- ¡Llegó el momento de practicar!
Tsubasa salió alegremente de su salón dirigiéndose a la sala del equipo, un nuevo día de entrenamiento le esperaba y tenía todas las ganas de empezar, no tardó demasiado en llegar justamente a la sala donde abrió la puerta.
- ¡Ya estoy aquí, vamos a entrenar duro otro día…! – No había nadie, estaba vacío, la castaña estaba totalmente sorprendida de no encontrar a alguien ahí. - ¿Hola? ¿Hay alguien? No me digan que nadie vino.
- Tsubasa-chan… - Escucho una voz a sus espaldas, era Tomoe la cual estaba frente a la puerta.
- Tomocchi, no hay nadie ¿Qué haremos? Hoy se supone que debíamos seguir entrenando y…
- Tsubasa-chan ¿no lo recuerdas? – La castaña ladeó su cabeza en confusión.
- ¿Acordarme de qué?
- Es el periodo de exámenes.
- … ¿Y? – La pelinegra soltó un suspiro.
- Todas las actividades de clubes y equipos son suspendidas hasta que termine el periodo, deberías saberlo. – Tsubasa tardó unos quince segundos en procesar la información que su mejor amiga le había dicho.
- Ya veo… ¡Nooooooooooo! – Pegó el grito al cielo, Tomoe no tenía tiempo para sentir lástima por ella, tenía un trabajo más importante qué hacer.
- Muy bien Tsubasa-chan, vamos a esforzarnos mucho durante esta semana, te estaré ayudando a estudiar día y noche y no pararemos hasta que sea seguro que al menos pasarás con un setenta.
- ¡E-Espera Tomocchi, no estoy lista aún, mi corazón no se ha mentalizado y…!
- Vámonos. – Tomó a la castaña de la mano mientras empezaba a arrastrarla, buscaba resistirse pues conocía muy bien el infierno por el que estaba a punto de pasar.
- ¡Tomocchi, te lo juro, me esforzaré solo no me presiones mucho!
- Lo sé Tsubasa-chan, lo sé… - Respondió de forma automática, como si ya fuera una rutina que siempre.
- ¡Llamaré a mi abogado!
De ese modo empezó la semana de exámenes, toda actividad extraescolar es suspendida hasta que terminen, de ese modo todos tienen tiempo para estudiar y esforzarse por sacar calificaciones altas, el equipo de béisbol femenino también estaba incluido y cada quién se esforzaría por sacar promedios altos.
Nozaki.
Taiga no es alguien bastante excepcional en cuanto al tema de estudios se refiere, en realidad mantiene calificaciones dentro de la media, así ha sido desde que recuerda, manteniéndolo de tal forma en la secundaria y actualmente tampoco era distinto, estudiaba lo necesario con tal de no salir perjudicado, ahora que era el entrenador del equipo de béisbol femenino, con más razón tenía que pasar sus exámenes, ir extraordinario terminaría alejándolo de sus deberes de entrenador y no deseaba eso.
Él realmente nunca visitó la biblioteca del instituto, era su primera vez yendo y se sentía algo extraño, a pesar de todo, solamente había podía conseguir material de consulta para sus estudios y concentrarse un poco. Una vez entró, se acercó a la recepción, ahí se encontraba una chica de cabello grisáceo y anteojos.
- Esto, hola, quisiera buscar un libro, uno que me ayude…
- ¡Eeek! – La chica soltó un chillido, al parecer intimidada por la estatura del castaño, por lo que se escondió bajo el escritorio de recepción, Taiga quiso hablarle pero ella no parecía querer salir.
- Ya veo… lo buscaré por mi cuenta. – Fue todo lo que dijo antes de irse, no esperaba causar esa impresión, más que nada porque dejó de ser un delincuente. Ya hacía su camino por los pasillos de la biblioteca, como era de esperarse, otros estudiantes estaban ahí para estudiar respectivamente, no había otro sitio completamente idóneo, en ese momento una cabellera rubia se fijó en su ojo, la reconoció fácilmente. – Nozaki.
- ¿Uh? ¿Shimazu-kun? – La rubia volteó a verlo. – No esperaba verte aquí ¿igual estás estudiando?
- Ese era mi plan, buscaba libros de referencia.
- Yo igual, veo que tuvimos la misma idea. – Soltó una pequeña risa. – Encontré algunos, si no te molesta que podamos compartir y sentarnos juntos.
- Para nada. – De ese modo los dos fueron a una mesa, Nozaki asentó los libros encima mientras los dos tomaban asiento. – Por cierto, me sorprende verte sola ¿no estudias junto a Ukita?
- Ella tuvo otros planes para estudiar, así que se fue por su cuenta, aunque tampoco iba a sentirme muy sola, me alegra que me acompañes. – Expresó con una pequeña sonrisa.
- Yo igual esperaba estudiar a solas, este encuentro fue una casualidad. – De ese modo tomó un libro para empezar a leer y repasar lo necesario que no entienda.
- Veo que te esfuerzas. – Comentó Nozaki observando al castaño de reojo. – No te creía estudioso.
- Eso he escuchado con anterioridad. – Respondió Taiga soltando un suspiro. – No me gusta preocupar a mi madre con mis calificaciones por lo que me esfuerzo siempre que llega el periodo de exámenes, así ella puede seguir trabajando sin preocupaciones.
- Realmente te preocupas por ella, eres bastante amable. – Aquello le dio un poco de vergüenza al castaño. – Nadie diría que, al haber sido un delincuente, estudiaras tan duramente para aliviar la carga de tu madre.
- Parece que han tenido una impresión errónea de mi persona… supongo que hasta la fecha siguen pensando que soy así. – Recordó el encuentro de hace poco con la encargada en recepción de la biblioteca. – Supongo que este aspecto intimidante no es algo que desaparecerá.
- No eres intimidante para mí. – Respondió Nozaki. – Seguro todas en el equipo piensan lo mismo, has sido un buen entrenador y nos has ayudado en todo lo posible, ese es nuestro privilegio de todas, conocemos ese lado tuyo que nadie más ve.
- … Realmente sabes animar, se supone que soy el entrenador, yo debo dar el apoyo. – Expresó con una sonrisa, Nozaki soltó una risa por lo bajo.
- No hay nada de malo en cambiar los papeles de vez en cuando.
- Muy bien, sigamos con los libros, hay que esforzarnos para aprobar.
- Si. – Los dos continuaron por un par de horas, Taiga recibió esa ayuda de la rubia y quería seguir siendo un buen entrenador para mantener esa opinión tanto de ella como de las demás.
Asada.
- Repasar esto es complicado… - Taiga iba por los pasillos, pocas materias le causaban demasiados problemas y el álgebra era una de ellas, no puede decir que sea un genio de las matemáticas pero se esforzaba por entender ciertos temas en lo que se atascaba, ese era uno de esos casos. – No parece haber nada…
- Shimazu-san. – Levantó la vista de la hoja para encontrarse con la figura de Asada frente a él. – Una sorpresa encontrarte ¿estudiando duro para los exámenes?
- Es lo que hago… aunque tengo un problema con este tema de álgebra, no lo entiendo totalmente.
- Ya veo… parece que llegó mi momento de ayudarte. – Expresó ella inflando su pecho de orgullo, el castaño enarcó una ceja.
- ¿Ayudarme?
- Así es, después de todo soy tu senpai, así que, si tienes dudas, puedes preguntarme. – No es que Taiga dudara de las habilidades de Asada, si estaba en segundo año era por algo y debió pasar por lo mismo, aunque por el otro lado, siendo como es ella, no tenía demasiadas esperanzas, tampoco es que tuviera algo que perder.
- Muy bien, aceptaré la ayuda. – Brillos surgieron alrededor de la pelimorada.
- Yay~ - De ese modo agarró la hoja para revisar aquello que preocupaba al castaño y no entendía, ella siguió revisando de forma determinada, pasaron unos segundos y ella no reaccionaba, Taiga solamente se quedó viéndola en silencio.
- … ¿Y bien?
- Ya lo tengo… lo entiendo perfectamente… - Expresaba en voz baja, fue entonces que vio a Taiga de forma seria. – Lo comprendí… no sé nada. – Al escuchar eso, el castaño casi se cae al suelo.
- ¡Que entendiste entonces! – Expresó un poco molesto, Asada se cruzó de brazos, sonriendo de forma segura.
- No te molestes querido Kouhai, tengo un arma secreta después de todo… ¡Esto! – Sacó un lápiz, Taiga la observó con rostro inexpresivo.
- Es solo un lápiz…
- No cualquier lápiz, observa las orillas. – Taiga hizo aquello, vio cómo se encontraban números marcados en cada uno de estos. – este es mi lápiz especial de la suerte, me ha acompañado en diversos exámenes y he resuelto cada uno de ellos gracias a los números mágicos grabados aquí, genial ¿no lo crees?
- … Debí saberlo… - Soltó un suspiro. – Lo lamento, pero el azar no me ayudará en nada, me voy. – Dicho eso, se fue, dejando a Asada ahí.
- ¿Qué pasó? Supongo que no todos entienden el poder de mi increíble lápiz.
Ukita.
Estudiar no lo era todo, ya igual los periodos de descanso son totalmente necesarios, así Taiga decidió tomarse uno después de unas cuantas horas de estudio, fue entonces que se paseó justamente por los pasillos frontales del instituto por algo de aire fresco, entonces algo captó su atención.
- Eso… - Se acercó para ver un poco más. Justo ahí veía a Ukita la cual estaba agachada frente a lo que parecía ser un grupo de gatos, ella se veía feliz dándoles de comer.
- Son muy tiernos… - Expresó ella en voz baja mientras uno maullaba.
- ¿Los alimentas? – Escuchó esa voz que la asustó un poco, volteando a ver para encontrar a Taiga.
- Entrenador… si, nadie más se encarga de ellos, así que yo les alimento de vez en cuando… - Expresó con algo de pena, el castaño sonrió.
- No es algo de lo cual avergonzarse, considero que es amable de tu parte el encargarte de estos gatos cuando nadie más puede. – Escuchar eso sorprendió a la chica de la capucha para luego sonreír suavemente.
- Me gustan los animales… yo realmente no soy muy buena hablando con otros… me pone muy nerviosa estar con extraños, por eso sentí que quizás jugar béisbol no iba a ser para mí… pero ahora deseo seguir jugando con todas, son muy amables, si he podido seguir es gracias a todas.
- No es solo eso, te has vuelto más fuerte. – Escuchar eso la sorprendió. – He estado anotando los avances de todas y puedo ver cómo has mejorado en comparación a como fuiste en un inicio, tenías problemas manteniendo la vista en la pelota al buscar atraparla ¿no? Ahora veo que lo haces sin problemas.
- … Eso fue gracias a Arihara-san y Shinonome-san que me ayudaron, no hice nada por mi cuenta realmente.
- Eso no es cierto, fue porque decidiste tomar la iniciativa que estás obteniendo resultados, no eres alguien débil o asustadiza, eres bastante fuerte.
Ukita sentía como su rostro se estaba poniendo rojo, escondiéndolo a través de su capucha, el castaño empezó a reír.
- Entrenador… es muy malo…
- Solo digo la verdad, jamás lo hago por decir, así que espero que sigas esforzándote y progresando, de ese modo la próxima vez podrías estar en la alineación principal en vez de solo ser un sustituto.
- … Si, lo haré. – Expresó ella con una sonrisa. Ukita buscaba seguir fortaleciéndose y progresando para no ser una carga en el equipo, apreciaba como Taiga reconocía sus esfuerzos, de ese modo iba a entrenar más para que la próxima vez pueda estar a la par con el resto.
Iwaki.
En la tarde, Taiga estaba en camino al supermercado para comprar cosas de la cena, siendo que Kazu es quien cocina, solo él tiene ese deber de hacer las compras, justo en el camino y pasando por el parque, escuchó algo ahí.
- ¡No los escucho, griten más fuerte!
- ¡Sí!
Reconoció la primera voz, era Iwaki, llamado por su curiosidad, fue a acercarse a ver lo que sucedía. Ahí podía ver a la animadora la cual estaba frente a un grupo de jóvenes que vestían igual, con capas negras y gorros, la peliverde llevaba un megáfono por el cual hablaba.
- ¡Si desean animar, deben hacerlo con pasión, muéstrenme lo que tienen!
- ¡Si jefa!
- Eso quiero escuchar. – Expresó ella con una sonrisa, volteó a ver, encontrando a Taiga. – Oh, Shimazu, llegas a buena hora.
- ¿Qué es esto? – Preguntó el castaño, Iwaki bajó de la plataforma sobre la cual estaba hace unos momentos, viendo a su grupo con los brazos cruzados y una sonrisa.
- Es un grupo de animadores que estoy entrenando, parece que escucharon de mí y me pidieron que les enseñe todo lo que sé.
- ¿No deberías estar estudiando? – Expresó el castaño con rostro inexpresivo, Iwaki empezó a reír.
- No te preocupes por ello, cuento con el lápiz mágico de Asada, esa cosa hace maravillas.
- (Debí pensarlo…) – Taiga soltó un suspiro. – Realmente estás muy relajada para ser el periodo de exámenes.
- Entiendo que los exámenes son importantes, pero no puedo ignorar si viene gente a pedirme ayuda, estos chicos realmente han mostrado pasión y desean expresarlo todo por su equipo a animar. – Comentó viendo a ese grupo hacer movimientos para animar.
- Yo realmente no entiendo esto de ser un animador, realmente nunca le he prestado importancia.
- La animación es mucho más duro lo que crees, necesitas un fuego ardiente en tu interior que te impulsa a querer expresar tus sentimientos, debes gritar a todo pulmón, que tus palabras alcancen totalmente a aquellos a quienes diriges tu mensaje, no es solo gritar porque si, es una expresión fuerte de los sentimientos de una persona.
- … No sabía eso, supongo que hay cosas que desconozco. – Iwaki soltó una pequeña risa segura por lo bajo.
- Puede que mucha gente vea la animación como algo inútil pero hay mucho detrás de una rutina, llevo haciendo esto desde que tenía diez años y tengo la experiencia suficiente para demostrar todo con acciones.
- Puedo sentirlo, desde que eres bastante impulsiva con tu estilo de juego.
- Me encanta proyectar toda la fuerza de mi alma ardiente en el campo, siento que de esa forma puedo rendir mejor.
- Puede ser… pero tampoco está mal mostrar un estilo de juego un poco más pasivo. – Taiga miró de frente a la peliverde. – un estilo de juego desafiante y lleno de energía como el tuyo puede ser bastante apantallante para los rivales, pero si lo usas en periodos prolongados, deja de tener efectividad, por eso es que es mejor alternar entre dos estilos distintos y dominarlos, ser un poco más suave y relajada es tan útil como proyectar tu energía y fuerza, todo es tal de saber dominarlo y escoger el mejor estilo para la ocasión.
- … No esperaba que me dieras un consejo a estas alturas, si te metiste totalmente en el papel de entrenador ¿eh? – Expresó la animadora con una sonrisa. – lo tendré en mente y supongo que deberé entrenar para conseguirlo, me ayudarás con ello ¿cierto?
- Para eso soy el entrenador, así que estaré esperando el momento.
- Muy bien, seré tanto una llama dócil como una grande y apasionada, ya lo verás.
Iwaki era bastante apasionada y esa energía era algo que Taiga esperaba poder perfeccionar en próximos juegos, ahora con un enfoque totalmente diferente, ya trabajarían al respecto en ello en una próxima ocasión.
Kurashiki.
Llegó la hora del almuerzo, Taiga hizo su camino por los pasillos para buscar un sitio donde sentarse y comer, el hecho de que Kazu le haga el desayuno ya era suficiente y es que su hermano menor siempre se ofrece a prepararle almuerzos porque dice que le gusta bastante el hecho de que aprecie su comida, igual al castaño no le molestaba.
- Supongo que este sitio está bien… - Expresó llegando justo a donde estaba la fuente, ahí fue que llegó a ver a Kurashiki la cual estaba sentada en una banca frente a este. – Kurashiki.
- … Shimazu-kun… - La pelirroja se vio sorprendida de ver a Taiga ahí. - ¿Qué haces aquí?
- Buscaba un sitio donde comer mi almuerzo ¿tu comes aquí?
- Bueno… me gusta la vista, así que aquí vengo todos los días.
- Ya veo, supongo que no te molestará si me siento aquí.
- Para nada, puedes… - Dicho eso, Taiga se sentó justo al lado de ello, eso la sorprendió, al punto en que su corazón empezó a latir como loco.
- Menos mal, tenía hambre. – Expresó con una sonrisa, Kurashiki estaba nerviosa al tenerlo a su lado, sus mejillas se pintaron de rosa.
- (Que es esto que siento al tenerlo al lado… me hace sentir inquieta…) – Pensaba para sí misma.
- ¿Kurashiki? – El castaño empezó a llamarle, ya ella despabiló.
- ¡¿S-Si!?
- No es necesario que te exaltes, solo quería preguntarte cómo te va en los exámenes.
- … Ya veo… creo que me va bien, estoy aprovechando esta nueva oportunidad que me dieron… realmente quiero seguir en el equipo, así que lo demuestro con mis acciones.
- Es bueno saber eso… ¿y cómo van las cosas con tu madre? – Al escuchar esa pregunta, Kurashiki bajó su rostro al suelo.
- Ninguna de las dos hemos vuelto a hablar desde entonces… por lo menos ya no pelea o se desquita conmigo por sus frustraciones pero… como puedo decirlo, hay un ambiente raro entre las dos… no creo que esto pueda resolverse pronto.
- Debes seguir trabajando en ello. – Respondió el castaño, mirándola fijamente. – Yo ya te di suficiente apoyo así como el resto de las chicas, a partir de ahora solamente tú puedes resolver este asunto, depende de ti si deseas recuperar el vínculo familiar que tienes con ella o no hacer nada, debes ser valiente, así como le dijiste que quieres seguir en el instituto y con el equipo de béisbol, tienes que hablarle de la misma forma, seguro así solucionarás las cosas.
- … Es verdad, por ahora tengo miedo… no sé cómo se darán las cosas, así que quiero tomarme mi tiempo, cuando llegue ese momento, quisiera que pudieras observarlo.
- Lo haré. – Expresó Taiga con una sonrisa. – Como entrenador del equipo, todas son muy valiosas para mí, eso te incluye, así que solo deseo que puedas ser feliz. – Kurashiki sentía humo salir de su cabeza, estaba muy avergonzada como para verlo al rostro, pero igual tenía una sonrisa suave, poco a poco sentimientos iban floreciendo dentro de ella y el castaño era la razón, algo que poco a poco iría descubriendo mientras más tiempo pase con él.
Ninja Britten 11: Si puse a Taiga en una posición algo incómoda pero era con tal de que ambas pudieran reconciliarse jaja, ya luego pondré más drama igual en caps futuros, por mientras se viene fluff.
El Redentor 777: Lo pensé, realmente pensé en hacer un cap especial pero me dije que ya era tarde, igual el canon del anime tiene algo parecido con ese campamento en el templo así que ahí lo abarcaré a mi propio modo ;D ya se verá.
Bueno, este cap es como un filler el cual decidí separar en dos partes. Taiga ya tiene su oportunidad para interactuar con las chicas por separado y hacer mejores socializaciones entre él y todas de manera individual, así que esta primera parte tuvo a algunas, en la segunda veremos al resto, esperen a saber que tipo de escenas tendrán, al menos aquí vine con algo romántico con Kurashiki, el próximo puede que igual haya otro igual ¿con quien? esperen al próximo cap para saberlo jaja. Saludos.
