La derrota contra Seijo no dejó que las chicas se desanimaran, al contrario, las impulsó a esforzarse aún más, luego de haber descubierto aquello donde les faltaba, eso buscaban compensar para una próxima ocasión que se enfrenten, algo de lo que estaban totalmente seguras.

- Todo va bien ¿no? – Preguntó Waka, Taiga asintió desde su asiento.

- Si realmente están decididas, veremos resultados en muy poco tiempo… igual deberías ir a practicar ¿no? – En eso la peliverde bajó la mirada.

- Bueno… yo realmente no siento que sea muy buena practicando, digo, he diseñado muchas tácticas para el equipo de mi hermano y una vez lo intenté, pero… no pude simplemente, estoy mejor de esta forma.

- No digas eso. – Expresó el castaño de forma sincera, viendo a Waka. – No es cuestión de talento o perseverancia, son las ganas que tienes realmente y el gusto lo que te impulsan, si estuviste diseñando estrategias a pesar de tu fallo es porque te gusta el béisbol ¿no? – La peliverde asintió. – Esa es tu respuesta, debes seguir lo que te gusta.

- … Hablaste como si Arihara-san dijera lo mismo.

- Supongo que se me contagió algo de su entusiasmo. – Sonrió Taiga. – Si no tienes nada más que decir, ve, tienes que ponerte al corriente con las demás.

- Si. – Dicho eso, Waka se levantó de su asiento para unirse al resto en la práctica, Taiga lo había visto y es que ella igual disfruta de jugar a pesar de haberse negado en un principio, ahora era algo que tuvo que presionar para meterla a la práctica, las cosas irían bien para ella.


Una vez terminaron con el entrenamiento, las chicas fueron a cambiarse a sus uniformes antes de irse.

- Sí que hicimos bastante el día de hoy. – Expresó Nozaki terminando de cambiarse, Ukita asintió a su lado.

- Esa derrota sí que fue horrible, al menos me impulsa a no querer perder otra vez, la próxima vez los derrotaremos. – Expresó Iwaki con energía, seguida de Asada.

- Las cosas van bien ¿no lo crees Tomocchi? – Preguntó Tsubasa a su amiga, esta asintió.

- Así es, seguro la próxima vez lo haremos. – Expresó con una sonrisa que se borró a los segundos, mirando al suelo, fue entonces que observó de reojo a Tsubasa. – Tsubasa-chan, tengo que decirte algo…

- ¿Hmmm? – La castaña volteó a verla una vez volvió a ponerse su blusa, Tomoe estaba un poco dudosa de preguntarle.

- Bueno… siento que no he mejorado en algunas cosas, como el poder moverme rápido en tierra para atrapar la pelota, me preguntaba si podrías ayudarme a practicar.

- Claro Tomocchi, eres mi amiga, así que puedo ayudarte en todo. – Expresó la castaña con una sonrisa.

- ¿En serio?

- Si, puedo enseñarte todo lo que desees, tengo la confianza en que siendo positivas podremos conseguirla.

- … Es verdad… - Tomoe no se sintió satisfecha con esa respuesta, a pesar de que Tsubasa sea buena jugando, no parecía ser del tipo que pudiera enseñar a fondo a alguien más al respecto con ayudar, para sus adentros pensó que no era una buena idea pedirle ayuda.

Tomoe sentía que le faltaba algo, ella sabía que decidió empezar a jugar béisbol por el impulso de apoyar las ideas de Tsubasa, si no fuera por ella, jamás se habría planteado en pararse en el campo siquiera, a pesar de todo la observó en sus juegos desde que las dos son amigas, la vio divertirse e incluso ayudó con sus estudios cuando buscó entrar a Satogahama junto a ella, como una especie de protectora a decir verdad, no puede separarse de ella pues se vio totalmente engullida en su sueño aunque ella no sintiera lo mismo, ahora que lo está viviendo, desea mejorar, esa es su meta actualmente, y siente que Tsubasa no es la mejor opción para conseguirlo.

- (¿Se lo debería pedir a Shimazu-kun?) – Pensó por unos momentos antes de negar con la cabeza. – (No puedo, ya está muy ocupado planificando entrenamientos y ayudando a las demás como para ponerle otro peso encima…)

Soltó un suspiro, jamás pensó que iba a ser complicado el buscar mejorar de manera individual, sus pasos la llevaron justo al templo que está en camino al instituto, no era un sitio muy grande pero tenía un patio trasero amplio, en ocasiones podía sentirse que se puede practicar justo ahí. Sus pasos lo llevaron al mismo sitio en busca de rezar y buscar respuestas a su problema, metiendo unas cuantas monedas dentro de la caja para rezar, en ese momento escuchó unos ruidos por detrás.

- ¿Hmmm? – Estaba un poco curiosa por lo que acechó, fue entonces que vio a alguien a quien reconoció totalmente. Jinguji estaba ahí, arrojando una pelota contra la pared del templo, se quedó un poco asombrada de encontrarla ahí, que no se dio cuenta que pisó una rama, generando ruido. - ¡Ah!

- ¿Hay alguien ahí? – Preguntó la rubia, Tomoe no podía seguir escondiéndose por lo que salió. – Tu eres… si no mal recuerdo, de Satogahama.

- Kawakita Tomoe. – Se presentó. – Lamento si te interrumpí, no pensé verte por aquí.

- Ya veo, el dueño de este templo adora el béisbol así que permite que practique aquí cuando vengo ¿Cuál es tu razón para estar en este sitio?

- Bueno… - Bajó la mirada. – Lo hice durante nuestro partido, dejé ir pelotas muy sencillas de atrapar, me di cuenta que realmente no soy la mejor jugando.

- Si ese es el caso ¿no deberías pedirle a Arihara Tsubasa que te ayude? Incluso Shimazu Taiga es una buena opción.

- Tsubasa-chan no es la mejor ayudando a entrenar, ella… ya sabes cómo es, y Shimazu-kun ya tiene mucho trabajo encima, no quiero ponerle más peso… viendo que estás aquí, quiero pedirte algo ¿podrías ayudarme a entrenar? – Preguntó haciendo una reverencia, Jinguji enarcó una ceja.

- ¿Estás segura? Hace poco fuimos rivales, ayudar a alguien de otro equipo es un poco…

- Por favor. – Exclamó Tomoe con seriedad. – realmente deseo mejorar, así deba practicar duramente, quiero que seas estricta conmigo, eso lo único que deseo. – Observar la decisión en el rostro de la peliverde oscuro hizo que Jinguji se diera cuenta.

-… Ya entiendo por qué acudiste a mí, Arihara Tsubasa no te hubiera entrenado de esa forma si se lo pedías… muy bien, acepto. – Escuchar eso llevó una sonrisa al rostro de Tomoe.

- Muchas gracias, realmente me esforzaré.

- Solo recuerda que no seré suave, te pondré a fondo para que aprendas.

- ¡Si! – Exclamó fuertemente la peliverde, en ese momento ella iba a empezar su camino a mejorar.


Fin de semana, no es realmente que deban ir a practicar, ya que algunas prefieren descansar luego de días pesados de entrenamiento, eso igual significaba un descanso para Taiga que luego podía pensar en nuevos métodos de entrenamiento para el equipo, en ese entonces iba caminando, realizaba el mandado de comprar cosas en el supermercado a petición de su madre, e igual que Kazu necesitaba con tal de preparar la comida.

- Supongo que nadie más puede hacer esto… - Soltó un suspiro mientras caminaba por las calles, al momento de llegar al mercado, estaba por cruzar la puerta cuando se encontró con alguien.

- ¿Eh? ¿Shimazu-kun? – Tsubasa igual estaba ahí, observando con curiosidad al castaño. – Que coincidencia ¿igual vas a hacer las compras?

- Me lo pidieron mi madre y Kazu, y como nadie más puede hacerlo… - Tsubasa soltó una pequeña risa.

- Ayudas bastante a tu familia ¿no?

- No es que tenga otra opción, soy el único hombre de la casa.

- ¿Y tu padre? – Preguntó ella.

- Mis padres son divorciados, nuestro padre se mudó a Tokio hace 6 años y no lo vemos desde entonces. – En ese momento Tsubasa puso una expresión de tristeza.

- Lo siento… no debí preguntar…

- No te preocupes, no es que realmente me sienta triste por ello. – El castaño se rascó la nuca. – Por el otro lado, no pensé que te vería haciendo otra cosa que no sea practicar.

- Eso es malo. – Expresó ella inflando sus mejillas. – Yo igual puedo hacer cosas normales.

- ¿Sabes cocinar? – Preguntó, en ese momento la castaña se puso nerviosa. – Parece que ya conozco la respuesta.

- N-No es justo… Tomocchi es buena en la cocina, yo realmente nunca me he preocupado por aprender…

- Veo que dependes mucho de Kawakita ¿Se conocen desde hace tiempo?

- Si. – Expresó la castaña con emoción. – Hemos estado juntas desde hace bastante tiempo, siempre fue a ver todos los juegos en los que estaba e incluso me ayudó a estudiar para entrar a Satogahama.

- Entonces ella es la inteligente. – Tsubasa soltó una pequeña risa nerviosa.

- Admito no ser muy estudiosa… pero eso es lo que me ha permitido estar con ella mucho tiempo, las dos somos muy distintas y debido a ello nos complementamos bien.

- Puedo verlo. – Asintió Taiga estando de acuerdo. – Una amistad como la de ustedes dos es algo que puede ser de utilidad en el equipo, siendo que ambas se entienden de gran forma, pueden ser una fuerza para jugadas en conjunto.

- ¿Eso crees? – Preguntó la castaña con algo de asombro. – En realidad, terminé arrastrado a Tomocchi a jugar cuando planteé el formar un equipo, nunca pensé que ella aceptaría siendo que nunca ha jugado.

- Eso solo demuestra lo mucho que te quiere. – En ese momento la castaña empezó a sentir vergüenza.

- Si lo pones de esa forma…

- Déjame decirte algunas observaciones que he tenido. – Tsubasa vio a Taiga con curiosidad. – Todas realmente se han unido y relacionado de tal forma que no parece que se formaran en poco tiempo, el sentido de compañerismo que han formado es grande, ya incluso las que una vez fueron distantes como Shinonome se han relacionado con el resto, no puede existir un equipo si no hay confianza en tus compañeros, es bueno que ustedes confíen la una a la otra.

- Realmente has observado todo eso… - Exclamó la castaña con asombro, Taiga sonrió por lo bajo.

- Es mi trabajo como entrenador, no solamente me encargo de ayudarles a mejorar en el béisbol, también debo ser un apoyo emocional para todas ustedes, si nunca me hubiera dado cuenta de ello, no estaría calificado para entrenarles.

- Shimazu-kun… realmente estuve en lo correcto… al pedirte que seas nuestro entrenador. – La castaña sonrió anchamente observando al castaño.

- Lo dices como si fuera la gran cosa, tampoco creo ser el mejor entrenador, seguro hay mejores ahí afuera. – La castaña negó con la cabeza.

- No es verdad… solamente tú puedes entrenarnos, lo sé en el momento en que te vi practicando en la caja de bateo, tu amor por el béisbol es igual al mío, tenemos muchas cosas en común ¿no? – Escuchar eso causó que el castaño sintiera vergüenza.

- E-Eso no es cierto… solo es pura coincidencia, además los dos estuvimos en equipos de béisbol en la secundaria, es algo común.

- Realmente eres muy lindo estando avergonzado. – Expresó la castaña con ternura, Taiga vio fijamente a Tsubasa.

- Los hombres no debemos ser lindos.

- Eso no es verdad~

- Si lo es. – Los dos siguieron hablando y divirtiéndose, Tsubasa realmente tenía confianza en Taiga, no solo como entrenador sino igual como amigo, podía confiar en él para cualquier cosa y que pueda arreglarlo todo, esperaba mucho de su parte.


En el templo, Tomoe estaba entrenando duramente, bajo la supervisión de Jinguji la cual observaba los movimientos de la chica de cabello corto, esta se encontraba arrojando una pelota de béisbol contra el muro, aprovechando el rebote que la hacía retroceder a distintas direcciones, ella se movía de lado a lado, buscando la mejor posición para atraparla y hacer el retroceso.

- Cuida tus pies, si no te mantienes firme, puedes resbalar o incluso lesionarte, una lesión en el pie o tobillo es lo peor para un jugador de béisbol.

- Lo entiendo. – Expresó Tomoe sin apartar la vista de la pelota, ella seguía de esa forma, llevando ya tres días seguidos de entrenamiento bajo la supervisión de la rubia, Jinguji realmente era la instructora que estaba buscando, directa con sus palabras y no se guardaba las críticas o correcciones respecto a su forma de jugar, algo totalmente contrario a Tsubasa si se lo hubiera pedido.

No muy lejos de ahí, Iwaki y Asada estaban en su camino subiendo las escaleras del templo, al parecer por parte de la chica de cabello morado que decidieron ir ahí.

- ¿Dices que en este templo se puede entrenar? – Preguntó la animadora, Asada asintió.

- Escuché que el dueño de este templo es un fanático del béisbol, así que, si lo pides, pueden permitirte entrenar en el patio trasero, eso sería bueno para practicas individuales cuando tengamos tiempo ¿no?

- Supongo, si podemos aprovechar todo el tiempo posible, quiero practicar y ser la mejor. – Expresó Iwaki con fuego en sus ojos.

- Es una situación donde todos ganamos. – Ya mientras iban en camino, escucharon voces no muy lejos de ahí. – Parece que hay alguien aquí.

- Acechemos a ver. – Las dos chicas se fueron acercando por detrás de los arbustos, ya cerca pudieron ver a las dos en el patio. – Esa no es Kawakita-san.

- Y con quien está… ¿es la capitana de Seijo?

- ¿Qué hace con ella? – Preguntó Iwaki, viendo como Tomoe estaba entrenando y Jinguji la veía. – Parece que está entrenando.

- No esperaba que una del equipo rival accediera a ayudarla… ¿crees que deberíamos decirle a Arihara-san? – Preguntó Asada, Iwaki no sabía que decir.

- No sé cómo se lo tome, las dos son amigas ¿no? Supongo que, si esto la ayuda a mejor sería lo mejor para el equipo, quizás ella lo entienda.

- No sé… algo me dice que las cosas podrían salir mal… - Asada bajó la mirada al suelo. – No creo que debamos.

- Estás pensando bastante, Arihara es comprensiva, seguro no le importará. – Exclamó Iwaki de forma segura. – Tienes su número ¿no? Envíale un mensaje, seguro se llevará una sorpresa.

Asada seguía sin estar segura, a pesar de ello hizo como la animadora se lo dijo y envió el mensaje a Tsubasa de ir al templo, solo esperaba que su mal presentimiento no fuera a hacerse realidad.

Unos minutos después, Tsubasa recibió un correo mientras salía del mercado junto al castaño, revisó rápidamente.

- Es Asada-senpai… parece que quiere que vaya al templo para mostrarme algo.

- No sé si será importante, si es así, puedo irme.

- Espera un momento. – Le detuvo la castaña. – Ven conmigo, si es algo respecto al entrenamiento, quizás necesita que le respondas algunas dudas.

- … Puede que tengas razón, seguro mi madre y Kazu podrán esperar, vamos. – La castaña asintió mientras ya estaban en camino para ver lo que Asada quería mostrarles.

No tardaron más de diez minutos en llegar caminando al templo, de esa forma subieron las escaleras hasta llegar a la entrada, ahí estaban las dos chicas que les esperaban.

- ¿Shimazu-kun? Así que igual estás aquí. – Expresó Asada con algo de asombro.

- ¿Qué hacías con Arihara-san? No me digas que los dos estaban en una cita. – Respondió de forma sugerente.

- Para nada, solamente se dio la casualidad que ambos fuimos de comprar al mercado ¿no es así Arihara? – El castaño despejó toda duda, en cambio Tsubasa se quedó mirando al aire. - ¿Arihara?

- ¿Eh? Es cierto, no estábamos en algo así. – Respondió con una risa nerviosa, a pesar de todo, la animadora seguía con esa sonrisa burlona.

- Como digan~

- ¿Qué querían mostrarme? – Ya preguntó Tsubasa desviando el tema, Iwaki, aunque quería seguir presionando, no quería alejarse mucho.

- Solo sígannos, seguro verán algo sorprendente. – De esa forma ella empezó a caminar, los dos la siguieron, Asada se quedó atrás, teniendo un rostro de preocupación.

Caminaron entre los árboles mientras estaban en camino hacia la parte trasera del templo, justamente al acercarse y ver unas siluetas, llegaron a observar como Tomoe practicaba sin descanso mientras Jinguji le aconsejaba y decía que tenía que cambiar.

- Que tal, no esperaba que Kawakita pidiera ayuda a la capitana de Seijo, pero si eso nos ayuda, está bien ¿no lo creen? – En ese momento escucharon un ruido, Tsubasa dejó caer las bolsas que llevaba en las manos, su rostro se tornaba pálido. - ¿Arihara-san?

- Realmente pasó… - Exclamó Asada por lo bajo observando la expresión en el rostro de Tsubasa, Taiga tampoco sabía que responder, a pesar de todo, entendía que Tomoe buscaba superarse, así que buscar ayuda en alguien experimentada como Jinguji era una solución, pero respecto a Tsubasa…

- No te muevas muy a la derecha si no quieres resbalarte.

- Si. – Mientras Tomoe seguía, escuchó los arbustos moverse a sus espaldas, se detuvo cuando vio a alguien salir de ahí para su sorpresa. – Tsubasa-chan…

- … Tomocchi… que es esto… practicando con Jinguji-san…

- … - La de cabello corto no sabía que responder, fue entonces que Jinguji le vio de reojo, diciendo que se encargaría.

- Arihara Tsubasa, ella acudió a mi diciendo que necesita ayuda para entrenar, yo acepté y la he estado observando.

- Pero se supone que es mi amiga, yo podría ayudarte a mejorar.

- … Tsubasa-chan… no ibas a poder ayudarme de la forma que necesitaba. – La castaña miró fijamente a Tomoe, sus ojos mostraban desesperación.

- ¿Cómo que no podría ayudarte de la forma que necesitas? ¿Por qué?

- Por qué no ibas a ser critica conmigo. – Tuvo que ser sincera, de otra forma Tsubasa no entendería. – Jinguji-san me ha estado señalando en que estoy mal y me ha aconsejado para mejorar, tú en cambio… jamás me habrías dicho ese tipo de cosas, porque eres mi mejor amiga, nunca me dirías algo para lastimarme.

- Pero… puedo hacerlo igual, somos amigas, así que es normal.

- ¿Realmente podrías? – Preguntó ella, Tsubasa no supo que responder, las palabras no salían de su boca. - ¿Ves lo que digo? Puede que seas mi amiga, pero no eres exactamente la ayuda que necesito, Jinguji-san es mucho mejor en ese aspecto.

- Pero… ¡Soy tu amiga, se supone que debo ayudarte, entonces por qué ir con Jinguji-san! – Tsubasa finalmente empezó a reclamar en voz alta, demostraba dolor con cada palabra que soltaba, Tomoe simplemente desvió la mirada.

- Lo siento… Tsubasa-chan… - En ese momento Tsubasa lo entendió, empezó a retroceder poco a poco mientras las lágrimas se formaban en sus ojos, fue en ese momento que empezó a correr lejos de ahí, Taiga la vio irse.

- ¡Arihara! – Quiso detenerla pero fue tarde, ya se había alejado, el castaño bajó la mirada, sintiendo frustración. – Maldición…

- … Que he hecho… siento que acabo de arruinarlo todo. – Expresó Iwaki cayendo de rodillas al suelo y sujetando su cabeza, Jinguji no dijo nada en todo ese tiempo, Tomoe seguía viendo al suelo, entonces observó a la rubia.

- Sigamos entrenando. – Expresó con rostro serio, la rubia no dijo nada, solamente asintió.

- Sigamos… - En ese momento fue para seguir supervisando, no sin antes voltear a ver a Taiga. – Deberías ir con ella, no debe estar sola.

- … Tienes razón… Asada ¿puedo dejarte con Iwaki?

- Si. – Afirmó ella estando con la animadora la cual seguía decaída después de todo eso. – Estaremos bien, tu ve tras Arihara-san.

Taiga asintió mientras hizo su camino para ir detrás de Tsubasa, jamás pensó que ella y Tomoe iban a pelear de esa forma tras algo tan trivial, pero suponiendo la gran amistad de ellas dos, salir dolida de algo así puede ser grande para ella, así que tenía que hacer algo, ya se le ocurriría en el camino, por ahora tenía que alcanzarla…


La amistad de Tsubasa y Tomoe peligra, si vieron el anime, deben saber de esta parte en la cual Tsubasa se siento triste por el hecho de que Tomoe no acudió a pedirle ayuda al respecto y se sintió traicionada de cierta forma, ya abarcaré este problema a mi manera debido a que el anime, si bien lo resolvió, lo sentí un poco vacío y pues pienso darle un poco más de emoción con Taiga que ayudará al respecto, así como siento que debió abarcarse, el próximo cap verán todo eso.

Ninja Britten 11: Justamente ya vi tu fic, es genial tener otra historia al respecto, ya veremos como seguirá ;D

El Redentor 777: Ganarle a un equipo como Seijo siendo que la mayoría recién empezó a jugar iba a ser un milagro, tampoco quiero alejarme mucho de la historia que marcó el anime, al menos hasta este punto que debe servir para el crecimiento de las chicas, ya una vez pasemos a la parte original -La cual no tardará mucho en alcanzarse- que mostraré más resultados, claro que habrá de todo según lo planeado jaja.

Bien, nos vemos en la próxima semana con otro cap, saludos.