Para asegurar el éxito de la misión, se dividieron en dos equipos, uno haría de distracción para llamar la atención de los guardias u otros inquilinos de la mansión y el segundo se encargaría de poder encontrar a Ukita para rescatarla. De ese modo estos equipos empezaron a moverse para cumplir con sus respectivos trabajos.
- Bien, tenemos que crear una distracción… el caso es ¿Cómo? – Preguntó Tenma.
- Pues aquí tenemos a la persona adecuada. – Shiina empujó a Izumida para que diera el paso al frente. – Eres la mejor delincuente que podemos tener, así que tú mandas.
- Pero si ya dije que yo no soy… ¿saben qué? Me rindo, si queremos armar un gran ruido, solo hay algo que hacer.
- ¡Romper ventanas! – Exclamó Asahina.
- ¡Eso no! Hay que mantener orden. – Tsukishima se puso en contra a esa idea.
- Me pregunto porque acabamos en este equipo. – Susurró Sakagami a Taketomi.
- Por ahora tomaré el mando si a nadie le molesta. – Exclamó Izumida a lo cual nadie se negó. – Si lo que deseamos es causar una gran distracción, solo hay una forma de hacerlo.
- ¡Muerte, destrucción, sangre! – gritó Iwaki a lo cual las demás la callaron.
- No hagas ruido, que pasará si nos descubren aquí y nos persiguen. – Reclamó Saito y, como si hubieran llamado a la casualidad, un guardia estaba cerca.
- ¡Intrusos! – gritó este, en ese momento empezaron a correr.
- ¡Es tu culpa Iwaki-senpai! – Se quejó Tsukishima.
- Hey, al menos ya estamos distrayendo ahora mismo. – la animadora le buscó el lado.
- No gasten sus energías en discutir, sigan corriendo. – El equipo continuó huyendo mientras aquel guardia pidió refuerzos para perseguir a los que se colaron dentro de la mansión. En el otro lado, el segundo equipo estaba escondido cerca de la entrada mientras escucharon sobre los infiltrados que iban a atrapar.
- Parece que empezaron, es nuestro momento de entrar. Señaló Taiga.
- Esto es emocionante, se siente como si fuéramos espías. – Exclamó Tsubasa con emoción.
- Recordar que no es un juego, si nos atrapan, esto se terminó. – Recordó Fudo.
- Por ahora entremos y procuren no ser vistos. – Llegaron hasta la puerta para abrirla lentamente, por ahora no observaban a nadie en el pasillo principal, por aquello pudieron entrar sin problemas.
- Desde afuera ya se ve grande pero adentro parece inmenso. – Exclamó Akino con asombro.
- Parece que nos tomará un rato buscar por toda la casa ¿nos separamos otra vez? – Sugirió Takuto y de tal modo se formaron dos subgrupos para irse por distintos rincones de la casa, en el primer grupo iba Taiga, Takuto, Shinonome, Kurashiki, Nozaki, María, Hiiragi y Akino.
- Nos moveremos por la izquierda, hay que cuidar que alguien nos vea. – Expresó Taiga.
- Lou-chan, mantente atento ante cualquier cosa. – Informó Akino y su mascota asintió, de algún modo llevaba lentes de sol miniatura como un agente secreto.
- Por cierto ¿A dónde lleva este pasillo? – Preguntó Hiiragi.
- En realidad, no tengo idea, espero que no sea nada malo. – Respondió Takuto, ya mientras se movían, se encontraban con tantas puertas como habitaciones.
- Revisemos algunas de estas, a ver que encontramos. – Expresó Taiga, de tal modo empezaron a abrir puertas.
- No sabía que había una habitación de videojuegos. – Nozaki entró junto a Kurashiki.
- Tiene todas las consolas de última generación. – Exclamó la rubia con asombro.
- Pareces saber de esto. – Comentó Kurashiki.
- He hablado de esto con Kakeru-kun y me ha enseñado al respecto, incluso hemos jugado unas cuantas veces en su casa.
- ¿Ya has ido a su casa? – Sonrió la pelirroja a lo cual Nozaki se sonrojó.
- N-No es lo que crees Kurashiki-senpai.
- ¿Encontraste algo? – Preguntó Takuto, Taiga negó con la cabeza.
- Hay tantas habitaciones que no ha habido suerte. – Cuando Taiga abrió aquella, adentro se encontraban unas sirvientas que estaban en proceso de cambiarse de ropa, lo peor es que eran jóvenes así que las vio en ropa interior.
- ¡Kyaaaaaaahhhh!
- ¡Lo siento! – Cerró la puerta rápidamente con el corazón acelerado. – Eso estuvo cerca.
- Tuviste suerte que Kurashiki-chan no estuviera aquí. – Replicó su amigo.
- No digas nada… parece que no encontraremos nada aquí, sigamos. – Y de tal modo continuaron moviéndose para ver en otro rincón.
El equipo de distracción seguía huyendo de los guardias que les buscaban seguir el paso, en algún momento lograron separarse en grupos para abarcar más terreno y de tal modo evitar guardias.
- ¿Qué hacemos ahora? – Preguntó Aisaka que estaba junto a otras.
- Suzuki-chan, eres la de los planes, has algo ahora. – Comentó Iwaki, la peliazul se puso a pensar, en aquel momento se escondieron dentro de una cabaña con podadoras, en eso pareció tener algo.
- Se me ocurrió una idea pero puede ser lago temeraria.
- Lo que sea, a estas alturas nada debe importar. – Expresó Asada, entonces asintió y comenzó a explicar lo que tuvo en mente, entonces se pusieron en marcha. Afuera, dos guardias estaban buscando por todos lados a los intrusos.
- ¿Tuviste suerte? – Su compañero negó con la cabeza. – No puede ser que unos simples niños puedan escapar por mucho, hay que seguir…
Y antes de que pudiera decir algo, la puerta de madera de aquella cabaña se rompió, todos ellos salieron montando las podadoras de dos en dos.
- ¡Arre tiro al blanco! – Exclamó Iwaki yendo en uno junto a Aoba. – No pierdas el camino.
- Estoy en ello. – Y aceleró más.
- No puedo creer que estoy rompiendo el orden, me siento sucia, soy un desastre para la sociedad. – Tsukishima se cubrió el rostro por la vergüenza.
- Deja de quejarte, es hora de encender esta fiesta. – Izumida sonrió como una delincuente mientras aceleraba y la pelinegra se sujetó a ella.
En otro lado, Howard estaba esperando para ir al comedor cuando escuchó cierta conversación de unos sirvientes.
- ¿Escuchaste que hay intrusos en la mansión ahora?
- No puedo creerlo, además uno de ellos entró cuando las sirvientas se estaban cambiando de ropa, uno es un pervertido peligroso.
- (Que está sucediendo…) – Un gotón surgió de su frente.
- Señorito, es hora. – Su mayordomo personal lo llamó a lo cual ya fue dirigido hacia el comedor, los pasillos eran tan confusos que, cualquiera que no conociera de estos, se perdería fácilmente, de ese modo pudo llegar hasta el comedor, ahí ya se encontraba Ukita, al verla, se quedó sin habla.
- Thompson-san… esto… ¿me veo bien?
- Se ve hermosa Miss Ukita. – Al escuchar eso, ella se sonrojó.
- El señor estará aquí pronto, esperen mientras. – Avisó el mayordomo antes de irse, quedando solo ellos dos, habiendo un silencio entre ambos. El rubio nunca antes había visto a Ukita de esa forma, de antemano la veía como una simple chica tierna, callada y que hablaba de vez en cuando con ella pero ese cambio ahora la hacía ver como algo más, era mujer después de todo.
- ¿Escuchaste de los intrusos afuera? – Preguntó, buscando sacar un tema de conversación, ella asintió. – No sé quiénes serían lo suficientemente tontos como para buscar infiltrarse a la mansión.
- ¿Es difícil?
- No solo contamos con guardias que vigilan, también tenemos un sistema de seguridad el cual fue hecho por la compañía de mi padre, aunque este no se activaría a menos que suceda algo mayor que amenace a la mansión, tampoco creo que lleguen a tal extremo en este punto.
- Espero que no les pase nada malo… - La castaña bajó la mirada, Howard sonrió.
- Deberán estar bien, si se calman y no causan desastres mayores, entonces nada les sucederá.
- ¡Yujuuuuuuu! – Y afuera, montando las podadoras y además destrozando césped y varias figuras hechas con arbustos, en concreto Iwaki cortó la cabeza de una figura con unas tijeras de podar. - ¡Esto es divertido!
- No creo que eso sea necesario. – Exclamó Sakagami.
- Vamos, algo de diversión no está mal de vez en cuando, además no es que surja algo peligroso para detenernos. – En ese momento una alarma comenzó a resonar.
"Advertencia, peligro de intrusos que amenazan la mansión, activando sistema de seguridad"
- Eso es malo… - Exclamó Nitta por debajo, en aquel momento, en varios árboles se abrieron compartimentos donde salieron láseres que iban dirigidos hacia ellos.
- ¡Que rayos, como árboles están disparando rayos laser! – Gritó Saito.
- No digan más, escapemos. – Siguieron manejando mientras esquivaban los rayos que buscaban detenerlos. En el otro lado, el segundo subgrupo de infiltración escuchó la alarma.
- Parece que se puso peor afuera. – Comentó Fudo por debajo.
- ¿Qué hacemos? – Preguntó Tsubasa.
- Supongo que ya no es necesario jugar a las escondidas. – Y en ese momento vieron como robots que se movían. - ¿Qué es eso?
- No sabía que tenían robots. – Exclamó Shizuku. – Yo me encargo de estos, sigan adelante. – Sacó su palo de kendo para atrasarlos y que el resto pudiera continuar.
- Tu sacrificio no será en vano. – Exclamó Honjou a lo que la pelinegra soltó un gotón de su frente.
- No voy a morir…
El resto del grupo empezó a correr para huir de otros guardias que les vieron y perseguían, Fudo buscó donde es que podrían esconderse.
- Por acá. – Señaló y entonces llegaron a otra habitación, esta tenía una piscina techada y varias sillas de playa.
- Sí que viven la vida siendo ricos. – Comentó Honjou, entonces vieron guardias entrar.
- Apaguen las luces. – Señaló Nakano a lo cual Kiribe lo hizo, quedando en la oscuridad.
- ¿Ahora qué? – Preguntó el pelimorado cuando extendió su mano, tocando algo suave.
- Nyah~ Azakusa-kun, guardemos eso cuando estemos solos.
- Lo siento Honjou-senpai. – Se disculpó con la inglesa. Los guardias no veían nada.
- Enciendan las luces. – ordenó uno de estos cuando un flash le cegó. - ¡Ah, mis ojos!
- Excelente, ahora empujen. – Usando su cámara, Nakano los cegó aprovechando la luz, por atrás, Tomoe y Kotone los empujaron, haciendo que cayeran a la piscina. – Perfecto, funcionó como pensé.
- Podemos avanzar por aquí. – Tsubasa señaló a una puerta al otro lado por el cual salieron para avanzar hacia otro lugar, en aquel momento volvieron a encontrarse con el equipo de Taiga.
- Parece que nos reunimos una vez más. – Comentó el castaño. - ¿Dónde está Tsukahara?
- Se quedó atrás para detener a robots, fue tan valiente. – Honjou fingió un llanto a lo cual nadie le creyó.
- Dejando de lado eso ¿en serio hay robots? – Preguntó cuándo entonces vieron unos aparecer e ir hacia ellos.
- ¡Ahí vienen! – Señaló Shinonome. El equipo empezó a huir cuando Naoe se tropezó.
- ¡Naoe-san! – gritó Tsubasa.
- Lo siento, sigan sin mí, yo los detendré. – Comentó la castaña. – (No he sido de mucha utilidad en los partidos, pero ahora lo seré…) – Entonces los robots se acercaron… y la pasaron de lejos. - ¿Eh? ¿No me vieron? ¿Acaso soy invisible?
- ¡Vienen hacia aquí! – Y continuaron corriendo, dejando a Naoe que seguía confundida por no ser vista, el equipo continuó avanzando hasta llegar a una sección que parecía ser la cocina.
- ¿Oh la la? – Chefs que parecían ser franceses estaban preparando todo, siendo asustados por la repentina aparición de los chicos. - ¡Sacrebleu!
- ¡Lo siento! – Se disculpó Taiga mientras esquivaban diversos platos con comida.
- A Kanako-san le gustaría ver esa comida. – Comentó María.
- Me llevo un plato. – Takuto aprovechó la confusión para agarrar uno y entonces continuaron. En otro lado, el equipo de distracción seguía esquivando los láseres, peor cuando llegaron robots.
- ¿Qué hay con este sistema de seguridad? – Se quejó Izumida cuando rompió un robot con un tubo que agarró. – Jeje, no son nada.
- Realmente eres toda una delincuente. – Comentó Saki.
- ¡Cuidado! – Señaló Shiina, hubo guardias al frente que los hicieron detenerse, ahora estaban rodeados tanto por estos como por robots.
- No sigan o serán arrestados totalmente. – Exclamó uno de estos.
- ¡Se acabó, siempre quise ser un miembro ejemplar de la sociedad, mi curriculum está arruinado! – Empezó a llorar Tsukishima.
- Esa es la menor de nuestras preocupaciones, no podemos escapar de esto. – Expresó Waka, no podían enfrentar a tantos.
- Ríndanse y entréguense, comencemos atrapando a la gordita de ahí. – Señaló a Kanako la cual su rostro se oscureció.
- Esto… creo que no debieron decir eso… - Expresó Nitta con escalofríos.
- Gordita… gordita… gordita… - Empezó a repetir por debajo, los demás tuvieron que retroceder porque sabían que algo malo iba a pasar. – Así que soy una gordita… bien… ¡Conozcan el infierno!
Los ojos de la pelinegra se pusieron rojos, pareciendo una bestia salvaje, saltó directamente hacia las guardias y robots, no se puede decir muchos detalles, solamente que, los que presenciaron eso, pensarán dos veces antes de volver a comentar sobre la gordura de la pelinegra.
El equipo de infiltración avanzó por los pasillos, ya no tenían mucho más que recorrer, cuando vieron una puerta grande al frente.
- Es nuestro último sitio, veamos si aquí está. – Comentó Taiga, en aquel momento la puerta se abrió, llegando al comedor, entonces ahí los vieron, Ukita y Howard.
- ¡Ukita-san! – Nozaki corrió hacia su amiga para abrazarla. – Menos mal estás bien.
- ¿Nozaki-san? ¿Qué hacen aquí? – Antes de que pudiera recibir respuesta, alguien más apareció, era el padre de Howard que llegó en ese momento, viendo al resto.
- ¿Howard?
- ¡Padre!
- Ukita-san.
- Nozaki-san.
- ¿Miss Ukita?
- ¡Tsubasa! – Interrumpió la castaña tal dialogo, el padre se quedó sin habla cuando logró reaccionar.
- ¿Qué está sucediendo aquí?
- Padre… - Howard bajó la mirada, entonces miró a Ukita. – Tengo algo de qué hablar, la verdad es que… Miss Ukita aquí no es realmente mi novia.
- … Explícate… - El rubio comenzó a explicar a su padre todo, ahora que lo tenía de frente, quería explicar todo lo que tuvo guardado respecto a lo del matrimonio arreglado y que deseaba tener al menos la decisión de escoger a quien amar. – Entiendo… pero debes saber que es tradición de nuestra familia.
- Al menos deseo tener la libertad de escoger a alguien a quien pueda amar verdaderamente, por lo menos dame esa libertad.
- Y-Yo igual pienso eso. – Ukita miró al padre del rubio. – Thompson-san es muy buena persona y… no quisiera verlo triste, si es su padre, debería entender eso… - Este se quedó pensativo por unos cuantos momentos.
- … Bien. – Howard lo vio con asombro. – Si puedes conseguir a una chica en el lapso de tiempo hasta que te gradúes, dejaré todo esto de lado y no tendrás un matrimonio arreglado ¿Qué dices?
- Gracias padre. – Agradeció Howard, sonriendo por debajo, Ukita igual. – Encontraré a alguien que apruebes.
- Eso espero, aunque aquí, esta chica no es mala opción. – Señaló a Ukita la cual se sonrojó.
- E-Esto, pero Thompson-san y yo…
- Estoy deseando ver como se siguen desarrollando las cosas, no me decepciones hijo. – Dicho eso, el padre se retiró, dejándolos solos.
- Parece que todo este asunto se resolvió. – Exclamó Honjou. – Angeles de Honjou, otro trabajo exitoso.
- No hicimos nada realmente. – Comentó Kiribe con rostro inexpresivo. Un rato después, ya pudieron salir, afuera solo pudieron ver una pila de guardias y robots destruidos, cuando preguntaron al resto, solo pudieron decir que nunca más hablen sobre Kanako y su problema de peso, era mejor no decir nada más al respecto.
- Gracias por todo Miss Ukita. – Agradeció Howard a la castaña. – Supongo que, de no haber sido por lo que hiciste, nunca hubiera hablado a mi padre de lo que verdaderamente sentía.
- E-Esto… no es nada, yo quería ayudar… además, no quiero verte con alguna otra chica. – Confesó, lo que sorprendió al rubio.
- Sí que eres amable.
- Hmmm… - bajó la mirada en vergüenza pero entonces la levantó y entonces miró al americano. – Tengo algo más que decir.
- ¿Si? – Sin previo aviso, se puso de puntillas y besó a Howard en la mejilla, eso lo dejó atónito, la castaña estaba muy roja pero no podía retroceder.
- No me molestaría hacer eso realidad… de ser tu novia… pero… Uggh… - La castaña no pudo soportar y se desmayó, siendo sujetada por Howard.
- Miss Ukita… - Sonrió por debajo. – La verdad es que… tampoco me molestaría que sea realidad…
Un problema terminó en ese momento, Ukita seguro pronto obtendría lo que tanto deseaba ya que Howard la veía de otra forma, dentro de unos días empezaría el torneo de invierno, el equipo necesitaba prepararse para su próximo gran paso.
Ninja Britten 11: La verdad que si fue toda una locura lo que se vio y es que sucedió de todo, incluso seguridad activa, lasers y demás jaja, al menos se resolvió.
El Redentor 777: No vaya a ser que en otra ocasión le digan gorda que si ella puede vengarse y de tal forma, se encargó de todos en ese momento, así seguro ya el resto aprenderá a no meterse con ella.
Pues aquí acabamos esta pequeña trama, se pudo resolver, Ukita si está dispuesta a seguir adelante con Howard y él no lo ve mal, ya agarró cierto cariño a nuestra pequeña del equipo, el próximo cap ya empezamos por fin el torneo de invierno, se vienen varios partidos, drama, mucho esfuerzo y demás, ya lo verán, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
