con ese sobrenombre feo.
-Y como piensas saberlo genio, si ni siquiera sabemos dónde se realizó la boda.-regaño Reiji a Ayato mientras que lo miraba por el espejo retrovisor.
-Bueno realmente si podemos saberlo.-dijo Shu y todos lo miramos.
-¿Dinos como?.-hablaron Ayato y Subaru al mismo tiempo.
-Bueno, si van a la tienda donde compraron los anillos, por lógica les dirán quienes los compraron.-y claro era tan fácil como ir y preguntar ya que contábamos con la nota.
-Entonces vamos ahí.
-YA DIJE QUE NO AYATO.-grito ya enojado Reiji.
-Tal vez si nos separáramos así sería más fácil, no creen.-y solo en ese momento todos me miraron, pero es que yo también quería saberme con quién me había casado, y aunque no sabía que haría después de saber la verdad, por lo menos me quería sentir más tranquila al saberme que con uno de los que había dormido era mi esposo.
-Chichinachi tiene razón, si nos separamos la cosas serán más fáciles, así que yo voy con ella.-y tomo mi mano para jalarme hacía el, ya que él iba en la parte detrás del auto conmigo y Subaru.
-Y porque ella tiene que ir contigo.-y ahora el que me jalo fue Subaru asiendo que por acto me soltara de Ayato para irme con él.
-Porque es lo más lógico, aunque claro ya sabemos que por lógica nos dirán que yo compre esos anillos.-y de nuevo me jalo Ayato mientras que Subaru reía.
-Como te dije antes, no te agás tantas ilusiones cabeza de kétchup, porque si tu hubieras comprado esos anillos, llevarías tú el otro puesto también no crees.-y en ese momento Ayato miro más enojado a Subaru mientras Subaru hacia lo mismo.
-Basta.-Reiji paro el auto y haciéndonos a todos salir del auto furioso no solo eso le basto sino que también se colocó en medio de Subaru y Ayato para mirarnos a Shu y a mi.-Shu y Yui irán a donde se compraron los anillos.
-Y PORQUE TIENE QUE IR EL.-grito Subaru.
-Porque así cuando se enteren nos lo dirán, y así podremos detener al idiota que no se casó de golpear al idiota que si lo hizo, así que toma Shu.-le entrego la nota de los anillos.-Tu y Yui vallan a esa tienda mientras que nosotros vamos a ir a la agencia de autos para saber quién compro ese auto.-y así Reiji, Ayato y Subaru volvieron a subir al auto mientras que Shu y yo tomamos un taxi.
Y así, solo unos minutos después llegamos a una enorme joyería a la cual entramos de inmediato y valla que me sorprendí ya que había tanta joyería que solo con mirarlas quedaba siega de tanto brillo que sobresalía de ahí, pero saliendo de mi asombro me concentre cunado un hombre mayor y canoso se acercó a nosotros sonriendo.
-Joven Sakamaki bienvenido de nuevo, señorita.-decía mientras tomaba mi mano y la besaba.
-Valla, así que usted fue la afortunada.-y suponía que lo decía por el anillo brillante en mi mano.
-¿Disculpe usted me conoce?.-hablo Shu llamando la atención del señor a lo cual él lo miro.
-Pues claro, usted estuvo aquí esta mañana.
-¿A qué hora?.-hablo rápido Shu.
-A las 7:00 en punto, lo sé porque a esa hora abrimos, y usted fue nuestro primer cliente.
-A las 7:00.-dije yo y el hombre afirmo.
-Vera Señorita, al estar nuestra tienda en las Vegas, tenemos que abrir más temprano, usted sabe por tantas bodas.
-Comprendo.
-Entonces solo acláreme una duda, yo vine aquí a las 7:00 de la mañana a comprar dos anillos, los cuales cuestan más de lo que puedo pagar y me fui así como si nada.
-Pues al parecer usted podía pagar eso y más, ya que pago con una tarjeta negra la cual paso de inmediato.-y en ese instante casi podía escuchar los ojos de Shu sonar al caer al piso cual canicas ya que abrió tanto los ojos que daba por hecho lo que imagine.
-Y DE DONDE SAQUE YO UNA TARJETA NEGRA.
-Supongo que del mismo lugar que saco ese bonito auto negro en el que venía y en el que se fue.-entonces eso quería decir que Shu y yo nos aviamos casado, kami esto no podía ser cierto.
-Bien, solo dígame una cosa más, yo venía aquí solo.
-Pues no, usted venia en compañía de un muchacho de cabello lila y ojos iguales, el cual por cierto no paraba de llorar porque según él quería a su teddy.
-¡Kanato!, tu estabas con Kanato Shuu.-mire a Shu mientras que el desesperadamente alborotaba su cabello, y solo después de mirarme de nuevo me tomo de la mano para arrastrarme con él hasta afuera de la tienda.
-QUE SUCEDE SHUU.-grite pero parecía que Shu no me escuchaba porque me siguió arrastrando por las calles sin importarle llevarse a empujones a la gente que venía caminando en nuestra contara, y solo cuando pensé el había escuchado mis gritos, lo dude una vez más ya que cruzando otra calle después me hizo entrar en una tienda que enseguida reconocí como de vestidos de novia.
-¿Que asemos aquí?.
-Este es el la tienda donde se compró el vestido de novia, y si aquí nos dicen que tu lo compraste, eso querría decir que en verdad tu y yo nos casamos.-hablo Shu serio mientras que yo afirmaba a todo lo que me decía y me sabía que esa era la única posibilidad de sabernos que había pasado con esa dichosa boda.
