Snape

Pov Snape

Es temprano en el primer día de clases, aun así me encuentro dirigiéndome al gran salón, para el desayuno.

Todavía estoy un poco abrumado, por los acontecimientos de ayer.

Estaba teniendo un gran día, faltaban solo minutos para abordar el tren y volver a la que se ha convertido en mi casa todos estos años. No me había topado con Potter, ni sus compinches idiotas, eso de por sí me tenía extasiado, pero claro, algo tenía que suceder y entonces, con un gran dolor en el pecho, fui testigo de Mi Lily corriendo a los brazos de un tipo que no tengo idea de quién es.

Aunque me hizo feliz, saber que nos es Potter, el cual, para mi deleite, podía ver totalmente furioso ante la escena.

Durante todos estos años Lily y yo nos fuimos alejando, pasamos de ser los mejore amigos a unos desconocidos que comparten un pasado en común. Un pasado que por desgracia, es eso, pasado.

Desde el tercer año, las cartas y encuentros en verano se detuvieron, me gustaría decir que fue un proceso lento, pero no, fue un final abrupto, de un día para el otro, yo mismo había arruinado la amistad entre nosotros. Aun no me perdono las malditas dos palabras que le dije, ni tampoco he podido volver a pronunciarlas a nadie. Por eso mismo, no pude unirme al señor Oscuro.

Ahora soy intimidado y golpeado por los que se decían mis amigos, Malfoy y Lestrange siendo los peores.

No he podido hablar con Lily aun. Me propuse ganar su amistad nuevamente este año. Quiero tener a mi mejor amiga de vuelta, no lo niego, verla con Fleming y las Black me tiene totalmente celoso, ya ni siquiera creo que estoy buscando una relación con ella, aunque viéndola con ese chico, igualmente no creo tener una oportunidad.

Tal vez a través de él, pueda llegar a ella.

Sonrío al plan formándose en mi mente.

Pov Lily

Me levanto temprano, como siempre que vuelvo a Hogwarts, me dirijo al baño, para mi relajante ducha de agua caliente. Una vez lista, me coloco la bata y salgo secando mi pelo rojo con una toalla, regreso al dormitorio y me coloco el uniforme. Hago un par de hechizos para dejar mi cabello en sus habituales ondas, sin necesidad de mucho esfuerzo. Aplico un poco de maquillaje manualmente, ya que los hechizos no lo dejan como me gusta. Sonrío a mi reflexión en el espejo, satisfecha con mi trabajo.

Mire le hermoso collar en mi cuello y sonreí.

Me siento allí un momento, recordando las palabras que Harry me dijo anoche. Sonrío más y me sonrojo al darme cuenta que yo nunca le llegue a decir, como yo me siento. Me vi tan envuelta y abrumada, sentí tanta felicidad por sus palabras y acciones, que no le dije que también lo amo, que también estoy en esto a largo plazo. Quiero que sea mi esposo, el padre de mis hijos.

Quiero todo con él.

Decido que talvez podría llevarlo al lago, después que nuestras clases se realicen y confesarle allí todo. Asintiendo en aprobación a mi plan, me pongo de pie y tomando mi bolsa y libros, me dirijo a la sala común.

Al llegar me detengo en shock, a la escena desarrollándose frente a mis ojos. Mi mandíbula se tensa y mi sangre hierve de rabia.

No lo puedo creer.

Cada maldita chica en la sala, tiene sus ojos en Harry, comiéndoselo con la mirada, mientras este está totalmente ignorante a su entorno, toda su atención siendo reservada por el fuego crepitando en la chimenea. Pero eso no es lo que más me molesta, no, lo que me tiene furiosa, es el idiota de Potter y su grupo de amigos igualmente idiotas, que en este momento, tratan de llegar a Harry furtivamente por la espalda, varitas en sus manos.

Estoy por intervenir, alertar a Harry, mientras mi mano llega por mi varita.

Pero es totalmente innecesario.

En una demostración de destreza, agilidad y talento, Harry logra desarmarlos y enviar a los cuatro volando a través de la sala, haciéndolos estrellarse contra una pared, generando un repugnante ruido de huesos rotos.

Como si nada, vuelve a su asiento y retoma su mirada fija en el fuego.

Camino a él, aun un poco aturdida, por lo que acaba de pasar. Pero no puedo evitar sentir un gran orgullo al ver a los idiotas inconscientes y divertida al darme cuenta que nadie le importa lo que les sucedió, nadie en la sala se ha movido para ir a buscar ayuda para ellos.

Cuando estoy a unos pasos de él, gira su cabeza y al verme sonríe, mostrando sus adorables hoyuelos. –Buena mañana bebé. (Saluda alegremente, poniéndose de pie, se me acerca y rodea mi cintura con sus brazos, los míos abrazando su cuello, se inclina y junta sus labios con los míos)

Parecía solo querer que sea un beso casto y dulce, pero recuerdo la escena de las chicas mirándolo y un sentido de posesividad me atrapa y profundizo el beso, besándolo con todo lo que tengo, Harry gime en sorpresa y aprecio, sus brazos apretándome un poco más, acercando nuestros cuerpos totalmente, sin un milímetro de espacio que nos separe. Gimo también en aprecio a sus acciones y jalo levemente su cabello, el gruñe y es el sonido más erótico y excitante que oído en mi vida.

Nos separamos sin aliento, mejillas sonrojadas y sonrisas tontas en nuestras caras.

Somos traídos nuevamente a la realidad por alguien aclarándose la garganta. Me giro en los brazos de Harry, molesta por la interrupción, dispuesta a darle un pedazo de mi mente a quien sea que lo haya hecho, pero las palabras quedan atascados en mi garganta al ver a Mcgonagall, con su habitual mirada severa, aunque me relajo al distinguir un brillo de diversión también allí.

-Señor Griffyndor… Señorita Evans… (Dice con voz interrogante, mirando de nosotros a los idiotas inconscientes)

-Mmm ¿Si Profesora Mcgonagall? (Inquiero vacilante, sin alejarme de Harry)

-¿Puede usted o alguien decirme que es lo que sucedió aquí, señorita Evans? (Cuestiona, enarcando una ceja)

Después de un momento de vacilación asentí y tome aire. –Venía bajando la escalera, cuando vi a Potter, Black, Pettigrew y Lupin llegar con sus varitas empuñadas por la espalda a Harry… iba a advertirle, pero entonces el giro y… (Me calle sin saber cómo explicar lo que Harry hizo, ya que ni yo tengo idea de lo que fue, afortunadamente él interviene)

-Forme un escudo protego y lo envié hacia ellos, eso los hizo volar fuera de sus pies, al mismo tiempo con un expilliarmus multi tome sus varitas, las cuales las deje sobre la mesa frente a la chimenea. (Explico Harry con voz neutra y calmada) no fue mi intención perturbarla profesora, solo quería evitar mayores complicaciones y daños, que un duelo hubiese causado. (Concluyo)

Mcgonagall asintió en aprobación y hasta creo un poco de admiración. –Una muy buena decisión señor Griffyndor… aunque no evita que tenga que tomar 10 puntos por la pelea… (Dijo y Harry asintió en entendimiento, pero yo por primera vez desde que conocí a la profesora Mcgonagall no estaba de acuerdo he iba a protestar, Harry debe de haber notado porque apretó su agarre en mi cintura, la profesora continuo) aunque también debo reconocer sus buenas intenciones… por eso 30 puntos serán otorgados… (Hablo sonriendo levemente, luego miro a los idiotas inconscientes) con respecto a ustedes cuatro… sé que están fingiendo… (Dijo irritada) pónganse de pie ahora mismo… (Ordeno con voz severa)

Inmediatamente los cobardes se pusieron de pie, mirando avergonzados y con miedo a Mcgonagall. –Increíble… (Murmuro con rabia apenas contenida) aún no han comenzado las clases y ya están en problemas… que vergüenza señores… 10 puntos de cada uno… y detención con Flinch por una semana… creo que necesita ayuda para lavar los baños… (Informo, ganando caras de asco de los cuatro, luego giro sobre sus talones y salió de la torre, pero antes se detuvo en la puerta y hablo) Ahora todo el mundo vaya a desayunar. (Con eso se fue)

Hubo un momento de silencio, luego todos comenzaron a salir rumbo al comedor. Claro como los idiotas que son, "Los merodeadores" no saben cuándo parar y por eso hicieron su camino hacia nosotros con expresiones que habrán creído eran de desafío, pero solo me causaron gracia.

-Vas a pagar Griffyndor… (Amenazo Potter, pasando de larga y chocando los hombros con Harry en el proceso)

Harry solo enarco una ceja, como si su amenaza no fuera gran cosa para él… y después de su demostración de poder y habilidad, puedo estar de acuerdo con él.

Una vez que estuvimos solos en la sala común, suspire. –Eso fue algo… (Murmure abrazando su cintura y apoyando mi cabeza en su pecho, él se inclinó para besar mi pelo)

-Vamos a desayunar… tengo hambre… (Murmuro con diversión, tomando mi mano y tirándome hacia la puerta, lo detuve y el me miro interrogante)

-Después de que las clases se hagan, ¿Me puedes acompañar a un lugar? (Pregunte con esperanza)

Él sonrió y se acercó a mí, tomo mi cara entre sus manos y me beso tiernamente. –Ya te lo dije amor… soy tuyo… voy a donde quieras que yo. (Informo con devoción en su voz)

Me sentí toda cálida y difusa en el interior ante sus palabras. Asentí y lo bese ahora yo con todo el amor que tengo para él. –Bueno… (Murmure y lo bese una vez más antes de ser yo quien lo obligue a caminar hacia la puerta, para su diversión)

En el salón nos sentamos en la mesa de Griffyndor juntos… desayunamos entre risas, besos, charlas y caricias… no hace falta decir que este era el mejor desayuno que había tenido nunca y estaba mirando expectante a todos los que vendrían, pero no solo desayunos, si no también almuerzos y cenas… sabía que con Harry siempre serían perfectos.

Tuve que sepárame de Harry ya que él tenía runas antiguas, por ser su primer año aquí la tendría todos los días para ponerse al día con nuestro grupo, que ahora tendría runas avanzadas. Esto tiene como duración un mes, runas es la única clase que no tenía en Beauxbatons, por lo tanto no pudo hacer la prueba de ella en el verano.

Me encontré con Cissa en el pasillo y caminamos juntas al aula, ya que esta clase la compartimos con Slytherin.

Pov Harry

Iba caminando tranquilamente al aula donde había quedado con la profesora Balbuceo que tendría mi clase de runas antiguas, cuando sentí a alguien siguiéndome. Bufe internamente al pensar que seguro eran Potter y sus amigos. Pero entonces reconozco que la firma mágica es un poco más poderosa que la de James, aunque sigue siendo muy por debajo de la mía, por eso no me preocupo demasiado.

-Griffyndor… (Llamo una voz pastosa y algo chillona a mis espaldas)

Me gire con tranquilidad y vi a Snape caminando hacia mí, frunzo el ceño levemente, pero lo oculto rápidamente.

Enarco una ceja he inquiero con curiosidad. -¿Pudo ayudarle?

Snape parece intimidado por mi postura y calma, tartamudea un poco al hablar. –Mi… Mi… Mi nombre es… es Severus… Severus Snape… (Se presentó extendiendo su mano, no dude en tomarla y estrecharla con firmeza)

-Harrison Griffyndor… Harry… Pero supongo que ya lo sabías. (Afirme y él asiento) ¿Puedo ayudarte en algo Severus? ¿O prefieres que te llame Snape? (Inquirí)

-Severus está bien… (Asintió) y si me puedes ayudar… (Comenzó con menos nerviosismo) veras Lily y yo… (Enarque una ceja ante el nombre de mi novia, él se puso nervioso y miro a otro lado) nosotros…

-¿Nosotros? (Inquirí con cierto filo en mi voz)

-No… No de esa manera… (Se apresuró a aclarar) fuimos amigos y lo arruine y yo pensé… (Tomo una respiración profunda) ¿Me puedes ayudar a recuperar su amistad? (Cuestiono con esperanza)

Lo mire evaluadoramente por unos minutos. Si no recuerdo mal Snape perdió la amistad de Lily al llamarla "Sangre sucia"

-¿Por qué ya no son amigos? (Pregunte después de varios minutos de verlo retorcerse bajo mi escrutinio)

-Mmm… lallamesangresucia… (Dijo rápidamente)

-Lo siento no oí… (Dije con dureza)

Trago audiblemente y se froto el cuello. Cerró los ojos. –La llame sangre sucia… (Dijo derrotado y con pesar, podía sentir claramente su arrepentimiento)

Me quede callado nuevamente y después de la que para Severus debieron parecer horas, me gire dispuesto a irme y lo oí suspirar abatido, entonces sobre mi hombro dije. –Hare lo que sea posible… Pero tú tienes que ganar su confianza nuevamente por tú cuenta. (Con eso me fui, sin mirar atrás)