El momento más esperado de todos, la playa finalmente llegó y todas las chicas no se esperaron ningún momento para poder entrar, así que se apresuraron a llegar a la orilla.
- ¡Alto todas! – El grito de Taiga las interrumpió de seguir, haciendo que se detuvieran en ese instante.
- ¿Qué pasa? No ves que queremos entrar de una vez. – Reclamó Iwaki.
- Primero debemos hacer estiramientos, recuerden que hay que calentarse para evitar calambres. – Respondió el castaño, las chicas pensaron por unos segundos antes de darse cuenta.
- Es verdad, buen pensamiento Shimazu-san. – Expresó Waka estando de acuerdo.
- Mientras entiendan, ya deben saber que estiramos y calentamos antes de cada entrenamiento, no lo olviden. Ahora empiecen.
Las chicas obedecieron y empezaron los estiramientos, de ese modo que cada una terminaba estirando y daba a ver algunas partes en sus cuerpos, de igual forma que se enfocaba en sus pechos y traseros los cuales se agitaban mientras realizaban tales estiramientos, una vista impresionante.
- Nakano ¿Qué crees que haces tomando fotos? – El castaño estaba justo detrás de ella, esta se sintió atrapada.
- Bueno… pensaba hacer un especial de verano en el periódico y para ello necesito unas fotos provocativas… atraen gente.
- No me hagas confiscarte la cámara, así que no sigas. – La peliverde tuvo que sentir si quería conservar su preciosa cámara. Finalmente terminaron de estirar y ya se pusieron en marcha.
- ¿no vas a venir? – Preguntó Tsubasa, Taiga justamente se estaba quedando atrás.
- No tenía ese plan, todo es para que ustedes disfruten después de todo.
- Por eso sigues llevando la camiseta… no hará daño que juegues con nosotras.
- Así es, aprovecha y ven a divertirte con las hermosuras que tienes al frente. – Soltó un guiño Iwaki, el castaño se cruzó de brazos, ahí Ukita se acercó a él.
- ¿No quieres jugar con nosotras? – Puso ojos llorosos, esa era una mirada que él no podía soportar, así que no tenía otra opción.
- Esta bien, ya voy. De todos modos he venido a esta playa cada año pero si así quieren. – Ya en ese momento se quitó la camiseta, no cabe duda que cada una de ellas prestaron total atención al castaño una vez se la quitó, sus abdominales marcados eran demasiado llamativos. - ¿Qué tanto ven?
- Es un gran cuerpo el que tienes. – Respondió Shinonome sin apartar la vista.
- Kurashiki-senpai realmente se sacó el premio gordo. – Contestó Nozaki, la pelirroja era la que más no podía dejar de verle, incluso algo de baba salía de su boca, ya que ella se dio cuenta, rápidamente apartó la vista, totalmente avergonzada.
- Y ustedes me llamaron pervertido, es normal que quiera mantener una musculatura así.
- No somos pervertidas, solo apreciamos un buen cuerpo masculino cuando lo vemos. – Respondió Asada.
- Adornarlo de esa forma no sirve de nada, ahora si van a entrar que sea ahora.
- Al menos déjanos apreciar más tus abdominales. – Comentó Iwaki, una sonrisa malvada apareció en el rostro del castaño, en ese momento se acercó hacia ella y la recogió para ponerla sobre sus hombros como un costal de papas. - ¿Qué vas a hacer?
- ¿Quieres una prueba de mis músculos? Te la voy a dar. – Empezó a correr mientras cargaba a la animadora directo hacia el mar mientras que ella trató de librarse pero el agarre de Taiga era más fuerte, entonces que ya estaban más adentro en el agua la sujetó y entonces dejó caer al frente con un Running Powerslam.
- ¡Waaaah! – Ella aterrizó en el agua de espalda mientras Taiga empezó a reír, saliendo luego de escupir agua. - ¡Oye, eso fue peligroso!
- Tu lo pediste.
- ¡Eres un bruto! – Empezó a tirarle agua mientras que el castaño empezó a defenderse, ya entonces el resto de chicas fue entrando para unirse a ellos, cada una arrojaba agua y jugaba del modo que más se conoce, incluso a Asada se le ocurrió llevar una pistola de agua la cual era dirigido hacia Taiga con los disparos, la diversión siguió.
Tsukumo demostraba ser una buena nadadora, se movía con demasiada gracia en el agua mientras las demás le observaban con asombro.
- Tsukumo-senpai sabe nadar bastante bien. – Comentó Tsubasa. – Es de esperarse de quien está a cargo de los clubes deportivos.
- No creo poder nada de esa forma, seguro requiere mucha practica comentó Tomoe.
- Yo tampoco. – Le siguió su amiga, ya así Shinonome miró a ambas y el tamaño de sus pechos los cuales rebotaban un poco, un gotón cruzó su frente.
- (Obviamente no podrían nadar igual)
- Shimazu-san, supongo que igual sabes nadar bien. – Comentó Waka a su lado.
- Bueno, desde que llevo visitando esta playa durante varios, siempre se ha hecho una especie de competencia de nado entre la familia, yo igual he participado, mis tíos resultan ser buenos nadadores, sobre todo los que vienen de Okinawa.
- Entonces debes estar a la par con Tsukumo-senpai, me gustaría verlo. – Expresó Tsubasa con una sonrisa.
- Eso se ve interesante… ¡Oye Tsukumo! – La pelinegra se acercó a donde estaban. - ¿Qué me dices de una competencia de nado entre los dos? Para decidir de una vez por todas quien es más atlético.
- Está bien. – Respondió ella, Taiga sonrió de forma segura.
- Hace tiempo quería competir contra ti, me alegra que se dé la oportunidad. – Una especie de aura surgió atrás de ambos, mientras que la de Taiga era roja y llameante, la de Tsukumo era azul y tranquila.
- Se siente el espíritu competitivo desde aquí. – Respondió Iwaki. - ¿Qué opinas comentarista Aoi?
- Las chispas están saltando y mira esta concha que recogí, es linda. – Mostró una concha rosada que había agarrado.
- Bien, será momento de ver que estipulación escogerán.
- Bien Tsukumo, que sean cien metros de ida y vuelta, quien llegue primero gana. – La pelinegra asintió. Los dos entraron al agua hasta queda a una altura donde pudieran saltar, el resto estaba presenciando como público. – En sus marcas… listos… ¡Fuera!
Los dos saltaron al agua casi al mismo tiempo, nadando estilo libre, las chicas por atrás animaban a su favorito mientras los dos ponían de todo su esfuerzo en nadar más rápido, Taiga observaba un poco de lado y no veía ningún tipo de expresión cansada en la pelinegra, ella realmente no expresaba nada.
- (Pronto llegaremos a la vuelta, debo superarla ahí) – Justo alcanzaron los cien metros, cuando Taiga ya estaba por girar, se sorprendió por como Tsukumo dio la vuelta justo en al agua como si hubiera topado una pared. – (¡¿Cómo!?)
Solo pudo ver como la pelinegra empezó a alejarse de él, giró en U para tratar de alcanzarla pero ya estaba lejos, al final Tsukumo terminó siendo la ganadora de esa carrera, Taiga llegó unos segundos después.
- ¡Felicidades! – Iwaki alzó la mano de la vencedora mientras las demás aplaudían, Taiga salió respirando agitadamente.
- Lo hiciste bien. – Comentó Kurashiki.
- Gracias… no esperé que pudiera girar de esa forma… ¿Cómo lo hiciste?
- Es un secreto. – Respondió ella con una pequeña sonrisa, Taiga solo pudo reír por lo bajo.
- Puede que hayas ganado esta vez pero la próxima yo seré el vencedor.
Pasó un tiempo, las demás jugaban, Kakehashi disfrutaba del sol sentada en una silla, Kazu también entró al agua llevando un flotador, Taiga observaba todo con una sonrisa.
- Todo está muy tranquilo. – Kurashiki llegó a su lado.
- Si, luego de esa derrota, esperaba que todas pudieran estar felices con esto, me alegra que lo hiciera.
- Si… por cierto, se me olvidó ponerme bloqueador solar… ¿me ayudarías? – Preguntó ella teniendo las mejillas rojas, los ojos de Taiga se abrieron como platos.
- B-Bueno… ¿no se lo puedes pedir a nadie más?
- No quisiera molestar a las otras y solo tú estás disponible.
- Bien… vamos entonces. – Fueron hasta la sombrilla, ahí la pelirroja se recostó de espaldas mientras que Taiga agarró la botella de bloqueador. - ¿Por toda la espalda?
- Si… por favor… - El castaño tragó saliva, sacó un poco de la crema sobre su mano y cubrió ambas con ella, ya entonces vio la espalda de Kurashiki, era delgada y se veía muy suave, además de que su piel era blanca.
- (No pienses en eso, no quiero parecer un pervertido) – No siguió dudando y entonces puso sus manos en la espalda, ella soltó un pequeño gemido. - ¿Hice algo?
- No… solo está un poco frío, puedes seguir. – Taiga asintió, empezó a pasar sus manos por toda la espalda de la pelirroja, esta seguía gimiendo un poco, lo cual hacía que el castaño se sintiera avergonzado pero tampoco le desagradaba, el tacto con la piel de la pelirroja era bastante suave e hipnótico. – Creo que ya terminé aquí…
- Mis muslos ahora. – El castaño asintió, aplicando un poco más de crema, ahora fue por las piernas de ella, Kurashiki lo sentía bastante bien, las manos de Taiga eran bastante cuidadosas y no le tocaba en algún sitio que ella no deseaba, dobló sus piernas con cuidado mientras pasaba más por ahí.
- ¿Así está bien?
- Si… gracias… - En ese momento, ambos estaban en su mundo totalmente que nos e dieron cuenta que el resto les observaba. - …
- … Y bien ¿Qué tal se siente la piel de Maiko? – Preguntó Iwaki con una sonrisa burlona, la pelirroja empezó a sentir los colores írsele a la cabeza.
- ¡No sigan viendo! – Gritó Taiga para alejarlas de ahí, ellas solo podían correr.
- (Shimazu-kun… se veía muy feliz con Kurashiki-senpai…) – Tsubasa solo podía mirar de forma triste, Tomoe la observó de reojo.
Ukita se encontraba sentada en la orilla de la playa, tenía las rodillas unidas a su rostro mientras miraba al mar, algunas aún seguían jugando en el agua, otras ya descansaban en la arena, ella solo observaba.
- Ukita-san. – Escuchó la voz de Kazu ahí, ella volteó a verlo.
- Kazu-kun.
- ¿Qué haces aquí sola? Podrías estar jugando con las demás.
- Lo sé, pero… la verdad es que… no sé nadar realmente bien… - Respondió ella con algo de pena, solo pudo escuchar al pequeño soltar una risa. – No es gracioso.
- No me rio de eso, no es nada vergonzoso no saber nadar, yo tampoco sé mucho, por eso tengo este flotador.
- Pero yo ya voy en preparatoria, que a mi edad no sepa…
- Tengo una idea… ¡Nii-san! – Llamó a su hermano, la pequeña solo pudo voltear a verlo con asombro, en ese momento Taiga se acercó. – Ukita-san dijo que no sabe nadar muy bien, quisiera que la ayudes.
- Entiendo. Ukita, si no sabes, puedes pedirlo sin problemas.
- P-Pero eso… yo… - Escondía su rostro sonrojado, el castaño sonrió de forma comprensiva.
- Vamos al agua, yo te sujetaré. – Ella no podía negarse, ya se levantó y fue junto a Taiga hasta el agua, sin dejar de soltarla, fueron un poco más profundo hasta el punto en el que ella ya no podía tocar fondo, empezó a asustarse un poco. – No tengas miedo, solo mira al frente. – Ella obedeció y miró a Taiga al rostro.
Empezó a jalarla sin soltarla, ya entonces que llegó hasta un punto que creía correcto, le señaló que empezara a patalear.
- S-Shimazu-san… ¿esto funcionará? – Preguntó ella con algo de duda.
- Si lo que tienes es problemas con flotar, puede que tenga la solución… intenta quedarte floja.
- P-Pero, si lo hago…
- No te hundirás, te lo aseguro. – Taiga hablaba con una seguridad que le inspiraba un poco de confianza a Ukita, ella entonces lo hizo aunque cerró los ojos, solo podía sentir las manos del castaño que la sujetaban por la espalda, eso la atemorizó un poco, entonces pudo sentir que le soltaba. – Abre los ojos.
Ella obedeció, lo hizo y entonces sintió una luz, fue entonces que al abrirlos se sorprendió, estaba viendo el cielo.
- Es el cielo… un momento… esto… - Ella estaba flotando de espaldas, mirando justo hacia el cielo, Taiga le miró por encima, sintiendo que no le sujetaba. – Shimazu-san, esto…
- Es una técnica para flotar. Si te quedas floja de esta forma, puedes sentir que estás flotando en las nubes mientras miras al cielo ¿no se siente así?
- Si… nunca creí que fuera posible… - Expresó ella totalmente maravillada.
- Ahora intenta mover un poco tus pies, eso debería darte impulso. – Ella asintió y empezó a hacerlo, ya sentía como empezó a moverse, Ukita no podía creerlo.
- ¡S-Shimazu-san, lo estoy haciendo, estoy nadando! – Expresó ella con emoción, el castaño soltó una risa.
- Parece que nadar de espaldas es para ti, lo estás haciendo bien desde un inicio, solo debes practicar un poco más y seguro podrás dominarlo.
- ¡Si! – Respondió ella con alegría. Jamás pensó que Taiga podía abrirle una posibilidad así, eso la alegraba bastante y esperaba poder dominarlo, ya se sentía más como un amigo para ella y quería poder tener más momentos así.
- ¡Shimazu-san! – Escuchó alguien llamarle, Nakano llegó por sus espaldas, el castaño enarcó una ceja.
- ¿Qué pasa?
- Me estaba fijando y aquí parece que hay palmeras con cocos, Arihara-san, Kawakita-san y yo queremos unos cuantos, así que pensamos si podrías ayudarnos con ello.
- … ¿Sabes? Fácil podríamos ir al pueblo cercano y comprar unos.
- No seas aguado, dicen que natural sabe mejor ¿por favor? – Ella intentó hacer ojitos, el castaño soltó un suspiro.
- Bien, intentaré bajarlos.
- Gracias. – Respondió ella. Ya la peliverde empezó a mostrarle el camino hacia la palmera para agarrar unos cocos, ahí también estaban Tsubasa y Tomoe. – Chicas, ya traje a Shimazu-san.
- Lo siento Shimazu-kun, pero es que esos cocos se ven deliciosos. – Expresó Tsubasa con un poco de pena por molestarle.
- No es nada Arihara, si lo quieren, no hay nada que pueda hacer. – Respondió él, ya entonces vio la palmera, los cocos en cuestión sí que estaban un poco altos. – Quizás con un palo pueda bajarlos.
- ¿Necesitas que busque uno? – Preguntó Tomoe, el castaño negó con la cabeza.
- No será necesario, veré si esto puede funcionar. – Hizo crujir sus nudillos, las tres chicas se esperaban lo que iba a hacer por lo que retrocedieron un poco. – Veamos si mi fuerza es de utilidad aquí ¡Aaaaaah!
Con un rugido, lanzó un fuerte puñetazo a la palmera, fue tan fuerte que tembló, incluso las chicas sintieron el impacto.
- Eso fue asombroso… - Expresó Tsubasa por lo bajo. A pesar de la potencia del golpe, ningún coco terminó cayendo. El castaño se rascó la nuca.
- Que raro… quizás no apliqué suficiente fuerza.
- Ey Shimazu ¿tienes problemas? – Iwaki se apareció en ese momento.
- Aquí, ellas tres quieren cocos e intenté bajarlos pero no parece que tuviera efecto.
- Ya veo, si necesitas un poco más de fuerza, aquí estoy yo.
- ¿Puedes?
- ¿Con quién crees que hablas? – Respondió ella con una sonrisa segura. – Tengo más fuerza de lo que parece, así que lanzar un golpe o dos no representa ningún problema.
- Bueno, conociendo la potencia de tus bateos, creo que podría tener efecto. – El castaño asintió. – A mi señal, los dos lanzaremos dos golpes al mismo tiempo ¿entendido?
- Ya rugiste.
- Bien… uno… dos… tres. – Los dos lanzaron puñetazos al tronco al mismo tiempo, en esta ocasión el impacto fue mucho mayor que si se escuchó como un pequeño temblor, las tres chicas quedaron totalmente asombradas, ya entonces vieron como tres cocos cayeron al suelo en ese momento.
- Ahí está. – Sonrió la animadora con el pulgar arriba.
- Bien chicas, ya tienen sus cocos, solo busquemos un cuchillo para cortarlos. – Respondió el castaño, las tres seguían sin salir de su asombro, hasta que…
- ¡Shimazu-kun, cuidado! – Advirtió Tsubasa de algo.
- ¿Qué? – Lo que se refería fue sobre un coco que cayó justo en la cabeza del castaño, el impacto fue fuerte como para derribarlo al suelo, las cuatro chicas le vieron con preocupación.
- ¡Shimazu-kun, estás bien! – preguntó Tomoe con preocupación-
- ¿Por qué veo a tres Kawakitas ahora mismo?... creo que el camión me atropelló con fuerza. – Y entonces se desmayó viendo estrellas.
- ¡Shimazu-kun! – Puede que la fuerza bruta de Taiga les diera cocos pero igual le terminó dañando, aprendió una fuerte lección ene se día, no todo puede resolverse con fuerza.
En Kogetsu, el equipo seguía entrenando, Kousaka terminó de beber de una botella de agua cuando Kanei pasó por su lado.
- ¿Cómo va el entrenamiento Tsubaki?
- Bastante bien, puede que sea verano pero no podemos descuidar ni un solo momento, aunque deba perder mi oportunidad de ir a la playa.
- ¿Querías ir?
- Por supuesto que no. – Respondió ella. – Siento que perderé habilidad si faltó a un solo día de prácticas.
- Esa es la Tsubaki que conozco, aunque seguro haberte visto en traje de baño a ti y a las demás chicas hubiera sido interesante. – En eso sintió que la castaña empezó a jalarle del cabello. - ¡O-Oye, me estás lastimando!
- Estás volviendo a sacar tus impulsos pervertidos. – Respondió ella con el ceño fruncido. – SI no fuera por tu gran habilidad, te hubiera sacado del puesto de entrenador hace mucho.
- Eso habla mucho acerca de cuanto confías en mí. – Respondió él, la castaña carraspeó su garganta.
- Eres un idiota.
- Pero sabes bien que me quieres~ - Canturreó, la castaña mostró un rostro inexpresivo.
- Sigamos entrenando.
- Okie~ - Continuaron, Kanei sentía interés hacia Kousaka como para molestarla así, no te preocupes Fujiwara Kanei, pronto llegará tu oportunidad con ella.
El Redentor 777: Si que con Nozaki ahí hay cosas peligrosas jaja y pues ya ocurren muchas más cosas, aquí se ve en este cap.
Ninja Britten 11: Entre bromas, la pobre soltería de Kakehashi y ahora que Iwaki y Asada que molestan a Kurashiki si que van a cambiar algunas cosas y con lo que viene más adelante se observará todo ello, igual ya Ayaka pronto tendrá a su hombre seguro lol.
Bueno, esta es la primera parte de aventuras en la playa, obviamente queda más por narrar, lo separo por partes porque deseo abarcar todas las escenas posibles con todas las chicas y de esa forma poder lograr interacción con ellas jaja, además de disfrutar un poco más de trajes de baño ¿por qué no? jajaja, bueno, ya en el siguiente cap seguiremos con esto, habrán más actividades típicas, diversión, quizás algún accidente cachondo, nunca se sabe ;D nos vemos la próxima semana. Saludos.
