Corporación Skyblue, un gran corporativo con miles de sucursales alrededor del mundo, es uno de los nombres que suena a la vanguardia respecto a tecnología, con sede en Stanford, Connecticut, se ha encargado de múltiples investigaciones para crear tecnología que pueda mejorar la vida de las personas, una gran compañía de presencia mundial. Howard Thompson no era otro que el hijo del presidente ejecutivo de aquella compañía, por lo cual era el próximo sucesor a heredar la presidencia, debido a ello recibió una estricta educación desde que era niño, con tal de ser preparado lo suficiente para cuando llegue el momento adecuado, pero igual aquello representaba una carga realmente pesada para él por lo que, a sus quince años, pidió una sola cosa, un simple capricho en toda su vida y era tener una vida normal de estudiante, por lo cual su padre le permitió viajar a Japón para estudiar, de tal forma acabó en Satogahama.

Pudo vivir de la forma que quería, logró entrar a una escuela normal, escondiendo quien era realmente porque no deseaba tanta atención, fue él mismo por primera vez en su vida y se divirtió, hizo amistades y demás, pero no siempre puede resultar de la forma que uno quiere; el peso de su apellido es algo de lo que nunca podrá escapar, está destinado a ser el sucesor de su padre y, de tal modo, seguir ciertas tradiciones impuestas en su familia, entre ellas se encuentra el buscar una pareja entre distintas hijas de sus colegas más cercanos, un matrimonio arreglado no era nada lejano para su familia y era algo de lo cual él no estaba a gusto, si quería tener una pareja, debería ser él quien la consiga, no que nadie más le imponga a alguien.

- Llegamos señorito. – El mayordomo de nombre Jenkins bajó primero de la limosina para abrir la puerta al rubio, este salió del vehículo, se encontraban frente a una mansión que se hallaba en las afueras del pueblo, esa era la casa donde vivía Howard actualmente, contando con varios sirvientes y era grande, de una gran extensión en jardín, piscina, cancha de tennis y basquetbol, todas las comodidades que uno puede pedir pero para él… era un sitio vacío. – El señor le espera en una llamada.

- Ya iré… - Avanzó por esos largos pasillos hasta llegar a una sala, ahí se encontraba una pantalla la cual se encendió, un hombre de cabello negro y bigote se mostraba. – Padre.

- Howard, supongo que conoces la razón de esta llamada.

- Lo sé… - Soltó un suspiro. – Y bien ¿Qué será?

- Ya hemos postergado en demasiadas ocasiones esto, ya no hay tiempo más del que puedas aprovechar, necesitas escoger a una prometida ahora. – Howard sabía eso, si su padre lo llamaba, era únicamente por ese asunto.

- Creo que habíamos dejado esto en claro, no me casaré con alguna chica de la cual no conozco nada, si no hay sentimiento de por medio, no lo haré.

- Tienes que hacerlo, aseguro que alguna de las hijas de mis socios cumple con el estándar de belleza que estás buscando, seguro observaste sus fotos.

- Lo hice padre, no niego que varias de ellas son lindas, pero no puedo decirlo si no hablo con ellas de frente, para mí vale más una personalidad linda y amable que cualquier chica de elite que me consigas. – Eso trajo frustración a su padre.

- Recuerda esto Howard, no podrás evadir esto por siempre, en algún momento deberás cumplir con las tradiciones de nuestra familia, solo lo estás alargando más de lo que se puede.

- Lo entiendo padre. – Asintió levemente antes de que la pantalla se apagara, en ese momento chasqueó la lengua. – (Tiene razón… no podré alargarlo más, solo me dio de tiempo límite hasta que me gradúe… necesito pensar en algo, quizás si aquí pudiera conseguir novia…)


En Satogahama se estaba llevando a cabo otro día de clases, la situación era normal, todo bien, claro, excepto para cierta chica. Ukita seguía consternada respecto a lo que escuchó de Howard, no sabía que aquello le daba un dolor en su pecho.

- ¿Ukita-san? – Nozaki la llamó lo cual la sacó de sus pensamientos.

- ¿Eh?

- Has estado muy distraída ¿sucede algo?

- N-No es nada… - Tuvo que mentir, bajando la mirada, si bien pensó que funcionaría, la rubia ya conocía bastante a su amiga como para saber que no estaba bien.

- ¿Estás segura?

- L-Lo estoy… esto, solo pensaba sobre como debería mejorar para el torneo, ya mero se acerca.

- Es cierto, la próxima semana empieza la ceremonia… será algo duro pero divertido, esforcémonos mucho ¿sí? – La castaña asintió, en ese momento vio como Howard estaba caminando, , quería averiguar un poco más, por lo que dejó a Nozaki ahí para acercarse.

- T-Thompson-san.

- Oh, miss Ukita ¿pasa algo?

- E-Esto… bueno, quería hablar un poco, si tienes tiempo…

- Claro. – El rubio sonrió, entonces se dirigieron a otro lado, Nozaki vio esto con asombro para que luego una sonrisa se formara en ella.

- (Así que es eso… jeje…)

En otro lado, los dos se alejaron del resto de la multitud para hablar en privado, parecía ser algo importante de lo que la castaña quería discutir por lo que no tuvo problemas, ya entonces que estuvieron alejados, ella se detuvo.

- Y bien ¿de que deseas hablar? – Preguntó, la castaña estaba algo nerviosa en ese momento ya que quizás podría ser un asunto delicado pero no quería callárselo, se enteró sin querer y tenía que decirlo.

- Bueno… la verdad es que el día de ayer… vi que te fueras y escuché algo… ¿es cierto que tendrás un matrimonio arreglado? – Al escuchar eso, Howard no expresó nada, por un momento Ukita sintió miedo, en vez de eso, el rubio simplemente sonrió.

- Así que lo escuchaste… jeje, lamento que vieras eso, pero no es nada.

- ¡Si lo es! – La castaña levantó la voz para su sorpresa. – Esto… te veías triste… como si no quisieras algo así, lamento entrometerme pero… si puedo ayudar en algo, quiero hacerlo.

- Aprecio la preocupación miss Ukita, pero esto es un asunto de mi familia, solo yo puedo arreglarlo, de cualquier modo, estoy agradecido que te preocupes por mí.

- Si… - Bajó la mirada en tristeza, al final no podría hacer nada al respecto, sobre todo que ella realmente estaba preocupada por él y deseaba ser de ayuda.

- Todo saldrá bien. – Le aseguró para animarla un poco. – Encontraré la forma de arreglar esto y entonces todo volverá a la normalidad… me aseguraré de ello… - Sin decir nada más, se retiró, Ukita quería decir algo más pero no tenía el valor para hacerlo, simplemente se quedó callada.

Llegó el momento de la practica, todas fueron para cambiarse e ir al campo, ahí Nozaki se acercó a la castaña.

- Y bien Ukita-san… ¿lo hiciste?

- ¿Eh? ¿Hacer qué?

- Lo vi todo, parece que finalmente encontraste alguien que te interesa.

- … Esto… no entiendo que dices.

- No me engañas, te gusta Thompson-san ¿no? – Al escuchar eso, la castaña se quedó callada por unos cuantos segundos hasta que su rostro se puso rojo.

- ¡EEEEEEEEEEEEEEEHHHHHH! – Ese grito suyo llamó la atención de todas. - ¡N-Nozaki-san, no es lo que piensas y!

- Eso lo confirma todo, felicidades Ukita-san, me alegra que estés enamorada.

- ¿Ukita enamorada? – Eso llamó la atención de Tomoe. – No puedo creerlo… ella igual encontró a alguien.

- EL amor es maravilloso~ Karuizawa-kun y yo somos felices, seguro podrás vivirlo también. – Exclamó Hanayama, ya todas la rodearon, sofocando a la pobre que no pudo aguantar más y cayó, con sus ojos en espirales.

- ¡¿Ukita-san!? – Esa presión fue demasiada para ella que no pudo aguantar y terminó alertando a las demás.


Empezó a abrir los ojos, no sabía dónde estaba hasta que sintió la suavidad de una cama, no fue hasta ver los alrededores que se dio cuenta que se encontraba en la enfermería.

- ¿Ya despertaste? – Escuchó la voz de Nozaki a su lado, la rubia se mantuvo ahí todo el tiempo. – lamento todo eso… parece que te presionamos un poco.

- Hmmm… - Se quitó las sabanas para quedarse sentada, Nozaki sonrió levemente.

- Entonces… ¿sientes algo por él?

- No lo sé… no entiendo nada de esto, pero… al verlo, siento algo en mi pecho… un calor que está creciendo… y mi rostro igual se pone caliente al pensar en él.

- Eso es amor. – Respondió la rubia. – Respecto a Kakeru-kun y yo, empecé a sentir lo mismo conforme pasamos más tiempo juntos, ya ves lo feliz que somos ambos ¿no? – La castaña asintió. – Lo mismo puedo decir de Kurashiki-senpai y Shimazu-kun, es un sentimiento hermoso una vez lo pruebas, jamás llegué a pensar que tu igual tendrías pensamientos así.

- Ughhh… - Se cubrió con su capucha con vergüenza, Nozaki soltó una pequeña risa.

- No es nada de lo que debas de avergonzarte, seguro que, una vez lo aceptes completamente, sentirás como mariposas en el estómago, creo que esa la reacción inicial.

- Bien… ya me encuentro mejor. – Se levantó de la cama y estuvo dispuesta a irse, de tal modo que ambas salieron de la enfermería después de recibir unos cuantos consejos de la enfermera, ya entonces avanzaron por los pasillos.

- Waka-san. – Ahí vieron a la peliazul pero no iba sola, Toma estaba con ella. - ¿Shiraishi-san?

- Ey Nozaki-san, Ukita-san, me alegra que estés mejor. – Respondió esta. – Lamentamos lo sucedido anteriormente, ellas igual querían disculparse contigo y me dijeron que pasara el mensaje.

- No es nada. – Negó la castaña, la peliazul sonrió.

- ¿Qué haces aquí?

- Bueno, luego de… ese enfrentamiento, Shiraishi-kun y yo hemos decidido compartir varias estrategias para el equipo, en realidad es bueno ideando varias jugadas.

- De alguna forma me propuso ayudarla… parece que no puede hacer nada sin mí, así que no tengo de otra.

- No empieces. – Exclamó Waka con rostro inexpresivo. – de cualquier manera, debido a este suceso, no hubo practica el día de hoy así que no te preocupes por nada.

- Entiendo… y lo lamento.

- Ya dijimos que no es necesario. – Sonrió ella. – Ya es momento de irnos, vamos a estudiar más libros de estrategias.

- Idearé mejores que las tuyas Suzuki Waka, ya lo verás.

- Es una competencia entonces. – Los dos se retiraron, Nozaki igual pudo ver que ella estaba muy cómoda con el pelinegro, algo podía surgir de aquello.


Honjou y Kiribe estaban saliendo una vez más, la pelivino estaba sentada en la mesa mientras que Kiribe fue a buscar las ordenes de comida que pidieron, una vez llegó con la bandeja, se sentó al otro lado.

- Siempre es divertido salir contigo Azakusa-kun, ya hasta se volvió una costumbre.

- Esto… aprecio que te diviertas Honjou-senpai. – Se sonrojó levemente, en variadas ocasiones los dos han estado saliendo en muchas citas, algo de lo cual él disfrutaba y estando con alguien hermosa como ella, solo podía ponerlo más feliz.

- He estado pensando en algo… creo que las citas han sido divertidas, pero pienso que deberíamos dar el siguiente paso. – Eso hizo que el pelimorado se sorprendiera.

- ¿Siguiente paso? – Tragó saliva, por ciertos momentos pensó en el hecho de que ella le llevara a un love hotel, se imaginó a la inglesa desnuda, sacando rápidamente esos pensamientos.

- Si… creo que es momento de tomar esa decisión… Azakusa-kun… quiero formalizar esto, así que, esta vez seamos una pareja oficial.

- … ¿Pareja oficial? ¿Qué no ya lo éramos? – Preguntó Kiribe con confusión a lo cual Honjou se mostró igual, en ese momento empezó a reír. - ¿Qué es gracioso?

- No es nada… supongo que tienes razón, hace rato que ya éramos pareja, la verdad es que me he divertido mucho contigo que pensé que necesitaba confirmar esto, pero no fue necesario… con gusto seré tu novia.

- Novia… - Una gran sonrisa se dibujó en el rostro del pelimorado. – No puedo dejar de sonreír.

- Ahora que somos novios… quizás debamos hacer cosas mucho más adecuadas ¿no lo crees? – Sonrió, estando cerca de él, eso lo puso nervioso, solo pudo observar a través del escote de la inglesa, sus pechos eran grandes.

- E-Esto… ¿a qué cosas te refieres?

- Ya sabes, cosas como… por ejemplo… ir a tu casa~ - Eso lo puso completamente tenso, si ella iba a su casa y en un día que estuvieran solos, eso significaría que… - ¡Y ver películas!

- ¿Películas?

- Claro ¿acaso pensaste que era otra cosa? – Se burló a lo cual Kiribe se sonrojó, fue engañado. – Considero que es un poco pronto para hacer esas cosas… aunque contigo no tendría problemas.

- ¿En serio?

- Si… - Levantó su falda un poco, dejando ver su muslo. – Seguro deseas esto… ¿no? – El pelimorado asintió por puro instinto, sin dejar de ver. – Puede parecerlo pero no soy alguien fácil, quiero tomarme las cosas con calma… en realidad, hay una cosa de mi personalidad que deseo cambiar.

- ¿Qué quieres cambiar?

- Supongo que si has escuchado sobre mí ¿no? – Él asintió. – Así que ves sobre qué voy con cada chico que me llama la atención y he tenido múltiples citas, incluso admito que Shimazu me atrajo en un principio y quise tener algo con él… pero ahora deseo hacer las cosas distintas, quiero ser la mujer de un solo hombre, ya no seguir observando a alguien más… quiero ser solo tuya.

- Honjou-senpai… eso me haría feliz.

- Puede que sea complicado y en ocasiones te moleste si termino viendo a algún chico guapo, eso no puedo evitarlo, aun así… ¿estarás conmigo?

- Claro. – Respondió al instante. – Solo quiero estar contigo, no con nadie más.

- Me alegra escuchar eso. – Sonrió Honjou. – De antemano quiero disculparme ahora.

- ¿Por qué?

- Porque aquel chico de ahí se ve realmente guapo. – Salieron corazones de su cabeza al señalar a un hombre que estaba ahí, Kiribe puso rostro inexpresivo. – Ok, ya empezaré desde ahora.

- Será difícil que cambies ¿no? – Kiribe finalmente estaba en una relación oficial con Honjou, aunque por su personalidad iba a ser difícil que ella cambie, sin embargo el tiempo hará que eso termine sucediendo.

Ukita se despidió de Nozaki para tomar caminos distintos, ella estaba dispuesta a irse a su casa cuando vio a Howard.

- Thompson-san.

- Miss Ukita, escuché lo sucedido que estabas en la enfermería ¿te encuentras bien?

- Si, no es nada.

- Me alegra. – En ese momento la limosina de su familia aparcó en la entrada, de ahí salió su mayordomo.

- Es momento de irse señorito Howard… - en eso fijó su mirada en Ukita. - ¿Quién es ella?

- Es una amiga, solamente me hacía compañía.

- Entiendo, es hora de irse. – Dicho eso, el rubio avanzó para subirse, Ukita pudo ver el rostro de Howard, mostraba tristeza y frustración, no quería dejarlo así, realmente deseaba ayudar y seguro en su casa solo le molestaban con el asunto del matrimonio, si debía actuar, era ahora o nunca.

- ¡E-Esto! – Levantó la voz para llamar la atención de todos. - ¡S-Soy Ukita Akane y… y… soy la novia de Thompson-san!

En ese momento los dos se quedaron paralizados, el mayordomo abrió los ojos totalmente y Howard estaba boquiabierto, Ukita estaba roja como un tomate pero no tuvo otra opción, entonces el mayordomo salió de su asombro.

- A-Así que novia… esto es algo que debo reportar, señorita, si no le importa, debe acompañarnos a la mansión, esto debe darse a conocer.

- S-Sí. – Sin decir nada más, subió al vehículo, Howard la vio con incredulidad antes de subirse, ya entonces comenzó a moverse. – (Si con esto puedo ayudarlo… entonces lo haré) – Pensó mientras avanzaban a las afueras del pueblo, ella se metió en un problema grande sin pensarlo, las consecuencias se verían después…


El Redentor 777: Bien que sucedió de todo durante el juego jaja y pues con Howard, si es algo que se termina viendo, Ukita le estuvo observando pero ahora se pasó jaja.

Ninja Britten 11: Fue una guerra tan grande que tuvo que ser resumida con el desastre que acabó al final jaja, la verdad y ya entonces respecto a lo otro, se estará teniendo avances.

Ya vieron, Ukita se metió a la boca del lobo con esas declaraciones, no será algo sencillo y es que este pequeño arco va a durar unos cuantos caps más, al menos tengo en mente varias cosas al respecto antes de adentrarnos al inicio del torneo de invierno el cual, confirmo, empezará una vez acabemos esta subtrama, así que veamos como le irá a Ukita y su mentira blanca y la repercusión que habrá con el resto, hasta el próximo cap. Saludos.