Dentro de la pequeña ciudad, más en concreto al lado del rio se puede encontrar lo que es una pequeña zona que funciona como un basurero, realmente no mucha gente acude a tal sitio más que solo camiones llevando desechos, por esa misma razón es usado por ciertas personas para reunirse ahí.

- Ey hombre ¿recolectaste el dinero de hoy?

- Si, por lo menos Isao deberá estar calmado con todo lo que tenemos el día de hoy.

- Es cierto. – En ese momento apareció su líder, aquel delincuente se fue para sentarse por unos momentos. – Isao, te ves algo agotado.

- Tuve ciertos asuntos que tratar pero todo terminó, parece que el día de hoy se pudo recolectar más dinero.

- Es verdad, llevamos ya como unos diez mil yenes por hoy, eso deberá alegrarte.

- Es verdad. – Sonrió él. – Mantener este negocio de extorsión no es fácil, evitar que me encuentren, vigilar a todos los que me proporcionan el dinero, es un trabajo más complicado de lo pensado.

- Pero no hay nadie mejor para él que usted, de momento no ha ocurrido ningún problema.

- Es verdad. – Empezaron a reír sus dos lacayos, Isao sonrió.

- Hoy hay que continuar recolectando, vamos por ello. – En ese momento uno de sus secuaces apareció, se veía algo apurado.

- Isao, hay problemas.

- ¿Qué sucede? – Este enarcó una ceja.

- Un grupo está viniendo para aquí, hay gente fuerte con ellos.

- Parece que alguien intenta irrumpir dentro de mi negocio. – Expresó con rostro serio. – Veamos quienes son estos idiotas que desean enfrentarse conmigo. – Sin decir más, salió de esa pequeña casa para ir a ver. Justo en la entrada de ese basurero se encontraban los chicos, algunos de los lacayos de Isao buscaron pelea contra ellos.

- ¡Toma esto! – Taiga lanzó un fuerte puñetazo contra uno de ellos, rompiéndole la nariz para derribarlo. – Hace tiempo que no golpeaba a alguien, no puedo decir que extrañaba la sensación.

- Eso dices pero pareces divertirte. – Exclamó Takuto mientras uno fue a atacarlo, lo esquivó sin problemas para luego darle un codazo en el abdomen.

- Por aquí.

- No, por aquí.

- Vamos, intenta atraparme.

- Si puedes. – Los gemelos estaban distrayendo a uno de ellos con sus maniobras para confundirlo, debido a lo rápidos que eran, no podía hacer nada.

- ¡Dejen de volar, malditos!

- Muy bien, vamos Aoba.

- Claro Tenma, bala de cañón. – Siendo impulsado por su gemelo, Aoba voló en el aire mientras dio una vuelta, aterrizando sobre el delincuente hecho bolita. – Eso fue de diez.

- Claro. – Ambos chocaron palmas.

- Quiero irme a casa… no quiero salir lastimado… - Saito estaba lamentando su situación en medio de todo eso.

- No te quedes ahí quieto Saito, debes pelear igual que el resto. – Expresó Howard, uno quiso golpearlo pero esquivó el ataque con gracia. – Cuidado ahí, no quiero abolladuras en mi rostro.

- Idiota. – Nuevamente le atacó pero fue esquivado de la misma forma, el rubio giraba sobre su propio eje mientras esquivaba cada ataque y así fue agotando mucho más al delincuente el cual ya le costaba seguir atacando.

- Maldita sea… como puedes moverte así…

- El fuego en mi corazón por las chicas me otorga energías, ahora… cae… - le puso el pie para hacerlo caer, el pobre delincuente no pudo resistir más por el cansancio.

- Muy bien chico bonito, veamos que tienes. – Uno encaró a Fudo de forma peligrosa, el pelinegro no expresó nada en ese momento mientras seguían de frente, el delincuente no siguió perdiendo el tiempo por lo que fue a atacarlo, Fudo simplemente cerró los ojos mientras lo esperaba, en ese momento hizo una posición de pitcher, el delincuente se vio confundido pero entonces ocurrió, de forma veloz lo que hizo fue lanzar su puño, a centímetros de ambos, Fudo fue más veloz, golpeando en el rostro al delincuente el cual cayó derribado.

- … No he perdido el toque de pitcher.

Kiribe estaba alrededor de uno que lo perseguía, el pelimorado dio unos cuantos saltos, esquivando los ataques de este delincuente.

- Maldito mono, deja de saltar.

- Ey, deberías apreciar el parkour. – En ese momento se apoyó contra una pared con su pie y saltó por encima de él con un giro. – Ahora Kakeru.

- Claro Kiribe-kun. – El de lentes soltó unas canicas en ese momento las cuales fueron en dirección al delincuente, como este estaba distraído, no se dio cuenta de ellas y acabó resbalándose, cayendo al suelo. – Fuerza de equilibrio, es física de primaria. – Se ajustó las gafas.

Poco a poco los delincuentes empezaron a caer, las fuerzas combinadas de todos lograban sobrepasarlos y ya no quedaba nadie más cuando taiga lanzó un último golpe al que quedaba.

- ¿Eso fue todo? Son todos unos débiles.

- ¿Qué creen que les hacen a mis muchachos? – En ese momento apareció su jefe, Isao los vio a todos. – Parece que no valen para nada la pena si cayeron ante tipos más débiles que ellos.

- ¿Eres el jefe? Si es así, necesitamos tratar contigo. – Expresó Taiga, Isao lo vio.

- Por ese uniforme, parece que vas igual a Satogahama y reconozco ese rostro, eres Shimazu Taiga, así que es lo que desea un antiguo delincuente conmigo.

- Sabes muy bien lo que quiero tratar, mi amiga Kawakita está preocupada por su compañero así que nos pidió ayuda para arreglar esto, será mejor que dejes de extorsionarlo.

- Así que es por Minamoto, ya veo, parece que ese idiota no supo mantener cerrada la boca, cuando lo vea, lo mandaré directo al hospital.

- No si antes lo hago yo. – Taiga fue el primero en atacar, corrió para golpear a Isao pero este esquivó con facilidad el ataque del castaño y lo recibió con un fuerte rodillazo. – Joder.

- Ey, no te apresures, no creas que soy como el resto de esta bola de idiotas, yo estudié artes marciales. – Le siguió con una patada para alejarlo, en ese momento Takuto fue el siguiente en atacar buscando un rodillazo pero Isao fue más veloz, giró y lo golpeó con el codo en las costillas.

- Tsk, sí que tiene habilidad.

- Se los dije, no soy como otros. – Expresó con una sonrisa, Taiga sabía que no iba a ser nada fácil por lo que necesitaba pensar una forma de sobrepasarlo para poder golpearlo, ya en ese momento invitados inesperados hicieron aparición.

- ¡Taiga-san!

- ¿Maiko? – Para sorpresa de los chicos, todo el equipo de béisbol femenino llegó en ese momento.

- Llegamos a tiempo… - Expresó Tsubasa mientras recuperaba la respiración.

- ¿Qué hacen aquí? – Preguntó Takuto.

- No podemos dejar que peleen como salvajes, así que vinimos a detenerlos. – Expresó Shinonome con el ceño fruncido.

- Todo gracias a mí que busqué en los mensajes de Azakusa-kun. – Honjou mostró el teléfono del pelimorado en su mano.

- Con razón no lo encontraba durante el almuerzo… - Expresó este por debajo.

- Dejen de ser idiotas y deténganse en este momento. – Expresó Tsukishima al verlos, Isao empezó a reír.

- ¿Qué pasa aquí? ¿Realmente necesitan que chicas les detengan? Son más estúpidos de lo que creí.

- No sigas hablando, sabemos todo lo que le hiciste al compañero de Tomoe, la escuela no olvidará esto. – Señaló Iwaki.

- Por favor, no pueden hacer nada, no hay pruebas después de todo.

- Claro que sí. – Nakano mostró unos folders en sus manos. – Recolecté todas las pruebas sustanciales por mi cuenta, si las presento frente a la directora, será expulsados.

- Malditas… - Isao se mostró enojado, quiso ir contra ellas pero Taiga se puso enfrente para golpearlo en el rostro, el delincuente cayó al suelo mientras escupió unos dientes ensangrentados. – Hijo de puta.

- No aceptaré que lastimes a unas chicas, como su entrenador, debo protegerlas sin importar que pase.

- Eso mismo. – Sonrió Takuto, igual poniéndose al frente. – Ellas no han hecho nada.

- Arihara me ayudó cuando más lo necesitaba, así que necesito devolverle el favor. – Fudo también se puso al lado de ellos.

- Ey, no seríamos hombres si no hiciéramos algo ¿cierto Kakeru?

- Si Kiribe-kun… tengo miedo, pero tampoco puedo ignorar esto. – los dos igual pasaron al frente.

- Bien Aoba, parece que alguien necesita una lección.

- Claro Tenma, así que vamos junto al resto. – los gemelos igual.

- Las chicas merecen sonreír y ser felices, así que mi corazón de caballero no puede permitir que levanten un dedo sobre ellas, vamos Saito.

- Quiero irme a casa… - El pelirrojo seguía con esa mirada vacía en su rostro, por atrás Hanayama le saludó.

- Ey Karuizawa-kun, pelea por mí~

- Incluso tu chica quiere que pelees, vamos. – Lo sujetó del brazo para ir. Isao gruñó en ese momento para ver a todos los chicos frente a él.

- Muy bien, si tanto desean salir lastimados, se los cumpliré. – En ese momento atacó, Taiga bloqueó uno de sus ataques con sus brazos, momento en el cual Fudo aprovechó para golpearlo pero el delincuente lo esquivó, Aoba saltó para sujetarlo de la espalda e inmovilizarlo, ahí Kiribe fue usado de trampolín por Tenma para caerle encima, aprovechando que Howard se puso a sus espaldas para ponerle el pie y hacerlo perder el equilibrio.

- No pueden hacer nada ante mí, soy más fuerte. – Isao sujetó a Aoba para pasarlo encima de él, arrojándolo contra Howard y Saito, ambos recibiendo el impacto, ya después sujetó a Fudo del brazo para atraerlo para darle un cabezazo, el pelinegro quedó algo aturdido en ese momento, Takuto buscó atacarlo pero lo esquivó y entonces le arrojó a Fudo, recibiendo una patada momentos después, Kiribe saltó en el aire para ver si podía aterrizar con una patada pero le sujetó de la pierna y giró para hacerlo impactar contra Kakeru, Taiga no perdió el tiempo para golpearlo, lanzando múltiples golpes los cuales esquivaba con facilidad. - ¿Es todo lo que tienes?

- Maldito. – Isao lo pateó en el abdomen para alejarlo, de forma continua lo sujetó del brazo para volver a acercarlo y entonces golpear directamente al estómago, sacándole el aire.

- ¡Taiga-san! – Kurashiki estaba realmente preocupada por él, Isao siguió golpeando en ese momento, el castaño escupió algo de sangre.

- Ya no tan valiente para proteger a esas chicas ¿eh?

- No puedo permitir que sigas con esto… no sé por qué una maldita escoria como tu entró a Satogahama, pero no puedes continuar ahí, debo acabar esto. – En ese momento Isao empezó a reír.

- ¿Realmente crees que puedes acabarlo? No seas estúpido, soy fuerte y mientras lo siga siendo, seré intocable, por esa misma razón debo enseñarle una lección a los idiotas como tú para hacerles saber que no pueden meterse conmigo. – En ese momento Isao buscó acabarlo con un golpe, en ese momento una pelota de béisbol voló directo hacia él. - ¡Que mierda!

- No lo tocarás… -Kurashiki fue quien la arrojó, tenía una mirada fiera en su rostro. – No dejaré que lastimes a mi novio.

- Maldita perra.

- Ey, no la llames así. – Hiiragi también arrojó una pelota, aunque Isao buscó esquivarla, esta se dobló en el aire y con el impulso llevado, le dio directamente en el brazo.

- ¡Joder!

- ¡Poder femenino! – gritó Asada en ese momento, ya entonces Iwaki no perdió el tiempo y corrió directo hacia él quien seguía distraído por el dolor en su brazo.

- Muy bien, parece que ahora tu eres quien necesita aprender una lección. – Soltando un rugido, la animadora lanzó un fuerte golpe al abdomen de Isao, este se dobló debido al dolor.

- Maldición… como es que una enana tiene tanta fuerza…

- No me digas de esa forma. – Iwaki nuevamente le lanzó un golpe en el rostro, dejando a Isao aturdido.

- Esa es Yoshimi-senpai. – Exclamó Aoba con orgullo mientras se recuperaba del impacto.

- Normalmente no uso el kendo para pelear callejeramente pero si es por proteger a valiosos compañeros. – Tsukahara se movió con velocidad mientras se acercaba a Isao, este aún seguía recuperando del impacto, en ese momento la pelinegra de la coleta se movió a espaldas de él y con su espada de madera lo golpeó directamente en la parte trasera del cuello. – Eso debería ser todo.

- Argh… - Isao no pudo reaccionar más, cayendo al suelo en ese momento, al parecer fue suficiente para noquearlo.

- … ¿Se acabó? – Preguntó Kanako con asombro, ya entonces que no lo vieron moverse más, significaba una cosa.

- Lo hicimos… - Sonrió Taiga en ese momento, cayó de rodillas, en ese momento fue sujetado por Kurashiki. – Maiko…

- Fue algo muy peligroso y descuidado lo que hiciste… estoy realmente molesta, pero igual feliz de que nada peor haya sucedido…

- Saionji-san. – Tsubasa fue con Fudo, este tenía la mejilla roja por el golpe. - ¿Te encuentras bien?

- Claro… no estoy realmente acostumbrado a pelear, pero pude ayudar.

- Lo importante es que te encuentras bien.

- Me alegra que estés bien Tenma-kun. – Asada abrazaba a su gemelo mientras Iwaki estaba a un lado con Aoba.

- No lo hiciste nada mal Aoba, aunque estás a años luz de mi fuerza.

- Gracias por la ayuda Yoshimi-senpai. – Sonrió este, Iwaki se sonrojó levemente.

- Azakusa-kun~ - Honjou fue por el pelimorado. – Te viste genial~ eso me encanta ¿sabes?

- B-Bueno… gracias Honjou-senpai. – Se rascó la nuca.

- Kirishima-kun ¿estás bien? – Preguntó Nozaki con preocupación, el de lentes se quitó el polvo.

- Si… al menos no recibí tanto daño como otros, no sé pelear realmente.

- No importa, al menos estás a salvo. – Sonrió ella, Kakeru se sintió avergonzado.

- Thompson-san… - Ukita se acercó tímidamente al rubio.

- Miss Ukita, no se preocupe, no salí tan lastimado, me alegra que no les sucediera nada.

- Igual me alegra que no te pasara nada… - Exclamó en voz baja con algo de vergüenza.

- Karuizawa-kun~ - Hanayama abrazó a Saito que seguía sin expresar nada, incluso su alma parecía salirse de su cuerpo.

- Ya que terminamos aquí, es mejor si nos vamos. – Sugirió Shinonome, entonces Takuto se acercó a ella.

- ¿No hay preocupación para mí? Eres fría Ryo-chan.

- N-No me llames por mi nombre. – Exclamó con vergüenza, el peligris empezó a reír. Ya entonces todos empezaron a irse hasta que ocurrió algo.

- Kyah.

- ¿Tomocchi? – Voltearon a ver, entonces vieron que Isao se levantó y más, sujetó a Tomoe, dejándola inmovilizada.

- Ey, no se irán hasta que yo lo diga.

- Maldito, suéltala. – Ordenó Taiga pero el delincuente empezó a reír.

- No están en posición para ordenarme nada, todo empezó con esta chica, Minamoto bien la quiso proteger, ese idiota realmente siguió todo lo que le dije porque no le pusiera un dedo encima pero eso se acabó, ahora ella me pertenece.

- Maldición… - Gruñó Taiga por debajo, con Tomoe como su rehén poco podían hacer, Isao los tenía inmovilizados.

- Así me gusta, ahora que están quietos, quizás es momento para que esta chica y yo nos divirtamos un po… - No pudo seguir cuando entonces algo ocurrió, atrás de él, alguien le golpeó en la cabeza con un bate de béisbol, Isao soltó a Tomoe mientras se alejó y el delincuente cayó al suelo, ya totalmente noqueado, quien fue el responsable de eso no fue otro más que…

- ¿Minamoto-kun? – Tomoe miró al peliverde con asombro.

- Parece que llegué a tiempo. – Miró a Isao en el suelo. – Hace cuanto quise hacer algo como esto.

- ¿Cómo es que estás aquí?

- Recibí un correo diciéndome que alguien intentaría pelear contra Isao para defenderme, no creí que fueran todos ustedes. – En ese momento la pelinegra saltó para abrazarlo. – O-Oye…

- Tenía miedo… pensé que iba a hacerme algo… - Empezó a sollozar, Kojou se vio sorprendido pero no dijo nada, la rodeó con su brazo.

- Todo terminó Kawakita-san… todo ha terminado… - Los demás simplemente sonrieron al ver esa escena, al menos todo terminó sin problemas.

- Parece que nuestro trabajo aquí ha terminado. – Encima del puente y viendo todo estaban dos figuras, no eran otras más que Shiho y Carlos, la presidenta sacó su teléfono, ahí teniendo el número de Kojou. – Sí que enviar ese correo al Minamoto Kojou para avisar fue lo único que hice para ayudarlos.

- ¿Está bien si no hacemos nada más aquí presidenta? – Preguntó el mexicano.

- Hay que preparar los reportes una vez obtengamos las pruebas por parte de Nakano-san, parece que tendremos expulsiones el día de mañana… y en cuanto a los otros chicos, por hoy les perdonaré y no escribiré nada al respecto de que pelearon.

- Es bastante buena presidenta. – Señaló Carlos, la castaña soltó una pequeña risa.

- Descuida, luego le exigiré un intercambio a Shimazu Taiga por todo esto, nada es gratis en esta vida. – Sin decir algo más, los dos se fueron, la pelea finalmente terminó y Kojou estaba libre del acoso y extorsión, todo terminó de buena manera.


Tal y como debía de ser, Shiho pasó el reporte con pruebas a la directora, lo cual desencadenó en la expulsión de Isao y sus secuaces de Satogahama y eso trajo tranquilidad a la escuela, no mucho después Kojou estaba sentado cerca de la fuente, unos cuantos segundos después se acercó una figura.

- Kawakita-san.

- Hola Minamoto-kun. – Saludó la pelinegra con una sonrisa, se sentó al lado de él. – Ya fue expulsado.

- Eso escuché, es un alivio realmente, seguro nunca más será aceptado en otra escuela.

- Sí que lo es… - En ese momento Tomoe se quedó callada por unos segundos, quería decir algo. – Entonces… Minamoto-kun… quiero hablarte de algo…

- ¿Si?

- La verdad es que… quisiera disculparme…

- ¿Uh? Si es por el hecho de que pasé todo eso, no hay necesidad de que…

- No por eso… sino por haberme olvidado lo de hace tiempo… - En ese momento Kojou abrió los ojos.

- … ¿Lo recuerdas?

- Si… por eso quiero disculparme, soy una mala amiga.

- No hay necesidad de ello. – Sonrió el peliverde. – Tú fuiste quien me dio fuerzas para esforzarme en Tokio y regresé siendo alguien diferente, era algo obvio que quizás no recordarías… pero me alegra.

- Si… - Tomoe sonrió, entonces se sonrojó levemente. – Pues… seguimos siendo amigos ¿no?

- Claro. – Dijo Kojou, pero la pelinegra pensaba algo distinto, luego de todo lo que él hizo, no podía dejar de pensar en otros sentimientos que estaban creciendo dentro de su corazón, algo que pronto tendría que aclarar ya que quizás la amistad con Kojou iba a convertirse en algo más muy pronto.


Ninja Britten 11: Si que Honjou hace cualquier cosa por un hombre pero si que robarle el teléfono jaja, la verdad que estuvo grande eso pero ya todo terminó por lo menos.

El Redentor 777. Carlos no pudo ir justo por ser parte del consejo y es que él no podría meterse de forma directa, igual ya se vio lo sucedido aquí y acabó de gran forma, claro que Shiho no dejará pasar la oportunidad para molestar a Taiga de esa forma.

Bueno, ya terminamos este asunto, finalmente Tomoe y Kojou pudieron volver a su antigua amistad sin ningún peligro de por medio pero puede que todo eso cambie, quizás ella sufra unos cambios respecto a sus sentimientos jaja. El próximo cap finalmente vamos a avanzar a algo interesante, se viene el torneo de invierno y en el siguiente cap aparecerán todas las capitanas de los equipos rivales para una reunión, vamos hacer el sorteo de selección de posiciones para el torneo, llegó el momento de la trama, hasta el próximo cap. Saludos.