- ¡Muy bien todas, comencemos a planear para la operación "Capturar al tigre"!

Tsubasa había hecho una junta para poder convencer a Taiga de que se una al equipo como entrenador. Todas las chicas de la asociación y equipo estaban reunidas justo en su sala para empezar los planes que pudieran conseguirlo.

- Será complicado… - Expresó Shinonome, siendo que fue convencida no hace mucho luego de dialogarlo con Tsubasa. – Según la explicación que nos diste sobre él, no será como conmigo, su caso parecerá ser más difícil.

- Eso no lo sabremos hasta intentarlo. – Expresó la castaña con una sonrisa, en ese momento vio a aquella chica de cabello purpura levantar la mano. - ¿Si, Asada-senpai?

- Bueno… quizás podamos atraerlo con comida, después de todo la gente adora comer. – Expresó con una sonrisa suave.

- Eso no funcionará obviamente. – Expresó Waka observando de forma inexpresiva a su senpai. – Todo lo que conocemos acerca de él son lo que dicen los rumores, al menos, gracias a la información de Nakano-san, conocemos un poco más que el resto, más sigue siendo un misterio su historia.

- No hay necesidad de conocer su historia, él ama el béisbol, lo sé. – Expresó Tsubasa de forma segura. – Es todo lo que necesitamos saber para que pueda unirse.

- Eso es muy ambiguo. – Respondió Shinonome. – Tienen suerte de que lo conozca, llegué a jugar un partido contra su equipo… puedo decir que tienen un buen nivel, él llamó la atención más que el resto… si estoy de acuerdo que puede ser un gran refuerzo para mejorar la habilidad y el juego conjunto del equipo, pero hay cosas que no deben presionarse… Arihara-san, debes saberlo.

- Seguro solo necesita un empujón. – La chica del grupo de animadoras, Iwaki Yoshimi levantó el puño. – Quizás escuchando mi grandiosa porra acceda a unirse.

- Esto es en serio. – Expresó Waka. – Las tácticas y el programa de entrenamiento no están mal pero se necesita un mejor consejo… me gustaría hacerlo, pero estoy de acuerdo con lo que sugiere Arihara-san, alguien tan hábil como él es necesario, por más miedo que dé.

- E-Esto… - Akane buscó hablar, aunque escondía su rostro bajo su capucha. – Bueno… yo igual creo que lo necesitamos, si eso nos ayuda… al menos quiero mejorar…

- Yo igual. – Respondió Nozaki a su lado. – Seguro es una buena persona, solamente nadie ha buscado entenderlo, deberíamos darle un espacio en nuestro equipo y seguro podrá abrirse al resto.

- Entonces es un hecho, buscaremos a Shimazu-kun para que sea nuestro entrenador ¿alguna objeción? – preguntó Tsubasa, nadie dijo nada. – Bien, ya lo buscaremos para preguntarle y si se rehúsa, seguiremos presionando.


Taiga estaba por su cuenta como siempre, nadie le hablaba y prefería estar solo de esa forma, al menos tener algo de paz era lo que más le encantaba, si nadie se metía con él, no hacía nada, esa era su forma de actuar desde que empezó a estudiar ahí.

- Tengo un mal presentimiento… - Se dijo a sí mismo como si algo estuviera por ocurrir.

- ¡Ey! – Tal y como pensaba, pudo ver a Tsubasa queriendo hablarle en ese momento, tenía que alejarle lo antes posible si quería evitar esa molestia de algún modo.

- Ni lo creas. - se desvió para no verla pero la castaña iba a ser muy insistente.

- Espera, no te vayas, realmente quiero hablar contigo. – Sin embargo, el rubio no la escuchaba y solo seguía caminando. – Es muy importante.

- ¿Importante? Si claro, no harás que pueda detenerme a escucharme.

- Eso lo veremos ¡Chicas! – Para su temor, observó al gran grupo de chicas aparecer para rodearlo, con Tsubasa al frente. – No te irás de aquí hasta que hablemos.

- Tsk, son muy insistentes… si así lo desean, deberé usar la fuerza. – Apretó el puño con intención de lanzar un golpe, eso causó que Akane se cubriera del miedo, fue justamente lo que el rubio aprovechó para escapar pasando sobre ella.

- Rayos, nos ha engañado. – Expresó Waka.

- ¡Tras él! – ordenó Tsubasa. Se empezó a armar una persecución donde un grupo de chicas perseguía al delincuente mejor conocido de la escuela.

- Maldita sea, ese Shimazu siendo perseguido por chicas, que envidia. – Expresaban algunos chicos que les veían pasar, claro que él no pensaba lo mismo.

- (No dirían lo mismo si estuvieran en mis zapatos) – Siguió corriendo a pesar de que era contra las reglas, lo único que deseaba era perder a esas chicas tan fastidiosas. Llegó a salir justamente del edificio efectuando un salto justo desde el primer piso donde estaban, todos observaron impresionados como el rubio pudo aterrizar sin problemas, más que nada las chicas quienes simplemente acecharon por la ventana.

- ¡Tsubasa-chan! – Tomoe observando a su amiga la cual se quedó atónita.

- Eso no es normal…

- ¡Nos vemos, perdedoras! – Expresó Taiga mientras se iba.

- ¡Eso no, yo igual puedo! – Yoshimi ya tenía un pie fuera por la ventana cuando repentinamente fue sujetada por Waka y Shinonome. - ¡Que hacen, déjenme ir!

- No cometas una estupidez. – Le replicó Waka. – Por hoy logró escapar.

- No habrá una próxima vez. – Expresó Nakano. – No debe de despreciar el trabajo de una periodista… - Puso una sonrisa malvada, algo que asustó a Akane y Nozaki.

Por el resto del día Taiga no pudo notar la presencia de esas chicas, al parecer se rindieron y decidieron dejarle en paz, lo cual era bueno para él, no quería saber nada sobre ellas realmente.

Las clases terminaron y ya podía volver a su casa, por unos momentos el día parecía ser agitado pero ahora estaba tranquilo, esperaba que para el día siguiente no ocurriera nada respecto al asunto.

- Mejor que todo sea de esta forma… sin ningún tipo de molestia, tampoco es posible que puedan seguirme hasta mi casa…

- ¡Ey, Nii-san, estas chicas te buscan! – Taiga se encontró con un panorama que no creía posible, la asociación completa de béisbol femenino estaba justo frente a su casa y hablando con Kazu, podía sentir como su ojo izquierdo estaba temblando.

- ¿Cómo mierdas están en mi casa?

- Nunca cuestiones mis redes de información. – Expresó Nakano muy orgullosa.

- ¡Kazu, no es necesario que las dejes cerca, que se larguen!

- Pero nii-san, ellas son buenas personas, me han contado todo que desean jugar béisbol, puedes ayudarlas.

- Así es Shimazu-kun, hazle caso a tu hermanito y ayúdanos. – Expresó Yoshimi haciendo ojitos brillosos, el delincuente retuvo la necesidad de hacer un facepalm.

- … ¿Por qué no lo entienden? Yo ya no juego, lo abandoné todo, hui como un cobarde, debería ser sencillo de entender.

- Nii-san… - Kazu se sentía triste de ver a su hermano así, fue entonces que sintió la mano de Tsubasa acariciando su cabeza mientras sonreía.

- No pienso que ese sea el caso Shimazu-kun. – Empezó a hablar, buscando acercarse a él. – Yo lo sé muy bien, sigues amando el béisbol, no deseas abandonarlo, no es lo que realmente sientes, así que déjanos ayudarte, seguro con nosotras podrás volver a descubrir el camino que te hizo amar el jugar…

Antes de que siguiera hablando, Tsubasa se quedó paralizada al ver que tenía el puño de Taiga a pocos centímetros de su cara, no vio cuando pero ya estaba por golpearla, solo deteniéndose justo antes del impacto, tenía un rostro serio.

- Tú no sabes nada… nadie sabe nada por lo que pasé… no es algo que puedas entender, así que no digas cosas que sabes no podrás cumplir… es una pérdida de tiempo si crees que esas palabras tan baratas podrán convencerme… si esto fue suficiente para que tu cabeza pueda procesarlo, nunca más vuelvan a acercarse a mi…

En ese momento pasó de lado de ella para entrar a su casa, Kazu le siguió con un rostro de preocupación, no sin antes disculparse con las chicas haciendo una reverencia, en ese momento la castaña cayó de sentón al suelo.

- ¡Tsubasa-chan! – Tomoe fue a ayudar a su amiga, estaba muy preocupada. – Eso fue peligroso, pudo haberte lastimado.

- ¡Que cretino! – Expresó Yoshimi. – No debería intentar golpear a una chica.

- Claramente se veía lastimado… - Expresó Asada mirando al suelo. – Pude notarlo… cada palabra que soltaba, traía dolor con ellas.

- Deberíamos irnos por hoy, necesitas descansar. – Sugirió Tomoe, Tsubasa solo pudo asentir mientras se iban, la castaña pudo tener energía para mirar por última vez la casa de Taiga, en ese momento todas se fueron.

- ¡Nii-san! – Kazu intentaba hablar con su hermano, pero este siguió caminando hacia su habitación. - ¡Eso no era necesario!

- No había otra forma de que entendieran… - El rubio soltó un suspiro. – No deberías volver a hablar con ellas ni tampoco dejes que se acerquen.

- Nii-san… - Kazu no pudo decir nada más cuando el rubio entró a su habitación y cerró la puerta, en ese momento se dejó caer sobre su cama de rostro antes de voltearse y mirar al techo, en ese momento apretó su puño con fuerza.

- Maldita sea… deben detenerse, antes de que yo…

En otro lado, en su habitación, Tsubasa estaba de la misma forma, recostada en su cama y mirando al techo, ya con su pijama puesta, su mente no pudo evitar recordar el rostro de dolor de Taiga en ese momento, lo que él estaba pasando era realmente complicado, quizás totalmente fuera de su alcance.

- No quiero rendirme… Shimazu-kun…


Taiga ya estaba en camino al instituto, siempre solo y sin que nadie lo mirara, al menos esperaba que la experiencia del día anterior hiciera entender a la asociación de béisbol femenino que no había caso en acercarse a él, si con eso podían dejarlo en paz.

Justo al llegar a la puerta, pudo ver a Tsubasa justo en medio, como si lo hubiera esperado, el delincuente hizo una mueca por unos segundos antes de soltar un suspiro.

- Te dije que no hay caso, ríndete.

- No es eso… - En ese momento la castaña sacó un sobre para mostrárselo a Taiga. – Te desafío a un duelo. – Escuchar eso fue claramente una sorpresa para él, veía un rostro raramente decidido en ella, como si se hubiera preparado para ese momento.

- Un duelo ¿eh? Pensaba que eras una tonta pero sí que tienes agallas para desafiarme a una pelea, aunque realmente no me agrada pelear contra mujeres.

- No hablo de ese tipo de duelo. – Aclaró Tsubasa. – En el campo y con lo que más amamos hacer.

- … No estás hablando en serio… supongo que no me dejarás ir si no lo acepto. – Tsubasa no respondió a su cuestión, simplemente se limitaba a observar fijamente a Taiga, quizás si terminaba ganando ese duelo finalmente la dejaría en paz, no tenía otra opción. – Muy bien, aceptaré tu duelo y jugaremos según tus reglas, pero eso no servirá de nada, te aplastaré y entonces jamás volverás a acercarte a mí ¿entendido?

- Entendido… en cambio, si yo gano, deberás unirte a nuestro equipo y ser nuestro entrenador, no puedes retroceder a tu palabra.

- Bien… tampoco es que vaya a perder. – Una sonrisa se formó en el rostro de Taiga, se sentía muy confiado en que podría derrotar a Tsubasa en su propio juego.

Justamente después de clases fueron a aquel sitio que las chicas convirtieron en un campo de béisbol. Ya todas estaban ahí para presenciar el duelo entre Tsubasa y Taiga, algunas incluso estaban nerviosas de cómo podría ser el resultado.

- ¿Creen que Arihara-san pueda ganar? – Preguntó Nozaki.

- Es de ella de quien hablamos, seguro podrá conseguirlo. – Expresó Nakano con seguridad.

- Pero tampoco podemos dejar de lado la habilidad de Shimazu Taiga, él fue un gran jugador en su tiempo. – Respondió Shinonome al contrario.

- Maldición, deseo apoyar a Arihara-san pero si Shimazu no tiene apoyo, mi alma de animadora está ardiendo. – Expresó Yoshimi.

- Tsubasa-chan… - Tomoe rezaba porque nada mala ocurriera.

Ya los dos estaban en el campo. Se decidió que el duelo se arreglara de una sola forma, Taiga sería el pitcher quien lanzaría la pelota, Tsubasa tendría que batear justamente tres intentos reglamentarios o quedaría fuera, ya Waka sería la receptora que también se encargaría de la veracidad del duelo y que no ocurra algún contratiempo.

- ¿Están listos? – Preguntó ella observando a los dos, ninguno expresó algo. – Bien, vamos a comenzar. – Se puso la cámara para ir a su posición, los otros dos hicieron lo mismo. Taiga observó la pelota en su mano, jamás pensó que volvería a sentir una en su vida.

- (Que giros tan extraños tiene la vida…) – Una pequeña sonrisa se formó en su rostro. – Prepárate para perder, no seré tan suave contigo por ser una chica.

- Es lo que espero, no te retengas para nada. – Expresó Tsubasa ya en posición y con el bate. El resto de chicas miró expectantes a que diera inicio el duelo entre ambos. Ya con taiga encima del montículo, miró de frente a Tsubasa.

- Muy bien, ahí voy. – Levantó la pierna y en ese momento hizo su primer lanzamiento, la fuerza con la que lanzó fue tan increíble que la castaña no lo vio venir, simplemente se quedó paralizada y antes de darse cuenta, Waka la recibió.

- primer strike. – Anunció, ella pudo sentir la fuerza del lanzamiento, no quería admitirlo pero le lastimó un poco la mano. Fue entonces que la devolvió, Taiga seguía con su sonrisa segura.

- ¿Ya estás asustada? Esto ni siquiera ha comenzado.

- ¡Arihara-san, no te rindas, tu puedes! – Empezó a gritar Nozaki seguida del resto de chicas. La castaña finalmente pudo espabilar, a pesar de lo que dijo Taiga, ella estaba sonriendo.

- Ese fue un tiro asombroso… realmente quiero que sea nuestro entrenador.

- Bien… ahí va el segundo. – El rubio se preparó para el segundo tiro, en esta ocasión Tsubasa estuvo mejor posicionada, no iba a volver dejarse sorprender. Taiga lanzó, en esta ocasión la castaña logró estar más atenta a la bola y logró intentar batear, aunque por mala suerte pasó de largo, solamente logró abanicar.

- Segundo strike. – Estaba a solo uno de perder, Tsubasa no expresó nada, siguió mostrando seriedad mientras esperaba al tercer y último tiro.

- La potencia del disparo de Shimazu-kun es grandiosa. – Expresó Asada al observar todo el duelo. – Los dos están poniendo todo de sí.

- Yo he podido sentir esos tiros con anterioridad… veo que no ha perdido potencia aunque abandonó el béisbol. – Expresó Shinonome seriamente.

- A este ritmo Arihara-san va a perder… - Akane se veía triste.

- Debemos confiar en Tsubasa-chan, ella podrá hacerlo. – Afirmó Tomoe de forma segura.

- ¡Vamos Arihara-san, todas te apoyamos! – Empezó a gritar Yoshimi. Ya con la pelota de regreso, Taiga miró por última vez a Tsubasa, no se le observaba nada intimidada.

- Te deberías ahorrar la humillación de la derrota y rendirte, no tienes más oportunidades después de esta.

- No lo haré. – Expresó Tsubasa. – Serás nuestro entrenador, gane o no.

- … No puedes ser más insolente ¿Qué tanto te impulsa para seguir buscando esto? Realmente no tiene sentido, es más fácil abandonarlo todo.

- No lo es. – Respondió Tsubasa. – He observado muy bien tus expresiones, te duele cuando rechazas el béisbol, sonríes cuando tienes la bola en tus manos, tienes ese brillo de que deseas seguir involucrado, yo me encargaré de hacerte ver y que liberes tus sentimientos, déjame abrazarlo.

- … Eres una tonta… realmente te gusta darle esperanzas a la gente… maldición, siento que este caparazón que reformé tan duramente está empezando a romperse… quien eres…

- … Soy Arihara Tsubasa y llevaré a este equipo a ganar el campeonato mundial. – Expresó con una sonrisa. Taiga lanzó la bola aunque su fuerza le traicionó y terminó lanzando con menos potencia que antes. Tsubasa aprovechó ese momento para golpearla, lo único que pudo observarse fue la pelota alejarse lo más que se pudo e ir hasta la zona de Home Run, Taiga solo pudo observarlo con una expresión suave.

- … ¿Realmente puedo volver a empezar de nuevo?

- Puedes hacerlo. – Tsubasa ya estaba frente a él, teniendo una gran sonrisa y extendiendo su mano. – Te lo diré nuevamente… sé nuestro entrenador, guíanos hacia nuestras metas y cumplamos nuestros sueños.

- … - Taiga bajó el rostro, esa chica… ella realmente es alguien increíble, tan terca que nunca se rindió en buscarlo a pesar de las amenazas que le dijo… extendió su mano. – Supongo que incluso alguien salvaje como yo puede ser capturado… cumpliré mi palabra, seré su entrenador.

- Bienvenido al equipo de béisbol femenino… entrenador Shimazu-kun. – Sonrió ampliamente. Las chicas empezaron a celebrar la victoria y ahora con un nuevo miembro en la asociación, uno que nunca esperaron tener, los engranajes iban a empezar a moverse y la historia partiría totalmente desde ese punto, con Taiga a su lado, el equipo iba a sufrir un gran cambio… y todo para bien…


La mañana siguiente llegó, las chicas ya estaban en camino hacia la sala del equipo, aunque hubo una cosa y es que no han visto a Taiga desde entonces.

- ¿Lo has visto Tsubasa-chan? – Preguntó Tomoe, la castaña negó con la cabeza.

- No sé qué ha estado haciendo desde ayer que aceptó ser nuestro entrenador.

- No vaya a ser que buscó huir, si lo hizo, se enfrentará a mis puños de furia. – Expresó Yoshimi mostrando sus nudillos.

- Seguro lo veremos en algún momento. – Comentó Nozaki. En ese momento abrieron la puerta de la sala, para su sorpresa, no tenía seguro.

- Llegan tarde. – Escucharon esa voz reconocible, justamente dentro estaba un chico de cabello castaño claro y con un peinado acostado, vistiendo ropa cómoda de una playera holgada y una bermuda de color azul claro. – No podemos perder el tiempo, mientras más pronto empecemos con su entrenamiento, mejor.

- … ¿Shimazu-kun? – Expresó Tsubasa totalmente asombrada por el radical cambio de imagen, así como el resto de las chicas, Taiga enarcó una ceja.

- ¿Ocurre algo? Parece que vieron un fantasma.

- ¿Realmente eres tú? Te ves totalmente cambiado. – Preguntó Nozaki, Taiga volteó a ver su rostro, un poco por la vergüenza.

- … Esta es mi verdadera imagen, anteriormente solo estaba usando tinte y gel para el cabello, ya que ahora soy su entrenador, debo verme más presentable ¿no?

- Es cierto, incluso digo que te ves mucho más guapo de esa forma. – Expresó Nakano de forma burlona, el ahora castaño estaba sintiendo una vergüenza muy grande.

- C-Como sea, no crean que seré muy suave con ustedes, si realmente piensan en ir participando en el campeonato interescolar, deberán entrenar mucho más duramente que antes, yo me encargaré de darles los ejercicios necesarios y fortalecer sus talentos, este equipo será de ganadores… espero contar con ustedes. – Hizo una reverencia, Tsubasa se acercó.

- Mucho gusto en trabajar con usted, entrenador. – De esa forma ya iban a empezar. Taiga estaba teniendo una nueva oportunidad de perseguir su sueño, y en compañía de ese singular grupo de chicas, iban a recorrer un largo camino lleno de obstáculos, con tal de conseguir alcanzar la meta que tanto desean.


La verdad, no tenía planeado que Taiga estuviera negando su posición de entrenador así que ya este cap fue para introducirlo al equipo, finalmente forma parte de la asociación y será el entrenador de las chicas. El próximo cap ya será para seguir la línea del anime, eso significa que Kurashiki Maiko llegará y veremos su historia ¿como será ahora que Taiga está en el equipo? Es algo que deberán averiguar, nos vemos en el próximo cap. Saludos.