Shinonome.

El examen de ciencias fue bastante pesado para Taiga, no pensó en que saldría preguntas bastante complicadas por lo que admite que le costó, acabando con un agotamiento mental, necesitaba relajarse un poco. En su camino a casa siempre pasaba por aquel centro de bateo, ahora ya no lo veía con repudio sino con algo más de nostalgia.

- … Relajémonos un poco. – Decidió entrar para pasar un rato, después de todo, salió de un examen muy complicado y quería enfriarse para el siguiente, antes de continuar sus estudios, por lo que pasar al menos una o dos horas de relajación no le iría. Una vez pagó la entrada y se dirigió a las cajas de bateo que, por obviedad, estaban vacías, solo pudo escuchar el ruido de otro ahí, algo que le llamó la atención, siendo alguien conocida. - ¿Shinonome?

- ¿Shimazu? – La pelinegra dejó de batear al ver a su entrenador, saliendo de la caja. - ¿Vienes a batear?

- El examen de ciencias fue complicado, necesito refrescarme un poco.

- Entiendo… - Fue todo lo que dijo antes de regresar, Taiga realmente no sabía que decir, cuando estaba con todas no lo notó pero ella es una persona un poco complicada de abarcar, como si Tsubasa fuera la sinergia que la hace ver más unida al equipo, ahora lo que observaba, ella mayormente actúa solo cuando se trata de jugar, más no realmente se le ha visto totalmente unida al resto de chicas, como si solo está ahí para el equipo y ya.

- (Seguro lo estoy pensando bastante…) - Dejó esos pensamientos de lado y entró para empezar, ajustando la fuerza con la que quiera que llegue la pelota, se puso en posición, observando como llegaba, bateando con la fuerza suficiente para dar al blanco de Home run. – Esto era lo que necesitaba.

- Hmmm… - Notó como la chica le estaba observando de reojo, Taiga lo ignoró para continuar, la siguiente pelota se desvió por centímetros, Taiga podía sentir su mirada de vez en cuando, lo cual lo ponía incomodo a cierto punto, ya hasta que falló un tiro.

- ¿Necesitas algo? – Finalmente habló, Shinonome seguía viéndole.

- No es nada, solo observaba tu postura y fuerza para batear. – El castaño enarcó una ceja.

- ¿Alguna razón para ello?

- Quiero llegar a golpear la pelota con una fuerza igual. – Fue ahí que Taiga entendió.

- Deberías saber que, si alcancé tal nivel, es más que nada porque soy un hombre, consideraría un milagro si pudieras golpear la pelota con una fuerza parecida a la mía.

- Es cierto… supongo que pensaba demasiado.

- Eso no es verdad, incluso en periodo de exámenes no descuidas tus prácticas y buscas mejorar.

- Estoy apuntando a que lleguemos a ganar el campeonato. – Declaró seriamente. – Haré lo posible por conseguirlo y que todas podamos llegar a ese momento.

- Tienes buenas intenciones ahí, supongo que, si no fuera tan mala en los estudios, Arihara estaría aquí practicando también. – Expresó el castaño con una sonrisa.

- Entiendo que el talento y habilidad de Arihara-san es bastante importante para nosotras si queremos llegar lejos, aunque en ocasiones me gustaría que fuera más seria al respecto.

- ¿Tienes esa preocupación? Ella tiene su propio ritmo para moverse, así como tú y el resto, solo es que puedan tener el equilibrio y de esa forma funcionarán como equipo.

- Lo entiendo en cierta forma, aunque igual este es un pensamiento que no puedo quitarme.

- ¿Podría saber la razón? – Preguntó, ya una vez terminaron de batear ambos, fueron a sentarse a una de las bancas, Taiga compró dos latas de refresco de la máquina dispensadora para sentarse, ya ahí ella empezaría su explicación.

- Debes saber que Arihara-san y yo nos enfrentamos en una ocasión. – El castaño asintió. – Ese juego fue decisivo para mí, llegué a entender que mi esfuerzo no fue suficiente, siempre y cuando haya talento, este superará todo lo que he conseguido, ver a Arihara-san me hace recordar lo mucho que me falta, y también lo siento cuando te observo.

- Shinonome, lo mío no es talento. – La pelinegra levantó la vista, observándolo con algo de asombro. – Yo no nací siendo un astro del béisbol, yo igual pasé por un largo proceso de entrenamiento, me esforcé bastante durante varias horas para alcanzar el nivel que tengo actualmente, no existe nada como talento puro, siempre se conlleva algo de esfuerzo, estoy seguro que Arihara pasó el mismo proceso.

- No hay talento puro… - la pelinegra bajó la mirada, observando el suelo. – Ese es un buen pensamiento, si pudiera tener la misma mentalidad.

- Puedes, es solo que no quieres, si llegas a unirte más al equipo podrías tener más puntos de vista de los que crees. – Soltó un guiño, Shinonome se veía sorprendida, formando una sonrisa suave en su rostro.

- Anteriormente solo tenía esa noción de que eras el entrenador únicamente por tu habilidad… pero ahora reconozco por cual otro motivo lo eres.

- Supongo que necesitas ampliar tus horizontes ahora. – Shinonome tenía un largo camino por recorrer si quería ser una gran jugadora, pronto ya vería que tales cambios eran buenos, algo que llegaría con el tiempo.


Nakano.

Taiga estaba haciendo su camino a la cafetería para comer algo después de otro examen, estirando su brazo caminó por los pasillos.

- ¡Extra, entérese de lo último! – En el camino pudo ver a Nakano, andaba entregando periódicos a cualquiera que pasara justamente, algo que llamó su atención. - ¡Shimazu-san, aquí tienes!

- Gracias… - Respondió, viendo el encabezado, justamente este tenía una noticia grande acerca del equipo. - ¿Andas promocionando el equipo con tu periódico?

- Es lo mejor que puedo hacer. – Expresó de manera orgullosa la periodista. – Ser parte del equipo y continuar con mi trabajo trayendo el periódico escolar es duro, pero puedo sacarle un provecho.

Taiga leyó un poco de tal noticia, como tal, hablaba de los esfuerzos del equipo, incluso había una pequeña sección que hablaba de él y como es un buen entrenador, no sabía si sentir vergüenza o enojo por escribir de él sin permiso.

- ¿A que no es interesante? De este modo haremos más popular al equipo y podremos obtener un mejor presupuesto.

- Admito que no es mala idea, pero igual el consejo podría tomar cartas en el asunto… ya sabes, por el hecho de que haces publicidad engañosa.

- ¿A qué te refieres con engañosa? – Preguntó ella, Taiga claramente señaló a un párrafo que habla de él. – Un guapo entrenador que derrite los corazones de las chicas… ¿Qué tiene de mentira? Si es verdad.

- ¿Acaso me veo como un rompecorazones? – Respondió con rostro inexpresivo, la periodista se limitó a sonreír. – Tu silencio duele con cada segundo que pasa.

- Bueno… admito que quizás haya escrito una o dos cosas por ahí para apantallar más a los lectores y… quizás atraer más miembros al equipo, pero no puedes culparme, tampoco es totalmente mentira si tienes a las chicas, piensa en Arihara-san que prácticamente te habla todo el tiempo.

- Solo lo hace por discutir los siguientes entrenamientos.

- Y… ¿Y qué me dices de Kurashiki-san? Puedo decir que son muy cercanos, incluso ella fue a tu casa una vez.

- ¿Cómo sabes eso? – Preguntó buscando saber la respuesta.

- Una periodista nunca revela sus secretos. – Como era una pérdida de tiempo sacarle la información, solo soltó un suspiro.

- Ella estaba en una posición complicada y solo le ayudé, como entrenador debo de ver por todas a final de cuentas, así sean problemas respecto a las practicas o incluso personales, no dudaré en darles una mano, no hago esto porque deseo que todas sientan atracción hacia mí o algo por el estilo, es mi deber.

- ¿Ves lo que te decía? Esas palabras son dignas de un casanova que busca tener chicas.

- Ya basta. – Comentó, buscando calmarse. – Considero bien que hagas propaganda acerca del equipo, pero hazlo con la verdad, luego no quisiera que el consejo nos haga algo por malas prácticas de publicidad.

- Entendido~ espera la próxima edición que será mucho mejor que esta. – Y dicho eso, se fue, Taiga realmente no confiaba bastante en Nakano y que pudiera endulzar un poco las cosas, ya después hablaría con ella al respecto.


Tsukumo.

- Shimazu, buen trabajo.

- … Esto… gracias. – No supo cómo, saliendo se encontró a Tsukumo la cual estaba cargando una pila de papeles ella sola. - ¿Necesitas ayuda? Eso se ve bastante para una sola persona.

- Agradezco la intención, si pudieras. – El castaño asintió, recogiendo la mitad de la pila. – Me dirijo a la sala del consejo, por aquí.

Liderando el camino la pelinegra, los dos iban por los pasillos en silencio, no es que Tsukumo fuera muy habladora y mayormente practicaba en silencio, la chica hablaba únicamente lo necesario.

- ¿Te va bien en los exámenes? – Para su sorpresa, ella comenzó una conversación con esa pregunta.

- … Lo hago lo mejor que puedo, he tenido pequeñas dificultades, pero me las arreglo lo suficiente.

- Es bueno saberlo. – Expresó aun manteniendo su rostro inexpresivo, Taiga entendía lo complicado que era comunicarse con ella. – Respecto a las practicas, quisiera que me ayudaras con algo una vez regresemos.

- ¿Qué necesitas?

- Necesito mejorar mi tiempo de reacción para atrapar una pelota, siento que voy lenta.

- … Según he observado, no reaccionas tan mal, tienes una buena capacidad atlética y has logrado capturar bolas complicadas.

- Pero siento que me falta, no estoy satisfecha.

- Eres bastante consciente de lo que te falta ¿eh? – Expresó el castaño con una pequeña sonrisa. – Si quieres un mejor análisis, puedo decirlo. Tienes razón, parece que tienes problemas al reaccionar a cambios bruscos de dirección, no puedes mantener una postura recta para girar al otro lado sin tener un retroceso de 2 segundos, eso es vital para no alcanzar una pelota.

- Es cierto… - Expresó ella mirando al suelo.

- Estaremos trabajando en ello, pienso que lo mejor para comenzar es tener mejor equipo, solo tienen zapatillas viejas que Waka les consiguió a bajo precio, según tengo entendido. – La pelinegra asintió. – Ahí está la cosa, necesitas mejores para poder resistir el retroceso y no resbalar tanto, supongo que la raíz de todos nuestros problemas es el hecho de que no contamos con presupuesto al no ser un club reconocido.

- Aún siguen en periodo de pruebas, hasta el momento la presidenta no puede afirmar nada.

- Eso pensé… así que deberemos hacerlo de otra forma, espero estés lista para ensuciarte un poco.

- No representa ningún problema. – Finalmente llegaron a la sala del consejo, ahí abrió la puerta, dentro se encontraba la presidenta como era de esperarse.

- Kana-san, bienvenida… y Shimazu Taiga, una sorpresa encontrarte aquí.

- No tan grata como para verte, bruja. – El insulto pasó de largo para la presidenta rubia la cual solo sonreía.

- No es necesario el insulto, realmente me preocupo por los estudiantes y eso te incluye, así que espero que podamos tener una buena relación a final de cuentas.

- Si claro, eso espero cuando finalmente logres afirmar un presupuesto para el equipo, si no tienes nada más que decir, me voy.

- Un gusto verte~ - Expresó ella sin dejar de sonreír, Taiga salió con gruñidos, Tsukumo le siguió detrás.

- ¿Tienes problemas con la presidenta?

- … Bueno, digamos que nuestro primer encuentro no fue grato, por eso la evito lo mejor posible, no es necesario que sepas los detalles.

- Bien… - Puede que no lo parezca pero Tsukumo tenía cierta curiosidad en conocer la historia de Taiga y la presidenta, quizás después lograría conocerla.


Waka.

- Eso sería todo.

- Ya veo, gracias por la ayuda. – Agradeció Waka, Taiga y ella se habían reunido para discutir justamente asuntos relativos a cuando regresen a entrenar, realmente no quedaban muchos exámenes por lo que ver tales cosas era algo a aprovechar. – La derrota ante Seijo fue un punto de inflexión para todas, eso deberá motivarlas.

- Eso esperamos. – Expresó el castaño. – Por tu parte ¿Cómo va todo? Ya que ahora empezarás a jugar con el resto.

- Intento adecuarme lo mejor posible… en un principio me rendí cuando sentí que no podía hacerlo al intentar entrar junto a mi hermano, ahora esta es una nueva oportunidad que no deseo desperdiciar, todas me ayudan en lo posible, más que nada Arihara-san.

- De ella puedes aprender lo que necesites. – Expresó el castaño con los brazos cruzados. – Según tengo entendido, tu hermano juega actualmente en la universidad ¿no?

- Así es, ama bastante el béisbol que no lo ha abandonado, aunque igual tiene que estudiar, a pesar de todo ha expresado su apoyo a nosotras de vez en cuando.

- Quizás deba conocerlo, siempre es bueno tener otro punto de vista.

- Creo que los dos se llevarían muy bien. – Expresó la pelinegra con una pequeña risa. – Él también ha tenido la cabeza llena de béisbol en cierto momento de su vida, quizás pueda darte consejos sobre cómo entrenar.

- ¿Él ha entrenado a otros?

- Realmente no, yo siempre ideé las estrategias para el equipo y él jugaba como capitán, si supieras que él realmente no tiene una mentalidad tan analítica para ver a través de sus oponentes, solo juega con el instinto, en ocasiones he debido controlarlo.

- Parece el tipo de hermano problemático.

- No realmente, si no fuera por su pasión, quizás hace tiempo hubiera decidido en rendirme con el béisbol… Arihara-san me dio el empujón para darme cuenta de ello.

- Todas han sido influenciadas por ella en cierto punto.

- Tiene un extraño poder para reunir gente a su alrededor… esforcémonos más en las próximas prácticas.

- Eso haremos. – Expresó Taiga de forma segura, esperaba que esa reunión con Waka pudiera dar frutos en el futuro para mejorar el rendimiento de las chicas.


Tomoe.

Taiga estaba solo en su casa en esa ocasión, su madre estaba trabajando como siempre y Kazu había salido con unos amigos, por lo que tenía a nadie más, estaba en su habitación, sentado en su escritorio estudiando, claro que tanto silencio y calma era un poco agobiante, decidió levantarse.

- No puedo concentrarme así… iré a comprar algo de comer. – Dicho eso, salió de su casa para dirigirse a la tienda de conveniencia por algún aperitivo, quizás de esa forma luego podría estar concentrado de alguna forma. – Bien, es por aquí y…

En ese momento terminó cruzándose con alguien conocido, Tomoe iba justamente a una esquina, observando al castaño.

- Shimazu-san, hola.

- Ey ¿por aquí andas?

- No realmente, solamente estoy en la casa de Tsubasa-chan como siempre, para ayudarla a estudiar.

- Deberías apurarte, si te tardas, seguro se escapa.

- No hay problema, le prometí que le compraría un pastel de fresas si se quedaba. – Expresó ella. – Justamente iba a comprarlo ¿igual ibas a comprar algo?

- Algo para comer, estoy solo ahora y tal vez tener algo en el estómago me ayude a concentrarme.

- Vamos juntos. – Expresó ella. En ese momento entraron a la tienda, siendo recibidos por el empleado detrás del mostrador, ya empezando a ver lo que necesitaban. – Tsubasa-chan tiene un gusto muy grande por los pasteles, ofrecerle uno a cambio de estudiar es algo que no puede rechazar.

- Si la conoces muy bien y mantienes a raya para que no escape.

- Hago lo posible por ello. – Expresó con una pequeña risa, en ese momento ella se quedó callada. – Esto… no pude decirlo antes, pero quisiera darte las gracias.

- ¿Por qué cosa? – preguntó el castaño enarcando una ceja.

- Nos ayudaste a que ambas nos reconciliáramos, pensé que por ese problema nunca volveríamos a ser amigas, pero pudiste hacer que estemos juntas nuevamente… igual, lo lamento por la cachetada… - Expresó con algo de vergüenza, Taiga soltó una pequeña risa.

- Eso ya es cosa del pasado, tuve que actuar de forma un poco ruda ya que no había otra manera, además de que iba a afectar al equipo… no me gustaba, no quería ver que su amistad se rompiera por algo tan pequeño, ustedes dos son muy buenas amigas como para alejarse así sin más, por lo que tenía que proteger su amistad, fuera lo que fuera.

- … Shimazu-san… haces tanto por nosotras, realmente no tengo palabras…

- Más que decir que fue por mi posición de entrenador… tengo mis propias razones para ello… - Puso una sonrisa triste, Tomoe no entendía bien lo que aquello significaba. – Ya agarré lo que necesita ¿y tú?

- ¡Ah! Es cierto, iré por ello. – Tomoe agarró un pedazo de pastel de fresas y los dos fueron a pagarlo, ya saliendo de la puerta de la tienda, los dos iban a tomar caminos distintos. – Nos vemos, espero que sigamos entrenando más después de todo esto.

- Así será. – Expresó, Tomoe sonrió antes de irse, Taiga igual cuando vio algo moverse justo en el arbusto que tenía al lado, esto llamó su atención. - ¿Quién es?

En ese momento salió la figura la cual el castaño reconoció, era Tsubasa la cual estaba escondida, teniendo una sonrisa nerviosa.

- … Jeje, hola…


Tsubasa.

Tsubasa se escapó de su casa para huir del estudio infernal de Tomoe, Taiga la acabó encontrando y ella, de forma totalmente exagerada, le pidió que no le dijera nada, por ello la castaña estaba en camino a casa de Taiga junto a él.

- No deberías escaparte, Kawakita compró ese pastel para ti.

- Lo sé, pero estoy cansada, no podría aguantar más tiempo, por eso espero me escondas por un pequeño rato, por favor. – Junto sus dos manos, el castaño simplemente suspiró.

- Bien… por ahora vamos. – La castaña sonrió. En eso llegaron a la casa de Taiga, abriendo la puerta, se quitaron los zapatos. – Mi habitación está arriba, ve primero.

- Bien. – Tsubasa asintió, subiendo las escaleras hasta llegar a una puerta que tenía el nombre de Taiga, la abrió, viendo su habitación. – Así que esta es su habitación…

Tsubasa no podía decir que jamás ha estado en la habitación de un chico, si bien es la primera vez en esa posición, admitía que tenía cierta curiosidad y algo de vergüenza, empezó a caminar para revisar dentro; era bastante normal, con una cama, un escritorio, ropero e incluso cajones con fotos, decidió ver estas, encontrando fotos de Taiga cuando era joven.

- Si se ve bastante distinto a como es ahora… - Expresó con una pequeña risa, siguió viendo, justamente encontrando una de él con un uniforme de béisbol y sosteniendo un trofeo. – Se ve que le gusta el béisbol desde hace tiempo…

- ¿Qué haces?

- ¡Wuaaaah! – Tsubasa dio un brinco cuando escuchó a Taiga por detrás, este sostenía dos tazas de té. - ¡E-Esto, no estaba espiando tu habitación, para nada!

- No hay caso en que lo escondas, te estuve viendo hace unos segundos. – Ella simplemente asintió, teniendo sus mejillas rojas, la vergüenza era grande. Ya entonces ambos se sentaron en la pequeña mesa en medio, asentando las tazas. – Para estar revisando atentamente ¿es tu primera vez en la habitación de un chico?

- … Si… - Asintió con algo de pena. – Lo siento por estar viendo…

- No es nada, me iba a enojar si hubiera agarrado algo… aunque es extraño, en la secundaria estuviste en un equipo con puros chicos ¿no? Pensé que quizás había ido a su casa de algunos de ellos.

- No realmente, si bien todos fueron grandes compañeros para mí, solamente los vi como amigos y nunca fui a casa de alguno de ellos.

- Así que soy el primero ¿eh? Debería sentirme alagado.

- Para nada… me da algo de vergüenza… - Expresó jugando con el mechón de su pelo.

- Así que igual puedes sentir vergüenza, pensé que tu cabeza solo estaba llena de pelotas de béisbol, así que pensar en chicos no es algo que veía para ti.

- Eso es un insulto. – Expresó ella haciendo un puchero. – Yo igual puedo pensar en chicos ¿ves?

- Como digas. – Expresó con una pequeña risa. – Yo no creo que pueda sentir algo igual, digo, soy bastante alto y tengo una apariencia intimidante, solo alguna chica rara acabaría sintiendo algo por mí.

- ¡Eso no es verdad! – Levantó su voz para sorpresa del castaño, Tsubasa se dio cuenta, poniéndose roja. – Eres alguien amable, muy atento y nos has ayudado mucho… tienes muchas cosas buenas, seguro cualquier chica sería afortunada de tenerte como novio.

- … Eres muy amable. – Sonrió suavemente, Tsubasa sintió su corazón latir fuertemente al verlo. – No estaría en esta posición si no fuera por ti, realmente no tengo mucho por lo cual agradecerte, en serio.

- No es necesario que lo digas… lo hago por el equipo y las demás.

- Ya veo. – Sonrió anchamente en ese momento. – Los exámenes están por terminar, demos un último empujón para volver a las practicas ¿entendido?

- Si… - Tsubasa estaba nerviosa, anteriormente nunca había visto a los chicos de otra forma que no sea como compañeros, pero Taiga parecía ser distinto, tenía cierta vergüenza al estar a solas con él, quizás finalmente llegaría a tener interés en algo más que solo el béisbol…

Al final, los exámenes terminaron y de esa forma, las practicas continuaron…


Ninja Britten 11: Kurashiki apenas anda descubriendo sus sentimientos, así que todo va dependiendo de como se sienta ella, por lo menos la cosa va por ese camino y aquí ya se tiene a la otra.

El Redentor 777: Taiga es más que se pone amable con todas, ya lo dice y es su trabajo de entrenador, además no todas las chicas llegarían a sentir atracción, el harem si está muy alejado de lo que intento, y todas son lindas a decir verdad, ya igual he visto los diseños originales del juego y son bastante buenos.

Bueno, con esto acabamos la parte de los examenes y como se relacionó con todas, el próximo cap se vuelve a lo normal y es donde las chicas se fijarán una meta, además de la llegada de alguien a observar la practica, ya todo se sabrá en el próximo cap. Saludos.